Pootmop! - Roderick Long

 

Por Roderick Long
traducido por Fabricio Tedel

Como varios libertarios radicales han observado, tanto “capitalismo” como “socialismo” son términos ambiguos, vinculados a diversos tipos de confusiones. (Esa es una razón por la que trato de evitar el uso de ellos, al menos sin algún tipo prefijo o adjetivo calificativo, o comillas de advertencia. Por cierto, me complace ver que una de mis propias discusiones de este problema se ha utilizado - por ahora - en el artículo de la Wikipedia (en inglés) Issues about anarchism (Temas sobre anarquismo). Pero hay una definición de la palabra “capitalismo” que podría parecer perfectamente clara y sin ambigüedades. Sin embargo, pienso que realmente no es tal cosa.

 

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La definición que tengo en mente es: propiedad privada de los medios de producción (en lo sucesivo pootmop*). Una cosa que la mayoría de libertarios de la denominada tradición “capitalista” no se dan cuenta (me tomó años darme cuenta de ello) es que cuando la mayoría de socialistas escuchan o usan esta frase la toman entendiendo, por definición, la propiedad de medios de producción por parte de personas distintas de los trabajadores que hacen la producción -de modo que una sociedad en la que la mayoría de las empresas son coops de propiedad de los trabajadores no cuenta, a sus ojos, como una sociedad caracterizada por la pootmop.

Este, por supuesto, no es en absoluto el sentido que los libertarios “capitalistas” le dan a la frase; aunque se puede tender a asumir la tradicional contratación de mano de obra como el paradigma o el ejemplo por defecto de pootmop, una sociedad de coops de propiedad de los trabajadores -sea o no sea que los libertarios “capitalistas” encuentren probable o deseable un sistema de este tipo- sería un ejemplo perfectamente aceptable de pootmop. Para los libertarios “capitalistas”, la pootmop no contrasta con las coops propiedad de los trabajadores, sino con la propiedad de los medios de producción, ya sea por parte del Estado o de la sociedad en general.

Ahora hay, para estar seguros, muchos “socialistas” partidarios del control obrero que preveen su ejercido ya sea a través del Estado (por ejemplo, Marx, al menos en el corto plazo) o a través de la sociedad en general (por ejemplo, Kropotkin). Pero hay un buen número de “socialistas”, sobre todo en la tradición anarquista, que favorecen algo así como redes descentralizadas, de abajo a arriba, de coops autónomas y locales de trabajadores -que contaría como pootmop según algunos estándares y no según otros.

Un problema para la comunicación mutua entre los libertarios “capitalistas” y “socialistas”, entonces, es que un grupo oye la frase “propiedad privada de los medios de producción” y piensa, “ah sí, los productores consiguiendo conservar lo que producen,” y el otro grupo escucha la misma frase y piensa, “ah sí, los productores no permitidos de conservar lo que producen.” Mi consejo a ambos grupos, entonces, es: tratar de no utilizar esta frase sin explicarla, y no asumir automáticamente que usted sabe lo que otros entienden por la frase cuando la utilizan.

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*Pootmop: private ownership of the means of production (en español, propiedad privada de los medios de producción, ppmp o pprimep¿?!!)

El mito de la globalización

Uno de los mitos  liberales más perniciosos es aquel que supone que solo las multinacionales pueden proporcionar trabajo y prosperidad en los países del Tercer Mundo. Así, nos muestran las plantillas de Nike y Coca-Cola nutridas de decenas de trabajadores, niños y adultos, que gracias a estas corporaciones han conseguido un empleo, o simplemente un empleo mejor del que podían conseguir si no estuvieran ellas. De esta forma, los liberales suavizan su crítica de las corporaciones y llegan a justificarlas como punto clave del progreso en el capitalismo, tal y como hiciera el imperialista norteamericano Brzezinski. [1]

 

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En esta tesitura, garantizar los subsidios al transporte y la responsabilidad limitada de las corporaciones ya no son acciones execrables que tienden a concentrar la riqueza en pocas manos y destruir a los pequeños propietarios y a los trabajadores, sino un generoso gesto por el desarrollo de los países menos favorecidos.

 

En realidad, lo que necesitan los países en desarrollo no son multinacionales que destruyan su pequeña industria y comercio nacionales, sino la libertad económica suficiente, dentro y fuera de sus fronteras, para producir y exportar aquellos productos en los que tienen una ventaja comparativa o absoluta sobre los demás.

Si los campesinos bolivianos pudieran cultivar libremente la coca, esta rama de la producción daría empleo a tantas personas como el sector admite y, como Bolivia tiene una ventaja comparativa sobre el resto de países en su producción, recibirían un abultado beneficio de este negocio. Pero el Estado boliviano, por una parte, prohíbe parcialmente su cultivo y subvenciona otros cultivos menos rentables, desviando la producción artificialmente –y a costa del contribuyente- hacia sectores menos rentables, lo que a largo plazo se traduce en una menor creación de riqueza de la que hubiera tenido lugar en otra circunstancia. Y, por otra parte, los Estados desarrollados prohíben la importación y comercialización de la coca.

En África sucede algo similar, allí los Estados perjudican la rama de la producción sobre la que el África subsahariana tiene una ventaja comparativa: la agricultura. Por una parte, las habituales trabas a la apertura de negocios y, por la otra, la subvención de la gasolina, que hace más rentable la venta directa del combustible en lugar de su utilización para el cultivo, frenando el desarrollo natural de la riqueza en esos países, especializándose en lo que mejor saben hacer. Por supuesto, no hay que olvidar las trabas de Norteamérica y Europa a la importación de productos agrícolas, así como la subvención de sus propios agricultores.

 

El Estado es la pobreza, pero las multinacionales no son su antítesis. Ya hemos visto que, dada cierta libertad de comercio, las industrias locales pueden especializarse en aquellas tareas en que tienen una ventaja sobre el resto de industrias del mundo, y de esta forma pueden ampliarse y dar trabajo a más gente, sin necesidad de invasiones corporativas. No crean lo que les dice Johan Norberg. Con libertad de comercio las multinacionales son innecesarias; y sin tal libertad son industrias monopólicas que viven de la explotación de centenares de seres humanos.

 

[1]: Brzezinski fue un asesor del presidente norteamericano Jimmy Carter.

La propiedad de la tierra III (viabilidad ecológica)

En primer lugar, debemos confesar que en este punto los planteamientos no son, en esencia, demasiado diferentes a los de los anarcocapitalistas, pues si bien los mutualistas compartimos con los viejos movimientos campesinos y obreros el ideal de “la tierra para quien la trabaja”, los incentivos y mecanismos de mercado a través de los que esta tierra (o, como sería más correcto decir: los recursos naturales) se administrará, serán muy parecidos y, así, también los resultados esperados.

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Antes de nada, hemos de comenzar por señalar los muchos defectos de que adolece la gestión pública –estatal- a la hora de cumplir con su objetivo en la administración de los recursos naturales. [Read more →]

Jerarquía o Mercado - Traducción de Kevin Carson

Sin más presentación, aquí dejo una traducción del genial artículo de Kevin Carson, aparecido originalmente en la revista Freeman bajo el título Hierarchy or the Market” donde, tras mostrar los fallos inherentes a las macrocorporación actual, explica la tesis mutualista principal, esto es, a través de qué mecanismos el Estado sostiene a la corporación e impide la aparición de una sociedad libre de trabajadores autoempleados. Espero que lo disfrutéis.

 

JERARQUÍA O MERCADO

En un artículo del pasado mes de Junio en Freeman, apliqué algunas ideas del debate sobre el cálculo socialista [N.T: se refiere al cálculo económico racional en las economías de planificación central] a la corporación privada y examiné hasta qué punto es una isla de cálculo caótico en una economía de mercado. Quiero explayarme en esta línea de análisis ahora y aplicar algunas percepciones comunes del libre mercado en el conocimiento y los incentivos del funcionamiento de la jerarquía de la corporación.

 

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Atraco al bolsillo de los trabajadores

Hoy me he topado con esta espléndida declaración de la CNT Cádiz denunciado la inflación que estamos sufriendo como consecuencia del monopolio en sectores estratégicos como la electricidad o el gas, en cuya declaración va implícita una solución: la competencia universal –como hubiera dicho Tucker-, que rebaja siempre y necesariamente los beneficios, disminuye los precios y aumenta los salarios. Aunque probablemente no haya sido esta la intención de los autores, la crítica del estatismo económico y los efectos benignos de la iniciativa privada –entendida correctamente- no han sido indiferentes a otros anarcosindicalistas como Gastón Leval. Sin más, ahí dejo el texto.

Fuente original: http://www.cnt.es/node/135

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La propiedad de la tierra II (viabilidad económica)

En el artículo anterior comprobamos la sencillez con que puede aplicarse la propiedad mutualista de la tierra gracias a la acción de las compañías en la recolección de datos catastrales y a la mediación de los tribunales de arbitraje en los casos puntuales de conflicto. En el presente artículo intentaremos demostrar por qué esta forma de propiedad es más beneficiosa para la sociedad desde un punto de vista puramente utilitarista.

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Bajo la propiedad mutualista, la tierra no es una mercancía, no está sujeta a las leyes de la oferta y la demanda ni puede venderse o comprarse, puesto que, al no ser fruto del trabajo humano, ningún individuo puede someterla a propiedad absoluta –salvo casos particulares-. Esto es lo que pensaban Ingalls, Tucker y Spooner a lo que Rothbard opone una objeción de tipo económico: [Read more →]

¿Cómo sería una economía anarcosocialista de mercado?

por Keith Preston [1]
traducido por William Gilmore

Fuente

Los lectores de Anti-State.com [site anarcocapitalista] me han pedido escribir un poco sobre mi propia perspectiva anarcosocialista. En particular, me piden que describa cómo podría empezar una economía anarcosocialista, cómo podría sostenerse a largo plazo, y cómo podrían comunalizarse los típicos McDonald’s o Wal-Mart’s de las ciudades. Antes de intentar contestar a estas preguntas, puede que sea útil al lector un bosquejo general del marco conceptual que utilizo, y de la teoría de economía política que suscribo. [Read more →]

La propiedad de la tierra I (viabilidad jurídica)

Vamos a comenzar una serie de pequeños artículos sobre la propiedad de la tierra desde diversas perspectivas, abordando cada una de las objeciones que se le han planteado, principalmente: jurídicas, éticas y económicas. En el presente artículo nos ocuparemos de la primera objeción.

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¿Supone un problema judicial esta forma de propiedad? otra de las objeciones clásicas a ella es suponer que será muy difícil delimitar cuándo una tierra está realmente ocupada y que, como consecuencia, habrá muchas disputas entorno a la posesión de las parcelas y se derrochará muchos recursos en los pleitos. [Read more →]

EL MITO DEL SOCIALISMO COMO ESTATISMO

Todo un clásico sobre el tema; “El mito del socialismo como estatismo”, de Larry Gambone (traducido por Ardegas):

 

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¿Quién pensaban los socialistas originales que debía de ser el dueño y controlador de la economía? ¿Pensaban que debía ser el Estado? ¿Favorecían la nacionalización? ¿O querían algo completamente diferente? Echemos un vistazo a los finales del siglo XVIII, a través del siglo XIX y en el siglo XX, y miremos que pensaban importantes socialistas y organizaciones socialistas. [Read more →]

La doctrina de Tucker y Spooner, por Rothbard (traducción)

Traducido por: Aritz y Víctor L.

Primero, debo comenzar declarando mi convicción de que Lysander Spooner y Benjamin R. Tucker son insuperables como filósofos políticos y que nada es más necesario hoy que la reactivación y el desarrollo del gran legado olvidado que dejan a la filosofía política.

A mediados del siglo XIX, la doctrina anarquista individualista llegó a tal punto que sus más avanzados pensadores, en sus distintas formas (Thoreau, Hodgskin, tempranamente Fichte, Spencer en su primera etapa) comenzaron a darse cuenta de que el Estado era incompatible con la libertad o la moralidad. Pero aun fueron más lejos cuando afirmaron el derecho del individuo a dejar de participar en la red del Estado y el saqueo de sus impuestos. De esta forma incompleta, sus doctrinas no son realmente una amenaza para el aparato del Estado, para algunos individuos se contemplará su exclusión de los inmensos beneficios de la vida social, a fin de obtener la supresión del Estado. Spooner y Tucker vislumbran la forma en que todas las personas pueden abandonar el Estado y cooperar en mutuo beneficio en el contexto de una sociedad libre y de interrelaciones e intercambios voluntarios. De esta manera, Spooner y Tucker convierten al anarcoindividualismo en una protesta contra los males existentes que apunta hacia una sociedad ideal a la que podemos aspirar, y lo que es más, se sitúa correctamente en el ideal del libre mercado, que parcialmente ya existía y estaba proporcionando enormes beneficios económicos y sociales. Así, Spooner, Tucker y su movimiento no sólo apuntaron un objetivo hacia el que avanzar, sino que también superaron sobradamente a los anteriores “utópicos” en la localización de ese objetivo en las instituciones existentes y no en unas coercitivas o imposibles de realizar, fruto de una visión alterada de la humanidad. Su logro fue realmente notable, y no estamos aun a la altura de sus ideas. [Read more →]