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Códigos cooperativos

Vía Barrapunto veo un documental argentino llamado Códigos cooperativos realizado por la cooperativa de software libre Gcoop de Buenos Aires que habla de cooperativismo y software libre contrastando este modelo con el capitalismo y el software privativo.  El vídeo tiene una licencia CC Atribución-Compartir igual de Argentina y dura unos quince minutos.

La cooperativa bate a la empresa capitalista

En este artículo estoy usando el término ‘empresa capitalista’ para referirme a una empresa en la que los propietarios del capital están separados de los trabajadores y ‘(empresa) cooperativa’ para una empresa en la que los propietarios son sus trabajadores.

Una empresa capitalista debe dedicarse a ofrecer el servicio que ofrezca o a fabricar el producto que fabrique, y obtener con su venta el beneficio que reciben los propietarios. Una empresa cooperativa hace esto mismo excepto obtener beneficio. O, dicho de otra forma, en la cooperativa el beneficio se reparte entre los cooperativistas.

Una empresa capitalista en un momento dado puede ser especialmente competitiva por hacer adoptado unas medidas adecuadas, por ejemplo, una gestión exitosa, una estructura organizativa adecuada o un buen aprovechamiento la tecnología. Ahora, si bien las empresas capitalistas tienden a ser más jerárquicas y las cooperativas tienen a ser más democráticas, la diferencia entre unas y otras está sólo en la estructura de la propiedad. Así que ambas pueden dedicarse al sector económico que sea y tener la estructura organizativa que sea. Por ello, una cooperativa puede adoptar medidas similares, y en ese caso será aún más competitiva que la empresa capitalista, ya que restará el beneficio. Es decir, el beneficio que en la cooperativa no irá para los propietarios, podrá dirigirse a reducir los precios, aumentar los salarios, a la reinversión o en general a mejorar su actividad.

No olvidemos que la demanda está formada por consumidores, y que el objetivo de los consumidores es obtener aquello que necesitan por el mínimo precio, no enriquecer a los propietarios de la empresa a la que se lo compran.

Se puede argumentar de forma análoga para las cooperativas de consumo. Este caso se da en bienes y servicios que en general no se venden sino que se contratan, como la electricidad, teléfono, agua, toda clase de seguros, servicios bancarios, y un largo etcétera.

La empresa capitalista cobra periódicamente del contratante una cantidad con la que tiene que afrontar los gastos que supone proveerle, además de obtener un beneficio. Una cooperativa de consumo no obtiene ese beneficio, o si lo obtiene lo reparte entre sus miembros. Ese gasto que no tiene puede restarse los precios, sumarse a los salarios o a la reinversión, en cualquier caso haciendo a la empresa más competitiva.

Además hay que añadir que la cooperativa de consumo ofrece a sus clientes control democrático sobre la institución y capacidad de decisión directa sobre el servicio. Esto da a sus clientes una seguridad que en la empresa capitalista no tienen.

En resumen, es de esperar que en el libre mercado las cooperativas tengan una importante ventaja frente a las empresas capitalistas convencionales.

Este razonamiento puede que explique el éxito de algunas cooperativas. En España se pueden señalar varios ejemplos. La Mutua Madrileña ofrece seguros por unos precios con los que otras compañías no pueden competir. La Corporación Mondragón es uno de los principales grupos empresariales del país, y en particular Eroski una de las principales cadenas de supermercados. Sus empresas ofrecen precios bajos y condiciones laborales superiores a las de otras empresas. En la agricultura, las cooperativas son casi la norma. Y en otros países, como el Reino Unido o Dinamarca, el movimiento cooperativista es bastante fuerte.

Estas cooperativas no deben estar exentas de críticas. Su situación privilegiada también se debe a la intervención del estado. En particular, las empresas de Mondragón se benefician copiosamente de las infraestructuras de transporte públicas o subsidiadas, ya que la mayoría de ellas se dedican al sector secundario o a la distribución, y por lo tanto las utilizan extensamente sin pagar sus costes completos. Y no hay duda de que la Mutua Madrileña se beneficia de los seguros obligatorios de automóvil. Y, como en todos los sectores, las barreras legales de entrada limitan la competencia, y los intereses altos, debidos al control estatal sobre la banca, favorecen la acumulación del capital.

Además, por su situación de poder en el mercado, tienden a adoptar estructuras jerárquicas y a abandonar sus ideas originales, y acaban pareciéndose otras empresas más convencionales.

Por todo ello, podemos decir que estas empresas no constituyen casos muy ejemplares de organización mutualista, pero corroboran la hipótesis de que las cooperativas tienen ventaja sobre otras formas de organización económica.

Si este razonamiento es correcto, surge naturalmente la pregunta de por qué no vemos que predominen las cooperativas en el sistema económico actualmente existente. Un estudio detallado de su funcionamiento nos lleva a sospechar que las empresas capitalistas, y en particular las más grandes y jerarquizadas, son favorecidas por la intervención del estado en la economía. Por contraste, un mercado verdaderamente libre será más compatible con empresas de tipo cooperativo. Éstas son las tesis fundamentales del mutualismo.

Este artículo no es lugar para analizar minuciosamente como ocurre esto, pues de ello trata la totalidad de la literatura mutualista. Pero cabe indicar algunos puntos.

Por los ejemplos puestos, parece claro que una vez una cooperativa alcanza una situación estable, no tiene demasiadas complicaciones. Luego el problema debe estar en la creación de nuevas cooperativas.

Ahí encontramos un importante inconveniente en las cooperativas: juntar a un grupo de gente para que se organice y trabaje cooperativamente es, en general, más difícil y costoso que juntar a un grupo de gente para que invierta en un negocio convencional. Esto es más cierto si hay que juntar a un gran número de gente. Diversas medidas estatales – determinadas formas de regulación, determinados impuestos, la infraestructura de transporte estatal – hacen que aumente el tamaño medio de las empresas, por lo que aumentan los costes de iniciar cualquier empresa, y por lo dicho, notablemente más para una cooperativa. Si a ello le sumamos unos intereses artificialmente altos, el coste llega a ser prohibitivo.

Además, como la apertura de un banco es un trámite legal costosísimo, los bancos están en una situación de oligopolio. Puesto que éstos suelen ser empresas capitalistas, las cooperativas son vistas como empresas excepcionales y están discriminadas a la hora de recibir crédito. [1]

Todo ello, hay que insistir, sería distinto si el estado no estuviera de por medio.

El apoyo mutuo no se puede imponer por medio de la coerción del estado, sino que, más bien al contrario, es la coerción del estado la que impide la realización del apoyo mutuo, lo que se interpone entre el mundo presente y el mundo que queremos. Tenemos motivos para ser optimistas.

[1] Esta idea está analizada en el efecto del monopolio radical sobre la empresa cooperativa.

Un mercado sin capitalistas

Sobre el texto:

 Se trata de un escrito de Frances Moore Lappe que encontré enlazado en el blog de Kevin Carson; la autora es una librecambista alternativa que hace una descripción de la situación de Emilia Romagna y la repercusión de las cooperativas en el bienestar de la gente. Por una parte pone de relieve que realmente es posible una economía de mercado sin capitalistas, y por la otra, que no es necesario el Estado para proveer de todos los servicios que hoy son considerados por la mayoría de la gente como patrimonio del Estado del “Bienestar”. El texto original puede consultarse aquí.

Un mercado sin capitalistas

Por Frances Moore Lappe

Economía de mercado y capitalismo son sinónimos-o al menos están unidos entre sí. Esto es lo que asumen la mayor parte de los americanos. Pero no es necesariamente así. El capitalismo – el poder de los que proporcionan el capital de devolver la riqueza a los accionistas – es sólo un modo de conducir el mercado.

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Reportaje de Emilia Romagna

El blog de Kevin Carson tiene un apartado sobre Economía alternativa bastante interesante, por lo que iré traduciendo de vez en cuando sus artículos sobre el tema, aunque siempre se agradecen ayudas.

Este artículo en concreto relata una increíble experiencia cooperativa en el norte de Italia, de la mano de Dan Swinney (casi todo el artículo son citas suyas).


Por Kevin Carson

Reportaje de Emilia Romagna

http://mutualist.blogspot.com.es/2005/07/report-from-emilia-romagna.html

Ecodema reproduce un informe interesante de Dan Swinney del Center for Labor and Community Research, sobre la región de Emilia Romagna, en el norte de Italia. En los años 1940, estaba entre las áreas más pobres en Italia. Aquí está una descripción de la región hoy, de Roberto Williams de la Van City Capital Corporation en Vancouver:

¡Hay 90,000 empresas manufactureras en la región, seguramente una de las densidades más altas per cápita del mundo! Predominan las pequeñas y medianas empresas (la PYME). Una persona de cada doce es independiente o posee un pequeño negocio. En años recientes la región ha producido el PIB más alto per cápita del país, y ahora está al mismo nivel que los diez mejores países de Europa…2/3 de los ciudadanos de Bolonia pertenecen a un cooperativa…el 40% del PBI es producido por cooperativas… y el 85 % de los servicios sociales en Bolonia son ofrecidos por cooperativas…

Entre los fascinantes fragmentos de información del informe de Swinney:

Algunas empresas manufactureras de Emilia Romagna que son empresas de alto rendimiento a nivel mundiales son cooperativas. Otras sociedades anónimas de responsabilidad limitada y cooperativas trabajan juntos en redes flexibles que combinan un número de empresas más pequeñas en proyectos conjuntos. Y el gobierno ha jugado un papel poderosamente positivo en la creación de centros de servicios de formación que ayudan a empresas más pequeñas a ser competitivas en la economía global;

Coop Italia es el minorista que sobrepasa en ventas a gigantes como el equivalente francés de Wal-Mart-Carrefour-. Tiene 6 millones de propietarios/socios, 55,000 empleados, 1,200 tiendas, y 11 mil millones de euros en ventas;….

Las cooperativas tienen su propia gran compañía de seguros -Unipol, un gran fondo de inversiones como el Coop Fund para proveer de crédito y equidad a las empresas que están empezando, y organizaciones de apoyo muy sofisticadas como el Lega Coop que proporcionan una gama completa de servicios técnicos, educativos, y financieros para asegurar el éxito de las cooperativas;


“Las Cooperativas Sociales” proporcionan varios servicios a los minusválidos físicos y mentales – “privatizando” lo que históricamente eran servicios estatales, pero las cooperativas son preferidas con frecuencia por los profesionales porque ellas permiten la creatividad y la prestación de servicios de alta calidad y la experiencia de trabajo para el minusválido….

Un banco para cooperativas

Después de un tiempo sin postear, volvemos con las pilas cargadas. Empiezo de nuevo con una pequeña traducción de un breve pero no menos interesante artículo que encontré en el blog de Kevin Carson sobre la banca mutualista y su papel potencial en el impulso de una sociedad gestionada por sus trabajadores. Continue reading

Socialismo de mercado

 

He estado echando un pequeño vistazo por la red al socialismo de mercado y he encontrado alguna cosilla interesante. A parte de Silvio Gesell y Léon Walras, que podrían ser considerados socialistas libertario y liberal respectivamente, suelen considerarse marxistas y el “de mercado” no significa que tengan excesivamente confianza en él, sino que más bien lo utilizan como una forma de sortear el problema del cálculo económico. David Schweickart, por ejemplo, plantea una suerte de “socialdemocracia autogestionaria” en la que los trabajadores interactúan en el marco de un mercado, pero el Estado monopoliza la banca, ofrece servicios “públicos” y cubre las “fallas del mercado”. De David Prychitko aun no he leído nada –solo una reseña en el google books- pero parece que pretende compatibilizar la ciencia económica actual con el marxismo, como decía Rafael Hotz.

 

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En general, los encuentro bastante inferiores a los autores mutualistas, principalmente porque fuerzan una combinación entre marxismo y mercado a todas luces contradictoria, con base en lo que dijo o no Marx, y eso les impide llegar hasta las últimas consecuencias de su pensamiento.

Sus argumentos contra el mercado libre suelen limitarse a datos históricos bastante discutibles sobre el papel del Estado en el desarrollo de tal o cual país (Schweickart cita Japón, por ejemplo), por lo que he podido leer no tienen ningún sistema que explique los beneficios de la intervención estatal o las fallas del mercado.

 

De todos modos, es interesante leer sus argumentos a favor de la autogestión, bastante en consonancia con las nuevas corrientes de management.

 

 

 

Sobre David Schweickart:

 

Democracia Económica

 

 

 

Sobre David Prychitko:

 

Marxism (en inglés)

 

 

 

Sobre Léon Walras:

 

Les associations populaires de consommation, de production et de credit (en francés)

L’Economie politique et la justice (respuesta a Proudhon, en francés también)