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La doctrina de Tucker y Spooner, por Rothbard (traducción)

Traducido por:  Aritz y Víctor L.

Primero, debo comenzar declarando mi convicción de que Lysander Spooner y Benjamin R. Tucker son insuperables como filósofos políticos y que nada es más necesario hoy que la reactivación y el desarrollo del gran legado olvidado que dejan a la filosofía política.
A mediados del siglo XIX, la doctrina anarquista individualista llegó a tal punto que sus más avanzados pensadores, en sus distintas formas (Thoreau, Hodgskin, tempranamente Fichte, Spencer en su primera etapa) comenzaron a darse cuenta de que el Estado era incompatible con la libertad o la moralidad. Pero aun fueron más lejos cuando afirmaron el derecho del individuo a dejar de participar en la red del Estado y el saqueo de sus impuestos. De esta forma incompleta, sus doctrinas no son realmente una amenaza para el aparato del Estado, para algunos individuos se contemplará su exclusión de los inmensos beneficios de la vida social, a fin de obtener la supresión del Estado. Spooner y Tucker vislumbran la forma en que todas las personas pueden abandonar el Estado y cooperar en mutuo beneficio en el contexto de una sociedad libre y de interrelaciones e intercambios voluntarios. De esta manera, Spooner y Tucker convierten al anarcoindividualismo en una protesta contra los males existentes que apunta hacia una sociedad ideal a la que podemos aspirar, y lo que es más, se sitúa correctamente en el ideal del libre mercado, que parcialmente ya existía y estaba proporcionando enormes beneficios económicos y sociales. Así, Spooner, Tucker y su movimiento no sólo apuntaron un objetivo hacia el que avanzar, sino que también superaron sobradamente a los anteriores “utópicos” en la localización de ese objetivo en las instituciones existentes y no en unas coercitivas o imposibles de realizar, fruto de una visión alterada de la humanidad. Su logro fue realmente notable, y no estamos aun a la altura de sus ideas.

No puedo terminar un homenaje a la filosofía política de Tucker y Spooner sin citar un magnífico pasaje del No Treason N º VI, de Spooner, que significó mucho para mi desarrollo ideológico:

“Es cierto que la teoría de nuestra Constitución es, que todos los impuestos son pagado voluntariamente; que nuestro gobierno es una compañía de seguro mutuo voluntariamente aceptado por las personas para defenderse entre sí… Pero la teoría de nuestro gobierno es completamente diferente de la práctica. El hecho es que el gobierno, como un asaltador de caminos, dice al hombre: “su dinero o su vida”. Y muchos, si no la mayoría, pagan los impuestos en virtud de la obligatoriedad que impone esa amenaza. El Estado no toma a un hombre alejado en un lugar solitario, salta sobre él desde el margen del camino, y, le pone una pistola en la cabeza, procediendo a vaciar sus bolsillos. Pero el robo es, sin embargo, como el robo a mano armada, y mucho más cobarde y vergonzoso. El asaltador de caminos toma únicamente para sí la responsabilidad, el peligro, y el delito de su acción. No pretende el derecho legítimo de reclamar ese dinero, ni pretende usar su dinero en su beneficio. No es más que un ladrón. No tiene la desfachatez de proclamarse el “protector” que toma su dinero en contra de su voluntad y se limita a permitir “protegerlo” aunque se sienta perfectamente capaz de protegerse a sí mismo, o no aprecie su peculiar sistema de protección. En cambio, el Estado es muy proclive a actuar de esta forma. Además, después de haber tomado el dinero, el asaltador de caminos le deja hacer lo que quiera. No persiste en ir contra su voluntad, en el supuesto de ser su legítimo “soberano”; en la cuenta de la “protección” que le brinda. No mantiene que le “protege”, para después ordenarle y convertirle en su siervo; no mantiene que Usted le ha pedido que lo haga, robándole tanto dinero como puede debido a su gozo e interés por hacerlo, ni lo marca como un rebelde, un traidor, y un enemigo de su país, ni le derriba sin misericordia, si Usted disputa su autoridad, o resiste a sus exigencias. Él es demasiado señorito, que se declaró inocente de imposturas, insultos y villanías como estas. En resumen, no trata, además de robar, de engañarle para hacerle su víctima o su esclavo.Los procedimientos de estos ladrones y asesinos que llamamos “el gobierno” están diametralmente opuestos a los de este único asaltador de caminos.”

¿Quién, después de leer este excelente pasaje, puede ser engañado de nuevo por el Estado? Estoy tentado, por lo tanto, a llamarme “anarquista individualista” excepto porque de hecho el nombre de sus doctrinas presupone un sentido y tengo ciertas diferencias con esta doctrina. Políticamente son muy similares, y por lo tanto mi sistema es muy similar al suyo; pero económicamente las diferencias son sustanciales, y esto significa que mi visión sobre las consecuencias de la puesta en práctica de nuestro sistema, más o menos común, es muy distinta. Políticamente, mi diferencia con el anarquismo individualista de Tucker-Spooner es doble. En primer lugar, es el papel de la ley y el sistema judicial en una sociedad anarquista.Spooner y Tucker creen en permitir tribuales individuales en libre mercado y más específicamente, que cada uno de los jurados de libre mercado, sea totalmente libre en sus decisiones judiciales. No habría un cuerpo racional u objetivo de ley que los jurados, en cualquier sentido -incluso moralmente- tuvieran la obligación de consultar, ni siquiera los precedentes judiciales, ya que cada jurado tendrá la facultad de decidir tanto los hechos como la ley de todos los casos estrictamente ad hoc. Sin guías ni estándares a seguir, todos los juicios incluso con los mejores jurados, no será de esperar que lleguen a decisiones libertarias o incluso justas.En mi opinión, la ley es un bien valioso que no es más necesario que lo produzca el Estado que el servicio postal o de defensa; el Estado puede ser separado de la tarea legislativa como puede serlo de las esferas religiosa o económica de la vida.Específicamente, no habría gran dificultad en la tarea de los legisladores y juristas libertarios para llegar a un código racional y objetivo de principios legales libertarios y procedimientos basados en el axioma de la defensa de la persona y la propiedad, y por consiguiente de la no coerción que se utilizará en contra de cualquiera que no es un probado y condenado invasor de la persona y la propiedad.
Este código tiene, entonces, que ser seguido y aplicado a los casos específicos por privadas y competitivas cortes y juzgados de libre mercado, todas los que se comprometieron (las cortes) a respetar el código, y que serían demandadas en valor de la calidad del servicio en el mercado por los consumidores de su producto. En la sociedad actual, los jurados tienen la inestimable cualidad de ser los depositarios de la defensa de los ciudadanos privados contra el Estado; son un núcleo indispensable para la gente fuera del aparato del Estado que pueden usar para su protección de los acosadores demandados en las cortes del Estado. Pero en la sociedad libertaria, esta virtud especial se habrá esfumado. En el problema de la justicia, sin embargo, la reconciliación es posible: Tucker, después de todo, dice en este punto que “el anarquismo significa exactamente la observación y el cumplimiento de la ley natural de la libertad” y eso es precisamente lo que yo estoy pidiendo.
Mi segunda diferencia política con la doctrina de Spooner y Tucker es en la cuestión de la tierra, específicamente en el punto de los derechos de propiedad en el título de la tierra. Aquí, sin embargo, pienso que la posición de Tucker es superior de la de los economistas corrientes del lassez-faire que o bien no toman posición en la tierra, o bien asumen alegremente que todos los títulos de tierra deben ser protegidos simplemente porque algún gobierno los declaró “propiedad privada”; y superior a los georgistas [partidarios de Henry George], que reconocen la existencia del problema de la tierra pero niegan la justicia de cualquier propiedad privada sobre ella. La tesis de los anarquistas individualistas, desarrollada por Joshua K. Ingalls, fue la propiedad privada de la tierra que debería ser reconocida solo a los mismos que usan áreas específicas de la tierra. Tal teoría de la propiedad abole automáticamente toda renta sobre la tierra, desde que solo el usuario directo de una parcela de tierra puede ser reconocido como su propietario. Mientras que estoy en claro desacuerdo con esta doctrina, esta supone un útil correctivo para los libertarianos y economistas del laissez faire que se niegan a considerar el problema del monopolio de la tierra en las concesiones arbitrarias de títulos de la tierra por parte del Estado a sus amigos, por lo tanto, son quienes fallan completamente abordando esta cuestión, que probablemente es el problema número uno en los países subdesarrollados actualmente. Esto no es suficiente para llamar simplemente en defensa de los “derechos de propiedad privada”; esta tiene que ser una teoría adecuada de justicia de los derechos de propiedad, ninguna propiedad que algún estado decretó como “privada” tiene que ser ahora defendida por los libertarios, sería un procedimiento injusto de consecuencias terribles. En mi opinión, la teoría de la propiedad justa de los derechos de propiedad debe basarse en John Locke: lo primero para convertirse en propiedad privada es un criterio de uso. Esta regla excluye las ventas del Estado de tierras no utilizadas y del no apropiado “dominio público” a los especuladores de tierras antes de su utilización, así como la transmisión de cualquier título válido. De esta forma, procedo como Ingalls y los anarquistas. Pero tras el uso, transmitir el título de propiedad es una solución adecuada, lo que me parece una completa violación de la “ley de la igualdad de la libertad” de Spooner-Tucker para impedir que el propietario legítimo venda su tierra a otra persona. En resumen, una vez que una parcela de tierra pasa justamente en la propiedad del Sr. A, no se puede decir que verdaderamente sea suya la tierra a menos que pueda transmitir o vender el título al Sr. B, e impedir que el Señor B haga ejercicio de su título simplemente porque no decide utilizarla para sí mismo, sino más bien para arrendarla
Voluntariamente al Sr. C, es una invasión de la libertad de contrato de B y de su justo derecho de propiedad privada. En cambio, no veo racional el principio de que ningún hombre puede tener nunca libremente o alquilar su propiedad justamente adquirida. Tucker, normalmente animado e inteligente en su defensa del libre mercado y de la propiedad privada adolece aquí de errores. Además, tal cosa entorpece las parcelas de tierra o la utilización óptima de la propiedad de la tierra y el cultivo, y la mala asignación arbitraria de tierras perjudica a toda la sociedad. Pero mi principal confrontación con la doctrina de Tucker y Spooner no es política sino económica, no en la forma de este sistema ideal sino en las consecuencias que se seguirán después dela adopción de este sistema. Para esta medida, la confrontación no es moral o ética sino científica. Soy el primero en admitir que la mayoría de los economistas se vanaglorian demostrando la ciencia como un proceso libre de las decisiones éticas y políticas; pero cuando los asuntos económicos son objeto de debate, es nuestra responsabilidad tener en cuenta las conclusiones de la ciencia económica. En realidad, en contraste con los anarquistas colectivistas y muchas otras ideologías radicales, Spooner y Tucker intentaron utilizar antes la economía que el desprecio, de forma excesivamente racional. Algunas de sus falacias (por ejemplo, la “ley de costos”, la teoría laboral del valor) estaban arraigadas en gran parte de la economía clásica, y fue su adopción de teoría del valor-trabajo lo que les convenció de que los pagos de la renta, el interés, y el beneficio eran extraídos explotando a los trabajadores. En contraste a los marxistas, no obstante, Spooner y Tucker, comprendieron muchas de las virtudes del mercado libre, no deseaba abolir esa noble Institución, pues, a su juicio, la plena libertad se traduciría, por el funcionamiento económico de la ley, a la desaparición de estas tres pacíficas categorías de ingresos. El mecanismo que encontraron Tucker y Spooner para esta abolición pacífica -aquí, lamentablemente, hace caso omiso de las enseñanzas de la economía clásica y sustituye en su lugar falacias- en la esfera del dinero.

Traducción de otro artículo sobre Lysander Spooner

¿Era Spooner realmente un anarcocapitalista?


Por Stephanie Silberstein.


De acuerdo con el artículo “Lysander Spooner: ¿libertario de derechas o libertario socialista?”, Lysander Spooner “era un libertario de izquierdas que se oponía firmemente al capitalismo”. Aunque Spooner no fuera un capitalista de libre mercado, ni un anarcocapitalista, no estaba tan opuesto al capitalismo como la mayoría de los socialistas lo estaban.

Primero, los escritos de Spooner no defienden completamente el anarcosocialismo. En Natural Law, dice que:

Las condiciones son simplemente éstas: a saber, primero, lo que cada hombre hará, hacia todos los demás, todo aquellos que la justicia le requiera hacer; como por ejemplo, pagará todas sus deudas; que devolverá toda propiedad tomada o robada a su propietario, y que reparará cualquier daño que haya podido hacer a la persona o la propiedad de otro (Spooner 1882, Natural Law).
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Traducción de un artículo sobre Lysander Spooner

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Lysander Spooner: ¿libertario de derechas o socialista libertario?

Murray Rothbard y otros derechistas libertarios han defendido que Lysander Spooner es otro anarquista individualista cuyas ideas reivindican el anarcocapitalismo como parte de la tradición anarquista. Como se demostrará abajo, esta reivindicación es, sin embargo, falsa porque está claro que Spooner era un libertario izquierdista que se oponía firmemente al capitalismo.
Que Spooner estaba en contra del capitalismo se puede ver en su oposición al trabajo asalariado, el cual quería eliminar devolviendo el capital a aquellos que lo trabajan. Como Benjamin Tucker, quería crear una sociedad de productores asociados-granjeros autoempleados, artesanos y trabajadores cooperadores- antes que esclavos asalariados y capitalistas. Por ejemplo, en su Carta a Cleveland, Spooner escribe: “Todos los grandes establecimientos, de cualquier tipo, ahora en manos de pocos propietarios, pero empleando a un gran número de trabajadores asalariados, se disolverán; para pocos o nadie, que podrían alquilar el capital y hacer un negocio para ellos mismos se consentiría asalariar a otra persona” (cuoteado por Eunice Minette Schuster, Native American Anarchism, p. 148).

Esta preferencia por un sistema basado en la simple comodidad de producción en la que los capitalistas y esclavos asalariados son sustituidos por autoempleados y trabajadores cooperantes pone a Spooner exactamente en el campo anticapitalista con otros anarcoindividualistas, como Tucker. Y, podríamos añadir, el duro igualitarismo que esperaba que resultara por su sistema indica la naturaleza libertaria-izquierdista de sus ideas, tornando la presente”rueda de la fortuna” en “una superficie extendida, variada por alguna que otra desigualdad, pero todavía exhibiendo un nivel general, permitiendo una posición segura a todos, y creando la falta de necesidad, ya sea mediante la fuerza o del fraude, por parte de nadie, de deshabilitarle la seguridad de su situación.” (Spooner cuoteado por Peter Marshall en Demanding the Impossible, p.3888-9).
Los libertarios derechistas tal vez hayan confundido a Spooner como capitalista por su defensa de un “mercado libre en crédito” bajaría los intereses en créditos en sus locas ideas de propiedad intelectual. Pero, como se ve, los mercados no son por definición sólo parte del capitalismo. Había mercados mucho antes de que el capitalismo existiera. De hecho, lejos de ver su mercado libre en crédito en términos capitalistas, creía(como Tucker) que la competición entre bancos mutuos convertiría el crédito barato y fácilmente accesible, y eso conllevaría la eliminación del capitalismo. Respecto a esto, tanto Spooner com Tucker seguirían a Proudhon, que mantenía que “la reducción de tasas de intereses hasta su desvanecimiento es en sí un acto revolucionario, porque es destructor del capitalismo citado en Edward Hyams, Pierre-Joseph Proudhon: Su vida revolucionaria, mente y trabajos, Taplinger, 1979). Que su creencia sea correcta o no es, por supuesto, otra cuestión; hemos sugerido que no, y que el capitalismo no puede ser reformado mediante banca mutua, particularmente mediante la banca mutua competitiva.
Otra gran evidencia del anticapitalismo de Spooner puede ser hallada en su libro: Poverty: Its ilegal causes and legal cure, donde dice que bajo el capitalismo el trabajador no recibe todos los frutos de su trabajo porque el capitalista vive de la industria honesta del trabajador. Por ello, casi todas las fortunas se crean mediante el capital y trabajo de otras personas en vez de mediante aquellos que la logran. De hecho, viviendo a costa del capital y trabajo de otros.” (cuoteado por Martin J. James, Men Against the State, p. 173f). Spooner dice que los capitalistas niegan a los trabajadores todos los frutos de su labor presupone la teoría laboral del valor, que es la base de la demostración socialista de que el capitalismo es explotador.
La interpretación del punto de vista social y económico de Spooner es defendida por varios estudios en los que sus ideas son analizadas. Todos estos trabajos dan también una idea del mundo ideal de Spooner, que son dignos de ser citados:
“Spooner visionó una sociedad de tiempos preindustriales en los que los propietarios de pequeñas propiedades privadas se juntaban voluntariamente y estaban asegurados de su mutua honestidad y de su pago completo de su trabajo.” (Corinne Jackson, The Black flag of anarchy, p. 87).
“Spooner consideraba que era necesario que cada hombre fuera su propio empleado o trabajara para sí mismo de una forma directa, porque trabajar para otro resultaba en parte conertirse en un empleado. Para ser uno su propio empleado, era necesario para uno ser exitoso tener acceso a su propio capital.” (James J. Martin, Men Against the State, p.172).
“Spooner recomienda que todo hombre debería ser su propio empleado y representa una sociedad ideal de granjeros independientes y empresarios que tienen acceso a un crédito fácil. Si cada persona recibiera lo frutos de su propio trabajo, la distribución igualitaria y justa de riqueza resultaría.” (Peter Marshall, Demanding the Impossible, p. 389).
Spooner destruiría el sistema factorial, trabajo asalariado(y ciclo de negocios)… convirtiendo cada individuo un pequeño capialista, un productor independiente.” (Eunice Minette Schuster, Native American Anarchism, p. 151).

Es evidente, entonces, que Spooner estaba contra el trabajo asalariado, y por lo tanto no era capitalista. En este punto coincidimos con Marshall, que clasifica a Spooner dentro de la izquierda libertaria con ideas muy cercanas a las del mutualismo de Proudhon. Si esas ideas son convenientes hoy día, en vista de la gran cantidad de capital necesario para iniciar las empresas establecidas en sectores de la economía, es otra cuestión. Como se ha señalado anteriormente, dudas similares pueden plantearse a cerca de las reclamaciones de Spooner sobre las virtudes de un libre mercado crediticio. Pero una cosa está clara: Spooner se opone al modelo de desarrollo de América a mediados del s. XIX. Vio el ascenso del capitalismo con disgusto y sugirió un camino para que las relaciones económicas, libres de la explotación y la opresión, se convirtieran en la norma de la nueva sociedad de EE.UU., mediante la eliminación de la causa fundamental del capitalismo — los salarios de la mano de obra — a través de un Sistema de crédito fácil, que a su juicio permitirá a los artesanos y campesinos obtener sus propios medios de producción. Esto se confirma con un análisis de su famosa obra Natural Law and No Treason.

El apoyo de Spooner a la “Ley Natural” también se ha tomado como “prueba” de que Spooner es un prototipo de libertario de derechas(que pasa por alto el hecho de que el apoyo a la “Ley Natural” no se limita a los derechistas libertarios). Por supuesto, la mayoría de los anarquistas no encuentran las teorías de la “ley natural”, ya sean los libertarios de derechas, fascistas o lo que sea, especialmente convincentes. Ciertamente, las ideas de “derecho natural” y “Derechos Naturales”, como existentes independientemente de los seres humanos, en el sentido del ideal platónico de formas, son difíciles de aceptar para los anarquistas en sí, porque esas ideas son intrínsecamente autoritarias (como se destaca en la sección F , 7). La mayoría de los anarquistas, de acuerdo con Tucker, consideran tal concepto como “religioso”.

Spooner, por desgracia, suscribía el culto a la “inmutable y universal” Ley natural y está sujeto a todos los problemas que destacamos en la sección F.7. Si nos fijamos en su “defensa” de la Ley Natural nos damos cuenta de lo débiles (y, de hecho, tontos) que son sus argumentos a este respecto. La sustitución de la palabra “derechos” por la palabra “ropa” en el siguiente pasaje muestra la debilidad inherente de su argumento:

“Si no existen principios tales como la justicia, o la ley natural, entonces cada ser humano ha venido al mundo totalmente desposeído de derechos, y próximo a la miseria en el mundo de los derechos, debe seguir careciendo de estos para siempre. Si nadie porta ningún derecho con él en el mundo, es evidente que nadie puede tener ningún derecho o concedérselos a otra persona. Y la consecuencia de ello sería que la humanidad jamás podría tener ningún derecho, y para ellos hablar de esas cosas, Sería hablar de las cosas que no han tenido, y nunca podrán tener”. [Natural Law]

Y, agregamos, a diferencia de las “leyes naturales” de “la gravitación,… De la luz, los principios de las matemáticas” a los que lo compara Spooner, él es perfectamente consciente de que su “derecho natural” puede ser “inculcado” por otros seres humanos. Sin embargo, a diferencia de la gravedad (que no es necesario hacer cumplir) la “Ley Natural” de Spooner es evidente que tiene que ser aplicada por los seres humanos ya que se encuentra dentro de la naturaleza humana para robar. En otras palabras, se trata de un código moral, y no un “derecho natural”, como la gravedad.

Curiosamente, Spooner se acercó más a un planteamiento racional, no a una religiosa fuente de derechos cuando señala que “los hombres que viven en contacto unos con otros, y tener relaciones en conjunto, no puede evitar el aprendizaje de la ley natural.” [Ibíd.] Esto indica la naturaleza de los derechos sociales, de nuestro sentido del bien y el mal, y así pueden existir derechos sin creer en conceptos religiosos como la “Ley Natural”.

Además, podemos decir que su apoyo a los jurados indica un inconsciente reconocimiento de la naturaleza social (y, por tanto, evolutiva), de cualquiera de los conceptos de los derechos humanos. En otras palabras, el argumento de peso de los jurados para juzgar los conflictos humanos, se reconoce implícitamente en que los conceptos de bien y el mal en la sociedad no son indelebles tomos inscritos en la ley como la “verdadera ley”, sino que son fruto del cambio y el desarrollo de la sociedad que los pone en funcionamiento(como Reflejan las decisiones de los jurados). Además, se establece que “La honestidad, la justicia, la ley natural, suelen ser muy claros y sencillos… Formada por unos simples principios elementales, de la verdad y la justicia ordinaria de la que cada uno tiene una percepción casi intuitiva “, Indicando así que lo que es el bien y el mal existe en” la gente común “y no en “las decisiones judiciales” o cualquier otro pequeño grupo que afirme hablar en nombre de “la verdad”.

Como puede verse, la forma de “ley natural” preconizada por Spooner es radicalmente diferente a la defendida, por ejemplo, por Murray Rothbard, y muestra un fuerte contexto igualitario exterior, en contraposición al de la derecha libertaria.

En lo que respecta al “anarco”-capitalismo, uno se pregunta qué posición mantenía Spooner con respecto al sistema “anarco”-capitalista de protección, dado su comentario en el n º de Treason en el que afirma que: “un número de sinvergüenzas, teniendo un dinero suficiente para empezar, pueden establecerse como un «gobierno», porque, con el dinero, pueden contratar a los soldados, con los soldados obtener más dinero, y también obligar a la obediencia general a su voluntad. ” Comparar este comentario de Spooner a la descripción de sus asociaciones voluntarias de justicia:

“Es evidentemente deseable que los hombres deben asociarse, en la medida en que libre y voluntariamente pueden hacerlo, para el mantenimiento de la justicia entre ellos, así como para la protección mutua contra otros malhechores. Es también en el más alto grado deseable que deberían acordar algún plan o algún tipo de procedimientos judiciales”[Ley Natural]

A primera vista, uno puede tener la tentación de interpretar las organizaciones judiciales de Spooner como una suscripción a los sistemas corporativos de protección “anarco”-capitalistas. Una lectura más atenta sugiere que la concepción real de Spooner está más basada en el concepto de la ayuda mutua, según la cual los servicios son dados por y para los primos interesados o para otros, en vez de comprarlos en un sistema de pago por cada servicio prestado. Un concepto muy diferente, sin duda.

Estos comentarios son especialmente importantes si tenemos en cuenta las críticas de Spooner a las finanzas capitalistas, como por ejemplo contra los Rothschilds. Aquí el orador se aparta todavía más de las posiciones libertarianas [anarco-capitalistas]. Para Spooner los gobiernos son dependientes y herramientas de los prestamistas, en quienes confían para los medios de llevar a cabo sus crímenes. Estos prestamistas, como los Rothschilds pueden hacerlos y deshacerlos(gobiernos) en el momento en el que se niegan a llevar a cabo los crímenes que el capital financiero les requiere. Además Spooner considera a esos pretamistas sin alma como los verdaderos soberanos, no el gobierno(que es su agente).[No traición].

Si Spooner reconoce que la riqueza tiene relacionado intrínsecamente el poder y este puede ser utilizado de manera maquiavélica, es sencillo comprender que la oposición al Estado, para Spooner, no es suficiente. Lógicamente, cualquier teoría política que pretenda promover la libertad también debe tratar de limitar o abolir las instituciones que facilitan las grandes concentraciones de riqueza. Como se indica más arriba, Spooner considerar el trabajo asalariado bajo el capitalismo como una de estas instituciones, porque sin ella las “grandes fortunas rara vez podría ser amasadas por una sola persona.” Por lo tanto, para Spooner, al igual que para los anarquistas socialistas, además de luchar contra el Estado es necesario hacerlo contra el capitalista.

Esto puede verse claramente, por su análisis de la historia, donde se dice: “¿Por qué [la Ley Natural] no se estableció hace años en todo el mundo como la única ley que cualquier hombre, o que todos los hombres, podría ser legítimamente obligado a obedecer?” la respuesta de Spooner es su interpretación de la forma en que el Estado ha evolucionado, en la que postula que el Estado se formó a través del ascenso inicial de los explotadores, la esclavitud de clase por la celebración de la conquista militar y la esclavitud opresiva del campesinado.

“Estos tiranos, que viven exclusivamente del pillaje, y del trabajo de sus esclavos, y de la aplicación de todas sus energías a la confiscación de aún más pillaje y la esclavitud de otros personas indefensas; aumentan en número, y en el perfeccionamiento de sus organizaciones, y van multiplicando sus armas de guerra, se extienden sus conquistas hasta que, a fin de afianzar lo que ya han extraído, se hace necesario para ellos un método sistemático, que asegure el sometimiento de sus esclavos.

“Pero todo esto se puede hacer sólo mediante el establecimiento de lo que llaman un gobierno y lo que ellos llaman leyes.”

“Así pues, sustancialmente todas las leyes del mundo ha tenido su origen en los deseos de una clase de personas para saquear y esclavizar a los otros, y afianzarlos como su propiedad”. [Natural Law]

Nada demasiado provocador; simplemente Spooner opina que los gobiernos son una herramienta de retención de la riqueza de la clase opresora. Lo que es más interesante es el juicio de Spooner del desarrollo posterior de la eslavitud y de los sistemas socioeconómicos. Spooner escribe:

“A lo largo del tiempo, el ladrón, o esclavista, que se ha incautado de todas las tierras, y controla todos los medios de creación de riqueza, encontró el medio más sencillo de gestión de sus esclavos, y de rentabilizarlos, no para que un esclavista sostuviera un número de esclavos, como lo había hecho antes, y como mantuvo el ganado, sino dándoles libertad como para ser responsables de su propia subsistencia, y, sin embargo, obligarlos a vender su mano de obra a la tierra, manteniendo la dominación de clase de los antigus propietarios “. [Ibíd.]

Aquí Spoonerse hace eco de la crítica anarquista del capitalismo. Tenga en cuenta que éste ya no está hablando de la esclavitud, sino más bien sobre las relaciones económicas entre una clase rica –la burguesía- y los trabajadores. Es evidente que él no considera esta relación de producción; el salariado, como una asociación voluntaria, ya que los antiguos esclavos tienen hoy pocas opciones que estar al servicio de los miembros de la clase opresora.

Spooner señala que la monopolización de la creación de riqueza, al mismo tiempo requiere de los nuevos esclavos liberados para sí misma, por lo tanto, la clase explotadora continúa recibiendo los beneficios del trabajo de los antiguos esclavos mientras que no tiene ninguna responsabilidad sobre su bienestar.

Spooner continúa:

“Por supuesto, estos esclavos liberados, como algunos les han llamado de forma errónea, sin tener tierras o posesiones, ni formas de conseguir un medio de vida independiente, no tuvieron otra alternativa (para librarse de morir de hambre) que vender su fuerza de trabajo a los terratenientes, a cambio nada más de las necesidades básicas, a veces ni siquiera por eso” [Ibíd.]

Así, mientras que técnicamente “libres”, la clase trabajadora liberada carece de la capacidad de satisfacer sus necesidades y por lo tanto sigue siendo dependiente de la clase poseedora de la riqueza. Suena a un análisis del capitalismo no sólo de un punto de vista libertario de derechas, sino también libertario de izquierdas o de otras clases de socialismo.

“Estos esclavos liberados, como eran llamados, eran entonces apenas menos esclavos de lo que eran anteriormente. Sus medios de vida eran quizá incluso más precarios que cuando tenían amos, quienes estaban interesados en que aquéllos siguieran vivos.” [Ibíd.]

Éste es un interesante comentario. Spooner sugiere que la clase de los esclavos liberados habrían estado mejor siendo esclavos. La mayoría de los anarquistas no hubieran llegado tan lejos, aunque podríamos estar de acuerdo en que los empleados están sujetos al poder de los que les contratan, por lo que no son individuos autónomos; en otras palabras, las relaciones sociales del capitalismo niegan la libertad y la soberanía individual.

“Eran responsables de, al capricho o el interes de los propietarios, ser echados de su hogar, despedidos de su empleo, e incluso privados de la oportunidad de ganarse la vida con su trabajo.” [Ibíd.]

No vaya a ser que el lector dude de que Spooner este hablando sobre el empleo y no sobre la esclavidud, incluye explícitamente el ser desempleado como un ejemplo de la naturaleza arbitraria
del trabajo asalariado.

“Eran, por lo tanto, en grandes cantidades, llevados a la necesidad de pedir, robar o pasar hambre; y por lo tanto se volvieron peligrosos para la propiedad y la tranquilidad de sus últimos dueños.” [Ibíd.]

“La consecuencia fue que aquellos últimos propietarios vieron necesario, para su propia seguridad y la de su propiedad, organizarse perfectamente en gobiernos y redactar leyes para mantener sometidas a aquellas gentes peligrosas…” [Ibíd.]

En otras palabras, la clase ladrona inventa leyes que protegen su poder, es decir su propiedad, de los desposeídos. De ahí viene la creación del “código legal” por los ricos, que sirve para proteger sus intereses, mientras que hace ilegal cualquier intento de cambiar el statu quo. Este proceso es en efecto similar al concepto libertario de derechas de un “código legal general libertario”, que ejerce un monopolio sobre un área en concreto y que existe para defender los “derechos” de propiedad contra “principios de fuerza”, esto es, intentos de cambiar el sistema.

Spooner sigue:

“El propósito y efecto de estas leyes han sido mantener en las manos de la clase ladrona o esclavista, un monopolio de las tierras y en la medida de lo posible, de cualquier otro medio de creación de riqueza, y por lo tanto mantener a la población obrera en un estado de pobreza y dependencia tal que les obligue a vender su fuerza de trabajo a los tiranos por un precio mínimo de subsistencia.” [Ibíd.]

De esta forma, Sponer identifica la base esencial de la legislación (así como la fuente de tanta miseria, explotación y opresión a lo largo de la historia) como el resultado de la monopolización de los medios de producción por una elite. Dudamos que haya considerado que el nombrar “libertarias” a esas leyes cambiaría su naturaleza opresiva y clasista.

“De este modo, todo el negocio de la legislación, que ha crecido hasta proporciones gigantescas, tiene su origen en las conspiraciones, que siempre han existido entre unos pocos, con el propósito de dominar a la mayoría, y de sacarles a la fuerza su trabajo y los beneficios de su trabajo.” [Ibíd.]

Calificando el trabajo asalariado como extorsión puede parecer bastante extremo, pero tiene sentido dada la naturaleza explotadora del beneficio bajo el capitalismo, como los libertarios de izquierdas reconocen desde hace tiempo. (ver sección C).

En resumen, como puede verse, hay bastante en común entre las ideas de Spooner y las de los anarquistas sociales. Sponer percibe las mismas fuentes de explotación y de opresión (inherentes al control en forma de monopolio de los medios de producción por una clase propietaria de las riquezas) que los anarquistas sociales. Sus soluciones pueden ser distintas, pero observa exactamente los mismos problemas. En otras palabras, Spooner es un libertario de izquierdas, y su anarquismo individualista es igual de anticapitalista que las ideas de, por ejemplo, Bakunin, Kropotkin o Chomsky.

Spooner tenía de capitalista lo que Rothbard de anarquista.

http://www.lysanderspooner.org/articles_new.htmhttp://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?f=24&t=31794