Mutualismo, interés, escuela austriaca y crédito gratuito

Jul 23 • Mutualismo • 2386 Views • 9 Comments on Mutualismo, interés, escuela austriaca y crédito gratuito

 

 

 

El interés

Desde la polémica entre Proudhon y Bastiat, pero sobretodo a partir de la definición austriaca del interés y su teoría del ciclo económico, el mutualismo ha sido despreciado e incomprendido por muchos de los que tenían alguna noción de economía, y sus proclamas contra el interés y a favor del crédito gratuito han sido vistas como populistas e inviables, por lo que me veo obligado a aclararlas.

 

 

 

La Escuela Austriaca de Economía define el interés como el producto de las preferencias intertemporales de los individuos. Esto quiere decir que el ahorro es consecuencia de una preferencia por los bienes futuros sobre los bienes presentes, y el consumo exactamente lo contrario. De la misma forma, la teoría austriaca del ciclo económico nos dice que las crisis son producidas por el Estado, que mediante las expansiones monetarias reduce los tipos de interés artificialmente y, al no variar las preferencias intertemporales de los individuos, las inversiones se dirigen hacia actividades que solo son rentables mientras se mantienen los tipos artificialmente bajos, produciéndose la crisis al subir.

Así, el mutualismo se ha confundido con el “inflacionismo” y el populismo de Estado, y se ha creído que sus pretensiones eran utópicas o perjudiciales. En realidad, lo que los mutualistas pretenden es abolir los requisitos de capitalización, las licencias selectivas del Estado y un sinfín de trabas que permiten a los banqueros actualmente existentes elevar su usura. Pero la reducción de los tipos, consecuencia de la abolición de todas las trabas mencionadas, no alteraría las preferencias intertemporales de los individuos, puesto que la proporción entre bienes presentes y futuros se mantendría, descontando las tasas de monopolio que existían antes. No habría crisis cíclicas. El tipo de interés sería marginal y correspondería únicamente a tales disparidades de valoración entre bienes presentes y futuros, los trabajadores tendrían acceso a los medios de producción, la capacidad de percibir rentas del trabajo se reduciría como consecuencia de la multiplicación de los negocios, los bienes de consumo serían más baratos y, como dice Kevin Carson, la gente no tendría necesidad de trabajar mucho más de media jornada, y podría jubilarse antes.

Para Tucker, por ejemplo, el interés era fruto de un estado primitivo en que la riqueza no está generalizada y, por tanto, “aquellos que no tienen capital estarán dispuestos de obtener préstamos de los que sí dispongan, así como a pagar interés por el uso del capital.” De esta forma, el interés se relaciona directamente con la intervención del Estado, que es el causante de dicho estado primitivo, pues “conforme el capital “prestable” de un país aumenta, la tasa de interés disminuye, y cuando la riqueza acumulada del mundo se hace lo suficientemente grande, nadie paga intereses”.

Y al entender el interés como una consecuencia del estatismo, aunque lo considera legítimo en tanto que voluntario, Tucker lo condena como una consecuencia del Estado, que desaparecerá junto con este.

En cierto modo, esto también se relaciona con Bastiat, al decir que:

“Cuanto más abundante es el capital, más se reduce su parte proporcional en el producto. Y como los capitales, al aumentar, aumentan la facilidad de crear otros, se sigue que la condición del prestatario mejora sin cesar.”

 

Solo que Tucker no achaca el interés a una diferencia de cualidades entre los individuos, que permite que los “más aptos” adquirir antes el capital y cobrar por su uso a los rezagados (es decir, no justifica el status quo), sino única y exclusivamente al Estado. [1]

 

Por otra parte, el interés era para Proudhon el cerrojo que impedía a los trabajadores acceder a los medios de producción. Pero cuando advirtió que este era, en su mayor parte, producto del monopolio, tomó la bandera de la competencia para reducirlo, labor que consideró “revolucionaria”, ya que “la aubana [interés, renta, usura] disminuye en proporción al aumento del número de socios”.

 

 

El crédito gratuito

 

En la cuestión del crédito gratuito, Bastiat opone dos objeciones.

En primer lugar, que si el banco entrega billetes a todo aquel que se presente en él, dichos billetes se depreciarán y todo quedará igual (salvo el banco, que quebrará).

En segundo lugar, que si el banco selecciona a sus prestarios y pide avales, solo los ricos podrán acceder al crédito gratuito y los proletarios quedarán igual.

 

Lo cierto es que el propio Proudhon, con la ayuda de Jules Lechevalier ya resolvió aquel problema con unos mecanismos que llamó “sindicatos de producción”, que se encargaban, además de formar cooperativas de trabajadores, coordinarlas, etc. de “negociar y avalar los préstamos de cada corporación especial respecto al Banco del Pueblo, en el buen entendido de que las únicas garantías serán, en capital, la vida del trabajador evaluada equitativamente, y en la circulación corriente, las obligaciones de mano de obra”.

De esa forma, el Banco del Pueblo –que no tendría por qué imprimir billetes, sino simplemente aglutinar los ahorros de los obreros- concedería préstamos a sus socios-clientes tan solo con la promesa de que le sería devuelto con la producción futura, tal y como proponía William Greene.

De hecho, los exitosos bancos del premio nobel Muhummad Yunus funcionan así: los prestatarios son a su vez dueños mayoritarios (94%) del banco, con lo que el interés se lo cobran a sí mismos; no tienen ninguna clase de aval a la hora de recibir los créditos, y forman “grupos de apoyo” con gente afín, que podrían equipararse a los “sindicatos de producción” de Proudhon y Lechevalier. Estos “grupos de apoyo”, en palabras de Yunus crean incentivos para que los prestatarios se ayuden mutuamente para salir adelante en sus negocios, logrando que cada uno sea más fiable, ya que el grupo realiza la tarea de supervisión –pues si un miembro falla el grupo entero pierde el derecho a crédito.

 

“La presión de sus iguales –sutil a veces y no tan sutil otras- mantiene a cada miembro del grupo en sintonía con los objetivos generales del programa de créditos. Al mismo tiempo, la adquisición de una cierta sensación de competencia intergrupal e intragrupal anima también a los miembros a desarrollar más a fondo su potencial.”

El proyecto de Yunus se ha extendido por todo el mundo y hoy día atiende a millones de personas, ha ayudado a desarrollar la región de Bangladesh y ha suministrado tecnologías –móviles, etc.- a sus socios para ayudarles a expandir sus negocios.

También en Suecia existe una cooperativa de crédito en expansión con más de veinte mil socios.

En general, podemos concluir que la abolición del interés, entendida como una reducción drástica del mismo por la competencia o como consecuencia de una red de cooperativas de crédito y bancos de microrcéditos es completamente viable.

[1]: En la famosa polémica, Bastiat comparaba a los proletarios con ciegos y con niños, y a los capitalistas con videntes y adultos que debían ayudarlos a salir de la miseria.

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9 Responses to Mutualismo, interés, escuela austriaca y crédito gratuito

  1. que bueno victor el articulo, lo importante es darse cuenta que el interes , la plusbalia o la renta sin trabajo es una contradiccion a la justicia y la libertad, y que podemos encontrar varios metodos de anularla o dejarla minima en favor del producto del trabajo

  2. rafael hotz says:

    perdoem meu horrível portuñol…

    yo creo que otro fator que interfere en el interés es lo “problema del conhecimento”

    el interés atuaria como una espécie de prémio por el comando cierto de bienes y serviços a un cierto preço…

    teoricamente, se una empresa emitisse suas proprias notas, vinculadas a sus proprios serviços, estaria criando una moeda paralela, de circulacion mais local, fazendo com que otras moedas antes usadas nessas trocas sejam poupadas para otras transaciones, reduzindo o poder de barganha dos detentores de la moeda “nacional” (controlada por el Estado y banqueiros)

    isto no seria inflacionario uma vez que las trocas com moeda local estão substituindo la moeda nacional (existe una confusao com emissao de otras unidades de conta y emissao de mais de la mesma unidade de conta)

    isto se ligaria ao “problema del conhecimento” pelo fato de que las transaciones em moeda local seriam mas previsibles, reduzindo el factor incerteza del interés

    gracias, el blog is muy bueno

  3. Victor L. says:

    Rafael Hotz;

    No entendí muy bien el papel que le das al conocimiento en el interés. ¿Utilizas la palabra “conocimiento” como la Escuela Austríaca? Kirzner, por ejemplo, dice que el beneficio del empresario es consecuencia de su capacidad de interpretar el conocimiento que posee, y de esa forma puede alcanzar sus fines con los medios más económicos. ¿Te refieres a eso?

  4. rafael hotz says:

    de cierta forma…

    en una economia mais descentralizada, com moedas paralelas, los individuos no ficariam dependentes de la moeda monopolizada…

    poderiam utilizar uma chave de comando mas barata (e mas restrita), e dispensar los beneficios de um comando mas amplo (la moeda central)

    la moeda emerge de la falta de conocimento total dos individuos para coordenar sus planos em mercadorias conjuntamente… mas em niveis mas descentralizados y previsibles hay mais conocimento, dispensando el uso de moeda ou moedas mais centralizadas, evitando el interés…

    por isso fazer una moeda um meio (único) de pagamento obrigatorio es desfavoravel para todos que no detem la moeda

  5. Victor L. says:

    Me parece que ya te entendí. Quieres decir que la carga excesiva del interés proviene de un sistema monetario centralizado, ¿no? entre otras cosas porque no posee el conocimiento suficiente para adaptar la oferta de moneda a las necesidades del mercado. (En cierto modo sucede algo parecido con el Banco Central Europeo).

    Un saludo!

  6. Sergio says:

    vale pero si una gente kiere formar una banka mutualista necesitara ahorros y si nadie tiene nada como van a formarlka???

  7. Tendrán que trabajar en algo para obtener los recursos, porque de la nada no van a salir… a menos que robes a alguien. Pero estimo hablamos de medios voluntarios por lo que la última opción no es válida.

  8. Victor L. says:

    Sergio, Grenee creía que la banca mutualista debía comenzar entre los pequeños campesinos, que emitirían billetes sin interés respaldándolos en el valor de sus parcelas, y a partir de ahí se extendería la experiencia y -agrego yo- todo tipo de profesionales (del campo o la ciudad, propietarios o no) podrían sumarse a la experiencia.

    De todos modos, una experiencia de banca mutualista podría empezar a nivel barrial con menos recursos, por ejemplo, respaldando el dinero en metales menores (cobre) o libros.

  9. Victor L. says:

    También se me ocurre que podría financiarse con la “ocupación” de parcelas abandonadas de un barrio.

    Aritz creo que está en un proyecto de ese tipo, tan solo bastaría emitir billetes sin interés de acuerdo al precio de mercado de ese terreno.

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