Teoría de la organización (IIb): la estructura de la empresa

Sep 3 • Mutualismo • 3294 Views • 15 Comments on Teoría de la organización (IIb): la estructura de la empresa

“¿En qué beneficia la creencia en el peligro de la libertad “excesiva” de los empleados a quienes la mantienen? Si son los jefes, la respuesta es obvia: más libertad significa menos supervisión, y menos supervisión significa menos autoridad (y tal vez, menos jefes).” – Gary Hamel.

A medio-largo plazo, la estructura de la empresa tiende a configurarse para hacer un uso eficiente de los factores de producción y minimizar los costes de transacción -externos- y administración -internos-. En concreto, la estructura de la gran corporación moderna, compuesta de varias unidades operativas dirigidas por una jerarquía de ejecutivos asalariados, surgió para coordinar los procesos de producción y distribución a gran escala (Chandler, 2008 [1977]), en un contexto de subvenciones al transporte, patentes y otras formas de intervención estatal en la economía -véase la sección IIa-.

La jerarquía corporativa tiende a proliferar cuando existen economías de escala en la producción y la administración -que, como hemos visto, han sido artificialmente infladas por el Estado- y cuando los mercados son poco competitivos, volátiles e innovadores. A su vez, la opción de otorgar participación en los beneficios y en la gestión del puesto de trabajo a los empleados tiende a hacerse más atractiva conforme el factor trabajo se hace más escaso. Por ese motivo, un libre mercado donde las deseconomías de escala se muestran antes, los mercados son más competitivos y los trabajadores son más escasos promovería la aparición de empresas notablemente más descentralizadas que las corporaciones actuales, con capas de directivos cada vez más exiguas delegando sus actividades en equipos autogestionados, empleados recibiendo gran parte de su salario en forma de participación en los beneficios, cooperativas y trabajadores autónomos.

Incluso hoy en día, desde la tenua liberalización de 1970-1980, las empresas tienden tímidamente hacia ese modelo. Un estudio sobre 300 empresas entre 1984 y 1999 mostró que las capas de la jerarquía se habían reducido, cada vez había más responsables que dependían directamente del director general y un mayor número de empleados recibía retribuciones a largo plazo en concepto de acciones (Rajan y Wulf, 2002). En el mismo sentido, una encuesta sugiere que las empresas que descentralizan la toma de decisiones -por ejemplo, mediante el establecimiento de equipos autogestionados o delegando poder a sus empleados- tienen una probabilidad “significativamente más alta” de lograr una mayor cotización de mercado que empresas similares gestionadas de forma tradicional (Malone, 2005). Por otro lado, la cuota de mercado de las grandes empresas ha disminuido desde 1970 (Stiglitz, RR). Aunque todavía se requiere más trabajo empírico, estos resultados confirmarían las previsiones mutualistas hasta cierto punto.

Según Business Week, “los equipos de trabajo autodirigidos son, por término medio, entre un 30 y un 50% más productivos que sus contrapartes convencionales”, alcanzando cifras sorprendentes en algunos casos, como la fábrica de 3M en Hutchinson, donde la productividad aumentó un 300% después de implementar los equipos autogestionados (citado en Williams, 1995). Las empresas descentralizadas padecen costes de información y agencia notablemente más bajos, puesto que sus trabajadores tienen más incentivos en compartir información -sin pasar el filtro de los intermediarios-, tienen libertad para innovar y resolver problemas ad hoc, presentan menores tasas de absentismo y cuidan mejor de los bienes de equipo (Malone, 2005; Hamel, 2008; Carson, 2008). En relación con eso, las empresas descentralizadas atraen a más trabajadores y son más capaces de retenerlos. Como son los empleados quienes contratan, eligen al personal en función de su aptitud para trabajar con el equipo existente (Hamel, 2008; Semler, 2001). Debido a la presión de los iguales y al interés intrínseco de los trabajadores en el éxito de la empresa, éstas pueden reducir costes en supervisión y vigilancia. Por ejemplo, Taco Bell descubrió después de implementar los equipos autogestionados que un solo gerente podía supervisar eficazmente más de diez sucursales, en lugar de mantener a un gerente por sucursal (Materiabiz, RR). Asimismo, las cooperativas requieren menos supervisores e inspectores de calidad que su contraparte capitalista tradicional (Carson, 2008).

En esa tesitura, ¿por qué la mayoría de empresas no implementa estructuras descentralizadas? Básicamente, por la resistencia de los managers. Como sugiere la cita de la cabecera (Hamel, 2008), éstos se muestran reacios a delegar actividades en sus subordinados, puesto que ello les restaría autoridad y, eventualmente, los haría prescindibles. Los managers perciben la autogestión como una amenaza a su control de la organización, pues “si bien el control directo del proceso de producción por los trabajadores podría aumentar la productividad, también hace a los gerentes más vulnerables frente a los trabajadores en caso de disputa” (Carson, 2008). Un estudio de la Harvard Business School sobre la autogestión concluía en términos similares (Heskett, 2006):

El mayor obstáculo a la autogestión, como uno podría sospechar, es la gente, especialmente los ejecutivos. C. J. Cullinane identificaba los requisitos más importantes para el éxito de la autogestión como “convicción y compromiso de los altos ejecutivos”. Como apunta Peter Jonson, “la autogestión auténtica y genuina no puede darse si hay jefes o supervisores alrededor”. Barry Frank comentaba, “tienes que elegir cuidadosamente quién quiere autogestión y quién no”. Margie Parikh concluía que “los equipos autogestionados se dan solo si hay buena disposición en ambos lados”.

Así pues, un mercado libre donde los ejecutivos no pudieran atrincherarse detrás de un sistema masivo de subvenciones, regulaciones y protección estatal sería mucho más favorable a las experiencias de autogestión. Los costes de la jerarquía serían más visibles, al tiempo que mayor la presión por descentralizar la organización. En especial, un sistema donde la banca no discriminase a las cooperativas en beneficio de organizaciones más jerárquicas (Carson, 2008):

Un ejemplo de tales fuerzas estructurales es el mercado capitalista de crédito, que tiende a ser hostil debido a que la forma cooperativa excluye la representación de las entidades crediticias en la junta directiva, y limita seriamente el uso del patrimonio de la empresa como colateral. Tratar como iguales a los gestores, que pueden ser reemplazados por los trabajadores, también presenta dificultades culturales para los bancos convencionales.

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15 Responses to Teoría de la organización (IIb): la estructura de la empresa

  1. Impresionante serie de artículos. Impresionante serie de artículos. Impresionante serie de artículos.

    Por cierto, un offtopiquín en base a la imagen que has puesto. Me parece ver que no tratan muy bien a los obreros, que los tratan como si fueran esclavos. ¿No había historiadores ahora que ponían en duda que se empleasen esclavos para la construcción de las pirámides y dicen que es posible que se usase mano de obra libre y bajo contrato o similar?

  2. Victor L. says:

    Muchas gracias, Alberto. 🙂

    En efecto, las pirámides no fueron construidas por esclavos sino por obreros “libres”, más o menos bien alimentados, en concepto de prestaciones de trabajo personal al faraón (de forma similar a los campesinos medievales que debían trabajar una parte del año en las tierras del señor, o alojarse en su castillo como criados). De todos modos, sí se usaban látigos y sí existía toda una jerarquía de mandos para controlar y supervisar a una fuerza de trabajo que -a pesar de la propaganda- no tenía ningún incentivo en lo que estaba haciendo. Con el dibujo sólo quería mostrar eso; en lo demás mete bastante la pata (fíjate que la pirámide ya está terminada por fuera, pero siguen llevando piedras hacia el interior -cuando en realidad se construyeron de dentro a fuera, lo que es más lógico).

    Un saludo.

  3. TIGRE says:

    Grandes artículos,Víctor,te vuelves a superar.

  4. Pedro says:

    Hola buenas. Se que esto esta parado ultimamente pero dejo mi pregunta ;).

    Aqui va:
    Aunque se eliminaran las barreras de entrada no podria darse la situacion de que en ausencia de por ejemplo patentes las empresas adquirieran una politica de innovacion continua para mantener de forma continua rentas monopolistas?

    ASi esa forma nunca llegarian a disiparse las rentas…

  5. Je je, ahí está la gracia. Para tener una posición privilegiada, las empresas no tienen más remedio que innovar constantemente, para satisfacer los intereses de los consumidores.
    Por supuesto, si lo que se demanda son productos poco innovadores o con tecnología relativamente más antigua – pero más barata – , esta estrategia no puede tener éxito.

  6. Pedro says:

    Ah vale…

    …no es lo mismo ofrecer un bien sustitutivo barato con tecnología de hace 10 años que ofrecer un sustitutivo barato con tecnología de hace 1 año, ¿es eso?

  7. Más o menos. Por ejemplo, a día de hoy se podrían vender móbiles como los de hace 10 años a precios ridículos, pero no hay demanda de ellos.

  8. Pedro says:

    Ok Alberto 😉

    Sería de suponer que tecnología con 1 año de antigüedad, por ejemplo, pero mucho mas barata sí tendría demanda y haría una verdadera competencia a la tecnologia del momento pero mucho mas cara.

    Saludos a todos

  9. Pedro says:

    Buenas

    Me gustaria saber cual es exactamente la teoría austríaca del equilibrio o si por lo menos tiene alguna teoría del equilibrio. Porque es que no consigo sacar nada en claro por mucho que busco.

    Lo unico que me queda claro es que el equilibrio perfecto nunca llega. Pero por ejemplo, Schumpeter decia que el proceso de competencia era de 3 fases: invención, innovación e imitación y que el empresario innovador tenia una función desequilibrante del mercado hasta que llegaba la competencia en forma de empresarios imitadores y equilibraba el mercado.

    Luego también tengo otras cuestiones relacionadas, y es que sigue sin convencerme el tema de que sin barreras de entrada artificiales, los mercados se quedarán mas cerca del equilibrio. Porque ahí solo se tiene en cuenta que en ausencia de barreras solo se acelerará el potencial imitador de la competencia (en lenguaje schumpeteriano), ¿pero por qué no pensar también que la innovación empresarial será mas rapida? Porque sinceramente no creo yo que los empresarios innovadores se queden sin hacer nada hasta que la competencia equilibra el mercado, sino que harán todo lo posible por innovar cuanto antes para mantener el mercado siempre lo mas alejado posible del equilibrio para asi crear escasez y obtener rentas mopolisticas de forma permanente.

    Saludos y gracias de antemano

    PD: con innovación no me refiero solo a innovación tecnológica, sino en economia, a innovación empresarial en general, aun que es verdad que en los sectores tecnológicos la innovación es mas rapida.

    PD2: sé que la innovación no es algo robótico, automático y garantizado, es decir, una empresa invierte en I+D y automáticamente no va a sacar al mercado una innovación de éxito, solo que en mis analogías pongo el peor de los casos de que los empresarios innovadores nunca van a parar de innovar para ir siempre uno o dos pasos por delante de la competencia (como dice Juan Urrutia, “para aprender a vivir arrebatdos por el cambio”).

    PD3: esta misma duda ya la he preguntado en el blog “Economía Anarquista” pero por ahora no he obtenido respuesta y por eso la cuelgo aqui tambien 😉

  10. Lo primero:

    Ahora mismo no sé suficiente economía para responderte a esa pregunta.

    Por cierto, Schumpeter según creo era un economista austríaco pero no de la Escuela Austríaca. Hay influencia mutua pero van aparte.

    Me gustaría puntualizar que la economía austríaca no es parte del mutualismo ni viceversa, muy pocos mutualistas han adoptado explícitamente las ideas austríacas. Yo preferiría analizar la cuestión desde una perspectiva más amplia, no sólo atender a lo que diga la economía austríaca.

    Lo segundo:

    Me acuerdo que decía SchloBmühle que la grandeza del capitalismo está en que, cuando entraba por ejemplo en un supermercado, todos los trabajadores y empresarios vuelcan su egoísmo en servirle a él, como consumidor, aunque sea con bienes y servicios inútiles. Estoy de acuerdo. Si el resultado del libre mercado es que todos los empresarios no dejan de innovar, desde luego a mí no se me ocurre una mejor situación: todos los empresarios estarían continuamente volcando su egoísmo en satisfacer mis deseos como consumidor, por absurdos que sean, y siempre de la forma más eficiente y eficaz posible.

    Algunos izquierdistas se quejan de que empresas poderosas pueden eliminar a la competencia y monopolizar el mercado manteniendo precios muy bajos, pero, ¿qué hay de malo en tener precios bajos? Aquí razono igual, ¿qué hay de malo en que se innove constantemente?

    Además, cualquier renta monopolística temporal por innovación está, en mi opinión, muy justamente ganada, como compensación del trabajo necesario para pensar y aplicar tal innovación. Esto es muy distinto de las actuales patentes derechos de autor que duran décadas.

    Y, como tú mismo señalas, la innovación no es algo automático. En muchos casos en la práctica se llega a un punto en que apenas se pueden aplicar más innovaciones significativas (¿conoces alguna innovación reciente en el mercado de los paraguas?), entonces las empresas sólo pueden imitar y se llega al equilibrio.

    Incluso las rentas monopolísticas de un supuesto empresario que innova constantemente están limitadas. Los primeros móbiles con pantalla a color que salieron al mercado eran muy caros, y mucha gente, por ese precio, prefería un móbil sin color. En este caso los innovadores mantienen precios altos pero también una demanda reducida. No pueden permitirse mantener unos precios tan altos que la gente prefiera el producto sin la innovación. Tampoco pueden permitirse innovar constantemente salvo que los ingresos cubran los gastos de I+D+I. (Finalmente, sin embargo, los móbiles con pantalla a color se abarataron y se extendieron.)

    Por último, en mi opinión el equilibrio no es lo más importante. Es una entelequia que nunca se alcanza, pero a la que el mercado tiende constantemente, y una buena guía de cómo debería organizarse una sociedad. Pero no debería caérsenos el mundo encima si no se alcanza con precisión. La meta última no es ese equilibrio de mercado, en mi opinión, sino una sociedad más justa y más libre para todos.

  11. Pedro says:

    Ok Alberto gracias por tu respuesta.

    Has dicho lo que yo mas o menos ya me imaginaba.

    En cuanto a lo del equilibrio, no me obsesiono con el, y no es que yo peque de neoclasico precisamente, pero en mi opinion y como tu has dicho es una buena meta de referencia a la que tiende el mercado.

    Alberto, en tu opinion ¿crees que sin barreras de entrada los mercados se quedaran mas cerca del equilibrio (sin llegar) que actualmente?

  12. Sí, creo que los mercados estarían mas cerca del equilibrio sin intervención.

    Pero también puedo contestarte algo más elaborado. Actualmente todos los mercados están distorsionados, los estados modifican la estructura de costes con subsidios y regulaciones. Por tanto, los mercados actuales giran en torno a un equilibrio también distorsionado, que juega injustamente a favor de determinados intereses, como grandes empresarios, empresarios conectados (grandes o pequeños), banqueros, políticos o intelectuales.

  13. Pedro says:

    Muy interesante eso que dices, ¿como un equilibrio distorsionado puedo funcionar a favor de esa gente?

    Gracias

  14. Pedro says:

    Ok Alberto ya se lo que quieres decir con eso del equilibrio distorsionado.

    Eso explica porque en la sociedad actual es muy común que muchos pequeños y medianos empresarios obtengan un beneficio menor que el tipo de interés bruto o de mercado.

    Gracias y un saludo.

  15. Pedro, perdona que no te haya contestado a tiempo. Lo que estoy haciendo es suponer que no existe un equilibrio de mercado único, sino que depende del contexto tecnológico o institucional. Los estados influyen en este contexto por medio de los privilegios que siempre denunciamos en este blog.

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