Gustav Landauer

Nov 25 • Mutualismo • 1138 Views • No Comments on Gustav Landauer

Con esta biografia los invito a leer Incitacion al socialismo

Periodista y filósofo, novelista y crítico, su campo de conocimientos impresionaba. Influenciado por pensadores tan diversos como Spinoza y Schopenhauer, Ibsen y Nietsche, Proudhon y Bakunin, Kropotkin y Tolstoi, era al mismo tiempo individualista y socialista, un romántico y un místico, un militante y un defensor de la resistencia pasiva. También estaba influenciado por el Garden City Movement de Geddes y el Arts And Crafts Movement de Ruskin. Con todos estos diferentes elementos llegó a construir una filosofía social coherente y una teoría de la revolución.

Gustav Landauer nació el 7 de abril de 1870 en Karlsruhe, en una familia judía de clase media y en una región con una larga historia desde la Edad Media de inconformismo social, y en la que los otros dos líderes anarquistas alemanes, Johann Most y Rudolf Rocker, nacieron y se formaron. En 1870 estalla la guerra franco-prusiana, que marca el nacimiento de Alemania como un poder militar centralizado. Landauer luchó a lo largo de sus veinticinco años de vida contra este creciente Leviathan. Al mismo tiempo, se opuso a la versión de socialismo centralizado y estatista incluido en el programa del partido socialdemócrata alemán, por su carácter hierático y autoritario.

En 1892, habiendo estudiado en las universidades de Heidelberg y Berlín, Landauer reunió en Berlín un grupo de disidentes marxistas llamado Die Jungen (del que Rocker era también miembro), y que había sido expulsado el año anterior del partido socialdemócrata alemán. Asumiendo el papel de editor de la revista semana del grupo, El Socialista, desarrolló una critica anticentralista y antiautoritaria del marxismo en la línea de Bakunin y Kropotkin, llamando a la sustitución del Estado por una federación de comunas autónomas organizadas desde abajo. Como Kropotkin y William Morris, Landauer admiraba la vida comunal descentralizada de la Edad Media “una totalidad de unidades independientes”, “una sociedad de sociedades”. Aunque aceptaba la noción de lucha de clases, rechazaba la rigidez dogmática de la teoría marxista, así como toda autoridad burocrática centralizada, económica o política. En 1893 era uno de los disidentes -Rosa Luxemburg era otra- excluidos del congreso de la Segunda Internacional de Zurich, lo que motivó la salida del veterano revolucionario italiano Amilcare Cipriani, protestando “me voy con aquellos que habéis confinado, expulsado, con las víctimas de vuestra intolerancia y brutalidad”. Landauer fue de nuevo expulsado -junto a Errico Malatesta, Ferdinand Domela Niewenhieus, y otros delegados anarquistas del Congreso de Londres de 1896 (su socialdemocracia en Alemania , citado al final de este estudio fue su respuesta al Congreso), la última vez que los anarquistas intentaron la entrada en las sesiones de la Internacional Socialista. En su Llamamiento al Socialismo publicada en 1911, Landauer llegaba a llamar al marxismo “la plaga de nuestra era y la maldición del movimiento socialista”.

En 1893, después del Congreso de Zurich, Landauer publica su novela “El predicador de la muerte”, pero sus actividades literarias fueron interrumpidas por una estancia en prisión por diseminar “materiales sediciosos” en El socialista, cuya publicación fue temporalmente suspendida. Aunque fue enviado a la cárcel más veces -una por criticar al jefe de policía de Berlin- continuó publicando El Socialista hasta el fin de la década, haciendo una revista de alta calidad intelectual pero de limitado valor para la agitación. Su creciente orientación teórica y filosófica le impedían ganar audiencia en la clase obrera. La revista resultaba cada vez mas atractiva para intelectuales y profesionales, pero no a trabajadores industriales y campesinos. Ello provocó discusiones con los trabajadores miembros del grupo redaccional, que objetaban que la revista estaba perdiendo su efectividad como instrumento de propaganda anarquista. Landauer intenta cambiar su línea sin conseguirlo suficientemente y en 1899 se cierra la publicación.

En aquellos momentos Landauer había abandonado sus ataques frontales al capitalismo y el estado. Anteriormente su pensamiento había estado dominado por el anarquismo revolucionario de Bakunin y Kropotkin. De Bakunin señalaba; “lo he querido y admirado desde el mismo día que lo conocí”. Y en 1901 editaba con Max Nettlau una colección en alemán de los escritos de Bakunin. En los siguientes años traducía, además, varios de los más importantes libros de Kropotkin. Pero desde finales de siglo cae cada vez más bajo la influencia de Tolstoy, y especialmente de Proudhon al que consideraba “el más grande socialista de todos”. En la formación de su filosofía influía fuertemente el mutualismo de Proudhon, adoptando la noción de un banco popular capaz de conceder créditos baratos a los pequeños productores, as¡ como facilitar el honesto intercambio de sus productos. Cada vez mas insistía en la revolución social pacifica y en la importancia de una educación libertaria, especialmente como la desarrollada por Francisco Ferrer y su movimiento de la Escuela Moderna. Mientras permaneció fiel a Kropotkin era menos por los aspectos militantes y revolucionarios de su pensamiento que por su posición ética, su teoría de la ayuda mutua y su acento en la producción cooperativa descentralizada.

Mezclando los principios federalistas de Kropotkin y Proudhon, Landauer buscaba una sociedad basada en la cooperación voluntaria y la ayuda mutua, “una sociedad de intercambios igualitarios, basada en comunidades regionales, combinando industria y agricultura”. Hablaba cada vez menos de lucha de clases, y acción directa significaba ahora la creación de cooperativas pacifistas, resistencia pasiva al estado en vez de rebelión armada o actos de propaganda por el hecho. Para Landauer, además, huelga general llegó a significar no el paro del trabajo sino su continuación para beneficio propio y bajo una autoorganización. Viendo al estado como la negación del amor y la humanidad, quería su sustitución gradual mediante comunidades voluntarias. Apelaba a los intelectuales, trabajadores y campesinos para que despertaran de su alienación y salieran de un sistema estatal de coerción, explotación e injusticia, mediante comunas urbanas y rurales.

El socialismo para Landauer no era ya la inauguración de algo nuevo, de golpe, no un acto apocalíptico, sino el descubrimiento y desarrollo de algo ya presente, cultivando algo “siempre empezando” y “siempre moviéndose”. Su idea parece el conocido slogan de la I.W.W. de “construir la nueva sociedad sin la concha de la vieja”. En sus más conocidos escritos La Revolución y Llamada al socialismo pedía al pueblo una sociedad libre al margen de la existente; urgía a “salir del capitalismo” y “empezar a ser seres humanos”, para crear lo que hoy llamaríamos una “sociedad alternativa” en la forma de enclaves libertarios, que servirían de inspiración y modelo a otros para seguirlos. En otras palabras, concebía la revolución no como la violenta sublevación de las masas, sino como una pacífica y gradual creación de una “contracultura”.

Al formular esta idea, Landauer estaba fuertemente influenciado por el francés Etienne de la Boetie (S. XVI) y su critica a la “esclavitud voluntaria” de las masas. La Boetie había dicho que el pueblo debía retirar su apoyo a las instituciones autoritarias y formar otras libertarias propias; y que si nadie obedecía al tirano, su poder desaparecería. Ahora el mensaje central de Landauer era denunciar una sociedad centralizada coercitiva y burocrática. Su Liga Socialista, fundada en 1908, era el intento de comenzar una alternativa social de este tipo, formada de conjuntos naturales y voluntarios a los que los anarquistas llamarían “grupos de afinidad” durante la guerra civil española. Al mismo tiempo, la Liga Socialista ofrecía una alternativa libertaria al jerárquico y autoritario partido socialdemócrata. En 1911 tenia no menos de veinte grupos en Berlin, Zurich y otras ciudades alemanas y Suizas, y hasta una en Paris.

Aunque Landauer se había convertido en un portavoz de la cooperación voluntaria y la resistencia pasiva, no dejó de considerar nunca la revolución de masas. No rechazó la insurrección popular espontanea, y aunque se oponía al terrorismo individual, siempre entendió la desesperación que les llevaba a actuar conservando una gran simpatía por ellos. No obstante, creía que lo básico era que hubiera una revolución espiritual junto a la individual. El problema social, decía, no se puede resolver por violencia o por la captura del poder, puesto que la verdadera revolución social es la de rejuvenecimiento espiritual. Lo que se necesitaba, escribía, era “un renacimiento del espíritu humano”. La transformación fundamental de la sociedad solo puede ocurrir cuando “estamos llevados por el espíritu, no de la revolución, sino de la regeneración”. Como escribió en su más famoso y citado pasaje, “el estado es una condición, una cierta relación entre seres humanos, una forma de conducta humana; lo destruimos formando otras relaciones, comportándonos de forma diferente”.

Durante los años anteriores a la primera guerra mundial, Landauer era una figura familiar en los círculos intelectuales y artísticos alemanes. Siempre luchando por la verdad, Landauer evitaba sistemáticamente cualquier tipo de dogma. “Cuando hablaba, uno sentía -escribía R. Rocker- que cada palabra salía de su alma con el sello de la integridad absoluta”. Pero no era profeta en su tierra. Ganó la antipatía de muchos compatriotas por su oposición a la guerra y su acusación a los alemanes como agresores. “La guerra es un acto de poder, de asesinatos, de latrocinios” escribió ya en 1912 anticipándose a Randolph Bourne, “es la expresión mas agria y clara del estado”. En la navidad de 1916 escribió una carta a Woodrow Wilson señalando la necesidad no solo de la paz, sino de una asociación de naciones que controlara las armas y asegurara la protección de los derechos humanos a través del mundo.

Cuando estalló la revolución en Baviera el 7 de noviembre (*1) de 1918 Landauer fue convocado a Munich por su amigo Kurt Eisner, presidente socialista de la nueva república bávara. Landauer, sin embargo, no se convirtió en miembro del gobierno de Eisner como se ha dicho a veces. Junto a sus compañeros Erich Muhsam y Ernst Toller, jugó un papel central en el movimiento de organización de consejos de obreros, campesinos, soldados y marinos para empezar la clase de sociedad federal por la que tanto había abogado. Trabajó con Mühsam en el Consejo Revolucionario de Trabajadores y en el Consejo Central de Trabajadores de Baviera. Continuaba defendiendo un sistema de consejos y cooperativas, basado en la autonomía y la autoorganización, frente a un gobierno parlamentario o una dictadura del proletariado con control sobre la industria y la agricultura. Difirió fuertemente de Mühsam en este punto, dada su posición crítica ante la dictadura revolucionaria creada en Rusia por Lenin, de la que en 1918 decía que los bolcheviques “estaban trabajando por un régimen militar que seria mucho mas horrible que cualquier otro que hubiera conocido el mundo”. En lugar de la visión marxista del socialismo de estado y de la dictadura del proletariado, Landauer continuaba presionando por una sociedad descentralizada, de comunidades y cooperativas libres, con control local y autoorganización de los trabajadores desde abajo. No esperaba conseguirlo de la noche a la mañana. “no se me ocurriría desear un resultado acabado -decía- siempre buscaré algo detrás de el final, el proceso me afecta y estoy -en fin- en él”.

Pero sus esperanzas, aunque limitadas fueron cortadas pronto. Siguiendo al asesinato de Eisner (cuya muerte se añadía a las de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en Berlin), Landauer fue nombrado¡ ministro de educación en un nuevo consejo de la república proclamado en Munich el 7 de abril de 1919, a sus 45 años. Era un puesto para un discípulo de Ferrer, para un hombre que valoraba tanto la educación capaz de lograr la revolución espiritual de sus sueños. Pero su trabajo en la cartera solo duró una semana, colapsado por la toma del poder por los comunistas, su programa de una educación libertaria para ciudadanos de todas las edades adultos y niños, jamás fue puesto en práctica.

El 1 de mayo de 1919, el ministro de defensa de Berlin envió unidades para acabar con la revolución bávara, al día siguiente Landauer fue arrestado. En el patio de la prisión un oficial nervioso le golpeó, y ello fue la señal para una salvaje masacre. Atacado por los soldados, Landauer fue golpeado con porras y culatas, pateado y pisoteado. “¡Matadme -gritó- para que pueda pensar que sois seres humanos!”. Fue tiroteado hasta morir. Su cuerpo fue desnudado y tirado en la lavandería.

Noske, un socialdemócrata, felicitó al comandante de la fuerza punitiva por la forma discreta y plena de éxitos, con la que ha llevado la “operación en Munich”. El soldado que mató a Landauer fue exonerado tras declarar que él meramente “cumplía órdenes”. El oficial que golpeó a Landauer fue multado con 500 marcos. Otro oficial estuvo cinco semanas arrestado, pero no por asesinar a Landauer, sino por robarle el reloj. El oficial en jefe jamás fue llevado a juicio. Un monumento a Landauer, erigido por la Union anarcosindicalista fue tumbado por los nazis después de la subida de Hitler al poder. Todavía no ha sido reconstruido.

Revista Bicicleta, Año 1 Núm. 11

*1

[1919 – en Munich, tras la caida de la monarquía (7 de noviembre de 1918), y el asesinato del jefe del Gobierno socialista Kurt Eisner (21 de febrero de 1919), los Consejos de obreros y soldados influidos por la revolución rusa y húngara declaran “la República de los Consejos de Baviera”. En el entusiasmo revolucionario, los anarquistas son invitadxs a tomar una parte activa en las instancias dirigentes, a pesar de la oposición del K.P.D (comunistas): se designa al poeta Ernst Toller a la Presidencia del Consejo Central; Erich Muhsam en las relaciones exteriores; Gustav Landauer en educación; Ret Marut (Traven) responsable de prensa y propaganda de los Consejos; Silvio Gesell finanzas. Pero sus decisiones serán boicoteadas repetidamente por los comunistas que se harán con el poder el 13 de abril].

Incitación al socialismo

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