Especial 1 de Mayo: los mutualistas y el movimiento obrero

Apr 30 • Actualidad • 3416 Views • 9 Comments on Especial 1 de Mayo: los mutualistas y el movimiento obrero

Aunque la fiesta del 1 de Mayo suele identificarse con el movimiento de los socialistas autoritarios; y los mutualistas e individualistas suelen ser ridiculizados como “pequeñoburgueses” o “reformistas”, cabe recordar en estas fechas que estos últimos jugaron un digno papel en el movimiento obrero.

Desde el Manifiesto de los sesenta en Francia, firmado por un grupo de admiradores de Proudhon que enfatizaban la reforma de la banca; hasta los implicados anarcoindividualistas norteamericanos, que repartían panfletos entre los trabajadores bajo la consigna de “libre contrato, libre moneda y libre tierra”, los mutualistas han estado presentes en los fragores de la lucha obrera desde su nacimiento.

Desgraciadamente, el excesivo énfasis en la pedagogía, la llegada masiva de inmigrantes –en EEUU- o el surgimiento del anarquismo colectivista –en Europa- terminó por desplazar al mutualismo. Pero la progresión en el tiempo no implica una progresión teórica, y en las primeras décadas del siglo XXI esa tendencia podría revertirse –y de hecho, ya lo está haciendo en Estados Unidos.

Sería sano que, ahora que incluso los “anarquistas” claman al Estado para salir de la crisis, los párrafos que siguen circulasen entre los trabajadores con aspiraciones libertarias.

Reproduzco algunos párrafos del genial artículo de Kevin Carson May Day Thoughts: Individualist Anarchism and the Labor Movement:

“Tenga en cuenta, también, que el 1 de Mayo y el movimiento de los trabajadores que hubo detrás no implica un monopolio de los comunistas y sindicialistas, o colectivistas de cualquier otro tipo. La International Working People’s Association, formada por anarquistas expulsados de la Primera Internacional, debido a que esta cayó progresivamente bajo el dominio de Marx, jugó el papel principal en la organización de la huelga general por la jornada de ocho horas. Aunque los anarcosindicialistas ciertamente predominaban en esta organización, los anarquistas individualistas de la época también dejaron en él una interesante impronta.

Los “anarquistas de Boston” (individualistas en el grupo de Tucker) eran, debe admitirse, más tibios con respecto a los sindicatos. Pero algunos miembros del círculo de Liberty estuvieron activos en la New England Labor Reform League, que promovió la banca mutualista de William Greene y la teoría de la tierra de J. K. Ingalls como una forma de eliminar la explotación por medio del libre mercado: “libre contrato, libre moneda, libres mercados, libre tránsito y libre tierra”. “los fines de la reforma del trabajo y del laissez faire radical”. Frank Brooks escribió, “vienen juntos bajo la tutela de Tucker para formar el campo individualista del anarquismo a mitad de 1880”. Algunos de los individualistas de la League se involucraron más tarde en la política del IWPA.

Ezra Heywood, por ejemplo, estuvo involucrado con el Worcester Labor Reform League (un precursor del NELRL) y  la National Labor Union de William Sylvis. A causa de que el capital controla las finanzas y los medios de producción, sin mencionar la prensa y el estrado, argumentaba Heywood, este podía cruzarse de brazos y esperar a que los obstinados trabajadores murieran de hambre, sin mencionar el reproche de la sociedad establecida…
Y, lo que es mucho más importante, la aplicación gubernamental del privilegio estaba en la raíz del problema: “a través de la legislación ingeniosa…se permite a las clases privilegiadas robar a gran escala de acuerdo con la ley”.

La American Labor Reform League, una organización formada posteriormente, incluyó (como la NELRL) a varios miembros del círculo de Tucker: Heywood, William Greene, J. K Ingalls y Stephen Peral Andrews…

Como haría Tucker después, Heywood consideró a los patrones en esencia como culpables cuando las huelgas desembocaban en violencia, y enfatizaba el papel de la violencia estatal en ayuda de las compañías. Heywood, en un principio, fue reacio a los sindicatos de trabajadores, y prefirió dejar que el poder del capital cesara por la abolición de los privilegios como la tierra y la moneda. A pesar de ello, consideró a los Mollie Maguires como “beligerantes moralmente válidos” enfrascados en una “guerra defensiva”.

El mismo Tucker, a pesar de su ambivalencia en relación a los sindicatos, respondió de forma entusiasta al renacimiento en 1881 de la IWPA en Londres. Expresó algunas reservas sobre la idea de la coordinación del trabajo de propaganda con el trabajo de organización, ya que veía la educación como central para lograr una revolución permanente. Pero todavía, apoyó el Congreso socialista revolucionario de Chicago, que apuntaba a organizar una federación americana dentro de la Internacional. Él envió a J. H. Swain como delegado de Liberty al congreso, y fue informado de que la organización recibió el “socialismo americano de Josiah Warren” con una “recepción cordial”. El congreso eligió Liberty como su órgano en lengua inglesa.

La actitud de Tucker hacia la lucha obrera se reflejó en esta cita sobre Homestead:

“…Aunque cierto, no es suficiente con decir que “si un hombre posee trabajo para vender, él puede encontrar alguien con dinero para comprárselo”; es necesario añadir la verdad mucho más importante que, si un hombre posee trabajo para vender, él tiene el derecho de comerciar libremente los términos en que lo vende, -un mercado en el que nadie puede ser impedido por leyes restringidas de obtener honestamente el dinero para comprarlo. Si el hombre con trabajo para vender no tiene esta libre comercialización, entonces su libertad es violada y su propiedad le es virtualmente sustraída. Ahora, tal mercado ha sido constantemente negado, no solo para los trabajadores de Homestead, sino para los trabajadores de todo el mundo civilizado. Y los hombres que han negado esto son los Andrew Carnegies. Los capitalistas de quien este señor de la forja de Pittsburg es un representante típico han colocado y mantenido en los códigos de leyes todo tipo de prohibiciones e impuestos (de los cuales los aranceles están entre los menos nocivos) diseñados para limitar efectivamente el número de postores que pujan por el trabajo de aquellos que tienen trabajo que vender….

Tome Carnegie, Dana & Co. Y primero destruya todas las leyes que violen la igualdad de la libertad. Si, después de esto, algún trabajador interfiere con los derechos de sus patrones, o usa la fuerza sobre “esquiroles” inofensivos, o ataca a los vigilantes de sus patrones, tanto si estos son detectives, ayudantes del sheriff o la milicia estatal, prometo que, como anarquista y a causa de mi creencia anarquista, estaré entre los primeros voluntarios para reprimir estos disturbios del orden y, si es necesario, expulsar a los causantes de la tierra. Pero mientras estas leyes coercitivas permanezcan, yo tengo que ver todo conflicto de fuerza que surge como consecuencia de una violación previa de la libertad a favor de la clase patronal, y, si se da cualquier barrido, ¡los trabajadores podrían sostener la escoba! Es más, aunque mis simpatías están con el oprimido, nunca dejaré de proclamar la convicción de que la aniquilación de cualquier parte no puede asegurar la justicia, y que el único barrido eficaz consistirá en que la limpieza del código de leyes de toda restricción a la libertad de mercado…”

Sin embargo, Dyler Lum fue el más significativo dentro del grupo de Boston, que intentó una fusión genuina de la economía anarquista individualista con la organización obrera radical. De acuerdo con Brooks,

“Lum desarrolló una teoría ‘mutualista’ de los sindicatos que le llevó a actuar dentro de los Knights of Labor y entonces a promover estrategias anti-políticas en la American Federation of Labor…”

…Perfilando las reformas económicas de los “anarquistas de Boston” y la estrategia revolucionaria de los “anarquistas de Chicago”, Lum ofreció un anarquismo más integral que muchos de sus camaradas. Comprendió que el anarquismo, como cualquier movimiento dirigido al cambio social radical, tenía que combinar una organización que pudiera liderar y coordinar la acción, una efectiva estrategia y una ideología que fuese convincente, inspiradora y relevante para la cultura americana….

Lum empezó a desarrollar una ideología que se centró en la demanda de los reformadores del trabajo: “¡el sistema salarial debe abolirse!” La reforma del trabajo de la posguerra debió mucho al fervor moral de los abolicionistas tanto como a su conexión con la teoría republicana. Para los republicanos radicales y los reformadores del trabajo, este legado se sintetizó en el concepto de “esclavitud del salario”…

Lum interpretó la “esclavitud del salario” ampliamente, abogando por reformas como la demanda de los partidarios de la banca de Greene por la legalización de la tenencia de papel moneda, una ley de préstamos respaldados en tierra, la legislación de las ocho horas…Él vio todas estas reformas como interrelacionadas. La reforma agraria, monetaria y laboral eran todas necesarias porque la “renta, el interés y el beneficio son las tres cabezas del monstruo contra los que la moderna civilización está haciendo la guerra.”

De los colectivistas, tomó el enfoque estratégico de organizar a los proletarios como una clase revolucionaria. De los individualistas, el enfoque ideológico de la economía anarquista que era teóricamente más sofisticada y se basaba en la reforma del trabajo y el laissez-faire. Al mismo tiempo, la mezcla de Lum tuvo una función externa, creando una ideología obrera radical que podía atraer suficientes adherentes para convertirse en una fuerza significativa para el cambio social revolucionario. Sus apelaciones a la historia americana y europea y a los pensadores, su responsabilidad para resolver el “problema del trabajo”, y su defensa de los esfuerzos contundentes y el cambio social fueron diseñados para hacer del anarquismo un magneto para los trabajadores radicales…

…Al combinar pensadores como Proudhon, Spencer y Paine, Dyer Lum produjo una economía antiestatista que sostuvo la reforma social para promover los intereses del proletariado. Siguiendo a los individualistas como Tucker, Lum argumentó que el “problema del trabajo” podía explicarse por la creación gubernamental de los “monopolios”, particularmente los monopolios de la tierra y la moneda. Tomando a Josuah K. Ingalls, un activo anarquista de la New England Labor Reform League, Lum argumentó que el monopolio de la tierra fue creado cuando el Estado garantizó títulos legales sobre la tierra. El camino para destruir esto era abolir tales títulos e instituir el principio del libre acceso a la tierra. Esto haría imposible a los terratenientes extraer rentas del producto del trabajo. El monopolio del dinero era el resultado del establecimiento de una moneda estatal como la única forma de dinero. Siguiendo al discípulo americano de Proudhon, William B. Greene, Lum argumentó que este monopolio acabaría cuando los bancos mutualistas empezaran a emitir su propio dinero. Esto proveería suficiente moneda estable para satisfacer las necesidades de una economía en crecimiento y socavaría la habilidad de los prestamistas y los banqueros de cargar intereses.

Pero la reforma de la tierra y el dinero no eran suficientes para Lum; simplemente establecían la base para la última solución del problema del trabajo, la cooperativa de productores.

…Militando en los AFL, publicó un panfleto, ‘La economía de la anarquía’, para ser leído en “grupos de estudios de trabajadores”; que se centraba en el tema de los “bancos mutualistas, el libe acceso a la tierra, y la cooperativa de productores.”

[Otro anarquista individualista implicado en el movimiento obrero fue Labadie].

…Labadie promovió las ideas mutualistas e individualistas en el IWW del mismo modo que Lum en los Knights of Labor and AFL.

“Me parece que aquellos que desean una reforma deberían tener en mente estas cosas, a saber, que el movimiento es internacional, y que cualquier intento de confinar este dentro de fronteras nacionales simplemente lo retarda; que la inmigración o la prevención de la inmigración no es un medio de reforma, y no redunda en beneficio del movimiento en general; que solo la ocupación y el uso solo pueden ser reconocidos como títulos válidos de tierra; que el monopolio de las máquinas solo puede destruirse por la abolición del sistema de derechos de patente; que la emisión de moneda, como medio de intercambio, tiene que dejarse a los individuos y asociaciones, aboliendo el monopolio de los gobiernos de hacer herramientas de intercambio –que, de hecho, los gobiernos no tienen más derecho a monopolizar las herramientas del comercio del que tienen para monopolizar las herramientas de la producción; que los verdaderos intereses de las clases obrera y emprendedora [debe entenderse, de los pequeños emprendedores] están en la abolición de las leyes en lugar de la creación de otras nuevas, y que los poderes y funciones de los gobiernos tienen que reducirse tanto como para dejar al individuo un alto grado de libertad y responsabilidad sobre sus propios actos.”

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9 Responses to Especial 1 de Mayo: los mutualistas y el movimiento obrero

  1. Telmo says:

    ¿Excesivo énfasis en la pedagogía? Y un huevo. Nunca se puede enfatizar de más en la economía. En todo caso una falta de énfasis en lo económico si quieres.

  2. Victor L. says:

    Con pedagogía me refiero a la concienciación vía periodicos, revistas, libros, etc., descartando la acción. Tucker solía desconfiar de las acciones prácticas porque pensaba que descuidarían la labor educativa del anarquismo (que incluye la educación económica; que en su caso, de hecho, era la principal).

  3. Sol says:

    Los mutualistas formaron parte del movimiento obrero y eso no lo niega nadie. En España estuvieron integrados en la CNT y actuaron en la revolución. Pero como tendencia con aspiraciones hegemónicas en el movimiento obrero dejaron de existir en el siglo XIX ante la inoperancia de sus experimentos y de su idealismo que pretendía que con empresas y peticiones al gobierno iban a cambiar el mundo. Su evolución llevó en buena medida al colectivismo, del que se diferencia tan solo en la cuestión de la propiedad de medios de producción.

    Cuestión aparte es que vosotros seáis mutualistas.

  4. raskolhnikov says:

    Sol, pareces una persona inteligente y razonable, para que vengas con la murga de siempre “los mutualistas son anarquistas, pero es que vosotros no sois mutualistas”, vamos dime en que nos diferenciamos nosotros de los antiguos mutualistas.

    Saludos

  5. Victor L. says:

    La táctica de los anarconsidicalistas es siempre igual: advierten por si acaso que el mutualismo fue “superado” por el colectivismo, y a continuación nos acusan de “falsos mutualistas”.

    Sobre lo primero, que el colectivismo y el anarcocomunismo sucedieran al mutualismo no implica que lo superasen: de hecho, como movimiento también han fracasado. Además, los errores de los viejos mutualistas están expuestos en el artículo con el fin evitarlos en lo sucesivo; en cambio, esa capacidad de autocrítica es difícil de encontrar en la CNT, donde llevan cien años con el mismo esquema, como si la sociedad del siglo XXI no precisara métodos distintos a los de la sociedad de principios del siglo XX.

    El mutualismo probablemente esté más equipado teóricamente para superar el envite.

    Sobre lo segundo, me pregunto qué clase de idiotas somos para traducir artículos de historia del movimiento mutualista, de Clarence Lee Swartz, Kevin Carson o Josiah Warren sin ser mutualistas sinceros. De verdad, ¿alguien puede creer que íbamos a pegarnos todo ese trabajo por el simple afán de “infiltrarnos” en el movimiento ancom? ¿creeis que nos paga alguien? es completamente absurdo.

  6. Sol says:

    No hablo de ninguna conspiración. Emplear los fundamentos de la economía austriaca y de marginalismo para hablar de que tenéis mejor equipo teórico, ni que se hubiese inventado hace diez años, me parece absurdo. La CNT tiene cien años, y el marginalismo y la praxeología bastantes años de rígido esquema.

  7. Sol says:

    Lo que preguntas Raskolnikov de las diferencias, pues están muy claras. Un mutualista jamás hablaría del fracaso del colectivismo libertario, porque muchas de las ideas de la colectivización en España se debían a mutualistas de la CNT, y porque la colectivización fue un éxito. Son los estalinistas, los ultraderechistas, los fascistas, los liberales, socialdemócratas y demás jauría los que en sus libros de historia hablan cuando pueden del fracaso de la CNT y su colectivización. La CNT no fracasó como movimiento, sino que fue aniquilada por el ejército. Pero sus realizaciones económicas fueron un triunfo. Victor opina lo contrario, como tantos, pues por ejemplo, eso os diferencia con los mutualistas, ese derrotismo, ese negar lo que fuisteis, esa asociación con el discurso de los historiadores del sistema, es una diferencia que sitúa a Victor por ejemplo en el campo de los reaccionarios de izquierda y de derechas.

    En cambio los mutualistas del XIX tenían muy buenas intenciones, pero sus experimentos no tuvieron buen fin, y no porque los persiguiesen y encarcelasen ni matasen, que yo sepa. El mutualismo decayó por idealismo, porque pensaban que los empresarios particulares podían ser honrados buscando el precio de costo.

  8. raskolhnikov says:

    No creo que Victor hable del “fracaso de la revolución” como te lo podría decir un derechista, el habla de que lo que fracasa (según su visión teórica) es el comunismo libertario, pero como esta forma de organización no se implantó apenas durante la revolución española, pues nada. Ya que he oído decir muchas veces a Víctor que el colectivismo con dinero de por medio y tal si funciona.

    Un Saludo

  9. Victor L. says:

    Sol, los mutualistas del siglo XIX como Tucker o Swartz eran mucho más beligerantes con el comunismo libertario que nosotros; ellos ni siquiera consideraban libertarios a los anarcocomunistas. Nosotros sí, siempre y cuando respeten el axioma de no agresión -algo que muchas veces no sucede.

    Tan solo decimos que fracasará porque carece de algún sistema de cálculo económico racional para llevar la economía (ni el reparto en función de las “necesidades” ni los bonos de trabajo son capaces de transmitir correctamente las proporciones en que han de emplearse los bienes de capital). Lo único que puede funcionar es lo que Raskolhnikov llama el “coelctivismo con dinero”; es decir, una especie de mutualismo forzado -y algo así fue lo que se dio en la R. Española, aunque con mucha intervención sindical.

    Me gustaría conocer los nombres y opiniones de esos mutualistas de la CNT (con los que, por cierto, not engo por qué coincidir).

    Por último, el viejo mutualismo fracasó porque no supo conectar con la gente común, y fueron muy pocos los que supieron acercarse a los obreros con decisión. No hubo ningún ingenuo que creyese en la honestidad de los empresarios, te reto a que lo demuestres.

    El plan mutualista es: libre banca, libre tierra y libre comercio.

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