El Dinero manda en el mundo – ¿cuál es la causa verdadera?

Nov 28 • Mutualismo • 2083 Views • 6 Comments on El Dinero manda en el mundo – ¿cuál es la causa verdadera?

Una “Fairconomy” (economía justa) le sirve a la vida y es nuestro futuro –

Por Prof. Dr. Wolfgang Berger

Traducción del alemán: Elisabeth Delmonte


Resumen

Los mercados financieros mundiales conducen, también en los países ricos, a situaciones a las cuales las personas de las regiones pobres se oponen desde hace tiempo:

1. El incremento de personas empobrecidas que viven en la miseria; la economía globalizada causa la muerte por hambre de 26.000 personas por día.

2. Una competencia mundial por las locaciones para obtener capital de inversión que le proporcionen al capital subvenciones, una infraestructura gratuita y beneficios fiscales.

3. Una recaudación impositiva en forma eficaz se logra únicamente en los rubros de trabajo y de consumo, por lo cual aumentan el desempleo y el costo de vida.

4. Los problemas sociales, las subvenciones y la evasión de impuestos conducen a una redistribución desde las capas más pobres de la población hacia las más ricas.

5. El alto endeudamiento de los estados priva a los gobiernos de su capacidad de acción y los lleva a depender en sus decisiones de las grandes corporaciones y proveedores de capital. La democracia es socavada. Las coacciones financieras son más fuertes que la voluntad del pueblo.

6. Lo único que puede mitigar estos problemas es un gran crecimiento económico. Pero un crecimiento cuantitativo amenaza el clima y el medio ambiente, los fundamentos de nuestra vida.

7. El crecimiento cuantitativo exige materia prima – el motivo verdadero de la mayoría de las guerras.

Estas tendencias no son el resultado de una política determinada, sino resultados insoslayables del sistema global financiero.

El individuo que sabe invertir sus ahorros con habilidad y seguridad y a largo plazo, duplica el monto, gracias a los intereses y el interés compuesto, aproximadamente cada diez años. En el caso de una importante suma invertida, el interés a largo plazo se eleva en el promedio a un 7%. De ese modo una suma de €100.000  se convierte

En 10 años en   € 196.720

En 25 años en   € 542.740

En 50 años en   € 2.945.700

En 75 años en € 15.987.600

En 100 años en € 86.771.630

Estos € 86.771.630 se componen del ahorro de €100.000, de  €700.000 de interés, y de  €85.971.630 de intereses compuestos.

El cobro de interés es necesario para que el capital vuelva a estar disponible como crédito. La condición es que haya prestatarios dispuestos y capaces de asumir una deuda de ese volumen, o sea, que paguen por la suma de €100.000, en el curso de diez décadas, un total de 86,7 millones de Euros en intereses e interés compuesto.

Un crecimiento más rápido de la fortuna del ahorrista significa necesariamente un crecimiento más rápido de la deuda para los prestatarios. Cuando ya no hay particulares o empresas dispuestos y en condiciones de solicitar créditos, la única salvación de los mercados de capitales es el endeudamiento más fuerte de los estados. Esto es lo que estamos presenciando: la mayoría de los estados sólo pueden pagar sus intereses si se les otorgan nuevos créditos para hacerlo.

Un desarrollo exponencial que se acelera infinitamente existe en la naturaleza y en el cosmos únicamente en casos de explosiones, que siempre son el anuncio de un derrumbe. También en nuestro mundo creado por seres humanos tiene que desmoronarse tarde o temprano.

Por lo tanto la solución de todos los problemas enumerados (1. – 7.) se encuentra en un “sistema financiero fluido” que no impulse la economía a fuerza de intereses e interés compuesto, sino que cobre una mensualidad de, por ejemplo, un 0,75% de todas las cuentas de giro. El efectivo se emite con una vigencia limitada controlable con microchips incorporados), y al vencer se cambia por dinero fresco, vigente, abonando la tarifa acumulada.

Ese “dinero fluido” es un simple recurso de intercambio que se encuentra en el mismo nivel de otros bienes que envejecen, caducan, se echan a perder, herrumbran u originan gastos de almacenamiento.

El sistema bancario no cambia en su función esencial, pero el marco de condiciones cambia. Puesto que el efectivo y el dinero de giro causan “gastos de almacenamiento”, aquellos que poseen capital tratarán de evitar ese gasto y buscarán la manera de ponerlo a disposición en la forma de inversión apropiada y sin cobrar interés.

Para un estado que introduce el “dinero fluido” las consecuencias son múltiples:

1. Es posible reducir los impuestos substancialmente: el Estado podrá financiarse en parte por las “tarifas del dinero”. Es una tasa cuya aplicación es mucho más sencilla y segura que la recaudación impositiva

2. Los impuestos reducidos convierten el estado en cuestión en una locación atrayente para inversiones materiales.

3. Los precios bajan en un promedio del 40%: actualmente los precios contienen a nivel mundial un 40% para los costos del interés. Una reducción de los costos en un 40% aumenta las exportaciones y las ganancias de las empresas.

4. Precios más bajos e impuestos reducidos duplican el poder adquisitivo, el nivel de vida de cada individuo o le ofrecen la posibilidad de trabajar menos.

5. Gracias a la ausencia de intereses las inversiones a corto plazo, ecológicamente nocivas, ya no ofrecen ventajas. Por el contrario, las inversiones a largo plazo – por ejemplo en el medio ambiente, la infraestructura, la educación, la investigación, la salud – se vuelven rentables.

6. La rentabilidad de las inversiones a largo plazo conduce a una transformación del crecimiento cuantitativo en crecimiento cualitativo que no perjudica el medio ambiente.

7. La gran cantidad de proyectos de inversión con rentabilidad a largo plazo crea puestos de empleo y acaba con el desempleo involuntario.

El éxito rápido del primer país que introduzca la “Fairconomy” con el “dinero fluido” causará un efecto dominó a nivel mundial. Sin embargo, como sucede en todas transformaciones transcendentales de la historia, los pioneros sacarán una importante ventaja.

¡Que camine el peso, que ruede el rublo! *

(* Dicho alemán: “Der Taler muss wandern, der Rubel muss rollen”)

El dinero y la rueda tienen muchas cosas en común. Ambas son invenciones que estuvieron presentes en el comienzo de las primeras grandes civilizaciones.

Hoy en día la rueda gira en forma visible en los vehículos y en forma invisible en los motores, máquinas y aparatos. La rueda cumple con su función solo cuando gira – en lo posible sin perder energía por fricción. Por esta razón el eje y la cubeta1 han sido mejorados permanentemente, se inventaron los cojinetes de bolas y cilindros, se aplicaron lubricantes cada vez mejores. Actualmente la cubeta tiene una lubricación permanente y ya no necesita mantenimiento.

También el dinero circula en forma invisible, como las ruedas en una máquina, y cumple con su función sólo cuando circula sin fricción. También el dinero debería tener esa lubricación permanente de la “cubeta”.

Desde hace siglos se repiten las crisis económicas. Siempre fue por fallas en la circulación del dinero. Había problemas de lubricación de la “cubeta”. En las últimas décadas se han solucionado los problemas con la reiteración de más y más inyecciones de créditos financieros. Ahora estas posibilidades parecen haberse

agotado.

Los expertos en finanzas y los del Fondo Monetario Internacional obligan por lo tanto a los políticos a imponerles recortes a sus naciones. Los estados que no se someten a la imposición de las condiciones globales sufren la huida de capitales. Parece que el género humano ha sido condenado a servirle al sistema financiero y a ser dominado por él.

Es más difícil desarmar convicciones que partir un átomo

El 99% de las personas no ve el problema del dinero. Ni los políticos, ni los banqueros, ni los expertos en finanzas ni los economistas. Todos están atrapados en sus antiguos paradigmas de razonamiento. Consideran el interés como el “alquiler” que se paga por el dinero, un valor que se forma en los mercados financieros de una economía libre. Quienes alquilan una vivienda, un automóvil, una computadora, también deben pagar su alquiler.

Sin embargo, hay una diferencia sutil: una vivienda se desgasta, el auto necesita arreglos, un PC pierde actualidad con gran rapidez. Pero el dinero – si no ocurre una inflación – no vence, no se herrumbra, no caduca.

El banquero Maier Amschel Rothschild reconoció esa particularidad del dinero como asimismo el mecanismo de la multiplicación exponencial del dinero que resulta de ella: “El efecto del interés compuesto” dijo él, “es la octava maravilla del mundo”.

“La economía nacional es cuando la gente se extraña por qué no tiene dinero”, escribió Kurt Tucholski en 1931: “y por eso hay varias razones. Las más refinadas son las científicas.” Esa clase de convicciones suele ser inamovible aún si demostramos que son falsas. Esa clase de convicciones se podrá superar únicamente a medida que los representantes prominentes de las antiguas estructuras de pensar se extinguen.

El dinero no puede trabajar y tampoco puede multiplicarse.

Mientras el interés constituye la “cubeta” – el seguro de la circulación – del dinero, aquellos que no tienen otra cosa que ofrecer que su trabajo, son los que tienen que producir los intereses para los que tienen el capital. El dinero no puede trabajar y no se puede multiplicar. Solo las personas y las máquinas pueden trabajar, y es sólo gracias a su trabajo que el dinero se multiplica – en un período de 10 décadas de  100.000 a casi  87 millones – como vimos.

Quienes ganan ese dinero multiplicado – el interés más el interés compuesto – , son los que trabajan con sus manos, con su cabeza, sus manos y sus cuerpos (obreros y artesanos), los que inventan las máquinas y bienes de inversión y los desarrollan (técnicos e ingenieros), los que los compran y utilizan (empresarios), los que los manejan y mantienen (colaboradores) y que venden el producto de las mismas (vendedores).

Supongamos ahora que el estado participa con un 20% de impuestos al consumo y al valor agregado (en la mayoría de los países y respecto a la mayoría de los productos es más). Como en promedio el 40% de todos los precios consiste en el cálculo del interés más interés compuesto, aquellos que producen el interés más el interés compuesto, no reciben más que la mitad por su trabajo. La otra mitad la reciben aquellos que reciben el interés.

De esta manera, todos aquellos que hoy en día tienen ingresos de intereses que están debajo de los ingresos por su trabajo pertenecen a los perdedores del sistema. Y ellos son la mayoría. Solamente aquellos cuyos ingresos de los intereses son mayores que los ingresos por su trabajo están entre los ganadores. Y estos son unos pocos. De eso resulta, independientemente de todos los manejos impositivos, una redistribución permanente de fortunas e ingresos desde abajo hacia arriba.

Las cámaras de tortura del dinero son despiadadas

Como el dinero aumenta por si solo en forma exponencial – o sea, cada vez más rápidamente – mientras esto no es el caso con la remuneración real para un trabajo, no se mantendrá el porcentaje del promedio de un 40% de interés en nuestros precios. El porcentaje tendrá que aumentar. En los próximos años probablemente al 50 %, y de ahí cada vez más rápidamente para llegar al 60% y al 70%. Las fortunas de los que otorgan estos créditos suben como la trayectoria de un cohete que sube hacia el cielo.

Eso tiene primeramente la consecuencia de que el mayor bienestar que resulta del crecimiento de la economía beneficia a los que poseen los capitales, y no a la población trabajadora que produce esta riqueza. Pero cuando la tasa de crecimiento queda debajo de la tasa del interés – y este es el caso de las economías ricas de occidente – las consecuencias son otras:

En las cámaras de tortura del dinero quiebran cada vez más empresas porque son incapaces de pagar los intereses. En las cámaras de tortura del dinero cada vez más personas quedan sin empleo, la insolvencia de los particulares, el empobrecimiento de las mayorías de la población aumenta. La mayoría de la humanidad esta sentada en un submarino que se hunde.

Esta redistribución desde abajo hacia arriba no es el resultado de una política mal intencionada o malograda, ella es el resultado obligado del sistema. Los mercados financieros son los que determinan cuál es la parte de los ingresos y de las fortunas que debe ser redistribuido. Y un ejemplo histórico nos mostrará la manera en que eso funciona.

La gracia de Faraón

Faraón nombró a José, el hijo de Jacob, como jefe del gobierno de Egipto. El profeta Moisés informa sobre los negocios que José realiza en su gobierno:

“La tierra de Egipto y Canaán desfallecían de hambre porque no había dinero. Y José recogió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán para comprar grano. Como seguía faltando el dinero en la tierra, todos vinieron ante José y dijeron: ¿Por qué moriremos delante de ti por haberse acabado el dinero? José dijo: Traed vuestro ganado y yo os daré pan por vuestros ganados porque estáis sin dinero.

Y ellos trajeron sus ganados a José, y José les dio alimentos por sus caballos, ovejas, vacas y asnos.

Acabado aquel año vinieron a él el segundo año y le dijeron: No sólo el dinero se ha acabado sino también el ganado. Cómpranos nuestra tierra por pan. Y los egipcios vendieron cada uno su tierra. Ellos dijeron: Tú nos has conservado la vida; que hallemos ahora gracia delante de ti, nuestro señor, y seamos siervos de Faraón.

Entonces José lo puso por ley hasta hoy. Y murió José a la edad de ciento y diez años, y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.”

Los jefes de gobiernos vienen y se van, los faraones permanecen

Hoy en día la mayoría de habitantes de la mayoría de los estados también embalsamarían a sus jefes de gobierno si aun siquiera les dieran pan. La mayoría de la humanidad debe sobrevivir con un Euro por día. Y en cambio puede – igual como los sobrevivientes en el antiguo Egipto – estar “agradecida” a aquellos que financian su supervivencia.

Por cada millón de ayuda para el desarrollo, dos millones regresan en forma de pagos de los intereses a los países industrializados, de no ser que se amplíe el marco de los créditos para una parte de los vencimientos. Esto lleva a una re-colonización del Tercer Mundo – una nueva forma de servidumbre impuesta por los mercados financieros. El presidente del Egipto moderno, Hosni Mubarak, estima que el servicio de la deuda les ha costado a los países africanos las vidas de 500 millones de personas, que murieron de hambre en un período de 10 años.

“La Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado” dijo Luiz Inácio Lula da Silva – hoy el presidente del Brasil – cuando todavía era líder obrero, “el arma más contundente es la tasa de interés, es más mortífera que una bomba atómica.”

La fortuna de los 587 millonarios (de más de mil millones) registrados por la revista “Forbes” aumentó en un 36% durante el año 2003. Con esta tasa la fortuna se duplica en algo más de dos años – gracias al trabajo de los muchos que posibilitan ese incremento. Pero “cuando una sociedad no puede ayudar a los muchos que son pobres, tampoco puede salvar a los pocos que son ricos”, dijo John F. Kennedy, y no sobrevivió a esta manera de ver las cosas.

El “Sistema” es injusto, violento y destructor

En septiembre de 1992 George Soros realiza una especulación en contra de la libra inglesa y la lira italiana. A pesar de la resistencia feroz de todos los bancos centrales europeos, logra explosionar el sistema monetario europeo, hasta entonces exitoso, que había sido creado por el canciller alemán Helmut Schmidt y el residente francés Giscard d’Estain. Él obliga a la devaluación de la moneda inglesa y excluye a Gran Bretaña e Italia del sistema monetario europeo. Este procedimiento le trajo una ganancia de muchos miles de millones de dólares en un espacio de pocas semanas.

“Como participante anónimo en los mercados financieros, nunca había tenido que sopesar las consecuencias de mis acciones,” escribe, seis años más tarde, el especulador más exitoso de todos los tiempos. “La competencia en el juego era dura, y si me hubiera impuesto limitaciones, hubiese resultado perdedor. Me di cuenta de que bajo las condiciones de competencia que prevalecen en el mundo real en los mercados financieros, mis reservas morales no hubieran causado ningún cambio. Si yo me hubiese contenido, otro hubiera ocupado mi lugar.”

No son unos pocos individuos malvados que destruyen el mundo – es el sistema que nos mantiene cautivos a todos. El propio Soros llegó a la conclusión de que un sistema en el cual se puede ejecutar esa clase de golpe” está condenado al ocaso. Posiblemente no sospecha que el “dinero fluido” es la salvación.

¿Cuánto cuesta el mundo?

En la novela “Germinal” de Emile Zola el director de una mina remata puestos de trabajo. El que exige el menor sueldo obtiene el puesto. Con un sistema muy parecido los hombres de la guardia pretoriana de la antigua Roma subastaban el trono imperial. Julianus, uno de los romanos más ricos, había ofertado la suma mayor y fue coronado; dos meses más tarde fue asesinado. El imperio Romano se derrumbó cuando la

riqueza se valoraba más que la fama y se remataba Roma al mayor postor.

En 1876 la zarina rusa Catalina II les vendió Alaska a los Estados Unidos por la suma de 7,2 millones dólares. Más tarde – después de perder guerras y revueltas internas – la dinastía de los Romanov fue derrocada. “¿Cuánto cuesta Rusia?” podríamos preguntar hoy. La pregunta por el precio de la India fue contestada en el siglo 17 por la compañía británica de las Indias Orientales, la pregunta correspondiente a la China en la guerra del opio del siglo 19.

La pregunta por el precio de Liberia, el estado de los diamantes, obtuvo su respuesta hace poco, en la forma de millones de muertos en una guerra civil. El pequeño estado de Guinea Ecuatorial ha sido rematado por el consorcio petrolero que hizo la mejor oferta. En el Congo la situación fue más compleja. El país de mayor superficie enÁfrica tiene riquezas de oro, uranio, cobalto, cobre y coltán, un elemento necesario para los chips de los teléfonos móviles, las computadoras portátiles y los tocadiscos de CDs. Los rebeldes armados, entre ellos también soldados niños, impiden que el gobierno congolés controle estos minerales y otorgue concesiones para su explotación.

Un grupo de expertos de las Naciones Unidas conducido por el egipcio Mahmoud Kassem, ha identificado a 29 grandes empresas que proporcionan armas a los grupos de rebeldes en el Congo y explotan los minerales en forma ilegal. Esta guerra en la selva, denominada también la “guerra mundial africana”, ha costado 2 millones de vidas humanas desde 1998.

Conquistas son buenas, destrucción es mejor

El tema del precio del Irak se planteó por primera vez después de la primera Guerra Mundial, cuando se fijaron los límites actuales dentro del territorio otomán, debido a negocios bélicos del petróleo. En 2003 los agresores invirtieron unos 100 mil millones en la destrucción del país.

“El que domina las reservas petroleras del mundo, dispone de un medio poderoso con el cual puede impedir el desarrollo de otros bloques de poder”, dice Noam Chomsky, catedrático del Massachussets Institute of Technology (MIT) en Boston. El estatus de potencia mundial no se alcanza por nada. Chomsky opina que el objetivo de la guerrafueron las reservas más importantes de petróleo del planeta. Éste fue un sub-producto

útil. Sin embargo, otro motivo fue decisivo.

1. Con el argumento de una supuesta amenaza a los Estados Unidos fue posible conseguir la autorización de un presupuesto militar de 400 mil millones de dólares del pueblo americano.

2. Estos gastos militares debieron ser financiados por créditos, con la consecuencia de que las deudas del estado norteamericano están aumentando al quintuple del ritmo de su producto bruto interno.

3. Las destrucciones que se causaron exigen una reconstrucción que puede financiarse únicamente con créditos.

Resultado: Una vez que se hayan destruido casas, puentes y fábricas, se puede iniciar un nuevo ciclo, y el sistema de la economía de los intereses se mantiene en vida. Cuando los mercados están saturados, el sistema del interés compuesto puede ser conservado por medio de gastos militares y las destrucciones de una guerra.

“Si se mantiene la economía de los intereses, no habrá que esperar más de 25 años antes de que enfrentemos una nueva guerra, más terrible aún” escribió Silvio Gesell, el descubridor del dinero fluido en los tiempos modernos, después de la primera Guerra Mundial.

Ninguna Potencia Mundial es eterna

Si comparamos hoy en día la última potencia mundial con la España de los Habsburgos, la Holanda de los siglos 17 y 18, y sobre todo con la Gran Bretaña del siglo 19, nos veremos pronto ante la pregunta interesante: “¿Cuánto cuestan los Estados Unidos?”

Hasta el presente todas las potencias que dominaron el mundo una vez han marchado hacia su ocaso: la Macedonia de Alejandro el Grande, el Imperio Romano, el Imperio Mongol, el Imperio de Carlomagno, el Imperio Británico, la Unión Soviética. La historia de los ocasos no ha concluido.

Ninguno de estos ocasos – un hecho asombroso – se debió a una derrota militar. El último de los ejemplos es algo que todos tenemos presente: la Unión Soviética. Es probable que en el cenit de su poder haya sido militarmente invencible. ¿Por qué entonces se desmoronó? La Unión Soviética, al igual que todas las grandes potencias anteriores, se destrozó debido a sus propias contradicciones internas.

Por lo tanto debemos preguntarnos ahora: Cuáles son las contradicciones internas que llevarán a la ruina de nuestro sistema actual que es dominado por los EEUU?

Mientras estemos trabajando con el dinero “estático” que genera intereses, estaremos siempre ante la alternativa: guerra o colapso del sistema. El que tiene el poder de llevar la guerra a otros países, preferirá esta alternativa. Sin embargo, en este, nuestro mundo polar, cada maldición vuelve a su punto de partida.

El dinero estático está en contradicción con las leyes de la creación

Había tres cosas que Mahatma Gandhi consideró despreciables:

º Ciencia sin humanidad

º Comercio sin moral

º Riqueza sin trabajo

Los mayores presupuestos de investigación se destinan hoy en día al desarrollo de técnicas con las cuales estamos destruyendo los fundamentos de la vida en este planeta – y con ellas las de la humanidad. La mayor parte del comercio se realiza hoy en día con productos y servicios que explotan a los seres humanos o destruyen la naturaleza. Las más importantes fortunas se generan por el crecimiento del capital gracias a intereses e intereses compuestos, producidos por los deudores, sin un aporte laboral de aquellos que son los propietarios de las fortunas.

El sistema del dinero “estático” en el cual el capital aumenta a partir de si mismo y en forma exponencial, es la contradicción interna central de ese sistema: contradice las leyes de la naturaleza y del cosmos. La naturaleza es transitoria, Dios es eterno. En contradicción a la sabiduría de la creación nosotros hemos hecho del dinero algo eterno, lo hemos puesto en el lugar de Dios. Lo adoramos y lo consideramos la medida de todas las cosas.

“Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes y les dijo: ¿Qué me queréis dar? Yo os lo entregaré. Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.” Así dice el Evangelio de Mateo.

Todas las religiones prohíben el interés

Cada religión nos abre una perspectiva que va más allá de esta vida. Para todas las religiones todo lo terrenal es transitorio, también el dinero. Por esto el dinero debe ser como los otros bienes. Debe derrumbarse como las casas, pudrirse como las manzanas, herrumbrarse como los autos, pasar de moda como los vestidos, envejecer como las computadoras. De todos modos, no debe multiplicarse por si solo sin “gastos de almacenamiento”. Por esta razón todas las religiones prohíben el interés:

En el Islam la prohibición del interés está establecida en el Corán: “Lo que ustedes den prestado con interés para aumentarlo con el trabajo de los hombres, no aumentará delante de Allá”, dice la sura 38. La sura 39 describe el carácter transitorio de todas las cosas en la creación y exige que todo, también el dinero, debe someterse a esta ley natural.

“Malo es lo que procures de la fuerza y los bienes de los demás sin que te haya sido concedido”, dice el Buda que renunció a las riquezas de su familia para alcanzar la iluminación.

“No des prestado tu dinero por interés ni tu alimento por usura” dice el profeta Moisés. O el profeta Ezequiel: “El que prestare a interés no vivirá; su sangre será sobre él.” La prohibición del interés en el judaísmo se observa también dentro de las comunidades.

También el Cristianismo prohíbe el interés: “Y entró Jesús en el templo y volcó las mesas de los cambistas y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada, mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.” Así el apóstol Mateo.

La tradición de la iglesia cristiana primitiva prevé la condonación de todas las deudas cada siete años por siete – es decir, cada 50 años. El profeta Moisés prescribe un año de remisión cada siete años. Y Martín Lutero lo dijo a su manera: “El interés es un ladrón y asesino disfrazado.”.

La lista de los concilios de la iglesia católica romana que condenan el interés como un pecado particularmente grave, es larga e impresionante; Elvira (305-306), Arles (314), Nicea (325), Cartago (348), Tarragona (516), Aquisgrán (789), París (829), Tours (1153), Roma (1179), Lyon (1274), y Viena (1311). Allí se resolvió incluso excomulgar a todos los gobernantes que no condenaran todo tipo de usura en sus territorios. El concilio de Roma de 1512 al 1517 subraya una vez más: “Todo pago de interés por dinero es usura.” La encíclica Vis Perventi del Papa Benedicto XIV prohíbe el interés como fuente de todo mal y amenaza con castigos en el infierno. Muchos papas han excomulgado a prestamistas que cobraban interés.

Dos medidas en el Vaticano

En 1985, con motivo de la crisis del endeudamiento de México, los católicos Estelle y Mario Carota dirigieron una petición formal al Vaticano pidiendo una toma de posición respecto al tema del interés. Ellos querían liberar a los países latinoamericanos de la aplastante carga de las deudas y habían esperado que el Vaticano siguiera insistiendo en la prohibición del interés con el mismo énfasis que usa respecto a otros dogmas,

por ejemplo la prohibición del aborto.

La congregación para la doctrina de la fe, presidida por el cardenal Ratzinger, respondió que la doctrina relativa al interés nunca había sido reformulada y que nada había cambiado, que, sin embargo, hoy en día no había más nadie que tuviera competencia en este tema.

La sabiduría económica de las religiones revela no deja mentir a los sabios economistas

La consecuencia más dramática de la cualidad esencial del dinero estático es que castiga la reflexión a largo plazo.

Hace 30 años yo estuve en la dirección del departamento de inversiones de una gran empresa alemana. En todas partes se calcula así como nosotros lo hacíamos al preparar las decisiones para las inversiones.

Calculamos las salidas que se originan con una inversión, por ejemplo, una nueva planta o una nueva fábrica. Son salidas que no se harían si no se invirtiera. No se calcula en términos de un solo año, sino de todo su tiempo útil. Calculamos los ingresos resultantes de esta inversión, que no existirían si no invirtiéramos. También este cálculo se hace con respecto a todo el tiempo útil. Luego se establece para cada año la diferencia entre los ingresos adicionales generados por la inversión y los egresos adicionales.

Por supuesto, no es lo mismo si tengo un millón más hoy, o si lo tengo dentro de un año. Es como la cuestión de las manzanas y las peras. Si queremos comparar debemos convertir el valor de un millón en un año futuro en el valor que tendría hoy. Es un proceso que se llama “deducir los intereses” que viene a ser lo contrario de

ganar intereses.

Con una tasa del 12% – la tasa habitual para fundamentar ese tipo de decisión –

€ 1 millón dentro de 10 años valen hoy  321.973

€ 1 millón dentro de 25 años valen hoy   58.823

€ 1 millón dentro de 50 años valen hoy   3.460

€ 1 millón dentro de 75 años valen hoy   204

€ 1 millón dentro de 100 años valen hoy   12

Si invierto hoy una suma de  321.973 con un rendimiento del 12%, dentro de diez años tendré un millón. Si invierto hoy la suma de  12 con un rendimiento del 12%, en cien años también se obtiene un millón.

El grave castigo para el razonamiento a largo plazo

¿Qué viene a ser la consecuencia de nuestras decisiones respecto a la inversión? La respuesta es sencilla: Alcanza con el cálculo para un período de unos diez años, porque lo que pasa después incide poco en el resultado.

Esta respuesta no es solamente sencilla, también es aterradora: lo que pasa después ya no influye en las decisiones sobre la inversión. El dinero estático, generador de interés, es más poderoso que la sabiduría de todas las religiones.

Si yo hubiese recomendado una inversión porque parecía importante a largo plazo, habría arriesgado mi carrera profesional. Y, hace 30 años ella me importaba. Cuando el integrante de un directorio opta por una decisión que tiene sentido a largo plazo, pierde su posición. Y si no la pierde, la sociedad cambiará de dueño, porque tales “errores de decisión” reducen el “Shareholder Value” (valor de los accionistas) – el precio actual de venta de la empresa – y lo convierten en un bien a ser transferido.

En la lógica de nuestro dinero estático es, por lo tanto, rentable pescar en los mares hasta que se agoten los peces, desforestar las selvas tropicales, destruir el clima, usar las materias primas, poner en peligro el planeta como el espacio vital de plantas, animales y seres humanos, arriesgarnos con técnicas genéticas. Las consecuencias afectarán a futuras generaciones. Las cuentas cierran porque los daños futuros y las

consecuencias se calculan con la deducción del interés y ya no afectan las decisiones de hoy.

Gastos de almacenamiento definitivo por cien mil años

Un ejemplo para mostrar cuán brutal es esta miopía: Muchos políticos siguen reclamando una mayor explotación de la energía nuclear porque es la energía más barata. El residuo de esa forma de producir energía es el plutonio. El plutonio tiene una media vida de unos 24.000 años. Eso quiere decir que después de 24.000 la mitad de la sustancia radioactiva habrá dejado de irradiar; 24.000 años después, la mitad de aquel resto, y así sigue.

De manera que aquel material diabólico necesitará un almacenamiento seguro por varios cientos de miles de años. Seguro, al resguardo de terremotos, de desplazamientos tectónicos. Al resguardo de guerras, de inundaciones, de ataques terroristas. A salvo de extorsión y corrupción. A salvo de descuidos. Protegido contra administraciones incapaces, protegido contra olvidos.

Por supuesto, hasta el momento no se ha encontrado ninguna región que esté dispuesta a almacenar esas bombas de tiempo con la relojería en marcha.

Cien mil años – ¿saben lo que significa eso? – el “Ötzi” (hallazgo de restos humanos) que un glaciar del sur de Tirol nos ha entregado, tiene tan solo cinco mil años. Y solo desde hace ocho mil años existe el dinero, y como sus esclavos cometemos estos crímenes contra nuestro planeta y contra nuestros propios descendientes.

Bienestar milenario con dinero fluido

Los Sumerios inventaron el shekel (la misma palabra que Israel utiliza hoy para su moneda). “She” significa trigo y “kel” es una unidad de medida que corresponde a 16,5 gramos, la cantidad que cabe en un cucharón. Las monedas que valían un shekel de trigo se usaban para pagarles a las hermosas sacerdotisas en el templo de Asera, la diosa de la fertilidad, en retribución por las sagradas relaciones sexuales. De ese modo los hombres evitaban tener que llevar el trigo al templo.

Cuando el trigo es viejo y se echa a perder, también los shekel se ponen viejos y se echan a perder. Cuando se acaba, los shekel pierden su valor, porque para la próxima cosecha se acuñan nuevos shekels. El shekel simplifica el trueque. Al ser guardado no es mejor ni peor que el trigo.

Lo que la alta cultura sumeria creó con este dinero fluido es asombroso: El imperio babilónico es, según el profeta Isaías, “el más hermoso y magnífico entre los reinos”.

Herodoto, el autor griego, visitó la capital, Babilonia, en el siglo V antes de Cristo y la describió en términos panegíricos: La ciudad tenía la magnitud del París moderno. Las murallas medían 100 m de alto y 25 m de ancho, sobre ellas circulaban carros con seis caballos. Con sus templos magníficos, su extensa red de canales y los jardines colgantes fue durante miles de años – ¡milenios! – la ciudad más hermosa y más rica

del mundo.

El dinero fluido en la cuna de Occidente

También el ascenso de Grecia tuvo sus razones en la política monetaria: Los Espartanos le deben a su político Licurgo la fama de ser ahorrativos – espartanos. Con el fin de ahorrar, Licurgo introdujo monedas de hierro. En el clima entonces húmedo del mediterráneo las monedas se oxidaban. El dinero envejecía del mismo modo como los objetos que uno podía comprar con su ayuda. Con una materia que el herrumbre

consume no se pueden acumular fortunas ni dejarlas en herencia.

Lo que la alta cultura griega supo crear con este dinero fluido es asombroso: la arquitectura del imperio romano, igual como las bases de la filosofía moderna, la matemática, la astronomía, la física y – la democracia.

El dinero fluido convierte pobres aldeas de pescadores en ricas ciudades hanseáticas

Un milenio y medio después del colapso del Imperio Romano Europa despierta de su “hibernación” medieval – también eso por causa de una innovación en la política monetaria.

Los reyes de la dinastía Staufen no saben cómo financiar su presupuesto. En contraste con la mayoría de los otros soberanos alemanes son pobres, pero astutos. Ellos introducen los brakteates” – pequeñas monedas de lata fina acuñadas de un solo lado. Todos los años estas monedas son declaradas inválidas. Con una “quita” del 20% se pueden cambiar por las nuevas monedas válidas. Con esta quita los reyes financian el presupuesto estatal.

Como se trata de una práctica tan sencilla la mayoría de los soberanos europeos entre los siglos 12 al 15 la imitan.

Lo que la alta cultura del Medioevo creó con el dinero fluido es admirable:

º La fundación y edificación de la gran cantidad de hermosas ciudades medievales – en la región de habla alemana, en Francia, en Holanda.

º Construcción de casi todas las grandes catedrales europeas

º La federación hanseática convierte los pobres puestos de pescadores alrededor del Mar Báltico en oasis de riqueza floreciente.

º En todas partes casi se introduce la semana de 5 días laborables – sin intervención de sindicatos – además del domingo, el “lunes ocioso” queda libre. En partes existe incluso una semana laboral de 4 días.

º El historiador Egon Friedell describe los opulentos banquetes del pueblo común con juglares y relatores de cuentos, músicos y trovadores. Una época rebosante de deleites.

El dinero fluido trae la salvación en la crisis económica mundial

La gran crisis económica mundial que comienza en 1929, se desencadena debido a un error en la política monetaria del Banco Central de los EEUU. El desempleo se ha extendido como una peste y no hay más nada para comprar.

En la ciudad de Wörgl, en el Tirol, 1.500 personas están sin empleo y hay 200 familias sin recursos. En aquel momento Wörgl tenía 4.300 habitantes. El alcalde Michael Unterguggenberger se pregunta por qué personas que quieren y saben trabajar no lo pueden hacer simplemente porque no hay dinero para pagarles. En un libro de Silvio Gesell leyó lo que podía hacer:

Emite “vales por trabajo” que indican un importe en chelines. Por esta razón los habitantes de Wörgl los reconocen. A cada fin de mes deben pegarle una estampilla de cierto valor como tarifa por el uso. Con los primeros vales que emite el alcalde, les paga a los obreros que construyen los canales de saneamiento. Para ahorrarse la tarifa por el uso, éstos pronto entregan los vales al panadero, comprando pan. Éste a su vez se apura entregándolos al carpintero que le arreglará las ventanas. El carpintero se los lleva al carnicero por embutidos, y éste al herrero para un nuevo portón. De tanto afán de ahorrar, los ciudadanos pagan el impuesto municipal por adelantado. Con esto el alcalde hace arreglar la calle. Así el círculo comienza de nuevo.

Los habitantes de Wörgl tienen pleno empleo y la ciudad adquiere una infraestructura nueva. El experimento es tan exitoso que encuentra imitadores en otras comunas. Édouard Daladier, el primer ministro francés, viene en persona a visitar el lugar.

Los expertos en finanzas, sin embargo, declaran que el experimento es un disparate. El banco central austríaco consigue que el gobierno lo prohíba. El alcalde inicia un juicio. Ante el tribunal administrativo de Viena pierde el juicio y es alejado del cargo. Entre tanto los vales han circulado en promedio 416 veces y han creado valores que corresponden a  4.600.000 actuales.

Luego de la prohibición Wörgl vuelve a adoptar la moneda nacional, vuelve al desempleo y a una terrible miseria social.

El dinero fluido puede establecer una “fairconomy” (economía justa) también hoy

La enseñanza que emana de todos estos ejemplos es sencilla: el dinero crea puestos de trabajo cuando es fluido y no está obligado a generar interés. ¿Por qué? En primer lugar, porque en este caso también las inversiones a largo plazo se vuelven rentables y se realizan. En segundo lugar, porque en este caso también se realizan inversiones que anteriormente se descartaban porque eran de baja rentabilidad.

Tareas que hay que realizar no faltan en ningún lado – menos allí donde hay más necesidad. Lo que siempre falta es el dinero para pagar por ellas. El dinero estático que devora intereses puede gastarse solamente en proyectos que rindan ganancias a breve plazo, y solamente para inversiones que generen grandes beneficios a breve plazo. Pero estos no son muchos.

Un movimiento que identifique y corrija esta falla en la construcción del capitalismo se convertirá en el movimiento del bienestar de amplio alcance, del empleo para todos y de la paz – a nivel mundial – es decir, el movimiento que conservará nuestro planeta como el espacio vital para plantas, animales y seres humanos y moldeará su futuro. En una economía con dinero fluido los seres humanos ya no tienen que someterse. Una economía de ese tipo se transforma por su propio impulso en una “faireconomy” al servicio de los seres humanos.

El dinero estático nos mantiene en el estado de una oruga comilona que destruye su espacio vital sin sentido. El dinero fluido nos transforma en una mariposa que vive llena de alegría y no destruye el mar de flores sino que lo fecunda. La transformación en mariposa fue el único sentido de la existencia de la oruga. De esta manera nuestro hermoso pequeño planeta vuelve a ser aquel paraíso que Dios ha creado.

Lo que no entra a nuestra consciencia como posibilidad, no puede hacerse realidad. La tierra será el espejo del cielo o del infierno. La decisión es nuestra.

1 N.d.T. el diccionario ofrece “cubo” por el alemán “Nabe” – el hueco central de la rueda donde se

inserta el eje – expertos locales me aseguran que aquí se usa “cubeta”.

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6 Responses to El Dinero manda en el mundo – ¿cuál es la causa verdadera?

  1. wg says:

    Felicitaciones, muy buen artículo. Sólo tiene un pequeño defecto (cosa pequeña): es falso. Son los impuestos, no los intereses, los que encarecen los precios. Quita el Estado, permite el laissez faire y la libre emisión de dinero, y los intereses bajarán a niveles irrisorios. O cuando suban, será un poquito y nada más.

    Sería bueno que escribieras algo sobre “los tres primeros minutos [o meses] del anarcomutualismo”. O sea, que nos digas cómo empezará todo.

  2. Victor L. says:

    No tengo nada claro que la evasión de impuestos promueva la desigualdad, como se dice en el artículo. Ni siquiera cuadno quienes evaden son los ricos.

    Encontré este artículo un poco simplista y socialdemócrata…

  3. es facil victor : SI las transnacionales ya estan siendo subencionadas, y ademas de todo eso debido a su poder economico evaden impuestos -cosa que nuestros padres y otros trabajadores no se pueden permitir- el porcentaje de subencion aumenta.
    que conste no defiendo los impuestos, en mutualismo, pero actualmente no existe el libre mercado, por lo tanto son necesarios, por ahora.
    Esto fuera de mi posicion georgistas, -que no maneja el articulo- que la extraccion no es de ninguna manera equiparable a producto del trabajo, los beneficios de la extraccion son mucho mayores, solo hay que mirar el caso del petroleo. Asi que los beneficios, el mercado actualmente no puede regular el precio de este, estamos pasando o ya hemos pasado un gran impuesto a las generaciones futuras por no cuidar este recurso.

    WG: estas defendiendo una situacion inexistente, actualmente no solo los impuestos encarecen los productos presisamente por que aun hay monopolio de emision.
    no entiendo bien lo que me pides¿?

  4. me refiero a los primeros dias de mutualismo¿?

  5. Telmo says:

    No me gusta mucho el artículo para empezar por lo del copyright. Empezamos mal con eso. Y lo que ocurre con los impuestos de hoy en día es algo muy simple. Si tu te vas al polo norte, pasarás frío, pero si te pones una chamarra te abrigaras. Quitarte la chamarra no es la causa del frío que pasas si no el hecho de estar en el polo norte. Creo que es bastante obvio el símil.

  6. Lo siento telmo, por el copyright, pero no hay que buscarnos problemas, suficientes tenemos con este mercado tomado por el capitalismo por mas de un siglo, recuerda que mutualismo esta hecha con mucho esfuerzo y poco presupuesto.

    y tu analogia no se me hace tan obvia que tal si la explicas que soy medio burrito 😉

    saludos cordiales

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