Piquetes frente a esclavitud del salario

Nov 24 • Mutualismo • 1621 Views • 4 Comments on Piquetes frente a esclavitud del salario

Syndicalism

No creo que nadie se sorprenda si digo que los liberales del estilo de Federico Jiménez Losantos tienden a ser extremadamente críticos con los piquetes:

Si ve que le increpan o avasallan, si ve que abusan de alguien, si observa la violencia de una de esas pandillas facinerosas que se hacen llamar piquetes informativos, cuando son incapaces de informar de nada y a nadie le extrañaría que escribieran “huelga” sin hache, grábelo.

La personas como Federico Jiménez Losantos parecen ignorar el contexto de esclavitud del salario que se da bajo el régimen monopolista del capitalismo actual.

¿Y qué es la esclavitud del salario? Sencillamente es que es una falacia en un régimen económicamente monopolista decir que el trabajador firma contratos voluntarios. El trabajador necesita comer para sobrevivir y ante esa necesidad vital, privado de propiedad por el régimen monopolista, aceptará cualquier condición por poco que le guste, porque cualquier salario por bajo que sea será mejor que no tener nada y morirse de hambre. Eso se traduce en mano de obra barata y dócil.

El trabajo asalariado bajo el capitalismo monopolista tiene tanto sentido como hablar de “libertad para escoger señor feudal”.

Habrá quien objete de esto que acabo de decir porque lo vea algo digno del pasado, del siglo XIX. Pero ante eso comento dos cosas. La primera es que gran parte del mundo que no sean países del el G-20 es posible que eso se aplique tal cual, es decir que no sea una teoría anacrónica y la segunda es que para los países del G-20 existe una formulación moderna de este principio:

Hay un montón de circunstancias que desincentivan al trabajador a tomar opciones como el autoempleo, cuando ya no se lo ponen imposible. Las barreras de entrada provocadas por las regulaciones que benefician a los grandes negocios, el crédito artificialmente alto provocado por el monopolio bancario, los derechos de propiedad no legítima que elevan artificialmente las rentas y alquileres de suelos y locales… El régimen económico monopolista actual tiene un montón de mecanismos que presionan los salarios a la baja, dificulta el emprendimiento y por si fuera poco los medios de comunicación (regularizados por el Estado, una nueva barrera de entrada que dificulta la difusión de ciertas ideas) bombardean la cabeza de la gente. Eso se traduce en mano de obra barata y dócil.

Todas estas cosas son esgrimidas por personas que se consideran liberales, pero creo que sólo cuando quieren criticar al gobierno. Sin embargo, cuando hay una huelga la cosa cambia. El país se convierte de la noche a la mañana, en un “libre mercado” y una sociedad totalmente libre, donde todos los trabajadores han firmado sus contratos en situaciones de régimen económico no monopolista. Una situación idealizada totalmente que es ajena al mundo real.

Veo muy conveniente poner a este respecto una opinión del Acratosaurio rex que puede invitar a la reflexión:

O sea, que el piquete que se planta en una empresa, y dice “¡Tol mundo pajuera caguendios!”, no está coaccionando a los trabajadores, sino liberándolos del miedo al empresario, de la duda que genera la tonelada de mierda que están vertiendo desde la tele, radios y periódicos, y de la necesidad que deriva de la pasividad (que es la llave para meternos esas “reformas”)

Al final, la diferencia entre “héroe liberador” y “sinvergüenza coaccionador” es muchas veces cuestión de opiniones políticas.

Dicho eso me gustaría hacer unos comentarios para la reflexión.

A los liberales:

Está muy bien creer en la libertad individual, decir que no hay que forzar a nadie a hacer lo que no desee, ni imponerle su participación en una huelga. Pero todo eso debe ir acompañado de una profunda y sobre todo sincera crítica al régimen económico monopolista actual que presiona a la baja los salarios de los trabajadores y beneficia a los empleadores. Y esa crítica hay que hacerla tanto cuando haya huelga como cuando no. Si no, esa defensa de la libertad individual se queda en mera justificación del statu quo y de los que tienen la sartén por el mango en este sistema represivo-estatista-monopolista.

Hay que ser coherentes, no se puede vivir en los mundos de Yupi [1] para lo que interesa y en la vida real para lo que conviene. Y no se puede alabar la Revuelta del té de Boston por su oposición a los monopolios e impuestos de la Corona inglesa y luego criticar a los huelguistas porque el trabajador no respeta el contrato firmado con el empleador en un régimen económico monopolista como el nuestro.

A los comunistas:

No se puede hablar a la ligera en términos de intereses de clase. Las clases sociales no tienen opiniones o intereses, los individuos sin embargo sí y cada cual es hijo de su madre y como tal unos tendrán unos intereses y otros otros. Es cierto sin embargo, que grupos de individuos que realizan actividades semejantes pueden tener intereses comunes y opiniones parecidas, pero eso es diferente a hablar de las clases de una forma holística como suelen hacer los marxistas. En una huelga puede haber un trabajador que no quiera participar aún teniendo la completa convicción de que no pende sobre él una amenaza de despido en caso de que decida secundar. Y eso hay que respetarlo.

Los anarquistas, además, no podemos olvidar jamás el concepto de la asociación voluntaria. Así el piquete informa al trabajador y garantiza que si secunda la huelga no se tomarán represalias contra él (porque siempre podrá poner la excusa a su jefe de que “es que me obligaron los piqueteros”), si alguien no quiere participar de todas formas en la huelga (por los motivos que sean) hay que respetarlo y dejarle seguir trabajando, sino se está violando los principios del anarquismo. Si el trabajador no se quiere asociar voluntariamente al movimiento huelguista, no es justo obligarle a hacerlo bajo coacción, porque entonces no avanzamos. Si por ejemplo quisiéramos liberar a la gente de la coacción de la esclavitud del salario, coaccionándola a su vez nosotros para que participen en las protestas que lo consigan, habría algo que no encajaría ahí: la no concordancia de medios y fines que es crucial en la ética libertaria.

¿Llevamos un mundo nuevo en los corazones? Pues para que no se parezca nada al viejo, en la próxima huelga, demostremos a todos que no queremos ni imponer ni que nos impongan nada.

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Notas:

[1] Los mundos de Yupi fue una serie de Televisión Española estrenada en el año 1988 con un formato similar a Barrio Sésamo. Es decir, una serie destinada al público infantil. Con el paso del tiempo ha quedado entre la población española la expresión “vivir en los mundos de Yupi” para referirse a gente que dice cosas exageradamente optimistas, excesivamente idealistas o ingenuas. Es un equivalente a decir “vivir en una torre de marfil”, “vivir en una burbuja” o “no tener los pies en el suelo”.

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4 Responses to Piquetes frente a esclavitud del salario

  1. Saludos!

    Me interesa en espécifico el asunto de la no-coerción con el trabajador que no se une a la huelga. Aunque mi opinión es idéntica a la del texto, es preciso recordar que el trabajador que no hace la huelga suele beneficiarse de los logros (si alguno) de los que decidieron no trabajar hasta alcanzar un mejor contrato (método que ha sido necesario cuando el contrato “voluntario” es más un mito que una práctica). Funciona como un ‘free rider”; sale mejor esperando que otros hagan la huelga y mientras los beneficios le cubran a él también. Esto crea un dilema que no se debe resolver con la coerción pero que mina la eficacia de una huelga.

    En ese caso, la “solidaridad” es un mecanismo cultural que se debe promover mientras la huelga sea necesaria como mecanismo para alcanzar un contrato mejor negociado (como el que se esperaría de una cooperativa de trabajadores, etc). Si no se ha de participar de los piquetes y se piensa disfrutar de los beneficios, al menos no cruzar la línea y quedarse en casa. Esto no aplica a quién sí quiere ir a trabajar por el contrato vigente. En ese caso sería interesante que se le permitiera trabajar por el mismo contrato aun cuando los huelguistas consigan los beneficios adquiridos. Pero eso crearía otras complicaciones.

    Lo pongo a modo de reflexión. A ver que opinan al respecto.

  2. Aclaro que no considero que la huelga sea la mejor opción para mejorar las condiciones laborales, pero sí una de entre diversas opciones a las que pueden recurrir los asalariados.

    Este panfleto (en inglés) presenta diversos mecanismos para “convencer” a los gerenciales y patrones de que el contrato debe (re)negociarse.

    https://docs.google.com/fileview?id=0B-xzKdpgY7ZYZWU1YTU2Y2MtMGVkNS00OWI4LTg5NDQtZDY2ZmU4YzliNjZi&hl=es

    La técnica de “trabajar según las reglas” me parece excepecional y la táctica del “soplón” ha dado buenos resultados según ha reseñado Kevin Carson.

    http://c4ss.org/wp-content/uploads/2010/09/C4SS-Labor.pdf

  3. He estado reflexionando sobre el tema de las huelgas y creo que quizás los sindicatos deberían replantear sus estrategias.

    Hoy en día (hablo caso de España) la afiliación sindical no es tan alta como antaño con lo que una huelga general tiene más posibilidades de no ser muy secundada y ser por lo tanto una medida contraproducente a nivel propagandístico. Además las huelgas generales son muy dañinas para las pequeñas empresas (que son la mayoría) y lo que es dañino para las pequeñas empresas es dañino para los trabajadores.

    Entonces el tema sería convocar huelgas generales-parciales. Es decir una huelga en todos los sectores pero sólo en empresas propiedad del Estado y grandes corporaciones que viven de los privilegios estatistas. Las pequeñas empresas, empresas familiares, cooperativas, autónomos, etc., no tendría porque ir a la huelga, podrían seguir normalmente y el que quisiera podría mostrar su adhesión solidaria de formas alternativas.

    Así, como creo yo que en las grandes empresas y el Estado es difícil que se coaccione a los trabajadores amenazándoles con el despido (ya que en términos de imagen pública para ellas sería nefasto) podría ser que en esos ámbitos hubiera participación masivas, sin recurrir a piquetes. En esas empresas grandes no creo que pasase tan fácil lo que decía el Acratosaurio rex por lo que digo de la imagen pública que tienen que proyectar a la gente.

    Entonces luego, fijaos bien que no es lo mismo a nivel mediático decir que hubo una escasa participación a que hubo una altísima participación. Convocando huelgas para las empresas estatales y grandes corporaciones creo que se tendería más a lo segundo que a lo primero que es lo que puede pasar cuando se convocan hoy huelgas generales en medio de una crisis.

    Laborradura eso en parte creo que podría ayudar a evitar algo la cuestión del free rider que mencionas.

    Esto que digo no es un argumento del todo pulido, ni está obviamente estudiado a fondo, pero creo que la estrategia de los sindicatos tiene que ser revisada porque no es válido aplicar tácticas pensadas cuando el trabajo asalariado era en su mayor parte legiones de trabajadores industriales y jornaleros.

    ¿Qué os parece el tema?

  4. Creo que además de lo mencionado, el sindicalismo debería cambiar no solo el método sino también el objetivo, la máxima petición no debería ser la mejora de las condiciones laborales si no la participación en las acciones de las empresas.

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