Monthly Archives: February 2011

La ley policéntrica entre los celtas

En Los celtas: una aproximación, trato brevemente el sistema jurídico de los celtas (apartado VII):

Legalmente, todos los hombres libres tenían un precio de honor; es decir, una valoración de su dignididad (prestigio o peso específico en la comunidad), directamente relacionado con su riqueza material, que servía para determinar la compensación que recibirían en caso de agravio. Aunque en época de la conquista romana estaban en proceso de constituirlo, los celtas desconocieron el Estado en sentido estricto. No había administración ni mecanismos públicos de cumplimiento de la ley, y la obtención de compensaciones por agravio era responsabilidad de la familia a la que pertenecían las partes enfrentadas.

Apesar de ello, los celtas [1] fueron capaces de garantizar cierta paz social a través de diversos mecanismos. En primer lugar, existía una clase de magistrados (llamados brithem en Irlanda) encargada de recitar la ley tradicional y de arbitrar en las disputas familiares. Como los linajes debían cargar en su conjunto con los costes de defender a sus agresores o vengar a sus víctimas, eran especialmente proclives a aceptar el arbitraje de los brithem, de los druidas o de los reyes. Una vez solicitado voluntariamente el arbitraje, desobedecer la sentencia judicial implicaba ser excluido de los sacrificios y privado del honor y de la sociedad normal, como bien nos dice César. Así, la responsabilidad familiar, la propia venerabilidad de la ley (y de sus ponentes) y el ostracismo eran incentivos suficientes para garantizar la estabilidad institucional.

Para el contexto general donde surge este sistema jurídico, podéis leer el post entero en Societas Maris. Aunque no trato extensamente el tema (no era mi intención), implícitamente se sugieren algunos factores que podían alterar su funcionamiento: la presión demográfica y la conflictividad intertribal promovían los comportamientos violentos, como se aprecia en las fuentes irlandesas y clásicas; y las economías de escala en la provisión de defensa militar fueron acentuando el poder de la autoridad central en detrimento de las tribus (aunque este proceso no llegó a concluirse hasta después de la conquista romana, ya se aprecia en la Galia).

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[1]: Como otras sociedades tribales: los romanos y los griegos antes que ellos, los árabes hasta tiempos de Mahoma, etc. Por ejemplo, en las leyes de la Atenas clásica todavía se conservaban resquicios de la responsabilidad familiar sobre sus miembros.

¿Qué es la filé?

ProjetoP2P Me parece conveniente explicar en que consiste el concepto de filé que he usado en algunas ocasiones y que creo que puede ser un meme que de que hablar bastante en los próximos años.

Filé es una palabra de orígen griego (????) que traducida significaría algo así como tribu. Define un conjunto de familias unidas por una cultura similar y que comparten una misma economía productiva para su sustento. En la antigua Grecia, los individuos además de pertenecer a una polis, eran miembros de una filé.

En un sentido moderno, el término filé fue usado por vez primera por Neal Stephenson en 1995 en la novela de ciencia ficción titulada La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas, donde describía un tipo de institución sucesora del Estado nación. La sociedad se organiza en comunidades que comparten cultura y economía, pero éstas y al contrario que las antiguas filés griegas, no ven sus horizontes acotados por términos geográficos ya que las posibilidades telemáticas han hecho posible que las comunidades sean transnacionales, contando con miembros dispersos por todo el mundo.

Saltando del mundo de la ciencia ficción al mundo de la vida real David de Ugarte estudia la idea de la filé desde un punto de vista socioeconómico y así podemos ver como en la Indianopedia se define como “una comunidad transnacional que se dota de un tejido empresarial y comercial propio, ordenado bajo el principio de democracia económica, para asegurar su autonomía”.

La democracia económica son las empresas organizadas en torno a principios democráticos. Identificadas totalmente con la democracia económica encontramos a las cooperativas, pero también pueden constituir democracias económicas otro tipo de empresas así como otro tipo de organizaciones como asociaciones, redes de autónomos o freelancers, etc.

Posiblemente todos habremos leído u oído decir muchas veces que con el advenimiento de la globalización el concepto del Estado nación ha empezado a superarse. Normalmente la gente entiende el fenóneno de la globalización como un proceso relacionado con el capitalismo de las grandes empresas multinacionales, pero la globalización es también las comunidades conversacionales de personas que surgen en torno a cosas como foros, blogs y similares en Internet. Cuando las personas comparten afición por un tema y comienzan a relacionarse debatiendo, interactuando de forma horizontal, pueden llegar a surgir con el tiempo lazos comunitarios e identitarios entre ellas. Esto es especialmente significativo para las personas que hablan alguna lengua global, como el inglés, el francés, el portugués, el árabe o el castellano. Por ejemplo en el caso de nuestra lengua pueden desarrollarse comunidades con miembros residentes en lugares tan distantes geográficamente según muestran los mapas como Lima, San Juan de Puerto Rico, Ushuaia y Sevilla pero telemáticamente tan cerca unos de otros, a golpe de un clic, cuyo interés sea la botánica.

Una evolución posible de esas comunidades conversacionales nacidas con Internet, podría ser dotarse de estructuras económicas propias usando la red de redes para coordinarse. Es lógico pensar que si dan ese paso se van a respetar los principios horizontales y democráticos con los que nacieron y se desarrollaron como comunidades conversacionales. Sería entonces cuando habría nacido una filé. La filé es pues un concepto muy unido a la cultura del emprendimiento y los negocios, pero también de la faternidad dentro de un marco donde priman la horizontalidad, la libre adhesión, la cooperación voluntaria y la ayuda mutua.

David de Ugarte incluso nos sugiere una forma para pasar de red a filé en doce pasos. En el caso de nuestros botánicos que se conocen por Internet, imaginemos que tras un tiempo discutiendo, interactuando y deliberando, en el que han compartido lo que unos saben con otros y se han conocido más como personas, deciden crear una red cooperativa de floristerías con tiendas físicas en varias ciudades que se relacionan compartiendo conocimientos sobre las variedades autóctonas de cada lugar de los miembros de la red a través de Internet.

Bibliografía:

http://es.wikipedia.org/wiki/Tribu_(Antigua_Grecia)
http://lasindias.net/indianopedia/Fil%C3%A9
http://es.wikipedia.org/wiki/La_era_del_diamante
http://lasindias.net/indianopedia/La_era_del_diamante
http://es.wikipedia.org/wiki/Democracia_econ%C3%B3mica
http://lasindias.net/indianopedia/Democracia_econ%C3%B3mica

Para seguir leyendo:

Por fin traducida la mejor obra de Lysander Spooner

Gracias a Nidia Benítez, de Orden voluntario, ya está disponible en castellano Sin traición: la constitución sin autoridad. Pego un fragmento genial donde, al tiempo que cuestiona la legitimidad del Estado, Spooner sugiere (tácitamente) la alternativa mutualista:

Es cierto que la teoría de nuestra Constitución es, que todos los impuestos son pagados voluntariamente, que nuestro gobierno es una compañía de aseguramiento mutuo, voluntariamente asumida por las personas entre sí; que cada hombre hace un contrato libre y puramente voluntario con todos los demás que son partes de la Constitución, para pagar tal cantidad de dinero por tal protección, de la misma manera en que lo hace con cualquier otra compañía de seguros; y que él es tan libre de ser protegido y pagar impuestos como lo es de no ser protegido y no pagar impuestos.

Pero esta teoría de nuestro gobierno es completamente diferente de la realidad práctica. La realidad es que el gobierno, como un bandolero, le dice a un hombre: “Tu dinero, o tu vida”. Y muchos, si no la mayoría de los impuestos son pagados bajo la compulsión de tal amenaza.

Como en otros anarcoindividualistas, la influencia de Proudhon es patente.

Traducción del noveno capítulo del Studies (continuación)

He traducido un poco más del Studies in mutualist political economy de Kevin Carson. Ahí va:

B. Llegando a allí.

Desde Proudhon el mutualismo ha tendido a ser identificado desde un enfoque gradual. El gradualismo envuelve, al mismo tiempo, dos tipos de acción: 1) la creación de una base institucional para una nueva sociedad dentro de una existente; y 2) el retroceso gradual del estado a través de presión externa y la suplantación con formas alternativas de organización hasta que sea enteramente abolido.

Proudhon caracterizaba este enfoque de devolución de las funciones estatales a las asociaciones voluntarias como la disolución del estado dentro de la estructura social. Ello requería dos tipos de acción simultáneas: primero, “organizar… las fuerzas económicas”; y segundo:

Disolver, sumergir y hacer desaparecer el sistema político o gubernamental del económico reduciendo, simplificando, descentralizando y suprimiendo una tras otra todas las ruedas de la gran maquinaria que es llamada gobierno o estado.5

El objetivo final era que la distinción entre “público y privado” careciera de sentido: “que las masas que son gobernadas debieran al mismo tiempo gobernar, y esa sociedad debiera ser lo mismo que el estado, y la gente lo mismo que el gobierno…”6 Esto significaba que “la noción de contrato” sucedería al gobierno:

Es la organización industrial la que pondremos en lugar del gobierno…

En lugar de leyes pondremos contratos. No más leyes votadas por una mayoría, o siquiera unánimemente; cada ciudadano, cada ciudad, cada sindicato industrial hace sus propias leyes.

En lugar de poderes políticos pondremos fuerzas económicas.7

Los Wobblies (miembros pertenecientes al sindicato IWW)* usan la frase de “construir una nueva sociedad desde dentro de la cáscara de la vieja” para describir el proceso. Pero Proudhon, anticipándose a ellos, usó esta viva imagen:

Bajo la maquinaria del gobierno, a la sombra de las instituciones políticas, fuera de la vista de los hombres de estado y los sacerdotes, la sociedad está produciendo su propio organismo, lenta y silenciosamente, y construyendo un nuevo orden, la expresión de la vitalidad y la autonomía…8

Brian A. Dominick, en su brillante “Una introducción a la estrategia del poder dual” lo describía en esta forma:

Generalmente hablando, el poder dual es la organización revolucionaria de la sociedad en su forma pre-insurrección. Es el segundo poder- la segunda sociedad- operando bajo las sombras del “establishment” dominante. Trata de convertirse en una infraestructura dentro y de sí misma, en las cimientos de un futuro alternativo…

La gran tarea de las bases del poder dual es encontrar y crear espacios sociales y llenarlos con instituciones y relaciones liberadoras. Donde hay lugar para actuar por nosotros mismos formamos instituciones propicias no sólo para catalizar la revolución, sino también para presentar las condiciones de una vida plena, incluyendo la autogestión económica y política al mayor nivel alcanzable. No buscamos abrazar el poder, sino abrazar la oportunidad de ejercer nuestro propio poder.

Por lo tanto, las bases del poder dual son una situación donde una comunidad autodefinida ha creado por sí misma un sistema político-económico que es una alternativa operativa al “establishment” dominante estado/capitalista. El poder dual consiste en instituciones alternativas que proveen las necesidades de la comunidad, tanto materiales como sociales, incluyendo comida, vestimenta, hogar, cuidado sanitario, comunicación, energía, transporte, oportunidades educativas y competitivas y organización política. El poder dual es necesariamente una forma autónoma y competitiva con el sistema dominante, que busca invadir el último dominio y finalmete reemplazarlo.9

Tal proyecto requiere la autoorganización  en el nivel básico para construir una “infraestructura social alternativa”. Implica cosas como las cooperativas entre consumidores y productores, sistemas LETS y bancas mutuas, sindicatos, asociaciones de arrendatarios y supresión de rentas, asociaciones vecinales, programas de vigilancia al crimen y la policía (de no afiliación policial), juzgados voluntarios para el arbitraje civil, agricultura respaldada por la comunidad, etc. El proyecto “municipalista libertario” de devuelta de funciones gubernamentales al nivel vecindario y la mutualización de servicios también recae sobre este título- pero con servicios mutualizados antes que municipalizados.

Peter Staudenmeier, en un taller de cooperativas de Ann Arbor, se refería a esas formas alternativas de organización como el “contrapoder social”. El contrapoder social toma la forma concreta de “política prefigurativa” y “contrainsituciones”.

La política prefigurativa es un término elegante que simplemente significa vivir tus valores hoy día, en vez de esperar a “después de la revolución”- de hecho significa el comienzo de la revolución aquí y ahora a la mayor extensión posible. Esto podría llamarse el aspecto diario del contrapoder social. Y las contrainstituciones, de las cuales las cooperativas son habitualmente ejemplo, son los aspectos del contrapoder social.10

Jonathan Simcock, en la página web Total Liberty, describía una visión del anarquismo evolucionista que incluía:

Cooperativas de trabajadores, cooperativas de hogar, autoempleo, esquemas LETS, monedas alternativas, banca mutua, sindicatos de crédito, comités e inquilinos, cooperativas alimentarias, adjudicaciones, organizaciones voluntarias, protestas pacíficas y acción directa no violenta y un grupo de acciones similares son los medios por los cuales la gente empieza a “comportarse de forma diferente”, ir más allá de la teoría anarquista, y empezar a construir los elementos de una nueva sociedad.11

Desde la época de Proudhon los mutualistas han tomado un enfoque gradual a este proceso:

Una revolución social, tal como la de 1789, que la democracia de clase obrera continúa bajo nuestros ojos, es una transformación espontánea que toma lugar a través de la estructura política. Es la sustitución de un sistema por otro, un nuevo organismo reemplazante de uno que se ha trillado. Pero este cambio no ocurre en cuestión de minutos… No ocurre bajo mando de un hombre que tiene su teoría preestablecida, o bajo el dictado de un profeta. Una revolución verdaderamente orgánica es el producto de la vida universal… Es una idea que en un principio es muy rudimentaria y que germina como una semilla; es una idea que en un principio no es destacable debido a que es basada en la sabiduría popular, pero es una que… de repente crece hasta una forma inimaginable y llena el mundo en su institución.12

Compare esto a la descripción famosa de Landauer:

El estado es una condición, cierta relación entre los seres humanos, una forma de comportamiento, la destrozamos contrayendo otras relaciones, comportándonos diferentemente uno a otro… Somos el estado y continuaremos siendo el estado hasta que hayamos creado instituciones que formen una comunidad real…13

En términos concretos la clase obrera organizaba la nueva sociedad:

En parte [a través] del principio de asociación, mediante el cual sobre toda Europa se están preparando para organizar compañías de trabajadores legales para tratar con los problemas burgueses, y en parte [a través] del más general y divulgado principio del mutualismo, a través de la democracia de la clase trabajadora, haciendo hincapié en la solidaridad y en los grupos es la forma de preparar el camino a la reconstrucción político-económica de la sociedad.14

Tucker tenía su propia imagen de este proceso. De acuerdo a James J. Martin, Tucker sugirió está “acción de recuperación”:

Que a cualquier ciudad con cierto número de anarquistas comience una economía paralela dentro de la estructura que les rodea, tratando de incluir en su grupo a representativos de todos los grupos y profesiones. Aquí tal vez pudieran llevar su producción y distribución bajo el principio de costo, basando su sistema de crédito e intercambio en una banca mutua propia que emitiría una moneda no portadora de ningún interés a los miembros del grupo para la “conducción de su comercio”, y ayudando a depositar su monótonamente creciente capital en el comienzo de nuevas empresas. Tucker creía que un sistema como tal prosperaría bajo la cáscara del viejo y llamaría la atención de forma creciente y aumentaría la participación por parte de otros miembros de la población urbana, gradualmente convirtiendo toda la ciudad en “un gran nido de trabajadores anarquistas”.15

El gradualismo es frecuentemente falsamente identificado como “reformista” por los anarquistas revolucionarios. Ésta no es, en la mayoría de los casos, una apreciación correcta. De hecho, la gran distinción entre el “reformismo” y el anarquismo revolucionario es en muchas maneras artificial. El término “reformista”, en precisión extrema”, debiera aplicarse únicamente a aquellos que su objetivo final se queda corto a la hora de abolir el estado y el sistema que sostiene. En el siglo decimonoveno, había varias clases de abolicionismo que diferían en los medios a través de los cuales querían acabar con la esclavitud y en el tiempo que tardarían en lograrlo. Pero eran todos abolicionistas en el sentido de que ninguno hubiera estado satisfecho hasta que se hubiera acabado con la esclavitud. Un “reformista”, estrictamente hablando, hubiera sido alguien que hubiera pretendido alterar la esclavitud para hacerla más humana, mientras que hubiera dejado su esencia explotadora intacta.

La distinción entre la reforma y la revolución es principalmente una de énfasis. Por ejemplo, la mayoría de los marxistas están de acuerdo con Engels en que gran parte del trabajo preliminar se hará bajo el capitalismo, hasta que no sea posible mayor evolución. Únicamente en ese momento la transformación de “cantidad a calidad” tomará lugar, y la nueva sociedad surgirá del caparazón que lo constriñe. E incluso aquellos que creen en que la transición del capitalismo al socialismo pues ser ampliamente controlada pacíficamente probablemente reconozcan que cierto disrupción ocurrirá en el momento de la ruptura final.

Lo mismo ocurre con los anarquistas. Por ejemplo, Brian Dominick rechaza la tendencia de reflejar la “revolución” únicamente con el periodo de insurrección. Son al menos tan importantes, como parte del proceso total de revolución, los años previos a la insurrección final:

La creación y existencia del segundo poder marca el primer estadio de la revolución, en el cual existen dos sistemas sociales luchando por el apoyo de la gente; uno por la alianza ciega y acrítica; la segunda por la participación activa y consciente.16

Precisamente, el proceso primario de “revolución” es la construcción del tipo de sociedad que queremos aquí y ahora. La insurrección se convierte necesaria únicamente, hasta el punto en el que, la sociedad trata de parar nuestro proceso revolucionario de construcción.

A parte de la convulsión revolucionaria, la formación de un sistema de poder dual en el presente es de hecho uno de los objetivos de la estrategia de poder dual- buscamos crear una situación de poder dual construyendo una alternativa política, económica y en otras instituciones sociales, para saciar las necesidades de nuestras comunidades en una forma esencialmente autosuficiente. La independencia del capital y el estado son los objetivos principales del poder dual, al igual que los es la interdependencia entre los miembros de la comunidad. La situación de poder dual, en su estatus pre-insurreccional, es también conocida como la “infraestructura de alternativa social”.

Y, otra vez, mientras que una sociedad post-insurreccional que ha generalmente dejado atrás las contradicciones indicadas en el término “poder dual”, está el objetivo eventual de esta estrategia, la creación de una infraestructura social alternativa, que es un fin deseable en sí. Como no hay forma de predecir una insurrección es importante para nuestra propia paz interior como activistas que creemos situaciones en el presenten que reflejen los principios de nuestras visiones finales. Hemos de hacer ahora para nosotros los tipos de instituciones y relaciones, en la medida que sea posible, sobre los cuales basaremos el activismo futuro. Debiéramos liberar espacio, para nosotros y para futuras generaciones, a la sombra del sistema dominante, no sólo de los cuales construir una nueva sociedad, sino que sobre los cuales se pueda vivir más libre y pacíficamente nuestras vida hoy día.17

En otras palabras, el mutualismo significa construir el tipo de sociedad que queremos aquí y ahora, basado en los cimientos de la organización de cooperación voluntaria y apoyo mutuo- en vez de esperar a la revolución. Un personaje en The Star Fraction de Ken MacLeod da una descripción del socialismo que podría haber provenido de un mutualista:

…lo que siempre quisimos decir con socialismo no era algo que se forzara en la gente, era gente organizándose por sí misma como quisieran en cooperativas, colectividades, comunas, sindicatos… Y si el socialismo es en realidad mejor y más eficiente que el capitalismo, entonces puede competir jodidamente bien con el capitalismo. Así que decidimos, olvida toda la mierda estatista y la violencia: ¡el mejor lugar para el socialismo es lo más cercano que podrás obtener a un libre mercado!18

Rothbard solía citar con aprobación la reivindicación de Leonard Read que, si tuviera un botón mágico que eliminara instantáneamente el gobierno lo pulsaría sin dudarlo. Pero debiera ser obvio que, sin importar que uno reconozca la validez del gradualismo o no, el estado no será abolido de la noche a la mañana. E incluso si tuviéramos un botón mágico que causara que todos los oficiales, armas y edificios del estado desaparecieran, ¿en qué resultaría? Si la mayoría del público tuviera una mentalidad estatista, y si no hubiera instituciones libertarias alternativas preparadas para tomar las funciones del estado, un estado aún más autoritario llenaría rápidamente el vacío. Como argumentaba Benjamin Tucker:

Si el gobierno fuera abruptamente y completamente abolido mañana, probablemente le seguiría una serie de conflictos físicos sobre la tierra y otras muchas cosas acabando en una reacción y resurrección de una vieja tiranía.

El abogó en cambio por una abolición gradual del gobierno, “comenzando con la caída de los monopolios de la moneda y la tierra y extendiéndose de un campo a otro, …acompañado por una adquisición constante y una calmada extensión de la verdad social”, que el público estuviera al final preparado para el estadio final del reemplazamiento del gobierno por el libre contrato incluso en el área de protección policial.19

5. Pierre Joseph Proudhon. Idea general de la revolución.

6. Pierre Joseph Proudhon. Contradicciones políticas

7. Pierre Joseph Proudhon. Idea general de la revolución

8. Ídem

9. Brian A. Dominick. “Una introducción a la estrategia del poder dual” http://www.anarchistcommunitarian.net/articles/theory/bdsdp.shtml

10. Peter Staudenmeier. “Anarquismo y la cooperativa ideal” The communitarian anarchist 1:1

11. Jonathan Simcock. “Editorial para la edición actual” Total liberty 1:3 http://www.spunk.org/library/pubs/tl.sp001872.html

12. Pierre Joseph Proudhon. La capacidad política de la clase obrera.

13. Cita de Larry Gambone. For community: The communitarian anarchism of Gustav Landauer.

14. Pierre Joseph Proudhon. La capacidad política de la clase obrera.

15. James J. Martin. El hombre contra el estado: Los exponentes del anarquismo individualista en América

16. Brian A. Dominick. “Una introducción a la estrategia del poder dual”

17. Ídem

18. Ken MacLeod. The Star Fraction

19. Benjamin Tucker. “Protección y su relación con la renta”, Instead of a book

Principios organizativos (traducción)

He traducido la primera parte del noveno y último capítulo del Studies in mutualist political economy de Kevin Carson. Aquí lo tenéis:

Capítulo nueve

 

Fin y medios

 

A. Principios organizativos

El principio de costo. El principio de costo es central a la economía mutualista. Eso significa que todos los costes y beneficios de una acción debieran ser interiorizados por el actor responsable de ello-o en otras palabras, que la persona consumidora de bienes y servicios debiera pagar por el coste completo de su producción. El principio de costo no requiere de un gobierno autoritario a la hora de distribuir los costes de acuerdo con los beneficios. Únicamente requiere un mercado no coercitivo en el cual todas las transacciones sean voluntarias. Dado eso, los propios actores del mercado se embarcarán únicamente en transacciones en las cuales los beneficios sean suficientes para pagar los costes reales. Lo más importante es evitar costes ocultos o externalidades no reflejados en el precio.

Cada mal del capitalismo que examinamos en la segunda parte de este libro puede ser rastreado, en cierto modo, a la violación del principio de costo. En todos los casos los beneficios de la acción estaban divorciados del costo, de tal forma que la persona beneficiada por una forma particular de acción no asumió los costes asociados a ella.

El gobierno, en su esencia, es un mecanismo de externalización de costos. Externalizando los costos el gobierno permite a los privilegiados vivir a costa de los no privilegiados. Pero daca una de esas intervenciones lleva a la irracionalidad y el costo social. Por ejemplo:

Como los trabajadores no mantienen su propio producto, y la inutilidad y la producción del trabajo no son interiorizadas por el mismo individuo, hay una crisis de sobreproducción, un infraconsumo y una necesidad de intervención estatal para deshacerse del producto excedente.

Como los trabajadores no poseen los medios de producción los procesos de acumulación de capital van en contra de ellos en vez de ir a favor. La inversión, en vez de ser una decisión del trabajador de consumir menos de su propio producto hoy para poder trabajar menos o consumir más mañana, la decisión es del jefe de invertir el producto de hoy del trabajador para que pueda tener menos mañana. En vez de una mejora estándar de la vida para el trabajador-propietario, el incremento de producción resulta en una riqueza no merecida para el propietario y el desempleo para el trabajador.

Como las grandes corporaciones no pagan el coste completo de lo que consumen, consumen irracionalmente e ineficientemente; como los costes de ineficiencia de gran tamaño se externalizan en el pago de impuestos, son capaces de crecer más allá del punto de máxima eficiencia. Al mismo tiempo que los bienes americanos son producidos con costes de energía y transporte superiores a los que se necesitan el país se enfrenta a recortes de energía crónicos y cuellos de botella de transporte.

Es únicamente a través del mercado libre, organizado en la base del intercambio voluntario, donde el principio de costo puede ser obtenido. La ley del coste opera a través de un mecanismo competitivo por el cual los productores entran en el mercado cuando el precio es inferior menor al coste y lo dejan en el caso opuesto. En el mercado libre el precio de un bien o de un servicio es una señal del coste de su obtención. Como los costes están sobre la mesa, reflejados en el precio en vez de estar ocultos, la gente (incluyendo las firmas comerciantes) únicamente consumirá aquellos bienes y servicios por los cuales estén dispuestos a pagar.

Como señaló Proudhon, no hay una forma real de conocer el coste real, o el valor de intercambio de cualquier cosa producida fuera del mercado

¿Por cuánto se vende el tabaco debido a esta administración? ¿Cuánto cuesta? Puedes responder la primera respuesta: únicamente tienes que ir a la primera tienda de tabaco que veas. Pero no me puedes decir nada sobre la segunda porque no hay un estándar de comparación y está prohibido verificar experimentalmente los costes de administración… Por lo tanto el negocio del tabaco, hecho monopolio, necesariamente cuesta a la sociedad más de lo que cuesta producirlo; es una industria que, en vez de subsistir en su propio producto vive por los subsidios…1

He aquí una imagen excelente del funcionamiento del principio de costo en la Sociedad de trabajo voluntario de Proudhon:

Es la ley…es servicio por servicio, producto por producto, préstamo por préstamo, seguro por seguro, crédito por crédito. Seguridad por seguridad, garantía por garantía. Es la antigua ley de la represalia,…como si se hubiera dado la vuelta y transferido…a la ley económica, a las tareas de la labor y los buenos oficios de  la libre fraternidad. En ella dependen todas las instituciones mutualistas, crédito mutuo, ayuda mutua, educación mutua; garantías recíprocas de aperturas, intercambios y trabajo por buena calidad y bienes a buen precio.2

Como la primera cita implica el intercambio justo está íntimamente relacionado con la reciprocidad, una cualidad que define el principio de costo.

¿Qué es realmente el contrato social? ¿Un acuerdo de un ciudadano con el gobierno? No, ello implicaría la continuación de la idea [de Rousseau]. El contrato social es un acuerdo de un hombre con un hombre, un acuerdo por el cual ha de resultar lo que hoy día llamamos sociedad. En esto, la noción de justicia conmutativa, primero traída por el hecho primitivo del intercambio,…es sustituida por la justicia distributiva… Traduciendo estas palabras, el contrato, la justicia conmutativa, que son la lengua de la ley, a la lengua del negocio, y tienes comercio, es decir, en su más alto significado, el acto por el cual dos hombres se declaran esencialmente productores y abdican toda pretensión de gobernarse.

 

La justicia conmutativa, el reino del contrato, el sistema industrial o económico, estos son los diferentes sinónimos de la idea por la que mediante su acceso se debe acabar con los viejos sistemas de justicia distributiva, el reino de la ley, o en términos más concretos, la norma feudal, gubernamental o militar…

 

…El contrato es por lo tanto esencialmente recíproco, no impone obligaciones sobre los partidos, excepto aquellos que resultan de la promesa personal de atención recíproca; no está sujeto a ninguna autoridad central…

 

Podríamos añadir que el contrato social por el cual estamos ahora hablando no tiene nada que ver con el contrato de asociación por el cual… la parte que contrae cede parte de su libertad, y se somete a una tediosa, frecuentemente peligrosa obligación, en la mejor o peor fe fundada de beneficio. El contrato social es de naturaleza de un contrato de intercambio: no sólo deja a la parte libre, añade a su libertad; no sólo le mantiene todos los bienes, le añade a su propiedad; no prescribe ningún trabajo; se da sólo mediante el intercambio.3

Cooperación voluntaria y libre asociación. Como sugiere la cita previa de Proudhon, el principio de costo y la reciprocidad en el intercambio dependen del cumplimiento de otros dos principios mutualistas: cooperación voluntaria y libre asociación. Como vimos en la primera parte, la ley del valor funciona a través de la competición y de la libre decisión de los actores del mercado de mover el poder adquirido y los recursos entre las alternativas competidoras. Es únicamente a través de tal acción por la cual el precio es capaz de señalizar la cantidad de trabajo necesario englobado en los bienes y servicios.

Proudhon abogaba por la abolición del estado territorial centralizado y su sustitución por una sociedad organizada en la base del contrato y la federación. Estos estaban necesariamente implícitos en el principio de costo. En El principio federativo Proudhon usó algunos palabros para describir el principio de costo: sinalagmático (cuando las partes del contrato asumen obligaciones recíprocas) y conmutativo (cuando el intercambio envuelve bienes y servicio a igual valor). Estos requerimientos pueden cumplirse únicamente bajo las condiciones de intercambio igual, en los cuales el participante podría libremente obtener valor por valor sin tener que ser obligado a aceptar nada menos. Un intercambio igual es posible únicamente con la entrada del mercado libre y la libre competición.

Las relaciones sociales organizadas en esta base de reciprocidad requerían una federación: un “estado” que ejercía únicamente esos poderes irrevocables que el individuo le confería, y sólo hasta un punto consentido expresamente por el individuo. El individuo se mantenía soberano y poseía todos sus derechos inalienables, voluntariamente renunciando únicamente en los cursos de acción necesarios para obtener el objeto del contrato que libremente introdujo.4

Recientemente la mayoría de los anarquistas de mercado libre han adoptado el “principio de no agresión” como la base de organización de una sociedad libertaria.

La mayoría de los anarcocapitalistas (con algunas excepciones honorables) imaginan automáticamente una sociedad mercantilista basada en la agresión con las firmas de negocios capitalistas como forma dominante de organización. Pero como veremos más adelante en el capítulo, no hay ninguna razón necesaria para ello. Los mutualistas prefieren las cooperativas de consumo de los trabajadores, las mutuas, las comunas y el colectivo voluntarista a la corporación capitalista como actor de mercado. Y excepto para el tipo de libertariano vulgar que instintivamente ve el gran negocio como el “buen tipo”, no hay ninguna razón por la cual aceptar estas como formas válidas de libre asociación.

1. Pierre Joseph Proudhon, Sistema de contradicciones económicas, o la filosofía de la miseria.

2. Pierre Joseph Proudhon. La capacidad política de la clase obrera.

3. Pierre Joseph Proudhon. Idea general de la revolución en el siglo XIX.

4. Pierre Joseph Proudhon. El principio federativo.

La transición hacia el capitalismo en el siglo XXI

Como vislumbrábamos en El capitalismo como orden espontáneo, éste aparece como resultado no intencionado de la interacción del Estado con otros grupos sociales. Ante la imperiosa necesidad de reclutar o pagar inmediatamente grandes ejércitos de mercenarios y artilleros, los Estados modernos (ss. XVI y XVII) tendieron a conceder privilegios a largo plazo a cambio de grandes contribuciones fiscales a corto plazo. Así, vemos a Carlos V conceder asientos sobre el comercio de las Indias a sus banqueros alemanes (en 1528, los Ehingen de Constanza obtienen el monopolio sobre el tráfico de esclavos, entre otros); o a Colbert, el ministro todopoderoso de Luis XIV, decretar todo tipo de privilegios a los comerciantes y manufactureros franceses con el fin de financiar la guerra contra Holanda e Inglaterra. La preocupación de esta época es, ante todo, “dotar a los contribuyentes del dinero suficiente para pagar sus impuestos”, y el método más rápido consiste en promover beneficios artificialmente elevados a base de privilegios y monopolios.

A iguales incentivos, los estados subdesarrollados del siglo XXI están respondiendo con las mismas estrategias que sus homólogos de antaño, acelerando inconscientemente la transición hacia el capitalismo, concentrando la riqueza en pocas manos y empobreciendo a sus ciudadanos (¿o más bien súbditos?). Gracias al maravilloso archivo que ha abierto El País con documentos de Wikileaks, llego a este cable de la embajada estadounidense en Guinea donde se informa de las actividades del gobierno de este país:

Land, operating licenses and import concessions were common forms of “payment” to ministers and other ranking officials during a period when “there was often no money to pay salaries”. The practice began with EG government seizure of “abandoned” Spanish colonial holdings — and their subsequent redistribution to officials as a means of compensation. As testament to the then-prevailing level of abject poverty, former U.S. Ambassador
to EG Chester Norris (1989-1992) relates having to personally loan money to President Obiang himself so he could “buy gasoline to go to local political events.”

Los marxistas deberían dejar de pensar en el Estado como una espada que cambia de manos en función de la clase económica dominante: en gran parte, es él quien marca la aparición de esas “clases económicas dominantes” a partir de sus propios intereses. Los archivos de toda Europa -y ahora Wikileaks- lo prueban sobradamente. Por eso soy mutualista.