Principios organizativos (traducción)

Feb 18 • Mutualismo • 1315 Views • No Comments on Principios organizativos (traducción)

He traducido la primera parte del noveno y último capítulo del Studies in mutualist political economy de Kevin Carson. Aquí lo tenéis:

Capítulo nueve

 

Fin y medios

 

A. Principios organizativos

El principio de costo. El principio de costo es central a la economía mutualista. Eso significa que todos los costes y beneficios de una acción debieran ser interiorizados por el actor responsable de ello-o en otras palabras, que la persona consumidora de bienes y servicios debiera pagar por el coste completo de su producción. El principio de costo no requiere de un gobierno autoritario a la hora de distribuir los costes de acuerdo con los beneficios. Únicamente requiere un mercado no coercitivo en el cual todas las transacciones sean voluntarias. Dado eso, los propios actores del mercado se embarcarán únicamente en transacciones en las cuales los beneficios sean suficientes para pagar los costes reales. Lo más importante es evitar costes ocultos o externalidades no reflejados en el precio.

Cada mal del capitalismo que examinamos en la segunda parte de este libro puede ser rastreado, en cierto modo, a la violación del principio de costo. En todos los casos los beneficios de la acción estaban divorciados del costo, de tal forma que la persona beneficiada por una forma particular de acción no asumió los costes asociados a ella.

El gobierno, en su esencia, es un mecanismo de externalización de costos. Externalizando los costos el gobierno permite a los privilegiados vivir a costa de los no privilegiados. Pero daca una de esas intervenciones lleva a la irracionalidad y el costo social. Por ejemplo:

Como los trabajadores no mantienen su propio producto, y la inutilidad y la producción del trabajo no son interiorizadas por el mismo individuo, hay una crisis de sobreproducción, un infraconsumo y una necesidad de intervención estatal para deshacerse del producto excedente.

Como los trabajadores no poseen los medios de producción los procesos de acumulación de capital van en contra de ellos en vez de ir a favor. La inversión, en vez de ser una decisión del trabajador de consumir menos de su propio producto hoy para poder trabajar menos o consumir más mañana, la decisión es del jefe de invertir el producto de hoy del trabajador para que pueda tener menos mañana. En vez de una mejora estándar de la vida para el trabajador-propietario, el incremento de producción resulta en una riqueza no merecida para el propietario y el desempleo para el trabajador.

Como las grandes corporaciones no pagan el coste completo de lo que consumen, consumen irracionalmente e ineficientemente; como los costes de ineficiencia de gran tamaño se externalizan en el pago de impuestos, son capaces de crecer más allá del punto de máxima eficiencia. Al mismo tiempo que los bienes americanos son producidos con costes de energía y transporte superiores a los que se necesitan el país se enfrenta a recortes de energía crónicos y cuellos de botella de transporte.

Es únicamente a través del mercado libre, organizado en la base del intercambio voluntario, donde el principio de costo puede ser obtenido. La ley del coste opera a través de un mecanismo competitivo por el cual los productores entran en el mercado cuando el precio es inferior menor al coste y lo dejan en el caso opuesto. En el mercado libre el precio de un bien o de un servicio es una señal del coste de su obtención. Como los costes están sobre la mesa, reflejados en el precio en vez de estar ocultos, la gente (incluyendo las firmas comerciantes) únicamente consumirá aquellos bienes y servicios por los cuales estén dispuestos a pagar.

Como señaló Proudhon, no hay una forma real de conocer el coste real, o el valor de intercambio de cualquier cosa producida fuera del mercado

¿Por cuánto se vende el tabaco debido a esta administración? ¿Cuánto cuesta? Puedes responder la primera respuesta: únicamente tienes que ir a la primera tienda de tabaco que veas. Pero no me puedes decir nada sobre la segunda porque no hay un estándar de comparación y está prohibido verificar experimentalmente los costes de administración… Por lo tanto el negocio del tabaco, hecho monopolio, necesariamente cuesta a la sociedad más de lo que cuesta producirlo; es una industria que, en vez de subsistir en su propio producto vive por los subsidios…1

He aquí una imagen excelente del funcionamiento del principio de costo en la Sociedad de trabajo voluntario de Proudhon:

Es la ley…es servicio por servicio, producto por producto, préstamo por préstamo, seguro por seguro, crédito por crédito. Seguridad por seguridad, garantía por garantía. Es la antigua ley de la represalia,…como si se hubiera dado la vuelta y transferido…a la ley económica, a las tareas de la labor y los buenos oficios de  la libre fraternidad. En ella dependen todas las instituciones mutualistas, crédito mutuo, ayuda mutua, educación mutua; garantías recíprocas de aperturas, intercambios y trabajo por buena calidad y bienes a buen precio.2

Como la primera cita implica el intercambio justo está íntimamente relacionado con la reciprocidad, una cualidad que define el principio de costo.

¿Qué es realmente el contrato social? ¿Un acuerdo de un ciudadano con el gobierno? No, ello implicaría la continuación de la idea [de Rousseau]. El contrato social es un acuerdo de un hombre con un hombre, un acuerdo por el cual ha de resultar lo que hoy día llamamos sociedad. En esto, la noción de justicia conmutativa, primero traída por el hecho primitivo del intercambio,…es sustituida por la justicia distributiva… Traduciendo estas palabras, el contrato, la justicia conmutativa, que son la lengua de la ley, a la lengua del negocio, y tienes comercio, es decir, en su más alto significado, el acto por el cual dos hombres se declaran esencialmente productores y abdican toda pretensión de gobernarse.

 

La justicia conmutativa, el reino del contrato, el sistema industrial o económico, estos son los diferentes sinónimos de la idea por la que mediante su acceso se debe acabar con los viejos sistemas de justicia distributiva, el reino de la ley, o en términos más concretos, la norma feudal, gubernamental o militar…

 

…El contrato es por lo tanto esencialmente recíproco, no impone obligaciones sobre los partidos, excepto aquellos que resultan de la promesa personal de atención recíproca; no está sujeto a ninguna autoridad central…

 

Podríamos añadir que el contrato social por el cual estamos ahora hablando no tiene nada que ver con el contrato de asociación por el cual… la parte que contrae cede parte de su libertad, y se somete a una tediosa, frecuentemente peligrosa obligación, en la mejor o peor fe fundada de beneficio. El contrato social es de naturaleza de un contrato de intercambio: no sólo deja a la parte libre, añade a su libertad; no sólo le mantiene todos los bienes, le añade a su propiedad; no prescribe ningún trabajo; se da sólo mediante el intercambio.3

Cooperación voluntaria y libre asociación. Como sugiere la cita previa de Proudhon, el principio de costo y la reciprocidad en el intercambio dependen del cumplimiento de otros dos principios mutualistas: cooperación voluntaria y libre asociación. Como vimos en la primera parte, la ley del valor funciona a través de la competición y de la libre decisión de los actores del mercado de mover el poder adquirido y los recursos entre las alternativas competidoras. Es únicamente a través de tal acción por la cual el precio es capaz de señalizar la cantidad de trabajo necesario englobado en los bienes y servicios.

Proudhon abogaba por la abolición del estado territorial centralizado y su sustitución por una sociedad organizada en la base del contrato y la federación. Estos estaban necesariamente implícitos en el principio de costo. En El principio federativo Proudhon usó algunos palabros para describir el principio de costo: sinalagmático (cuando las partes del contrato asumen obligaciones recíprocas) y conmutativo (cuando el intercambio envuelve bienes y servicio a igual valor). Estos requerimientos pueden cumplirse únicamente bajo las condiciones de intercambio igual, en los cuales el participante podría libremente obtener valor por valor sin tener que ser obligado a aceptar nada menos. Un intercambio igual es posible únicamente con la entrada del mercado libre y la libre competición.

Las relaciones sociales organizadas en esta base de reciprocidad requerían una federación: un “estado” que ejercía únicamente esos poderes irrevocables que el individuo le confería, y sólo hasta un punto consentido expresamente por el individuo. El individuo se mantenía soberano y poseía todos sus derechos inalienables, voluntariamente renunciando únicamente en los cursos de acción necesarios para obtener el objeto del contrato que libremente introdujo.4

Recientemente la mayoría de los anarquistas de mercado libre han adoptado el “principio de no agresión” como la base de organización de una sociedad libertaria.

La mayoría de los anarcocapitalistas (con algunas excepciones honorables) imaginan automáticamente una sociedad mercantilista basada en la agresión con las firmas de negocios capitalistas como forma dominante de organización. Pero como veremos más adelante en el capítulo, no hay ninguna razón necesaria para ello. Los mutualistas prefieren las cooperativas de consumo de los trabajadores, las mutuas, las comunas y el colectivo voluntarista a la corporación capitalista como actor de mercado. Y excepto para el tipo de libertariano vulgar que instintivamente ve el gran negocio como el “buen tipo”, no hay ninguna razón por la cual aceptar estas como formas válidas de libre asociación.

1. Pierre Joseph Proudhon, Sistema de contradicciones económicas, o la filosofía de la miseria.

2. Pierre Joseph Proudhon. La capacidad política de la clase obrera.

3. Pierre Joseph Proudhon. Idea general de la revolución en el siglo XIX.

4. Pierre Joseph Proudhon. El principio federativo.

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