Monthly Archives: July 2009

La filosofía agorista

Agorismo

Es común, sobre todo en la blogosfera hispanohablante, donde tenemos peor acceso a las fuentes originales, oír que tal o cual conservador es “agorista” sencillamente porque se niega a pagar impuestos, reduciendo el agorismo a una mera táctica vacía de contenido.

Se olvida tanto que la verdadera filosofía de Konkin III consistía en “disolver el proletariado en el emprendetoriado” como que la tradicional alianza de la izquierda libertaria aglutinaba tanto a estos como a auténticos socialistas como los georgistas y los mutualistas.

He traducido un fragmento del Agorism FAQ que aclara de una vez por todas la cuestión.

Pregunta: ¿Es el agorismo una estrategia o una filosofía?

Respuesta: En cierto modo, el agorismo es un poco de ambas cosas. Aunque se formuló originalmente como una estrategia, también es una filosofía ligeramente distinta de otros grupos libertarios.

Por ejemplo, mientras algunos libertarios se enfocan en el progreso económico a través de compañías dirigidas por individuos o colectivos, los agoristas, como alternativa, se centran en un modelo de producción basada en empresarios individuales que podrían trabajar a veces en cooperativas, pero que subsisten, principalmente, como autoempleados. Al desear reemplazar el proletariado con el “emprendetoriado”, los agoristas poseen una filosofía distintiva similar a la de muchos left libertarians.

Al mismo tiempo, sin embargo, el agorismo es principalmente una estrategia y aunque, como el anarcosindicalismo, posea realmente algunas posiciones normativas, los agoristas se centran principalmente en alcanzar la sociedad libertaria a través de la acción práctica.

A la luz de lo dicho, es evidente que los agoristas son aliados inestimables en la lucha contra el Estado-corporación, codo con codo con los mutualistas.

Por cierto, podéis leer este artículo agorista contra el término “anarcocapitalista”: Contra Anarcho-Capitalism: A Term of Contradiction and Historic Ignorance; y aquí su considerado trato del término “socialismo”: But aren’t Anarchist just socialist?, tomando en cuenta las ideas de Tucker y Proudhon.

Las multinacionales, ¿nos sacarán de la crisis?

crisis economica

Existe la idea de que la subvención pública de las grandes empresas puede ofrecer la salida definitiva a la crisis: ya que las pequeñas y medianas empresas se retraen y la gente en general desconfía del panorama económico, una intervención estatal decidida en algunos sectores clave podría crear nuevos puestos de trabajo, que tendrían un efecto multiplicador en la economía y devolverían la confianza a los individuos. Además, si logramos que “nuestras” grandes empresas sean competitivas en el exterior, ello redundará en beneficios para toda la población.

Por algún motivo, los tecnócratas izquierdistas no aprecian que las grandes empresas no han sacado España adelante sino al contrario, le han costado y le cuestan al contribuyente (es decir, a las pymes, autónomos y trabajadores) millones de euros al año en concepto de préstamos, regalos y subvenciones. No podemos confiar nuestra recuperación en un sector de la economía lisiado que necesita la ayuda de su propio paciente para sobrevivir. Sin la actividad diplomática del Estado español en el exterior, ofreciendo préstamos o regalando material ferroviario y de otro tipo de infraestructuras a los países receptores (p. ej. en Marruecos o India), nuestras grandes empresas no podrían operar en el extranjero. Y este solo hecho es indicio de que no son tan rentables como afirman los propagandistas, señalando los altos salarios de tal o cual industria, sino que probablemente sean menos eficientes que aquellas empresas de menor tamaño que, dejando igual o mayor remanente de riqueza, necesitan de menos ayudas por parte de la administración.

A los socialdemócratas les pasa lo que a los economistas de pacotilla, tal y como advertían Bastiat y Hazlitt: ven la riqueza creada por las multinacionales, pero no ven la que ha sido destruida precisamente por promover ese tipo de organizaciones a costa del contribuyente, ni las posibilidades de la producción descentralizada en caso de que tal extracción forzosa jamás se hubiese dado. En la medida en que las pequeñas empresas destruyen en primer lugar menos ahorro (ya que no necesitan subvenciones financiadas vía impuestos), son especialmente idóneas para liderar la recuperación de la crisis.

De otra parte, el efecto “multiplicador”, que llevaría, según los keynesianos, a que un pequeño incremento del consumo multiplicase la demanda de bienes de capital y beneficiase a toda la economía, olvida tanto que el incremento del consumo debe hacerse a costa de otro tipo de consumo en otros sectores de la economía (p. ej. pequeñas empresas) como que la multiplicación en la demanda de bienes de capital requiere de un ahorro previo.

El capitalismo es incompatible con una salida rápida de la crisis: la única forma de hacerlo consiste en dejar que los malos proyectos sean depurados (véase bancos, grandes plantas, etc.) y reducir los impuestos, de forma que el ahorro sea lo más amplio posible y el consumo no esté forzosamente distraído en alimentar a los dinosaurios corporativos. Una crisis es la mejor oportunidad para que de sus cenizas nazca una nueva economía que, sostenida en un auténtico sistema de precios, descentralizada y a pequeña escala, elimine los problemas de cálculo y mal inversión del estatismo corporativo imperante.

Los equipos de trabajo autodirigidos: una ventaja competitiva

Es significativo que en el mundo corporativo se estén adoptando conceptos tan cercanos a aquellos preconizados por los teóricos de la autogestión obrera y la producción a pequeña escala; cuando tu rival adopta tus métodos, algo debe irle muy mal. Pero también algo debía funcionar muy bien en el otro lado.
Las grandes empresas despertaron en las últimas décadas del siglo XX de su largo letargo dominado por los cárteles y las regulaciones de época keynesiana, en un contexto relativamente más competitivo, cuando las circunstancias empezaban a favorecer organizaciones más flexibles y orientadas hacia el consumidor –a pesar de que la obra aun no esté completa, y probablemente en regresión desde la crisis de 2008.

Ya en 1982, Robert H. Waterman y Thomas J. Peters describieron los primeros pasos de 3M hacia la descentralización, la organización en equipo y la participación activa de los empleados en En busca de la excelencia, cuando apenas estaban sentadas las bases de lo que vino después.

En este artículo, Ron Williams, un veterano gerente de la empresa, nos describe extensamente las características y resultados de los equipos autogestionados de la compañía que inventó el VHS y las famosas notas Post It. Sobre el autor:

Ron Williams es un gerente de los servicios de gestión de calidad de 3M en St. Paul, Minnesota. Tiene 22 años de experiencia en gestión de recursos humanos, entrenamiento y procesos de equipo en 3M. Durante este tiempo, ha servido como especialista de desarrollo interno a la corporación en asuntos de equipo, participación de los empleados y desarrollo de grupo.  Durante los últimos seis años, William ha trabajado con equipos de trabajo autodirigidos en 3M y actualmente sirve como consultor externo, ayudando a las organizaciones clientes a desarrollar procesos efectivos de equipo a través de servicios de gestión de calidad.

El artículo fue originalmente publicado en inglés en Quality Digest.

Equipos de trabajo autodirigidos: una ventaja competitiva

Ron Williams

En 3-M, los empleados se unen para gestionar su trabajo diario a través de equipos de trabajo autodirigidos

Fuera de sus trabajos, los empleados toman decisiones importantes todos los días. Votan sobre los asuntos comunitarios. Enseñan a sus hijos nuevas habilidades. Compran casas, coches y seguros de vida. Pero en el trabajo, ¿cuánta gente tiene permiso para tomar decisiones importantes sobre su trabajo? ¿Cuánta gente ha entrado en cómo hacen sus propios trabajo, liderar un equipo, descubrir lo que sus consumidores necesitan o tomar decisiones sobre lo que mejor funcionará para los consumidores?

¿Qué son los equipos autodirigidos?

3M con sede en Minnesota está entre un número creciente de compañías que involucra a los empleados en la gestión diaria de sus asuntos a través de equipos de trabajo. Estos equipos tienen poder para tomar acciones correctivas para resolver problemas diarios. También tienen acceso directo a la información que les permita diseñar, controlar y mejorar sus operaciones. En resumen, los empleados que se comprometen con los equipos de trabajo se administran a sí mismos.

Los equipos de trabajo autodirigidos representan un acercamiento al diseño organizativo que va más allá de los círculos de calidad o los equipos de resolución de problemas ad hoc. Estos equipos son grupos de trabajo natural que trabajan juntos para cumplir una función o producir un producto o servicio. No solo hacen el trabajo sino que además asumen la gestión de ese trabajo – funciones formalmente asumidas por los supervisores y gerentes. Esto permite a los gerentes enseñar, entrenar desarrollar y facilitar en lugar de simplemente dirigir y controlar.

En 3M, el movimiento hacia los equipos de trabajo autodirigidos se ha llevado más por la iniciativa y la necesidad que por la dirección corporativa. Muchos de los esfuerzos iniciales eran en instalaciones de fabricación donde el ambiente cambiante exigía de los empleados que operasen de forma diferente para ser competitivos. Las plantas de Hutchinson, Minnesota; Weatherford, Oklahoma; Cynthiana, Kentucky; y Bristol, Pennsylvania, proporcionan buenos ejemplos de adaptación a los equipos de trabajo autodirigidos.

Ahora, la mayoría de las instalaciones de fabricación de 3M utilizan el enfoque basado en los equipos, aunque en niveles diferentes de poder y diferentes grados de profundidad. En 1994, las nuevas instalaciones de 3M en Brockville, Ontario, se conectaron  como la primera web “greenfield” de la organización. Fue diseñada y construida para operar con equipos de trabajo autodirigidos. Muchos grupos de trabajo en divisiones de línea y grupos de staff se están moviendo más y más en la autodirección. La oficina comercial de la división de suministros de 3M, la división de productos dentales, financieros, logísticos y servicios de administración de calidad se están basando cada vez más en los equipos y la autodirección.

Una aproximación rompedora al diseño del trabajo

Los equipos de trabajo autodirigidos, también conocidos como equipos autogestionados, representan una aproximación revolucionaria a la forma de organización y realización del trabajo.

En lugar de organizar el trabajo a partir del modelo tradicional de Taylor –reduciendo un proceso en pasos individuales- el trabajo se estructura alrededor de los procesos como un todo. Tiene que haber interdependencia y responsabilidad unida por los resultados si existe un equipo de trabajo autodirigido. Mientras que el sistema tradicional reduce la habilidad necesaria en todos los niveles de trabajo, produciendo aburrimiento en los trabajos base, el nuevo sistema integra las necesidades de la gente con la realización del trabajo, y aquellos que están más cerca del trabajo diseñan los trabajos.

Este concepto –diseñar el sistema de trabajo con la completa participación de la gente que lo hace- está contribuyendo a superar las brechas de productividad para las organizaciones de los 90. Las compañías están redistribuyendo el poder, la autoridad y la responsabilidad para que la gente que está más cerca del consumidor y del producto terminado tenga capacidad de tomar decisiones.

Business Week informaba racientemente que los equipos de trabajo autodirigidos son, por término medio, entre un 30 y un 50 % más productivos que sus contrapartes convencionales. Los siguientes son algunos ejemplos de organizaciones que muestran unos mayores resultados de productividad para los equipos de trabajo autodirigidos:

·    AT&T – Calidad incrementada de su servicio operador en un 12 %
·    Federal Express – Reducidos los errores de servicio en un 13%
·    Jonson & Jonson – logradas reducciones de inventario por valor de 6 millones de dólares.
·    Shenandoah Life Insurance – recudidas las necesidades de personal de staff, ahorrando 200.000 dólares anuales, mientras manejan un 33% más de volumen de trabajo.
·    Instalación de 3M en Hutchinson – Ganancias de producción incrementadas en un 300%.

Ventajas de los equipos autodirigidos

¿Por qué crece el concepto de los equipos autodirigidos? Un reciente estudio de más de 500 organizaciones ofrece varias razones de por qué los gerentes senior de línea eligen revolucionar su enfoque de trabajo. Los equipos autodirigidos han resultado en:

·    calidad, productividad y servicio mejorados.
·    Mayor flexibilidad
·    Costes de explotación reducidos
·    Una respuesta más rápida al cambio tecnológico.
·    Clasificaciones de empleo menores y más simples.
·    Mejor respuesta a los valores de los trabajadores
·    Mayor compromiso de los empleados con la organización
·    Habilidad para atraer y retener la mejor gente.


Desafíos de desarrollar la autodirección

Los mayores desafíos a los que se enfrentan las organizaciones que cambian de un ambiente tradicional a otro de mayor participación incluyen desarrollar equipos y fomentar una cultura de apoyo gerencial. Los equipos pasan a través de varias fases de participación creciente en su forma de autogestión. Este viaje puede tomar entre dos y cinco años, y nunca termina desde una perspectiva de aprendizaje y renovación.

Un entrenamiento exhaustivo es también crucial para desarrollar equipos de trabajo autodirigidos. El entrenamiento para estos equipos tienen que ser más intensivo que para otro tipo de equipos. No solo tienen que aprender los empleados a trabajar efectivamente en equipos y desarrollar habilidades de resolución de problemas y toma de decisiones, sino que también tienen que aprender habilidades básicas de gerencia para que puedan gestionar sus propios procesos. De forma adicional, la gente tiene que entrenarse en el trabajo de cada miembro del equipo. Por lo tanto, no es inusual que los equipos autodirigidos gasten un 20% de su tiempo entrenándose.

Desarrollando y empoderando el equipo

La estrategia de entrenamiento que ha permitido a 3M desarrollar un alto compromiso en muchos de sus negocios es el enfoque entrena-al-entrenador. Entrenamos a la gente para extenderse en sus departamentos y proveerse equipos con el conocimiento y las habilidades para gestionar su proceso de trabajo. La intención es transferir tanta capacidad como sea posible. Es un imperativo que las unidades de negocio asuman la propiedad del proceso para asegurarnos de que el proceso se “asume”.

La estrategia de entrenamiento construye cinco áreas de efectividad para gestionar el proceso de producción. Los equipos obtienen experiencia transmitida en métodos para:

·    Desarrollando una perspectiva de consumidor y haciendo de la satisfacción del consumidor su prioridad máxima. Todos los equipos existen por una razón externa: su producto final será usado por cualquier otro. Enfocándose en el consumidor –sea interno o externo- el equipo se asegura de que retiene su valor añadido.
·    Alineándose alrededor de una visión y de una misión común, y desarrollando una comprensión clara de los papeles y de las directrices operativas. El equipo necesita entender no solo la misión de la organización sino también cómo se conecta con dicha misión. El equipo necesita tener una buena comprensión de los papeles de los miembros individuales dentro del equipo así como de su papel dentro de la organización.
·    Desarrollando habilidades para trabajar juntos para tomar decisiones, planificar el trabajo, resolver las diferencias y conducir las reuniones. El equipo de trabajo necesita ser desarrollado. Los miembros aprenden a hacerse interdependientes cimentando la confianza. Desarrollan un sentido del “nosotros” con el fin de aceptar juntos la responsabilidad.
·    Tomando poder para mejorar el trabajo para alcanzar los resultados requeridos. Las primeras tres áreas de efectividad son realmente precursoras que se necesitan para estar en posición antes de que pueda comenzar el viaje de la toma de poder. En la medida que el empoderamiento no es abdicación ni anarquía, deben asignarse parámetros. Entonces los empoderamientos críticos necesarios para el éxito del equipo tienen que ser determinados. Cuando 3M comenzó sus esfuerzos, intentó amontonar muchos empoderamientos sobre los equipos demasiado rápido. Esto no solo frustró a los equipos sino que también produjo fallos. La  clave es empezar con empoderamientos menos críticos y dejar que el equipo tome experiencia en ellos antes de empezar con los demás.
·    Fijando objetivos y resolviendo problemas para el progreso continuo. El equipo tiene que esforzarse conscientemente en mejorarse a sí mismo así como sus procesos, productos finales y factores de producción. Esto implica equiparles con herramientas y metodologías apropiadas y dedicar tiempo para su uso. El progreso continua es una responsabilidad de los equipos de trabajo autodirigidos.

Cambiando el papel del liderazgo

La gerencia de línea y la gerencia media pueden permitir o sofocar el compromiso de los empleados, el empoderamiento y los equipos de trabajo autodirigidos. Por lo tanto, es importante obtener el apoyo activo de la gerencia en estos esfuerzos. Tanto el material especial de apoyo como el entrenamiento están disponibles para facilitar el cambio de papel de los supervisores y gerentes.

Los empleados necesitan seguridad en su futuro.  ¿Están siendo eliminados, o sus posiciones actuales están siendo eliminadas para redefinir sus papeles? La compañía tiene que dar respuestas honestas a los miedos y las preocupaciones de los empleados.

La gerencia también tiene que involucrarse en la transición. Las habilidades pragmáticas y diarias en funciones gerencias que el equipo asumirá actualmente residen en los supervisores y los gerentes. Necesitan aprender a guiar el trabajo en grupo durante la transición, el desarrollo y la toma de poder. Necesitan aprender cuando mantenerse y cuando desistir. Requieren habilidades de planificación, entrenamiento de facilitación y de fortalecimiento de equipo. Los supervisores también deben aprender a dar apoyo de entrenamiento sobre la marcha, enlazando el papel del equipo con el resto de la organización.

La gerencia superior también tiene un papel vital que jugar en la implementación de los equipos de trabajo autodirigidos. Los gerentes senior necesitan apoyar y patrocinar enérgicamente los equipos y los procesos. La responsabilidad debe ser visible constantemente y sobre la marcha. Esto también debe reforzarse con los recursos suficientes, entre ellos el tiempo. Por último, la gerencia tiene que exhibir paciencia y tolerancia porque la transición puede tomar tiempo, y habrán retrasos y errores.

Una cultura de trabajo muy participativa

Apoyando los esfuerzos de los equipos de trabajo autodirigidos con entrenamiento efectivo para empleados y gerentes, 3M ha desarrollado una cultura de trabajo muy participativa que contiene trabajos que requieren muchas habilidades, promueve la toma de poder, se enfoca en el consumidor, ha llevado la toma de decisiones al nivel efectivo más bajo y premia las realizaciones de grupo y la mejora continua. Esto, en resumen, aporta a 3M una ventaja competitiva tanto en el mercado de productos como en la contratación y retención de empleados.

Esto no significa que el cambio a equipos de trabajo autodirigidos no implique dolor y desafíos –los implica. Ni se establece rápido; toma entre dos y cinco años desarrollar equipos maduros y tener los sistemas a punto para apoyarlos.

Sin embargo, 3M ha encontrado que la participación creciente de los empleados a través de los equipos de trabajo autodirigidos no es solo una cuestión de buenas acciones, sino también una “cuestión de negocios”. 3M ha visto a los equipos de trabajo hacer progresos en los productos, servicios y procesos, incrementando mientras la receptividad y la flexibilidad del consumidor. Al mismo tiempo, estos equipos han reducido los costes de explotación, incrementando la productividad y disminuyendo los ciclos de tiempo. Para 3M, ha sido una decisión de negocios sensata, así como una decisión sensata en cuanto a recursos humanos.

La ley de Borsodi y el sector servicios

leroy merlin

En un artículo anterior, Mises vs. Borsodi, vimos que la ley de Borsodi establecía que las economías de escala obtenidas a través de la centralización de la producción quedaban parcial o totalmente anuladas por los costes de distribución. Pero como también vimos, esto solo se aplica a los bienes físicos, no a los servicios ni al comercio minorista, que teóricamente deben situarse donde se encuentra el consumidor.

Sin embargo, existe la posibilidad de aplicar dicha ley al sector servicios y al comercio minorista, trasladando el punto de atención desde los costes de distribución del productor a los costes de distribución del consumidor –que sería más apropiado llamar “costes de desplazamiento” hasta el punto de venta-.

La rentabilidad y amplitud de los comercios céntricos se remonta a la Antigüedad, cuando ubicar un negocio alrededor del ágora o el foro era una notable ventaja frente a quienes lo hacían en lugares más alejados. Sin embargo, la concentración del sector servicios y del comercio minorista en el extrarradio es un fenómeno plenamente moderno: las grandes empresas han desplazado al pequeño comercio gracias a que la difusión del automóvil y las carreteras públicas les han permitido desplazar sus puntos de venta al extrarradio, donde pueden obtener parcelas más baratas, ubicar sus locales equipados con enormes aparcamientos para los automóviles de la clientela y percibir las consiguientes economías de escala sin asumir sus costes.

Un buen ejemplo de esto lo constituye Sears, una empresa norteamericana que, enfocada en un principio al consumidor rural, se pasó al comercio minorista urbano cuando percibió que podía explotar la extensión del uso del automóvil en la sociedad estadounidense para reducir costes mediante la construcción de locales más espaciosos en el extrarradio, allá por los años 20. Según Peter Drucker, su modelo de negocio, dirigido a la creciente población de las ciudades, puso los cimientos de las ventas minoristas basadas en los “centros suburbanos de compras” que se materializarían en los inmensos centros comerciales periféricos de la segunda mitad del siglo XX.

Pero como es evidente, este tipo de negocios solo pueden mantenerse en un contexto de carreteras y autopistas estatales que permitan a los consumidores desplazarse a un coste cero por toda la infraestructura de transportes a expensas del contribuyente. Esto puede relacionarse con el problema del uso de las carreteras bajo propiedad estatal de Benjamin Powell, quien argumenta que tienden a ser sobreexplotadas porque carecen de precios que adecuen su espacio disponible a la demanda efectiva.

Por otro lado, Kevin Carson suele informar en su blog de las continuas presiones de grandes superficies como Wal-Mart a los gobiernos federales para construir carreteras de acceso a sus establecimientos. Desgraciadamente, Carson tiende a enfocarse en los “costes de distribución” del productor, pasando por alto los “costes de desplazamiento” del consumidor.
En Alicante y Benidorm, por ejemplo, existen tranvías que desplazan a los consumidores hasta Terra Mítica, cuando es cuestionable que el coste de construcción de una estación tan alejada de los centros urbanos se recupere alguna vez con las tarifas de usuario.

Por otra parte, Chomsky hace un comentario en La lucha de clases sobre las carreteras del extrarradio que bien podría aplicarse a las subvenciones a las grandes superficies:

Tomemos, por ejemplo, el caso de Boston. Yo vivo en las afueras, donde reside mayoritariamente gente acomodada. Recorres tres kilómetros y estás en la ciudad, donde viven los más pobres. Esta mañana he ido en coche a Boston. ¿Quién está pagando el hecho de que yo pueda ir en coche hasta allí? ¿Quién está costeando las carreteras? ¿Quién está pagando a la policía local? ¿Quién está pagando los servicios? Las personas que, como yo, viven en las poblaciones de las afueras, no. Estamos, simplemente, robando a los pobres. Y todas las ciudades funcionan de la misma manera. El sistema está diseñado de tal manera que los pobres pagan a los ricos mediante diversos procedimientos.

En el modelo de ciudad europea la situación varía un poco: los pobres, que viven en cinturones alrededor del centro, subvencionan a los ricos que se desplazan desde el centro hasta los centros comerciales del extrarradio.

En cualquier caso, las diferencias entre ricos y pobres quedan a un lado ante la cultura del consumo de masas que, con base en los centros comerciales y los grandes minoristas, reduce los costes de desplazamiento del consumidor urbano, inflando artificialmente el efecto de las economías de escala de estas empresas y perjudicando al pequeño comerciante.

No está claro que empresas como Media Markt, Leroy Merlin, Carrefour o Ikea pudieran continuar con su modelo de negocio en un contexto de carreteras privatizadas.

En cambio, mientras el comercio céntrico seguiría siendo comparativamente más rentable, la ausencia de aparcamientos públicos atenuaría del mismo modo las economías de escala de grandes almacenes como El corte inglés, ya que en una gran ciudad los costes de desplazamiento interno pueden ser incluso mayores que aquellos del centro a la periferia.

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Fuentes:

Sell the Streets, Benjamin Powell

La gerencia de empresas, Peter Drucker

La lucha de clases, Noam Chomsky

Studies in Mutualist Political Economy, Kevin Carson

Organization Theory: A Libertarian Perspective, Kevin Carson

Contra la crisis, autogestión!

cooperativa argentina

Me llega a través de El cambio silencioso y el periódico La nación la noticia de la nueva ola autogestionaria que recorre Argentina a raíz de la crisis de 2008.

Por un lado los patrones oponen más resistencia porque saben que los obreros van en serio, pero también los trabajadores tienen ya toda una infraestructura cooperativa de apoyo establecida:

La crisis global fue el golpe de gracia para muchas pequeñas y medianas empresas. Sus dueños bajaron las persianas, pero los trabajadores se asociaron en cooperativas para mantener la fuente de trabajo. En los últimos 6 meses, 10 nuevas cooperativas de fábricas recuperadas se matricularon en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inanes), que depende del Ministerio de Desarrollo Social. Desde abril, otras 33 fábricas en conflicto dan sus primeros pasos en la autogestión, asesoradas por las ONG Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas (MNFR) y La Base.

Para leer más pinchad aquí.

Por cierto que en el blog de El cambio silencioso podéis encontrar montones de noticias sobre recuperaciones de empresas de todo tipo, sus avances, las relaciones con el gobierno argentino, etc.

Félix Rodrigo Mora sobre el Estado

naturaleza ruralidad y civilizacion

Gracias a Raskolhnikov he podido leer algunos  números del acertado estudio sobre el Estado de Félix Rodrigo Mora. Podéis verlos en el periódico CNT aquí (son los números de Marzo, Abril, Junio y Julio, alrededor de la página 20-5 en todos ellos).

Su crítica mordaz a la socialdemocracia, el movimiento antiglobalización y el Estado no me decepciona en absoluto. A pesar de ser colectivista, mantiene posturas muy cercanas al mutualismo en relación al nacimiento del capitalismo y las grandes empresas, y su libro Naturaleza, ruralidad y civilización es una obra que, a pesar de postular el colectivismo, contiene una buena dosis de anarquismo heterodoxo y ejercicio intelectual estimulante (como su tesis sobre el carlismo, sobre la que me gustaría escribir algún día).

En general me parece un autor anarquista íntegro, en la línea de Gastón Leval y en menor medida Kropotkin, aunque en ocasiones guste de hacer especulaciones de ingeniería social.

Pego algunos fragmentos de los citados artículos, aunque recomiendo  que los leais enteros. Sobre el nacimiento del capitalismo:

Antes de que existiera el capitalismo ya existía el Estado. Éste se refunda en los siglos XIII-XIV, tras su casi liquidación en la Alta Edad Media, y para el XV es una realidad bien perceptible. Por el contrario, el capitalismo no se manifiesta hasta el siglo XVI, y no alcanza una mínima entidad hasta finales del XVIII. El estudio ateórico de la génesis del capitalismo lleva a la conclusión de que en lo principal es el Estado quien lo va constituyendo con un sinnúmero de intervenciones militares, represivas, jurídicas, educativas, fiscales, de política económica, tecnológicas y otras. Por tanto, el capitalismo, lejos de ser auto-creado es, en lo fundamental, una realización del ente estatal.

Y continúa:

La historia de la Europa moderna, 1492- 1789, ha estado marcada por las luchas competitivas entre los diversos Estados en pos de la hegemonía, lo que ocasionó guerras casi constantes. El modo de existencia de los Estados en cualquier tiempo y lugar es la lucha entre ellos, pero la historia europea tiene una particularidad, que aquéllos, para robustecerse económicamente y dotarse de más medios de combate, promovieron el desarrollo acelerado
de la tecnología por un lado, y de las relaciones capitalistas, fabriles, monetarias y mercantiles por otro.

Sobre el movimiento antiglobalización:

Al adoptar un punto de vista economicista no logra ver la íntima relación que existe entre economía y política, entre capitalismo y Estados. Si el capitalismo, además de ser concebido como una realidad económica se le entiende como un hecho político no es posible presentar a la expansión del Estado, de los Estados, como el remedio a sus nocividades. El poder no es sólo económico, existe un poder político autónomo y un poder militar aún más autónomo.

Y por último, sobre la izquierda institucional que clama la expansión del Estado en esta época de crisis:

La izquierda, la institucional y buena parte de la radical, se aferra a la doctrina “antiglobalizadora” por razones obvias: vive del ente estatal, y cuando más poderoso sea éste mayor será su poder e ingresos. […]
Cuantas más empresas “públicas” haya más cargos muy bien remunerados tendrán a su disposición. Lo mismo la intelectualidad, que sobre todo vive de la subvención y de lo funcionarial. Ahora, con la era Obama, estos grupos e individuos, parasitarios y explotadores, conocerán una Edad de Oro.