Ventaja comparativa y subdesarrollo

Nov 11 • Mutualismo • 1764 Views • 1 Comment on Ventaja comparativa y subdesarrollo

Según David Ricardo, cada país tiende a especializarse en aquellos bienes que puede producir al menor costo. Si la región A posee una ventaja absoluta en la fabricación de vestidos, tenderá a desviar su tierra, trabajo y capital hacia ese ramo de la producción, aunque ello le obligue a importar trigo de la región B, que posee una ventaja absoluta en ese cultivo. Pero también es cierto que si A poseyera una ventaja absoluta en ambos ramos, le sería rentable dedicarse a la fabricación de vestidos, donde tiene una ventaja comparativa, y dejar el cultivo de trigo a la región B -que comparativamente realiza mejor esa tarea, aunque en términos absolutos sea inferior en ambas [1]. Como resultado de este proceso, tanto A como B obtienen la mayor cantidad de trigo y vestidos posible.

A partir de esta explicación, algunos críticos anti-globalización han querido ver en el libre mercado una tendencia inherente a la desigualdad internacional: como los países occidentales poseen una ventaja comparativa en los “productos de valor añadido” (entiéndase: alta tecnología, bienes manufacturados, etc.), los países subdesarollados, que se dedican a tareas agrícolas poco remuneradas, siempre tienden a recibir menos ingresos del comercio libre, perpetuando su propia situación de pobreza.

En mi opinión, olvidan un matiz importante: el modelo de David Ricardo es válido única y exclusivamente para el contexto de un libre mercado. Tiene tanto sentido aplicarlo a la globalización actual como al comercio triangular de época mercantilista, cuando América ofrecía tabaco y azúcar a cambio de esclavos africanos y bienes manufacturados europeos.

La agricultura de África, Asia y Sudamérica no es “poco remuneradora” per se; los aranceles europeos y norteamericanos impiden que se expanda, genere más empleo y, en última instancia, eleve el nivel de vida de sus habitantes. Ese mayor nivel de vida implicaría, además, que conforme aumenta el excedente agrario muchos campesinos tendrían incentivos en dedicarse a labores industriales y de servicios, dando lugar a una economía plenamente desarrollada -sin muchos de los inconvenientes que lastran a los países occidentales. Por otro lado, los productos industriales y la alta tecnología, donde se supone que Occidente tiene una “ventaja comparativa”, están blindados por patentes y copyrights, lo que restringe la transferencia tecnológica en dirección norte-sur y genera una división internacional del trabajo distorsionada, ineficiente e injusta. Incluso Joseph Stiglitz, poco dado a las recetas de laissez-faire, coincide en este punto.

Cualquier análisis de la globalización debería tomar en cuenta que vivimos bajo una economía-mundo donde Estados Unidos y la UE, para asegurar su hegemonía internacional, retienen los derechos sobre la tecnología y subvencionan masivamente la investigación y el transporte de sus industrias, al tiempo que obstruyen el desarrollo agrícola de los países del Tercer Mundo como forma de proporcionar a sus corporaciones una mano de obra barata y dócil, dispuesta a trabajar por un plato de arroz [2]. La miseria global es consecuencia del privilegio aplicado a escala global, no del libre mercado.

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[1]: Los costes de transporte complicaría un poco más la explicación, en el sentido de que la ventaja comparativa debe ser lo suficientemente relevante como para compensar el coste de distribución, pero el argumento seguiría siendo el mismo.

[2]: Como consecuencia, en Norteamérica, Oceanía y Europa, sede de las grandes multinacionales, se encuentran los gerentes y trabajadores cualificados capaces de operar con alta tecnología; por debajo hallamos toda una gama de pequeños empresarios, trabajadores medios y, finalmente, una fracción nada despreciable de obreros precarios e inmigrantes que nutren gran parte del sector servicios y la agricultura. En paralelo hay un amplio funcionariado que sigue una jerarquía parecida en cuanto a prestigio e ingresos. De la otra parte, en los países subdesarrollados, la mayor parte de la población subsiste precariamente del sector primario; o bien del menudeo y las actividades marginales (legales o no) en la gran ciudad -en cierto modo, se trata del mismo sector subempleado de los países occidentales elevado a la potencia.

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One Response to Ventaja comparativa y subdesarrollo

  1. Olé. ¡Ya era hora que publicase alguien más! Jaja. Para los que no lo sepan, soy uno de los nuevos en el blog y me estoy dedicando más a hacer comentarios de actualidad o apuntes sobre lo que dicen los medios o los blogs, que artículos o explicaciones de teoría mutualista.

    Los críticos lo ven mal supongo que por lo de siempre: porque hay gente liberal muy vulgar que habla de la globalización en términos de “libre mercado” cuando es todo lo contrario. Son las cosas del doblepensar lo que tienen…

    Dices:

    “En mi opinión, olvidan un matiz importante: el modelo de David Ricardo es válido única y exclusivamente para el contexto de un libre mercado. Tiene tanto sentido aplicarlo a la globalización actual como al comercio triangular de época mercantilista, cuando América ofrecía tabaco y azúcar a cambio de esclavos africanos y bienes manufacturados europeos”.

    Ahí está. No es un matiz importante es CRUCIAL porque marca la diferencia entre ciencia económica e ideología política justificadora de la tiranía y la opresión usando la excusa de la ciencia económica. O sea el modelo si se aplica a un mercado libre (de verdad) ayuda a mostar que alternativas pueden dar lugar a mayor eficiencia económica y por lo tanto a maximizar la riqueza. Si se aplica a un régimen donde no hay libre mercado sino simplemente un mercado con algunas desregulaciones, ayuda a justificar la desigualdad social, la opresión y la tiranía y la acumulación de riqueza en unas manos y el empobrecimiento de muchos.

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