El puño de hierro: una introducción a Kevin A. Carson

May 19 • Mutualismo • 12363 Views • 18 Comments on El puño de hierro: una introducción a Kevin A. Carson

Como anunciábamos en nuestra página de Facebook, El puño de hierro detrás de la mano invisible de Kevin Carson —que incluye prólogo del propio autor a la edición española y una traducción revisada de Jerarquía o mercado— ya está disponible en formato kindle en Amazon gracias a la colaboración entre los compañeros de esta página y la editorial Innisfree. Publicamos aquí la pequeña introducción que escribí para introducir el pensamiento y la obra de Carson.

 

Introducción a El puño de hierro detrás de la mano invisible

 

En abril de 1908, un incendio consumía la extensa y cuidada librería personal de Benjamin Tucker, al mismo tiempo cuartel general de Liberty, el legendario periódico del mutualismo norteamericano. Se había publicado casi sin interrupción desde 1881, y en su mayor esplendor había llegado a contar con 60 colaboradores y varios miles de subscriptores a lo largo y ancho del país, dotando de lustre a un movimiento que se nutría del proudhonismo francés y de la tradición individualista autóctona, y que contaba con la simpatía de una minoría numerosa e ilustrada compuesta de intelectuales individualistas, “pequeños propietarios heréticos” y obreros organizados en las ciudades del Noreste y del Medio Oeste. Tocado, sin embargo, por el trágico incendio de su gran centro de producción intelectual y por la emigración a Francia de su cabeza más visible, Benjamin Tucker, el mutualismo terminaría sucumbiendo al paso de los colectivismos, las Guerras Mundiales y la Gran Depresión[1].

Habría que esperar hasta la bomba intelectual de Kevin A. Carson, publicada en 2001 bajo el título The Iron Fist Behind The Invisible Hand, para que el mutualismo despertara de su letargo y reivindicase su legítimo lugar en el panorama de las ideologías políticas. Lejos del tipo de intelectual académico habitual en los think tanks liberales, Kevin A. Carson es, como dijera Marx de Proudhon, “no sólo la voz del proletariado americano, es él mismo un proletario”. Nativo de Arkansas, ha compaginado durante años su profesión de enfermero con el estudio autodidacta de los grandes clásicos de la economía y de la política hasta convertirse hoy en uno de los intelectuales libertarios vivos más influyentes[2]. Le descubre su lenguaje sencillo y a veces tosco, muy alejado del estilo frío y distante del intelectual académico que contempla el mundo desde la ventana de su despacho. Pero esto no es óbice para menospreciar sus contribuciones al pensamiento libertario. Su primera publicación en formato libro, Studies in Mutualist Political Economy (2004), alcanzaría tal notoriedad que el Journal of Libertarian Studies dedicaría en 2006 un número completo de sus volúmenes al debate de sus ideas. Acerca de su segunda obra, Organization Theory (2008), incluso un libertario conservador como Sean Gabb llegaría a decir que “Kevin Carson ha escrito uno de los libros más considerables que el movimiento libertario ha visto en años”[3], mientras que Keith Preston afirmaba simple y llanamente que Carson es “el Proudhon de nuestro tiempo”[4]. Posteriormente, Carson ha escrito un libro titulado Homebrew Industrial Revolution (2010) y está en proceso de publicar otro, The Desktop Regulatory State. Más allá de esto, desde 2008 colabora como articulista e investigador principal para el Center for a Stateless Society, y uno de sus ensayos, The Distorting Effects of Transportation Subsidies, ha recibido en 2011 el premio de escritura económica que concede anualmente la revista de referencia Freeman.

Casi un siglo después del incendio de Liberty, Kevin Carson no trata sólo de desempolvar las viejas enseñanzas de Proudhon o de Tucker, sino de renovar profundamente el mutualismo de acuerdo a los cambios en la sociedad y a los avances científicos desarrollados a lo largo de todo el siglo XX. Los mutualistas del siglo XIX consideraban que la obscena concentración de la riqueza en pocas manos, los trusts industriales y la miseria de los trabajadores se debían, no al libre mercado, sino a la intervención del Estado en beneficio de la clase capitalista. En concreto, consideraban que existían cuatro grandes monopolios sobre el dinero, sobre el comercio internacional a través de los aranceles, sobre las ideas a través de las patentes y sobre la tierra. Como apuntaba genialmente Benjamin Tucker[5]:

[su_quote]No es la competencia, sino el monopolio, lo que priva al trabajo de su producto. […]. Destruya el monopolio bancario, establezca la libertad en las finanzas, y el interés sobre el dinero caerá a través de la influencia benéfica de la competencia. El capital será liberado, los negocios florecerán, se formarán nuevas empresas, el trabajo será demandado, y gradualmente los salarios subirán hasta equipararse con su producto. Y sucede lo mismo con otros monopolios. Suprima los aranceles, no conceda más patentes, derribe las barreras sobre la tierra desocupada, y el trabajo correrá inmediatamente para tomar posesión de lo que es suyo.[/su_quote]

No obstante, Benjamin Tucker terminaría considerando al final de su vida que las grandes empresas habían cobrado una dimensión tan colosal que ni siquiera la abolición total de los cuatro monopolios sería capaz de revertir[6]. Este pesimismo explica por sí solo la decadencia del mutualismo conforme nos adentramos en el siglo XX, cuando muchos de sus partidarios caerían en el desaliento o bajo el hechizo de las ideologías colectivistas. Los análisis de Kevin Carson, al profundizar en el estudio de la intervención estatal, nos han permitido superar al mismo tiempo estas visiones reduccionistas y fatalistas del mutualismo clásico; lo que subyace detrás del predominio de la gran empresa moderna no son sólo los cuatro monopolios tuckeritas, sino una combinación más compleja de diferentes regulaciones, impuestos y subvenciones. Los dos ensayos que publicamos en esta edición, El puño de hierro detrás de la mano invisible y Jerarquía o mercado tratan precisamente de esa cuestión: Carson observa que, si bien en apariencia vivimos en una sociedad de mercado, la intervención del Estado distorsiona sistemáticamente el tamaño y la jerarquía de las empresas, la posición de los trabajadores y la distribución de la riqueza, a veces de un modo tan sutil y tan velado que sólo un estudio sosegado puede descubrirlo.

El primero de los ensayos, El puño de hierro detrás de la mano invisible, pretende, como decíamos, analizar el capitalismo históricamente existente como un producto de la intervención estatal. Debemos tener en cuenta que fue publicado en 2001, tres años antes de su primer escrito con cuerpo de libro; en el fondo es un esbozo de las ideas, mucho más extendidas y elaboradas, que plasmará en Studies in Mutualist Political Economy (2004). Como reconoce el propio Carson en el prólogo a esta edición española, en la actualidad ha revisado algunos de los puntos y ha evolucionado en otros, pero consideramos que sigue siendo una buena introducción a su línea de pensamiento. Debo reconocer que cuando leí la obra por primera vez, hace ya cerca de siete años, me dejó una profunda huella; sus ideas más radicales desafían el sentido común incluso de las personas informadas, pero terminan imponiéndose de forma tal que, a través de todo un abanico de evidencias, es imposible no ver casi completamente cambiada la propia concepción del mundo económico y político una vez concluida su lectura. El segundo de los ensayos, Jerarquía o mercado, es en cambio un anticipo a su segunda gran obra, Organization Theory, ambas de 2008. Se trata de un escrito mucho más breve, pero más sólido y sofisticado, donde se aprecia perfectamente el crecimiento de Kevin Carson como escritor. Aunque el tema central es similar, en este caso Carson adopta una perspectiva organizativa. Si el mercado es el método más eficiente de asignar recursos, se pregunta, ¿por qué razón abandona la gran empresa sus ventajas para reemplazar el mecanismo de los precios y la libre iniciativa por la planificación central? La respuesta, una vez más, está en la distorsión que ejerce el Estado sobre el tamaño de la empresa y sobre las relaciones productivas. Lo más interesante de este punto es que las conclusiones de Carson no se apoyan en autores oscuros y heterodoxos como cabría suponer, sino en economistas ampliamente reconocidos por el stablishment, y en muchos casos premios Nobel, como Ronald Coase, Oliver Willamson, Milton Friedman y Friedrich Hayek.

En otro orden de cosas, debemos advertir que Carson no pretende en estos ensayos trazar una descripción de la propuesta mutualista en sentido amplio, que abarca otros muchos aspectos como la disolución de la educación estatal en una multitud de cooperativas de profesores, equipadas con la libertad de decisión y los incentivos adecuados para mejorar e innovar sus métodos pedagógicos[7]; o la mutualización de la sanidad estatal, entregándola a cooperativas de consumidores y de profesionales, como muestra el ejemplo del hospital SCIAS de Barcelona, que cuenta con más de 160 000 socios[8]. Los mutualistas pretenden limitar y descentralizar el Estado, reemplazando tanto como sea posible las relaciones de autoridad por las relaciones voluntarias y contractuales. Kevin Carson considera, con un sector del mutualismo, que llevando este principio a sus últimas consecuencias deberíamos prescindir completamente del Estado a través de la organización libre y mutualista de los servicios de policía, ley y justicia[9]. Otros, como Pi i Margall, muestran sus reservas[10], pero el análisis carsoniano del capitalismo es igualmente válido cualquiera que sea nuestra postura acerca de la disolución total del Estado. Su valor radica en brindar una alternativa libertaria tanto a la izquierda establecida, autoritaria y colectivista, como al capitalismo imperante. Carson, como los mutualistas clásicos, reprocha al liberalismo vulgar su hipocresía a la hora de atacar la intervención del Estado sólo cuando beneficia al conjunto de los ciudadanos, pero raramente cuando se trata de los grandes capitalistas, a quienes con frecuencia ponen como ejemplo. El propio Benjamin Tucker hablaba de Herbert Spencer en estos términos:

[su_quote]Parece como si Herbert Spencer hubiera olvidado la enseñanza de sus primeros escritos, y se hubiera convertido en un defensor de la clase capitalista (…). En medio de la multitud de sus ilustraciones (…) sobre los males de la legislación, siempre cita alguna ley aprobada al menos en principio para proteger a los trabajadores, aliviar su sufrimiento o promover el bienestar del pueblo. Pero ni una vez llama la atención sobre los males mucho más mortíferos y profundamente arraigados que crecen de innumerables leyes creadas a favor del privilegio y el monopolio.[11][/su_quote]

Por último, debemos señalar que esta edición no hubiera sido posible sin la colaboración y el esfuerzo de varios compañeros y amigos de Mutualismo.org, que junto a un servidor han traducido con la máxima fidelidad literaria esta primera edición en castellano de El puño de hierro. Sus nombres son: Joaquín Padilla ‘Logsemán’, Octavio Muciño, Alberto Jaura, Pablo Molina y Telmo Echániz. Para cualquier duda o consulta, pueden encontrarnos en el portal de Mutualismo.org o en su página de Facebook.



[1] Para una radiografía del mutualismo clásico norteamericano, véase mi artículo: Logos, Víctor (2014). El anarquismo individualista en Estados Unidos. Zodaxa, volumen 1, número 1.

[2] Datos tomados en conversaciones personales por correo.

[4] Aparecido en la contraportada de CARSON, KEVIN., Organization Theory: A Libertarian Perspective, Booksurge, 2008.

[5] TUCKER, BENJAMIN, Why I Am An Anarchist, 1892, disponible en inglés aquí (accedido a 28/04/2014): http://praxeology.net/BT-WIA.htm

[6] Véase el postscriptum que el propio Tucker añadiría en 1911 a su artículo de 1886, Socialismo de Estado y Anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren. Disponible en castellano aquí (accedido a 28/04/2014): http://www.banderanegra.canadianwebs.com/tucker.html

[7] Para una breve introducción a la perspectiva mutualista sobre la educación, véase La educación pública, crítica y alternativas, disponible online (accedido a 28/04/2014): http://www.mutualismo.org/la-escuela-publica-critica-y-alternativas/. Nótese que el mutualismo está en clara sintonía con la renovación pedagógica que proponen autores como Ken Robinson o Salman Khan.

[8] Acerca del hospital cooperativo de Barcelona, véase FAURA, IGNASI (ed.), Consumidores activos: experiencias cooperativas para el siglo XXI, Icaria Milenrama, Barcelona, 2002, p. 97.

[9] Una de las mejores exposiciones del mutualismo anarquista se encuentra en el libro Voluntary Socialism, de Francis Tandy, que cuenta con un capítulo especialmente dedicado a explicar cómo se protegerían la vida y la propiedad en una sociedad sin Estado (accedido a 28/04/2014): http://praxeology.net/FDT-VS-5.htm . What Is Mutualism? de Clarence Lee Swartz, Instead of a Book de Benjamin Tucker o Idea general de la revolución en el siglo XIX de Proudhon tratan el mismo problema desde diferentes ángulos.

[10] PI Y MARGALL, F., Reflexiones. Madrid, J.A. García, 1901, pp. 12 y 14-15. Su obra La reacción y la revolución es, en la misma línea, un clásico del mutualismo federalista.

[11] Citado en MARTIN, J. J., Men Against The State: The Expositors of Individualist Anarchism in America, 1827-1908, Ralph Myles Publisher Inc., Colorado, 1970, p. 240.

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