El cálculo económico en la empresa multinacional: respuesta a LG

Mar 1 • Mutualismo • 5272 Views • 32 Comments on El cálculo económico en la empresa multinacional: respuesta a LG

LG ha escrito en Austrian Uruguay un artículo donde arremete contra la teoría mutualista sobre el cálculo económico en el interior de la empresa. En su opinión, los mutualistas aciertan al considerar que el Estado opera sin una base para establecer cálculos económicos racionales, pero yerran al extrapolar este análisis a las multinacionales, que compiten en un marco de mercado (más o menos libre) y por lo tanto pueden servirse de los precios para realizar sus operaciones.

Es un tema sobre el que he intentado escribir más de una vez, pero que por diversas cuestiones nunca he analizado en profundidad aquí.  Y nuevamente me temo que por falta de tiempo no podré hacerlo, así que me reservo otra ocasión para hacerlo mejor.

Sin embargo, me gustaría apuntar algunas cosas que se me han ido ocurriendo conforme leía el artículo.

En primer lugar, me choca lo maniqueo del planteamiento de LG: según él, o existe un perfecto cálculo económico racional o no existe en absoluto. No hay posturas intermedias. Como el Estado soviético opera en un contexto de cálculo caótico, cualquier mejoría respecto a ese modelo (véase la gran empresa) implica que existe un cálculo económico perfecto.

Si definimos el problema del cálculo económico como de emplear los medios idóneos para conseguir los fines deseados, es evidente que existe una gradación casi infinita sobre el grado en que una empresa o un Estado están incurriendo en “caos de cálculo económico”. Los precios de mercado solo son una alternativa, probablemente la mejor, de averiguar cuáles son esos “medios idóneos” en el contexto de una economía compleja.

En pocas palabras: el problema del cálculo económico radica en la mejor o peor percepción de los fines y los medios, y este problema de información admite muchísimas gradaciones.

En segundo lugar, al leer su artículo me vienen a la cabeza varios libros que le habrían sido útiles para percibir mejor la cuestión.
Especialmente La naturaleza de la empresa, de Ronald Coase. Setenta y tres años después de su publicación, todavía hay quien ignora qué son los “costes de transacción” y los “costes de administración” y qué papel juegan en el tamaño de la empresa. No tengo tiempo para exponer su argumento, pero básicamente sostiene que toda organización tiene costes de administración inherentes a su funcionamiento interno; y costes de transacción inherentes a sus relaciones con el exterior. Es la variación relativa de estos costes lo que inclina a las organizaciones hacia el crecimiento interno o externo.

El problema de cálculo económico, es decir, de emplear los medios idóneos para conseguir los fines deseados, no es más que un coste de administración añadido que aumenta conforme la organización interioriza más y más actividades. Cuando existen bienes intermedios específicos que no poseen precios de mercado, estos circulan a lo largo de la organización con criterios de “costo+plus” totalmente irracionales. E incluso cuando estos bienes intermedios poseen precios de mercado en el exterior de la empresa, no tienen por qué reflejar la escasez relativa en el interior de la empresa (del mismo modo que en la Unión Soviética), y por lo tanto llevarán a problemas similares de cálculo.

Este primer argumento, por cierto, ya fue empleado por Rothbard en Man, Economy and State (p. 546):

Supongamos que no hay precios de mercado: p. ej. que la Compañía Jones es el único productor de un bien intermedio. En ese caso, no habría modo de conocer qué etapa de la producción está siendo gestionada de forma rentable y cuál no. No habría forma de conocer cómo asignar los factores a las distintas etapas. No habría forma de estimar ningún precio implícito o coste de oportunidad para los bienes de capital en ninguna etapa particular. Cualquier estimación sería completamente arbitraria y no tendría ninguna relación significativa con las condiciones económicas.

Pero como sugiere el segundo argumento –que es la principal aportación de Carson al debate-, incluso si el bien intermedio posee un precio de mercado, este no expresará la escasez relativa del bien dentro de la empresa. En ambos casos el problema de cálculo económico llevará a derrochar recursos; aumentará los costes de la empresa y, finalmente, la hará comparativamente más ineficiente que aquellas que no incurran en tales prácticas.

Si todavía sigue pensando que la perspectiva mutualista es un alien dentro de la teoría austriaca (algo rigurosamente cierto para los más vulgares), le recomiendo Economic Calculation anad the Limits of Organization, de un economista austriaco mainstream como Peter Klein, donde expone una versión moderada del mismo argumento: el problema de cálculo económico es un coste de administración que limita el crecimiento de la empresa por encima de cierto punto. Los mutualistas solo han subrayado aquello que los austriacos habían escrito con letra temblorosa –con algunas anotaciones a pie de página. Este otro artículo, del mismo autor, también es esclarecedor (en castellano).

En tercer lugar, me llama la atención que para LG una transacción de mercado (p. ej. entre dos empresarios independientes) sea equivalente a una transacción en el interior de la empresa (p. ej. entre un trabajador y su patrono). Ignora completamente que el contrato entre trabajador y empresario está en gran parte incompleto (no se puede determinar a priori cuánto debe producir un trabajador), y que para llevarlo a término, el empresario tiene que incurrir en costes de monitoreo y supervisión durante el mismo – costes que están ausentes en el caso de dos empresarios independientes, donde solo es necesario comprobar el resultado final.

Por último, me gustaría hacer una anotación sobre la concepción de la empresa implícita en LG, similar a la que Klein critica como de “libro de texto”:

En los libros de texto de economía, la empresa es una función de producción o una serie de posibilidades de producción, una “caja negra” que transforma entradas en salidas. A partir del estado de la tecnología, los precios de las entradas y un plan de demanda, la empresa maximiza el beneficio monetario sujeto a las limitaciones de que sus planes de producción deben ser tecnológicamente viables. La empresa se modela como un solo actor, afrontando una serie de decisiones no complicadas: cuánto hay que producir, cuánto hay que contratar de cada factor y cosas así. Estas “decisiones”, por supuesto, no son decisiones en absoluto: son cálculos matemáticos triviales, implícitos en los datos subyacentes. En resumen, la empresa es una serie de curvas de costes y la “teoría de la empresa” es un problema de cálculo.

Obviamente, la cuestión es más compleja. El hecho de que quienes tomen las decisiones estén tan lejos de la línea de fuego implica toda una variedad de problemas: los empleados transmiten la información distorsionada en función de sus intereses (recibir premios, evitar castigos, etc.); la información tarda demasiado tiempo en subir hasta la cúspide de la jerarquía; esta cúspide tarda demasiado tiempo en reaccionar ante las demandas de los consumidores, etc.

Y todo eso, LG, actúa en una sola dirección: aumentar los costes de operación de las grandes empresas, cuya oligarquía dirigente está tan lejos de la realidad como lo estaba un ministro de industria soviético.
Naturalmente, existen algunos beneficios en la forma de organización de las grandes empresas, pero el hecho de que muchos de sus costes sean externalizados en el contribuyente me induce a pensar que no sobrevivirían en un libre mercado.

Eso no significa que no vaya a haber empresas grandes –que es un término relativo, y puede denotar tanto a una empresa de 5 como de 10.000 empleados- sino que las empresas serán notablemente más pequeñas y menos jerárquicas. Significa que en lugar de Zaras habrá Pratos y Bolonias.

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32 Responses to El cálculo económico en la empresa multinacional: respuesta a LG

  1. LoboGris says:

    «En primer lugar, me choca lo maniqueo del planteamiento de LG: según él, o existe un perfecto cálculo económico racional o no existe en absoluto. No hay posturas intermedias. Como el Estado soviético opera en un contexto de cálculo caótico, cualquier mejoría respecto a ese modelo (véase la gran empresa) implica que existe un cálculo económico perfecto.»

    Pues a mí me choca que lo digas, porque por un lado, no veo dónde estoy implicando eso. El problema del cálculo económico es, en efecto, un fenómeno gradual, pero me gustaría que me explicaras dónde dije eso o dónde está implícita esa idea en mi artículo.

    No es honesto que se inventen fallas en lo que dicen los otros, para poder criticar algo y promover una falsa sensación de que lo que dice el otro está mal. Está bueno debatir sobre estas cosas, y pienso elaborar una respuesta bien pensada. Pero no quiero tener que responder, en una respuesta a tu respuesta, sobre cosas que nadie está diciendo.

    De hecho es curioso que digas eso del maniqueismo del cálculo económico (o existe de forma absoluta o no existe), pues si pensamos bien las cosas, la afirmación de que una empresa grande no podría existir sin estado

  2. LoboGris says:

    Se me fue antes de terminar.

    Decía que pensadas bien las cosas, la afirmación de que una empresa grande no podría existir sin estado es justamente eso: un maniqueismo del cálculo económico. Bien podría haber mencionado yo ese defecto en la teoría mutualista.

  3. LoboGris says:

    Por otro lado mi problema con el mutualismo no es meramente teórico. Dadas discusiones previas que hemos tenido, me queda claro que los mutualistas defienden prácticas anti-libre-mercado, creyendo erróneamente que con ellas están defendiendo el libre mercado. El libre mercado no se define meramente en una teoría económica, y mucho menos en una teoría sobre gestión empresarial. Es más que nada un problema jurídico (que engloba al económico). El mayor o menor grado de libre mercado (economía consuetudinaria) es consecuencia del mayor o menor grado de institucionalidad jurídica consuetudinaria.

  4. Victor L. says:

    @ LG:

    1. Tu argumento se basaba en que la gran empresa sí puede establecer cálculos racionales gracias al mercado exterior, mientras el Estado socialista no puede. En realidad, ambos realizan transacciones internas ajenas al mercado y transacciones externas en el mercado, con diferencias más cuantitativas que cualitativas (dejando a un lado la cuestión ética). El hecho de que no percibieras esta cuestión me hizo pensar que tratabas la cuestión como una dicotomía. Si no es así, lo retiro.

    2. Si lees el último párrafo de mi artículo verás que el argumento mutualista es cuantitativo: las empresas serán más pequeñas, o menos grandes. No tiene nada de maniqueo.

    3. No entiendo muy bien a qué prácticas “anti-libre mercado” te refieres. Y tampoco sé qué tiene que ver con el post, cuando lo que se debate es el cálculo económico racional.

    Un saludo.

  5. LoboGris says:

    «Tu argumento se basaba en que la gran empresa sí puede establecer cálculos racionales gracias al mercado exterior, mientras el Estado socialista no puede. En realidad, ambos realizan transacciones internas ajenas al mercado y transacciones externas en el mercado, con diferencias más cuantitativas que cualitativas (dejando a un lado la cuestión ética)»

    Lo que yo planteo en el artículo es precisamente lo contrario a lo que dices acá. Es el problema conceptual que discuto. En una empresa, bajo un marco de libre mercado, no existe tal cosa como transacciones internas ajenas al mercado y transacciones externas en el mercado. Todas las transacciones se hacen EN el mercado. El contrato de empleados, la decisión de mantener un departamento o un empleado o en cambio eliminar esos puestos de trabajo, la propia decisión del empleado de quedarse o de aceptar la oferta de otra empresa. Se hacen en el mercado porque todo está ligado a la libre oferta y demanda. Bueno, no voy a repetir todo lo que digo en mi artículo. Las relaciones entre todas las partes de una empresa no se basan en la coerción, como sí lo hace un estado socialista. Se basan en la libertad de la empresa de contratar o despedir, y en la libertad de los trabajadores de quedarse o aceptar otra oferta.

    Pero el estado socialista no compite por empleados, es demanda monopólica. Los estados socialistas no determinan eliminar puestos de trabajo y departamentos. A lo más, cambiarles la función hacia un puesto cuya utilidad no es “medida” por cálculo económico. No pueden hacer otra cosa. Los empleados no tienen otra opción que trabajar para el estado, no pueden tomar la decisión de aceptar una oferta que les interese más. Las relaciones entre las distintas partes de un estado socialista se basan en la coerción.

    Estoy diciendo algo mucho más fundamental que las eventuales relaciones que un estado socialista pueda tener con un mercado externo mundial. Las transacciones de un estado socialista con un mercado externo no cambian el hecho de que internamente el estado socialista se maneja por coerción y no hay libertad de sus empleados de irse o quedarse, como sí la hay en cualquier empresa.

    Justamente lo que cuestiono, es la idea de que dentro de una empresa no hay libre mercado, cuando la hay. Es absurdo decir que una empresa grande y un estado socialista son cualitativamente lo mismo. Eso demuestra un desconocimiento de la raíz del problema del cálculo económico, que no es más que otra forma lógica de hablar de libre oferta y demanda, frente al concepto de acción por coerción.

    Eso es el centro de la discusión. Y es claramente una diferencia cualitativa, no cuantitativa. Ahora, si para vos ignoro que el cálculo económico es un problema gradual, es porque no captaste la esencia de mi crítica, que es de índole puramente cualitativa, no cuantitativa. Interpretaste en mi explicación un problema cuantitativo porque no entendiste el punto.

    Tal vez en mi artículo, ahora que lo pienso, no fui suficientemente claro porque no contrasté el caso de la empresa con el estado socialista. Sólo hablé de la naturaleza de las transacciones de una empresa. Pero realmente no creí necesario aclarar que la naturaleza de las transacciones del estado socialista es coercitiva. Voy a mejorar mi artículo.

    Y en sí esta diferencia cualitativa es la que invalida los argumentos que das arriba. Me voy a extender más sobre este punto. Pero lo que debe enteder cualquiera que quiera entender el problema del cálculo económico, es que cálculo económico y libre oferta y demanda son categorías praxeológicas que se implican mutuamente. Con esto en mente, es fácil ver de qué forma los argumentos que das arriba mean fuera del tarro y en realidad no rebaten para nada mis argumentos.

    En relación a lo que dije sobre las prácticas anti-libre-mercado, la relación que tiene eso con el post fue por eso de “Si todavía sigue pensando que la perspectiva mutualista es un alien dentro de la teoría austríaca” Y sí, claro que lo es, porque desvirtúa la dimensión jurídica del libre mercado, sometiéndolo a juicios ideológicos de un grupo particular con una ideología particular que necesita alguna forma de coerción de normas no consuetudinarias para conducir a sus fines. De hecho estrictamente hablando el propio Rothbard se desvió hacia este error y ha generado corrientes dentro de la escuela austríaca (incluyendo el mutualismo, aunque lo haya hecho de forma inconsciente, igual que Smith inconscientemente abrió el camino hacia el marxismo)

    El libre mercado no es algo que pueda ser definido por una teoría económica, como lo hace el mutualismo (ni aunque apele a conceptos de management, que son más ajenos aún al marco jurídico). La teoría económica en cuestión la debe asumir como un hecho. El libre mercado es consecuencia de procesos jurídicos. Igual en esto pienso extenderme en una serie de artículos, no aquí.

  6. LoboGris says:

    Es más, otra observación, a medida que voy analizando tus argumentos. Veo allí el eterno problema de gestión versus función empresarial del que tanto mises se ha esforzado en explicar. Estás intentando explicar el problema del cálculo económico con argumentos de gestión, cuando el cálculo económico no es un problema que surge de la función de gestión, sino que es algo propio de la función empresarial. Son dos cosas diferentes.

  7. Me queda una pregunta a lo mejor básica pero sirve que la definan para que otros puedan entender bien la naturaleza de las criticas: ¿Que operaciones se dan dentro de la empresa que están o no exentas del mercado?
    Lo otro es que LG defina su concepto de Libre Mercado, para determinar según el donde entran “los marco Jurídicos” (sean o no estos consuentudinarios) ya que si estamos hablando de mercado libre no debe de haber otra ley que la de la oferta y la demanda para que este se rija, verdad? si no es así, que lo aclare LG

    saludos cordiales

  8. LoboGris says:

    Marco, no podés hablar de libre oferta y demanda si no se habla antes del régimen de propiedad y del de la protección de los derechos individuales. Es algo básico.

    Sobre la primer pregunta, no se trata de las operaciones que se dan dentro de la empresa. Está de sobra aclarado en el artículo que escribí. El problema del cálculo económico no es un problema de la función de gestión, sino de la función empresarial.

  9. LoboGris says:

    Mejoré mi artículo. La sección de las empresas está bastante cambiada, para que quede más clara la idea.

  10. Ahí esta tu respuesta LG lo único que tiene que ser seguro es que “los hombres sean libres de disponer del producto de su trabajo”, con lo que no existe el libre mercado capitalista, ya que la explotación te restringe ese derecho. Según tu criterio nada hay mas cercano al libre mercado, que el mutualismo.

    Sobre el segundo punto vuelves a caer en las mismas contradicciones, lo que se entiende de tu respuesta es que “la función de la gestión empresarial” -sea lo que eso significa para ti- no es libre mercado, es planificación central, y que libre mercado solo se aplica en la “función empresarial”.

    suerte con tu articulo

    saludos cordiales

  11. LoboGris says:

    “la función de la gestión empresarial” -sea lo que eso significa para ti-

    Primero leé sobre economía austríaca. Después hablamos.

  12. LoboGris says:

    veo además que en tres o más años que te conozco, no has estudiado nada. Seguis con un discurso tan precario como siempre y aún no has sido capaz de decir algo coherente. Es más, por tu comentario es obvio que no tenés la menor idea de lo que aquí se está discutiendo.

    Ponete a estudiar. Tal vez algún día te pueda tomar en serio y discutir contigo.

  13. jajajajaja, ¿así te pones ahora cuando no sabes que contestar? tu si has aprendido mucho en todo este tiempo, antes tratabas de ocultar tus contradicciones desviando el tema hacia cosas mas “eruditas”, ahora solo llamas ignorante al que te señala tu incongruencias.
    te recuerdo que aquí no solo se discute de la “alta economía de la escuela austriaca” como para que confundas a tu interlocutor en los vericuetos de las ideas inconsecuentes, aquí podemos hablar sin la terminología especializada que no es otra cosa que jerga que usa una facción de tecnócratas y simpatizantes que encriptan el conocimiento que debe estar a la mano y debe ser discutido por todos.
    Mutualismo.org trata de difundir el conocimiento económico en su búsqueda de la libertad e igualdad bases del pensamiento anarquista, con coherencia y congruencia

  14. Victor L. says:

    @ LG:

    Dices:

    “En una empresa, bajo un marco de libre mercado, no existe tal cosa como transacciones internas ajenas al mercado y transacciones externas en el mercado. Todas las transacciones se hacen EN el mercado. El contrato de empleados, la decisión de mantener un departamento o un empleado o en cambio eliminar esos puestos de trabajo, la propia decisión del empleado de quedarse o de aceptar la oferta de otra empresa.”

    No respondes a mi argumento principal (que resalté en negrita en el post): los bienes intermedios viajan a través de la empresa sin precios de mercado que reflejen su escasez relativa, y por lo tanto es imposible calcular el coste de oportunidad de las distintas inversiones.

    El hecho de que los empleados sean libres para rescindir su contrato no hace que, automáticamente, la empresa contratante pueda establecer cálculos económicos racionales::

    1) En primer lugar, un Estado socialista podría perfectamente permitir la libre inmigración de sus miembros y, a pesar de ello, seguiría padeciendo problemas de cálculo. La competencia y la libre contratación pueden hacer más ético el caos, pero desde luego no pueden mitigarlo.

    2) En segundo lugar, el factor trabajo no es un buen ejemplo porque sí posee precio de mercado externo (no interno), al contrario que muchos bienes intermedios. Y, a pesar de todo, como no refleja la escasez relativa del trabajo entre los distintos departamentos (p. ej., el departamento Y no puede ofrecer más dinero a los trabajadores del departamento X para que cambien de empleo), la ubicación del factor trabajo en el interior de la empresa es en alguna medida caótica. Y ese caos aumenta conforme más departamentos existen y más centralizada es la gestión.

    Por otro lado, cálculo económico no implica oferta y demanda ni libre mercado. Una sociedad paleolítica establece cálculos económicos (probablemente más afinados que los de una gran empresa) y carece completamente de precios, oferta, demanda y mercado. No los necesita: percibe perfectamente los medios de que debe servirse para sus fines, y ejecuta las acciones pertinentes.

    De esto se deriva que la “función empresarial” no está desvinculada de la “función de gestión”, como pareces insinuar: si el problema de cálculo económico consiste en emplear los fines idóneos para obtener los fines deseados, es necesario conocer ambas magnitudes y administrarlas bien. Si el empresario no tiene una imagen concreta del interior de su empresa (cómo organizar a sus trabajadores, sus bienes de capital, etc.), toda inversión que haga será en alguna medida caótica -a pesar de que conozca perfectamente la situación del mercado.

    Un saludo.

  15. LoboGris says:

    «Mutualismo.org trata de difundir el conocimiento económico en su búsqueda de la libertad e igualdad bases del pensamiento anarquista, con coherencia y congruencia»

    En eso puedo estar de acuerdo, marco. Pero vos no sos mutualismo.org. Sos un tipo que evidentemente no sabe nada y no representás en absoluto a la gente de mutualismo.org que sí sabe. Por otro lado, si pensás que te contesto asi por no tener respuesta ante tus “grandiosos argumentos”, entonces ¿será que victor, a quien sí le contesto y no le trato de ignorante, sabe menos que vos al punto que no necesito tratarlo de ignorante para no contestarle?

    La respuesta es obvia. Con las diferencias que tenemos, yo voy a discutir con victor, no contigo. Porque él se nota que está preparado. Vos en cambio sos un tipo que viene acá a opinar como si fuera una discusión de bar. Sin el menor estudio encima.

    salu2

  16. LoboGris says:

    «No respondes a mi argumento principal (que resalté en negrita en el post): los bienes intermedios viajan a través de la empresa sin precios de mercado que reflejen su escasez relativa, y por lo tanto es imposible calcular el coste de oportunidad de las distintas inversiones.»

    Yo pienso que es al revés, victor, tu no respondes a mi argumento principal. Yo lo que estoy diciendo es que eso que decís no es relevante. Es un falso razonamiento, porque el cálculo económico es posible desde el momento en que existen diversas alternativas en el mercado. No se necesita que dentro de una empresa “viaje” nada, como decís.

    «1) En primer lugar, un Estado socialista podría perfectamente permitir la libre inmigración de sus miembros y, a pesar de ello, seguiría padeciendo problemas de cálculo. La competencia y la libre contratación pueden hacer más ético el caos, pero desde luego no pueden mitigarlo.»

    Victor, por un lado, si un estado socialista permitiera la libre emigración, el cálculo económico sería el menor de los problemas. Dicho estado socialista se vaciaría en pocos días y dejaría de ser tal. Un estado socialista, para que sea tal, no puede permitir la libre emigración. Decime sino un caso donde eso haya ocurrido históricamente.

    Por otro lado, eso no es argumento sobre el problema del cálculo económico de una empresa. El sólo hecho de que un estado permita la libre emigración no lo hace análogo a una empresa para luego concluir que la empresa va a tener el mismo problema del estado socialista. Por un lado, tu argumento también igualaría a la empresa pequeña con el estado socialista. Pues la empresa pequeña también permite la libre salida de sus trabajadores. Pero por otro, es un argumento tramposo. Porque a medida que agregás más posibilidades al estado socialista para hacerlo parecer cada vez más a un empresa, gradualmente es cada vez menos estado socialista, cada vez más empresa, y gradualmente se posibilita más el cálculo económico (vos mismo admitiste esta gradualidad)

    Tu forma de argumentar es equivalente a decir que un círculo (empresa) tiene las mismas propiedades que un cuadrado (estado socialista), con el argumento de que si a un cuadrado lo redondeás, cada vez se parece más a un círculo, pero sin dejar de ser un cuadrado. Lo falaz acá es considerar que el “cuadrado” redondeado, sigue siendo un cuadrado, cuando ya no lo es.

    Ahora ¿acaso la habilitación de la libre inmigración no obligaría al estado socialista a competir por los trabajadores para que no se les vayan? ¿y eso ya no es equivalente a la introducción de un mayor grado de cálculo económico? Ahora que permite la libre inmigración, tiene un factor que le permite determinar mejor los precios de la fuerza laboral: cuánto tiene que pagar por tal o cual empleado para que no se le vaya. Ya no hay uso de la fuerza en esta parte, ahora se forman precios. Es decir, se avanzó un paso en el cálculo económico. ¿verdad que ya no es un cuadrado, sino ya un cuadrado redondeado, es decir, un estado ya no tan socialista que empieza a parecerse algo más a una empresa? ¿y qué pasó? empezó a aparecer el cálculo económico.

    Por supuesto, aún con la libre emigración dista mucho de ser una empresa. Para serlo, el estado socialista debe poder vender sus partes y comprar otras. Para serlo, sus miembros como empleados, deben también tener la posibilidad de usar los servicios de la competencia. ¿o acaso una empresa grande se caracteriza por ser el proveedor monopólico de todas las necesidades económicas de sus empleados?

    Para mantener manejable el debate, sólo respondo esta parte. Si estás de acuerdo con lo que digo, sigo con el punto siguiente. Sino, decime en qué pensás que me equivoco.

  17. LoboGris says:

    Igualmente te voy a responder a algo que aparece más adelante, que para mí es parte del problema de los teóricos del mutualismo, que confunde función empresarial con gestión (que más allá de que estén vinculados, y yo no insinué lo contrario, son cosas diferentes)

    «el problema de cálculo económico consiste en emplear los fines idóneos para obtener los fines deseados»

    Esa definición es vaga. El problema del cálculo económico tiene que ver, como aparte lo sugiere su denominación, con la formación de precios. Es decir, con la posibilidad de calcular los costos y las ganancias para determinar si realmente se produjo un beneficio o si podés producirlo. Lo que decís vos es otra cosa, mucho más general, pero no es necesariamente cálculo económico. Tu definición es tan vaga como decir que un pato es un animal con pico. Es cierto, pero no define a la especie pato. El cálculo económico permite determinar si un medio dado es o no idóneo para obtener un beneficio económico determinado. Pero la gestión aquí cumple el papel de ser el medio medido mediante el cálculo económico, no lo que posibilita o no este último.

    Yo puedo analizar unas cuántas variantes de gestión de mi emprendimiento, y calcular sus costos para determinar los beneficios en base al precio de mercado que puedo obtener con el precio final. Algunos sistemas de gestión me van a permitir obtener ganancias, otros no. Y en base a eso voy a elegir. Pero lo que posibilita esa determinación es la existencia del cálculo económico, no el modelo particular de gestión. El modelo particular no hace más o menos posible el cálculo económico. Hace más o menos posible la obtención de ganancias. De ahí que la función de gestión también sea en cierta manera un problema de «emplear los fines idóneos para obtener los fines deseados». Pero, una vez más, esa declaración no define a la gestión.

    Que un pato y un ñandú tengan pico no significa que sean lo mismo. Ahora, lo que lleva a los teóricos mutualistas a confundir pato con ñandú parece ser que para ellos todo lo que tenga pico es lo mismo.

  18. anónimo says:

    Me queda una pregunta a lo mejor básica pero sirve que la definan para que otros puedan entender bien la naturaleza de las críticas: ¿Qué operaciones se dan dentro de la empresa que están o no exentas del mercado?

    Estoy de acuerdo con Marco Arrieta, no entiendo en qué sentido la gran empresa opera fuera del mercado. Teniendo en cuenta que la presencia o no de economías de escala es el principal determinante del tamaño, ¿qué diferencia (más allá de lo evidente) a una gran factoría que explota la escala, de sí misma cuando aún era pequeña porque todavía no lo hacía?

  19. Kunster says:

    Una gran empresa tiene gran cantidad de, digamos, fábricas, oficinas, establecimientos, departamentos, etc. Entre ellos se produce un flujo de recursos (las materias primas van a la manufactura, los productos manufacturados van a las tiendas, etc). Estos recursos circulan sin un precio de mercado, como ya ha señalado Víctor, pues obviamente la empresa no se compra productos a sí misma.

    LG dice que, a pesar de ello, estas transacciones se producen el libre mercado, porque dentro de la empresa no hay coerción. Argumenta que una empresa en el mercado libre puede despedir a un trabajador que no cumpla con su demanda, o cerrar un departamento interno y lo sustituya por un proveedor externo, por poner algunos ejemplos.
    Pero estos argumentos no tocan siquiera el núcleo de la cuestión, que es que en estas transacciones internas no hay precios. ¿Cómo es posible entonces que haya cálculo económico?

    “¿Qué impide que la empresa despida a trabajadores que no cumplen con su demanda y sustituirlos por otros nuevos?”
    Pues precisamente que la empresa no puede saber si la demanda interna está siendo satisfecha, porque no hay precios.

    “¿Qué impide que la empresa considere más económico cerrar un departamento determinado y sustituirlo por un proveedor externo?”
    Pues precisamente que, como el departamento no tiene precios, es imposible saber si es más o menos eficiente que un proveedor externo.

    No pretendo igualar la gran empresa y el estado socialista (‘un círculo es un círculo y un cuadrado es un cuadrado’), pero en ausencia de precios, está claro que en una gran empresa surgirán problemas de cálculo económico similares a los que surgen en un estado socialista.

  20. Acotación : tampoco sabe que tan eficiente es un empleado por que no hay precios en su trabajo, solo puede compararlo en función de otro trabajador o de estadísticas anteriores.

    PD: Lo siento no quería intervenir en debates de eruditos, solo era una simple acotación, sigo atento la discusión para aprender 🙂

    saludos cordiales

  21. LoboGris says:

    Kunster, estás dando las mismas respuestas que dio Victor, y a las cuales ya respondí en mis últimos comentarios.

  22. LoboGris says:

    “¿Qué impide que la empresa despida a trabajadores que no cumplen con su demanda y sustituirlos por otros nuevos?”
    Pues precisamente que la empresa no puede saber si la demanda interna está siendo satisfecha, porque no hay precios.

    Es lo que digo, los mutualistas confunden función de gestión con función empresarial. ¿cómo que una empresa no puede saber si su demanda está siendo o no satisfecha? La empresa contrata a un empleado para cumplir una función dada, a cambio de un salario dado. Si la cumple, la demanda es satisfecha, sino, no. Y el precio involucrado es el salario. Y este salario es un precio formado en un mercado donde hay libre oferta y demanda. A diferencia de un estado socialista, en el cual se paga un precio fijado por el propio estado ya que no hay libre oferta y demanda (como expliqué en mis anteriores comentarios, el estado socialista es demandante monopólico, y los trabajadores no tienen más opción que trabajar para ese estado)

    “¿Qué impide que la empresa considere más económico cerrar un departamento determinado y sustituirlo por un proveedor externo?”
    Pues precisamente que, como el departamento no tiene precios, es imposible saber si es más o menos eficiente que un proveedor externo.

    ¿cómo que el departamento no tiene precios? es fácil calcular cuánto se destina a un departamento. Es una cuestión puramente contable. Y en este caso los costos que se destinan son la suma de precios formados bajo libre oferta y demanda. Cosa que no sucede en un estado socialista, que es demandante monopólico.

  23. Victor L. says:

    @ LG:

    Conste que no estoy de acuerdo con tu forma de parcelar el debate. En mi opinión, sigues sin responder a mi principal argumento (que ha resumido Kunster perfectamente). No basta con decir que la libre inmigración permitiría “cierto cálculo”: hay que responder a la pregunta de cómo se distribuyen racionalmente los bienes intermedios entre los distintos departamentos, en ausencia de precios de mercado. De hecho, habría que explicar por qué, si las grandes empresas pueden establecer cálculos racionales, muchas de ellas se esfuerzan hoy en crear mercados internos artificiales – algo difícilmente refutable con la clase de argumentos que estás dando.

    (Ahora sí, continúo con lo que planteas).

    La libre inmigración no tiene por qué vaciar a un Estado socialista (los kibutz son, hasta cierto punto, un buen ejemplo de ello), pero, en cualquier caso, es una hipótesis de trabajo perfectamente válida.

    Por otro lado, el hecho de que hables de “círculos” y “cuadrados”, en lugar de hablar de un amplio abanico de costes de administración (desde el autoempleado hasta el Estado soviético), demuestra que sigues pensando en términos maniqueos.

    La libre inmigración permite que los trabajadores se desplacen a las empresas o Estados más rentables y, por tanto, permite cierta selección y cierto cálculo. Pero eso es todo: el caos permanece. El Estado socialista sigue siendo incapaz de saber en qué proporciones asignar sus bienes intermedios y a sus trabajadores. Igual que una gran empresa, pero al cubo.
    (Los detalles como que el Estado socialista sea un proveedor monopólico no me parecen relevantes para distinguirlo de la gran empresa: si los trabajadores pueden desplazarse a otros Estados, no hay tal monopolio; la situación sería análoga a las grandes colonias industriales de un siglo atrás).

    En cuanto a la definición de cálculo económico, la saqué del propio Ludwig von Mises. Y me parece esencialmente correcta: identificar “cálculo económico” con “precios” u “oferta y demanda” impide, por ejemplo, extrapolar el análisis a sociedades cazadoras-recolectoras, a las ciudades-estado mesopotámicas, y a muchos otros contextos. La economía estudia la administración de los bienes escasos desde la aparición del hombre, no desde el siglo XIX. Los precios de mercado son el modo en que se transmite la información sobre los medios y los fines en un contexto de amplia división del trabajo (donde existen bienes de diferentes órdenes, cierta distancia temporal y espacial entre consumidores y productores, etc.), pero no son la única forma. De hecho, Mises reconocía que una pequeña comunidad campesina podía calcular racionalmente sin precios.

    Me alegro de que reconozcas que la gestión está vinculada con el problema del cálculo económico, pero ese vínculo es más estrecho de lo que piensas. Si tomamos la definición que da Mises -y que yo acepto completamente-, percibir la información sobre los medios (tanto el precio de los insumos como el potencial difícilmente mesurable de los trabajadores) es tan importante como percibir la disparidad entre el precio de los bienes de distintos órdenes (función empresarial).

    De hecho, la perspectiva de Mises sobre la función empresarial implica que la información, en el interior de la empresa, se puede obtener a un costo cercano a 0 gracias a la “contabilidad por partida doble”. Pero, obviamente, no hay teórico de la organización que se atreva a sostener eso hoy en día. Por eso Hayek describía el mercado como un mecanismo descentralizado de coordinación, que permite a quienes poseen la información utilizarla directamente y transmitirla a través de los precios. Eso es exactamente lo opuesto a una gran empresa.

    Un saludo.

  24. LoboGris says:

    «Conste que no estoy de acuerdo con tu forma de parcelar el debate»

    Pues yo no estoy de acuerdo en cómo me atribuís posturas que no sólo no expreso, sino que hasta expreso lo contrario.

    «La libre inmigración no tiene por qué vaciar a un Estado socialista (los kibutz son, hasta cierto punto, un buen ejemplo de ello)»

    ¿te parece a vos que los kibutz eran estados socialistas? ¿no estarás siendo maniqueo?

    «En mi opinión, sigues sin responder a mi principal argumento (que ha resumido Kunster perfectamente)»

    En mi opinión, sin embargo, sigues sin comprender que estoy justamente respondiendo a tu argumento principal. En cuanto a Kunster, ya le he respondido.

    «Por otro lado, el hecho de que hables de “círculos” y “cuadrados”, en lugar de hablar de un amplio abanico de costes de administración (desde el autoempleado hasta el Estado soviético), demuestra que sigues pensando en términos maniqueos.»

    No veo por qué estás insistiendo en eso y perdiendo el tiempo y letras en expresarlo. El círculo y el cuadrado no son más que extremos. Si tanto decís que te fundamentás en Mises, todo razonamiento praxeológico parte de escenarios imaginarios, extremos, para deducir características de las situaciones reales. Eso de ninguna manera niega la existencia de situaciones intermedias reales. Al contrario, estas situaciones intermedias son las que explico claramente en mis comentarios (mi analogía en este caso es una figura geométrica que no es ni un cuadrado ni un círculo, al que llamé cuadrado redondeado y en el cual es posible el cálculo económico en un grado mínimo). Si realmente conocés a Mises ¿cómo es que no conocés la herramienta praxeológica de los escenarios imaginarios al punto que los confundís con un análisis maniqueísta?

    Un escenario imaginario es el socialismo absoluto, donde no existe en absoluto el cálculo económico. Otro escenario imaginario es el libre mercado absoluto. Dentro de esos extremos, hay una gradualidad en la posibilidad del cálculo económico ¿cuál es tu problema con entender esto? ¿donde está el maniqueísmo?

    «La libre inmigración permite que los trabajadores se desplacen a las empresas o Estados más rentables y, por tanto, permite cierta selección y cierto cálculo. »

    Lo que quería demostrar. Y me alegra que lo reconozcas. Todo lo demás que decís, está de más. Aquí aparece la gradualidad que negás en mis argumentos.

    «Pero eso es todo: el caos permanece. El Estado socialista sigue siendo incapaz de saber en qué proporciones asignar sus bienes intermedios y a sus trabajadores. »

    Por supuesto, y hasta aquí vamos bien. Pero repito, notemos que ahora el estado ya no es tan socialista como antes (otra vez, la gradualidad), hay un mínimo grado de cálculo económico determinado por la libre inmigración: los trabajadores tenderán a irse allí donde más se les da a cambio, y por tanto el estado, que vos, tal vez maniqueamente, llamás socialista, sin discriminar entre diversos grados de tal, está obligado a ofrecer más beneficios a ciertos trabajadores calificados para retenerlos (me gustaría que me digas qué estado socialista real ha actuado de esa manera)

    Pero ahora agreguemos un nuevo factor. Supongamos que ahora el estado en cuestión permite la libre importación de bienes, y que cada ciudadano puede importar bienes de fuera del territorio y elegirlos libremente frente a los bienes producidos por el estado socialista al que pertenece. Ahora el estado en cuestión debe competir con bienes extranjeros, tanto en calidad como en precio. Probablemente implicando o bien la eliminación de ciertas unidades productivas, o bien mejorando los procesos para poder ofrecer el producto final a un precio más bajo. Aquí nuevamente aparece el cálculo económico donde antes no había: ahora es posible determinar qué tan eficiente se está siendo en la producción de ciertos bienes. Y otra vez, el cálculo económico no es otra cosa que esto. Qué modelo de gestión se va a utilizar, afecta la posibilidad de obtener o no ganancias, y en qué grado, no la posibilidad de calcular qué tan eficiente se está siendo en un sistema de división social del trabajo. Esto último apareció como consecuencia de la introducción de la libre oferta y demanda sobre un grupo determinado de productos, no como consecuencia de un modelo de gestión.

    Ahora, si querés concluir que esto no es cierto, entonces dame argumentos, no una simple frase vacía como “ese vínculo es más estrecho de lo que piensas”.

    «Los detalles como que el Estado socialista sea un proveedor monopólico no me parecen relevantes para distinguirlo de la gran empresa: si los trabajadores pueden desplazarse a otros Estados, no hay tal monopolio»

    Y por lo tanto ya no es un estado socialista puro. Como ves, para igualar un “estado socialista” a una gran empresa, tenés que ir despojando al estado socialista de sus características que lo definen como estado socialista puro. ¿no estás acaso siendo maniqueista al considerar que todo un rango de estados con diverso grado de libertad de mercado sigue siendo un estado socialista, con tal de llegar a la conclusión de que estado socialista es lo mismo que gran empresa? ¿no estás acaso siendo maniqueista al considerar que todo un rango de figuras con diverso grado de “cuadratura”, siguen siendo cuadrados con tal de igualar un cuadrado a un círculo? Tu forma de argumentar conduce a eso: un cuadrado es lo mismo que un círculo. En realidad, con tu táctica argumentativa se puede asimilar cualquier cosa a cualquier cosa.

  25. Kunster says:

    “De hecho, habría que explicar por qué, si las grandes empresas pueden establecer cálculos racionales, muchas de ellas se esfuerzan hoy en crear mercados internos artificiales – algo difícilmente refutable con la clase de argumentos que estás dando.”
    Además, desde las (tenues) liberalizaciones de los 80, hay una tendencia en las empresas a ‘externalizar’ los servicios. Es decir, en lugar de contratar a unos empleados y crear un departamento para una función concreta, la empresa subcontrata a otra empresa (por un precio de mercado) para esa función.

    LG, si calcular cuanto se destina a un departamento ‘es una cuestión puramente contable’, entonces no he entendido por qué no iba a funcionar una economía planificada. Me gustaría que explicaras más claramente por qué estoy confundiendo la función de gestión con la función empresarial.

  26. Kunster says:

    @ LG:

    Por cierto, me gustaría saber que ‘prácticas anti-libre-mercado’ apoya el mutualismo. Por lo que yo entiendo, el mutualismo y el anarcocapitalismo persiguen el mismo objetivo – a saber, la sustitución de toda actividad del estado por contratos voluntarios en un mercado libre -, con la diferencia de que el mutualismo predice que en este mercado libre primará el autoempleo y el cooperativismo.

    Los mutualistas no pretenden imponer el autoempleo y el cooperativismo por la fuerza como si estuviéramos en Yugoslavia. Por supuesto, los mutualistas tienen una preferencia ideológica por el autoempleo y el cooperativismo, al igual que algunos anarcocapitalistas tienen una preferencia ideológica por el trabajo asalariado y las sociedades anónimas, pero lo importante es que ninguno pretende imponer por la fuerza ninguno de estos modelos.

  27. LoboGris says:

    «LG, si calcular cuanto se destina a un departamento ‘es una cuestión puramente contable’, entonces no he entendido por qué no iba a funcionar una economía planificada. Me gustaría que explicaras más claramente por qué estoy confundiendo la función de gestión con la función empresarial.»

    Tu pregunta justamente demuestra que estás confundiendo función de gestión con función empresarial. Cuánto se destina a un departamento, es una cuestión puramente contable. Ahora, contabilidad y cálculo económico son cosas diferentes. No se necesita cálculo económico para contabilizar. La contabilidad es posible también en una economía planificada. Y a eso fue que te respondí: vos afirmaste que no es posible determinar cuánto se destina a un departamento dado, y eso es falso. Se puede determinar tanto en una empresa pequeña, como en una grande, como en un estado socialista. Tu argumento de que el cálculo económico no es posible dentro de una empresa grande se basó en un inexistente problema contable que nada tiene que ver con la existencia o no del cálculo económico.

    Pero que se pueda contabilizar lo que se destina a un departamento, no significa que los números manejados representen correctamente la mejor asignación de recursos en términos de la escasez relativa y la demanda, que es a lo que se refiere el cálculo económico. Y ahí está la diferencia entre empresa (por más grande que sea) y estado socialista.

    Ya escribí sobre eso en las respuestas a victor. En esas respuestas, vengo demostrando que para igualar una empresa a un estado socialista hay que despojarlo a éste de todo lo que hace que sea un estado socialista, hasta convertirlo en una empresa. Los argumentos de Victor son absurdos. Pues pretende demostrar que en una empresa grande y en un estado socialista sucede lo mismo en cuanto a cálculo económico, quitándole a este último todo lo que lo hace tal. Claro, para demostrar que A y B son iguales, transformo a B en A y… voilá! demostrado!

    En fin, sólo di un par de pasos en la demostración, pasos lentos para que se entienda, pero creo que no hace falta que siga interviniendo para darse cuenta cómo termina la demostración.

  28. LoboGris says:

    «Por cierto, me gustaría saber que ‘prácticas anti-libre-mercado’ apoya el mutualismo. Por lo que yo entiendo, el mutualismo y el anarcocapitalismo persiguen el mismo objetivo – a saber, la sustitución de toda actividad del estado por contratos voluntarios en un mercado libre -, con la diferencia de que el mutualismo predice que en este mercado libre primará el autoempleo y el cooperativismo.»

    Hay mutualistas, para empezar (o tal vez que se dicen mutualistas) que no reconocen como voluntario el contrato entre un empleado y un empleador, sino que lo consideran un contrato forzado en cierta manera por una de las partes (la del capitalista, por supuesto) Y bueno, este argumento lo he leído muchas veces en este blog por parte de distintos participantes (y hablo de los que se consideran mutualistas, no los socialistas o comunistas).

    Otro problema es el de la propiedad de la tierra. Para los mutualistas, libre mercado de la tierra implica ausencia de propiedad privada sobre ella. Ya tuve una discusión en ese sentido con victor en otro blog y los problemas de cálculo económico a los que conduce el régimen de usufructuo. En este tema también se manifiesta que los mutualistas no han entendido ese problema y están ideológicamente predispuestos contra el fenómeno que hace posible el cálculo económico temporal: la especulación con la escasez futura.

  29. LoboGris says:

    de manera, kunster, que simplemente decir que ambas teorías están de acuerdo con la sustitución de toda actividad del estado por contratos voluntarios, es incorrecto. Porque el mutualismo tiene una postura diferente acerca de qué son los contratos voluntarios. Postura, de hecho, heredada del socialismo proudhoniano.

  30. LG escribió:

    Es lo que digo, los mutualistas confunden función de gestión con función empresarial. ¿cómo que una empresa no puede saber si su demanda está siendo o no satisfecha? La empresa contrata a un empleado para cumplir una función dada, a cambio de un salario dado. Si la cumple, la demanda es satisfecha, sino, no. Y el precio involucrado es el salario.

    De acuerdo, el empresario puede ver si el empleado satisface sus necesidades pero nunca podrá saber de forma rápida, en el caso de que vea que sus necesidades están siendo satisfechas si está desperdiciando recurso siendo ineficiente o no. Me explico con un ejemplo.

    Imaginemos que tengo un bar con bastante clientela y todas las noches en la última media hora me dedico a barrer el local mientras un empleado que tengo de camarero atiende a los clientes que queden. Pero pienso que soy jefe y que ya he trabajado mucho a lo largo de mi vida y quiero disfrutar más y para ello quiero llegar a casa por las noches antes y pido a mi empleado que hasta ese momento trabajaba únicamente como camarero atendiendo a todo el que entra al bar que también limpie el bar y lo cierre él. Sin pagarle más, manteniendo el mismo sueldo. Esto cambia las cosas. Parece fácil deducir que si el bar cerraba a las 23:00 horas antes ahora cerrará a las 22:30 porque a igual salario el camarero no va trabajar más, simplemente cerrará una media hora antes para poder barrer el bar y salir para su casa a la hora de siempre. Como consecuencia de eso se deja de ingresar dinero por los clientes de última hora. Ahora imaginemos que el empleado como se ve solo empieza a cerrar una hora antes de lo que se cerraba cuando yo lo hacía, para así estar más relajado mientras barre. Se perderían más clientes aún. Y yo de eso no me entero de nada.

    Mi empresa está empezando a ser menos eficiente, a derrochar y a ganar menos dinero pero… yo por las mañanas llego y veo el bar barrido y limpio, veo que hay una necesidad satisfecha y no me doy cuenta de nada.

    Eso sí, a final de mes cuando mire los ingresos veré que hay menos que otros meses pero no sabré a que es debido eso a ciencia cierta (a menos que sospeche algo malo del del camarero previamente, lo más fácil es que piense en otros factores, como que ese mes la gente tenía menos ganas de salir o que hay nuevos bares abiertos y más competencia) y simplemente lo asuma. Se ganó menos dinero y no me habría dado cuenta que no tenía porque haber sido así, que la empresa no está gestionando sus recuros eficientemente. El hecho de que yo ya no limpie y cierre el bar sino que lo haga el camarero, es un derroche de recursos que provoca que se esté dejando de ganar más dinero.

    Ahora otra situación. Ante la misma situación de que quiero irme antes para casa, decido subcontratar a alguien externo a la empresa, una señora de la limpieza que irá cuando el bar ya esté cerrado incluso (con lo cual nuestro camarero podrá seguir atendiendo hasta las 23:00 a clientes), lo limpiará y luego se irá. Cuando esta persona me pida una suma por sus servicios EN SEGUIDA por este precio veré si me merece la pena el tema o no. Veré si va a ser más eficiente que yo deje de cerrar el bar o no. Lo veré mucho más rápido que la situación anterior del camarero. ¿Por qué? Por el precio que aquí sí existe al estar el servicio externalizado y en el caso anterior no lo estaba y por lo tanto no había precio ofreciéndome señales para yo guiarme rápidamente. Lo vemos luego que sale caro el tema. Lo vemos luego. En seguida. Nada más nos dice la limpiadora cuanto quiere cobrar, si pide mucho la mandamos a paseo. Y antes no nos enteramos de nada, aunque el camarero esté durante una hora con el bar cerrado en la que en media hora baila con el palo de escoba y por lo tanto se deja de vender a muchos clientes.

    No me tiréis piedras. Obviamente este es un ejemplo absurdista y bobo con un cacho, a tan pequeña escala las diferencias serían mínimas y despreciables, pero quedaos con el concepto de la picaresca. Imaginaos esto a gran escala. Con miles y miles de empleados. Miles y miles de “camareros” a los que se les pide que hagan un trabajo a costa de perder ingresos por clientes que se dejan de antender en lugar de barrer nosotoros o intentar subcontrar a una limpiadora para ver en seguida que nos sale carísma la gracia de no querer cerrar nosotros e irnos antes a casita.

    La picaresca existe señores, en el socialismo hacia el patrón Estado y en el capitalismo hacia el patrón Capital. Ya sea porque los empleados hagan las cosas pero no se esfuercen en ser todo lo eficientes que podrían o porque una empresa exterior pida un precio desorbitado. Pero en el segundo caso se ve luego que no es interesante porque hay un precio claro que lo indica y en el primero no se percibe bien a corto plazo, tan sólo se puede sospechar algo a largo plazo porque no hay ese precio claro.

    El tema de los precios creo que debe entenderse así y en una empresa cuanto más grande, menos supervisión puede haber y más mamoneos puede haber que pasen desapercibidos. Ya sea empresa privada o estatal. En cambio en una empresa pequeña que tenga que subcontratar todo al exterior ya ve por los precios que le pongan si le quieren mamonear o no. Por eso creo que el tema de cálculo económico también puede afectar a las empresas capitalistas grandes y no sólo a estados socialistas o similares.

    Aquí no hablo de gestión empresarial, sino de función empresarial, la capacidad del dueño del bar de asignar de forma más eficiente los recursos que tiene y que vea que le compensa. Si tiene que elegir entre trabajar él para barrer y cerrar o delegar en otro agente, en el caso de la señora de la limpieza externa subcontratada al existir un precio sabrá dilucidar si le compensa su coste de oportunidad de no trabajar él o no, en el caso del camarero al no existir precio no podrá saberlo, si además el camarero es ineficiente barriendo y se atienden menos clientes, nunca se enterará si quiera de que la empresa está dejando de ganar dinero por ese motivo.

    Vamos, eso es lo que yo acabé pensando.

  31. Resumiendo como Ley axiomática del interés egoísta:

    Un individuo, a menos que reciba estímulos desde el exterior (incentivos, engaños o amenazas de castigos), tenderá a rendir de forma menos eficiente ante una propiedad que no perciba como suya que ante una propiead que perciba como suya ya sea de forma individual o colectiva privada.

    Explica perfectamente lo siguiente:

    1. Porqué el socialismo de Estado termina por colapsar.
    2. Porqué las empresas y servicios estatales no son eficientes.
    3. Porqué las empresas capitalistas grandes no son eficientes.
    4. Porqué los comerciales consiguen más clientes si trabajan a comisión.
    5. Porqué los albañiles hacen más metros si están a destajo.
    6. Porqué es mejor si tienes un bar que lo barras y cierres tú y no tu empleado.

    Jeje.

    Alberto

  32. LG escribió:

    ¿cómo que el departamento no tiene precios? es fácil calcular cuánto se destina a un departamento. Es una cuestión puramente contable. Y en este caso los costos que se destinan son la suma de precios formados bajo libre oferta y demanda. Cosa que no sucede en un estado socialista, que es demandante monopólico.

    Bueno creo que está claro que ante situación 1, subcontratar a una empresa externa de limpieza/reparación/lo que sea y 2, crear un nuevo departamento de limpieza/reparación/lo que sea, da igual. Ante nueva creación de un departamento sus costes vienen a ser una guía de eficiencia como el precio que cuesta contratar a una empresa exterior.

    El problema yo lo veo en que cada vez que a un departamento le aumentan la carga de trabajo no tienen porque necesariamente aumentar el sueldo a los trabajadores ni tampoco contrar a más trabajadores y ahí el factor coste contable como precio de guía de eficiencia se puede perder. No habrá manera de saber si a la empresa le hubiera salido más a cuenta dejar al departamento hacer lo que estaba haciendo antes de que aumentase la carga de trabajo y subcontratar a una empresa exterior de refuerzo para que se ocupe de lo nuevo o no. Como los costes laborales no han variado, no podrá apreciar si el departamento es caro o barato. Con la subcontrata no habría ese problema, porque se la contrata para hacer x cosa si le pide que haga más cosas querrá que se haga un nuevo contrato y el precio de guía así se puede actualizar a la nueva situación. Sería entonces cosa de comparar ese precio de guía con otros que pidan otras empresas para el nuevo trabajo y se vería si merece la pena o no.

    Creo que los costes contables departamentales no pueden ser comparados como precios de guía para valorar la eficiencia como son los precios externos de otras empresas.

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