El sindicalismo

Jun 13 • Actualidad • 7444 Views • 26 Comments on El sindicalismo

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Desde el siglo XIX, el sindicalismo ha sido una de las principales estrategias de los trabajadores para reclamar mayores salarios, mejores condiciones de trabajo, o simplemente para satisfacer algunas necesidades o promover un sistema social alternativo –piénsese en las Trade Unions de la Iª Internacional o en el anarcosindicalismo-.

A pesar de que durante muchos años actuaron al margen de las leyes –que prohibían las asociaciones obreras, las huelgas, etc.-, hoy existe la opinión generalizada de que el sindicalismo no podría sobrevivir sin un Estado que subvencione, exima o proteja a los sindicalistas estatales.

Sin embargo, existen muchos motivos para pensar lo contrario.
A partir del siglo XX las legislaciones “sociales” en materia de trabajo han tenido una contrapartida que los liberales suelen olvidar: los representantes de los obreros han sido institucionalizados, de modo que las alternativas radicales, las huelgas salvajes, etc. han sido excluidas del sistema.
Las nacientes corporaciones de este siglo, caracterizadas por la producción en gran escala y los métodos intensivos en capital, necesitaban para su éxito de un entorno estable y predecible a partir del cual establecer sus predicciones a largo plazo. Y ese proyecto era incompatible con la autoorganización obrera, inestable e impredecible por naturaleza.
Entonces, las elecciones sindicales y las subvenciones a las organizaciones obedientes consiguieron reducir las exigencias obreras, convirtiéndola en un pulso que, por el lado de los trabajadores, era realizada por personas que no tenían ningún interés racional más allá de la reelección: los liberados sindicales.

El triunfo de estos sindicatos estatales ha supuesto que, como solo ellos están autorizados a negociar los convenios, los sindicatos voluntarios y radicales son desplazados hacia sectores menos regulados (como el sector servicios), donde la fragmentación y temporalidad del trabajo dificultan sus actividades – a pesar de lo cual sindicatos pequeños como la CNT han conseguido algunas victorias.

Como dice Thomas Knapp, los sindicatos son instituciones de mercado, que pueden actuar de manera no agresiva sin modificar sus objetivos básicos. No es necesario violentar a los esquiroles ni sabotear las instalaciones de la empresa; detener la producción puede ser lo suficientemente disuasorio para un empresario que no pueda alcanzar en poco tiempo los niveles de producción anteriores sin mano de obra experta; por otra parte, los piquetes informativos, el boicot o el apoyo de la población son otros métodos prácticos y pacíficos que pueden engendrar un sindicalismo perfectamente libertario.

Si esto es estatista, Dyler Lum y otros anarcoindividualistas del siglo XIX también lo fueron.

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26 Responses to El sindicalismo

  1. raskolhnikov says:

    No estoy de acuerdo con la negativa contra el sabotaje, ¿Por qué los trabajadores iban a respetar propiedades ilegitímas, ganadas sobre la usura y la rapiña?.

    Un saludo

  2. Fabrixio says:

    porque asumir la libertad es asumir que terceros tomarán también decisiones que no nos gustan, e independientemente de la condena ideológica, religiosa o moral de un estilo de vida, el esquema libertario debe respetar sus derechos como los de cualquier otro individuo

    caso contrario ni seríamos libertarios, y desviándonos un poco de los político a lo religioso, pareceríamos más fanáticos y resentidos sociales que seres racionales y éticos

  3. Fabrixio says:

    quise decir “de lo político a lo sicológico”

  4. TIGRE says:

    Pero Fabrixio,es que esos derechos se han edificado aplastando los del otro,aun asi creo que este tema da para otra discusion,el si es licito expropiar o atentar contra la propiedad privada de alguien que la haya edificado sobre el robo,asi como el considerar si la propiedad es el robo y en que condiciones y a que niveles(vease maquinaria de produccion o efectos personales).

  5. Ontorbihem says:

    Pues yo tengo la misma inquietud… No me gusta en verdad ninguna filosofía del paredón de fusilamiento ni de noches tristes. Creo en el valor de la vida como algo irrecuperable. Ahora bien como decía Bakunin no veo porque se deba respetar lo que no es sino usurpación y oprobio. No lo sé. Creo que en estos temas el ejercicio de nuestra ética se pone a prueba y queda resolver el dilema a través de la libre conciencia de acción.

  6. Victor L. says:

    Raskolhnikov:

    ¿Por qué asumes que las propiedades de todo empresario son ilegítimas? Desde luego algunas lo son, pero no todas -y quizá ni siquiera la mayoría-.

    Suponte un pequeño propietario que contrata un trabajador asalariado, ¿el simple hecho de ofrecer un puesto convierte toda su propiedad en ilegítima? no veo motivos para ello. Si obtuvo su propiedad: a) transformando la naturaleza b) por cesión o intercambio voluntario de los transformadores originarios, esa propiedad es legítima.

    El mutualismo se plantea empoderar a los trabajadores por la libertad, no por el robo.

  7. no creo que si usas un sistema ladron tu propiedad es legitima, si tienes al trabajador en tu poder a traves del poder del capital le estas robando constantemente ya sea que seas rico o no.
    Si usas la tierra (cualquier recurso natural) no hay forma que esa propiedad sea legitima con el sistema actual, por que el sistema actual es un robo permanete
    La propiedad legitima no se puede establecer con el sistema actual

    “Si estas bien adapatado a un sistema enfermo, no hay forma que seas un indibiduo sano”

    saludos cordiales

  8. Victor L. says:

    La propiedad de la tierra es otro asunto; efectivamente, yo no la considero legítima.

    En cuanto al poder del capital, este hace que el trabajador no reciba su producto completo, pero si el empresario no es responsable directo de los monopolios su propiedad sigue siendo legítima.
    Es decir, el propietario del bar de mi barrio puede explotar a sus trabajadores gracias al monopolio bancario, las trabas al emprendimiento, etc. pero él no ha presionado para que esas medidas se lleven a cabo, ergo su propiedad sigue siendo perfectamente legítima.

  9. x says:

    La CNT no ha tenido sus mayores y mejor conflictso resueltos en el llamado “sector servicios” como dice el artículo, donde sí es efectiva pero donde tampoco tiene demasiado arraigo. En cambio es bastante más efectiva en Servicios Públicos Privatizados.

    Huelga, piquete, sabotaje, boicot.

  10. raskolhnikov says:

    Victor:

    Es que una idea que últimamente estoy cultivando es si el hecho de aprovecharse de la mala situación de alguien es una “agresión”, tampoco lo tengo del todo claro desde un punto de vista ético global.Desde mi punto de vista moral no tengo problemas con el sabotaje, que quieres que le haga XD.

  11. raskolhnikov says:

    Añado.

    Igual que el empresario no tiene remordimientos en robarle parte de su trabajo al obrero no sé porque un obrero no iba a defenderse atacando esa propiedad (en gran parte robada).

    Saludos

  12. Victor L. says:

    @ X:

    No dije que la CNT tuviese más éxitos en el sector servicios, sino que es donde más se está implantando en comparación con los sindicatos subvencionados (UGT, CCOO, etc.) que predominan en la gran industria y el funcionariado. No hay más que ver el periodico de la confederación: conflictos con supermercados, restaurantes, subcontratas, etc.

    ¿A qué servicios públicos privatizados te refieres?

    @ Raskolhnikov:

    Entiendo que la acción del empresario podría considerarse “deshonesta”, pero no es agresiva. De hecho, en el contexto estatal él es la única vía del trabajador para sobrevivir.

    El obrero no se defiende del patrón con el sabotaje; lo ataca.

    No se trata de la moral personal de cada uno, sino de la ética anarquista de no agresión.

  13. Sergio says:

    estoy con el compañero raskoknikof que se jaramben los patronos lucha obrera contra toda explotacion!

  14. TIGRE says:

    No estoy para nada de acuerdo en que se pueda interpretar una propiedad en el sistema actual como legitima,porque el empleado “del tio del bar” no lo hace por voluntad propia sino porque seguramente no tiene otra opcion y eso me recuerda aquello que decia bakunin de la falsedad de la libertad de eleccion de empleo de los asalariados,pues estos al no tener unas reservas para aguantar sin trabajar ya sea para buscar otro trabajo o para exigir mejoras durante cierto tiempo,tienen que ceder ante las exigencias de los empresarios,que si tienen capacidad de subsitir sin la necesidad de los trabajadores durante mas tiempo.¿Que quiero decir con esto?que las premisas de libertad de aceptacion del trabajo como empleado no se cumplen(salvo casos concretos que son la excepcion que confirma la regla)y por tanto no existe la propiedad legitima si esta es producida por el trabajo asalariado de otro,otra cosa son los pequeños campesinos con propiedades autocultivadas.

  15. Sol says:

    Hace unos días hice una pregunta que ME PARECE que nadie respondió. Victor decía (más o menos, porque aquí nunca se puede estar muy seguro de lo que se dice), que un fabricante fabrica un producto si consigue venderlo por MÁS precio de lo que costó producirlo. Yo me preguntaba entonces que de dónde salía ese sobrecosto, porque si Juan vende a Pedro por más, Pedro a María por más, y María a Antonio por más, y Antonio a Pedro por más… Y se cierra el círculo…, no hay negocio. Reflexionaba en consecuencia que hay un producto que alguien tiene que vender por menos, y que ese producto es aparentemente el trabajo, siendo por consiguiente el trabajador el tontolaba que produce el sobrecosto (dejando a un lado el endeudamiento).

    Puedo estar equivocado, porque las leyes de la física dicen que de donde no hay no se puede sacar. Pero ahí me da la impresión que hay un gran malentendido. Pero lo acepto de momento. Hay que procurar vender siempre el producto por más.

    Mucho ojo, porque aquí se ha dicho que hay que permitir que se trabaje “por menos” si las partes quieren (hay una cosa que se llama beneficio marginal o no sé qué marginal que dicen que lo explica), y “por menos” no es solo menos dinero, sino menos seguridad (y más muertes, angustias, enfermedades y esfuerzos).

    Entonces, ¿qué problema hay en que un trabajador intente vender su trabajo “por más” de lo que cobra, por más de lo que le pagan, o incluso por más de lo que produce, situación ideal a la que hay que tender? Siendo ese “más”, no solo dinero, sino seguridad, salubridad, descanso e intangibles.

    A mi modo de ver, ningún problema. El sindicalismo no hace más que eso: poner precio a un producto, el trabajo, vendiéndolo muy muy muy caro al empresario. ¿Cómo lograrlo? Uno puede vender “por más” si tiene muchos conocimientos o es imprescindible. Si no, la única vía que tiene para incrementar su beneficio (sin matarse a trabajar), es la organización de trabajadores, el sindicato.
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    Vamos a pensar el asunto de la legitimidad. Se ha dicho (o al menos eso he entendido a Victor) que hay que ver si el propietario de algo lo posee de manera legítima o ilegítima antes de intentar exprimirlo. Se ha dicho que en un sistema como este, en el que lo habitual es que haya asalariados y empresarios, es posible reconocer como legítimo lo que el empresario obtiene con la relación empresarial (vender caro el producto al consumidor, y pagar barato el salario al trabajador).

    A mi modo de ver, la legitimidad no la confiere la costumbre más que a los que la aceptan. La costumbre puede establecer que un esclavo nacido de madre esclava y de familia esclava vea su situación como legítima y moralmente aceptable, y sea sumiso, e incluso sea él mismo de ideología esclavista. Para él será legítimo, pero para otra persona no. Y para mí la propiedad obtenida de ese modo, sea esclavista, sea bajo servidumbre o sea bajo la condición de trabajador, o cleptocracia de algún tipo, carece de legitimidad. Y, por lo tanto, puede ser atacada con los medios más oportunos considerados en cada situación concreta. Un contrato ha de tener el valor que le dan ambas partes. Si una parte, por lo que sea, lo considera desventajoso, puede romperlo en cualquier momento.
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    Respecto al sabotaje, no es más que un mecanismo de regulación del precio (del trabajo, del producto…). Cuando un empresario contrata un trabajador, realiza una delegación de poder “hacia abajo”. Le confiere unas responsabilidades que él no puede llevar a cabo, ya sea cargar sacos, ya sea manejar ordenadores. Siendo el trabajador el responsable de lo que hace, el sabotaje es razonable en la medida en que puede adoptar muchas formas. Sabotaje es cargar el menor número posible de sacos, y sabotaje es escribir en el ordenador menos de lo que se te exige. Sabotaje es denunciar al empresario si fabrica productos dañinos o de baja calidad (de ahí que la ley exija al trabajador confidencialidad), o vender sus secretos. Hay que pensar que el sabotaje no es solo dañar maquinaria, que también. Sino que hay un amplio abanico de actividades que pueden ser consideradas sabotaje, y que el que sean o no legítimas no depende más que de la ideología dominante, de los discursos que circulan y de la validez que les confiere su situación en el mercado de la logorrea.

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    Ya he mencionado en alguna ocasión, que existe una industria de “creación de necesidades”, término que no he inventado yo y que se emplea en cualquier cursillo de empresariales o incluso de monitores de animación sociocultural. Yo la veo más bien como una industria de “creación de ignorancia”. Cuando se ve en un anuncio a una chica de veinte o treinta años, supernatural, no operada de senos, empleada como reclamo por una clínica de cirugía estética, podemos hablar también de sabotaje contra el consumidor. Por una parte se le muestra a la muchacha con aspecto ideal y natural; por otro se promete la adquisición de ese aspecto mediante dinero. Se crea una necesidad (hay una coacción porque se impone un modelo de belleza a través del dinero que permite crear el canon, canon que no puede crear una campesina, por ejemplo), se miente públicamente y se gana dinero con ello. Esto puede aplicarse a las compañías tabaqueras, petroleras… ¿Por qué va a ser legítimo ganar dinero de ese modo (ningún problema con que alguien se opere las tetas), y no va a ser legítimo que el trabajador impida que el empresario lo gane mediante un sabotaje adaptado a la circunstancia específica?

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    Por último, como siempre, hay una cuestión a tener en cuenta. Los sindicatos subvencionados en España están a la orden del día. Cierto. El que no haya un sindicalismo independiente más allá de la anécdota, se debe a muchos factores: represión, discursos que confieren legitimidad al capitalismo, ventajas obtenidas en el seno del sistema… Pero una que hay que mencionar es la propia incapacidad de los sindicalistas para generar alternativas pragmáticas y prácticas, que muestren las ventajas de la sindicación. Un sindicato es sobre todo una organización para la lucha, la fuerza (no basta la razón, es necesaria la fuerza) y la puesta en práctica, y a ello hay que emplearse a fondo.

  16. Victor L. says:

    @ Tigre:

    Si el empresario no tiene la culpa de la situación del trabajador, no importa que este se encuentre en situación de necesidad. Eso será consecuencia del Estado y los empresarios políticos, no de la “clase burguesa” en abstracto.

    @ Sol:

    Creo que no te has enterado de nada. Lo que propongo es que se respete la propiedad legítima del empresario: sus instalaciones, sus máquinas, etc.
    Que los trabajadores disminuyan el ritmo de producción (lo que tú llamas sabotaje), se pongan en huelga, etc. hasta obtener el producto completo de su trabajo me parece estupendo, ya que en los contratos normalmente no se especifica cuánto debe trabajar el obrero, por lo que este tiene margen para alcanzar su justa recompensa.

    Por otro lado, aunque el trabajo asalariado se parezca muchas veces a la esclavitud, son radicalmente distintos. El primero consiste en la cesión voluntaria mediante contrato (siempre reescindible) del producto del trabajo futuro a cambio de un salario presente; mientras la esclavitud consiste en la apropiación de una persona por otra a perpetuidad.
    Que el intercambio desigual, producto de los monopolios, agrava la situación; ya lo sabemos. Precisamente por eso los queremos destruir. Pero eso no cambia un ápice de lo dicho: que hasta que no se demuestre lo contrario, cada empresario es inocente de la suerte del trabajador, y que por lo tanto su propiedad es legítima.

  17. sol says:

    Es que está demostrado: cada empresario tiene lo que tiene gracias a la estructura de un sistema económico concreto que rechazamos. El trabajador es un sujeto que vende un producto, su trabajo, ppor menos precio de lo que estimamos que vale. Así que allí donde los trabajadores protestan y exigen, pueden pedir lo que les venga en gana, y emplear los métodos necesarios para conseguir más de lo que tienen, todo lo que producen o incluso más de lo que producen. La costumbre no otorga legitimidad. Que se hagan mil años las cosas del mismo modo, no implica que yo tenga que aceptarlas. La legitimidad de un sistema depende de muchos factores. Y por mucha legitimidad que tenga el capitalismo y la propiedad privada de cara a la población, carece de legitimidad ante mi. Así que ante mi voluntad y soberanía individual no hay costumbre ni convencionalismo que tenga que aceptar si no me parece oportuno. Tú dices que hay que demostrar, y yo digo que haré lo que me convenga. Anselmo Lorenzo decía al respecto:

    “La soberanía del pueblo es una gran pura ficción, no existe. La idea de soberanía es absoluta; no tiene su menos ni su más, no es divisible ni cuantitativa ni cualitativamente. ¿Soy soberano? No cabe, pues, sobre mi otra soberanía, ni cabe concebirla. Admitida, por lo tanto, la soberanía individual, ¿cómo admitir la colectiva? ¿No se rebela mi inteligencia a cada paso contra las determinaciones de esa pretendida soberanía de los pueblos? Si las leyes no me dejan la esperanza de poder renovar pacíficamente estas determinaciones, ¿no apelo, acaso, a la violencia?”

    En cuanto a la visión reduccionista del sabotaje como mera destrucción de equipos, es errónea. El sabotaje tiene muchas vertientes, no es más que una táctica de las muchas empleables, y siempre debe usarse con la debida cordura. Como todo.

  18. The Langlois says:

    En Argentina los sindicatos radicales o alternativos directamente no existen. Son perseguidos, reprimidos y eliminados por la mafia sindical oficial que actúa con total impunidad y protección del Estado. ¿En otros países sucede lo mismo?

  19. sol says:

    En general sí. En España no se llega al asesinato. Pero con algunas palizas, amenazas y chantajes, y legalmente con juicios, multazos y penas de cárcel (refuerzo negativo), y subvenciones, liberaciones, institucionalización y ayudas (refuerzo positivo), llevan la cosa como la seda. Ello hace que la gente vea como rentable aguantar lo que le echen y señalarse lo menos posible.

  20. sol says:

    Respecto a lo que llamas “mafia sindical”, los procedimientos que emplean para laminar a los oponentes, alternativos, radicales o no, son variadísimos. Por ponerte ejemplos: en el ERE de SEAT de hace año y pico se despidieron a un gran número de sindicalistas de la CGT. Dado que el ERE lo firmaron UGT y CCOO lo que hicieron fue quitarse competencia. La marginación dentro de las empresas de sindicalistas señalados, cuenta con la colaboración de los sindicatos de Estado, que procuran meter a sus gentes en puestos de gestión, cargos intermedios, o controlar la contratación metiendo a sus afiliados. Aquí cualquiera puede fundar un sindicato, pero tener acceso a la información económica, datos de la empresa, contratos y similares, es tarea que se hace imposible a no ser que tengas mucha perseverancia.

    Y también hay que señalar, por qué no, que desde tiempos del franquismo el sindicalismo ha estado muy institucionalizado. Los miembros de CCOO y de USo estuvieron en el sindicato vertical desde la transición. Cuando llegó la democracia, el modelo sindical que se impone es uno muy subsidiado y dependiente, que limita la participación de los trabajadores. Y ello lleva a que los trabajadores no sientan necesidad de participar…. Lo cual refuerza la idea de que la gente, en realidad, no tiene ningún interés por la política sindical.

  21. Victor L. says:

    Efectivamente, lo que tiene cada empresario es producto del sistema económico que rechazamos. Pero de ahí no se sigue que su propiedad sea necesariamente ilegítima; algunas lo serán, otras no. Y ante todo debe primar la presunción de inocencia.

    Yo no he legitimado la propiedad en la costumbre, sino en el derecho de cada individuo sobre sí mismo y los productos de su trabajo; que puede vender, alquilar, regalar, ceder, etc. lo que incluye que, en ese marco, pueda contratar por un salario a terceros.

    Tu definición de sabotaje me parece válida, aunque por otros motivos incluí en “sabotaje” los comportamientos violentos y en “boicot” los pacíficos.

    Completamente de acuerdo con tus dos últimos comentarios.

  22. sol says:

    “Efectivamente, lo que tiene cada empresario es producto del sistema económico que rechazamos. Pero de ahí no se sigue que su propiedad sea necesariamente ilegítima”.

    Si el conjunto de reglas que permiten la separación entre propietarios y no propietarios es rechazable, el fruto de esas reglas y el reparto que se hace de él es también rechazable. O al menos eso opino.

    En cuanto al sabotaje, vuelvo a decirte que sabotear puede ser tranquilamente desvelar un secreto de fabricación, y que ahí no hay violencia de ningún tipo. Para llegar al momento de romper cosas, tienen que pasar muchas cosas desagradables antes, tales como despidos, multas, detenciones, palizas, juicios, condenas y cabreos múltiples. A ver si alguien se va a creer que nos gusta ir por ahí con la llave inglesa desmontando grifos o válvulas.

    Incluso tú, Víctor, si vieses que se ríen de los procedimientos pacíficos, que te asfixian económicamente, que te hacen acusaciones falsas, que te piden diez añlos de cárcel sin haber hecho nada, que tienes que gastarte miles de euros en tu defensa, que privan del sustento a tu familia, que te siguen por la noche y te esperan por la mañana, y conozco casos de esos no más que por decir cuatro cosas, hasta tú empezarías a romper cosas si tuvieses ocasión, medios y vieses la posibilidad de torcer la voluntad de tus opresores.

  23. Victor L. says:

    Si se da ese caso, Sol, entonces los obreros tienen el derecho legítimo de resarcirse -rompiendo las máquinas si es necesario. En ese caso no son pacíficos, pero tampoco están coaccionando al patrón porque están respondiendo a una agresión previa de él.

  24. sol says:

    Para que lo entiendas: en cualquier proceso de negociación sindical, lo primero que hay que afrontar son los despidos de los trabajadores señalados. Despidos que llevan a cabo los llamados empresarios. Con ello consiguen a) intimidar al resto de trabajadores; b) tener moneda de canje en la negociación sindcial; c) eliminar a los elementos reivindicativos; d) convertir a la población media en una caterva de lameculos. Une a ello la compra de voluntades de los más lanzaos, y tendrás un cursillo acelerado de negociación empresarial y de ingeniería social. Ah, y la represión llega: tardará más o menos, pero los señores empresarios no olvidan, la guardan, y cualquier día con cualquier escusa eliminan al que en su día le causó humillación o merma en su bolsillo. He conocido a gente así, buena, capacitada, valiente, totalmente destruida. Con ello se consigue, como ya he dicho, meter en las cabezas la idea de que la sumisión trae cuenta, y que la dignidad no es más que una tontería.

    Marca en google sindicalistas asesinados, y empresarios asesinados, y te darás cuenta de quiénes llevan encima el peso de la violencia, y quiénes la llevan a cabo y por qué.

    Eso que mencionas de que el sabotaje es algo violento, no es más que una muestra de cómo lo que puede ser llamado idelogía dominante permea las conciencias, y vuelve lo blanco negro y viceversa.

  25. sol says:

    Hay otro aspecto que quiero comentar: el del miedo. Victor, dices que en un momento dado se puede responder con medios no pacíficos si hay agresión previa…. Si a las seis de la mañana, tres tipos se te echan encima, te dan una paliza, te indican que saben dónde vive tu madre, tu hermana o tu abuelo, y se marchan, de lo único que vas a tener ganas es de irte a Checoslovaquia o a un sitio muy muy lejano si puedes, porque probablemente no haya medios para pagarte una escolta a ti y a tu familia.

    Y una última cosa: el dinero. Con los despidos y la represión se consigue la asfixia económica de las organizaciones, que prácticamente se tienen que dedicar finalmente en exclusiva a recaudar fondos y a preparar defensas. Total: agotamiento, ansiedad, dudas continuas… Y en ese ambientazo, que te vengan a decir que el sabotaje patatín y el sabotaje patatán.

    Todo eso que pasa en la vida, es educación, adoctrinamiento, señoras y señores.

  26. koikili says:

    Sol:
    El dia que estos trabajen se van a enterar de lo que vale un peine. Espero que les jodan bien y les puteen lo máximo a ver si entonces siguen defendiendo estas gilipolleces.

    Mucho me temo que este garito está controlado por el ministerio del interior, o aún peor, por alguna rama de “lo social” de la patronal CEOE. ¿Quién es este Victor L que tanto escribe a tiempo completo? ¿Como puede estar alguien todo el puto dia enganchado al ordenador si no es su trabajo? ¿De qué vive y a qué se dedica?

    A ver si alguien me lo puede responder.

    Victor L.
    “No se trata de la moral personal de cada uno, sino de la ética anarquista de no agresión.”
    Lo dicho, cuando trabajes y te menosprecien por tu trabajo o te obliguen a hacer horas sin cobrar, o te tengan en vilo con un contrato temporal o de becario, etc etc, entonces seguirás con tu ética anarquista (¿católica en realidad?) de no agresión.

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