El Estado y los trabajadores

Mar 23 • Mutualismo • 1605 Views • 3 Comments on El Estado y los trabajadores

              El Estado y los trabajadores (parte II)

 

 

La gente empieza a darse cuenta de que el aparato del gobierno es costoso. Lo que aún no ven es que el peso recae sobre ellos. – Frédéric Bastiat.

Vimos en el capítulo anterior algunos de los factores que constriñen la oferta de capital (patentes, tarifas, monopolios), o dificultan el acceso del trabajo al capital (el monopolio de la tierra, la responsabilidad limitada de los capitalistas…), pero a penas tratamos la repercusión que tienen los impuestos sobre los salarios y el nivel de vida de los trabajadores. De ello nos ocuparemos ahora.

Constantemente oímos vociferar a la izquierda autoritaria a favor de los impuestos y el “gasto social” pues, de este modo, nos dicen, se redistribuye la riqueza entre todas las clases y deviene el bienestar general. Esta idea nace de la creencia de que los servicios públicos son sufragados por los más ricos, y de este modo las “plusvalías” [1] que ellos extraen a los más pobres vuelven a ellos en forma de servicios sociales.

 

Lo que trataremos de demostrar aquí es el efecto nocivo de los impuestos sobre los salarios, con el subconsiguiente aumento de la “plusvalía”, y, por tanto, lo inapropiado de los métodos de la izquierda tradicional para empoderar a los trabajadores.

 

En los años 70, el economista Sir Arthur Laffer ideó una curva con la que pretendía demostrar que los impuestos, a partir de cierta cantidad, contraían la inversión de tal forma que la recaudación era menor a partir de cierta tasa impositiva.

 

Argumentaba que, conforme mayores son los impuestos, se emprenden menos negocios –puesto que el gravamen a su actividad no hace a muchos de ellos rentables-, y aumentan el fraude y la evasión fiscal hacia países donde los impuestos son más bajos.

De este modo, cuando el aumento de impuestos no va seguido de un aumento proporcional en la recaudación esto indica que, a consecuencia precisamente de los altos impuestos, se está cometiendo fraude, se evade fiscalmente o, simplemente, muchos negocios han dejado de ser rentables y no se invierte en ellos, lo que conlleva menor riqueza y, por tanto, recaudación menor.Image Hosted by ImageShack.us

¿Qué consecuencias tiene esto? Pues, como el lector habrá advertido, cuanta menor es la inversión, menores son el capital invertido, la demanda de trabajo y con ello los salarios, luego creer que con el aumento o siquiera el mantenimiento de los impuestos actuales se redistribuye la “plusvalía” creada por el trabajo es erróneo, ya que lo que realmente sucede es que disminuyen los negocios, con ello descienden los salarios, y los capitalistas supervivientes extraen un interés superior del trabajo, al que podrían extraer en caso de impuestos menores.

 

Pero, podrá objetarse que, aceptando que con una tasa algo menor de impuestos se recaude lo mismo, si desciende esa cantidad, los servicios públicos deberán recortarse, viéndose perjudicados los trabajadores que no pueden pagar otros análogos por vía privada.

 

Esta afirmación supone que, yendo las riquezas de un país de 100 a 2 [2], y siendo la riqueza media por individuo 15, puesto que con el impuesto progresivo, quien poseía 100 pagaba 40, quien poseía 50;10, quien poseía 15; 2, y quien poseía 2 a penas pagaba 0,1, siendo 4 el pago medio por habitante, por lo que se objeta que, costando 4 de media por habitante el servicio (suponiendo que el precio del servicio privado fuera igual que el público, ya que en la realidad será notablemente más barato), quienes pagaban por debajo de 4 al Estado salen perjudicados en el cambio, e incluso tendrían problemas en acceder a tales servicios.

 

Pero, aun obviando que en un libre mercado el precio de dichos servicios bajaría drásticamente, nos damos cuenta que los impuestos altos que permiten ofrecer tal servicio público disminuyen los salarios al reducir los negocios, por lo que sin dichos impuestos los salarios aumentarían y mucha más gente podría acceder a servicios privados, mutuos o cooperativos.

Todo esto, repito, obviando el descenso de precios que produce la competencia pacífica y los efectos de las trabas que mencionamos en la Parte I (tarifas, patentes, monopolios), que deprimen los salarios.Si tuviéramos en cuenta todos estos factores en su conjunto, caeríamos en la cuenta de que quien cobra hoy 2, en anarquía cobrará 13 y pagará 2.

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Parafraseando un artículo que leí hace algún tiempo: en las nuevas revoluciones el pueblo no pedirá más al Estado sanidad, educación y pensiones públicas, sino su abolición. Querrán librarse más fácilmente del patrón habiendo destruido antes su sostén.

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[1]: Empleo la palabra “plusvalía” en el sentido en que lo empleaba Marx, sin entrar a valorar si tal concepto es acertado o no. A grandes rasgos no es excesivamente distinto de los Intereses del Capital de los que hablan otros economistas utilizando la TSV.

[2]: Todas estas cifras son, por supuesto, simbólicas.

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3 Responses to El Estado y los trabajadores

  1. The Langlois says:

    Excelente artículo. El concepto de Laffer no lo conocía, aunque se deduce claramente de muchos razonamientos de economistas y teóricos libertarios (aunque Henry Hazlitt había enunciado tal efecto de manera explícita 30 años antes, aunque de una manera no tan “rigurosa”). Un saludo a todos y disculpen por no haber aparecido el miércoles, pero mi conexión a internet funciona cuando quiere parece.

  2. Dani says:

    Hola, espero que os baya bien con el blog. Gran iniciativa. Saludos y gracias.

  3. Nuevo foro says:

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