EL ANARQUISMO EN LA GLOBALIZACION

Sep 4 • Mutualismo • 30726 Views • 6 Comments on EL ANARQUISMO EN LA GLOBALIZACION

(Ponencia presentada por Miguel Tauro en las Primeras Jornadas Libertarias de Lima, el sábado 22 de julio del 2006.

Compañeros y compañeras, amigos y amigas,

Agradezco a los presentes por su asistencia y a los organizadores de este evento por haberme invitado a presentar una ponencia sobre la globalización y el anarquismo. Espero contribuir un poco al debate de este tema tan interesante y tan de actualidad, pero sobre todo aspiro a que lleguemos a conclusiones prácticas que nos permitan a todos, tanto anarquistas como personas de otras tendencias, participar en las luchas sociales que posibiliten un cambio profundo en la desoladora situación actual del mundo y del Perú.

1. Orígenes de la globalización capitalista.

En la tesis de una aspirante a socióloga en Francia, Perrine Sichel, se sostiene una idea interesante. Ella cita al economista Manuel Cazadero quien habla de que, en la historia del capitalismo, se habrían producido no una sino tres revoluciones industriales. La primera es la Revolución Industrial en el siglo XVIII (que todos conocemos). La segunda nace a principios del siglo XX. Y la tercera se habría iniciado alrededor del año 1970 de ese mismo siglo XX. Durante el primer período primó el capitalismo de libre competencia, en el segundo el capitalismo de los monopolios o imperialismo y en el tercero, o sea a partir de 1970, se habría iniciado lo que se llama la globalización capitalista.

A esto se le podría hacer una objeción o tal vez una precisión. El término “globalización” implica que el sistema capitalista privado o de mercado abarque el globo entero, o sea todo el Planeta. Esta situación “global” no podría haberse dado a partir ya de 1970 puesto que existía el otro sistema, el capitalismo de Estado en la Unión Soviética, el Este de Europa, China, Viet Nam, Corea del Norte y Cuba en América Latina. Sin embargo, ciertamente que la globalización fue pensada y proyectada por los estrategas económicos y políticos de los EEUU y del mundo occidental industrializado ya desde los años 70, fecha que coincide con el inicio de la deuda externa de los países del llamado “Tercer Mundo”. O sea que el desmoronamiento incruento de la Unión Soviética y el llamado “campo socialista”, y su reconversión a la economía privada y de mercado sería sólo un episodio, verdad que crucial, en la cristalización real y mundial de la globalización capitalista neoliberal. Ahora en casi todos los países del mundo rige la misma economía privatizada y de “libre competencia”, el mundo se ha transformado en una aldea donde circulan “libremente” los capitales y las mercancías, y los negocios de las transnacionales van viento en popa, mientras casi dos tercios de la humanidad sufren de la exclusión y la explotación más despiadadas. Sólo hay supuestas “islas” estatistas en este mapa uniformizado, tales como Cuba y Corea del Norte. Pero en la primera ya están instaladas más de 450 empresas privadas extranjeras (incluídas algunas transnacionales europeas) y en la segunda las organizaciones humanitarias occidentales como Caritas y otras ya están prácticamente alimentando a la población hambreada por las sequías y por el fracaso de ese “socialismo personalista y autoritario” que rige allí.

2. Características de la globalización capitalista neoliberal actual.

Podríamos dividir estas características en cinco aspectos principales:

a) económicas.
b) Sociales
c) Culturales y ecológicas
d) Políticas
e) Militares.

a) Antes de 1970, efectivamente, la teoría económica predominante en el capitalismo era el keynesianismo. Este le daba una importancia primordial a la intervención del Estado en la economía, con una política económica que estimulara la demanda solvente de los trabajadores a fin de que la producción tenga una salida asegurada y se eviten así las crisis capitalistas de sobreproducción como la de 1929. Para darle al Estado esta posibilidad intervencionista, Keynes y los políticos norteamericanos y occidentales no descartaron las nacionalizaciones de empresas estratégicas, puesto que el Estado, de tener ingentes ingresos, podría inocular capitales al sector privado, a fin de estimularlo y hacerlo crecer. Todo este período, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, se podría denominar de “capitalismo monopolista de Estado” y de creación del “Estado providencia”. América Latina no ha estado ausente de las consecuencias de dicha política mundial. Pienso que la presencia de la Unión Soviética con su Estado todopoderoso e hipertrofiado, que sin embargo resolvió el problema de la desocupación a condición de que los obreros dejen de tener aspiraciones libertarias y autónomas y de hacer huelgas, motivó a los imperialistas yanquis y europeos, así como a las burguesías nativas del Tercer Mundo, a hacer ciertas concesiones económicas a los trabajadores. Por ejemplo, se creó la Seguridad Social (más extendida en Europa que en EEUU y América Latina), se estableció un salario mínimo en cada país, se concedieron vacaciones a los obreros y empleados (comenzando por 15 días al año y terminando por un mes), se respetó la jornada de 8 horas y el pago de horas extras luego de cumplidas aquéllas, el derecho a la jubilación, etc.

Pero a partir del desmoronamiento del llamado “campo socialista”, la burguesía imperialista decidió suprimir todas o parte de estas ventajas de los trabajadores, ayudada por el pretexto de que la industria de cada país debe ser “competitiva” con relación a la de sus semejantes, es decir, hay que reducir el costo de la mano de obra y el Estado debe someterse a un régimen de austeridad liberando de impuestos a los patrones, por consiguiente hay que retrasar la edad de la jubilación y disminuir las pensiones o bien privatizarlas por medio de los “fondos de pensión” (lo cual lleva más dinero al capital financiero, los Bancos y las AFP en el Perú y muchos países). Siguiendo el principio de que el Estado debe “nacionalizar las pérdidas y privatizar los beneficios”, se privatizaron miles de empresas, grandes, medianas y pequeñas, que eran beneficiarias, y los trabajadores de éstas tuvieron que aceptar millones de despidos en el mundo so pretexto siempre de “competitividad”, es decir de incremento exponencial de las ganancias de los accionistas privados. Todo este proceso de expansión fue facilitado por los avances tecnológicos como la informática (internet), la robótica, la burótica, la electrónica, etc. Actualmente, se puede hacer una operación financiera de un país a otro en “tiempo real”, es decir en el tiempo que dura una comunicación telefónica, es decir hasta milésimos de segundo. Las consecuencias económicas de todo este llamado “progreso” las están pagando las mayorías del mundo. Mientras la riqueza crece y se concentra de más en más en pocas manos (unas 200 grandes empresas transnacionales), la pobreza y la extrema pobreza afecta ya a más de la mitad de la humanidad, es decir tres mil millones de seres humanos. Por ejemplo, el Africa, su población, está prácticamente muriendo paulatinamente, de hambre, de enfermedades curables como la malaria, y de pandemias como el Sida y Ebola, y también por culpa de masacres en las guerras civiles que por el poder y las riquezas naturales ingentes de ese Continente se libran ciertos clanes militares y étnicos armados y estimulados por los mercaderes de armas que se concentran en las grandes potencias. En resumen: la economía mundial capitalista enriquece sólo a un 1 o 2% de la Humanidad, y es un infierno de miseria y desesperanza para la mayoría de miles de millones de seres humanos.

b) Características sociales,

El capitalismo es una sociedad de clases sociales antagónicas. Hasta antes de la globalización el sentimiento de pertenencia al proletariado o al campesinado no era motivo de vergüenza sino de orgullo. Los Estados burgueses, los Estados socialistas autoritarios, y hasta ciertas dictaduras militares como la de Velasco en el Perú, habían hecho concesiones económicas a los trabajadores, gracias a la poderosa organización y a la lucha frontal de éstos. Como ya hemos dicho anteriormente, estos avances también se debieron al interés de las clases dominantes de preservar el “orden” social y la explotación del hombre por el hombre. Es decir, podíamos engordar pero no nos dejaban emanciparnos radicalmente. Ahora la situación ha cambiado. Y no sólo en los países neocoloniales como el Perú, sino incluso en los supuestos “paraísos” de EEUU, Europa o el Japón. Con la complicidad de las viejas burocracias sindicales comunistas, social-demócratas y social-cristianas, los Estados de “derecha” o de “izquierda” o “centristas”, “democráticos” o “dictatoriales” (como el de Fujimori), pero todos sirvientes de la gran burguesía transnacional y de sus organismos de virtual gobierno mundial como el FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio, o de gobierno regional como la Unión Europea, han liquidado casi totalmente a la clase obrera como clase, imponiendo el despido masivo, la flexibilidad del trabajo, la precariedad, los ritmos infernales, el tiempo parcial y la absoluta impunidad de los patrones hasta en sus responsabilidades frente a los accidentes de trabajo que se multiplican todos los años. Hoy por hoy, tener un trabajo estable es un privilegio puesto que la mayoría de obreros de una usina está bajo contrato precario. El proceso de desindicalización se debe a este fenómeno de precarización y de desocupación estructural y masiva, lo que vuelve a los obreros estables prácticamente en cómplices del sistema; pero también se debe a la traición de las centrales burocráticas y reformistas en todas partes del mundo. En Francia por ejemplo, las burocracias sindicales están financiadas por los Estados y los propios patrones. Prácticamente sólo se salva de esta denuncia la CNT anarco-sindicalista. La verdad es que el capitalismo ya no es capaz de crear empleos, sólo es capaz de destruirlos. Por eso la reivindicación del “pleno empleo” es utópica en el cuadro de este sistema que no está bueno para ser “reformado” sino derrocado. Pero no sólo la clase obrera está en crisis, sino también los agricultores (sólo unos cuantos grandes motocultivadores se salvan de la ruina), los agricultores cuyos productos son comprados a menos del precio de costo por las grandes cadenas de distribución o super-mercados. Actualmente, los excluídos y marginados son la gran mayoría de las poblaciones del mundo y ya no es precisamente de los obreros que vendrá la rebelión e insubordinación sino de los excluídos y marginados asumidos, es decir de quienes tienen conciencia de su separación abismal de intereses con la clase dominante, no así de quienes creen que son ellos quienes tienen la culpa y que hay que seguir insistiendo en los valores del sistema hasta enriquecerse. Es decir estos últimos viven una ilusión, de allí también la tasa enorme de suicidos debidos a la frustración económica y social.

c) Características culturales y ecológicas,

Para nadie es un secreto que el capitalismo globalizado, a la cabeza del cual está el imperio norteamericano de Bush y compañía, avanza en el mundo como un rodillo compresor, pretendiendo y lográndolo en parte, uniformar a todos los habitantes del planeta, a todas las nacionalidades, alrededor de una ideología economicista simple y reductora: aceptar el libre mercado, la libre empresa, el libre comercio, la libertad de trabajo, la libertad de contratar y romper el contrato, la libre competencia, la jerarquía empresarial, y al Estado supuestamente “democrático” que aseguraría todas esas “libertades” pero que en realidad sólo se encarga del control social y político de las poblaciones a fin de que éstas no se rebelen contra el orden establecido. El fin de este credo sería no la satisfacción de las necesidades humanas sino la obtención de la máxima ganancia. Y todos debemos aceptar este “mandamiento de la ley de Dios casi”, porque cualquiera de nosotros tiene la “libertad” de hacerse rico si es victorioso en la “competencia”. Y algunos se la creen. Pero otros resisten. Esta prepotencia imperialista de arrasar con las culturas y particularismos nacionales, aún apelando a la guerra, la invasión y la masacre como en la exYugoslavia, Afganistán e Irak, está produciendo reacciones identitarias, algunas de ellas van en el sentido de superar el estado de cosas, pero otras más bien podrían agravarlo. Mientras algunos se organizan en asociaciones que luchan por “otra forma de globalización en la que la riqueza sea mejor distribuída”, ubicándose así en un terreno reformista, otros se refugian en la religión de su propia cultura, por ejemplo los islamistas, y libran un combate contra el invasor, apelando al arma del terrorismo no sólo contra las tropas invasoras sino también contra poblaciones civiles o incluso religiosas que no pertenecen a su propia capilla (por ejemplo la violencia terrorista entre chiitas y sunnitas en Irak). Sin embargo, en la resistencia irakí no se vaya a creer que milita sólo Al Qaeda, hay también otras corrientes que se reclaman laicas y por la soberanía de su país contra el invasor. Otra de las reacciones a esta uniformización globalizadora que aplasta las culturas originarias, es la reacción nacionalista muchas veces teñida de neofascismo. En este sentido, hay que poner en guardia a todos los compañeros: el fascismo es también “antiimperialista”, pero lo hace para afirmar los intereses de su propia burguesía monopolista o neocolonial “nacional”. Si bien el imperialismo norteamericano podría ser el “enemigo principal” (en lenguaje “leninista”), nosotros los anarquistas no podemos ni apoyar ni apoyarnos, ni unirnos, con el neofascismo que se presenta bajo la máscara de “nacionalismo”, porque el remedio es peor que la enfermedad. Es decir que de una “democracia restringida y caricaturesca como la actual” pasaríamos a un régimen totalitario y genocida. Finalmente, la otra reacción es la nuestra, la anarquista, la revolucionaria, que piensa no en una solución “nacional” a la crisis actual sino en una revolución social internacional, pero que tendría, por cierto, diferencias de forma, de grado y de intensidad según la realidad de cada país y cada Continente. Como dijo el sub-.comandante Marcos: “Vivimos la Cuarta Guerra Mundial, o sea el enfrentamiento armado del capitalismo globalizado contra la Humanidad resistente”.

Sobre el aspecto ecológico, sólo diré que ese crecimiento económico sin límites que postulan los capitalistas y su clase política sólo puede traer la destrucción de todos los eco-sistemas, con un gran peligro para la vida de todas las especies vegetales, animales y la especie humana. Actualmente, la economía tecnificada y automatizada está en condiciones de satisfacer las necesidades básicas no ya de 6 mil millones de seres que es la población mundial, sino de 8 mil millones de seres. Y trabajando personalmente sólo de 5 a 8 horas por semana. Sólo la irracionalidad del capitalismo, su alienación total monetaria, su ceguera y su soberbia prepotente, impide que la Humanidad dé un salto no sólo hacia el placer sino también hacia la verdadera libertad. Algunos ecologistas creen todavía en un crecimiento ilimitado con respeto del medio ambiente, pero no se dan cuenta o no quieren darse cuenta que los yacimientos de petróleo y materias primas minerales son finitos, así como las necesidades humanas son también finitas. Por ejemplo, yo no me puedo tomar 10 botellas de vino en un solo día porque moriría, o sea hay un límite. La aparente infinitud de productos perisables que nos ofrece el mercado capitalista, es sólo una maniobra para incrementar las ganancias privadas al infinito, pero están en contra de la naturaleza y de la condición humana. O sea no sólo estamos luchando para deshacernos de la explotación y la opresión, como hace unas décadas ya lo hacíamos, sino incluso por la persistencia de la vida en el Planeta.

d) Características políticas de la globalización

Comenzaremos diciendo que la clase política estadounidense que gobierna la más grande potencia económica, política y militar de todos los tiempos está imbricada personalmente con las grandes corporaciones multinacionales y considera que tiene una especie de “misión divina”, es decir, combatir el “mal” en el mundo por todos los medios, incluída la llamada “guerra preventiva”. Esta clase política, a cuya cabeza está el integrista George W. Bush, promueve un modelo de “democracia” restringida (como diría, en su tiempo, el presidente Carter), según la cual los electores renuevan el personal político cada cuatro años, pero manipulados por la propaganda millonaria de los partidos republicano o demócrata (destinados exclusivamente a aplicar la “razón de Estado” norteamericana) y que carecen absolutamente de todo “poder” de reclamarles cuentas, de censurarlos, de revocarlos, de participar en las decisiones, o de declararse en rebelión como dice la propia Constitución norteamericana. La famosa “democracia”, que según Churchill era el “sistema político menos malo”, se ha convertido en un simple instrumento de dominación y de control social de la inmensa mayoría por un puñado de políticos, militares y empresarios. Es un sistema político que maneja el miedo y el sentimiento de inseguridad de la población que él mismo ha creado, para imponer leyes liberticidas creyendo que la solución está únicamente en la represión brutal de toda contestación social y de la deriva delincuencial producto de la miseria, inventando enemigos mortales inexistentes como es hoy el “terrorismo” y puede ser mañana el revolucionarismo anarquista. Lo único que están haciendo todos los gobiernos del planeta es tenderle la cama al nacional socialismo y al fascismo que resurgen no sólo en Europa sino también aquí en América Latina y en EEUU. Finalmente, la imbricación de los negociantes con los políticos hace que la corrupción no sólo sea un fenómeno ocasional sino estructural. Esta abarca todos los poderes del Estado, incluída la justicia y el periodismo.

e) Características militares

La industria de armamentos se ha convertido en el motor de la economía norteamericana y europea. Países como Francia se han convertido en grandes traficantes de armas. Francia es el primer exportador mundial por cabeza de habitante. Ya no existe el “peligro comunista”, sin embargo los Estados se arman hasta los dientes. Los imperialistas no vacilan en armar a los dos rivales en las guerras civiles africanas, donde combaten hasta los niños de menos de 14 años. Estas armas son pagadas en diamantes, petróleo, cobre u otros bienes que también enriquecen a los señores de la guerra de estos países. En América Latina vemos que hay una carrera armamentista acelerada. Esto les conviene a los militares que reciben comisiones de los fabricantes. Pero también a los políticos. Se resucitan viejas rivalidades fronterizas entre los países y odios ancestrales, pero también se levanta el peligro “terrorista” para justificar este armamentismo demencial. Creo que en el mundo hay más de 40 guerras en este momento. Además, hay una guerra económica entre los Estados que puede convertirse en una “guerra caliente”. Frente a nuestros ojos asombrados, Israel destruye la economía y las infraestructuras de la Palestina y el Líbano, con un pretexto fútil: la detención de tres de sus soldados. Mientras tanto, Israel tiene más de 10 mil detenidos palestinos, en condiciones infrahumanas de prisión. La situación es tal, sobre todo la amenaza de invasión estadounidense contra todos los disidentes, que algunos países como Irán o Corea del Norte se dotan de la bomba atómica como una especie de póliza de seguro. Siria, señalado como del eje del mal por Bush, también podría estar tentada de construir su propia bomba atómica. Vamos, pues, a una proliferación peligrosísima del arma nuclear. Y todos esos Estados no defienden en realidad a sus pueblos sino a los privilegios y prebendas de sus gobernantes. Finalmente, debo decir que quien gasta más en armamentos es el Estado norteamericano. Casi él solo gasta lo que gastan todo el resto de los Estados del mundo. El Pentágono ha dividido al mundo en cinco regiones militares, nosotros estamos dentro de la Quinta Región o Comando sur. EEUU tiene mil bases militares diseminadas en el Planeta y 6 mil en su propio territorio. Así que estamos prevenidos: tal es la sofisticación de los armamentos modernos, su potencia destructiva, y la inteligencia real y artificial de sus comandos y combatientes, que toda “lucha armada” de liberación deviene casi imposible, a no ser que la inteligencia revolucionaria adversa invente formas aún desconocidas de guerra no convencional, diferentes a las bombas humanas en el Mundo Arabe porque tenemos valores diferentes y no postulamos el sacrificio sino la victoria sobre un enemigo cruel y sanguinario.

La posición anarquista frente a la globalización.

No estamos de acuerdo con esa tesis reformista que dice que debemos luchar por otra forma de globalización capitalista que respete el medio ambiente y distribuya la riqueza más equitativamente. Esta era la posición de quienes se reunían en los Foros Mundiales como los de Porto Alegre, y era promovida esencialmente por asociaciones como ATTAC, sindicatos burocráticos y reformistas, algunos grupos de ecologistas políticos, corrientes neokeynesianas como la de Ignacio Ramonet del “Mundo diplomático”, corrientes de los partidos social demócratas europeos y latinoamericanos, etc. El lema de esta corriente es “otro mundo es posible”. Incluso nosotros podríamos adoptarlo “sí, otro mundo es posible, sobre las ruinas del actual”. Es decir, el anarquismo postula una transformación revolucionaria económica, social, política y cultural radical, para lo cual hay que abandonar inmediatamente, ahora y aquí, los valores vehiculados por los globalizadores y que siempre ha postulado el capitalismo, y poner en práctica nuevos valores de solidaridad, apoyo mútuo, cooperación, fraternidad entre los compañeros, libertad, anti-autoritarismo, amor, respeto, confianza, activismo conciente sin coacciones de ningún jefe o líder, rotación de responsabilidades, anti-sexismo, anti-racismo. Anti-fascismo, internacionalismo, unidad de pensamiento para la acción libremente adoptada, descentralización, horizontalidad, federalismo, auto-organización, auto-gestión y auto-gobierno. Estos principios y valores tenemos que hacerlos vivir en nuestras organizaciones y también en las organizaciones sociales o empresariales de los explotados y oprimidos, los excluídos, los jóvenes, las mujeres, los jubilados, los campesinos y campesinas, y hasta los prisioneros sea de derecho político o común que nunca debemos abandonar porque todos son consecuencias sociales y tienen razones para luchar desde su punto de vista concreto.

En este combate no debemos dejar que las fuerzas se dispersen o se desperdicien. Sin embargo, no podemos ser tan ingenuos de postular la unidad o el frente único con gente que conciente o inconcientemente es cómplice de los poderosos y dominantes, por ejemplo las direcciones de los grupos comunistas autoritarios o social-reformistas que sólo buscan una plaza en el poder para mamar de la vaca lechera en que se ha convertido el Estado para estos sujetos. Ellos no vacilan en subirse al carro del nacionalismo burgués fascistizante de la familia Humala, con tal de obtener una placita en las listas electorales para el recambio de los municipios y Consejos regionales en noviembre próximo. Ya han dejado de ser, si alguna vez lo fueron, amigos de los trabajadores, más bien quieren utilizarlos como trampolín hacia el poder burgués que incluso ellos empeorarían, volviéndolo más autoritario so pretexto de un “Estado fuerte”, un “Estado de todos·”, “Estado empresario” y otras sandeces en las que ya nadie cree. Lejos de soñar en una alianza con esos grupos, que no representan a ningún “pueblo”, ni “clase”, a no ser su propia mafia, tenemos que relacionarnos directamente, sin intermediarios, con los trabajadores de base, los campesinos de base, los excluídos desorganizados, los estudiantes de base, los jubilados organizados y no organizados de base, etc. Nadie se opondrá a la lucha contra el sistema capitalista neocolonial del Perú, ni dejará de comprender que nuestra libertad depende del logro de la libertad de todos los países de América y del mundo, ni que hay que destruir al actual Estado corrompido y corruptor, además de vendido, explotador y opresor, pseudodemocrático y autoritario, y que lo único que queda es organizar la revolución socialista libertaria para recuperar el poder distribuyéndolo entre todos y cada uno de los individuos de la sociedad, es decir conquistando no el poder político sino el poder social de todos los peruanos y así sucesivamente de todos los pueblos hermanos del mundo.

Tentativa de conclusiones

1. La globalización capitalista neoliberal es sólo una etapa de la evolución del sistema capitalista mundial, una etapa que pone de relieve la irracionalidad e inhumanidad de este sistema de explotación del hombre por el hombre.

2. Económica, política, cultural, ecológica, social y militarmente, el sistema capitalista globalizado ha puesto la vida en el Planeta al borde del abismo. Su derrocamiento y sustitución por el comunismo libertario es no sólo necesario sino urgente.

3. Los anarquistas creemos que “reformar” el actual sistema desde dentro es imposible. Creemos que hay que organizar una contra-sociedad libertaria que nos aproxime a una confrontación revolucionaria con el Estado burgués que nos domina y nos condena a la situación de esclavos asalariados o sin trabajo. Esta perspectiva es menos utópica ahora que la solución reformista o la comunista autoritaria degenerada que sólo apuntan a cambiar el rol del mismo Estado burgués.

4. Postulamos la unidad de los trabajadores, pero no a cualquier precio. Sólo a una unidad anti-autoritaria, anti-burocrática, anti-sexista, anti-.racista, anti-fascista, anti-capitalista y antiimperialista.

5. Somos solidarios y solidarias de las luchas de todos los pueblos por su libertad y, en este momento, estamos contra la guerra brutal que libra el Estado autoritario israelita contra los trabajadores y combatientes palestinos y libaneses. Celebramos como nuestra toda victoria, siempre y cuando el resultado sea la construcción de un mundo libre, justo y solidario.

Miraflores, 21 de julio del 2006.

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6 Responses to EL ANARQUISMO EN LA GLOBALIZACION

  1. Victor L. says:

    Francamente, Marco, no me convence el texto de Tauro; me parece que contiene los típicos elementos de un análisis económico superficial -a pesar de la extensión- propios de la socialdemocracia o el marxismo.

    Desde el momento en que se habla de “capitalismo de libre competencia” para hacer referencia al sistema del s. XIX, creo que se está faltando a la verdad y al análisis anarquista.

  2. Victor L. says:

    Creo que en cierto modo la tendencia a confundir el mercado con el capitaliasmo es casi una necesidad del anarcocomunismo. He percibido que no quieren de ninguna forma apuntar al Estado en todos los males que causa, porque de esa forma sus ataques contra la propiedad serían totalmente banos…este texto creo que peca de eso.

    Ahora, con los puntos 4 y 5 estoy completamente de acuerdo.

  3. Es un artículo lleno de falacias, el keynesianismo cayó por su propio peso, por intervencionista y burocrático, y por otra parte la globalización es un fenómeno natural per sé, no es comandada centralmente, la hacemos todos todos los días.

    Es muy diferente problemas asociados al intervencionismo a nivel supraestatal -FMI, BM, OMC, son organizaciones públicas- que han pretendido dirigir la globalización y expander las restricciones gubernamentales y favoritismos nacionales al campo internacional.

  4. sabian que uribe nos rrobo veinte millones

  5. como vinculas ese robo con la globalizacion jose , no estoy al tanto de la realidad colombiana
    imformarnos un poco por favor
    gracias

  6. si, en realidad uno no sabe que sistema es peor, ademas de que son sistemas obsoletos; hace falta generar nuevas ideas, quien dice que son los unicos posibles, no debemos aceptar mal por mal ni mal por bien, el hecho es lograr una revolucion intelectual y generar nuestro futuro…. todo se trata de evolucion

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