Las ideas situacionistas surgieron en Internacional Situacionista, un grupo de artistas e intelectuales que estuvo activo entre 1957 y 1972 en varios países europeos, principalmente en Francia. La Sociedad del Espectáculo de Guy Debord, de 1967, es lo más parecido que existe a un manifiesto suyo. Tuvieron una influencia importante en los eventos de Mayo de 1968, y, más en general, en casi toda la Izquierda posterior. Ellos fueron los pioneros en el giro que dio la Izquierda al empezar a criticar el consumismo. [1]
La influencia de los situacionistas en el anarquismo en particular sigue siendo considerable, y se sigue percibiendo en muchos medios anarquistas, y en muchos pensadores, desde Hakim Bey hasta Miquel Amorós.
Los situacionistas están en una posición muy parecida a la del anarcocapitalismo. El anarcocapitalismo proviene principalmente del liberalismo, no del anarquismo, pero independientemente ha llegado a conclusiones muy similares a las de algunas escuelas del anarquismo. Análogamente, los antecedentes de las ideas situacionistas están en el marxismo y en el comunismo de consejos, no en el anarquismo, pero ha llegado por otros cauces a conclusiones muy similares a las de algunas escuelas del anarquismo. Por eso es irónico que en la mayor parte de los círculos anarquistas los anarcocapitalistas sean rechazados y los situacionistas sean, por lo menos, tolerados sin mayor discusión.
Una crítica evidente desde el mutualismo es que un sistema comunista asambleario como el que los situacionistas sugieren tendrá muchos de los problemas de cálculo y eficiencia típicos de este tipo de sistemas. [2]
Una sociedad sin estado, por supuesto, carece de ideología oficial, de adoctrinamiento, de propaganda, por lo menos provenientes del estado. La completa libertad para crear nuevos medios de comunicación, al margen de regulaciones, licencias e impuestos, inmuniza a un libre mercado radical de cualquier ideología dominante. Esto es aún más cierto en la topología distribuida de las nuevas redes de información, en las cuales no existe ninguna economía de escala mayor que el propio individuo que produce y consume información.
El consumismo seguirá existiendo en anarquía, porque nadie estará en posición de prohibir a otros consumir desaforadamente o entusiasmarse con los anuncios de Coca Cola o de McDonalds, ni de imponerles una moral ascética o de otro tipo. Por otro lado, en ausencia de propiedad intelectual, las impresas serán incapaces de vender espectáculos en lugar de productos. A día de hoy, Nike vende a 200$ zapatillas cuya producción cuesta 2$. La diferencia que se paga es puro espectáculo. [3] Sin el privilegio de la propiedad intelectual, cualquier imagen de marca será copiada hasta que pierda todo significado y su creador original sea incapaz de sacar mayor beneficio de ella. Por supuesto, la imagen seguirá allí para quien quiera hacer de ella su fetiche, pero esa es una cuestión personal.
¿Necesitan los mutualistas una crítica del consumismo? Más bien, una crítica del gasto excesivo, la ineficiencia y la obsolescencia. No hay que perder de vista que buena parte de la producción excesiva del capitalismo contemporáneo se desvía no sólo al consumo excesivo, sino también al gasto excesivo. Entre otras, en forma de estructuras de capital ineficientes y excesivamente grandes, subsidiadas por el estado – por ejemplo, el suministro de electricidad, agua y gas, las centrales nucleares y la fabricación de automóviles, barcos y aviones, tal y como estas industrias son actualmente. También en forma de empresas que hacen uso excesivo del transporte de larga distancia – consecuencia directa del transporte estatal o subsidiado – y de los productos con obsolescencia programada, que no pueden ser reparados y que hay que tirar antes de que acabe su vida útil – consecuencia del monopolio sobre las piezas que la propiedad intelectual concede a las empresas.
Todas ellas son formas coercitivas de gasto que desde luego hay que criticar. Pero no como opinan los situacionistas y otros izquierdistas, porque empobrezcan la vida – ésa es una opinión subjetiva con la que no tiene por qué estar de acuerdo el consumista – sino por algo mucho más grave, porque tienen consecuencias ecológicas negativas y a veces bastante destructivas. [4]
Para finalizar, esta crítica no la hago porque crea que los mutualistas deban ser situacionistas, ni los situacionistas mutualistas. La hago porque creo que es esencial mantener un diálogo entre las distintas corrientes del anarquismo, el cual sólo es posible si conocemos mutuamente nuestras ideas. Por eso creo que es importante que conozcamos las ideas situacionistas y que sepamos en qué coincidimos y en qué diferimos.
***
[1] David de Ugarte reflexiona sobre ello en el segundo punto de su artículo 4 ideas medievales que pasan por modernas y que pueden hundirte en la crisis.
[2] Ver, por ejemplo, http://www.mutualismo.org/2008/07/una-explicacion-sencilla-de-por-que-no-funciona-el-comunismo-libertario/.
[3] Ejemplo tomado del artículo de Kevin Carson ¿Quién se apropia del beneficio? El libre mercado como comunismo integral, traducido por Alan Furth.
[4] Ver, por ejemplo, http://www.mutualismo.org/2008/09/apuntes-de-ecologia-anarquista/ y http://www.mutualismo.org/2008/06/la-propiedad-de-la-tierra-iii-viabilidad-ecologica/.
Más información sobre los situacionistas:
Archivo Situacionista Hispano, que contiene prácticamente todos los textos situacionistas históricos traducidos al castellano.
Situationists – an introduction (libcom.org), una introducción por parte de los anarcocomunistas de libcom.org.
How to talk like a Situationist (libcom.org), otra introducción, pero con humor.


