Un mercado sin capitalistas

Sep 14 • Mutualismo • 2087 Views • 4 Comments on Un mercado sin capitalistas

Sobre el texto:

 Se trata de un escrito de Frances Moore Lappe que encontré enlazado en el blog de Kevin Carson; la autora es una librecambista alternativa que hace una descripción de la situación de Emilia Romagna y la repercusión de las cooperativas en el bienestar de la gente. Por una parte pone de relieve que realmente es posible una economía de mercado sin capitalistas, y por la otra, que no es necesario el Estado para proveer de todos los servicios que hoy son considerados por la mayoría de la gente como patrimonio del Estado del “Bienestar”. El texto original puede consultarse aquí.

Un mercado sin capitalistas

Por Frances Moore Lappe

Economía de mercado y capitalismo son sinónimos-o al menos están unidos entre sí. Esto es lo que asumen la mayor parte de los americanos. Pero no es necesariamente así. El capitalismo – el poder de los que proporcionan el capital de devolver la riqueza a los accionistas – es sólo un modo de conducir el mercado.

 

Concedo que es difícil imaginarse en abstracto otra posibilidad de cómo una economía podría funcionar. Ayuda tener un ejemplo de ello en la vida real.

Y ahora lo haré.

En mayo pasé cinco días en Emilia Romagna, una región de cuatro millones de personas, en el centro de Italia del norte. Allí, durante los últimos 150 años, una red de consumidores, agricultores y cooperativas gestionadas por sus trabajadores han venido generando del 30 por ciento al 40 por ciento del PBI de la región. Dos de cada tres personas en Emilia Romagna son miembros de cooperativas.

La región, cuya ciudad eje es Bolonia, tiene 8,000 cooperativas, produciendo de todo; desde cerámica, moda o hasta queso especializado. Su aplicación se teje en redes basadas en lo que a los líderes cooperativos les gusta llamar “la reciprocidad”. Todas las cooperativas devuelven el 3 por ciento de las ganancias a un fondo nacional de desarrollo cooperativo, y los centros de apoyos del movimiento proporcionan ayuda en finanzas, marketing, investigación y conocimientos técnicos.

El presupuesto es que ayudándose unos a otros, todos salen ganando. Y así sucede. El ingreso por persona es un 50 por ciento más alto en Emilia Romagna que el promedio nacional.

Las raíces del movimiento de cooperativas de Emilia Romagna son profundas – y variadas.

Aquí en los Estados Unidos, muchos asumen que el catolicismo y el socialismo son irreconciliables. En Italia es diferente. Las críticas del teórico socialista Antonio Gramsci del capitalismo fueron una influencia principal sobre la izquierda de la posguerra en Italia. Aunque él fuera encarcelado por Mussolini en 1926 y muerto todavía bajo custodia 11 años más tarde, a la edad de 46 años, las ideas de Gramsci cuajaron. Simultáneamente, la Iglesia empezó a apreciar el papel de las cooperativas en el reforzamiento de la familia y la comunidad – como explicó detalladamente el Papa Juan XXIII el encíclico de 1961.

Los valores compartidos de las dos tradiciones – veneración del trabajo, de la justicia y la cooperación – los hicieron compañeros en la defensa de las cooperativas cercanas a las políticas públicas y en la creación de servicios de apoyo a las cooperativas.

De las tres alianzas principales nacionales cooperativas, dos de las más grande ede Emilia Romagna son el Left’s Legacoop, con un millón de miembros, y Confcooperative, la alianza Católica con más de un cuarto de un millón de miembros.

Durante los años 1920, los fascistas destruyeron tanto cooperativas como los movimientos sindicales. Pero después de la Segunda Guerra Mundial, los movimientos se reagruparon para reconstruir la Italia destruida por la guerra. Las cooperativas de agricultores y obreros dieron trabajo a la gente. Las cooperativas de venta al público ayudaron a los consumidores y las cooperativas de alojamiento construyen nuevas viviendas. Desde 1945, solo las cooperativas de alojamiento afiliadas a Legacoop han construido 50,000 edificios en Emilia Romagna.

Son curiosas las diferencias que se mantienen entre las dos tensiones históricas, le pregunté a Davide Pieri, uno de los enérgicos treinta pensadores que encabezala sección agrícola de Confcooperative.

¿Su respuesta?

“Por encima de todo están la historia y las personalidades” dijo, sonriendo abiertamente cuando nosotros nos dirigíamos hacia fuera para ver una cooperativa en acción.

Es a las 7 de la mañana cuando Davide recoge a mi compañero Richard Rowe y mí en nuestro hotel de Bolonia para hacer un recorrido rápido a una lechería a las afueras de la ciudad que fabrica Parmigiano-Reggiano – o Parmesano. Casi 400 pequeñas cooperativas en Emilia Romagna hacen esta especialidad.

Sobre las 8 de la mañana observamos el ritual matutino en la cooperativa Nuova Martignana: los trabajadores sumamente concentrados revuelven las mezclas de leche fermentada en una docena de bañeras calientes de cobre clasificadas. Ellos esperan solamente la consistencia adecuada antes de utilizar las gigantescas tiras de queso para juntar el queso embrionario en rodajas.

Davide está angustiado por las reglas de la OMC que procuran estandarizar y deslocalizar tales especialidades del lugar. Como mantenemos la mirada de los fabricantes de queso que prueban la mezcla, él parece rechazar aquel acercamiento: “¡Mira!” exclama. “¡Estos son artistas y lo demuestran con sus manos!”

En Bolonia nosotros también tuvimos la posibilidad de sentarnos a charlar con el erudito de la cooperación, el profesor Stefano Zamagni, a quien Davide llamó”nuestro profeta.”

El trabajo es una oportunidad para el desarrollo personal, no un mero factor de producción”, escribe Zamagni, un economista. La cooperación ofrece un camino más allá de la deshumanización del capitalismo y usa todas las ventajas del mercado.

Hace diez años él lanzó un programa de graduación en economías civil y cooperativismo dentro del departamento de economía de la universidad de Bolonia. Hasta ahora se han graduado 250 estudiantes.

Otro rasgo sorprendente de la cultura es que, comenzando en 1991, la responsabilidad de los servicios sociales en Emilia Romagna y otras regiones fue transferida casi por completo a “cooperativas sociales”. Para aquellos servicios de provisión como la búsqueda de trabajo, el 30 por ciento del personal debe venir de la población atendida y, a ser posible, ser miembros de la cooperativa. Estas “cooperativas sociales” tienen ciertas ventajas fiscales.

El acercamiento pareció otro modo inteligente de mejorar la dignidad humana, rompiendo la degradación de las divisiones entre el ayudante y el ayudado.

Como Davide rebosaba tal pasión por su trabajo, investigué qué le había traído hasta allí. “Fuera de la universidad, trabajé para una firma capitalista”, dijo él. “Pero no era para mí. Era sin piedad. Entonces traté de trabajar solo, como un consultor. Pero después de un año, comprendí que tampoco era para mí. Entonces tomé este trabajo con las cooperativas.

“Esta es la filosofía de vida con la que disfruto” dijo él.

Related Posts

4 Responses to Un mercado sin capitalistas

  1. miguelsan says:

    Frances Moore Lappé no es una autor, sino una autora, una mujer realmente apasionada por hacer de este mundo un lugar mejor, y muy clarividente. Estuve en una conferencia suya y todos los presentes sentimos que se había elevado nuestro nivel emocional, nos hizo sentir que un munco mejor es posible,, porque además nos dibujó una parte importante del cómo. ¿Se nota que me gustó?

  2. ¡Hola!

    El de Barrapunto supongo eres. Gracias por la aclaración. Como Víctor parece estar ocupado retoqué el texto de la introducción para que se vea que es una mujer la persona que escribió el texto traducido.

    Y si este texto rebosa bastante optimismo, te cuenta las cosas de tal manera que te quedas pensando, “oye, ¿y por qué en el resto del mundo no se intentan hacer más cosas en esa dirección?”

    Un saludo,

    Alberto García

Leave a Reply to Anonymous Cancel reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

« »