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Operación Leakspin

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=RlRh0C-Ox1o[/youtube]

Anonymous no es realmente un grupo cohesionado y organizado, simplemente es gente que de forma anónima quiere hacer algo para evitar la censura. Anonymous puede ser cualquiera de nosotros. Pues bien, algunas personas piensan que rebuscar en los documentos del Cablegate de Wikileaks información que pueda ser interesante o comprometedora y que los grandes medios no hayan querido sacar a la luz, será más productivo para la causa que los ataques por denegación de servicio a las webs de los enemigos de Wikileaks. En este vídeo se solicita ayuda, así que ya sabéis, si sabéis un poco de inglés y tenéis tiempo y queréis hacer historia contribuyendo a esta causa por la libertad de expresión y la transparencia, podéis animaros a buscar a ver si encontráis algo que merezca la pena.

También para el día de hoy, 11 de diciembre de 2010, se están organizando manifestaciones en varias ciudades para pedir la libertad de Julian Assange. Más información en http://freewikileaks.eu/.

Declaración de Independencia del Ciberespacio

John Perry Barlow croppedEn estos tiempos del acoso a Wikileaks, en los que ya se habla hasta de “milicias populares” de Internet que combaten en la Primera Ciberguerra Mundial, mientras también se comenta la necesidadad de un refugio como Freenet para así garantizar la libertad de expresión, no viene mal recordar o dar a conocer a quien no lo haya leído aún, el precioso texto escrito en 1996 por John Perry Barlow, uno de los fundadores de la Electronic Frontier Foundation, conocido como la Declaración de Independencia del Ciberespacio.

Declaración de Independencia del Ciberespacio

Por John Perry Barlow

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin mas autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.

Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente.

Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habéis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado.

No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.

No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad más orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones.

Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente. El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos.

Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento.
Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.

Aquí no hay materia. Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física.

Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer. En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las mas viles a las mas angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten.

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits.

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros “yos” virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.

Davos, Suiza a 8 de febrero de 1996

Acoso a Wikileaks

0273 543 35440087-543x199Desde que Wikileaks (si no va inténtese aquí) filtrase un montón de cables diplomáticos de distintas embajadas estadounidenses, parece que ha empezado la política de acoso y derribo contra esta organización. Su fundador, el australiano Julian Assange se encuentra en busca y captura por un presunto delito de abusos sexuales en Suecia, senadores estadounidenses pidieron que se considere a Wikileaks una organización terrorista, la empresa de Internet Amazon expulsó la web de Wikileaks de sus servidores e incluso actualmente se encuentran sin dominio y hay a quien aún pide más.

Wikileaks no ha hecho absolutamente nada malo, si los gobiernos tienen algo de lo que avergonzarse y ocultar es que entonces no merecen la confianza de los votantes. Lo que pasa es que el modelo del periodismo tradicional siempre fue más controlable pues era más fácil convencer a los dueños de los emporios periodísticos para que no difundieran ciertas noticias comprometedoras con los gobiernos y ahora la situación es distinta y los políticos y mandamases tienen tendencia a considerar peligroso aquello que no pueden controlar. Internet ha ayudado a menguar notablemente el monopolio informativo y ha significado un revulsivo para el periodismo de investigación.

Efectivamente, Internet ha facilitado muchísimo el trabajo a los periodistas freelancers y autónomos. Incluso se puede decir que a través de los blogs y las páginas en las que se suben vídeos y grabaciones, junto a la proliferación de teléfonos móviles con cámaras de fotos y de vídeo, se ha inaugurado la era del ciudadano periodista. Hoy cualquiera de nosotros puede ver algo impactante por la calle, grabarlo con el móvil, colgarlo en un blog y difundirlo a través de algunas redes sociales, convertiéndose así en una noticia que acaba llegando a millones de personas. Y todo eso con un coste marginal. Antiguamente para lograr algo así había que hacer una gran inversión (para pagar local, imprenta, papel, antenas de radio o televisión, etc.) lo que hacía el negocio únicamente viable para la élite económica, con lo cual sus intereses personales actuaban como filtro. Sin embargo gracias a la economía P2P de la era digital, las barreras de entrada han caído notablemente y hoy es mucho menos costoso montar un periódico digital por ejemplo. Y eso se traduce en más información comprometedora del poder al haber menos monopolio. Y el poder ahora tiene miedo e intenta criminalizar lo que viene de Internet como Wikileaks, pero no deberíamos dejarnos engañar.

En definitiva, la culpa no es de Wikileaks por sacar trapos sucios de los gobiernos, es de los gobiernos por tener trapos sucios. Que no intenten tomarnos el pelo.