Seguridad y seguros mutualistas

Apr 28 • Mutualismo • 1506 Views • 5 Comments on Seguridad y seguros mutualistas

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He traducido otros dos apartados del What is Mutualism? De Clarence Lee Swartz. En el primer apartado trata el asunto de las compañías de seguros mutualistas que, incluso bajo el capitalismo, han cosechado grandes éxitos proporcionando a sus asociados servicios al precio de costo. En el segundo capítulo enlaza este asunto con la provisión de seguridad, que podría ofrecerse del mismo modo que los seguros mutualistas contra incendio y otros.

Si echamos un vistazo a la sociedad actual, quizá el funcionamiento de los seguros de automóviles es el ejemplo más claro de seguridad y justicia libertaria, donde, en caso de accidente de tráfico, los seguros de “víctima” y “agresor” pactan entre sí pacíficamente las indemnizaciones, en ocasiones por medio de un perito privado. Si bien es cierto que este procedimiento está regulado por el Estado, no es menos cierto que surgió antes que las regulaciones estatales.

El seguro mutuo

Uno de los ejemplos más evidentes de mutualismo en la práctica en la actualidad –bajo el capitalismo- es la compañía de seguro mutuo, de las que muchas están en funcionamiento exitosamente. Su éxito se debe indudablemente al hecho de que no están innecesariamente restringidas por la ley; y la maravilla es que no están interferidas con, desde que ellas están proveyendo a sus miembros seguros al costo, ahorrando así una prolija cantidad de dinero de los fondos de la forma de regulación de la compañía de seguros.

Lo que han hecho estas compañías de seguro mutuo es una prueba concluyente de la eficacia del mutualismo en otras ramas de la industria y el comercio. Si los seguros de vida y contra incendios, a través de asociaciones mutualistas, pueden ser ofrecidos al costo, no hay razón por la que cualquier otra protección no pudiera ser ofrecida en los mismos o parecidos términos. Las compañías de seguro mutuo no solo distribuyen las pérdidas por incendio entre los asegurados, sino que también previenen contra incendios actualmente, desde que todas las propiedades aseguradas están bajo supervisión de un inspector de la compañía, cuyo negocio consiste en mirar que en primer lugar los propietarios disponen de los mejores métodos de prevención contra incendios, y los medios más eficientes para extinguir el fuego, si este ha comenzado.

Esta idea de seguro es capaz de extenderse en multitud de direcciones. Como ha demostrado ampliamente Lloyds (la mayor compañía inglesa de seguros), que asegura cualquier tipo imaginable de riesgo, no hay prácticamente empresa o aventura que no pudiera ser cubierta por este abrigo de protección, el mérito particular en que radica esto está en el hecho de que es totalmente privado y voluntario y en que no está operado o respaldado por el gobierno. Es puramente el resultado del esfuerzo voluntario asociativo de los individuos.

Como seguro en funcionamiento, podría citarse la existencia en Inglaterra de una asociación que, por una consideración, inspecciona y dicta sentencias en la construcción de edificios, de forma que cualquier persona, que podría estar construyendo una casa o comprándola recién construida y que no conoce nada sobre los factores técnicos involucrados, podría obtener información y asesoramiento sobre un edificio propuesto o acabo de construir.

Podría concebirse que este servicio se extendiera al seguro de tales personas contra pérdidas producto de construcciones defectuosas o inadecuadas de cualquier edificio inspeccionado y pasado sobre tal asociación. Esto podría reemplazar las ordenanzas de construcción pesadas, lentas y burocráticas, y podría ser más eficiente y realizable, desde que la existencia de la asociación dependería de que el servicio fuese prestado de forma barata y formal.

La compañía de seguros de título, tal y como existe en muchas partes de los Estados Unidos, es un ejemplo manifiesto de la prestación exitosa de un servicio similar. Después de que un título de bienes inmuebles ha sido perfeccionado a su satisfacción, la compañía asegurará el mismo por el valor aproximado de la propiedad, y cargará por su servicio en proporción al riesgo implicado. En algunos Estados el gobierno ha adoptado un sistema que intenta obviar la necesidad de tal forma de seguro; pero la gente, instintivamente cautelosa de cualquier interferencia estatal, ha sido reacia de aprovecharse de esta oportunidad. ¡Saben demasiado bien cómo el gobierno echa normalmente a perder y mal administra las cosas en que interviene!


Libertad en lugar de autoridad

Aunque muchas de estas actividades han sido obstaculizadas y cercadas con restricciones y regulaciones por el Estado, su crecimiento muestra que podrían materializarse en condiciones de libertad. Si no hubiera instituciones estatales que pretendieran ofrecer el servicio, se formarían asociaciones voluntarias para desempeñar estas funciones a medida que surgiera la necesidad. De hecho, ha sido la usurpación del gobierno de las funciones que deberían ser puramente negocios de asociaciones voluntarias lo que ha retardado el desarrollo del comercio y la industria en muchas líneas.

El tardío Stephen Peral Andrews, en su esclarecedor libro La ciencia de la sociedad, proporciona un caso de  una corporación privada desempeñando el trabajo del gobierno cuando el departamento de correos fue demolido por la destrucción de un puente. Una rápida compañía (una corporación privada) restauró inmediatamente su propio servicio y toda la semana tuvo que ofrecer el servicio de correo que el gobierno no podía proveer, el propio director de la oficina de correos fue obligado a depender de la rápida compañía para la entrega de su propio correo. Tales casos se han multiplicado hasta tal punto que se ha convertido en un axioma que lo que hace el gobierno lo hace con casi la misma regular ineficiencia.

Operar sin Estado no es tan terrible para aquellos que están familiarizados con las condiciones pioneras de los países nuevos. En estos lugares y bajo tales condiciones, el gobierno, localmente, es probablemente extremadamente débil, debido a la dispersión y pobreza de la población. La estructura de la institución, por supuesto, existe, y sus funciones, en la medida en que puede, cobran impuestos y realizan otras de sus actividades agresivas tan bien como puede; pero como protector es impotente; y, además, en el campo puramente económico, donde cobra impuestos por carreteras y otros servicios públicos, la miseria de los pocos e indigentes contribuyentes deja poco de lo que se dedicaría a proveer los servicios que son absolutamente necesarios para la existencia de la población.

Y justo aquí está una de las mayores evidencias de la posibilidad del principio de la asociación voluntaria, que es uno de los fundamentales del mutualismo. Después de ser desangrados hasta el extremo por el Estado, y sin recibir prácticamente nada a cambio en concepto de servicios (construcción de carreteras y otros servicios), los colonos son obligados a donar en trabajo muchas veces el valor de incluso lo que el Estado obtiene de ellos, de forma que ellos podrían tener los servicios públicos necesarios. Si, por lo tanto, después de tener que ser robados por el Estado, ellos todavía son obligados a asociarse voluntariamente con objeto de satisfacer sus necesidades colectivas, ¡piense lo simple que sería para ellos asociarse sin la mediación –innecesaria y sin valor- del mismo Estado!

A pesar del hecho de que hay un elaborado departamento de policía en toda comunidad urbana, para cuyo mantenimiento se cobra impuestos a todos los propietarios, el servicio prestado por el Estado es tan inadecuado que (como fue brevemente apuntado en uno de los primeros capítulos) muchos negocios son forzados a proveerse su propia protección policial. Si ellos se asociaran en organizaciones mutualistas podrían proveerse a sí mismos de seguro –al coste- contra robos y acosos, sin pagar las exorbitantes tasas que las compañías de seguro contra robo cargan de forma ordinaria.

De hecho, el principio podría extenderse a toda la población, o a la parte que deseara tomar parte, a través de la organización de asociaciones de protección mutua, haciendo así la ineficiente e incontrolable forma presente de fuerza policial innecesaria. Cuando los contribuyentes encuentren que pueden obtener protección real por exactamente lo que cuesta, se resistirán a apoyar la cosa absurda y extravagante que ahora mantiene tal nombre.

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5 Responses to Seguridad y seguros mutualistas

  1. que te aparece si despues de que termines con tus traducciones victor, ponemos los articulos en FAQs¡?

  2. A.Chena says:

    Muy interesante este artículo Victor!

    De hecho las mutualidades de seguros, cofradias y fraternidades tuvieron una expansión fortísima en los EE.UU. a principios del siglo XX, hasta el punto de llegar a ser una Seguridad Social sin estado, y el estado, apoyado por toda clase de gente, desde asociaciones médicas hasta sindicatos, se encargó de acabar con ellas a base de toda clase de regulaciones. Lo peor de esto es la idea que se ha llegado a instalar entre la gente: sin estado social(ista) la gente quedaría desamparada. Esta idea tenemos que quebrarla si queremos llegar a algo.

    Hablando de otra cosa, voy a colgar otra entrada en mi blog. La he escrito porque la entrada y consiguiente discusión sobre el paleolibertarismo me hacen preguntarme cúal sería el límite permisible para una comunidad independiente en una hipotética sociedad libertaria.

    Saludos!

  3. Victor L. says:

    Marco, no creo que termine de traducir todo el material existente ni cuando me muera, aunque sí podríamos ir poniendo los enlaces en los FAQs (también podríamos hacer unos como Dios manda…).

    @ A. Chena:

    Gracias, Swartz es un auténtico crack.

    Concuerdo contigo en que el Estado del bienestar sepultó toda la red anterior de asociaciones voluntarias. Sería interesante ver el potencial que tendrían en un contexto de mayores salarios, sin licencias, patentes ni impuestos.

    Estaré atento al blog ;).

    Por cierto, se me pasó lo del skype; yo antes tenía cuenta pero ni recuerdo el usuario ni la contraseña, ¿tienes cuenta de gmail?

  4. Mariana says:

    Hola mi gente,

    If it is ok with you all, I’m going to convert this Schwartz piece into Zine format to share with my neighborhood here in Hartford, CT — Boricua, Dominicano y los otros Latinos.

    Gracias!

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