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Gary Chartier nos presenta Markets not Capitalism

En esta entrevista a Gary Chartier hecha por Reason TV, Gary nos presenta el libro Markets not Capitalism, que ha coeditado con Charles Johnson.

El libro es una excelente recopilación de los mejores artículos que ha producido en los últimos años la blogosfera left-libertarian de Estados Unidos. Es una tremenda introducción a las ideas de aquellos libertarios que escoran a la izquierda, tanto para liberales y libertarios, como para gente de izquierdas, como para gente que venga de un trasfondo completamente distinto.

En el Center for a Stateless Society ya se está trabajando en una traducción al castellano. ¡Esperemos ver la versión en castellano pronto!

He traducido la entrevista. Podéis activar los subtítulos en las opciones de subtítulos en la esquina inferior derecha del vídeo. Abajo podéis leer la transcripción.

Mis agradecimientos a Zach Weissmueller, el entrevistador, por haber añadido los subtítulos al vídeo :)

My thanks to Zach Weissmueller, the interviewer, for adding the subtitles to the video :)

 

Zach Weissmueller    Hola, soy Zach Weissmueller, esto es Reason TV, estamos con Gary Chartier, decano asociado en la Escuela de Negocios de la Universidad de La Sierra y editor  del libro “Markets Not Capitalism” [“Mercados, No Capitalismo”], que ha coeditado con Charles W. Johnson. Está disponible en Amazon. Gary, gracias por estar con nosotros.

Gary Chartier            Un placer estar aquí, Zach.

ZW      Lo que probablemente se preguntarán muchos libertarios cuando vean el título “Mercados, No Capitalismo” sea, ¿cuál es el problema con el capitalismo?

GC      Si por capitalismo simplemente quieres decir mercados absolutamente libres, no tenemos absolutamente ningún problema con ello, pero hay muchos otros significados que son igual de comunes, si no más comunes. Cosas como asociación entre las empresas y el gobierno, dominación social por parte de los propietarios del capital, o mi favorito, lo que quiera que sea el sistema económico que tenemos actualmente, creo que éste es uno que la gente a menudo parece usar mucho. Y estamos muy incómodos con el sistema económico que tenemos actualmente porque está atravesado por privilegios garantizados por el estado, y nos gustaría librarnos de esos privilegios.

ZW      Hay palabras de uso común actualmente, la gente dice corporativismo, capitalismo de amigotes…

GC      Sí.

ZW      …pero lo que tú dices es que tenemos que ir más allá y renegar de todo capitalismo.

GC      Sí, y creo que tiene mucho que ver con el tono que esa palabra tiene en la mente de algunas personas, la historia que la palabra ha tenido y… En particular, voy a seguir refiriéndome a esa asociación con lo que quiera que sea que tenemos ahora, la clase de ordenación económica que existe en nuestro mundo hoy día, que está dominada por tipos que son amigotes de aquellos que tienen el poder estatal… Ésa no es la clase de ordenación económica que cualquiera que crea en la libertad debería favorecer.

ZW      El primer ensayo de tu libro habla de la noción de mercado liberado [freed market]. ¿Por qué es ese el primer ensayo de tu libro y podrías explicar el concepto?

GC      Por supuesto. William Gillis escribe un estupendo ensayo que habla de por qué la palabra “liberado” es importante. ¿Por qué la palabra “liberado” es importante? Porque los mercados que tenemos ahora no son libres. Están distorsionados por privilegios garantizados por el estado de todo tipo de formas diferentes. Y decir que estamos a favor de los mercados libres, o si lo prefieres, mercados liberados, es poner énfasis en que existe una tarea ante nosotros, si queremos libertad, hay algo que alcanzar, no es cuestión de celebrar lo que tenemos actualmente, es cuestión de hacer que algo dramáticamente diferente y emocionante ocurra.

ZW      Háblanos un poco de eso, cuál es la diferencia entre cómo sería un mercado liberado y lo que tenemos actualmente.

GC      Bueno, tomemos un ejemplo obvio, la sanidad, ¿de acuerdo? Tenemos un sistema sanitario que es defendido con regularidad por gurúes conservadores como en gran parte libre y un poco distorsionado por la intervención del estado, pero el hecho es que está fundamentalmente distorsionado por la intervención del estado. Considera por ejemplo la gama de requisitos en licencias para los profesionales sanitarios que limitan quién puede ofrecer servicios sanitarios, las restricciones sobre qué productos se pueden vender, los requisitos de acreditación de los hospitales, el monopolio que crean las patentes sobre los medicamentos, etc. Así que en todos sus entresijos el mercado sanitario está deformado por la intervención del estado. Lo que me preocupa es que la gente que habla como si lo que tenemos fuera básicamente un libre mercado, asume, me da la impresión, que, digamos en el contexto de la sanidad, todo lo que tenemos que hacer es, no sé, librarnos de Medicare y librarnos de Obamacare [seguridad social en EEUU] y entonces de repente tendríamos un libre mercado en la sanidad, y eso simplemente es ridículo.

ZW      En tu introducción escribes: “Los mercados que operan bajo el estado y el capitalismo están impregnados por pobreza persistente, destrucción ecológica, desigualdades radicales en la riqueza y poder concentrado en manos de corporaciones, jefes y terratenientes”. ¿Realmente crees que toda jerarquía o estructura de poder sería erradicada en un mercado totalmente libre?

GC      No creo que toda jerarquía vaya a ser erradicada, lo que yo diría es que, a la mayor parte de la gente no le gusta particularmente funcionar en una situación jerárquica. Creo que muchos de nosotros las toleramos porque son útiles en uno u otro sentido, pero a la mayor parte de la gente no le gustan. Cuanto más competitivo es un mercado, me da la impresión, cuanto más libre el mercado, más opciones tiene la gente. Cuantas más opciones tenga la gente, creo, más van a tender a buscar alternativas que les den más libertad, más espacio propio en el lugar de trabajo, y en las demás instituciones y contextos en los que trabajen. ¿Significa eso que vayamos a tener organizaciones absolutamente horizontales? Probablemente no, pero creo que significa que la gente tiene más opciones y más oportunidades de elegir oportunidades para una mayor participación.

ZW      Pero buena parte de lo que dices parece ser una especie de acercamiento a la Izquierda. ¿Cómo les convences de que una regulación más fuerte o un gobierno más fuerte no es la respuesta?

GC      Si hablamos de acercamiento, lo que quiero decir es, esto no es una especie de montaje, es decir, nosotros realmente creemos las cosas que decimos aquí, y, nos place identificarnos con la amplia historia de la izquierda política. Esto no una especie de subterfugio que estemos fingiendo. ¿Cómo hacemos para hablar con esta gente? Supongo que lo más importante sobre lo que debemos poner énfasis es la verdadera historia del crecimiento de la regulación. A las empresas les encantan los cárteles, no les gusta la competencia. Las grandes empresas pueden manipular el proceso político para producir las regulaciones que quiera bajo el disfraz de la protección del consumidor, y creemos que eso es lo que ocurre consistentemente.

ZW      ¿Cómo avanzamos desde aquí?

GC      Muchos de nosotros tenemos diferentes estrategias, y no creo que el libro represente un único argumento coherente sobre precisamente el camino correcto a seguir. Tengo mucho respeto por gente que está metida en estrategias para tratar de hacer un túnel bajo el orden vigente y salir desde abajo, operando por debajo de su radar, en verdad respeto a la gente que quiere probar con el seasteading [colonización marina] y otras opciones de ese tipo para, ya sabes, poner alternativas competitivas ahí fuera que por tanto hagan presión sobre el status quo para que cambie.

ZW      Pero una estrategia con la que parece que no tenéis tanta simpatía es una estrategia como por ejemplo, algún tipo de esfuerzo privatizador. ¿Qué hay de malo en intentar hacer que el estado funcione más como un mercado?

GC      Estoy totalmente a favor de la privatización radical, y el libro incluye, ya sabes, un par de textos muy buenos de Murray Rothbard y Karl Hess que hablan sobre distintas maneras en que los servicios estatales y las empresas conectadas con el estado podrían ser tomadas por la población y por la gente que trabaja en ellas. No tengo absolutamente ningún problema con eso, pero creo que hacer que el estado sea más eficiente no toca el problema de raíz, que es que la financiación del estado es monopólica, pone recursos en cosas que tú o yo podríamos no tener ningún interés en ver financiadas en absoluto. Saber por ejemplo que las cárceles son gestionadas más eficientemente no quita el hecho de que las cáceles están ahí principalmente para albergar a las víctimas de la guerra contra las drogas que no quiero que ocurra en primer lugar.

ZW      Todo menor de 18 años es obligado a ir a una institución educativa. ¿Es mejor tener algún tipo de elección en forma de, ya sabes, el programa de cheques de Milton Friedman?

GC      Es indudablemente mejor tener más opciones, aunque pienso que los críticos de los cheques, que dicen que corres el riesgo de que el estado se involucre y gestione todavía más de cerca la vida de los beneficiarios de los cheques, creo que realmente tienen algo de razón, y en verdad prefiero el enfoque de mi amigo Sheldon Richman, que argumenta fuertemente a favor de abolir el sistema de educación estatal.

ZW      Si hubiera un ensayo en el libro que pudieras recomendar a alguien que fuera de la derecha procapitalista o un libertario procapitalista, ¿qué le recomendarías, por dónde le recomendarías que empezase?

GC      Charles Johnson es el origen de lo mejor que hay en libro, creo, y esto lo digo disculpándome por todos los demás amigos míos que han estado implicados. Charles es un sintetista y analista brillante. Yo diría que el ensayo de Charles “Markets freed from capitalism” [“Mercados liberados del capitalismo”] podría ser la mejor introducción a esta posición que alguien nuevo en la conversación puede encontrar en el libro.

ZW      Estupendo. Gary Chartier, muchas gracias por estar hoy con nosotros.

GC      Un placer estar aquí.

ZW      Para Reason TV, soy Zach Weissmueller.

Sanidad Universal no es Sanidad Estatal

Rad Geek

Charles Johnson, también conocido como Rad Geek (el Friki Radical) es un prominente libertario de izquierdas, que pone especial énfasis en los aspectos culturales izquierdistas. Para él, alcanzar una sociedad libertaria, en la que no exista la agresión institucionalizada, es quedarse a medio camino. Es preciso promover unos valores culturales de izquierdas que prevengan contra formas no violentas de opresión y contra la reaparición de la coerción. Contra el machismo, feminismo, contra el poder de los jefes, solidaridad obrera, y un largo etcétera. Quedaos con el nombre, probablemente dará más guerra en el futuro.

El pasado mayo publicó en su blog una nota sobre la sanidad universal que a continuación traduzco. El texto apareció originalmente en septiembre de 2011 en un comentario a un pequeño artículo de Matthew Yglesias, un liberal – socialdemócrata – con algunas simpatías libertarias. Es una respuesta a un comentario anterior favorable a una sanidad universal:

Si te opones a la sanidad universal, por definición estás a favor de que la gente que no puede permitirse una cobertura sanitaria muera.

La mayoría de los conservadores han aprendido a no decir estas cosas en público, pero por supuesto es en lo que creen.

—ds_at_yglesias, 15 de septiembre de 2011, 7:39pm

A lo que responde Johnson:

Quizá. (Ciertamente, hay muchos conservadores que se sienten demasiado cómodos con – e incluso están entusiasmados por – gran parte del sufrimiento innecesario de este mundo.)

Pero espero que te des cuenta de que no todo el mundo que está a favor de la sanidad universal apoya la sanidad estatal, y no todo el mundo que está en contra de la sanidad estatal se opone a la sanidad universal. Lo uno podría seguirse de lo otro si la única manera de tener una cobertura universal fuese por medio de una garantía política de cobertura. Pero esto no es así: hay gente que está en contra de la sanidad estatal porque cree que la sanidad corporativa es estupenda y les da igual que la gente muera; pero hay gente que está en contra de la sanidad estatal porque están a favor de una cobertura universal no estatal y no corporativa por medio de organizaciones sociales de base y del apoyo mutuo comunitario. (Véase por ejemplo http://radgeek.com/gt/2007/10/25/radical_healthcare/ o la parte final de http://www.fee.org/the_freeman/detail/the-health-care-debate-was-meaningful/.)

Por supuesto, esto deja abierta la cuestión de si ellos (nosotros – soy uno de ellos) están en lo cierto respecto a la mejor manera de conseguir una cobertura universal. Quizá los medios sociales son inadecuados; o quizá hay alguna razón, que todavía no se ha mencionado, por la cual el control estatal es preferible, como medio para conseguirla, a las asociaciones voluntarias de apoyo mutuo. Pero sea la postura correcta o incorrecta, ciertamente no se puede responder simplemente eliminándola del vocabulario, como haces cuando asumes que las únicas alternativas disponibles son (1) cobertura corporativa sólo para aquellos que se lo pueden permitir; o bien (2) cobertura universal por decreto; como si no hubiera un (3) cobertura universal por medios no estatales.

—Charles Johnson, 16 de septiembre de 2011, 10:32pm

Leyendo otros textos suyos, parece que lo que Charles Johnson propone es una combinación de asociaciones de apoyo mutuo que proporcionen cobertura sanitaria asequible, y una sanidad universal gratuita en la línea de la actividad de la Cruz Roja o de Médicos Sin Fronteras.

Esto es similar en cierto modo a lo que están haciendo ciertos médicos del Estado español con el apoyo del 15-M. Con el Real Decreto-ley 16/2012 del pasado abril se introdujeron un buen puñado de recortes y reformas en la sanidad del Estado español. Entre ellos, en un cambio sin precedentes, la sanidad ha dejado de ser universal desde septiembre. Ahora ya no se atiende a los inmigrantes sin papeles de forma gratuita, pero algunos médicos “objetores” les están atendiendo a pesar de ello. Si esto se convirtiera en una red contraeconómica de médicos fuera de las estructuras del Estado, dispuestos a atender a inmigrantes y a otras personas económicamente excluidas, creo que tendríamos un ejemplo de lo que propone Johnson. Aunque es terriblemente improbable que ocurra.

Creo que las asociaciones cooperativas para proporcionar sanidad a sus miembros tienen mucha importancia para delinear una sociedad libertaria. Por otro lado, las organizaciones que proporcionan sanidad gratuita pueden ser muy adecuadas en desastres naturales y otras situaciones de emergencia, pero son, al fin y al cabo, una forma de beneficencia. En la mente de la mayor parte de la población española, cualquier amago de disociar la sanidad de los mismos políticos y burócratas que nos explotan, es equivalente poco menos que a permitir que haya personas moribundas y agonizantes tiradas en la calle. Me parece que la beneficencia no es una opción muy atractiva ni muy sólida como alternativa al estado de bienestar, cuando se nos echa en cara qué ocurriría en un mercado libre con aquellas personas que tengan enfermedades graves y no están cubiertas, ya que les sigue dejando en una situación de dependencia.

Probablemente sea factible una solución mutuamente beneficiosa entre los seguros médicos y aquellas personas que, por las causas que sea, se encuentren con una enfermedad grave y sin cobertura. Por ejemplo, se puede llegar a un acuerdo para que el paciente, o sus familiares, se comprometan a contratar el seguro en el futuro durante un número acordado de años. Los seguros mutuales probablemente serían más solidarios y por tanto estarían más dispuestos a llegar a este tipo de acuerdos.

También solucionaría muchos problemas que los seguros privados sean, al menos parcialmente, de capitalización individual, es decir, que una parte de la cuota periódica se ahorre para futuras contingencias. De este modo, si el asegurado capta una enfermedad terminal, o crónica, puede recurrir al dinero ahorrado, y la compañía no le negaría el servicio. Por supuesto, muchos seguros privados actualmente hacen lo posible por escaquearse de cualquier responsabilidad sobre sus asegurados.

A esto hay que añadir, además, que en una economía de mercado sin intervención del estado cabe esperar que los salarios sean más altos, los productos – también la sanidad – más baratos de mejor calidad, y las condiciones laborales mejores.

 

¿Qué tal un poco de verdadera austeridad?

He traducido para el Centro para una Sociedad sin Estado el último artículo de David S. D’Amato, “¿Qué tal un poco de verdadera austeridad?”:

http://es.c4ss.org/2012/06/27/que-tal-un-poco-de-verdadera-austeridad/

Original: http://c4ss.org/content/10736

Es un artículo muy oportuno para los tiempos que corren, en los que instituciones supraestatales como la UE o el FMI imponen a los estados medidas clamando a la austeridad, a la vez que no ven ninguna contradicción con ello en que se paguen rescates millonarios a instituciones financieras (y, recientemente, también a las autopistas).

El Manifiesto Neolibertario, ya en castellano

Como sabéis, la Editorial Innisfree está trabajando en traducir al castellano muchas obras clave del anarquismo de mercado (en su página se baraja traducir desde el Machinery of Freedom, de David Friedman, hasta Our Enemy, The State, de Albert J. Nock). Pero la obra que ha dado el pistoletazo de salida a tal proyecto es El Manifiesto Neolibertario, el clásico de Samuel E. Konkin III, donde se expone la estrategia del agorismo como alternativa política al parlamentarismo. El traductor de esta edición española es un compañero mutualista, Ignacio Pablo Rico, y cuenta con un valioso prólogo redactado por Jesús Huerta de Soto. Ya podéis comprarlo en formato electrónico y en papel a través de Amazon. Os pego su introducción:

Por fin en español el Manifiesto Neolibertario del canadiense Samuel Edward Konkin III, la obra inaugural del pensamiento agorista y uno de los textos más lúcidos y estimulantes del libertarismo contemporáneo. En él, Konkin traza un coherente sistema de prácticas y estrategias revolucionarias a seguir —que orbitan en torno al fomento y crecimiento de actividades comerciales en el mercado negro— para alcanzar una sociedad agorista —en el sentido original griego de plaza abierta a actividades mercantiles—, en la que todos los individuos gozarían de un pleno uso de su libertad.

Por cierto, creo que en relación al mismo proyecto, otro compañero se ha puesto en contacto con nosotros para comunicarnos que ha iniciado la traducción de los Studies in Mutualist Political Economy, de Kevin Carson.

Traducción del noveno capítulo del Studies (continuación)

He traducido un poco más del Studies in mutualist political economy de Kevin Carson. Ahí va:

B. Llegando a allí.

Desde Proudhon el mutualismo ha tendido a ser identificado desde un enfoque gradual. El gradualismo envuelve, al mismo tiempo, dos tipos de acción: 1) la creación de una base institucional para una nueva sociedad dentro de una existente; y 2) el retroceso gradual del estado a través de presión externa y la suplantación con formas alternativas de organización hasta que sea enteramente abolido.

Proudhon caracterizaba este enfoque de devolución de las funciones estatales a las asociaciones voluntarias como la disolución del estado dentro de la estructura social. Ello requería dos tipos de acción simultáneas: primero, “organizar… las fuerzas económicas”; y segundo:

Disolver, sumergir y hacer desaparecer el sistema político o gubernamental del económico reduciendo, simplificando, descentralizando y suprimiendo una tras otra todas las ruedas de la gran maquinaria que es llamada gobierno o estado.5

El objetivo final era que la distinción entre “público y privado” careciera de sentido: “que las masas que son gobernadas debieran al mismo tiempo gobernar, y esa sociedad debiera ser lo mismo que el estado, y la gente lo mismo que el gobierno…”6 Esto significaba que “la noción de contrato” sucedería al gobierno:

Es la organización industrial la que pondremos en lugar del gobierno…

En lugar de leyes pondremos contratos. No más leyes votadas por una mayoría, o siquiera unánimemente; cada ciudadano, cada ciudad, cada sindicato industrial hace sus propias leyes.

En lugar de poderes políticos pondremos fuerzas económicas.7

Los Wobblies (miembros pertenecientes al sindicato IWW)* usan la frase de “construir una nueva sociedad desde dentro de la cáscara de la vieja” para describir el proceso. Pero Proudhon, anticipándose a ellos, usó esta viva imagen:

Bajo la maquinaria del gobierno, a la sombra de las instituciones políticas, fuera de la vista de los hombres de estado y los sacerdotes, la sociedad está produciendo su propio organismo, lenta y silenciosamente, y construyendo un nuevo orden, la expresión de la vitalidad y la autonomía…8

Brian A. Dominick, en su brillante “Una introducción a la estrategia del poder dual” lo describía en esta forma:

Generalmente hablando, el poder dual es la organización revolucionaria de la sociedad en su forma pre-insurrección. Es el segundo poder- la segunda sociedad- operando bajo las sombras del “establishment” dominante. Trata de convertirse en una infraestructura dentro y de sí misma, en las cimientos de un futuro alternativo…

La gran tarea de las bases del poder dual es encontrar y crear espacios sociales y llenarlos con instituciones y relaciones liberadoras. Donde hay lugar para actuar por nosotros mismos formamos instituciones propicias no sólo para catalizar la revolución, sino también para presentar las condiciones de una vida plena, incluyendo la autogestión económica y política al mayor nivel alcanzable. No buscamos abrazar el poder, sino abrazar la oportunidad de ejercer nuestro propio poder.

Por lo tanto, las bases del poder dual son una situación donde una comunidad autodefinida ha creado por sí misma un sistema político-económico que es una alternativa operativa al “establishment” dominante estado/capitalista. El poder dual consiste en instituciones alternativas que proveen las necesidades de la comunidad, tanto materiales como sociales, incluyendo comida, vestimenta, hogar, cuidado sanitario, comunicación, energía, transporte, oportunidades educativas y competitivas y organización política. El poder dual es necesariamente una forma autónoma y competitiva con el sistema dominante, que busca invadir el último dominio y finalmete reemplazarlo.9

Tal proyecto requiere la autoorganización  en el nivel básico para construir una “infraestructura social alternativa”. Implica cosas como las cooperativas entre consumidores y productores, sistemas LETS y bancas mutuas, sindicatos, asociaciones de arrendatarios y supresión de rentas, asociaciones vecinales, programas de vigilancia al crimen y la policía (de no afiliación policial), juzgados voluntarios para el arbitraje civil, agricultura respaldada por la comunidad, etc. El proyecto “municipalista libertario” de devuelta de funciones gubernamentales al nivel vecindario y la mutualización de servicios también recae sobre este título- pero con servicios mutualizados antes que municipalizados.

Peter Staudenmeier, en un taller de cooperativas de Ann Arbor, se refería a esas formas alternativas de organización como el “contrapoder social”. El contrapoder social toma la forma concreta de “política prefigurativa” y “contrainsituciones”.

La política prefigurativa es un término elegante que simplemente significa vivir tus valores hoy día, en vez de esperar a “después de la revolución”- de hecho significa el comienzo de la revolución aquí y ahora a la mayor extensión posible. Esto podría llamarse el aspecto diario del contrapoder social. Y las contrainstituciones, de las cuales las cooperativas son habitualmente ejemplo, son los aspectos del contrapoder social.10

Jonathan Simcock, en la página web Total Liberty, describía una visión del anarquismo evolucionista que incluía:

Cooperativas de trabajadores, cooperativas de hogar, autoempleo, esquemas LETS, monedas alternativas, banca mutua, sindicatos de crédito, comités e inquilinos, cooperativas alimentarias, adjudicaciones, organizaciones voluntarias, protestas pacíficas y acción directa no violenta y un grupo de acciones similares son los medios por los cuales la gente empieza a “comportarse de forma diferente”, ir más allá de la teoría anarquista, y empezar a construir los elementos de una nueva sociedad.11

Desde la época de Proudhon los mutualistas han tomado un enfoque gradual a este proceso:

Una revolución social, tal como la de 1789, que la democracia de clase obrera continúa bajo nuestros ojos, es una transformación espontánea que toma lugar a través de la estructura política. Es la sustitución de un sistema por otro, un nuevo organismo reemplazante de uno que se ha trillado. Pero este cambio no ocurre en cuestión de minutos… No ocurre bajo mando de un hombre que tiene su teoría preestablecida, o bajo el dictado de un profeta. Una revolución verdaderamente orgánica es el producto de la vida universal… Es una idea que en un principio es muy rudimentaria y que germina como una semilla; es una idea que en un principio no es destacable debido a que es basada en la sabiduría popular, pero es una que… de repente crece hasta una forma inimaginable y llena el mundo en su institución.12

Compare esto a la descripción famosa de Landauer:

El estado es una condición, cierta relación entre los seres humanos, una forma de comportamiento, la destrozamos contrayendo otras relaciones, comportándonos diferentemente uno a otro… Somos el estado y continuaremos siendo el estado hasta que hayamos creado instituciones que formen una comunidad real…13

En términos concretos la clase obrera organizaba la nueva sociedad:

En parte [a través] del principio de asociación, mediante el cual sobre toda Europa se están preparando para organizar compañías de trabajadores legales para tratar con los problemas burgueses, y en parte [a través] del más general y divulgado principio del mutualismo, a través de la democracia de la clase trabajadora, haciendo hincapié en la solidaridad y en los grupos es la forma de preparar el camino a la reconstrucción político-económica de la sociedad.14

Tucker tenía su propia imagen de este proceso. De acuerdo a James J. Martin, Tucker sugirió está “acción de recuperación”:

Que a cualquier ciudad con cierto número de anarquistas comience una economía paralela dentro de la estructura que les rodea, tratando de incluir en su grupo a representativos de todos los grupos y profesiones. Aquí tal vez pudieran llevar su producción y distribución bajo el principio de costo, basando su sistema de crédito e intercambio en una banca mutua propia que emitiría una moneda no portadora de ningún interés a los miembros del grupo para la “conducción de su comercio”, y ayudando a depositar su monótonamente creciente capital en el comienzo de nuevas empresas. Tucker creía que un sistema como tal prosperaría bajo la cáscara del viejo y llamaría la atención de forma creciente y aumentaría la participación por parte de otros miembros de la población urbana, gradualmente convirtiendo toda la ciudad en “un gran nido de trabajadores anarquistas”.15

El gradualismo es frecuentemente falsamente identificado como “reformista” por los anarquistas revolucionarios. Ésta no es, en la mayoría de los casos, una apreciación correcta. De hecho, la gran distinción entre el “reformismo” y el anarquismo revolucionario es en muchas maneras artificial. El término “reformista”, en precisión extrema”, debiera aplicarse únicamente a aquellos que su objetivo final se queda corto a la hora de abolir el estado y el sistema que sostiene. En el siglo decimonoveno, había varias clases de abolicionismo que diferían en los medios a través de los cuales querían acabar con la esclavitud y en el tiempo que tardarían en lograrlo. Pero eran todos abolicionistas en el sentido de que ninguno hubiera estado satisfecho hasta que se hubiera acabado con la esclavitud. Un “reformista”, estrictamente hablando, hubiera sido alguien que hubiera pretendido alterar la esclavitud para hacerla más humana, mientras que hubiera dejado su esencia explotadora intacta.

La distinción entre la reforma y la revolución es principalmente una de énfasis. Por ejemplo, la mayoría de los marxistas están de acuerdo con Engels en que gran parte del trabajo preliminar se hará bajo el capitalismo, hasta que no sea posible mayor evolución. Únicamente en ese momento la transformación de “cantidad a calidad” tomará lugar, y la nueva sociedad surgirá del caparazón que lo constriñe. E incluso aquellos que creen en que la transición del capitalismo al socialismo pues ser ampliamente controlada pacíficamente probablemente reconozcan que cierto disrupción ocurrirá en el momento de la ruptura final.

Lo mismo ocurre con los anarquistas. Por ejemplo, Brian Dominick rechaza la tendencia de reflejar la “revolución” únicamente con el periodo de insurrección. Son al menos tan importantes, como parte del proceso total de revolución, los años previos a la insurrección final:

La creación y existencia del segundo poder marca el primer estadio de la revolución, en el cual existen dos sistemas sociales luchando por el apoyo de la gente; uno por la alianza ciega y acrítica; la segunda por la participación activa y consciente.16

Precisamente, el proceso primario de “revolución” es la construcción del tipo de sociedad que queremos aquí y ahora. La insurrección se convierte necesaria únicamente, hasta el punto en el que, la sociedad trata de parar nuestro proceso revolucionario de construcción.

A parte de la convulsión revolucionaria, la formación de un sistema de poder dual en el presente es de hecho uno de los objetivos de la estrategia de poder dual- buscamos crear una situación de poder dual construyendo una alternativa política, económica y en otras instituciones sociales, para saciar las necesidades de nuestras comunidades en una forma esencialmente autosuficiente. La independencia del capital y el estado son los objetivos principales del poder dual, al igual que los es la interdependencia entre los miembros de la comunidad. La situación de poder dual, en su estatus pre-insurreccional, es también conocida como la “infraestructura de alternativa social”.

Y, otra vez, mientras que una sociedad post-insurreccional que ha generalmente dejado atrás las contradicciones indicadas en el término “poder dual”, está el objetivo eventual de esta estrategia, la creación de una infraestructura social alternativa, que es un fin deseable en sí. Como no hay forma de predecir una insurrección es importante para nuestra propia paz interior como activistas que creemos situaciones en el presenten que reflejen los principios de nuestras visiones finales. Hemos de hacer ahora para nosotros los tipos de instituciones y relaciones, en la medida que sea posible, sobre los cuales basaremos el activismo futuro. Debiéramos liberar espacio, para nosotros y para futuras generaciones, a la sombra del sistema dominante, no sólo de los cuales construir una nueva sociedad, sino que sobre los cuales se pueda vivir más libre y pacíficamente nuestras vida hoy día.17

En otras palabras, el mutualismo significa construir el tipo de sociedad que queremos aquí y ahora, basado en los cimientos de la organización de cooperación voluntaria y apoyo mutuo- en vez de esperar a la revolución. Un personaje en The Star Fraction de Ken MacLeod da una descripción del socialismo que podría haber provenido de un mutualista:

…lo que siempre quisimos decir con socialismo no era algo que se forzara en la gente, era gente organizándose por sí misma como quisieran en cooperativas, colectividades, comunas, sindicatos… Y si el socialismo es en realidad mejor y más eficiente que el capitalismo, entonces puede competir jodidamente bien con el capitalismo. Así que decidimos, olvida toda la mierda estatista y la violencia: ¡el mejor lugar para el socialismo es lo más cercano que podrás obtener a un libre mercado!18

Rothbard solía citar con aprobación la reivindicación de Leonard Read que, si tuviera un botón mágico que eliminara instantáneamente el gobierno lo pulsaría sin dudarlo. Pero debiera ser obvio que, sin importar que uno reconozca la validez del gradualismo o no, el estado no será abolido de la noche a la mañana. E incluso si tuviéramos un botón mágico que causara que todos los oficiales, armas y edificios del estado desaparecieran, ¿en qué resultaría? Si la mayoría del público tuviera una mentalidad estatista, y si no hubiera instituciones libertarias alternativas preparadas para tomar las funciones del estado, un estado aún más autoritario llenaría rápidamente el vacío. Como argumentaba Benjamin Tucker:

Si el gobierno fuera abruptamente y completamente abolido mañana, probablemente le seguiría una serie de conflictos físicos sobre la tierra y otras muchas cosas acabando en una reacción y resurrección de una vieja tiranía.

El abogó en cambio por una abolición gradual del gobierno, “comenzando con la caída de los monopolios de la moneda y la tierra y extendiéndose de un campo a otro, …acompañado por una adquisición constante y una calmada extensión de la verdad social”, que el público estuviera al final preparado para el estadio final del reemplazamiento del gobierno por el libre contrato incluso en el área de protección policial.19

5. Pierre Joseph Proudhon. Idea general de la revolución.

6. Pierre Joseph Proudhon. Contradicciones políticas

7. Pierre Joseph Proudhon. Idea general de la revolución

8. Ídem

9. Brian A. Dominick. “Una introducción a la estrategia del poder dual” http://www.anarchistcommunitarian.net/articles/theory/bdsdp.shtml

10. Peter Staudenmeier. “Anarquismo y la cooperativa ideal” The communitarian anarchist 1:1

11. Jonathan Simcock. “Editorial para la edición actual” Total liberty 1:3 http://www.spunk.org/library/pubs/tl.sp001872.html

12. Pierre Joseph Proudhon. La capacidad política de la clase obrera.

13. Cita de Larry Gambone. For community: The communitarian anarchism of Gustav Landauer.

14. Pierre Joseph Proudhon. La capacidad política de la clase obrera.

15. James J. Martin. El hombre contra el estado: Los exponentes del anarquismo individualista en América

16. Brian A. Dominick. “Una introducción a la estrategia del poder dual”

17. Ídem

18. Ken MacLeod. The Star Fraction

19. Benjamin Tucker. “Protección y su relación con la renta”, Instead of a book

Principios organizativos (traducción)

He traducido la primera parte del noveno y último capítulo del Studies in mutualist political economy de Kevin Carson. Aquí lo tenéis:

Capítulo nueve

 

Fin y medios

 

A. Principios organizativos

El principio de costo. El principio de costo es central a la economía mutualista. Eso significa que todos los costes y beneficios de una acción debieran ser interiorizados por el actor responsable de ello-o en otras palabras, que la persona consumidora de bienes y servicios debiera pagar por el coste completo de su producción. El principio de costo no requiere de un gobierno autoritario a la hora de distribuir los costes de acuerdo con los beneficios. Únicamente requiere un mercado no coercitivo en el cual todas las transacciones sean voluntarias. Dado eso, los propios actores del mercado se embarcarán únicamente en transacciones en las cuales los beneficios sean suficientes para pagar los costes reales. Lo más importante es evitar costes ocultos o externalidades no reflejados en el precio.

Cada mal del capitalismo que examinamos en la segunda parte de este libro puede ser rastreado, en cierto modo, a la violación del principio de costo. En todos los casos los beneficios de la acción estaban divorciados del costo, de tal forma que la persona beneficiada por una forma particular de acción no asumió los costes asociados a ella.

El gobierno, en su esencia, es un mecanismo de externalización de costos. Externalizando los costos el gobierno permite a los privilegiados vivir a costa de los no privilegiados. Pero daca una de esas intervenciones lleva a la irracionalidad y el costo social. Por ejemplo:

Como los trabajadores no mantienen su propio producto, y la inutilidad y la producción del trabajo no son interiorizadas por el mismo individuo, hay una crisis de sobreproducción, un infraconsumo y una necesidad de intervención estatal para deshacerse del producto excedente.

Como los trabajadores no poseen los medios de producción los procesos de acumulación de capital van en contra de ellos en vez de ir a favor. La inversión, en vez de ser una decisión del trabajador de consumir menos de su propio producto hoy para poder trabajar menos o consumir más mañana, la decisión es del jefe de invertir el producto de hoy del trabajador para que pueda tener menos mañana. En vez de una mejora estándar de la vida para el trabajador-propietario, el incremento de producción resulta en una riqueza no merecida para el propietario y el desempleo para el trabajador.

Como las grandes corporaciones no pagan el coste completo de lo que consumen, consumen irracionalmente e ineficientemente; como los costes de ineficiencia de gran tamaño se externalizan en el pago de impuestos, son capaces de crecer más allá del punto de máxima eficiencia. Al mismo tiempo que los bienes americanos son producidos con costes de energía y transporte superiores a los que se necesitan el país se enfrenta a recortes de energía crónicos y cuellos de botella de transporte.

Es únicamente a través del mercado libre, organizado en la base del intercambio voluntario, donde el principio de costo puede ser obtenido. La ley del coste opera a través de un mecanismo competitivo por el cual los productores entran en el mercado cuando el precio es inferior menor al coste y lo dejan en el caso opuesto. En el mercado libre el precio de un bien o de un servicio es una señal del coste de su obtención. Como los costes están sobre la mesa, reflejados en el precio en vez de estar ocultos, la gente (incluyendo las firmas comerciantes) únicamente consumirá aquellos bienes y servicios por los cuales estén dispuestos a pagar.

Como señaló Proudhon, no hay una forma real de conocer el coste real, o el valor de intercambio de cualquier cosa producida fuera del mercado

¿Por cuánto se vende el tabaco debido a esta administración? ¿Cuánto cuesta? Puedes responder la primera respuesta: únicamente tienes que ir a la primera tienda de tabaco que veas. Pero no me puedes decir nada sobre la segunda porque no hay un estándar de comparación y está prohibido verificar experimentalmente los costes de administración… Por lo tanto el negocio del tabaco, hecho monopolio, necesariamente cuesta a la sociedad más de lo que cuesta producirlo; es una industria que, en vez de subsistir en su propio producto vive por los subsidios…1

He aquí una imagen excelente del funcionamiento del principio de costo en la Sociedad de trabajo voluntario de Proudhon:

Es la ley…es servicio por servicio, producto por producto, préstamo por préstamo, seguro por seguro, crédito por crédito. Seguridad por seguridad, garantía por garantía. Es la antigua ley de la represalia,…como si se hubiera dado la vuelta y transferido…a la ley económica, a las tareas de la labor y los buenos oficios de  la libre fraternidad. En ella dependen todas las instituciones mutualistas, crédito mutuo, ayuda mutua, educación mutua; garantías recíprocas de aperturas, intercambios y trabajo por buena calidad y bienes a buen precio.2

Como la primera cita implica el intercambio justo está íntimamente relacionado con la reciprocidad, una cualidad que define el principio de costo.

¿Qué es realmente el contrato social? ¿Un acuerdo de un ciudadano con el gobierno? No, ello implicaría la continuación de la idea [de Rousseau]. El contrato social es un acuerdo de un hombre con un hombre, un acuerdo por el cual ha de resultar lo que hoy día llamamos sociedad. En esto, la noción de justicia conmutativa, primero traída por el hecho primitivo del intercambio,…es sustituida por la justicia distributiva… Traduciendo estas palabras, el contrato, la justicia conmutativa, que son la lengua de la ley, a la lengua del negocio, y tienes comercio, es decir, en su más alto significado, el acto por el cual dos hombres se declaran esencialmente productores y abdican toda pretensión de gobernarse.

 

La justicia conmutativa, el reino del contrato, el sistema industrial o económico, estos son los diferentes sinónimos de la idea por la que mediante su acceso se debe acabar con los viejos sistemas de justicia distributiva, el reino de la ley, o en términos más concretos, la norma feudal, gubernamental o militar…

 

…El contrato es por lo tanto esencialmente recíproco, no impone obligaciones sobre los partidos, excepto aquellos que resultan de la promesa personal de atención recíproca; no está sujeto a ninguna autoridad central…

 

Podríamos añadir que el contrato social por el cual estamos ahora hablando no tiene nada que ver con el contrato de asociación por el cual… la parte que contrae cede parte de su libertad, y se somete a una tediosa, frecuentemente peligrosa obligación, en la mejor o peor fe fundada de beneficio. El contrato social es de naturaleza de un contrato de intercambio: no sólo deja a la parte libre, añade a su libertad; no sólo le mantiene todos los bienes, le añade a su propiedad; no prescribe ningún trabajo; se da sólo mediante el intercambio.3

Cooperación voluntaria y libre asociación. Como sugiere la cita previa de Proudhon, el principio de costo y la reciprocidad en el intercambio dependen del cumplimiento de otros dos principios mutualistas: cooperación voluntaria y libre asociación. Como vimos en la primera parte, la ley del valor funciona a través de la competición y de la libre decisión de los actores del mercado de mover el poder adquirido y los recursos entre las alternativas competidoras. Es únicamente a través de tal acción por la cual el precio es capaz de señalizar la cantidad de trabajo necesario englobado en los bienes y servicios.

Proudhon abogaba por la abolición del estado territorial centralizado y su sustitución por una sociedad organizada en la base del contrato y la federación. Estos estaban necesariamente implícitos en el principio de costo. En El principio federativo Proudhon usó algunos palabros para describir el principio de costo: sinalagmático (cuando las partes del contrato asumen obligaciones recíprocas) y conmutativo (cuando el intercambio envuelve bienes y servicio a igual valor). Estos requerimientos pueden cumplirse únicamente bajo las condiciones de intercambio igual, en los cuales el participante podría libremente obtener valor por valor sin tener que ser obligado a aceptar nada menos. Un intercambio igual es posible únicamente con la entrada del mercado libre y la libre competición.

Las relaciones sociales organizadas en esta base de reciprocidad requerían una federación: un “estado” que ejercía únicamente esos poderes irrevocables que el individuo le confería, y sólo hasta un punto consentido expresamente por el individuo. El individuo se mantenía soberano y poseía todos sus derechos inalienables, voluntariamente renunciando únicamente en los cursos de acción necesarios para obtener el objeto del contrato que libremente introdujo.4

Recientemente la mayoría de los anarquistas de mercado libre han adoptado el “principio de no agresión” como la base de organización de una sociedad libertaria.

La mayoría de los anarcocapitalistas (con algunas excepciones honorables) imaginan automáticamente una sociedad mercantilista basada en la agresión con las firmas de negocios capitalistas como forma dominante de organización. Pero como veremos más adelante en el capítulo, no hay ninguna razón necesaria para ello. Los mutualistas prefieren las cooperativas de consumo de los trabajadores, las mutuas, las comunas y el colectivo voluntarista a la corporación capitalista como actor de mercado. Y excepto para el tipo de libertariano vulgar que instintivamente ve el gran negocio como el “buen tipo”, no hay ninguna razón por la cual aceptar estas como formas válidas de libre asociación.

1. Pierre Joseph Proudhon, Sistema de contradicciones económicas, o la filosofía de la miseria.

2. Pierre Joseph Proudhon. La capacidad política de la clase obrera.

3. Pierre Joseph Proudhon. Idea general de la revolución en el siglo XIX.

4. Pierre Joseph Proudhon. El principio federativo.