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	<title>mutualismo.org &#187; Patentes</title>
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	<description>Libre mercado anticapitalista</description>
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		<title>El puño de hierro detrás de la &#8216;revolución verde&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Oct 2009 20:21:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Raskolhnikov La llamada revolución verde, basada en el monocultivo y el uso intensivo de capital, productos químicos y nuevas tecnologías ha sido tratada en ambientes liberales como algo maravilloso, una muestra de cómo la tecnología y la inventiva humana pueden acabar con el hambre. Esto también les sirve para azotar a los ecologistas, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1966" title="green revolution" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/10/green-revolution.jpg" alt="green revolution" width="188" height="130" /></p>
<p>Por Raskolhnikov</p>
<p>La llamada <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_verde"><em>revolución verde</em></a>, basada en el monocultivo y el uso intensivo de capital, productos químicos y nuevas tecnologías ha sido tratada en ambientes liberales como algo maravilloso, una muestra de cómo la tecnología y la inventiva humana pueden acabar con el hambre.</p>
<p>Esto también les sirve para azotar a los ecologistas, a los que pueden acusar de intervencionistas, liberticidas y reaccionarios, ya que rechazar la revolución verde es matar de hambre a gran parte de la población. <a href="http://www.juandemariana.org/tema/70/biotecnologia/"><em><span style="text-decoration: underline;">Aquí </span></em></a>tenéis una muestra.</p>
<p>De lo que se olvidan los neoliberales es de lo siguiente: la revolución verde más que un proceso espontáneo “de mercado” se ha parecido más a un plan quinquenal soviético, por el grado de intervención estatal implicado en la misma.</p>
<p><em>El mundo según Monsanto</em> [1] contiene un párrafo que sintetiza esto de una forma excelente:</p>
<blockquote><p>Tal como subraya Brian Tokar, cofundador del Institute for Social Ecology y autor de un número especial de “The ecologist” dedicado a la historia delictiva de Monsanto, no es sorprendente que los directivos de Saint Louis hayan estado en contacto con los militares del Pentágono. En un artículo titulado &#8216;Agrobussines, biotecnología y guerra&#8217;, Tokar escribió en 2003: &#8220;En realidad, el puñado de multinacionales que dominan el mercado de los abonos y de los pesticidas químicos hicieron fortuna durante la guerra. Son las mismas que hoy controlan la biotecnología y las semillas y, por lo tanto, la producción de alimentos&#8221;. Así durante la Primera Guerra Mundial, DuPont (que se convertirá en una de las mayores empresas semilleras del mundo) suministró a los aliados pólvora de cañón y explosivos. En la misma época Hoechst (que en 1999 se fusionará con la francesa  Rhóne-Poulenc para crear Aventis, un gigante de la biotecnología) aprovisionó al ejército alemán de explosivos y gas mostaza. Junto con BASF y Bayer, Hoescht  formó en 1925 IG Farben, el mayor conglomerado químico del mundo, que produjo el Gas Zyklon (utilizado en los campos de la muerte para exterminar a los judíos). Por lo que se refiere a Monsanto, creada a principios de siglo para producir sacarina, multiplicó sus beneficios por 100 durante la Primera Guerra Mundial vendiendo producto químicos utilizados en la fabricación de explosivos o de gas de combate.</p>
<p>A veces es la propia guerra la que permite lanzar nuevos productos que a continuación proporcionarán beneficios a las multinacionales de la química durante décadas. Así, el DDT, cuya molécula había sido sintetizada en 1874, sale del olvido durante la Segunda Guerra Mundial gracias al ejército estadounidense, que decidió servirse de este insecticida, hoy prohibido, para acabar con una epidemia de tifus propagada por los piojos y que diezmaba a sus tropas en Europa del Este, y para erradicar a los mosquitos portadores del paludismo en el sur del Pacífico.</p>
<p>Desde 1944 Monsanto se lanza a la producción a gran escala de DDT en un momento en que sus relaciones con los estrategas del Pentágono se volvieron extremadamente privilegiadas: en efecto en 1942 el general Leslie R.Groves se pone en contacto con Charles Thomas, director de investigación de Monsanto, para participar en un proyecto ultrasecreto que llevará a una de las mayores catástrofes humanas y ecológicas de la época moderna. Bautizada como &#8220;Manhattan Proyect&#8221;, el objetivo de este programa es fabricar lo más rápidamente posible la primera Bomba Atómica de la historia, la misma que se lanzará sobre Hiroshima y después sobre Nagasaki en agosto de 1945. Dotado de un presupuesto de dos mil millones de dólares, el &#8220;Manhattan Proyect&#8221; reunió a los mejores físicos estadounidenses en el laboratorio de armas nucleares del Pentágono situado en Oak ridge, Tennesse, mientras que a los químicos de Monsanto, bajo la dirección de Charles Thomas, se les encarga un misión delicada, aislar y después purificar el plutonio y el polonio que servirán para alimentar el detonante de las bombas atómicas. Al gozar de la confianza absoluta del Pentágono, la compañía consigue que estos trabajos capitales se lleven a cabo en su laboratorio de investigación situado en Dayton,Ohio.</p>
<p>Tras la guerra Charles Thomas, ascendido a vicepresidente de Monsanto, dirigirá los laboratorios Clinton, donde se encargarán de desarrollar las aplicaciones civiles de lo nuclear para el gobierno de Washington, al tiempo que conserva su puesto en Saint Louis. Acabará su carrera como presidente y director general de Monsanto (1951-2006), en un momento en que su empresa, que se ha convertido en uno de los grupos químicos más poderosos del mundo, está a punto de obtener el mayor contrato de su historia, la producción del &#8220;agente naranja&#8221; para la guerra de Vietnam…</p></blockquote>
<p>Este párrafo es esclarecedor, y no es más que una muestra de lo que hay detrás del complejo tecnoindustrial; no simples emprendedores y “libre acción humana” (sic) como les gusta decir a los liberales, sino la dura y férrea mano del estado.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
[1]: En los apenas dos capítulos que llevo, <em>El mundo según Monsanto</em> es una muestra de la verdadera cara de la agroindustria y sus derivados, de los cómplices estatales y lo más importante, del peligro de la misma (especialmente Monsanto) que mediante diversas leyes estatales (sobre todo las patentes agrícolas) pretende convertirse en una gran monopolio agrario. Se recomienda encarecidamente su lectura.</p>
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		<title>Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren (Gary Chartier)</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/08/socialismo-de-estado-y-anarquismo-en-que-coinciden-y-en-que-difieren-aplicado-a-la-reforma-sanitaria/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 13:37:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Benjamin Tucker publicaba en 1893 un artículo, Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren, contenido en su Instead of a Book, donde exponía las posturas enfrentadas de Proudhon y Marx. El primero adoptaba la postura natural frente al monopolio: eliminar toda restricción a la competencia en la oferta de empleos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1799" title="reforma sanidad obama" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/reforma-sanidad-obama1.jpg" alt="reforma sanidad obama" width="166" height="192" /></p>
<p>Benjamin Tucker publicaba en 1893 un artículo, <a href="http://isladelatortuga.fullblog.com.ar/post/socialismo-de-estado-y-anarquismo-nueva-version-761212428636/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren</em></span></a>, contenido en su<em> Instead of a Book</em>, donde exponía las posturas enfrentadas de Proudhon y Marx. El primero adoptaba la postura natural frente al monopolio: eliminar toda restricción a la competencia en la oferta de empleos, de modo que los trabajadores disfrutaran del producto completo de su trabajo. Marx, por el contrario, proponía  formar un monopolio universal concentrado en el Estado para combatir los monopolios del capitalismo.</p>
<p>Más de un siglo después, <a href="http://liberalaw.blogspot.com/2009/08/state-socialism-and-anarchism.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Gary Chartier</em></span></a> toma la defensa del genuino libre mercado frente al capitalismo estatal y los remedios socialdemócratas en los mismos términos que Tucker. De lectura obligada para quienes todavía piensan que la sanidad americana es el paradigma del <em>laissez faire</em>:</p>
<blockquote><p>Considere el impacto que ejerce el poder de monopolio de las compañías farmacéuticas y el complejo médico a través de la ejecución de los derechos de patente conferidos arbitrariamente por el gobierno. O considere el efecto sobre los precios cuando las exigencias de licenciación limitan quién puede ser médico, cuántos médicos puede haber y qué tipos de trámites deben pasar quienes no son médicos. O el efecto que ejercen similares exigencias de licenciación que reducen dramáticamente la competencia en otras profesiones sanitarias. O el efecto de limitar los permisos de los hospitales –frecuentemente también en vista de las condiciones de mercado de las comunidades en las que estarían dispuestos a operar (de modo que haya tan poca competencia cara a cara como sea posible).</p></blockquote>
<p>Sin olvidar las restricciones estatales que impiden a los pobres un ingreso mayor del que obtienen bajo el capitalismo estatal, Chartier propone abolir las patentes sobre los medicamentos, los requisitos de zona y licencia para construir un hospital y todas las barreras de entrada que limitan la competencia entre las profesionales sanitarios. También apunta que las subvenciones agrícolas deberían ser suprimidas, debido a que desvían recursos para producir alimentos de escasa capacidad nutritiva.</p>
<p>Por mi parte, creo que una medida complementaria a la liberación total del mercado sería la mutualización de la sanidad pública, de forma que fuese entregada a las comunidades más cercanas y gestionada democráticamente por una junta electa, tal como el banco JAK, con el objetivo de ofrecer sus servicios al costo. Roderick Long menciona en <a href="http://libertariannation.org/a/f12l3.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>How Government Solved</em></span></a> que, antes de que el aparato regulador socialdemócrata las destruyera, asociaciones y mutualidades obreras de todo tipo ofrecían servicios médicos a sus afiliados por menos de 2 dólares al año.</p>
<p>¿Quién quedaría sin sanidad cuando las mutualidades la sirven al precio de costo, las barreras de Chartier han sido abolidas y el trabajo recibe su producto completo?</p>
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		<title>Las subvenciones a los grandes y a los pequeños</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Aug 2009 21:38:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es habitual que, frente a las denuncias de quienes se oponen al vínculo del Estado con las corporaciones, sus partidarios mencionen las también abultadas subvenciones a las pequeñas empresas. En efecto, si empresas de todos los tamaños y estructuras reciben subvenciones, no existe tal “capitalismo corporativo” ni es probable que, en ausencia del Estado, predominase [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1768" title="I+D" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/I+D.jpg" alt="I+D" width="270" height="129" /></p>
<p>Es habitual que, frente a las denuncias de quienes se oponen al vínculo del Estado con las corporaciones, sus partidarios mencionen las también abultadas subvenciones a las pequeñas empresas. En efecto, si empresas de todos los tamaños y estructuras reciben subvenciones, no existe tal “capitalismo corporativo” ni es probable que, en ausencia del Estado, predominase una economía más local y a pequeña escala.</p>
<p>En primer lugar cabe aclarar que los mutualistas no defienden las pequeñas empresas per se; tan solo afirman que, en un libre mercado radical, la producción sería conducida por organizaciones de jerarquía y tamaño más reducido. No idealizan al pequeño empresario ni al trabajador autoempleado.</p>
<p>Respecto a las subvenciones a las pequeñas empresas, lo que debe preguntarse el estudioso no es a quién van dirigidas (sea a pequeñas, medianas o grandes empresas) sino qué estructura y tamaño de la organización fomentan. Si las subvenciones a corporaciones como Zara o General Motors estuviesen diseñadas para incentivar la producción para mercados locales, con redes de distribución cortas y jerarquías reducidas (p. ej. mediante requisitos previos al desembolso), es evidente que tales subvenciones, a pesar de dirigirse a grandes empresas, incentivarían un modo de producción exactamente opuesto.</p>
<p>Del mismo modo, si las subvenciones se dirigen a pequeñas empresas pero tienen por objeto intensificar el uso del capital, ampliar las redes de distribución y las jerarquías, es indiferente quiénes sean los beneficiarios; lo cierto es que la medida desviará el modo de producir hacia formas propias de las grandes empresas capitalistas.</p>
<p>Y esto último es lo que sucede en la actualidad: el Estado, en un torpe intento de crear una economía bien nutrida de pequeñas y medianas empresas, intenta crearlas a imagen y semejanza de los dinosaurios corporativos. Se trata de injertar sus procedimientos en un entorno completamente distinto a donde surgieron. Como consecuencia, las empresas subvencionadas fracasan o alcanzan un tamaño artificialmente grande.</p>
<p>Este es precisamente el objetivo de los institutos industriales que crecen por toda la geografía nacional, así como de las subvenciones a la exportación y a la Investigación y Desarrollo (I+D) –aunque por supuesto, las pymes no son las únicas ni las mayores beneficiarias de todo este derroche de medios estatal. Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana el <a href="http://www.aitex.es/index.php?option=com_content&amp;task=section&amp;id=18&amp;Itemid=168"><span style="text-decoration: underline;">AITEX</span></a> desarrolla gratuitamente productos con aplicación al sector textil; los empresarios no tienen más que comprar la patente para explotar sus descubrimientos. Gracias a estas instituciones públicas y semipúblicas, las poderosas empresas de ámbito local –que en ocasiones cuentan con multitud de empleados, y redes de distribución mucho más amplias de lo que sugiere el término “pyme”- externalizan en el contribuyente el coste de las pruebas e investigaciones de nuevos productos. Además, el AITEX también proporciona asesoramiento en administración y de diversa clase.</p>
<p>Tales ejemplos no refutan la tesis mutualista; al contrario, demuestran que sin toda esa infraestructura estatal de subvenciones, independientemente de quién sea su inmediato beneficiario, las organizaciones tenderían a ser de ámbito más local y menos jerárquicas. Las subvenciones a la exportación, ampliando las redes de distribución; las subvenciones al I+D y los Institutos, fomentando los métodos jerárquicos e intensivos en conocimientos técnicos; y las patentes gratuitas, otorgando un monopolio sin virtualmente ningún coste [1], operan en el sentido contrario.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>[1]: Por otro lado, las patentes inhiben la tendencia hacia organizaciones más horizontales en la medida en que desechan su principal virtud: el conocimiento preciso sobre el proceso de producción.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Equipos autogestionados y propiedad intelectual</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2009 20:01:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En su estudio para el C4SS, Intellectual Property: a Libertarian Critique, Kevin Carson expone una idea interesante sobre el por qué de las corporaciones en determinados sectores de la economía. Junto con las subvenciones al transporte, me parece una de sus mejores aportaciones al análisis del capitalismo estatal. Menciona que el principal factor que impide [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1761" title="anti-copyright" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/anti-copyright.gif" alt="anti-copyright" width="368" height="145" /></p>
<p>En su estudio para el <a href="http://c4ss.org">C4SS</a>, <a href="http://c4ss.org/content/521"><span style="text-decoration: underline;">Intellectual Property: a Libertarian Critique</span></a>, Kevin Carson expone una idea interesante sobre el por qué de las corporaciones en determinados sectores de la economía. Junto con las subvenciones al transporte, me parece una de sus mejores aportaciones al análisis del capitalismo estatal.</p>
<p>Menciona que el principal factor que impide la aparición de equipos autónomos de trabajadores en el sector tecnológico son las patentes. Gracias a estas últimas, las grandes empresas impiden que sus empleados puedan aprovechar sus avances de forma independiente. Mientras las corporaciones ya han adoptado estructuras fuertemente horizontales y descentralizadas –al menos en los sectores punteros-, las patentes impiden que esas estructuras descentralizadas excedan los límites de la empresa.</p>
<blockquote><p>Incluso apologistas corporativos como Bill Gates y Tom Peters celebran la revolución de las redes y el allanamiento de las jerarquías: ellos únicamente favorecen la domesticación del proceso dentro de la estructura corporativa forzado por la tenencia de “propiedad intelectual”. Pero los diseñadores conectados en red dentro de Microsoft hacen esencialmente lo mismo que hacen los equipos de programadores de Linux fuera de los límites corporativos. La “propiedad intelectual” es lo único que impide que se disuelvan tales límites, y que los programadores de Microsoft pasen a formar parte de un ambiente más grande de redes horizontales y de diseño flexible, con la empresa reemplazada por equipos autoorganizados alrededor de proyectos –con equipos ganando constantemente miembros y perdiéndolos en favor de otros equipos, con interrupción de proyectos o bifurcaciones, etc. en base al modelo de Linux.</p></blockquote>
<p>Su receta es clara: elimine la propiedad intelectual y las corporaciones tecnológicas se disolverán en una multitud de redes de programadores autoempleados. Es poco probable que, dadas las bajísimas necesidades de capital inicial en el sector, los empleados de Microsoft continuasen trabajando para Gates en ausencia de patentes &#8211; Kevin Carson compara este fenómeno con el monopolio de la tierra en el siglo XIX.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Guerra contra el Copyright: sonrisas y lágrimas</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/06/guerra-contra-el-copyright-sonrisas-y-lagrimas/</link>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2009 14:44:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Libertista</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Propiedad Intelectual]]></category>

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		<description><![CDATA[Artículo de Kevin Carson originalmente publicado en el Center for a Stateless Society.
http://c4ss.org/content/646]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Empecemos por las malas noticias.<br />
Primero, la industria de la moda quiere resucitar el rancio proyecto de una ley que sale periódicamente a la palestra: el Acta de Prohibición de Piratería de Diseños.</p>
<p>En un aparte, deseo agradecer a Eric Husman y Kathleen Fasanella, marido y mujer que escriben en GrimReader y Fashion Incubator respectivamente).</p>
<p>Esperemos que este proyecto no salga adelante. La industria de la moda funciona hoy en día en un modelo de “código abierto”: los diseñadores americanos van a los desfiles de París y copian los diseños más populares. En otras palabras, funciona de la misma forma en la cual su madre intercambiaba recetas con la vecina.</p>
<p>Esta ley transformaría la industria en un modelo con contenido sujeto a propiedad, con los diseños de moda protegidos por patentes. Su principal promotor, el Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA por sus siglas en inglés), va a ocupar un lugar privilegiado junto a la RIAA y la MPAA [ver “Comunismo del Copyright] en el eje del mal. Por otro lado, la jefa de la CFDA, Diane von Furstenburg, es notoria por copiar un diseño de chaqueta de un pequeño sello independiente canadiense, Mercy. Si usted cree que esta ley protegerá a las tiendas como Mercy de la gente como von Furstenburg, tendrá que bajar de la nube rosa.</p>
<p>Esta ley destruirá a los diseñadores modestos en caso de ser aprobada. Dado que cada miembro de la cadena de distribución puede ser denunciado por infringir las patentes, se hará mucho más costoso encontrar diseñadores de patrones, cortadores y otros contratistas, además de tiendas que vendan sus diseños. Kathleen Fasanella describe el efecto de esta ley en el pequeño diseñador de esta forma:</p>
<blockquote><p>“… cualquier contratista, diseñador de patrones, comercial o dueño de tiendas, para evitar problemas legales por vender productos pirateados, requerirán que usted, como diseñador, pruebe la propiedad de su diseño antes de querer hacer nada en relación con él. Como mínimo, tendrá que contratar un abogado y costear una búsqueda en un registro de diseños que contenga todos los diseños sujetos a patente. Si creía que buscar un logo o nombre corporativo era difícil, créame, hay diez mil diseños por cada logo. Sin embargo, sería obligatorio, porque si no nadie trabajaría con usted. Por otro lado, la tienda también tendría que contratar sus propios abogados para comprobar su historial y redactar los contratos. Evidentemente, todo eso disparará el precio del canon que le cobrarán para que pueda exponer en la tienda.”</p></blockquote>
<p>Dado que la ley ofrece un potencial gigantesco para que los grandes diseñadores aniquilen al pequeño, uno podría (ejem) pensar que ese es el objetivo del Acta. Está diseñada a medida para realizar “acoso de patentes”. Husman describe al acosador de patentes como</p>
<blockquote><p>“alguien que patenta todas las posibles variaciones de un diseño de forma que puedan controlar un gran trozo del mercado y disuadir a quienes entren en el mercado mediante litigios, acorralándolos para llegar a acuerdos legales provechosos para el acosador.”</p></blockquote>
<p>¿Sabían que Coca-Cola demandó a una pequeña empresa por copiar el nombre corporativo cuando la otra empresa tenía el nombre <em>desde antes</em>? En este juego de leguleyos no gana el que tiene la razón, sino el que tiene mejores (y más caros) abogados.</p>
<p>En segundo lugar, Jesse Walker, en la revista Reason, informa de que la RIAA está apoyando el Acta sobre los Derechos de Interpretación.</p>
<blockquote><p>Esto no es el pequeño tributo que las emisoras de radio han estado pagando a los compositores. En su lugar, el dinero irá a los intérpretes y a los dueños del copyright. En esencia, es una expansión del canon que ya pagan las emisoras de radio por cable, satélite e Internet. El argumento básico de la industria para apoyar la ley es que “solventará una falla legal que ha permitido a las emisoras convencionales eludir el pago de derechos”.</p>
<p>Curiosamente, cuando se estableció la imposición del canon a las emisoras no tradicionales en la década de los 90, se argumentó diciendo que eran las radios convencionales las que estaban siendo maltratadas por una falla legal.</p></blockquote>
<p>Hasta aquí las malas noticias. Ahora llegan las buenas desde Europa, para alegrarles el día:</p>
<p>Por un lado, la corte suprema francesa ha anulado la ley francesa sobre Internet de los tres avisos, que cortaría el acceso a Internet (si bien no el pago de las cuotas) tras dos notificaciones del gobierno.</p>
<p>Por su parte, el Partido Pirata de Suecia ha sacado el 7% de los votos emitidos para el Parlamento Europeo, obteniendo un representante, posiblemente dos. En una clara muestra de la ley de consecuencias inesperadas, el Partido Pirata se ha visto fuertemente beneficiado del escándalo surgido por el acoso judicial al servidor The Pirate Bay.<br />
No creo en las elecciones, y puedo asegurarles que no les voy a pedir que voten, pero un partido cuyo único interés es tumbar la legislación sobre propiedad intelectual es el mal menor. Mientras sólo se dedique a ese esfuerzo no recibirá queja alguna por mi parte.</p>
<p>Queda claro que la producción y el parasitismo están radicalmente enfrentados: sólo puede quedar uno.</p>
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		<title>La falsa forma cultural y su declive &#8211; K. Carson</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 21:58:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este artículo fue originalmente publicado por Kevin Carson en la P2P Foundation. En él habla, entre otras cosas, de las posibilidades descentralizadoras de la energía eléctrica (algo que ya comentamos a raíz de la objeción de Peter Klein) en relación con la energía a vapor de la “era paleotécnica” (la primera revolución industrial). También hace [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1508" title="taylorismo" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/06/taylorismo.jpg" alt="taylorismo" width="186" height="170" /></p>
<p>Este artículo fue originalmente publicado por Kevin Carson en la <a href="http://blog.p2pfoundation.net/the-cultural-pseudomorph-and-its-decay/2009/06/08">P2P Foundation</a>. En él habla, entre otras cosas, de las posibilidades descentralizadoras de la energía eléctrica (algo que ya comentamos a raíz de la <a href="http://www.mutualismo.org/2009/04/la-pregunta-de-peter-klein-ii/">objeción de Peter Klein</a>) en relación con la energía a vapor de la “era paleotécnica” (la primera revolución industrial). También hace un breve repaso de la transformación de la economía norteamericana en los siglos XIX y XX y vislumbra las repercusiones de la era sin petróleo sobre el tamaño y la forma de la empresa.</p>
<p>Al público hispanohablante puede resultarle novedoso, ya que aunque trata este tema en <em>Organization Theory</em>, no existen ningún material en castellano al respecto.</p>
<p>Sin embargo, en mi opinión la parte más interesante es el asunto de la evolución de las empresas occidentales durante las últimas décadas hacia un modelo más flexible y descentralizado. En sus anteriores libros (<em>Studies</em> y <em>Org Theory</em>) Carson parecía ignorar esta tendencia descentralizadora, como si las compañías de hoy operasen exactamente igual que hace cincuenta años.<br />
Su nueva perspectiva supone un paso más: el mutualismo ya no solo puede predecir deductivamente cómo sería un mercado liberado, sino que puede mostrar ahora los pequeños avances en esa dirección a raíz de las reformas liberalizadoras de las últimas décadas. Según Carson, la fluctuación de precios y la inestabilidad de los mercados –otra forma de llamar a la competencia libre- son los detonantes de los cambios.</p>
<p>En cuanto al título, he tenido un pequeño problemilla con la traducción: el original era <em>The Cultural Pseudomorph and Its Decay</em>, así que he sustituido “pseudomorph”, de difícil traducción, por la “falsa forma”, que es el significado literal. Si alguien conoce una traducción mejor le agradecería que lo comentase en el hilo. (He añadido algunas notas a pie de página mías para aclarar algunos términos que pueden no estar claros).</p>
<p><strong>La falsa forma cultural y su declive</strong></p>
<p>De acuerdo con Lewis Mumford, así como con otros numerosos partidarios de la industria descentralizada como Piotr Kropotkin y Ralph Borsodi, la principal razón para la producción a gran escala fue originalmente economizar potencia de vapor. En la era del vapor, todas las máquinas de una fábrica estaban conectadas por correas al motor desde un único generador de fuerza motriz. La invención del generador eléctrico y el motor eléctrico, que hizo reducir la máquina a la demanda y situarla cerca del mercado, eliminó este imperativo. Para Mumford, por lo tanto, la energía eléctrica era la característica definitoria de su fase “neotécnica”, distinguiéndola de la vieja fase “paleotécnica” de energía de vapor y grandes fábricas.</p>
<p>Michael Piore y Charles Sabel, al escribir <em>The Second Industrial Divide</em>, argumentaron que era posible incorporar la energía eléctrica para fabricar  en una de dos formas. La primera, y más natural, era aprovechar la ventaja de su potencial descentralizador e incorporar maquinaria eléctrica de pequeña escala y de uso general en la producción artesanal en un distrito industrial local. El otro era incorporar la energía eléctrica en el viejo sistema industrial paleotécnico. El segundo, el camino tomado por la mayor parte, fue la base de la industria americana de producción en masa.</p>
<p>La economía americana tomó el segundo camino en gran medida como resultado de la intervención estatal. Sin un sistema de ferrocarril centralizado y de gran volumen –casi completamente creado por el Estado-, y sin los costes de transporte artificialmente bajos como resultado de ello, no hubiera existido un único mercado nacional. Fue únicamente la existencia de un mercado nacional unificado, con costes de distribución artificialmente bajos, lo que hizo posible a las grandes empresas manufactureras atender a un único mercado nacional.</p>
<p>Sin esta intervención, el sistema de ferrocarril americano se habría desarrollado probablemente a partir de un gran número de redes de ferrocarril orientadas a nivel local, con las conexiones que eventualmente se desarrollaran más tarde y siendo de mucha menor capacidad. En este contexto, en el curso natural de cosas, los fabricantes locales tendrían que florecer para atender los mercados locales, y la energía eléctrica tendría que haberse integrado en esta industria local. El estado natural de cosas, en resumen, tendría que haber sido en la segunda revolución industrial el cambio de la economía americana en cien o más mercados locales y en red, siguiendo el modelo de Emilia-Romagna.</p>
<p>Pero esto no ocurrió. El Estado centralizado, aliado con los viejos intereses paleotécnicos, cooptó la revolución neotécnica por medio de un ejercicio masivo y planificado de ingeniería social.</p>
<p>Mumford llamó a este desvío del potencial neotécnico, y su incorporación en la estructura paleotécnica, una “falsa forma cultural”. La neotécnica no “desplazó el antiguo régimen” con “rapidez y decisión”, y no “desarrolló su propia forma y organización”. Las citas siguientes son de<em> Technics and Civilization</em>.</p>
<blockquote><p>Emergiendo del orden paleotécnico, las instituciones neotécnicas no se han comprometido en muchos casos con esto, dado el camino antes de esto, han perdido su identidad a causa de los intereses personales que continuaron apoyando los instrumentos obsoletos y los objetivos antisociales de la era industrial media. Los ideales paleotécnicos todavía dominan en gran medida la industria y la política del mundo occidental…hasta el punto de que la industria neotécnica ha fallado en transformar el complejo de hierro y carbón, al punto que ha fallado en asegurar unos cimientos adecuados para una tecnología más humana, tomando la comunidad como un todo, al punto que ha prestado su potencia aumentada al minero, el financiero y el militarista, las posibilidades de trastornos y caos se han incrementado…<br />
Las nuevas máquinas siguen, no su propio modelo, sino el modelo marcado por las estructuras económicas y técnicas previas…<br />
El hecho es que en las grandes áreas industriales de Europa occidental y América…, la fase paleotécnica está todavía intacta y todas sus características esenciales permanecen, incluso aunque muchas de las máquinas que usa son neotécnicas…<br />
Usamos simplemente nuestras nuevas máquinas y energías para añadir procesos que comenzaron bajo los auspicios de la empresa capitalista y militar: no la hemos utilizado aun para conquistar estas formas de empresa y superarlas para objetivos más vitales y humanos…<br />
No solo tiene las viejas formas de técnicas que han servido para constreñir el desarrollo de la economía neotécnica: sino que los nuevos inventos y artilugios se han usado frecuentemente para mantener, renovar y estabilizar la estructura del viejo orden social…<br />
La presente pseudoforma es, social y técnicamente, de baja calidad. Tiene solo una fracción de la eficiencia que la civilización neotécnica como un todo podría poseer, provista esta finalmente produce sus propias formas institucionales y controles y direcciones y modelos. En el presente, en lugar de encontrar estas formas, hemos aplicado nuestra habilidad e inventiva de tal manera que damos un aliento fresco de vida a muchas de las instituciones capitalistas y militaristas obsoletas del viejo periodo. Objetivos paleotécnicos con medios neotécnicos: esta es la característica más obvia del orden presente…<br />
Es posible una una metamorfosis general en la cultura: nuevas fuerzas, actividades, instituciones, en lugar de cristalizar independientemente de sus formas más apropiadas, podrían introducirse sigilosamente en la estructura de la civilización existente…como civilización, no hemos entrado en la fase paleotécnica…Estamos viviendo todavía, en palabras de Matthew Arnold, entre dos palabras; una es la muerta, la otra el poder para nacer.</p></blockquote>
<p>Como resultado, la industria americana derivó en una producción sloanista [1] masiva a finales de siglo. Como apuntan Sabel y Piore, “ha costado casi un siglo…descubrir cómo organizar una economía para recoger los beneficios de la nueva tecnología”.</p>
<p>La primera etapa de la falsa forma  implicó la integración de la energía eléctrica en la estructura de fábrica paleotécnica: el uso de máquinas enormemente caras y especializadas en un producto, desde la que siguió la necesidad de utilizar la maquinaria a plena capacidad para reducir los costes unitarios; esto fue consecuentemente necesario para divorciar la producción de la demanda, mantener las máquinas funcionando, y preocuparse de la venta de las cosas después. A partir de aquí, en orden, siguió la necesidad de la corporación de controlar la sociedad en general, para garantizar que la producción sería consumida y ningún excedente de bienes frenaría el funcionamiento del motor. La conclusión lógica del sistema era la obsolescencia planificada [2], los distintivos de marca, la gran presión de la publicidad, y todo lo demás. Y montañas de desperdicios: montañas de bienes reparables en el basurero, montañas de inventario en las fábricas, montañas de bienes económicamente inútiles producidos para el complejo militar-industrial cuya principal función era destruir riqueza y prevenir su amontonamiento demasiado rápido.</p>
<p>Cuando esta etapa se hizo insostenible, la falsa forma entró en una segunda y débil etapa que Mumford ha fallado en anticipar. La crisis del insostenible choque de las economías occidentales industriales alrededor de 1970, después de haber sido pospuesta en una generación por la Segunda Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial resolvió temporalmente las tendencias crónicas hacia la sobreinversión  y el subconsumo, ampliando muchas de las plantas y equipos del mundo fuera de los EEUU. Pero las tendencias críticas volvieron en los 70, con el abuelo de la crisis del cenit del petróleo actual.</p>
<p>En esta segunda etapa –promovida por Taichi Ohno como la producción ligera de Toyota y por las empresas de fabricación flexible de distritos industriales como los de Emilia Romagna –la economía corporativa comenzó a incorporar tecnologías y formas de organizar la producción que dieron vida a la visión neotécnica original.</p>
<p>De acuerdo con Piore y Sabel, el cambio hacia la producción ligera en América desde 1980 ha sido en gran parte una respuesta al creciente ambiente de incertidumbre macroeconómica que prevaleció después del resurgimiento de la crisis de sobreacumulación, y los shocks del petróleo de los 70s. La industria de producción masiva es extremadamente frágil –p. ej. “no se ajusta fácilmente a grandes cambios de su ambiente”. La cuestión no es cómo reaccionará la industria para resolver el agotamiento, sino cómo reaccionará a los tipos de fluctuación salvaje en los precios y las ofertas erráticas.</p>
<p>En cambio, el sistema dominante en los distritos industriales como Emilia Romagna se llama “fabricación flexible” por una razón. Es posible redirigir los bienes de capital dedicados y modificar las relaciones contractuales, y hacerlo muy rápidamente, en respuesta a los cambios súbitos del entorno. Aunque la producción artesanal siempre ha tendido a expandirse en relación a la industria masiva durante las depresiones económicas, fue solo en la prolongada depresión de 1970 y 1980 que comenzó a emerger de su estatus secundario, de forma que dichas técnicas de fabricación ligera empezaron a definir el sistema industrial.</p>
<p>Desde la segunda revolución industrial a finales del siglo XIX hasta el presente, las depresiones económicas han ampliado periódicamente el margen de la producción artesanal respecto a la producción en masa –pero sin alterar sus relaciones. El crecimiento lento arroja dudas en la siguiente expansión; en un ambiente incierto, las empresas postergan las inversiones de producción en masa o se pasan a técnicas de producción artesanal, que permiten entrar rápido en cualquier mercado abierto. El ejemplo más rotundo es la tendencia hacia una economía industrial de subsistencia o de reparación: como los mercados se estancan, el intervalo entre el reemplazo de los bienes vendidos se alarga. Este intervalo alargado incrementa la demanda de piezas de repuesto y servicios de mantenimiento, que son ofrecidos solo por empresas organizadas flexiblemente que usan equipamiento de uso general (N. T: de uso no especializado). El artesano de 1930 con una caja de herramientas yendo de puerta en puerta en busca de trabajos raros simboliza el descenso de la división del trabajo que acompaña el retroceso económico: la vuelta a los métodos artesanales.</p>
<p>Pero lo distintivo de la crisis actual es que el cambio hacia una mayor flexibilidad está provocando sofisticación tecnológica –en lugar de retroceso hacia técnicas simples. Como las empresas se han enfrentado a la necesidad de rediseñar los productos y métodos para dirigir los costes y la competencia creciente, han encontrado nuevas formas de recortar costes de la producción personalizada…en resumen, la artesanía ha retado a la producción en masa como paradigma.</p>
<p>En el caso de las pequeñas empresas japonesas del metal, las minifábricas americanas y la industria textil pratense (N.T: Italia), ha prevalecido el mismo modelo. Los pequeños contratistas de las grandes empresas manufactureras “sienten la volatilidad creciente del mercado de sus clientes; en respuesta, adoptan técnicas que reducen el tiempo y el dinero dedicados a cambiar de producto a producto, y eso también incrementa  la sofisticación y la calidad de la producción”. En Italia y Japón los contratistas se han federado entre ellos para crear redes de fabricación flexible y reducir su dependencia en una sola salida para sus productos.</p>
<p>Pero incluso aunque la economía corporativa volvió al original potencial de las tecnologías de producción neotécnicas, lo hizo dentro de la estructura organizacional paleotécnica, en la que los procesos de fabricación ligeros y flexibles continuaron siendo gobernados por enormes corporaciones que retenían el control sobre las finanzas, la publicidad y la propiedad intelectual.</p>
<p>E incluso la tecnología de producción ligera falló en alcanzar todo su potencial en una economía todavía basada en un modelo de distribución basado en “almacenar y descargar” (o en barcos-contenedor). El auténtico potencial de la fabricación ligera es eliminar totalmente el inventario orientando la producción a la demanda. No importa cómo de ligera sea una fábrica internamente, si el inventario únicamente es barrido bajo la alfombrilla –o más bien en las fábricas y los camiones- con una cadena de distribución de miles de millas. La verdadera producción ligera solo se logrará en una economía completamente relocalizada, en la que la maquinaria esté no solo subordinada al flujo de producción dentro de la fábrica, sino que la fábrica en sí misma esté subordinada tanto como sea posible a la demanda local y situada tan cerca como sea del punto de consumo.</p>
<p>La buena noticia es que la segunda etapa de la falsa forma es tan completamente insostenible como la primera. Como las viejas instituciones corporativas dependen más y más de la “propiedad intelectual” para captar valor del proceso directo de producción que ellos ya no controlan, se hacen cada vez más vulnerables. Como el proceso de producción se hace en red, y es controlado casi completamente por contratistas, la corporación se convierte solamente en otro potencial nodo superfluo para ser tratado como una obstrucción  y eludida. Y como ha argumentado en el pasado Eric Hunting, los crecientes diseños modulares de productos que el capitalismo corporativo ha asumido para sus propios objetivos son ahora otro modo por el que el sistema  está cavando su propia tumba.</p>
<p>El “capitalismo cognitivo” es viable solo en la medida que las patentes y los copyrights puedan hacerse cumplir por la fuerza, y la gente esté dispuesta a respetar su legitimidad. Todo el modelo de negocio, no solo del dinosaurio corporativo de las industrias del entretenimiento y el software, sino de los fabricantes físicos cuyos precios constan en buena medida de rentas de “propiedad intelectual” en lugar de trabajo actual y costes materiales de producción, colapsarán tan pronto como aquellos ocupados en la producción actual los vean como los parásitos inútiles que son.</p>
<p>El retorno de las viejas crisis de sobreacumulación y subconsumo con los posteriores desastres económicos, la creciente insostenibilidad mundial o incluso continental se suman a la era del cénit del petróleo, la imposibilidad de captar valor de la “propiedad intelectual” en una era de fuerte codificación y bittorrent, y por encima de todo la expansión de los costes de producción y gastos generales en el extremo inferior de la cantidad de mejoras en la tecnología de máquinas-herramienta miniaturizadas y la suma de pequeños capitales de pequeña escala subcontratados, significa que estamos en “tiempos interesantes”.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>[1]: “Sloanista” proviene de Sloan, uno de los gestores más celebres de General Motors.</p>
<p>[2]: Con “obsolescencia planificada” Carson se refiere a la práctica de las corporaciones de lanzar productos con un periodo de vida intencionadamente breve, para así garantizarse el consumo continuo.</p>
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		<title>¿Comunismo del copyright?</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jun 2009 13:35:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1501" title="comunismo" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/06/comunismo.jpg" alt="comunismo" width="177" height="238" /></p>
<p>Se trata de un artículo publicado originalmente en el <a href="http://c4ss.org/">Center For a Stateless Society</a> por Kevin Carson y traducido al castellano por Logsemán (logseman@gmail.com)</p>
<p><strong>¿Comunismo del copyright?</strong></p>
<p>En una entrevista de 2005, Bill Gates rechazaba el movimiento de código abierto/cultura libre, definiéndolo como “una nueva suerte de comunistas que quieren destruir los incentivos de los creadores de música, películas y software para crear nuevas obras, todo ello bajo distintas excusas.</p>
<p>No importa la actitud bifaz de Gates en este asunto. Nos es indiferente que desarollase el compilador BASIC de Microsoft bajo un esquema clásico de código abierto: “La mejor forma de prepararlo es escribir programas, y estudiar los mejores programas que otra gente escribió. En mi caso, fui a los contenedores de basura del Centro de Ciencia Computacional (CSC) y de ahí sacaba listados de sus sistemas operativos)”, para que luego este entusiasta escarbador de basura tuviera el rostro de escribir una carta al Homebrew Computer Club en 1976 quejándose de que la ruptura generalizada del código BASIC le estaba quitando el pan de la boca (“La mayoría de ustedes roban los programas que usan”), a pesar de ser un niño rico desde la cuna.</p>
<p>No es relevante lo que Gates haya hecho. Muchas fortunas basadas en el saqueo se han visto justificadas más tarde. Lo que nos importa es lo que dice: si no crees que el Estado debe garantizarte una recompensa por tus esfuerzos, eres un comunista.</p>
<p>Sin embargo, como bien decía el anarcoindividualista estadounidense Benjamín Tucker hace ya más de un siglo, eliminar los privilegios y monopolios implica que el libre mercado “socializará” los beneficios de la innovación.</p>
<p>El proceso normal en un libre mercado sin barreras de entrada es que un innovador obtenga beneficios extraordinarios a corto plazo por ser el primero del mercado, y que esos beneficios extraordinarios desaparezcan hasta ser nulos a medida que los competidores adoptan la innovación y bajan el precio gradualmente hacia el coste de producción.</p>
<p>Como muchos críticos de la “propiedad intelectual” resaltan, el concepto es contradictorio en sí mismo. La “propiedad intelectual” está reñida radicalmente con los principios de la auténtica propiedad privada. La “propiedad intelectual” sólo puede existir si se infringen los derechos de la propiedad privada tangible. Los copyrights y las patentes conceden al tenedor de éstos una apropiación de facto de la propiedad física de otras personas, impidiéndoles usar esa propiedad en las formas y modos que determine el monopolio que el tenedor de esos derechos posee.</p>
<p>Si analizamos la justificación que subyace en la legislación de propiedad intelectual, la asunción principal es que el artista o “innovador” tiene derecho a que el Estado le garantice una ganancia a cambio de su esfuerzo o su inversión.</p>
<p>Entonces si nosotros somos comunistas del copyright, Bill Gates y sus amigos de la RIAA [industria musical] y la MPAA [productores de películas] son, en verdad, unos nazis del copyright.</p>
<p>El fascismo es un sistema en el cual el gobierno garantiza la protección de los intereses de sus industrias protegidas escudándolas (incluso a punta de pistola) de la competencia del mercado.</p>
<p>Los nazis del copyright creen que el derecho del creador a un beneficio por su obra está por encima del derecho de la gente a entrar libremente al mercado y usar su propiedad como gusten.</p>
<p>Nosotros, los comunistas del copyright, creemos que todo el mundo debe poder hacer lo que quiera con su propiedad, y que nadie tiene derecho a tener un beneficio garantizado por el Estado.</p>
<p>El nazismo del copyright, por otra parte, es el “socialismo perverso” descrito por Noam Chomsky: privatizar beneficios y socializar costes. La propiedad de la masa (obtenida como fruto de su trabajo) y su derecho a hacer lo que deseen con ella; todo eso es “socializado” para beneficiar a los privilegiados. El santo y seña de Gates es la “perversa máxima de los amos de la humanidad”, frase de Adam Smith frecuentemente citada por Chomsky. Tal máxima es: “Todo para nosotros… y nada para los demás.”</p>
<p>Otra cita de Adam Smith que interesa a los nazis del copyright: “Gentes del mismo oficio rara vez se reúnen, ni siquiera para divertirse, sin que la conversación termine con una conspiración contra el público o en un contubernio para subir los precios”.</p>
<p>Por consiguiente me declaro enemigo de Gates, la MPAA y la RIAA y me declaro amigo de Adam Smith.</p>
<p>Si esto es comunismo, entonces llevémoslo hasta sus últimas consecuencias.</p>
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