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Gary Chartier nos presenta Markets not Capitalism

En esta entrevista a Gary Chartier hecha por Reason TV, Gary nos presenta el libro Markets not Capitalism, que ha coeditado con Charles Johnson.

El libro es una excelente recopilación de los mejores artículos que ha producido en los últimos años la blogosfera left-libertarian de Estados Unidos. Es una tremenda introducción a las ideas de aquellos libertarios que escoran a la izquierda, tanto para liberales y libertarios, como para gente de izquierdas, como para gente que venga de un trasfondo completamente distinto.

En el Center for a Stateless Society ya se está trabajando en una traducción al castellano. ¡Esperemos ver la versión en castellano pronto!

He traducido la entrevista. Podéis activar los subtítulos en las opciones de subtítulos en la esquina inferior derecha del vídeo. Abajo podéis leer la transcripción.

Mis agradecimientos a Zach Weissmueller, el entrevistador, por haber añadido los subtítulos al vídeo :)

My thanks to Zach Weissmueller, the interviewer, for adding the subtitles to the video :)

 

Zach Weissmueller    Hola, soy Zach Weissmueller, esto es Reason TV, estamos con Gary Chartier, decano asociado en la Escuela de Negocios de la Universidad de La Sierra y editor  del libro “Markets Not Capitalism” [“Mercados, No Capitalismo”], que ha coeditado con Charles W. Johnson. Está disponible en Amazon. Gary, gracias por estar con nosotros.

Gary Chartier            Un placer estar aquí, Zach.

ZW      Lo que probablemente se preguntarán muchos libertarios cuando vean el título “Mercados, No Capitalismo” sea, ¿cuál es el problema con el capitalismo?

GC      Si por capitalismo simplemente quieres decir mercados absolutamente libres, no tenemos absolutamente ningún problema con ello, pero hay muchos otros significados que son igual de comunes, si no más comunes. Cosas como asociación entre las empresas y el gobierno, dominación social por parte de los propietarios del capital, o mi favorito, lo que quiera que sea el sistema económico que tenemos actualmente, creo que éste es uno que la gente a menudo parece usar mucho. Y estamos muy incómodos con el sistema económico que tenemos actualmente porque está atravesado por privilegios garantizados por el estado, y nos gustaría librarnos de esos privilegios.

ZW      Hay palabras de uso común actualmente, la gente dice corporativismo, capitalismo de amigotes…

GC      Sí.

ZW      …pero lo que tú dices es que tenemos que ir más allá y renegar de todo capitalismo.

GC      Sí, y creo que tiene mucho que ver con el tono que esa palabra tiene en la mente de algunas personas, la historia que la palabra ha tenido y… En particular, voy a seguir refiriéndome a esa asociación con lo que quiera que sea que tenemos ahora, la clase de ordenación económica que existe en nuestro mundo hoy día, que está dominada por tipos que son amigotes de aquellos que tienen el poder estatal… Ésa no es la clase de ordenación económica que cualquiera que crea en la libertad debería favorecer.

ZW      El primer ensayo de tu libro habla de la noción de mercado liberado [freed market]. ¿Por qué es ese el primer ensayo de tu libro y podrías explicar el concepto?

GC      Por supuesto. William Gillis escribe un estupendo ensayo que habla de por qué la palabra “liberado” es importante. ¿Por qué la palabra “liberado” es importante? Porque los mercados que tenemos ahora no son libres. Están distorsionados por privilegios garantizados por el estado de todo tipo de formas diferentes. Y decir que estamos a favor de los mercados libres, o si lo prefieres, mercados liberados, es poner énfasis en que existe una tarea ante nosotros, si queremos libertad, hay algo que alcanzar, no es cuestión de celebrar lo que tenemos actualmente, es cuestión de hacer que algo dramáticamente diferente y emocionante ocurra.

ZW      Háblanos un poco de eso, cuál es la diferencia entre cómo sería un mercado liberado y lo que tenemos actualmente.

GC      Bueno, tomemos un ejemplo obvio, la sanidad, ¿de acuerdo? Tenemos un sistema sanitario que es defendido con regularidad por gurúes conservadores como en gran parte libre y un poco distorsionado por la intervención del estado, pero el hecho es que está fundamentalmente distorsionado por la intervención del estado. Considera por ejemplo la gama de requisitos en licencias para los profesionales sanitarios que limitan quién puede ofrecer servicios sanitarios, las restricciones sobre qué productos se pueden vender, los requisitos de acreditación de los hospitales, el monopolio que crean las patentes sobre los medicamentos, etc. Así que en todos sus entresijos el mercado sanitario está deformado por la intervención del estado. Lo que me preocupa es que la gente que habla como si lo que tenemos fuera básicamente un libre mercado, asume, me da la impresión, que, digamos en el contexto de la sanidad, todo lo que tenemos que hacer es, no sé, librarnos de Medicare y librarnos de Obamacare [seguridad social en EEUU] y entonces de repente tendríamos un libre mercado en la sanidad, y eso simplemente es ridículo.

ZW      En tu introducción escribes: “Los mercados que operan bajo el estado y el capitalismo están impregnados por pobreza persistente, destrucción ecológica, desigualdades radicales en la riqueza y poder concentrado en manos de corporaciones, jefes y terratenientes”. ¿Realmente crees que toda jerarquía o estructura de poder sería erradicada en un mercado totalmente libre?

GC      No creo que toda jerarquía vaya a ser erradicada, lo que yo diría es que, a la mayor parte de la gente no le gusta particularmente funcionar en una situación jerárquica. Creo que muchos de nosotros las toleramos porque son útiles en uno u otro sentido, pero a la mayor parte de la gente no le gustan. Cuanto más competitivo es un mercado, me da la impresión, cuanto más libre el mercado, más opciones tiene la gente. Cuantas más opciones tenga la gente, creo, más van a tender a buscar alternativas que les den más libertad, más espacio propio en el lugar de trabajo, y en las demás instituciones y contextos en los que trabajen. ¿Significa eso que vayamos a tener organizaciones absolutamente horizontales? Probablemente no, pero creo que significa que la gente tiene más opciones y más oportunidades de elegir oportunidades para una mayor participación.

ZW      Pero buena parte de lo que dices parece ser una especie de acercamiento a la Izquierda. ¿Cómo les convences de que una regulación más fuerte o un gobierno más fuerte no es la respuesta?

GC      Si hablamos de acercamiento, lo que quiero decir es, esto no es una especie de montaje, es decir, nosotros realmente creemos las cosas que decimos aquí, y, nos place identificarnos con la amplia historia de la izquierda política. Esto no una especie de subterfugio que estemos fingiendo. ¿Cómo hacemos para hablar con esta gente? Supongo que lo más importante sobre lo que debemos poner énfasis es la verdadera historia del crecimiento de la regulación. A las empresas les encantan los cárteles, no les gusta la competencia. Las grandes empresas pueden manipular el proceso político para producir las regulaciones que quiera bajo el disfraz de la protección del consumidor, y creemos que eso es lo que ocurre consistentemente.

ZW      ¿Cómo avanzamos desde aquí?

GC      Muchos de nosotros tenemos diferentes estrategias, y no creo que el libro represente un único argumento coherente sobre precisamente el camino correcto a seguir. Tengo mucho respeto por gente que está metida en estrategias para tratar de hacer un túnel bajo el orden vigente y salir desde abajo, operando por debajo de su radar, en verdad respeto a la gente que quiere probar con el seasteading [colonización marina] y otras opciones de ese tipo para, ya sabes, poner alternativas competitivas ahí fuera que por tanto hagan presión sobre el status quo para que cambie.

ZW      Pero una estrategia con la que parece que no tenéis tanta simpatía es una estrategia como por ejemplo, algún tipo de esfuerzo privatizador. ¿Qué hay de malo en intentar hacer que el estado funcione más como un mercado?

GC      Estoy totalmente a favor de la privatización radical, y el libro incluye, ya sabes, un par de textos muy buenos de Murray Rothbard y Karl Hess que hablan sobre distintas maneras en que los servicios estatales y las empresas conectadas con el estado podrían ser tomadas por la población y por la gente que trabaja en ellas. No tengo absolutamente ningún problema con eso, pero creo que hacer que el estado sea más eficiente no toca el problema de raíz, que es que la financiación del estado es monopólica, pone recursos en cosas que tú o yo podríamos no tener ningún interés en ver financiadas en absoluto. Saber por ejemplo que las cárceles son gestionadas más eficientemente no quita el hecho de que las cáceles están ahí principalmente para albergar a las víctimas de la guerra contra las drogas que no quiero que ocurra en primer lugar.

ZW      Todo menor de 18 años es obligado a ir a una institución educativa. ¿Es mejor tener algún tipo de elección en forma de, ya sabes, el programa de cheques de Milton Friedman?

GC      Es indudablemente mejor tener más opciones, aunque pienso que los críticos de los cheques, que dicen que corres el riesgo de que el estado se involucre y gestione todavía más de cerca la vida de los beneficiarios de los cheques, creo que realmente tienen algo de razón, y en verdad prefiero el enfoque de mi amigo Sheldon Richman, que argumenta fuertemente a favor de abolir el sistema de educación estatal.

ZW      Si hubiera un ensayo en el libro que pudieras recomendar a alguien que fuera de la derecha procapitalista o un libertario procapitalista, ¿qué le recomendarías, por dónde le recomendarías que empezase?

GC      Charles Johnson es el origen de lo mejor que hay en libro, creo, y esto lo digo disculpándome por todos los demás amigos míos que han estado implicados. Charles es un sintetista y analista brillante. Yo diría que el ensayo de Charles “Markets freed from capitalism” [“Mercados liberados del capitalismo”] podría ser la mejor introducción a esta posición que alguien nuevo en la conversación puede encontrar en el libro.

ZW      Estupendo. Gary Chartier, muchas gracias por estar hoy con nosotros.

GC      Un placer estar aquí.

ZW      Para Reason TV, soy Zach Weissmueller.

Entrevista a Horacio Langlois por Nicolas Moras

Horacio Langlois es un joven ensayista argentino experto en economía política.

Enlaces externos:
www.onhl.blogspot.com.ar ————————– Bitácora Economía Anarquista, del entrevistado.
www.mediafire.com/view/?r1oo52dseoyao7j —————————————————— Fundamentos de una Teoría Anarquista y Teoría del Estado

1) En definitiva, como reza la descripción de tu blog, es el primero y único en tratar los temas de las posturas económicas dentro del movimiento anarquista para el público argentino. ¿Cómo surgió la iniciativa?

La iniciativa surgió básicamente por eso, porque era algo que no existía. Tiempo antes de comenzar a escribir en el blog, participaba en discusiones y debates en Internet que nunca llevaban a nada; y de a poco descubrí las razones. Principalmente la falta de interés en analizar los hechos desde una óptica objetiva y desprejuiciada es una constante, no sólo entre los anarquistas, sino entre individuos de todos los signos políticos. No estoy diciendo que esto sea del todo posible, pero vale la pena intentarlo. Es mejor una media verdad, que una verdad falsa con apariencia irrebatible.

También es notable la falta de interés en abrirse a otro tipo de ideas y lecturas, y esto lo presencié desde un principio. Muchos anarcocomunistas (y de otras tendencias) solían “mandarme” a leer determinados textos de determinados autores, que me tomaba el trabajo de leer. Pero esperar a que ellos tomen la misma actitud con recomendaciones mías, era totalmente en vano. La idea del blog va un poco por ese lado: sin adoptar ningún signo particular, mostrar como los conceptos y argumentos pueden ser independientes de quienes los emiten. Creo que poner en contacto anarquistas de todo tipo con ideas más variadas y hasta contrarias es más que positivo.

2) En tu libro, Teoría del Estado, comenzás el capítulo sobre el libre mercado con este fragmento:

“El mercado se basa principalmente en el intercambio voluntario: una relación mutuamente beneficiosa en la que dos individuos truecan bienes de menor valor por otros de mayor valor entre sí. El valor de un bien aquí debe entenderse como una apreciación subjetiva e individual basada en la utilidad que las personas estiman que le reporta dicho bien. De esto se deduce que si un individuo posee un bien A pero desea un bien B, y otro posee un bien B pero desea un bien A, establecerán entre ellos un intercambio y ambos saldrán ganando. Esto no es más que lo que vemos día a día en el mercado, y en casi cada relación social. Si el intercambio voluntario no aumentara la utilidad de cada uno de los participantes, este simplemente no tendría lugar. Si bien nuestra imaginación tiende a representarnos este proceso como un simple trueque directo de bienes, la verdad es que el intercambio monetario se rige por los mismos principios.”

¿Te considerás austriáco?

En primer lugar, más que un “libro”, el trabajo sobre la teoría del Estado es más una “recopilación” propia de ideas (que como se puede ver, está inconcluso). En segundo lugar, no me considero austriaco en el sentido estricto del término. Formar parte de la escuela austriaca conlleva muchos otros requisitos que no creo cumplir, fuera de la defensa del intercambio voluntario o la teoría subjetiva del valor: la adopción de la praxeología de Mises, el rechazo al formalismo matemático, un patrón oro rígido y hasta obligatorio, el liberalismo político, etc.

Adopto muchos conceptos de la escuela austriaca, así como adopto algunos de la teoría de la elección pública, cuando ambas difieren enormemente en su metodología. Lo mismo con algunas ideas de Marx. Y por supuesto, la base filosófico-política clásica de Proudhon y Bakunin, entre otros. Creo que me esfuerzo mucho en demostrar la medida en que tal conjunto de ideas no son contradictorias y pueden amalgamarse en forma satisfactoria.

3) ¿Adherís al free-banking como factor libertador de la economía. En el presente, entiendes el colapso del sistema financiero?

En efecto, adhiero al llamado free-banking como medio de emancipación del Estado y los grandes bancos por parte de los verdaderos productores. Creo que está a la vista el hecho de que el desastre financiero y el malestar económico actual son una grave consecuencia de la negación de tal sistema. Fuera de todo partidismo político, es evidente que el endeudamiento estatal es un problema en sí, más allá de las dimensiones que adopte, y que el principal efecto es una carga impositiva mayor sobre los productores y trabajadores. Esto es algo que economistas como Stiglitz o Krugman no pueden negar, sólo que lo consideran un mal menor en comparación con otros. Olvidan que el gasto público financiado con la deuda es realizado por agentes privados (o que beneficia a grupos privados), mientras que las cargas impositivas necesarias para solventarlo son socializadas. Ni siquiera es necesario recurrir a Pareto para demostrar que esto, además de injusto, es ineficiente en el largo plazo: las restricciones que hoy en Argentina estamos sufriendo (en subsidios, servicios públicos y de transporte, abastecimiento de dólares, etc.) son una muestra de que un sistema deficitario debe pagarse en algún momento, incluso con diez años de crecimiento sostenido. Es decir, el “modelo Argentino” que proponen para solucionar la crisis de la deuda en Europa sólo posterga el problema hasta que aparece de nuevo.

De todas formas, la crisis actual está todavía muy “fresca”, y no es posible emitir juicios terminantes hasta que todos los detalles salgan a la luz (¡el caudal de información crece día a día!).

4) No puedo evitar acordarme del ensayo Big Business and The Rise of American Statism de Childs, ¿lo has leido?

De forma resumida, en qué etapas se divide la historia económica argentina? La ves como un país donde el lobby ha marcado tendencia?

No he leído el ensayo que mencionás, pero espero poder hacerlo en algún momento.

En historia económica siempre es un poco “peligroso”, desde mi punto de vista, hablar de “etapas”, como si se tratara de períodos de tiempo muy diferenciados y con rupturas muy marcadas. Por ejemplo, es difícil hablar de una etapa de historia argentina “colonial” y otra “independiente” como hacen algunos historiadores, cuando la posición argentina frente otras potencias siempre ha sido bastante dependiente. Pero a grandes rasgos, es posible hablar de:

(a) Una etapa como colonia de España entre el último cuarto del siglo XVIII y principios del siglo XIX, donde los productores eran obligados a rendir tributo a la corona española y a los grandes terratenientes ligados a ella.

(b) Otra de clara dependencia para con Gran Bretaña, desde la llamada “independencia” hasta el primer cuarto del siglo XX, con una clara diferenciación entre un centro portuario y comercial muy dinámico con una clase obrera urbana perseguida y reprimida (con picos de ebullición en los años ‘20), y un interior del país rural y “atrasado”, con un campesinado en condiciones de total explotación, donde el Estado llevó a cabo prácticas de verdadero aniquilamiento como en la Conquista del Desierto y en la Patagonia Rebelde.

(c) La formación de un Estado de tipo intervencionista desde 1930 hasta 1976, donde más allá de todo signo político, creció enormemente la influencia del empresariado industrial, y se propició mediante la dirección activa del gobierno la centralización de la industria y la banca, además de gestionar el control de la clase obrera mediante la cooptación de los líderes gremiales y, cuándo no, la represión directa. Muchos historiadores distinguen entre la Década Infame (1930-1943) y la llegada de Perón al gobierno en 1945, pero desde un punto económico, hay una continuidad clara en la estructura económica y en el tipo de acción del Estado; más allá de los tintes políticos o simbólicos y las medidas supraestructurales.

(d) La caída de este tipo de Estado debido a su propio peso y a los profundos cambios a nivel global en el área de las comunicaciones, la tecnología, la información, los mercados financieros, que llevaron a un entorno volátil e imprevisible. Los subsidios y subvenciones al sector privado se hicieron insostenibles, la inflación descontrolada llevó a una economía desorganizada y caótica, y la movilización de la clase obrera era cada vez más activa. Para contener el desastre social, el Estado debió reformularse y adoptar una postura abiertamente represiva, un gobierno de terror en el más amplio sentido de la palabra. Los grandes beneficiados fueron los grandes capitales financieros, que iban a la vanguardia gracias al impulso de las nuevas tecnologías y la complicidad gubernamental. Podría decirse que esta etapa continúa hasta nuestros días: buena parte de los problemas y mecanismos de gobierno son heredados de esta época, bajo un sistema político más democrático.

5) ¿Qué rescatás del pensamiento económico mutualista?

Lo que rescato del mutualismo es bastante, de hecho, creo que es la corriente más avanzada dentro del anarquismo. Los anarcocomunistas carecen de una base económica coherente para analizar la realidad: más allá de que muchos se autoproclaman marxistas, desvían su atención a problemas de tipo filosófico, político o cultural, cuando ellos mismos, en principio, señalan su carácter “accesorio” para comprender la realidad. Por otro lado, los anarquistas que siguen exclusivamente a la escuela austriaca, tienen fundamentos económicos sólidos; pero pierden de vista algunos aspectos de la naturaleza del Estado volcándose hacia un conservadurismo tradicionalista bastante negativo para un movimiento que pretende emancipar a los productores. Algunos ven el mutualismo como una “tercera vía” o “vía intermedia” entre ambas tendencias, el equilibrio entre comunistas y austriacos; pero la verdad es que el mutualismo es mucho más que eso: es una corriente previa históricamente a las otras dos, incluso anterior a Marx. De hecho, el primer libro de Marx es un ataque directo al primer esbozo de mutualismo. El mutualismo es una visión bastante más general que la anarcocomunista y la austriaca, puesto que carece de sus prejuicios ideológicos.

6) Además tratás varios temas históricos y filosóficos con formalidad académica pero sin renunciar en ningún momento a la valoración libertaria de los hechos. En “La legitimación ideológica del estado” retomás de las interpretaciones de Rothbard y Schumpeter sobre el rol de los intelectuales en las estructuras de poder. Impecables por cierto, [jugoso a mi juicio, proviniendo de dos políticos, el primero funcionario y el segundo precursor de iniciativas partidarias y aliancistas].

Las bases ideológicas de los grupos de poder, ¿son resultado de un pensamiento dirigido a solventarlos o de exegetas que amoldan los conceptos de acuerdo a las necesidades políticas del momento de forma improvisada?

Para vos, ¿qué rol ocupan los intelectuales en Argentina hoy?

Hay una tendencia muy marcada entre los anarcocomunistas, que consiste en (haciendo un uso panfletario de Althusser) creer que la sociedad está dividida en dos estamentos claramente distinguibles, y que cada discurso está enmarcado en un discurso más amplio destinado a legitimar sus intereses “de clase”. Los discursos no serían verdaderos o falsos en un sentido objetivo; sino que serían discursos de vencedores y vencidos. Por supuesto, esto algo incomprobable y desde luego errado, a menos que creamos en ideas de tipo teleológicas o mesiánicas sobre la historia: en efecto, si toda idea es “de clase”, tal idea también lo es. Por lo que no sería más cierta que la otra, más que para defender determinados intereses sociales, los de la clase destinada a vencer en el fin de la historia. Y siempre es mejor estar con quienes vencerán indudablemente.

Discrepo totalmente con tal visión de la ideología, más allá que adopto la idea marxista de la lucha de clases. Veo los discursos ideológicos más bien como formas de defender determinadas medidas, determinados momentos sociales, y es acertado el calificativo de “improvisado”. Los discursos se construyen a posteriori de los procesos sociales, para disipar los movimientos históricos que tienden a hacerlos desaparecer. Por lo que un discurso antiguo puede verse renovado si la situación lo amerita, un discurso absurdo puede tener sentido en determinado momento histórico, y un discurso con contenido verdadero puede ser utilizado para defender un contexto que no tiene mucho que ver con él. Como decía anteriormente, se trata de un “accesorio” de la estructura social, y no importa su verdadera adecuación con la realidad.

El rol que ocupan los intelectuales en Argentina es similar al que ocupan en cualquier sociedad dividida entre productores y explotadores. Por lo general, el origen social de los intelectuales delata sus posibles intenciones: muchos subsisten sin formar parte de la estructura productiva en forma directa. No estoy diciendo que su clase social determinará su discurso, sino que su forma de vida marcará su producción intelectual. El intelectual busca prestigio, atención, honores: así como un médico subsiste curando; el intelectual subsiste gracias a su opinión. Por lo que se dedicará a dar palabras al pensamiento de otros (quienes, desde luego, consumirán su producción). Si de momento le conviene prestar cuerpo a las ideas oficiales, lo hará sin problemas (en la medida que su “credibilidad” lo permita). Jorge Lanata podría haberse sumado al discurso oficial, pero estoy seguro de que le es mucho más redituable dedicarse a desarrollar el discurso opositor. Lo mismo los editores del diario Página 12, por ejemplo, si les hubiera resultado antieconómico el discurso oficial, se hubieran dedicado a otra cosa. Un intelectual se debe a su “público”, casi como un artista. Por eso tampoco creo en teorías conspirativas tan comunes hoy en día, que sentencia que todos los intelectuales son manipulados por intereses corporativos (del gobierno o de alguna empresa): simplemente trabajan para un público determinado que quiere oír determinada cosa.

7) Para finalizar, tu obra se encuentra libre para la lectura y difusión (adjunto enlace en la publicación) Tenés sueños relacionados con la divulgación o hacés esto como una forma de activismo sin más proyecciones? Estás trabajando en nuevos proyectos?

Lamentablemente, no dispongo del tiempo o los recursos para dedicarme a la difusión de estas ideas con mayor ahínco. Si bien escribo cuando puedo, no dejo de intentar informarme ni de dejo pasar la oportunidad de reflexionar sobre la realidad. Espero poder dedicar este verano a continuar publicando en el blog.

Desde ya muchas gracias, es un placer poder charlar con vos.

Pda: ¿Estudias economia?

En realidad estoy estudiando Relaciones Comerciales Internacionales. Quería estudiar Economía, pero se dicta en la UBA y me queda lejos del trabajo, y en la Universidad de Tres de Febrero es la carrera que más materias tiene en común.

Definite con tres palabras

¿Hincha de Vélez?

Jaja. Un abrazo.

Entrevista a Kevin Carson

Hemos hecho una entrevista a Kevin Carson, autor mutualista que ha escrito el libro “Studies in Mutualist Political Economy”, que ha ayudado a retomar la teoría mutualista como un planteamiento de anarquía sólido. Esperamos que la disfrutéis.

[www.mutualismo.org] – Antes de nada, queríamos felicitarle por su gran trabajo teórico y de difusión del anarquismo.

[Kevin Carson] – Muchas gracias

[Mut.] – ¿Cómo ve el movimiento mutualista -y anarcosocialista en general- en EEUU? Es más, ¿existe? ¿Tiene alguna incidencia en la calle? ¿Cree que tiene potencial de expansión en el futuro?

[K.C.] – Bueno, he de admitir que no soy exactamente un activista o militante. Hay un extendido movimiento anarcosocialista en E.E.U.U., al igual que uno de anarcocapitalistas rothbardianos. Pero no creo que mi trabajo haya tenido mucha influencia a un nivel de organizaciones. Mi mayor influencia ha sido a la hora de promover ideas. En círculos libertarios de libremercado he tenido cierto éxito al cambiar de dirección las conversaciones de un punto de vista antiguo y convencional libertario centrado en los grandes negocios, siendo los ricos los “buenos”, y los pobres y demás los “sospechosos” de ser los principales chicos “malos” detrás del estatismo. En círculos de izquierda, he tenido cierto éxito a la hora de promover un entendimiento del estado como la fuerza detrás del poder corporativo y otros males a los que la izquierda se opone, y promover a la vez que entender al Mercado como la fuerza liberadora contra el poder corporativo.

[Mut.] – ¿Qué papel cree que juegan su libro Economía Política Mutualista y Usted en dicho movimiento?
 [K.C.] – Prácticamente lo mismo que arriba: su mayor efecto ha sido aumentar el conocimiento de los tipos de ideas a las que quiero que se preste atención, más que promover cualquier tipo de organización o cualquier movimiento particular alrededor del libro.
[Mut.] – ¿Cree que el mutualismo puede influir en otras zonas del mundo, donde la tradición anarcoindividualista es menos arraigada que en EEUU?
 [K.C.] – Espero que al menos ayude a impulsar una postura más abierta hacia el Mercado y que sea una fuerza para el bien, y socavar su convencional asociación con el capitalismo y el poder corporativo. Continue reading