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	<title>mutualismo.org &#187; Economía</title>
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	<description>Libre mercado anticapitalista</description>
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		<title>La piratería del FBI contra las transacciones voluntarias</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 16:04:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer el FBI sorprendió a todo el mundo después de clausurar Megaupload y organizar el arresto de su propietario, un ciudadano alemán residente en Nueva Zelanda. A continuación se ha desatado toda una campaña mediática contra el tipo, Kim Schmitz, acusado de crimen organizado y blanqueo de dinero. Incluso se le ha acusado de ser [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://www.milenio.com/media/impreso/int470/2012/01/20/mex-ten-d38f1.jpg" alt="" width="164" height="122" /></p>
<p>Ayer el FBI sorprendió a todo el mundo después de <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/19/navegante/1327002605.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>clausurar Megaupload</em></span></a> y organizar el arresto de su propietario, un ciudadano alemán residente en Nueva Zelanda. A continuación se ha desatado toda una campaña mediática contra el tipo, Kim Schmitz, acusado de crimen organizado y blanqueo de dinero. Incluso se le ha acusado de ser adicto a las mujeres y a los coches deportivos (¡como si eso fuera un delito por el que hubiera de disculparse!).</p>
<p>Francamente, me traen sin cuidado los vicios de Kim Schmitz. Lo que hay en juego es mucho más importante. Cuando un individuo graba los contenidos de su televisor para compartirlos con otras personas a través de Internet, está empleando sus propios bienes. Lo mismo sucede cuando comparte discos de música, DVDs de películas, etc. Lo que realmente hay detrás de la llamada propiedad intelectual (<em>copyrights</em>, en este caso) es un monopolio contra la competencia benéfica de quienes comparten su propiedad gratuitamente con otras personas. O de quienes, como Schmitz, obtienen beneficios permitiendo que otros compartan sus archivos.</p>
<p>Pensad por un momento en el mercado de series de Televisión. En teoría, portales como <em>seriesyonkis.com</em> destruyen el negocio, dado que restan audiencia a las cadenas y reducen los incentivos de los patrocinadores en sufragar su producción a cambio de anuncios. Sin embargo, la competencia de <em>seriesyonkis</em> ha forzado a las cadenas de televisión (<a href="http://www.antena3.com/series"><em><span style="text-decoration: underline;">Antena 3</span></em></a>, TVE) a innovar: para no perder ingresos -o para perder menos-, ahora ofrecen a través de sus páginas web los capítulos emitidos de sus series. Del mismo modo, el <em>boom</em> de las películas en 3D es en gran parte resultado de la competencia de Internet: los productores de cine se han visto obligados a ofrecer un valor extra para atraer a los espectadores a las salas. Y los músicos ahora ingresan más por sus conciertos que antes, puesto que su música tiene más difusión.</p>
<p>Endurecer el monopolio sólo conduciría a la producción de bienes menos creativos y más caros, con la única contrapartida de que los productores obtendrían beneficios más altos y más inmerecidos. La piratería del FBI contra las transacciones voluntarias.</p>
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		<title>Teoría de la organización (IIb): la estructura de la empresa</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Sep 2011 19:34:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;¿En qué beneficia la creencia en el peligro de la libertad &#8220;excesiva&#8221; de los empleados a quienes la mantienen? Si son los jefes, la respuesta es obvia: más libertad significa menos supervisión, y menos supervisión significa menos autoridad (y tal vez, menos jefes).&#8221; &#8211; Gary Hamel. A medio-largo plazo, la estructura de la empresa tiende [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://www.rebrote.com.ar/nippur/images/escenas/Piramide.jpg" alt="" width="242" height="164" /></p>
<p><em>&#8220;¿En qué beneficia la creencia en el peligro de la libertad &#8220;excesiva&#8221; de los empleados a quienes la mantienen? Si son los jefes, la respuesta es obvia: más libertad significa menos supervisión, y menos supervisión significa menos autoridad (y tal vez, menos jefes).&#8221;</em> &#8211; Gary Hamel.</p>
<p>A medio-largo plazo, la estructura de la empresa tiende a configurarse para hacer un uso eficiente de los factores de producción y minimizar los costes de transacción -externos- y administración -internos-. En concreto, la <strong>estructura de la gran corporación moderna</strong>, compuesta de varias unidades operativas dirigidas por una jerarquía de ejecutivos asalariados, surgió para coordinar los procesos de producción y distribución a gran escala (Chandler, 2008 [1977]), en un contexto de subvenciones al transporte, patentes y otras formas de intervención estatal en la economía -véase la sección IIa-.</p>
<p>La <strong>jerarquía corporativa</strong> tiende a proliferar cuando existen economías de escala en la producción y la administración -que, como hemos visto, han sido artificialmente infladas por el Estado- y cuando los mercados son poco competitivos, volátiles e innovadores. A su vez, la opción de otorgar participación en los beneficios y en la gestión del puesto de trabajo a los empleados tiende a hacerse más atractiva conforme el factor trabajo se hace más escaso. Por ese motivo, un libre mercado donde las deseconomías de escala se muestran antes, los mercados son más competitivos y los trabajadores son más escasos promovería la aparición de empresas notablemente más descentralizadas que las corporaciones actuales, con capas de directivos cada vez más exiguas delegando sus actividades en equipos autogestionados, empleados recibiendo gran parte de su salario en forma de participación en los beneficios, cooperativas y trabajadores autónomos.</p>
<p>Incluso hoy en día, desde la tenua liberalización de 1970-1980, las empresas tienden tímidamente hacia ese modelo. Un estudio sobre 300 empresas entre 1984 y 1999 mostró que las capas de la jerarquía se habían reducido, cada vez había más responsables que dependían directamente del director general y un mayor número de empleados recibía retribuciones a largo plazo en concepto de acciones (Rajan y Wulf, 2002). En el mismo sentido, una encuesta sugiere que las empresas que descentralizan la toma de decisiones -por ejemplo, mediante el establecimiento de equipos autogestionados o delegando poder a sus empleados- tienen una probabilidad &#8220;significativamente más alta&#8221; de lograr una mayor cotización de mercado que empresas similares gestionadas de forma tradicional (Malone, 2005). Por otro lado, la cuota de mercado de las grandes empresas ha disminuido desde 1970 (Stiglitz, RR). Aunque todavía se requiere más trabajo empírico, estos resultados confirmarían las previsiones mutualistas <em>hasta cierto punto</em>.</p>
<p>Según <em>Business Week</em>, &#8220;los equipos de trabajo autodirigidos son, por término medio, entre un 30 y un 50% más productivos que sus contrapartes convencionales&#8221;, alcanzando cifras sorprendentes en algunos casos, como la fábrica de 3M en Hutchinson, donde la productividad aumentó un 300% después de implementar los equipos autogestionados (citado en Williams, 1995). Las empresas descentralizadas padecen costes de información y agencia notablemente más bajos, puesto que sus trabajadores tienen más incentivos en compartir información -sin pasar el filtro de los intermediarios-, tienen libertad para innovar y resolver problemas <em>ad hoc</em>, presentan menores tasas de absentismo y cuidan mejor de los bienes de equipo (Malone, 2005; Hamel, 2008; Carson, 2008). En relación con eso, las empresas descentralizadas atraen a más trabajadores y son más capaces de retenerlos. Como son los empleados quienes contratan, eligen al personal en función de su aptitud para trabajar con el equipo existente (Hamel, 2008; Semler, 2001). Debido a la presión de los iguales y al interés intrínseco de los trabajadores en el éxito de la empresa, éstas pueden reducir costes en supervisión y vigilancia. Por ejemplo, Taco Bell descubrió después de implementar los equipos autogestionados que un solo gerente podía supervisar eficazmente más de diez sucursales, en lugar de mantener a un gerente por sucursal (Materiabiz, RR). Asimismo, las cooperativas requieren menos supervisores e inspectores de calidad que su contraparte capitalista tradicional (Carson, 2008).</p>
<p>En esa tesitura, ¿por qué la mayoría de empresas no implementa estructuras descentralizadas? Básicamente, por la resistencia de los managers. Como sugiere la cita de la cabecera (Hamel, 2008), éstos se muestran reacios a delegar actividades en sus subordinados, puesto que ello les restaría autoridad y, eventualmente, los haría prescindibles. Los managers perciben la autogestión como una amenaza a su control de la organización, pues &#8220;si bien el control directo del proceso de producción por los trabajadores podría aumentar la productividad, también hace a los gerentes más vulnerables frente a los trabajadores en caso de disputa&#8221; (Carson, 2008). Un estudio de la <em>Harvard Business School</em> sobre la autogestión concluía en términos similares (Heskett, 2006):</p>
<blockquote><p>El mayor obstáculo a la autogestión, como uno podría sospechar, es la gente, especialmente los ejecutivos. C. J. Cullinane identificaba los requisitos más importantes para el éxito de la autogestión como “convicción y compromiso de los altos ejecutivos”. Como apunta Peter Jonson, “la autogestión auténtica y genuina no puede darse si hay jefes o supervisores alrededor”. Barry Frank comentaba, “tienes que elegir cuidadosamente quién quiere autogestión y quién no”. Margie Parikh concluía que “los equipos autogestionados se dan solo si hay buena disposición en ambos lados”.</p></blockquote>
<p>Así pues, un mercado libre donde los ejecutivos no pudieran atrincherarse detrás de un sistema masivo de subvenciones, regulaciones y protección estatal sería mucho más favorable a las experiencias de autogestión. Los costes de la jerarquía serían más visibles, al tiempo que mayor la presión por descentralizar la organización. En especial, un sistema donde la banca no discriminase a las cooperativas en beneficio de organizaciones más jerárquicas (Carson, 2008):</p>
<blockquote><p>Un ejemplo de tales fuerzas estructurales es el mercado capitalista de crédito, que tiende a ser hostil debido a que la forma cooperativa excluye la representación de las entidades crediticias en la junta directiva, y limita seriamente el uso del patrimonio de la empresa como colateral. Tratar como iguales a los gestores, que pueden ser reemplazados por los trabajadores, también presenta dificultades culturales para los bancos convencionales.</p></blockquote>
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		<title>Teoría de la organización (IIa): la empresa</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Sep 2011 19:17:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>
		<category><![CDATA[Kevin Carson]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría de la organización]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Efficiency is determined by the nature of the environment to which the firm is adapting; but what role did power play in structuring the environment itself?&#8221; &#8211; Kevin A. Carson. Antes de pasar a debatir las razones que determinan el tamaño y la estructura de la empresa, debemos preguntarnos qué es exactamente una empresa. Para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://thumbnails.hulu.com/20/543/107964_512x288_generated__ndCiEKYaxkSItswSwH8NGg.jpg" alt="" width="216" height="121" /></p>
<p><em>&#8220;Efficiency is determined by the nature of the environment to which the firm is adapting; but what role did power play in structuring the environment itself?&#8221;</em> &#8211; Kevin A. Carson.</p>
<p>Antes de pasar a debatir las razones que determinan el tamaño y la estructura de la empresa, debemos preguntarnos qué es exactamente una empresa. Para la escuela neoinstitucionalista, de quien tomamos la definición, se trata de un &#8220;nexo de contratos&#8221; (Klein, RR) donde un agente contratante central adquiere la facultad de impartir instrucciones sobre los factores de producción -en especial, el trabajo- <em>dentro de ciertos límites</em> (Masten, 1991).</p>
<p>No obstante, tomando el libro de texto tradicional podríamos omitir cualquier referencia a la empresa y suponer que todos los actores económicos actúan como contratistas independientes que compran, producen y venden guiados por el mecanismo de los precios, respondiendo ante sus consumidores sólo en lo tocante a los resultados de su trabajo y no en lo tocante a los medios de su ejecución (Masten, 1991). Así pues, ¿por qué motivo habrían de existir organizaciones como las empresas? ¿Por qué existen?</p>
<p>En la célebre fábrica de alfileres de Adam Smith, la producción se dividía en hasta dieciocho operaciones diferentes, donde distintos hombres estiraban el alambre, lo enderezaban, lo cortaban y afilaban hasta dar con el producto final (Smith, 1776). Sin perjuicio de las economías de escala derivadas de la especialización, cada una de estas operaciones podía encargarse a trabajadores independientes que, una vez terminada su parte, intercambien mediante contratos el resultado de su producción al siguiente operario de la cadena. Sin embargo, en el mundo real es mucho más frecuente que una sola empresa interiorice tales operaciones, tome en propiedad las instalaciones necesarias y coordine a sus trabajadores mediante órdenes. Como sostiene Coase (1937), este fenómeno se debe a que existe un coste en el uso del mecanismo de los precios. Más concretamente, en su relación con el mercado, los individuos incurren en <strong>costes de transacción</strong> que consisten en obtener la información relevante, negociar los contratos y hacerlos cumplir. Bajo ciertas condiciones, la empresa reduce tales costes al reemplazar una multitud de contratos por un sólo contrato con cada factor de producción -en especial, el trabajo-, donde éstos se comprometen a obedecer las órdenes del empresario<em> dentro de ciertos límites</em> (Coase, 1937). No obstante, como a medida que una empresa interioriza más actividades se enfrenta a costes de transacción crecientes relacionados con la gestión de la información y de los empleados, ésta se expandirá hasta el límite en que el coste de transacción de organizar las actividades en el interior de la empresa -<strong>coste de administración</strong> (Demsetz, 1991)- sea igual al coste de transacción de organizar las actividades a través del mercado. Así, a partir de la clásica &#8220;decisión de fabricar o comprar&#8221; (Klein, RR) queda delimitado el tamaño de la empresa.</p>
<p>Un elemento que tiende a elevar los costes de transacción es el <strong>carácter incompleto de los contratos</strong>. Cuando las relaciones contractuales son simples y puntuales, es previsible que ambas partes puedan negociar y hacer cumplir todos los términos del servicio a prestar sin demasiados problemas. Pero cuanto más complejo o mayor sea el período para el abasto del bien o servicio, menores serán las posibilidades y la conveniencia de que el comprador especifique lo que espera de la otra parte contratante -puesto que no puede preveerlo. Por ese motivo, el servicio que habrá de prestarse se expresará en términos generales, dejando los detalles precisos para una fecha posterior. Así, conforme más conveniente sea celebrar contratos complejos y/o a largo plazo, más incentivos existirán en interiorizar las actividades de ambas partes en una sola empresa encargada de especificar los &#8220;detalles precisos&#8221;. Por ejemplo, las economías de escala en el proceso de producción (p. ej., la fabricación de alfileres) promueven la celebración de contratos complejos y a largo plazo entre los distintos trabajadores especializados, pero dado el carácter incompleto de tales contratos y tomando en cuenta el coste de renegociar los términos cada vez que se presentan circunstancias no previstas, existen incentivos en economizar tales costes de transacción interiorizando las distintas operaciones en una sola empresa. Como hemos visto en la primera parte, el Estado promueve artificialmente tales economías y, de ese modo, eleva el tamaño mínimo de la empresa. Asimismo, las economías de escala en la administración derivan en resultados similares; pero, como veremos más adelante, tales economías son promovidas y/o protegidas sistemáticamente por el Estado.</p>
<p>Otro elemento que tiende a elevar el coste de transacción es la <strong>especificidad de los activos</strong>, definida como &#8220;el grado en que un activo puede destinarse a usos alternativos y por usuarios alternativos sin sacrificar su valor productivo&#8221; (Williamson, 1991). Así, cuando una empresa X invierte en equipo especializado que sólo puede producir bienes destinados a otra empresa Y, decimos que existe un alto grado de especificidad de los activos, puesto que sus bienes de equipo perderán todo o gran parte de su valor si finaliza el acuerdo entre las partes. En estas circunstancias, es muy probable que la empresa Y trate de aprovecharse de su posición respecto a X presionando para renegociar a la baja los términos del acuerdo. Por ese motivo, es posible que, en previsión de esta situación, ninguna empresa realice la inversión en capital específico de X, aun cuando esto suponga desaprovechar las ventajas de la especialización; se trata del <em>holdup problem</em> o <strong>problema del atasco</strong>. un buen ejemplo de esto son las inversiones especializadas en capital físico y humano para la fabricación de componentes de automóvil. Otra variedad de este problema, conocida como <strong>dependencia bilateral</strong>, tiene lugar cuando las dos empresas han realizado inversiones específicas y tratan de aprovechar las variaciones en la demanda o los costes en detrimento de la otra parte, renegociando los términos del contrato o negándose a hacerlo. Todos estos problemas, que descansan en la especificidad de los activos, el carácter incompleto de los contratos y el oportunismo de los agentes, pueden mitigarse mediante la integración vertical, donde la propiedad conjunta de los activos reduce el conflicto de intereses y, por tanto, los costes de transacción.</p>
<p>Hasta ahora nos hemos ocupado principalmente de los costes de transacción y del modo en que la integración empresarial puede reducir tales costes. Pero no debemos perder de vista que, a medida que una empresa crece en tamaño y jerarquía, es en sí misma una fuente de graves <strong>costes de administración</strong> que limitan su expansión y explican, de hecho, la persistencia del mercado como mecanismo coordinador.</p>
<p>Como explica Hayek en un conocido ensayo (RR), el éxito del mercado sobre la planificación se debe al hecho de que los órganos de planificación central son incapaces de obtener toda la información económica relevante; ésta se encuentra dispersa entre una multitud de individuos que sólo pueden hacer buen uso de ella si se les deja libertad para coordinarse a través del sistema de precios. Por motivos similares, la dirección de las grandes empresas carece de la información adecuada sobre lo que sucede en su interior. Como dice Carson (2008), &#8220;los sistemas autoritarios de arriba-abajo presentan <strong>problemas de conocimiento</strong> intrínsecos debido a que quienes tienen experiencia directa del asunto en cuestión -los empleados- deben obedecer las políticas diseñadas por aquellos que no tienen tal experiencia directa -los directivos-; y aquellos que diseñan las políticas deben basar sus decisiones en información que ha sido distorsionada por varios rangos de jerarquía entre aquellos que procesan la información y quienes se encuentran en el poder&#8221;. Esto último es especialmente probable cuando el recepto de la información tiene facultad para impartir premios y castigos al transmisor. Los subordinados tenderán a comunicar a sus supervisores aquello que éstos quieran oir, o bien aquello que desean que sus supervisores conozcan. Además, los empleados tenderán a retener información relevante para proteger su posición y su rango en la compañía, al tiempo que la jerarquía eleva el coste de corregir a los superiores. Como resultado, la información llega distorsionada a la cúspide de la jerarquía, donde debe servir para diseñar la política de la empresa.</p>
<p>Por otro lado, las grandes corporaciones incurren en graves <strong>problemas de cálculo económico</strong>. Cuando existen bienes intermedios específicos que no poseen precios de mercado, éstos circulan a lo largo de la organización con criterios de &#8220;costo+plus&#8221; totalmente irracionales, o bien se trata de imitar defectuosamente la asignación que tendría lugar en el mercado abierto. E incluso cuando estos bienes intermedios poseen precios de mercado en el exterior de la empresa, no tienen por qué reflejar la escasez relativa en el interior de la empresa, y por tanto llevarán a problemas similares de cálculo. Este primer argumento, por cierto, ya fue empleado por Rothbard en <em>Man, Economy and State</em> (citado en Carson, 2008):</p>
<blockquote><p>&#8220;Supongamos que no hay precios de mercado: p. ej. que la Compañía Jones es el único productor de un bien intermedio. En ese caso, no habría modo de conocer qué etapa de la producción está siendo gestionada de forma rentable y cuál no. No habría forma de conocer cómo asignar los factores a las distintas etapas. No habría forma de estimar ningún precio implícito o coste de oportunidad para los bienes de capital en ninguna etapa particular. Cualquier estimación sería completamente arbitraria y no tendría ninguna relación significativa con las condiciones económicas&#8221;.</p></blockquote>
<p>Pero como sugiere el segundo argumento -la principal aportación de Carson al debate-, incluso si el bien intermedio posee un precio de mercado, éste no expresará la escasez relativa del bien dentro de la empresa. En ambos casos, el problema de cálculo económico llevará a errores de asignación y derroche de recursos; aumentará los costes de la empresa y, naturalmente, la hará comparativamente más ineficiente que aquellas que no incurran en tales prácticas de integración vertical.</p>
<p>La <strong>teoría de la agencia</strong> proporciona otro marco para analizar los costes de administración (Klein, RR). Puesto que las grandes corporaciones no son gestionadas directamente por sus propietarios -los accionistas- sino por ejecutivos asalariados, éstos tienen incentivos en usar su poder y su acceso a información privilegiada para conducir la empresa en función de sus propios objetivos. Así, tienden a evadir parte de su responsabilidad, a promover el crecimiento de la empresa o de sus departamentos por motivos de prestigio o a consumir el capital para rendir falsos beneficios a corto plazo e inflar sus propias primas y opciones de compra de acciones. La corporación es, como dice Carson (2008), &#8220;una aglomeración de capital no poseído bajo control de una oligarquía gerencial auto-perpetuadora&#8221;.</p>
<p>Los problemas de agencia ocurren como consecuencia de dos factores: a) el <strong>oportunismo</strong>, que implica que los individuos perseguirán sus propios objetivos aun a costa de la organización, a menos que se les provea de incentivos compatibles; y b) la <strong>asimetría de información</strong> entre jefe y subordinado, que impide al primero vigilar y medir todos los movimientos del segundo (Klein, RR; Williamson, 1991). Tomando que los contratos de trabajo son necesariamente incompletos, y dado que las recompensas no guardan relación con el esfuerzo, los problemas de agencia son especialmente graves en la empresa capitalista. Los jefes se verán obligados a incurrir en altos costes de vigilancia para extraer el máximo esfuerzo a sus trabajadores, y éstos tenderán a evadir sus responsabilidades en aquellos puntos más difíciles de percibir por la jerarquía. Además, los empleados tenderán a mostrar su descontento en forma de mayores tasas de absentismo, descuido de los bienes de equipo, mengua en los niveles de productividad e incluso sabotaje -y todos estos problemas aumentan conforme al tamaño de la empresa (Carson, 2008).  Tales costes están ausentes o son notablemente más bajos cuando los trabajadores retienen una parte significativa de los beneficios, o bien cuando el mercado reemplaza a la jerarquía.</p>
<p>En parte como resultado de los mencionados problemas de información e incompatibilidad de incentivos, la <strong>innovación tiende a ser muy inferior en las grandes empresas</strong>. De 61 grandes innovaciones ocurridas entre 1900 y 1958, 33 fueron producto de esfuerzos individuales, 7 lo fueron de esfuerzos mixtos y sólo 21 lo fueron de laboratorios de investigación corporativos. E incluso en el último grupo, 5 de las invenciones se originaron en pequeñas corporaciones (Jewkes, citado en Carson, 2008). Otro estudio, esta vez de la <em>National Science Foundation</em>, que tomaban una muestra de innovaciones técnicas ocurridas entre 1953 y 1973, concluyó que las empresas más pequeñas producían 4 veces más innovaciones importantes por dólar invertido en I+D que las empresas medianas, y 24 veces más que las empresas más grandes (Carson, 2008). Como sostienen Thomas J. Peters y Robert H. Waterman, ésto probablemente se debe a que los mandos intermedios de las grandes empresas inhiben la iniciativa de sus subordinados. La evidencia sugiere que mantener tasas altas de innovación requiere del &#8220;desplazamiento de la autoridad hacia los peldaños inferiores de la escala jerárquica y la preservación y maximización de la autonomía práctica de gran número de personas&#8221; (Peters y Waterman, RRR).</p>
<p>Hasta ahora hemos tomado una perspectiva comparativa de los costes y beneficios de la gran corporación y el mercado -e, implícitamente, otras organizaciones más descentralizadas. Pero, una vez más, debemos preguntarnos <strong>hasta qué punto ha distorsionado el Estado los costes y beneficios a considerar</strong>.</p>
<p>Ya hemos visto que el Estado promueve sistemáticamente las economías de escala en el proceso de producción y, de ese modo, infla el tamaño mínimo de la empresa. Otro argumento sostiene que las empresas tienden a crecer para alcanzar economías de escala en la administración, distribuyendo sus costes gerenciales entre la mayor cantidad de producción posible. No obstante, ésto tienden a aumentar los costes de información, cálculo económico y agencia ya examinados, y no será verdaderamente rentable a menos que exista una ventaja en la centralización de la distribución a gran escala, con sus respectivos métodos de almacenamiento y transporte estandarizados (Chandler, 2008 [1977]). Como tales economías están artificialmente infladas por las subvenciones al transporte, es previsible que el tamaño de la empresa sería inferior en un contexto de infraestructuras privatizadas.</p>
<p>Por otro lado, hemos visto que la especificidad de los activos, al aumentar los costes de transacción, es una de las principales motivaciones de la integración vertical. Pero un mercado donde la división del trabajo y la especialización de la maquinaria están artificialmente extendidas genera más &#8220;especificidad de los activos&#8221; de lo que sucedería en otro caso. Así, modos de producción flexibles y basados en tecnologías multiusos, más probables en un mercado liberado, promoverían la desintegración vertical en muchos sectores de la economía (Carson, 2008).</p>
<p>Los <strong>derechos de patente y copyright</strong>, al proteger determinadas innovaciones de la competencia, mitigan los costes de información, cálculo económico y agencia a que se enfrentan las grandes empresas. A su vez, incentivan que las corporaciones se integren verticalmente para obtener patentes sobre sus factores de producción, de modo que aunque el producto final esté libre de patente, el proceso de fabricación quede restringido. Así, a inicios del siglo XX, el trust norteamericano del tabaco inviritió masivamente en fundiciones, fábricas de maquinaria y talleres de reparación para obtener la patente sobre &#8220;inventos relacionados con la producción de cigarrillos, cigarros pequeños, rapé, papel de estaño para el empaquetado, cajas, etc.&#8221; (Lenin, RRR).</p>
<p>A nivel horizontal, las patentes promueven la integración en manos de la empresa propietaria de inventos clave. Por ejemplo, &#8220;General Electric y Westinghouse se expandieron para dominar el mercado de fabricación eléctrica a finales de siglo en gran medida a través del control de patentes&#8221;, y lo mismo sucedió en otras industrias como la química y las comunicaciones (Carson, 2008). En Estados Unidos, la máquina de coser podía producirse comercialmente a comienzos de la década de 1850, pero los fabricantes no pudieron empezar a fabricarlas en cantidades hasta que, en 1854, se terminó la batalla legal sobre las patentes y se formó un cártel de patentes (Chandler, 2008 1977). En la actualidad, las patentes protegen a empresas como Microsoft de la actividad de programadores independientes conectados a través de Internet (Carson, 2009), al tiempo que los copyright sostienen el modelo de <em>outsourcing</em> de Nike. Además, como consecuencia de las patentes, la innovación toma la forma de &#8220;saltos tecnológicos&#8221; planificados desde los laboratorios corporativos en lugar de basarse en cambios incrementales y constantes. Como hemos visto, esto último otorgaría ventajas especiales a las empresas pequeñas y descentralizadas capaces de fomentar la creatividad e iniciativa de sus empleados (Malone, 2005).</p>
<p>Asimismo, varios estudios revelan que las <strong>empresas pequeñas soportan costes notablemente más altos en materia de regulación</strong> que sus contrapartes más grandes, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea, Australia y Nueva Zelanda (Chittenden et al., 2002; Crain, 2005). Por ejemplo, en Estados Unidos el coste regulativo por empleado es un 45% mayor en las empresas pequeñas que en las grandes, alcanzando cotas todavía más altas en el sector industrial (Crain, 2005). Estas regulaciones consisten en procedimientos de gestión fiscal, requisitos medioambientales, sanitarios, laborales, etc. En algunos sectores se exige a las empresas que se encarguen de procesar sus propios residuos, lo que excluye del mercado a aquellas que carecen de las infraestructuras necesarias.</p>
<p>La <strong>doble tributación de los dividendos</strong> también es una &#8220;poderosa fuerza de concentración&#8221;, ya que incentiva que las corporaciones reinviertan sus ganancias en lugar de repartirlas como dividendos, atenuando de ese modo la tendencia de los ejecutivos a consumir capital para rendir falsos beneficios -uno de los ya mencionados costes de agencia. Si tales beneficios fueran repartidos como dividendos, podrían ser reinvertidos por sus accionistas en nuevas empresas, pero a causa de la doble tributación encontramos algunas grandes corporaciones con beneficios retenidos que &#8220;exceden sus oportunidades disponibles de inversión racional&#8221; mientras que la gran mayoría de pequeñas y medianas empresas carecen casi completamente de fondos de inversión. En una línea similar, las <strong>regulaciones a la compra-venta de acciones</strong> tienden a desviar las inversiones de capital hacia las grandes empresas, prohibiendo comprar acciones de negocios pequeños y locales a los inversores no acreditados (Carson, 2008).</p>
<p>Por otro lado, <strong>exenciones fiscales</strong> vinculadas a las ganancias del capital, la deuda corporativa y la compensación de beneficios <strong>promueven artificialmente las fusiones y adquisiciones</strong>. Por ejemplo, una de las principales causas de la oleada de adquisiciones hostiles en la década de 1980 fue el ahorro de impuestos después de alcanzar altas tasas de endeudamiento (Bhagat et al., 1990, citado en Carson, 2008).</p>
<p>Finalmente, los contratos militares y los <strong>rescates con dinero público</strong> tienden a promover el crecimiento de la empresa para acceder a tales ayudas.</p>
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		<title>Teoría de la organización (I): el proceso de producción</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Aug 2011 19:26:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>

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		<description><![CDATA[(Este artículo pretende ser la primera de dos entregas acerca de la teoría de la organización mutualista. Aunque usualmente no se distingue entre el proceso de producción y la empresa, se trata de dos unidades bien diferenciadas: un proceso a gran escala puede ser operado por una empresa pequeña, al tiempo que multitud de pequeños [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://www.biografiasyvidas.com/monografia/ford/fotos/ford_4.jpg" alt="" width="178" height="145" /></p>
<p>(Este artículo pretende ser la primera de dos entregas acerca de la teoría de la organización mutualista. Aunque usualmente no se distingue entre el proceso de producción y la empresa, se trata de dos unidades bien diferenciadas: un proceso a gran escala puede ser operado por una empresa pequeña, al tiempo que multitud de pequeños procesos pueden estar bajo control de una gran empresa. Por este motivo, y dada la confusión que existe incluso entre nosotros, he preferido dividir la Teoría de la organización en dos partes: una relativa al proceso de producción -el aspecto físico- y otra relativa a la empresa -el aspecto legal y contractual-. De todos modos, ambas partes interaccionan para explicar por qué las organizaciones del capitalismo tienen poco que ver con las que tendrían lugar en un libre mercado. A un plazo mayor, me gustaría completar las dos entregas con una tercera acerca del privilegio, donde se trate por qué los Estados tienden a promover la centralización de las organizaciones y de la riqueza).</p>
<p>La decisión de producción básica que afrontan los empresarios consiste en escoger entre diferentes cantidades y combinaciones de insumos con el objetivo de minimizar sus costes y maximizar sus ganancias. En la teoría neoclásica convencional, una de las herramientas para resolver este dilema es la función de producción, que indica la cantidad máxima de producto (<em>output</em>) que puede obtenerse con un conjunto determinado de insumos (<em>input</em>), dada la tecnología existente. Tomando en cuenta el precio de los insumos y sus tasas de sustitución, el empresario puede escoger la combinación óptima para producir una cantidad determinada del bien en cuestión. Desde esta perspectiva, el proceso de producción aparece como una caja negra donde las entradas se transforman automáticamente en salidas, y donde la proporción de las primeras se escoge mediante una simple operación matemática.</p>
<p>Cuando la producción de un bien requiere ciertas proporciones fijas de un insumo X, y tal insumo está subvencionado, el nivel general de la producción tenderá a aumentar por encima de lo que hubiera sucedido en otro caso. Así, por ejemplo, la producción de muchos bienes físicos requiere de ciertas proporciones fijas de infraestructuras de transporte (carreteras, aeropuertos, etc.), de modo que una disminución en su coste promueve una ampliación en el resto de insumos que intervienen en el proceso de producción (instalaciones, maquinaria, etc.). En cambio, cuando la proporción necesaria del insumo es variable, una disminución en su precio como consecuencia de la subvención tenderá a aumentar la proporción del insumo subvencionado respecto a los no subvencionados, sin repercutir sobre el nivel general. Así, las exenciones a la depreciación del capital o las subvenciones a la I+D tienden a promover métodos de producción artificialmente intensivos en capital. En un caso aumenta el tamaño de la planta de producción; en el otro, su composición.</p>
<p>Dentro de los insumos cabe distinguir dos tipos. Por un lado, los insumos fijos, cuya cantidad no se puede cambiar de inmediato si las condiciones del mercado indican que tal cambio sería conveniente, como en el caso de las instalaciones, las grandes máquinas y el personal de gerencia. Por otro lado, los insumos variables, cuya cantidad sí puede modificarse de inmediato, como en el caso de la provisión de materias primas o trabajadores. A largo plazo, todos los insumos (y costes) son variables, pero a corto plazo existen diferencias significativas. Los procesos de producción basados en una proporción mayor de insumos fijos tienen menos capacidad para adaptarse a las fluctuaciones del mercado, puesto que no pueden ampliar o reducir con facilidad sus niveles de producción. Por ese motivo, sus dificultades son mayores conforme se enfrentan con mercados más competitivos y fluctuantes.</p>
<p>Cuando un aumento en la cantidad de insumos da lugar a un aumento proporcional de la producción, decimos que existen <em>rendimientos constantes a escala</em>. No obstante, es frecuente que la adición de más insumos de lugar a un aumento más que proporcional de la producción (o a una disminución más que proporcional de los costes); entonces hablamos de <em>rendimientos crecientes a escala</em>. En este caso (también conocido como <strong>economías de escala</strong>), el coste unitario de producción se reduce y los empresarios están en disposición de disminuir el precio de sus productos. Pero, ¿por qué ocurren las economías de escala? Principalmente por tres motivos:</p>
<p>1. La <strong>división del trabajo</strong>. Conforme aumenta el tamaño de la planta de producción, los empleados pueden dividirse el trabajo de forma más eficiente y suprimir los tiempos muertos que median entre unas tareas y otras.</p>
<p>2. La <strong>tecnología</strong>. Si en el proceso de producción se requiere el empleo de varias máquinas diferentes, cada una de ellas con distinta capacidad productiva, es posible que la operación deba realizarse a cierta escala para explotar adecuadamente el equipo. Supongamos que sólo se requieren dos tipos de máquinas, una que fabrica y otra que empaqueta el producto. Si la primera máquina puede producir 20 000 unidades diarias y la segunda puede empaquetar 30 000, la producción deberá ser, por lo menos, de 60 000 unidades diarias para poder emplear ambos tipos de máquinas a plena capacidad. También existen economías cuando máquinas de mayor tamaño requieren proporcionalmente menos espacio, reparaciones o cualquier otra cuestión que las máquinas más pequeñas.</p>
<p>3. La <strong>compra de materias primas y bienes intermedios</strong> en gran escala, así como la contratación de publicidad, puede permitir al comprador obtener precios más favorables (descuentos por cantidad).</p>
<p>Sin embargo, por encima de cierto punto, la adición de más insumos produce un incremento menos que proporcional de la producción (o un aumento más que proporcional de los costes), lo que conocemos como <em>rendimientos decrecientes a escala</em>. En este caso (<strong>deseconomías de escala</strong>), los costes de producción tienden a distribuirse en una cantidad proporcionalmente menor de producción, de modo que el coste unitario aumenta. Esto se debe principalmente a dos motivos:</p>
<p>a) Los <strong>costes de distribución</strong> se elevan conforme aumenta el tamaño de las instalaciones y se añaden insumos al proceso de producción. Esto se debe a que, conforme una planta más grande centraliza las actividades de otras plantas más pequeñas, tiende a ubicarse necesariamente más lejos de la mayoría de consumidores. Así, a partir de cierto punto, cualquier disminución en el coste medio de producción derivado de un aumento en la cantidad de insumos queda anulado por un aumento más que proporcional en el coste de distribución. Éste se compone de los gastos necesarios para construir y mantener carreteras, aeropuertos y puertos, además de la contratación de camiones, aviones y barcos para transportar las mercancías a los puntos de consumo.</p>
<p>b) En la misma línea, la <strong>burocracia</strong> y los peldaños de la jerarquía aumentan conforme se añaden insumos a la producción. Esto implica tanto costes directos (el salario de los nuevos gerentes) como indirectos: la cúspide de la jerarquía se muestra cada vez más incapaz de obtener toda la información relevante acerca del proceso de producción, de modo que las decisiones administrativas tienden a alejarse más de la realidad conforme aumenta la escala de la producción. Naturalmente, esto se traduce en errores de dirección cada vez mayores que imponen serios límites al tamaño de la planta de producción. Volveremos sobre ello al tratar la teoría de la empresa.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://imagenes.mailxmail.com/cursos/imagenes/8/4/minimizacion-de-costos_25948_4_3.jpg" alt="" width="183" height="172" /></p>
<p>Podríamos expresar lo dicho hasta ahora mediante una gráfica en forma de U más o menos pronunciada, donde a una disminución inicial del coste medio derivada del aumento de la producción sigue un incremento derivado de las deseconomías de escala. (Véase la gráfica, donde el eje horizontal representa la cantidad de producción y el eje vertical el coste medio). Equipado con estas herrramientas, el productor tiene la información necesaria para escoger el tamaño óptimo de sus instalaciones y la cantidad de insumos que desea emplear. Pero, ¿hasta qué punto ha distorsionado el Estado los costes y beneficios a considerar? ¿En qué medida ha intervenido el precio de los <em>input</em> y del <em>output</em>? Eso es lo que trataremos a continuación.</p>
<p>En primer lugar, bajo el capitalismo estatal los <strong>costes de distribución son artificialmente bajos</strong>. El Estado subvenciona masivamente el transporte de bienes físicos mediante la construcción y el mantenimiento de carreteras, puertos y aeropuertos públicos, promueve las industrias aeronáutica y naval y otorga precios especiales de combustible a los transportistas. De ese modo, y como indicamos antes, la subvención de uno de los insumos conduce a un aumento en la escala (y la centralización) de las operaciones. Además, en el sector servicios las carreteras públicas promueven la aparición de grandes almacenes y centros comerciales en el extrarradio, a donde los consumidores pueden desplazarse en automóvil gratuitamente.</p>
<p>En segundo lugar, las barreras de entrada, la protección contra la competencia (p. ej. mediante patentes y copyrights) y las <strong>regulaciones estatales reducen la competitividad de los mercados</strong>, promoviendo que los costes derivados de la burocracia (toma de decisiones errónea, etc.) sean menos penalizados de lo que serían en otro caso.</p>
<p>Como consecuencia, la intensidad de las deseconomías de escala se reduce, éstas se muestran a un nivel de producción mucho mayor y las instalaciones productivas se expanden por encima de lo que sucedería en un libre mercado. En nuestra gráfica, esto se plasmaría en una curva de costes con una sección horizontal artificialmente prolongada en su parte media. En la misma línea, las licencias elevan el tamaño óptimo de la planta de producción, como en aquellos casos donde se requiere un fondo de salida para iniciar el negocio (p. ej., en la banca). La expropiación de solares y los programas agrarios como la PAC, que otorgan subvenciones en función del tamaño de las propiedades, promueven asimismo unidades de producción excesivamente grandes.</p>
<p>Por otro lado, las subvenciones al transporte promueven artificialmente la división del trabajo e inflan el tamaño de los mercados. Esto, unido a las exenciones a la depreciación del capital, las subvenciones al I+D y la educación técnica, inclina la balanza en favor de la tecnología intensiva en capital y a gran escala, con predominio aplastante de los costes fijos sobre los variables. A su vez, como este modo de producción basado en tecnología hiperespecializada y altos costes fijos es más vulnerable a las fluctuaciones de la oferta y la demanda, requiere del Estado para inhibir la competencia del mercado (por medio de regulaciones, etc.) y absorber ocasionalmente los excedentes productivos a través del complejo militar-industrial, la conquista de mercados y otros programas públicos.</p>
<p>De ese modo, en ausencia de Estado, y si nuestros razonamientos son correctos, las unidades de producción serían más pequeñas y flexibles, con una proporción menor de costes fijos y equipadas con tecnologías multiusos, preparadas para saltar de un producto a otro en función de la oferta y la demanda.</p>
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		<title>Pautas de trabajo en la corporación</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/07/el-trabajo-en-la-corporacion/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Jul 2011 16:43:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>

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		<description><![CDATA[Kristen Nelson describe las pautas de trabajo en una oficina de atención al cliente de una gran corporación petrolera: El ritmo es extenuante (una media de 160 llamadas al día) y viene impuesto por el distribuidor automático de llamadas informatizado; las tareas son repetitivas, y los trabajadores están aislados en sus cabinas, con sus movimientos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://roamingmum.com/wp-content/uploads/2011/03/Corporate-Slave.jpg" alt="" width="170" height="212" /></p>
<p>Kristen Nelson describe las pautas de trabajo en una oficina de atención al cliente de una gran corporación petrolera:</p>
<blockquote><p>El ritmo es extenuante (una media de 160 llamadas al día) y viene impuesto por el distribuidor automático de llamadas informatizado; las tareas son repetitivas, y los trabajadores están aislados en sus cabinas, con sus movimientos limitados por los auriculares y la concentración que necesitan poner en la pantalla del VDT (video display terminal). El ascenso se basa en las estadísticas de resultados obtenidas de forma mecánica: el ordenador mide el número de llamadas atendidas por cada operador, la duración de cada llamada, el número de clientes que cuelgan antes de ser contestados y el tiempo gastado fuera del teléfono o fuera del lugar de trabajo. Con el fin de vigilar el rendimiento, existen supervisores que escuchan un 10% de las llamadas diarias que contesta cada operador (aproximadamente 16), utilizando un monitor que no puede ser escuchado por el operador. Más de tres errores sitúan a éste por debajo del nivel de &#8220;exactitud&#8221; de la empresa.</p></blockquote>
<p>Como en <em>Metrópolis</em>, tendemos a asociar la modernidad y la eficiencia en el trabajo con las formas jerárquicas y mecánicas. Pero existen motivos para pensar lo contrario.</p>
<p>Es obvio que unos trabajadores encerrados en cabinas, sometidos a una disciplina férrea y desprovistos de cualquier porcentaje en los beneficios o la gestión tienen pocos incentivos en sacar partido a su propia fuerza (e inteligencia) de trabajo. En relación a sus superiores, tenderán a comunicar aquello que éstos quieran oir y ocultarán todo lo que pueda utilizarse en su contra. Como apunta Williamson, los empleados tienden a concentrar sus &#8220;conductas reprobables&#8221; en puntos difíciles de captar por la jerarquía corporativa. <a href="http://www.mutualismo.org/2009/07/los-ascensos-como-mecanismo-de-motivacion/"><span style="text-decoration: underline;"><em><span style="text-decoration: underline;">Y</span> como comenta Drucker</em></span></a>, incluso en un negocio en crecimiento sólo una pequeña parte de los trabajadores terminará por ascender de puesto, de modo que un énfasis excesivo en los ascensos como mecanismo de motivación tenderá a desmotivar a la mayoría de empleados. Por otro lado, pagar a supervisores para que escuchen un 10% de las llamadas de cada operador es una solución mediocre cuando la fuente del problema está en el divorcio entre esfuerzo y recompensa. Las cooperativas y otras empresas donde los trabajadores participan de los beneficios tienden a incurrir en menos costes de supervisión. Por último, las empresas con complejo de Gran Hermano suelen registrar índices de absentismo (justificado o no) mucho mayores que otras empresas.</p>
<p>Si bien las ventajas de la participación (en la gestión y los beneficios) son menos evidentes en el sector de la &#8220;atención al cliente&#8221;, no subestimemos la capacidad de los trabajadores. ¿Quién imaginaba los cambios que introdujo la <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/la-farmacia-autogestionada/"><span style="text-decoration: underline;"><em>farmacia autogestionada</em></span></a>?</p>
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		<title>Examen crítico del mutualismo de Kevin Carson (en inglés)</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/07/examen-critico-del-mutualismo-de-kevin-carson-en-ingles/</link>
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		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 20:24:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Jaura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ideologías]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Kevin Carson]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>

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		<description><![CDATA[Este examen crítico fue publicado en el blog left-libertarian Gonzo Times a principios de junio. Está firmado por un tal Jehu Eaves, cuyas ideas podrían describirse como anarco-marxismo. Se trata por tanto de un análisis desde una perspectiva marxista pero, a su vez, antiestatista, lo que resulta novedoso. Parte uno Parte dos Parte tres Parte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/07/Jehu.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-3568" title="Jehu" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/07/Jehu.jpg" alt="" width="130" height="130" /></a></p>
<p>Este examen crítico fue publicado en el blog <em>left-libertarian</em> <a href="http://www.gonzotimes.com/">Gonzo Times</a> a principios de junio. Está firmado por un tal <a href="http://www.gonzotimes.com/jehu-eaves/">Jehu Eaves</a>, cuyas ideas podrían describirse como anarco-marxismo. Se trata por tanto de un análisis desde una perspectiva marxista pero, a su vez, antiestatista, lo que resulta novedoso.</p>
<p><a href="http://www.gonzotimes.com/2011/06/a-critical-examination-of-kevin-carsons-mutualism-part-one/">Parte uno</a></p>
<p><a href="http://www.gonzotimes.com/2011/06/a-critical-examination-of-kevin-carson%E2%80%99s-mutualism-part-two/">Parte dos</a></p>
<p><a href="http://www.gonzotimes.com/2011/06/5652/">Parte tres</a></p>
<p><a href="http://www.gonzotimes.com/2011/06/a-critical-examination-of-kevin-carson%E2%80%99s-mutualism-part-four/">Parte cuatro</a></p>
<p><a href="http://www.gonzotimes.com/2011/06/a-critical-examination-of-kevin-carson%E2%80%99s-mutualism-part-five/">Parte cinco</a></p>
<p><a href="http://www.gonzotimes.com/2011/06/a-critical-examination-of-kevin-carson%E2%80%99s-mutualism-final-part/">Parte final</a></p>
<p>Por otro lado, se puede encontrar un buen análisis del <em>Estudios en Economía Política Mutualista </em>de Carson en el <a href="http://mises.org/periodical.aspx?Id=3&amp;volume=Vol.%2020%20Num.%201">simposio que organizó el instituto Mises</a> sobre este libro.</p>
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		<title>Recopilatorio sobre estatismo corporativo</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/06/recopilatorio-sobre-estatismo-corporativo/</link>
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		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 18:23:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>

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		<description><![CDATA[Aquí viene la tercera entrega del recopilatorio, esta vez sobre estatismo corporativo (o, lo que es lo mismo: sobre los actos de agresión sistemática que han creado y todavía mantienen el capitalismo). La aparición del capitalismo - El capitalismo como orden espontáneo. - El puño de hierro detrás de la mano invisible, I (Kevin Carson). [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/11/libros-y.jpg" alt="" width="178" height="160" /></p>
<p>Aquí viene la tercera entrega del recopilatorio, esta vez sobre estatismo corporativo (o, lo que es lo mismo: sobre los actos de agresión sistemática que han creado y todavía mantienen el capitalismo).</p>
<p><strong>La aparición del capitalismo</strong></p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2010/12/el-capitalismo-como-orden-espontaneo-una-breve-reflexion/">El capitalismo como orden espontáneo</a>.</p>
<p>-<a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/iron-first-i/"> El puño de hierro detrás de la mano invisible, I (Kevin Carson)</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/iron-fist-ii-el-puno-de-hierro-detras-de-la-mano-invisible/">El puño de hierro detrás de la mano invisible, II (Kevin Carson)</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2009/01/historia-de-un-romance/">Historia de un romance: la trasición al capitalismo en Japón</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2011/02/la-transicion-hacia-el-capitalismo-en-el-siglo-xxi/">La transición hacia el capitalismo en el siglo XXI: los países subdesarrollados</a>.</p>
<p><strong>Globalización</strong></p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2010/11/ventaja-comparativa-y-subdesarrollo/">Ventaja comparativa y subdesarrollo</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2008/12/la-globalizacion-en-accion/">La globalización en acción</a>.</p>
<p><strong>Monopolios, privilegios, subvenciones y regulaciones: la base del capitalismo</strong></p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2009/06/el-efecto-del-monopolio-radical-sobre-la-empresa-cooperativa/">- El efecto del monopolio radical sobre la empresa cooperativa</a>.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2009/01/el-monopolio-de-los-aranceles-o-tarifas-kevin-carson/">- El monopolio de los aranceles (Kevin Carson)</a>.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2008/07/subsidios-al-transporte-traduccion-del-capitulo-de-k-carson/">- Las subvenciones al transporte (Kevin Carson)</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2009/06/el-vinculo-militar-industrial/">El vínculo militar-industrial (I)</a>.</p>
<p>- <a href=" http://www.mutualismo.org/2009/06/el-vinculo-militar-industrial-ii-el-caso-aleman/">El vínculo militar-industrial (II): el caso alemán</a>.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2008/12/corporaciones-vs-mercado-roderick-long/">- Corporaciones versus mercado (Roderick Long)</a>.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2009/04/roderick-long-sobre-wal-mart/">- Advocatus diaboli (Roderick Long)</a>.</p>
<p><a href="http://isladelatortuga.fullblog.com.ar/socialismo-de-estado-y-anarquismo-nueva-version-761212428636.html">- Socialismo de Estado y anarquismo: los cuatro monopolios (Benjamin Tucker)</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2010/10/financial-management-las-empresas-con-vinculos-politicos-son-mas-rentables/">Financial Management: &#8216;las empresas con vínculos políticos son más rentables&#8217;</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2011/06/la-pequena-empresa-mas-perjudicada-por-la-regulacion-estatal/">La pequeña empresa, más perjudicada por la regulación estatal</a>.</p>
<p><strong>Propiedad intelectual</strong></p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2010/08/propiedad-intelectual-una-critica-libertaria-kevin-carson-traduccion-de-libertista/">Propiedad intelectual: una crítica libertaria (Kevin Carson)</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/equipos-autogestionados-y-propiedad-intelectual/">Equipos autogestionados y propiedad intelectual</a>.</p>
<p>- <a href="http://www.mutualismo.org/2010/10/las-patentes-fomentan-la-integracion-vertical/">Las patentes fomentan la integración vertical.</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La pequeña empresa, más perjudicada por la regulación estatal</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/06/la-pequena-empresa-mas-perjudicada-por-la-regulacion-estatal/</link>
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		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 17:23:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>

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		<description><![CDATA[Así lo muestra un estudio de W. Mark Crain titulado The Impact of Regulatory Costs in Small Firms (descargar aquí). Pego algunos fragmentos: This research updates and further delineates the disproportionality of the burden imposed by federal regulations on small business. Previous research bythe Office of Advocacy, Hopkins (1995) and Crain and Hopkins (2001), has [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://www.ticpymes.es/Archivos/Contenidos/201011220044/regulacion%20pymes.jpg" alt="" width="194" height="133" /></p>
<p>Así lo muestra un estudio de W. Mark Crain titulado <em>The Impact of Regulatory Costs in Small Firms</em> (descargar <a href="http://archive.sba.gov/advo/research/rs264tot.pdf"><span style="text-decoration: underline;"><em>aquí</em></span></a>). Pego algunos fragmentos:</p>
<blockquote><p>This research updates and further delineates the disproportionality of the burden imposed by federal regulations on small business. Previous research bythe Office of Advocacy, Hopkins (1995) and Crain and Hopkins (2001), has established that regulatory and paperwork costs were found to be more onerous on small firms than on larger firms.</p>
<p>In the face of higher costs of federal regulations, the research shows that small businesses continue to bear a disproportionate share of the federal regulatory burden. The findings are consistent with those in Hopkins (1995) and Crain and Hopkins (2001). The research finds that the cost of federal regulations totals $1.1 trillion; the cost per employee for firms with fewer than 20 employees is $7,647.</p></blockquote>
<p>Algunos ejemplos:</p>
<blockquote><p>The sector-specific findings reveal that the disproportionate cost burden on small firms is particularly stark for the manufacturing sector. The compliance cost per employee for small manufacturers is at least double the compliance cost for medium-sized and large firms. In the service sector, regulatory costs differ little from small to larger firms. The disproportionality of the burden borne by small firms, identified in previous Advocacy studies, is further validated in this instance. On a peremployee basis, it costs about $2,400, or 45 percent, more for small firms to comply than their larger counterparts. The 2001 study, using a slightly different methodology, concluded that the disproportionality rate was higher—nearly 60 percent. Environmental and tax compliance regulations appear to be the main cost drivers in determining the severity of the disproportionate impact on small firms. Compliance with environmental regulations costs 364 percent more in small firms than in large firms.</p></blockquote>
<p><strong>Artículos relacionados</strong>:</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2010/10/financial-management-las-empresas-con-vinculos-politicos-son-mas-rentables/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Financial management: &#8216;las empresas con vínculos políticos son más rentables&#8217;</em></span></a>.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2011/03/las-empresas-son-hoy-mas-pequenas-que-en-1970/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Las empresas son hoy más pequeñas que en 1970</em></span></a>.</p>
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		<title>Regulación económica y desigualdad social</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Apr 2011 19:08:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Que las desigualdades sociales están a la orden del día en el sistema económico en el que vivimos no creo que lo ponga en duda nadie. Ahora la cuestión es saber que es lo que provoca realmente que haya esas desigualdades sociales. ¿Es el mercado? ¿Es el intervencionismo de los estados? ¿Que llevaría a una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Que las desigualdades sociales están a la orden del día en el sistema económico en el que vivimos no creo que lo ponga en duda nadie. Ahora la cuestión es saber que es lo que provoca realmente que haya esas desigualdades sociales. ¿Es el mercado? ¿Es el intervencionismo de los estados? ¿Que llevaría a una mayor igualdad económica? ¿Regulación? ¿Desregulación?</p>
<p>Para intentar poner algo de luz sobre el asunto propongo hoy comparar dos gráficas publicadas en dos medios de opiniones económicas totalmente distintas como Público (socialdemócrata) y Libre Mercado del grupo de Libertad Digital (liberal austríaco).</p>
<p>Primero veamos una gráfica publicada hace un tiempo en Público que sugiere que el neoliberalismo, que se aplica desde más o menos la década de 1970, ha ido generando cada vez mayor desigualdad en Estados Unidos acompañada de algunas palabras:</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/04/1288685479961desigualdaddn.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3454" title="1288685479961desigualdaddn" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/04/1288685479961desigualdaddn.jpg" alt="" width="400" /></a></p>
<blockquote><p>En 1928, el 1% más rico de EEUU atesoraba el 23,94% de la riqueza (ver gráfico adjunto). Tras el crash del 29, el porcentaje fue reduciéndose como consecuencia de los programas sociales introducidos, que dejaron el porcentaje por debajo del 10% en la década de 1970. Pero tras la ruptura con el pacto keynesiano que en EEUU lideró Ronald Reagan, el 1% más rico volvió a ganar cuota en la riqueza nacional hasta superar de nuevo el 23% en 2007. Al año siguiente, Lehman Brothers se hundió.</p></blockquote>
<p>Fuente: <a href="http://www.publico.es/dinero/344335/la-desigualdad-llevo-al-crash-segun-expertos">La desigualdad llevó al &#8216;crash&#8217;, según expertos</a>, en Público.</p>
<p>Y ahora otra gráfica que sugiere que desde la década de 1970 hasta la de 2000 las regulaciones han ido aumentando en Estados Unidos:</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/04/reguleeuu.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3455" title="reguleeuu" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/04/reguleeuu.jpg" alt="" width="400" /></a></p>
<blockquote><p>[...] muy contrariamente a lo que normalmente se afirma, los datos del propio Gobierno estadounidense demuestran que <strong>el número de regulaciones no ha hecho más que aumentar</strong> durante las últimas décadas.</p></blockquote>
<p>Fuente: <a href="http://www.libremercado.com/2011-04-04/el-fmi-impulsa-su-plan-de-imponer-una-nueva-moneda-mundial-1276419309/">El FMI impulsa su plan para imponer una nueva moneda mundial</a>, en Libre Mercado (es un artículo escrito por el mismo <a href="http://www.errorespuntuales.es/blogs/hugolp">Hugo</a> que comenta en este blog a veces, por cierto).</p>
<p>¿Qué conclusiones podemos sacar? Pues creo que el dogma imperante de que el neoliberalismo implicó una mayor desregulación y &#8220;la dictadura de los mercados&#8221; no se sostiene a la luz de estos datos pero las tesis de Kevin Carson reciben un espaldarazo. Veamos lo que dice en <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/el-mito-del-estado-minimo-neoliberal/">El mito del Estado mínimo neoliberal</a>:</p>
<blockquote><p>El neoliberalismo de Reagan y Thatcher, a pesar de toda su retórica “anti-gobierno grande”, en la práctica hubo de mantener los niveles masivos de gastos de gobierno para comprar en grandes cantidades el producto excedente de la economía corporativa y utilizar la capacidad de exceso.</p>
<p>[...]</p>
<p>En general los niveles de gasto del gobierno, de hecho, han seguido elevándose bajo el neoliberalismo. Con más exactitud puede llamarse “nueva regulación” a la “desregulación”: un cambio de las actividades del Estado regulador en una dirección más amistosa con las corporaciones. La “privatización” de las actividades del gobierno, como ha puesto sobre la mesa Hildyard, deja una parte mayor de funciones bajo la dirección nominalmente privada, pero operando dentro de una red de protecciones, ventajas y subvenciones en gran parte definidas por el Estado. Los recortes en servicios sociales han sido más que compensado por otras formas de gasto que subvencionan los costes de las operaciones de las empresas corporativas. Las subvenciones para desarrollos multilaterales de bancos son especialmente necesarias para atraer muchas inversiones de provechoso capital extranjero, y están en aumento. Los acuerdos comerciales neoliberales incluyen un marco legal (p. ejemplo los supuestos derechos [sic] de “propiedad intelectual”) diseñados principalmente para proteger a los grandes capitales contra el mercado. Muchos de estos acuerdos requieren la creación de cuerpos internacionales, gobiernos supranacionales de facto, para invalidar la política de los estados signatarios.</p>
<p>En general, la versión neoliberal del “libre mercado” se parece a una de esas anticuadas máquinas que juegan al ajedrez que solían estar en comarcas distinguidas. Es una operación aparentemente automática, pero observándolo de forma más detallada, vemos que fue realizada por un enano que tiraba en el interior afanosamente sobre unas palancas. En el caso del “libre mercado” neoliberal, en el que el Estado tira de las palancas.</p></blockquote>
<p>El caso es que se suelen confundir, no sé si por ignorancia o hipocresía, los conceptos de desregulación económica y disminución del Estado del bienestar. Se piensa que como por un lado hay privatizaciones y tratados internacionales de &#8220;libre comercio y movimiento de capitales&#8221; y por otro como los servicios sociales empiezan a mermar, que todo ello es consecuencias de la desregulación económica y el mercado libre. Pero mucho me temo que los datos que salen a la palestra, no acompañan esa afirmación, al menos para los Estados Unidos.</p>
<p>Es cierto que hay menos Estado del bienestar que hace unos años y menos empresas estatales. Es cierto que en algunos casos se han quitado trabas al movimiento internacional de capitales. Todo eso implica menos peso del Estado en la economía. Es cierto. Pero también lo es que hay muchas más regulaciones y requerimientos que antes y eso también es intervención del Estado. Y esa intervención tiene un impacto económico que no debería olvidarse. Por ejemplo el carné de manipulador de alimentos es algo que hace unas décadas no existía y hoy sí. También ahora existen regulaciones medioambientales que antes no había porque no estaba tan de moda el tema del medio ambiente y hoy se paga en España un canon compensatorio por cada disco compacto en blanco que se compra cuando hace treinta años eso de los discos compactos era algo que no se había creado. Según se ha ido avanzando y han apareciendo cosas nuevas más regulaciones han aparecido también para gestionar el impacto de esas novedades, en algunos casos sobre el medio ambiente o la seguridad del consumidor y otras para mitigar el impacto sobre algunos negocios e intereses empresariales ya existentes, como es el caso del canon para la industria audiovisual y musical.</p>
<p>Esas regulaciones que se añaden se levantan como nuevas barreras de entrada que dificultan el acceso de nuevas empresas al mercado y por tanto garantizan más cuota de mercado para las empresas ya posicionadas. Ahora si juntamos ambas gráficas se ve claramente que cuantas más regulaciones han existido, más desigualdad económica ha habido. Es perfectamente lógico esto. Cuanto más cosas se pongan en un sistema económico que sirvan como barreras de entrada, más facilidad tienen las empresas existentes de aumentar su cuota de mercado y por lo tanto el capital tiende a concentrarse cada vez más en menos manos, ergo así aumentan las desigualdades sociales. A la inversa debería tenderse hacia el camino contrario.</p>
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		<title>Publicidad y consumismo en una sociedad sin Estado</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Apr 2011 18:40:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Buena reflexión de Alan Furth en su blog: Primero, el anarquista de mercado nos diría que la habilidad que tiene una empresa para lavarle el cerebro a una gran cantidad de consumidores depende del tamaño de los presupuestos publicitarios, que a su vez depende del tamaño de la empresa en sí misma. Y los monstruos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://3.bp.blogspot.com/_eTL43edy_Nw/Sa7ZmLX6PmI/AAAAAAAAFB8/xh8txCRxAvI/s320/t_ronald_mcdonalds_by_latuff2_125.jpg" alt="" width="166" height="132" /></p>
<p>Buena reflexión de Alan Furth <a href="http://alanfurth-es.com/%C2%A1robots-consumistas-del-mundo-unios/"><span style="text-decoration: underline;"><em>en su blog</em></span></a>:</p>
<blockquote><p>Primero, el anarquista de mercado nos diría que la habilidad que tiene  una empresa para lavarle el cerebro a una gran cantidad de consumidores  depende del tamaño de los presupuestos publicitarios, que a su vez  depende del tamaño de la empresa en sí misma. Y los monstruos  corporativos multinacionales de hoy en día simplemente <a href="../2008/07/subsidios-al-transporte-traduccion-del-capitulo-de-k-carson/">serían económicamente inviables en un sistema de mercado verdaderamente libre</a>;  osea, en una economía en donde el estado no promoviese el crecimiento  corporativo desmesurado a través de subsidios a la infrastructura de  transporte y comunicaciones, patentes, cartelización de costos y leyes  de incorporación. Lo mismo podría decirse del tamaño y poder de los  conglomerados mediáticos modernos, cuya producción editorial contribuye a  transformarnos en ganado conformista tanto como lo hacen sus  anunciantes corporativos.</p></blockquote>
<p>Yo trataría de evitar eso de &#8220;lavado de cerebros&#8221; (suena como si la gente no pudiera decidir), pero es completamente cierto que la ventaja publicitaria es más bien consecuencia que causa del éxito corporativo, y que éste en última instancia se deriva de la intervención estatal.</p>
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		<title>Las empresas son hoy más pequeñas que en 1970</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/03/las-empresas-son-hoy-mas-pequenas-que-en-1970/</link>
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		<pubDate>Fri, 18 Mar 2011 19:23:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>

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		<description><![CDATA[En este blog hemos hablado en diversas ocasiones sobre experiencias de producción descentralizada (intra e inter-empresa) como 3M, Taco Bell, Prato, MARVV, Semco, Linux o Elance, y todavía podríamos ampliar la lista para incluir a Whole Foods, Google, Gore o Volvo, entre otras. En algunos casos, la causa de estas experiencias es principalmente tecnológica (como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://3.bp.blogspot.com/_FxCl-zDjIOQ/RaP0vm3D7cI/AAAAAAAAALU/z-wKfiVfmDg/s400/stiglitz.gif" alt="" width="131" height="180" /></p>
<p>En este blog hemos hablado en diversas ocasiones sobre experiencias de producción descentralizada (intra e inter-empresa) como 3M, Taco Bell, Prato, MARVV, Semco, Linux o Elance, y todavía podríamos ampliar la lista para incluir a Whole Foods, Google, Gore o Volvo, entre otras. En algunos casos, la causa de estas experiencias es principalmente tecnológica (como en Linux, Elance y Google), vinculada con la &#8220;revolución de Internet&#8221;; en otros casos, la causa debe más a cuestiones circunstanciales, como en Taco Bell, donde la escasez de ejecutivos forzó a la dirección a otorgar más poder a sus trabajadores. No obstante, todavía existe una buena cantidad de empresas más o menos descentralizadas que son difíciles de encuadrar en alguna de las dos explicaciones anteriores.</p>
<p>Como mutualista intuía que la causa general estaba en las tenues liberalizaciones implantadas entre 1970 y 2000 (la época de nacimiento de la gran mayoría de estas experiencias), que habrían dado como resultado mercados más dinámicos donde la innovación constante y la flexibilidad cobrarían una mayor relevancia y donde, por lo tanto, los costes de las jerarquías corporativas serían mucho más evidentes. No obstante, hasta ahora no había encontrado ningún estudio que corroborase esta opinión y demostrara que, de hecho, las empresas son hoy más pequeñas que en 1970. Por suerte, en su manual de <em>Microeconomía</em> Joseph E. Stiglitz comenta unos datos extraídos del <em>Economic Report of the President</em> (1991):</p>
<blockquote><p>Durante las últimas décadas, la importancia de las 500 mayores empresas de la revista Fortune ha venido disminuyendo en relación con el crecimiento del resto de la economía. La presión de la competencia está devorando incluso a las mayores empresas, mientras que van cobrando importancia las pequeñas y medianas empresas. Por ejemplo, en 1970 las 500 mayores empresas de Fortune empleaban un total de 14,6 millones de trabajadores, lo que quiere decir que un trabajador de cada cinco (20%) trabajaba en una de esas 500 empresas. Sin embargo, en 1990 empleaban 12,4 millones solamente, lo que representa una reducción del 15% desde 1970. Dado que durante ese período el empleo aumento en el resto de la economía, la proporción del empleo total correspondiente a las 500 mayores empresas de Fortune cayó hasta apenas el 11,7%, es decir, únicamente alrededor de una persona de cada diez trabajaba para una de las 500 mayores empresas.</p></blockquote>
<p>Y prosigue:</p>
<blockquote><p>Las cifras de ventas muestran una tendencia parecida. Entre 1970 y 1990, las ventas registradas por las 500 mayores empresas de Fortune aumentaron un 59%, en términos reales. Sin embargo, la economía en su conjunto creció en ese período un 72%, es decir, las 500 mayores empresas de Fortune se quedaron muy rezagadas.</p></blockquote>
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		<item>
		<title>Riesgos atómicos</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/03/riesgos-atomicos/</link>
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		<pubDate>Wed, 16 Mar 2011 17:45:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Energía]]></category>

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		<description><![CDATA[Haciendo gala del espírtu de vigilancia que mencionaba Paco Cerbán, paso a hacer crítica, creo que constructiva, de una nota publicada por el Partido de la Libertad Individual de España ante los sucesos acaecidos en Japón tras el terremoto y posterior maremoto. Menciona el P-Lib en su página oficial: Los sucesos de la central de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a title="By Nesnad (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (www.creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (&lt;a href=&quot;http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html&quot; class=&quot;external free&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html&lt;/a&gt;)], via Wikimedia Commons" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Hydrogen_explosion_Fukushima_Unit_1_cg_visualization.png"><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/9c/Hydrogen_explosion_Fukushima_Unit_1_cg_visualization.png/500px-Hydrogen_explosion_Fukushima_Unit_1_cg_visualization.png" alt="Hydrogen explosion Fukushima Unit 1 cg visualization" width="298" height="128" /></a></p>
<p>Haciendo gala del <a href=" http://www.mutualismo.org/2011/01/%C2%BFde-quien-son-las-cajas-de-ahorros/comment-page-1/#comment-26787">espírtu de vigilancia que mencionaba Paco Cerbán</a>, paso a hacer crítica, creo que constructiva, de una <a href="http://www.p-lib.es/politica-exterior/ante-los-sucesos-de-japon/">nota publicada por el Partido de la Libertad Individual</a> de España ante los sucesos acaecidos en Japón tras el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_y_tsunami_de_Jap%C3%B3n_de_2011">terremoto y posterior maremoto</a>.</p>
<p>Menciona el P-Lib en su página oficial:</p>
<blockquote><p>Los sucesos de la central de Fukushima-Daiichi no ponen en entredicho la seguridad de la producción nuclear de energía en el mundo actual. Al contrario, si algo está demostrando la crisis japonesa es la <strong>robustez de los sistemas de seguridad</strong> de las centrales nucleares actuales y de los protocolos internacionales de supervisión y de actuación frente a situaciones como la actual. Ni siquiera uno de los peores terremotos de la historia ha provocado el holocausto nuclear que vaticinaban los críticos de esta forma de producción energética, en un país situado sobre la falla más activa del planeta y lleno de centrales nucleares. Sólo once de las casi sesenta centrales japonesas han tenido que realizar paradas de seguridad.</p></blockquote>
<p>El tema no es que las centrales nucleares sean algo más seguro estadísticamente que otras muchas cosas, la cuestión es que éstas a diferencia de esas otras muchas cosas, tienen posibilidades de incurrir en accidentes catastróficos.</p>
<p>En la prevención y gestión de riesgos no se puede valorar únicamente la probabilidad de accidente de una determinada actividad, sino también hay que valorar en gran medida la probabilidad de accidente catastrófico. Habrá actividades que estadísticamente tengan más accidentes que otras y que incluso generen más muertes, pero posiblemente no tienen capacidad de generar accidentes catastróficos, lo que hace que se hable de ellas como &#8220;más seguras&#8221; que otras actividades que a pesar de tener estadísticamente menos accidentes, puedan incurrir en accidentes catastróficos y por ello se las etiquete como &#8220;más inseguras&#8221; o &#8220;más peligrosas&#8221;.</p>
<p>Por ejemplo es lo que pasa con los coches y los aviones. Los accidentes de automóviles son muchísimo más numerosos que los accidentes que ocurren en la aviación y cada año se producen en total más muertos por los primeros. Sin embargo difícilmente un accidente de coche en una carretera o en una ciudad pueda ser tan catastrófico como para aniquilar a un gran número de personas a la vez, sin embargo un avión que tenga un problema en pleno vuelo y caiga sobre una zona muy poblada podría hacer estragos. Es por esto, el riesgo de probabilidad de accidente catastrófico, el que en los aviones se tomen y se exigen medidas de seguridad más fuertes que en los automóviles, aunque estadísticamente haya más accidentes y muertes en la carretera que aviones que se estrellen.</p>
<p>Hay otro pero. El artículo del P-Lib menciona que el modelo de negocio de las energías renovables no es económicamente sostenible y se basa en las subvenciones:</p>
<blockquote><p>Frente a una energía nuclear limpia, económica y segura, <strong>el lobby antinuclear trabaja por la continuidad de los combustibles fósiles</strong>, altamente contaminantes y generadores de indeseables relaciones de dependencia geopolítica que favorecen a algunos de los regímenes más liberticidas del planeta, así como por el inmenso negocio de las llamadas energías renovables, negocio que en general no se basa en la producción energética sino en las subvenciones con cargo al bolsillo de los contribuyentes.</p></blockquote>
<p>Sin que tenga que ser incierta esa afirmación, no es comprensible que sea precisamente el argumento de las subvenciones el que se use para defender las nucleares, puesto que el modelo de la energía atómica tiene que estar necesariamente más subvencionado que ningún otro sistema, por la cuestión de la gestión de residuos radioactivos. Es imposible pensar que una empresa que tenga que interiorizar el coste de guardar durante cientos de años los residuos que se producen en la fisión nuclear, pueda rentabilizar económicamente la actividad. Los precios con los que tendría que competir en el mercado serían astronómicos. Es la intervención del Estado en apoyo a la energía atómica al gestionar los costes derivados de la actividad (<a href="http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090513/53701933636/espana-pagara-60.000-euros-al-dia-a-francia-por-almacenarle-los-residuos-radiactivos-de-vandellos-i.html">el Estado español ha llegado a pagar 60.000 euros diarios al Estado francés para que se guarden temporalmente en territorio de ese país residuos de la antigua central de Vandellós I</a>) lo que hace que se puedan bajar los precios y situarlos en la línea de otros sistemas energéticos.</p>
<p>La energía atómica solo puede llegar a considerarse económicamente sostenible en el caso de que se externalice en el Estado la gestión indefinida de los residuos radioactivos. Como se dice en <a href="http://www.madrimasd.org/blogs/ciencianuclear/2009/06/19/120461">este artículo</a>, puede ser cierto que mientras tengan centrales en funcionamiento las empresas doten un fondo para financiar el desmantelamiento y la gestión de residuos, pagando cuotas a una empresa estatal dedicada a estos fines, pero lo que ya no dice el artículo, aunque sí lo comenta alguien en los comentarios, es que el sistema es viable porque es el Estado el que de forma indefinida colectiviza los gastos de la gestión de residuos, las empresas así no tienen que seguir pagando por ello cuando dejan de operar con una central y por eso su actividad económica es rentable.</p>
<p>Es además una posición poco afortunada señalar que la oposición a la energía atómica tiene asociado el apoyo a la energía derivada de los combustibles fósiles. Esto es poco menos que sugerir que por ejemplo los ecologistas son unos &#8220;tontos útiles&#8221; de las compañías petroleras, a la par que también implica ignorar cuan grande es la dependencia de la sociedad actual (para el proceso de transformación de energía atómica también, pues por ejemplo las centrales nucleares se construyen con máquinas que funcionan con gasolina) de los combustibles fósiles.</p>
<p>Bien, y entonces, ¿cuál es la alternativa que se puede plantear desde el anarquismo? Pues, sin ser científico o experto en temas energéticos como para hablar al respecto con propiedad, mucho me temo que no hay una alternativa clara a día de hoy compatible con el anarquismo para el tema de la energía en una sociedad como la actual. Cualquier método que busquemos para abastencernos de energía y sostener el mundo industrial tal como lo conocemos hoy en día, se ha de basar necesariamente en las subvenciones del Estado y su intervención. No creo que pueda haber ningún sistema que, ahora mismo, pudiera ser sostenible por sí solo sin la ayuda de los estados. Nuestra única “esperanza”, siempre asumiendo que se desee seguir con el actual ritmo de crecimiento económico, es pensar en que se encuentre en los próximos años alguna fuente de energía que sea rentable, viable y segura, que pueda sustituir a los combustibles fósiles y haga innecesaria la participación de los estados en las políticas energéticas. Otra alternativa es pensar en ahorrar energía, intentando hacer sistemas más eficientes que gasten menos combustibles o electricidad.</p>
<p><a title="By photo © 2004 by Tomasz Sienicki [user: tsca, mail: tomasz.sienicki at gmail.com] (Own work) [CC-BY-SA-1.0 (www.creativecommons.org/licenses/by-sa/1.0), GFDL (&lt;a href=&quot;http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html&quot; class=&quot;external free&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html&lt;/a&gt;) or CC-BY-SA-3.0 (www.creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], via Wikimedia Commons" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Turbiny_wiatrowe_ubt.jpeg"><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f2/Turbiny_wiatrowe_ubt.jpeg" alt="Turbiny wiatrowe ubt" width="225" height="133" /></a></p>
<p>Mientras tanto, y eligiendo entre los diferentes métodos, personalmente considero que la opción más cercana a las ideas libertarias quizás podrían ser las renovables, por ser, al menos en principio y frente a igualdad de necesidad de subvenciones como los otros métodos, de las opciones que menos externalidades negativas podrían producir.</p>
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		<title>&#8220;Réplica&#8221; a Murray Rothbard de Kevin Carson</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Mar 2011 06:41:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Mutualismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Murray Rothbard escribió en la década de 1950 un artículo titulado ¿Son ‘anarquistas’ los libertarios? con el pseudónimo de Aubrey Herbert y que en su momento no fue publicado, en el que cuestionaba las ideas económicas del mutualismo clásico: Ellos [los anarquistas individualistas estadounidenses] creían que el interés y la utilidad eran explotativos, debido a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Murray Rothbard escribió en la década de 1950 un artículo titulado <a href="http://www.ordenvoluntario.org/?p=68"><em>¿Son ‘anarquistas’ los libertarios?</em></a> con el pseudónimo de Aubrey Herbert y que en su momento no fue publicado, en el que cuestionaba las ideas económicas del mutualismo clásico:</p>
<blockquote><p>Ellos [los anarquistas individualistas estadounidenses] creían que el interés y la utilidad eran explotativos, debido a una supuesta restricción artificial en la oferta de dinero. Que el Estado y sus políticas monetarias sean eliminadas, y la banca libre se establecerá, creían, y todo el mundo imprimiría tanto dinero como necesitaban, y los interese y las ganancias caerían a cero. Esta doctrina hiperinflacionista, adquirida del francés Proudhon, es una tontería económica. Debemos recordar, sin embargo, que la economía “respetable”, entonces y ahora, se ha impregnado de errores inflacionistas, y muy pocos economistas han comprendido la esencia de los fenómenos monetarios. Los inflacionistas simplemente toman el inflacionismo más gentil de la economía de moda y corajudamente lo empujan a su conclusión lógica.</p>
<p>La ironía de esta situación era que mientras los anarquistas individualistas insistían en sus teorías bancarias sin sentido, el orden político por el que abogaban hubiera dado lugar a resultados económicos directamente contrarios a lo que creían. Ellos pensaban que la banca libre daría lugar a la expansión indefinida de la oferta monetaria, mientras que la verdad es precisamente lo contrario: daría lugar a la “moneda fuerte” y ausencia de inflación. Las falacias económicas de la Tuckerianos, sin embargo, son de una especie completamente diferente a las de los anarquistas colectivistas. Los errores de los colectivistas les llevó a abogar por un comunismo político virtual, mientras que los errores económicos de los individualistas todavía les permitió abogar por un sistema casi libertario. Una persona superficial fácilmente podría confundir a los dos, porque los individualistas fueron llevados a atacar a los “capitalistas”, de quienes creían explotaban a los trabajadores mediante la restricción estatal de la oferta monetaria.</p></blockquote>
<p>Kevin Carson incluyó una <a href="http://mises.org/journals/jls/20_1/20_1_7.pdf">respuesta</a> a estas críticas en las respuestas que envió a los comentarios que le hicieron cuando en el Instituto Mises se habló sobre su libro <em>Estudios sobre la Economía Política Mutualista</em>. Carson dijo en el apartado titulado <em>&#8220;Réplica&#8221; a Murray Rothbard</em>:</p>
<blockquote><p>Esto no es, hablando apropiadamente, una réplica; es obvio ya que el artículo de Rothbard antecede a mi libro. Pero ya que fue elegido para caldear el ambiente de este número del simposio, e incluye algunos comentarios sobre el anarquismo individualista en general, haré varios comentarios de todas formas. En el tema de la tierra me reservo los comentarios ya que es también el eje de la reseña de Roderick Long. Simplemente observar que caracterizar la doctrina de Ingalls-Tucker como un límite en el derecho del propietario de la tierra para disponer de su &#8220;propiedad privada adquirida justamente&#8221; plantea la cuestión de cómo de justa es la propiedad adquirida justamente.</p>
<p>Repecto a la parte monetaria y bancaria, Rothbard cometió el error de interpretar el sistema de banca mutualista de Greene-Tucker como una forma de expansión inflacionaria de la oferta monetaria. Aunque se suele meter a la doctrina de Greene-Tucker (en una categoría más amplia de &#8220;dinero de darle a la manivela&#8221;) junto a los partidarios del crédito social, los bimetalistas, etc., es en realidad bastante diferente. Greene y Tucker no propusieron inflar la oferta monetaria, sino más bien eliminar el precio monopólico del crédito existente gracias a las barreras de entrada del Estado: concesión de licencias bancarias y unos grandes requerimientos de capitalización para las instituciones dedicadas a proporcionar solamente los préstamos garantizados. La mayoría de los libertarios están familirizados con esta crítica de las concesión de licencias profesionales como una forma de garantizar los ingresos monopólicos a los suministradores de servicios médicos, legales y de otro tipo. La concesión de licencias y los requerimientos de capitalización, permiten a los suminstradores cobrar un precio monopólico por sus servicios.</p>
<p>De hecho, el propio Rothbard hizo un análisis similar de la industria de los seguros de vida, en el que los requerimientos de reserva del Estado servían como barreras de entrada y por tanto se inflaba el coste de los seguros por encima de los niveles para los requerimientos puramente necesarios para operar (Rothbard 1977, p. 59).</p>
<p>Y la tasa de interés original de Böhm-Bawerk no fue en absoluto una respuesta completa a Greene y Tucker. Además de que el premio del monopolio se hacía posible por las leyes bancarias del Estado, más allá de la tasa de interes original, el mismo Böhm-Bawerk admitió que la preferencia temporal podría variar dependiendo de la propia seguridad económica de cada uno. Como los anarquistas individualistas afirman que la política del Estado sobre el capital provoca que se haga artificialmente inaccesible para la mano de obra e incrementa la dependencia de los trabajadores respecto a los propietarios del capital, la preferencia temporal de los trabajadores es artificialmente alta.</p></blockquote>
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		<title>¿Qué es la filé?</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Feb 2011 18:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Organización]]></category>
		<category><![CDATA[democracia económica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía P2P]]></category>
		<category><![CDATA[globalización]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a title="By Alancaio (Own work) [GFDL (<a href=&quot;&quot;http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html&quot;&quot; mce_href=&quot;&quot;http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html&quot;&quot; class=&quot;external free&quot; rel=&quot;nofollow&quot;>http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html</a>) or CC-BY-SA-3.0-2.5-2.0-1.0 (www.creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons&#8221; href=&#8221;http://commons.wikimedia.org/wiki/File:ProjetoP2P.jpeg&#8221;><img class="alignright" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e9/ProjetoP2P.jpeg" alt="ProjetoP2P" width="240" height="202" /></a> Me parece conveniente explicar en que consiste el concepto de filé que he usado en algunas ocasiones y que creo que puede ser un meme que de que hablar bastante en los próximos años.</p>
<p>Filé es una palabra de orígen griego (????) que traducida significaría algo así como tribu. Define un conjunto de familias unidas por una cultura similar y que comparten una misma economía productiva para su sustento. En la antigua Grecia, los individuos además de pertenecer a una polis, eran miembros de una filé.</p>
<p>En un sentido moderno, el término filé fue usado por vez primera por Neal Stephenson en 1995 en la novela de ciencia ficción titulada <em>La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas</em>, donde describía un tipo de institución sucesora del Estado nación. La sociedad se organiza en comunidades que comparten cultura y economía, pero éstas y al contrario que las antiguas filés griegas, no ven sus horizontes acotados por términos geográficos ya que las posibilidades telemáticas han hecho posible que las comunidades sean transnacionales, contando con miembros dispersos por todo el mundo.</p>
<p>Saltando del mundo de la ciencia ficción al mundo de la vida real <a href="http://deugarte.com/">David de Ugarte</a> estudia la idea de la filé desde un punto de vista socioeconómico y así podemos ver como en la Indianopedia se define como <em>&#8220;una comunidad transnacional que se dota de un tejido empresarial y comercial propio, ordenado bajo el principio de democracia económica, para asegurar su autonomía&#8221;</em>.</p>
<p>La democracia económica son las empresas organizadas en torno a principios democráticos. Identificadas totalmente con la democracia económica encontramos a las cooperativas, pero también pueden constituir democracias económicas otro tipo de empresas así como otro tipo de organizaciones como asociaciones, redes de autónomos o <em>freelancers</em>, etc.</p>
<p>Posiblemente todos habremos leído u oído decir muchas veces que con el advenimiento de la globalización el concepto del Estado nación ha empezado a superarse. Normalmente la gente entiende el fenóneno de la globalización como un proceso relacionado con el capitalismo de las grandes empresas multinacionales, pero la globalización es también las comunidades conversacionales de personas que surgen en torno a cosas como foros, blogs y similares en Internet. Cuando las personas comparten afición por un tema y comienzan a relacionarse debatiendo, interactuando de forma horizontal, pueden llegar a surgir con el tiempo lazos comunitarios e identitarios entre ellas. Esto es especialmente significativo para las personas que hablan alguna lengua global, como el inglés, el francés, el portugués, el árabe o el castellano. Por ejemplo en el caso de nuestra lengua pueden desarrollarse comunidades con miembros residentes en lugares tan distantes geográficamente según muestran los mapas como Lima, San Juan de Puerto Rico, Ushuaia y Sevilla pero telemáticamente tan cerca unos de otros, a golpe de un clic, cuyo interés sea la botánica.</p>
<p>Una evolución posible de esas comunidades conversacionales nacidas con Internet, podría ser dotarse de estructuras económicas propias usando la red de redes para coordinarse. Es lógico pensar que si dan ese paso se van a respetar los principios horizontales y democráticos con los que nacieron y se desarrollaron como comunidades conversacionales. Sería entonces cuando habría nacido una filé. La filé es pues un concepto muy unido a la cultura del emprendimiento y los negocios, pero también de la faternidad dentro de un marco donde priman la horizontalidad, la libre adhesión, la cooperación voluntaria y la ayuda mutua.</p>
<p>David de Ugarte incluso nos sugiere una forma para pasar <a href="http://lasindias.coop/de-red-a-file-en-12-pasos/">de red a filé en doce pasos</a>. En el caso de nuestros botánicos que se conocen por Internet, imaginemos que tras un tiempo discutiendo, interactuando y deliberando, en el que han compartido lo que unos saben con otros y se han conocido más como personas, deciden crear una red cooperativa de floristerías con tiendas físicas en varias ciudades que se relacionan compartiendo conocimientos sobre las variedades autóctonas de cada lugar de los miembros de la red a través de Internet.</p>
<p><strong>Bibliografía:</strong></p>
<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tribu_(Antigua_Grecia)">http://es.wikipedia.org/wiki/Tribu_(Antigua_Grecia)</a><br />
<a href="http://lasindias.net/indianopedia/Fil%C3%A9">http://lasindias.net/indianopedia/Fil%C3%A9</a><br />
<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_era_del_diamante">http://es.wikipedia.org/wiki/La_era_del_diamante</a><br />
<a href="http://lasindias.net/indianopedia/La_era_del_diamante">http://lasindias.net/indianopedia/La_era_del_diamante</a><br />
<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Democracia_econ%C3%B3mica">http://es.wikipedia.org/wiki/Democracia_econ%C3%B3mica</a><br />
<a href="http://lasindias.net/indianopedia/Democracia_econ%C3%B3mica">http://lasindias.net/indianopedia/Democracia_econ%C3%B3mica</a></p>
<p><strong>Para seguir leyendo:</strong></p>
<ul>
<li>David de Ugarte: <a href="http://deugarte.com/files">Filés: democracia económica en el siglo de las redes</a> (2009)</li>
<li>David de Ugarte, Pere Quintana, Enrique Gómez y Arnau Fuentes: <a href="http://deugarte.com/de-las-naciones-a-las-redes">De las naciones a las redes</a> (2009)</li>
</ul>
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		<title>Traducción del noveno capítulo del Studies (continuación)</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Feb 2011 18:08:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Telmo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones]]></category>
		<category><![CDATA[Kevin Carson]]></category>
		<category><![CDATA[Studies in mutualist political economy]]></category>

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		<description><![CDATA[He traducido un poco más del Studies in mutualist political economy de Kevin Carson. Ahí va: B. Llegando a allí. Desde Proudhon el mutualismo ha tendido a ser identificado desde un enfoque gradual. El gradualismo envuelve, al mismo tiempo, dos tipos de acción: 1) la creación de una base institucional para una nueva sociedad dentro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He traducido un poco más del<em> Studies in mutualist political economy</em> de Kevin Carson. Ahí va:</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/02/cover1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-3215" title="cover" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/02/cover1-225x300.jpg" alt="" width="107" height="143" /></a></p>
<p><strong>B. Llegando a allí.</strong></p>
<p>Desde Proudhon el mutualismo ha tendido a ser identificado desde un enfoque gradual. El gradualismo envuelve, al mismo tiempo, dos tipos de acción: 1) la creación de una base institucional para una nueva sociedad dentro de una existente; y 2) el retroceso gradual del estado a través de presión externa y la suplantación con formas alternativas de organización hasta que sea enteramente abolido.</p>
<p>Proudhon caracterizaba este enfoque de devolución de las funciones estatales a las asociaciones voluntarias como la disolución del estado dentro de la estructura social. Ello requería dos tipos de acción simultáneas: primero, “organizar… las fuerzas económicas”; y segundo:</p>
<p><em>Disolver, sumergir y hacer desaparecer el sistema político o gubernamental del económico reduciendo, simplificando, descentralizando y suprimiendo una tras otra todas las ruedas de la gran maquinaria que es llamada gobierno o estado.<sup>5</sup></em></p>
<p>El objetivo final era que la distinción entre “público y privado” careciera de sentido: <em>“que las masas que son gobernadas debieran al mismo tiempo gobernar, y esa sociedad debiera ser lo mismo que el estado, y la gente lo mismo que el gobierno…”</em><sup>6</sup> Esto significaba que <em>“la noción de contrato”</em> sucedería al gobierno:</p>
<p><em>Es la organización industrial la que pondremos en lugar del gobierno…</em></p>
<p><em>En lugar de leyes pondremos contratos. No más leyes votadas por una mayoría, o siquiera unánimemente; cada ciudadano, cada ciudad, cada sindicato industrial hace sus propias leyes.</em></p>
<p><em>En lugar de poderes políticos pondremos fuerzas económicas.</em><sup>7</sup></p>
<p>Los Wobblies (miembros pertenecientes al sindicato IWW)* usan la frase de “construir una nueva sociedad desde dentro de la cáscara de la vieja” para describir el proceso. Pero Proudhon, anticipándose a ellos, usó esta viva imagen:</p>
<p><em>Bajo la maquinaria del gobierno, a la sombra de las instituciones políticas, fuera de la vista de los hombres de estado y los sacerdotes, la sociedad está produciendo su propio organismo, lenta y silenciosamente, y construyendo un nuevo orden, la expresión de la vitalidad y la autonomía…</em><sup>8</sup></p>
<p>Brian A. Dominick, en su brillante “Una introducción a la estrategia del poder dual” lo describía en esta forma:</p>
<p><em>Generalmente hablando, el poder dual es la organización revolucionaria de la sociedad en su forma pre-insurrección. Es el segundo poder- la segunda sociedad- operando bajo las sombras del “establishment” dominante. Trata de convertirse en una infraestructura dentro y de sí misma, en las cimientos de un futuro alternativo…</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>La gran tarea de las bases del poder dual es encontrar y crear espacios sociales y llenarlos con instituciones y relaciones liberadoras. Donde hay lugar para actuar por nosotros mismos formamos instituciones propicias no sólo para catalizar la revolución, sino también para presentar las condiciones de una vida plena, incluyendo la autogestión económica y política al mayor nivel alcanzable. No buscamos abrazar el poder, sino abrazar la oportunidad de ejercer nuestro propio poder.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Por lo tanto, las bases del poder dual son una situación donde una comunidad autodefinida ha creado por sí misma un sistema político-económico que es una alternativa operativa al “establishment” dominante estado/capitalista. El poder dual consiste en instituciones alternativas que proveen las necesidades de la comunidad, tanto materiales como sociales, incluyendo comida, vestimenta, hogar, cuidado sanitario, comunicación, energía, transporte, oportunidades educativas y competitivas y organización política. El poder dual es necesariamente una forma autónoma y competitiva con el sistema dominante, que busca invadir el último dominio y finalmete reemplazarlo.</em><sup>9</sup></p>
<p>Tal proyecto requiere la autoorganización  en el nivel básico para construir una “infraestructura social alternativa”. Implica cosas como las cooperativas entre consumidores y productores, sistemas LETS y bancas mutuas, sindicatos, asociaciones de arrendatarios y supresión de rentas, asociaciones vecinales, programas de vigilancia al crimen y la policía (de no afiliación policial), juzgados voluntarios para el arbitraje civil, agricultura respaldada por la comunidad, etc. El proyecto “municipalista libertario” de devuelta de funciones gubernamentales al nivel vecindario y la mutualización de servicios también recae sobre este título- pero con servicios mutualizados antes que municipalizados.</p>
<p>Peter Staudenmeier, en un taller de cooperativas de Ann Arbor, se refería a esas formas alternativas de organización como el “contrapoder social”. El contrapoder social toma la forma concreta de “política prefigurativa” y “contrainsituciones”.</p>
<p><em>La política prefigurativa es un término elegante que simplemente significa vivir tus valores hoy día, en vez de esperar a “después de la revolución”- de hecho significa el comienzo de la revolución aquí y ahora a la mayor extensión posible. Esto podría llamarse el aspecto diario del contrapoder social. Y las contrainstituciones, de las cuales las cooperativas son habitualmente ejemplo, son los aspectos del contrapoder social.</em><sup>10</sup></p>
<p>Jonathan Simcock, en la página web <em>Total Liberty</em>, describía una visión del anarquismo evolucionista que incluía:</p>
<p><em>Cooperativas de trabajadores, cooperativas de hogar, autoempleo, esquemas LETS, monedas alternativas, banca mutua, sindicatos de crédito, comités e inquilinos, cooperativas alimentarias, adjudicaciones, organizaciones voluntarias, protestas pacíficas y acción directa no violenta y un grupo de acciones similares son los medios por los cuales la gente empieza a “comportarse de forma diferente”, ir más allá de la teoría anarquista, y empezar a construir los elementos de una nueva sociedad.</em><sup>11</sup></p>
<p>Desde la época de Proudhon los mutualistas han tomado un enfoque gradual a este proceso:</p>
<p><em>Una revolución social, tal como la de 1789, que la democracia de clase obrera continúa bajo nuestros ojos, es una transformación espontánea que toma lugar a través de la estructura política. Es la sustitución de un sistema por otro, un nuevo organismo reemplazante de uno que se ha trillado. Pero este cambio no ocurre en cuestión de minutos… No ocurre bajo mando de un hombre que tiene su teoría preestablecida, o bajo el dictado de un profeta. Una revolución verdaderamente orgánica es el producto de la vida universal… Es una idea que en un principio es muy rudimentaria y que germina como una semilla; es una idea que en un principio no es destacable debido a que es basada en la sabiduría popular, pero es una que… de repente crece hasta una forma inimaginable y llena el mundo en su institución.</em><sup>12</sup></p>
<p>Compare esto a la descripción famosa de Landauer:</p>
<p><em>El estado es una condición, cierta relación entre los seres humanos, una forma de comportamiento, la destrozamos contrayendo otras relaciones, comportándonos diferentemente uno a otro… Somos el estado y continuaremos siendo el estado hasta que hayamos creado instituciones que formen una comunidad real…</em><sup>13</sup></p>
<p>En términos concretos la clase obrera organizaba la nueva sociedad:</p>
<p><em>En parte [a través] del principio de asociación, mediante el cual sobre toda Europa se están preparando para organizar compañías de trabajadores legales para tratar con los problemas burgueses, y en parte [a través] del más general y divulgado principio del mutualismo, a través de la democracia de la clase trabajadora, haciendo hincapié en la solidaridad y en los grupos es la forma de preparar el camino a la reconstrucción político-económica de la sociedad.</em><sup>14</sup></p>
<p>Tucker tenía su propia imagen de este proceso. De acuerdo a James J. Martin, Tucker sugirió está “acción de recuperación”:</p>
<p><em>Que a cualquier ciudad con cierto número de anarquistas comience una economía paralela dentro de la estructura que les rodea, tratando de incluir en su grupo a representativos de todos los grupos y profesiones. Aquí tal vez pudieran llevar su producción y distribución bajo el principio de costo, basando su sistema de crédito e intercambio en una banca mutua propia que emitiría una moneda no portadora de ningún interés a los miembros del grupo para la “conducción de su comercio”, y ayudando a depositar su monótonamente creciente capital en el comienzo de nuevas empresas. Tucker creía que un sistema como tal prosperaría bajo la cáscara del viejo y llamaría la atención de forma creciente y aumentaría la participación por parte de otros miembros de la población urbana, gradualmente convirtiendo toda la ciudad en “un gran nido de trabajadores anarquistas”.</em><sup>15</sup></p>
<p>El gradualismo es frecuentemente falsamente identificado como “reformista” por los anarquistas revolucionarios. Ésta no es, en la mayoría de los casos, una apreciación correcta. De hecho, la gran distinción entre el “reformismo” y el anarquismo revolucionario es en muchas maneras artificial. El término “reformista”, en precisión extrema”, debiera aplicarse únicamente a aquellos que su objetivo final se queda corto a la hora de abolir el estado y el sistema que sostiene. En el siglo decimonoveno, había varias clases de abolicionismo que diferían en los medios a través de los cuales querían acabar con la esclavitud y en el tiempo que tardarían en lograrlo. Pero eran todos abolicionistas en el sentido de que ninguno hubiera estado satisfecho hasta que se hubiera acabado con la esclavitud. Un “reformista”, estrictamente hablando, hubiera sido alguien que hubiera pretendido alterar la esclavitud para hacerla más humana, mientras que hubiera dejado su esencia explotadora intacta.</p>
<p>La distinción entre la reforma y la revolución es principalmente una de énfasis. Por ejemplo, la mayoría de los marxistas están de acuerdo con Engels en que gran parte del trabajo preliminar se hará bajo el capitalismo, hasta que no sea posible mayor evolución. Únicamente en ese momento la transformación de “cantidad a calidad” tomará lugar, y la nueva sociedad surgirá del caparazón que lo constriñe. E incluso aquellos que creen en que la transición del capitalismo al socialismo pues ser ampliamente controlada pacíficamente probablemente reconozcan que cierto disrupción ocurrirá en el momento de la ruptura final.</p>
<p>Lo mismo ocurre con los anarquistas. Por ejemplo, Brian Dominick rechaza la tendencia de reflejar la “revolución” únicamente con el periodo de insurrección. Son al menos tan importantes, como parte del proceso total de revolución, los años previos a la insurrección final:</p>
<p><em>La creación y existencia del segundo poder marca el primer estadio de la revolución, en el cual existen dos sistemas sociales luchando por el apoyo de la gente; uno por la alianza ciega y acrítica; la segunda por la participación activa y consciente.</em><sup>16</sup></p>
<p>Precisamente, el proceso primario de “revolución” es la construcción del tipo de sociedad que queremos aquí y ahora. La insurrección se convierte necesaria únicamente, hasta el punto en el que, la sociedad trata de parar nuestro proceso revolucionario de construcción.</p>
<p><em>A parte de la convulsión revolucionaria, la formación de un sistema de poder dual en el presente es de hecho uno de los objetivos de la estrategia de poder dual- buscamos crear una situación de poder dual construyendo una alternativa política, económica y en otras instituciones sociales, para saciar las necesidades de nuestras comunidades en una forma esencialmente autosuficiente. La independencia del capital y el estado son los objetivos principales del poder dual, al igual que los es la interdependencia entre los miembros de la comunidad. La situación de poder dual, en su estatus pre-insurreccional, es también conocida como la “infraestructura de alternativa social”.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Y, otra vez, mientras que una sociedad post-insurreccional que ha generalmente dejado atrás las contradicciones indicadas en el término “poder dual”, está el objetivo eventual de esta estrategia, la creación de una infraestructura social alternativa, que es un fin deseable en sí. Como no hay forma de predecir una insurrección es importante para nuestra propia paz interior como activistas que creemos situaciones en el presenten que reflejen los principios de nuestras visiones finales. Hemos de hacer ahora para nosotros los tipos de instituciones y relaciones, en la medida que sea posible, sobre los cuales basaremos el activismo futuro. Debiéramos liberar espacio, para nosotros y para futuras generaciones, a la sombra del sistema dominante, no sólo de los cuales construir una nueva sociedad, sino que sobre los cuales se pueda vivir más libre y pacíficamente nuestras vida hoy día.</em><sup>17</sup></p>
<p>En otras palabras, el mutualismo significa construir el tipo de sociedad que queremos aquí y ahora, basado en los cimientos de la organización de cooperación voluntaria y apoyo mutuo- en vez de esperar a la revolución. Un personaje en <em>The Star Fraction</em> de Ken MacLeod da una descripción del socialismo que podría haber provenido de un mutualista:</p>
<p><em>…lo que siempre quisimos decir con socialismo no era algo que se forzara en la gente, era gente organizándose por sí misma como quisieran en cooperativas, colectividades, comunas, sindicatos… Y si el socialismo es en realidad mejor y más eficiente que el capitalismo, entonces puede competir jodidamente bien con el capitalismo. Así que decidimos, olvida toda la mierda estatista y la violencia: ¡el mejor lugar para el socialismo es lo más cercano que podrás obtener a un libre mercado!</em><sup>18</sup></p>
<p>Rothbard solía citar con aprobación la reivindicación de Leonard Read que, si tuviera un botón mágico que eliminara instantáneamente el gobierno lo pulsaría sin dudarlo. Pero debiera ser obvio que, sin importar que uno reconozca la validez del gradualismo o no, el estado no será abolido de la noche a la mañana. E incluso si tuviéramos un botón mágico que causara que todos los oficiales, armas y edificios del estado desaparecieran, ¿en qué resultaría? Si la mayoría del público tuviera una mentalidad estatista, y si no hubiera instituciones libertarias alternativas preparadas para tomar las funciones del estado, un estado aún más autoritario llenaría rápidamente el vacío. Como argumentaba Benjamin Tucker:</p>
<p><em>Si el gobierno fuera abruptamente y completamente abolido mañana, probablemente le seguiría una serie de conflictos físicos sobre la tierra y otras muchas cosas acabando en una reacción y resurrección de una vieja tiranía.</em></p>
<p>El abogó en cambio por una abolición gradual del gobierno, <em>“comenzando con la caída de los monopolios de la moneda y la tierra y extendiéndose de un campo a otro, …acompañado por una adquisición constante y una calmada extensión de la verdad social”, </em>que el público estuviera al final preparado para el estadio final del reemplazamiento del gobierno por el libre contrato incluso en el área de protección policial.<sup>19</sup></p>
<p><em>5. </em>Pierre Joseph Proudhon. <em>Idea general de la revolución.</em></p>
<p><em>6. </em>Pierre Joseph Proudhon. <em>Contradicciones políticas</em></p>
<p><em>7. </em>Pierre Joseph Proudhon. <em>Idea general de la revolución</em></p>
<p><em>8. </em>Ídem</p>
<p><em>9. </em>Brian A. Dominick. <em>“Una introducción a la estrategia del poder dual”</em> <a href="http://www.anarchistcommunitarian.net/articles/theory/bdsdp.shtml">http://www.anarchistcommunitarian.net/articles/theory/bdsdp.shtml</a></p>
<p><em>10. </em>Peter Staudenmeier. “Anarquismo y la cooperativa ideal” <em>The communitarian anarchist 1:1</em></p>
<p><em>11. </em>Jonathan Simcock. “Editorial para la edición actual” <em>Total liberty</em> 1:3 <a href="http://www.spunk.org/library/pubs/tl.sp001872.html">http://www.spunk.org/library/pubs/tl.sp001872.html</a></p>
<p><em>12. </em>Pierre Joseph Proudhon. <em>La capacidad política de la clase obrera.</em></p>
<p><em>13. </em>Cita de Larry Gambone. <em>For community: The communitarian anarchism of Gustav Landauer.</em></p>
<p><em>14. </em>Pierre Joseph Proudhon. <em>La capacidad política de la clase obrera.</em></p>
<p><em>15. </em>James J. Martin. <em>El hombre contra el estado: Los exponentes del anarquismo individualista en América</em></p>
<p><em>16. </em>Brian A. Dominick. “<em>Una introducción a la estrategia del poder dual”</em></p>
<p><em>17. </em>Ídem</p>
<p><em>18. </em>Ken MacLeod. <em>The Star Fraction</em></p>
<p><em>19. </em>Benjamin Tucker. “Protección y su relación con la renta”, <em>Instead of a book</em></p>
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		<title>Principios organizativos (traducción)</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Feb 2011 21:01:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Telmo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones]]></category>
		<category><![CDATA[Kevin Carson]]></category>
		<category><![CDATA[Principio de costo]]></category>

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		<description><![CDATA[He traducido la primera parte del noveno y último capítulo del Studies in mutualist political economy de Kevin Carson. Aquí lo tenéis: Capítulo nueve Fin y medios A. Principios organizativos El principio de costo. El principio de costo es central a la economía mutualista. Eso significa que todos los costes y beneficios de una acción [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He traducido la primera parte del noveno y último capítulo del<em> Studies in mutualist political economy</em> de Kevin Carson. Aquí lo tenéis:</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/02/cover.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-3203" title="cover" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2011/02/cover-225x300.jpg" alt="" width="90" height="121" /></a></p>
<p><strong>Capítulo nueve</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Fin y medios</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>A. Principios organizativos</strong></p>
<p><strong>El principio de costo</strong>. El principio de costo es central a la economía mutualista. Eso significa que todos los costes y beneficios de una acción debieran ser interiorizados por el actor responsable de ello-o en otras palabras, que la persona consumidora de bienes y servicios debiera pagar por el coste completo de su producción. El principio de costo no requiere de un gobierno autoritario a la hora de distribuir los costes de acuerdo con los beneficios. Únicamente requiere un mercado no coercitivo en el cual todas las transacciones sean voluntarias. Dado eso, los propios actores del mercado se embarcarán únicamente en transacciones en las cuales los beneficios sean suficientes para pagar los costes reales. Lo más importante es evitar costes ocultos o externalidades no reflejados en el precio.</p>
<p>Cada mal del capitalismo que examinamos en la segunda parte de este libro puede ser rastreado, en cierto modo, a la violación del principio de costo. En todos los casos los beneficios de la acción estaban divorciados del costo, de tal forma que la persona beneficiada por una forma particular de acción no asumió los costes asociados a ella.</p>
<p>El gobierno, en su esencia, es un mecanismo de externalización de costos. Externalizando los costos el gobierno permite a los privilegiados vivir a costa de los no privilegiados. Pero daca una de esas intervenciones lleva a la irracionalidad y el costo social. Por ejemplo:</p>
<p>Como los trabajadores no mantienen su propio producto, y la inutilidad y la producción del trabajo no son interiorizadas por el mismo individuo, hay una crisis de sobreproducción, un infraconsumo y una necesidad de intervención estatal para deshacerse del producto excedente.</p>
<p>Como los trabajadores no poseen los medios de producción los procesos de acumulación de capital van en contra de ellos en vez de ir a favor. La inversión, en vez de ser una decisión del trabajador de consumir menos de su propio producto hoy para poder trabajar menos o consumir más mañana, la decisión es del jefe de invertir el producto de hoy del trabajador para que pueda tener menos mañana. En vez de una mejora estándar de la vida para el trabajador-propietario, el incremento de producción resulta en una riqueza no merecida para el propietario y el desempleo para el trabajador.</p>
<p>Como las grandes corporaciones no pagan el coste completo de lo que consumen, consumen irracionalmente e ineficientemente; como los costes de ineficiencia de gran tamaño se externalizan en el pago de impuestos, son capaces de crecer más allá del punto de máxima eficiencia. Al mismo tiempo que los bienes americanos son producidos con costes de energía y transporte superiores a los que se necesitan el país se enfrenta a recortes de energía crónicos y cuellos de botella de transporte.</p>
<p>Es únicamente a través del mercado libre, organizado en la base del intercambio voluntario, donde el principio de costo puede ser obtenido. La ley del coste opera a través de un mecanismo competitivo por el cual los productores entran en el mercado cuando el precio es inferior menor al coste y lo dejan en el caso opuesto. En el mercado libre el precio de un bien o de un servicio es una señal del coste de su obtención. Como los costes están sobre la mesa, reflejados en el precio en vez de estar ocultos, la gente (incluyendo las firmas comerciantes) únicamente consumirá aquellos bienes y servicios por los cuales estén dispuestos a pagar.</p>
<p>Como señaló Proudhon, no hay una forma real de conocer el coste real, o el valor de intercambio de cualquier cosa producida fuera del mercado</p>
<p><em>¿Por cuánto se vende el tabaco debido a esta administración? ¿Cuánto cuesta? Puedes responder la primera respuesta: únicamente tienes que ir a la primera tienda de tabaco que veas. Pero no me puedes decir nada sobre la segunda porque no hay un estándar de comparación y está prohibido verificar experimentalmente los costes de administración… Por lo tanto el negocio del tabaco, hecho monopolio, necesariamente cuesta a la sociedad más de lo que cuesta producirlo; es una industria que, en vez de subsistir en su propio producto vive por los subsidios…</em><sup>1</sup></p>
<p>He aquí una imagen excelente del funcionamiento del principio de costo en la <em>Sociedad de trabajo voluntario</em> de Proudhon:</p>
<p><em>Es la ley…es servicio por servicio, producto por producto, préstamo por préstamo, seguro por seguro, crédito por crédito. Seguridad por seguridad, garantía por garantía. Es la antigua ley de la represalia,…como si se hubiera dado la vuelta y transferido…a la ley económica, a las tareas de la labor y los buenos oficios de  la libre fraternidad. En ella dependen todas las instituciones mutualistas, crédito mutuo, ayuda mutua, educación mutua; garantías recíprocas de aperturas, intercambios y trabajo por buena calidad y bienes a buen precio.</em><sup>2</sup></p>
<p>Como la primera cita implica el intercambio justo está íntimamente relacionado con la reciprocidad, una cualidad que define el principio de costo.</p>
<p><em>¿Qué es realmente el contrato social? ¿Un acuerdo de un ciudadano con el gobierno? No, ello implicaría la continuación de la idea [de Rousseau]. El contrato social es un acuerdo de un hombre con un hombre, un acuerdo por el cual ha de resultar lo que hoy día llamamos sociedad. En esto, la noción de justicia conmutativa, primero traída por el hecho primitivo del intercambio,…es sustituida por la justicia distributiva… Traduciendo estas palabras, el contrato, la justicia conmutativa, que son la lengua de la ley, a la lengua del negocio, y tienes comercio, es decir, en su más alto significado, el acto por el cual dos hombres se declaran esencialmente productores y abdican toda pretensión de gobernarse.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>La justicia conmutativa, el reino del contrato, el sistema industrial o económico, estos son los diferentes sinónimos de la idea por la que mediante su acceso se debe acabar con los viejos sistemas de justicia distributiva, el reino de la ley, o en términos más concretos, la norma feudal, gubernamental o militar…</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>…El contrato es por lo tanto esencialmente recíproco, no impone obligaciones sobre los partidos, excepto aquellos que resultan de la promesa personal de atención recíproca; no está sujeto a ninguna autoridad central…</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Podríamos añadir que el contrato social por el cual estamos ahora hablando no tiene nada que ver con el contrato de asociación por el cual… la parte que contrae cede parte de su libertad, y se somete a una tediosa, frecuentemente peligrosa obligación, en la mejor o peor fe fundada de beneficio. El contrato social es de naturaleza de un contrato de intercambio: no sólo deja a la parte libre, añade a su libertad; no sólo le mantiene todos los bienes, le añade a su propiedad; no prescribe ningún trabajo; se da sólo mediante el intercambio.</em><sup>3</sup></p>
<p><strong>Cooperación voluntaria y libre asociación</strong>. Como sugiere la cita previa de Proudhon, el principio de costo y la reciprocidad en el intercambio dependen del cumplimiento de otros dos principios mutualistas: cooperación voluntaria y libre asociación. Como vimos en la primera parte, la ley del valor funciona a través de la competición y de la libre decisión de los actores del mercado de mover el poder adquirido y los recursos entre las alternativas competidoras. Es únicamente a través de tal acción por la cual el precio es capaz de señalizar la cantidad de trabajo necesario englobado en los bienes y servicios.</p>
<p>Proudhon abogaba por la abolición del estado territorial centralizado y su sustitución por una sociedad organizada en la base del contrato y la federación. Estos estaban necesariamente implícitos en el principio de costo. En <em>El principio federativo</em> Proudhon usó algunos palabros para describir el principio de costo: sinalagmático (cuando las partes del contrato asumen obligaciones recíprocas) y conmutativo (cuando el intercambio envuelve bienes y servicio a igual valor). Estos requerimientos pueden cumplirse únicamente bajo las condiciones de intercambio igual, en los cuales el participante podría libremente obtener valor por valor sin tener que ser obligado a aceptar nada menos. Un intercambio igual es posible únicamente con la entrada del mercado libre y la libre competición.</p>
<p>Las relaciones sociales organizadas en esta base de reciprocidad requerían una federación: un “estado” que ejercía únicamente esos poderes irrevocables que el individuo le confería, y sólo hasta un punto consentido expresamente por el individuo. El individuo se mantenía soberano y poseía todos sus derechos inalienables, voluntariamente renunciando únicamente en los cursos de acción necesarios para obtener el objeto del contrato que libremente introdujo.<sup>4</sup></p>
<p>Recientemente la mayoría de los anarquistas de mercado libre han adoptado el “principio de no agresión” como la base de organización de una sociedad libertaria.</p>
<p>La mayoría de los anarcocapitalistas (con algunas excepciones honorables) imaginan automáticamente una sociedad mercantilista basada en la agresión con las firmas de negocios capitalistas como forma dominante de organización. Pero como veremos más adelante en el capítulo, no hay ninguna razón necesaria para ello. Los mutualistas prefieren las cooperativas de consumo de los trabajadores, las mutuas, las comunas y el colectivo voluntarista a la corporación capitalista como actor de mercado. Y excepto para el tipo de libertariano vulgar que instintivamente ve el gran negocio como el “buen tipo”, no hay ninguna razón por la cual aceptar estas como formas válidas de libre asociación.</p>
<p>1. Pierre Joseph Proudhon, <em>Sistema de contradicciones económicas, o la filosofía de la miseria.</em></p>
<p><em>2. </em>Pierre Joseph Proudhon. <em>La capacidad política de la clase obrera.</em></p>
<p>3. Pierre Joseph Proudhon. <em>Idea general de la revolución en el siglo XIX.</em></p>
<p><em>4. </em>Pierre Joseph Proudhon. <em>El principio federativo.</em></p>
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		<title>La transición hacia el capitalismo en el siglo XXI</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/02/la-transicion-hacia-el-capitalismo-en-el-siglo-xxi/</link>
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		<pubDate>Thu, 17 Feb 2011 22:30:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Como vislumbrábamos en El capitalismo como orden espontáneo, éste aparece como resultado no intencionado de la interacción del Estado con otros grupos sociales. Ante la imperiosa necesidad de reclutar o pagar inmediatamente grandes ejércitos de mercenarios y artilleros, los Estados modernos (ss. XVI y XVII) tendieron a conceder privilegios a largo plazo a cambio de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://agrasoils.com/sitebuildercontent/sitebuilderpictures/AfricanVillageFarming.jpg" alt="" width="218" height="140" /></p>
<p>Como vislumbrábamos en <a href="http://societasmaris.blogspot.com/2010/12/el-capitalismo-como-orden-espontaneo.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>El capitalismo como orden espontáneo</em></span></a>, éste aparece como resultado no intencionado de la interacción del Estado con otros grupos sociales. Ante la imperiosa necesidad de reclutar o pagar inmediatamente grandes ejércitos de mercenarios y artilleros, los Estados modernos (ss. XVI y XVII) tendieron a conceder privilegios a largo plazo a cambio de grandes contribuciones fiscales a corto plazo. Así, vemos a Carlos V conceder <em>asientos</em> sobre el comercio de las Indias a sus banqueros alemanes (en 1528, los Ehingen de Constanza obtienen el monopolio sobre el tráfico de esclavos, entre otros); o a Colbert, el ministro todopoderoso de Luis XIV, decretar todo tipo de privilegios a los comerciantes y manufactureros franceses con el fin de financiar la guerra contra Holanda e Inglaterra. La preocupación de esta época es, ante todo, &#8220;dotar a los contribuyentes del dinero suficiente para pagar sus impuestos&#8221;, y el método más rápido consiste en promover beneficios artificialmente elevados a base de privilegios y monopolios.</p>
<p>A iguales incentivos, los estados subdesarrollados del siglo XXI están respondiendo con las mismas estrategias que sus homólogos de antaño, acelerando inconscientemente la transición hacia el capitalismo, concentrando la riqueza en pocas manos y empobreciendo a sus ciudadanos (¿o más bien súbditos?). Gracias al maravilloso archivo que ha abierto <em>El País</em> con <a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cable/EE/UU/hace/pormenorizado/analisis/situacion/economica/Guinea/elpepuint/20110210elpepuint_17/Tes"><span style="text-decoration: underline;"><em>documentos de Wikileaks</em></span></a>, llego a este cable de la embajada estadounidense en Guinea donde se informa de las actividades del gobierno de este país:</p>
<blockquote><p><strong>Land, operating licenses and import concessions were common forms of &#8220;payment&#8221; to ministers and other ranking officials during a period when &#8220;there was often no money to pay salaries&#8221;</strong>. The practice began with EG government seizure of &#8220;abandoned&#8221; Spanish colonial holdings &#8212; and their subsequent redistribution to officials as a means of compensation.  As testament to the then-prevailing level of abject poverty, former U.S. Ambassador<br />
to EG Chester Norris (1989-1992) relates having to personally loan money to President Obiang himself so he could &#8220;buy gasoline to go to local political events.&#8221;</p></blockquote>
<p>Los marxistas deberían dejar de pensar en el Estado como una espada que cambia de manos en función de la clase económica dominante: en gran parte, es él quien marca la aparición de esas &#8220;clases económicas dominantes&#8221; a partir de sus propios intereses. Los archivos de toda Europa -y ahora Wikileaks- lo prueban sobradamente. Por eso soy mutualista.</p>
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		<title>Estado del malestar</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Feb 2011 22:09:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[activismo]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadanismo]]></category>
		<category><![CDATA[protestas]]></category>

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		<description><![CDATA[Parece que la ciudadanía española empieza a querer movilizarse frente al hastío de la vida política y económica. ¿Podría llegar a pasar algún día en España lo que pasó en Islandia? Cada viernes a las 19:00 horas, pensamos reunirnos en la Puerta del Sol hasta que cambien las cosas. NO tenemos los políticos que nos merecemos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Parece que la ciudadanía española empieza a querer movilizarse frente al hastío de la vida política y económica. ¿Podría llegar a pasar algún día en España <a href="http://www.escolar.net/MT/archives/2011/02/la-revolucion-de-islandia.html">lo que pasó en Islandia</a>?</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/2011/02/estado-del-malestar/"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></p>
<blockquote><p>Cada viernes a las 19:00 horas, pensamos reunirnos en la Puerta del Sol hasta que cambien las cosas.</p>
<p>NO tenemos los políticos que nos merecemos, ni TAMPOCO la vida que nos merecemos. De forma pacífica, sin vinculaciones partidistas, sindicales ni mierdas de ese tipo, vamos a hacer LO POSIBLE para que SUCEDA ALGO.</p>
<p>Puede que no consigamos nada pero, al menos, lo habremos intentado.</p>
<p>CADA VIERNES A LAS 19:00 en LA PUERTA DEL SOL. ¡¡Pásalo!!</p></blockquote>
<p>La Puerta del Sol está en Madrid.</p>
<p><a href="http://www.burbuja.info/inmobiliaria/burbuja-inmobiliaria/207695-estado-del-malestar.html">Visto en Burbuja.info</a>.</p>
<p><strong>Acutalización (19/2/2011):</strong> </p>
<p>Esta iniciativa ya tiene página web: <a href="http://www.malestar.org/">http://www.malestar.org/</a>.</p>
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		<title>Las corrientes del mutualismo</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2011/02/las-corrientes-del-mutualismo/</link>
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		<pubDate>Sat, 12 Feb 2011 16:46:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Ideologías]]></category>
		<category><![CDATA[Mutualismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Si tomamos el año de 1840 como el del nacimiento del mutualismo por ser cuando publicó el francés Pierre-Joseph Proudhon su libro ¿Qué es la propiedad?, podemos decir que es una ideología con más de 170 años de historia a sus espaldas. En todo este tiempo son numerosos los autores que han escrito y opinado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a title="Gustave Courbet [Public domain], via Wikimedia Commons" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Portrait_of_Pierre_Joseph_Proudhon_1865.jpg"><img class="alignright" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/ea/Portrait_of_Pierre_Joseph_Proudhon_1865.jpg" alt="Portrait of Pierre Joseph Proudhon 1865" width="128" height="168" /></a> Si tomamos el año de 1840 como el del nacimiento del mutualismo por ser cuando publicó el francés Pierre-Joseph Proudhon su libro <em>¿Qué es la propiedad?</em>, podemos decir que es una ideología con más de 170 años de historia a sus espaldas. En todo este tiempo son numerosos los autores que han escrito y opinado desde las filas mutualistas y puede ser buen momento ahora que el parece que el mutualismo ha vuelto para quedarse, tratar de establecer una aproximación de las diferentes corrientes y variedades que componen esta doctrina y sus peculiaridades.</p>
<p>Como se ha dicho el <strong>mutualismo clásico</strong> nace a mediados del siglo XIX en Europa de la mano de Proudhon y en los Estados Unidos con Josiah Warren (aunque hay que señalar la existencia de notables precursores como el inglés Thomas Hodgskin), quienes de forma independiente esbozan una serie de doctrinas críticas con el capitalismo pero que rechazan también las vías de tipo más comunista. Sus ideas se inspiran en la economía política del Adam Smith y David Ricardo y así basándose en la teoría laboral del valor condenaron la renta, el lucro y el interés. También rechazaron la teoría de la propiedad privada de John Locke para proponer otro estándar de propiedad privada basado en la ocupación y el uso.</p>
<p>Los autores posteriores a Smith y Ricardo se habían desviado de la senda marcada por aquellos y se dirigieron por los derroteros que Karl Marx llamó &#8220;economía política vulgar&#8221;, haciendo un uso de la ideología del libre mercado para justificar y hacer apología de la opulencia y el <em>statu quo</em> de la burguesía industrial y financiera. Si con Smith y Ricardo la economía política había servido para criticar a las clases dominantes de la era mercantilista, ahora era usada para defender a las de la era capitalista. Proudhon y Warren también lo vieron así y así es como Benjamin Tucker escribió sobre ellos: [1]</p>
<blockquote><p>[...] acusaron a los economistas de tener miedo de su propia doctrina. Llamaron inconsecuentes a los seguidores de la Escuela de Manchester ya que creían en la libre competencia entre los trabajadores para reducir sus salarios, pero no en la libre competencia entre los capitalistas para reducir su usura.</p>
<p>[...]</p>
<p>En consecuencia, levantaron la bandera de la Libertad Absoluta de Comercio, tanto del comercio nacional como del internacional, convirtiendo, así, al laissez faire en regla universal y llevando la doctrina de Manchester hasta sus últimas consecuencias lógicas.</p></blockquote>
<p>Benjamin Tucker introdujo en los Estados Unidos el pensamiento de Proudhon. Tucker, editor de un periódico llamado <em>Liberty</em> en Boston en el que también escribieron otros notables autores, a saber: Lysander Spooner, Auberon Herbert, Joshua K. Ingalls, John Henry Mackay, Victor Yarros, Wordsworth Donisthorpe, James L. Walker, J. William Lloyd, Florence Finch Kelly, Voltairine de Cleyre, Steven T. Byington, John Beverley Robinson, Jo Labadie, Lillian Harman, Dora Marsden, Gertrude B. Kelly, Henry Appleton, John F. Kelly, Sidney H. Morse, y William J. Lloyd, [2] legó al mutualismo clásico el análisis de los cuatro grandes monopolios, propiedad de la tierra, banca, patentes y tarifas, sobre los que se asentaba el capitalismo.</p>
<p>Las recetas de los mutualistas para superar el capitalismo se basaban en la abolición de los monopolios económicos y en la consecución de una oferta de crédito sin intereses como consecuencia de la competencia derivada de la caída del monopolio de la banca. William B. Greene publicaba en 1870 su libro <em>Banca mutua</em> en el que plasmaba un escenario propicio a estas ideas. Se puede decir, en definitiva, que el mutualismo clásico es una especie de intento de <em>dar la vuelta a la tortilla</em> a los postulados de los economistas posricardianos y lanzar una fuerte crítica al capitalismo con ellos.</p>
<p>Sin embargo, las recetas mutualistas no fueron los únicas prescritas contra los males del capitalismo. El también estadounidense Henry George propuso la aplicación de un único impuesto para compensar el monopolio de la tierrra. Existiendo cercanía entre Henry George y sus paisanos mutualistas, se pueda hablar de <strong>geomutualismo</strong> [3] a la unión de las teorías de los mutualistas con la idea del impuesto único sobre la tierra de los georgistas como vía para reducir el estatismo.</p>
<p><a title="By unknown  User Ixitixel on de.wikipedia [Public domain], via Wikimedia Commons" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Silvio_Gesell_(1895).jpg"><img class="alignleft" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/ee/Silvio_Gesell_%281895%29.jpg" alt="Silvio Gesell (1895)" width="128" height="162" /></a> El mutualismo decayó a principios del siglo XX hasta casi desaparecer, sin embargo a partir de 1916, la forma de entender la economía desarrollada por el alemán Silvio Gesell, conocida habitualmente como la libre economía, volvió a dar impulso a las viejas ideas mutualistas. Se puede decir que la libre economía constituye una evolución del mutualismo clásico. Gesell, al igual que los autores clásicos critica el interés y la propiedad lockeana planteando una alternativa, la libre tierra, de similares concepciones a la de Proudhon y Henry George, introducido éste en Alemania por Michael Flürschein y Adolf Damaschke. Pero además Gesell, de quien Keynes llegó a decir <em>&#8220;Creo que los pensamientos de Gesell serán en el futuro más importantes que los de Marx&#8221;</em>, veía también un problema en el sistema monetario ya que para él la acumulación de dinero podía distorsionar las leyes del mercado y para paliarlo introdujo el concepto del dinero oxidable, como señaló Werner Onken [4]:</p>
<blockquote><p>[...] propuso una modificación institucional del dinero de forma que retener dinero costara y quedasen neutralizadas las prerrogativas de la liquidez y el acaparamiento. Tan pronto se grave al dinero atesorado con un impuesto —comparable al que deben pagar los vagones inmóviles— perderá predominio sobre el mercado y pasará a efectuar solamente las funciones con que debe servir como medio de trueque. Mientras su circulación no sea entorpecida por maniobras especulativas será posible regular de tal manera su flujo frente a la cantidad de bienes que el poder adquisitivo se conserve mucho tiempo tan estable como los pesos y medidas.</p></blockquote>
<p>No se debe entender tampoco como que esa evolución del mutualismo clásico que condujo al <strong>mutualismo geseliano</strong> de la libre economía, calase entre todos los mutualistas. Efectivamente, a día de hoy no todos los que se consideran mutualistas son partidarios de la oxidación habiendo bastante escepticismo sobre esas ideas además, en aquellos mutualistas que se han visto influidos por las ideas monetarias de la escuela austríaca, aunque también se ha visto algún intento de reconciliación entre unas tesis y otras. Alberto Jaura decía a este respecto: [5]</p>
<blockquote><p>El parlamentario conservador del Reino Unido Steve Baker explica en un artículo muy claramente cómo sería la situación, refiriéndose a un proyecto de ley que impondría el coeficiente de caja 100% (la negrita es mía):</p>
<blockquote><p>Nuestro proyecto de ley Reglamentario de Depósitos y Préstamos permitiría, a los británicos, elegir cómo se utiliza su dinero. Tendrían la opción ya sea de depositar su dinero en custodia, o de guardarlo por un período que el banco lo podría invertir a renglón seguido. Si la custodia es su elección, usted podrá tener su dinero de regreso al solicitarlo. Sus derechos de propiedad estarían intactos – seguiría siendo el dueño de su depósito. <strong>Usted probablemente no ganaría intereses, de hecho podría tener que pagar por el privilegio de acceder directamente a él a través de sucursales y cajeros automáticos.</strong> Sin embargo, si usted quisiera un rendimiento, podría optar por en cambio depositar su dinero por un período de tiempo. El banco podría invertirlo de nuevos, con lo cual usted tendría, potencialmente, un nuevo ingreso.</p></blockquote>
<p>Esta reflexión saca a la luz un vínculo desconocido entre la Escuela Austríaca y la economía Geselliana. Los Austríacos son partidarios del patrón oro. Los gesellianos son partidarios del dinero oxidable, un tipo de dinero fiduciario cuyo valor disminuye según un sistema convenido, de modo que el ahorro esta penalizado y el dinero siempre está en circulación. Según las observaciones que he hecho, semejante dinero fiduciario no sería necesario, sino que el patrón oro junto con la privatización del dinero haría que el dinero fuese oxidable sin más que añadir. Ambas propuestas son compatibles.</p></blockquote>
<p>De acuerdo con Víctor Logos, con el libro <em>Estudios sobre la economía política mutualista</em> de Kevin Carson publicado en el año 2004 se inció la corriente del <strong>mutualismo austríaco</strong>. [6]</p>
<blockquote><p>El mutualismo austriaco se puede considerar como un intento de incorporar las nuevas herramientas de análisis que aportaron los economistas de Viena, sin alterar el corpus del mutualismo clásico. Se puede decir que este fenómeno comenzó con la publicación por Kevin Carson de Studies in Mutualist Political Economy, en el que el autor incorporaba ya algunos elementos austriacos en la teoría del valor-trabajo, aunque sin duda el &#8220;mutualismo austriaco&#8221; puede ir mucho más allá en la asimilación de conceptos económicos (no juicios de valor) austriacos, sin apenas modificarse.</p></blockquote>
<p>Al igual de lo que pasaba con la corriente clásica, el mutualismo austríaco se propone criticar el capitalismo usando los postulados de los propios economistas partidarios del capitalismo. Para Carson, la ideología del libre mercado con fines apologéticos para justificar la desigualdad económica producto precisamente de la ausencia de libertad de mercado es lo que él llama &#8220;liberalismo vulgar&#8221; en honor a la &#8220;economía política vulgar&#8221; descrita por Marx.</p>
<p>Carson es el último teórico del mutualismo y posiblemente el más completo. Sus actualizaciones subjetivistas a la teoría mutualista clásica sirven [7] para dar respuesta a algunas objeciones [8] puestas al socialismo libertario y además ha desarrollado la idea de los cuatro grandes monopolios de Tucker como sostén del capitalismo añadiendo los subsidios al transporte. Puede incluirse dentro de la corriente clásica al seguir la teoría laboral del valor y del mutualismo austríaco, al haber hecho de ella una actualización subjetivista. Además ha escrito sobre teoría de la organización desde una perspectiva libertaria. Todo ello lo hace merecedor de hablar de sus ideas como una subcorriente, el <strong>mutualismo carsoniano</strong>, de la que se ha hablado a veces como <strong>neomutualismo</strong> [9] por adaptar la vieja doctrina decimonónica a las peculiaridades económicas del siglo XXI.</p>
<blockquote><p>En el siglo XIX, dada la política restrictiva de los bancos, era comprensible que los mutualistas cobijasen grandes esperanzas acerca de la liberación del sector. De forma similar, el papel de la expropiación de tierras a la hora de crear una masa de proletarios miserables, o la migración constante, en América, de los trabajadores peor remunerados con el fin de colonizar nuevas tierras (Marx, 1867), había creado la impresión de que la abolición del monopolio de la tierra convertiría a la mayoría de la población, automáticamente, en propietaria de su propio medio de vida. Sin embargo, el peso histórico de estos factores ha decrecido a lo largo del siglo XX; y, en plena globalización, el papel de la subvención de insumos, las barreras de entrada o el sistema de patentes a escala internacional ha aumentado considerablemente a la hora de explicar el capitalismo corporativo. Solo en este sentido puede hablarse de un mutualismo nuevo, de un &#8220;neomutualismo&#8221;, acondicionado a las nuevas circunstancias.</p></blockquote>
<p>Hay que destacar la existencia de mutualistas que, yendo más allá que Carson, han desechado la teoría laboral del valor por la teoría del valor marginal aún siendo críticos del capitalismo y que se encuentran muy próximos a los rothbardianos de izquierdas y los agoristas.</p>
<p>Por último existen en la actualidad diversos autores con ideas y descripciones que al menos en algunos puntos pueden aproximarse a las tesis mutualistas. Entre estas descripciones, que podrían ser parte de un <strong>mutualismo heterodoxo</strong>, cabrían la tesis de la disipación de rentas del &#8220;capitalismo que viene&#8221; de Juan Urrutia [10] o la democracia económica presente en las filés de las que habla David de Ugarte, [11] ambos economistas españoles de la escuela indiana.</p>
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<p>[1] Benjamin Tucker: Socialismo de Estado y anarquismo en qué coinciden y en qué difieren <a href="http://es.wikisource.org/wiki/Socialismo_de_Estado_y_anarquismo">http://es.wikisource.org/wiki/Socialismo_de_Estado_y_anarquismo</a><br />
[2] Wikipedia: Entrada sobre el periódico <em>Liberty</em> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Liberty_%281881%E2%80%931908%29">http://es.wikipedia.org/wiki/Liberty_%281881%E2%80%931908%29</a><br />
[3] Jock Coats: Geo-mutualism: the explanation <a href="http://jockcoats.me/geo_mutualism_explanation">http://jockcoats.me/geo_mutualism_explanation</a><br />
[4] Werner Onken: Economía de mercado sin capitalismo <a href="http://userpage.fu-berlin.de/~roehrigw/spanisch/spa4.htm">http://userpage.fu-berlin.de/~roehrigw/spanisch/spa4.htm</a><br />
[5] Alberto Jaura: Robert Zoellick, el patrón oro y el dinero oxidable <a href="http://www.mutualismo.org/2010/12/robert-zoellick-el-patron-oro-y-el-dinero-oxidable/">http://www.mutualismo.org/2010/12/robert-zoellick-el-patron-oro-y-el-dinero-oxidable/</a><br />
[6] Víctor Logos: El mutualismo austríaco <a href="http://www.mutualismo.org/2008/08/el-mutualismo-austriaco/">http://www.mutualismo.org/2008/08/el-mutualismo-austriaco/</a><br />
[7] Alberto García: Sobre la crícia de Per Bylund al anarquismo socialista <a href="http://www.mutualismo.org/2010/11/sobre-la-critica-de-per-bylund-al-anarquismo-socialista/">http://www.mutualismo.org/2010/11/sobre-la-critica-de-per-bylund-al-anarquismo-socialista/</a><br />
[8] Per Bylund: El problema del anarquismo socialista <a href="http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2010/08/01/el-problema-del-anarquismo-socialista.aspx">http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2010/08/01/el-problema-del-anarquismo-socialista.aspx</a><br />
[9] Víctor Logos: Historia del análisis mutualista: de Thomas Hodgskin a Kevin Carson <a href="http://www.mutualismo.org/2010/09/historia-del-analisis-mutualista-de-thomas-hodgskin-a-kevin-carson-2/">http://www.mutualismo.org/2010/09/historia-del-analisis-mutualista-de-thomas-hodgskin-a-kevin-carson-2/</a><br />
[10] Juan Urrutia: El capitalismo que viene <a href="http://juan.urrutiaelejalde.org/capitalismo/primigenia.html">http://juan.urrutiaelejalde.org/capitalismo/primigenia.html</a><br />
[11] David de Ugarte: Filés; democracia económica en el siglo de las redes <a href="http://deugarte.com/gomi/files.pdf">http://deugarte.com/gomi/files.pdf</a></p>
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		<title>El gran movimiento de nuestro siglo</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Feb 2011 17:07:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[(Lo escribí pensando originalmente en Societas Maris, pero creo que también es un asunto interesante para tratar desde un prisma mutualista). Desde el descubrimiento de América, el Atlántico ha pasado de ser un apéndice del Mediterráneo a convertirse en la arteria líquida del gran comercio internacional: Lisboa, Sevilla y Amberes; más tarde Amsterdam y Londres, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/aa/Singapur_nocturno.JPG" alt="" width="215" height="142" /></p>
<p>(Lo escribí pensando originalmente en <a href="http://societasmaris.blogspot.com/2011/02/el-gran-movimiento-de-nuestro-siglo.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Societas Maris</em></span></a>, pero creo que también es un asunto interesante para tratar desde un prisma mutualista).</p>
<p>Desde el descubrimiento de América, el Atlántico ha pasado de ser un apéndice del Mediterráneo a convertirse en la arteria líquida del gran comercio  internacional: Lisboa, Sevilla y Amberes; más tarde Amsterdam y Londres,  fueron eclipsando, paulatinamente, el protagonismo de viejas ciudades  mercantiles como Génova, Venecia o Barcelona. Algo lógico, si pensamos  que, a largo plazo, Norteamérica y Europa se convertirán en las  civilizaciones más ricas y productivas del planeta. Ya en el siglo XIX,  la &#8216;invasión&#8217; de productos agrícolas e industriales procedentes de  Estados Unidos aterroriza a los terratenientes y empresarios europeos,  que sin embargo continúan haciendo buenos negocios en los puertos de  Boston y Nueva York. El Atlántico se encuentra en su Edad de oro. Pero  del mismo modo que éste vino para reemplazar al Mediterráneo, ahora el  Pacífico está socabando la prosperidad relativa del Atlántico; es el  gran movimiento de nuestro siglo, iniciado tímidamente por los españoles en el siglo XVI, con el galeón de Manila.</p>
<p>Conforme la producción  industrial y el nivel de vida de países como  India, China o Corea del  sur aumenta, los intercambios de estos  países entre sí y con las costas  orientales de Estados Unidos están  alejando las grandes corrientes  comerciales de la vieja (y anquilosada)  Europa. Al calor de este  desplazamiento, los puntos intermedios del  tráfico marítimo se ven  salpicados de pequeños estados (incluso ciudades-estado) como  Singapur y  Hong Kong que, relativamente autónomas respecto a los grandes  Estados  territoriales del interior, no dejan de recordarnos a las repúblicas  italianas de la Edad Media. Sólo tenemos que reemplazar la vela latina  por el motor a gasoil; los toneles y las bolsas de piel por los grandes  container. Como sus homólogas medievales, son centros financieros y   comerciales de escala mundial que basan su prosperidad, además de en la  geografía, en una política  de impuestos bajos.</p>
<p>Al tiempo que  Europa decae en términos relativos, aplastada por el peso de las  regulaciones, el fisco y la inflación, otras áreas se ven bendecidas por  el nuevo rumbo de la economía-mundo. Australia, que antes creíamos en  el fin del mundo, se encuentra bien situada para aprovechar la  oportunidad; a largo plazo, las costas orientales de Centro y Sudamérica  (y en menor medida, el área del Caribe, situada a las bocas del canal  de Panamá) están llamadas a un destino similar, mientras que Mozambique,  Tanzania, Kenia, Somalia o Etiopía pueden esperar que su situación se  alivie a un plazo mayor, conforme la riqueza de Asia estimula su  agricultura y su industria.</p>
<p>Los principales enigmas que rodean a este gran movimiento secular son, sin duda, dos:</p>
<p>1)  Qué sucederá con el modelo europeo de Estado del bienestar. Puesto que  la economía-mundo bascula hacia el Pacífico, la nueva distribución de la  riqueza parece beneficiar a  Estados relativamente menos intervencionistas, o donde la intervención  estatal se enfoca hacia otros sectores. Esto, además, podría vincularse  con el gran debate que existe en Estados Unidos en torno a la relación  del Estado y el individuo, sin duda como reacción frente al programa  electoral de Obama (reforma sanitaria, etc.), pero que forma parte de un  conflicto más amplio entre los valores europeos y los &#8220;genuinamente  americanos&#8221;.</p>
<p>2) Qué sucederá con los países islámicos. En estos  momentos, muchos de ellos se ven sacudidos por auténticas revueltas que  amenazan con derrocar a sus gobiernos, y es imposible predecir en qué  dirección se decantarán los acontecimientos: quizá seamos testigos de  una nueva ola de islamismo que amenace el frágil equilibrio de Oriente  Próximo; quizá, a largo plazo, se introduzcan reformas democráticas que  garanticen cierta estabilidad institucional y permitan aprovechar su  situación geográfica en la nueva economía-mundo.</p>
<p>Ante movimientos tan amplios sería temerario realizar cualquier predicción, pero para transformar el mundo hay que conocerlo.</p>
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