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	<title>mutualismo.org &#187; Autores mutualistas</title>
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	<description>Libre mercado anticapitalista</description>
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		<title>El cálculo económico en la empresa multinacional: respuesta a LG</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 20:29:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autores anarcocapitalistas]]></category>
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		<description><![CDATA[LG ha escrito en Austrian Uruguay un artículo donde arremete contra la teoría mutualista sobre el cálculo económico en el interior de la empresa. En su opinión, los mutualistas aciertan al considerar que el Estado opera sin una base para establecer cálculos económicos racionales, pero yerran al extrapolar este análisis a las multinacionales, que compiten [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/03/economia.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-2144" title="economia" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/03/economia-264x300.jpg" alt="" width="147" height="168" /></a></p>
<p>LG ha escrito en <a href="http://uruguayeconomico.blogspot.com/2010/02/el-problema-del-calculo-economico.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Austrian Uruguay</em></span></a> un artículo donde arremete contra la teoría mutualista sobre el cálculo económico en el interior de la empresa. En su opinión, los mutualistas aciertan al considerar que el Estado opera sin una base para establecer cálculos económicos racionales, pero yerran al extrapolar este análisis a las multinacionales, que compiten en un marco de mercado (más o menos libre) y por lo tanto pueden servirse de los precios para realizar sus operaciones.</p>
<p>Es un tema sobre el que he intentado escribir más de una vez, pero que por diversas cuestiones nunca he analizado en profundidad aquí.  Y nuevamente me temo que por falta de tiempo no podré hacerlo, así que me reservo otra ocasión para hacerlo mejor.</p>
<p>Sin embargo, me gustaría apuntar algunas cosas que se me han ido ocurriendo conforme leía el artículo.</p>
<p>En primer lugar, me choca lo maniqueo del planteamiento de LG: según él, o existe un perfecto cálculo económico racional o no existe en absoluto. No hay posturas intermedias. Como el Estado soviético opera en un contexto de cálculo caótico, cualquier mejoría respecto a ese modelo (véase la gran empresa) implica que existe un cálculo económico perfecto.</p>
<p>Si definimos el problema del cálculo económico como de emplear los medios idóneos para conseguir los fines deseados, es evidente que existe una gradación casi infinita sobre el grado en que una empresa o un Estado están incurriendo en “caos de cálculo económico”. Los precios de mercado solo son una alternativa, probablemente la mejor, de averiguar cuáles son esos “medios idóneos” en el contexto de una economía compleja.</p>
<p>En pocas palabras: el problema del cálculo económico radica en la mejor o peor percepción de los fines y los medios, y este problema de información admite muchísimas gradaciones.</p>
<p>En segundo lugar, al leer su artículo me vienen a la cabeza varios libros que le habrían sido útiles para percibir mejor la cuestión.<br />
Especialmente <em>La naturaleza de la empresa</em>, de Ronald Coase. Setenta y tres años después de su publicación, todavía hay quien ignora qué son los “costes de transacción” y los “costes de administración” y qué papel juegan en el tamaño de la empresa. No tengo tiempo para exponer su argumento, pero básicamente sostiene que toda organización tiene costes de administración inherentes a su funcionamiento interno; y costes de transacción inherentes a sus relaciones con el exterior. Es la variación relativa de estos costes lo que inclina a las organizaciones hacia el crecimiento interno o externo.</p>
<p>El problema de cálculo económico, es decir, de emplear los medios idóneos para conseguir los fines deseados, no es más que un coste de administración añadido que aumenta conforme la organización interioriza más y más actividades. <strong>Cuando existen bienes intermedios específicos que no poseen precios de mercado, estos circulan a lo largo de la organización con criterios de “costo+plus” totalmente irracionales. E incluso cuando estos bienes intermedios poseen precios de mercado en el exterior de la empresa, no tienen por qué reflejar la escasez relativa en el interior de la empresa</strong> (del mismo modo que en la Unión Soviética), y por lo tanto llevarán a problemas similares de cálculo.</p>
<p>Este primer argumento, por cierto, ya fue empleado por Rothbard en <a href="http://mises.org/Books/mespm.PDF"><em>Man, Economy and State</em></a> (p. 546):</p>
<blockquote><p>Supongamos que no hay precios de mercado: p. ej. que la Compañía Jones es el único productor de un bien intermedio. En ese caso, no habría modo de conocer qué etapa de la producción está siendo gestionada de forma rentable y cuál no. No habría forma de conocer cómo asignar los factores a las distintas etapas. No habría forma de estimar ningún precio implícito o coste de oportunidad para los bienes de capital en ninguna etapa particular. Cualquier estimación sería completamente arbitraria y no tendría ninguna relación significativa con las condiciones económicas.</p></blockquote>
<p>Pero como sugiere el segundo argumento –que es la principal aportación de Carson al debate-, incluso si el bien intermedio posee un precio de mercado, este no expresará la escasez relativa del bien dentro de la empresa. En ambos casos el problema de cálculo económico llevará a derrochar recursos; aumentará los costes de la empresa y, finalmente, la hará comparativamente más ineficiente que aquellas que no incurran en tales prácticas.</p>
<p>Si todavía sigue pensando que la perspectiva mutualista es un alien dentro de la teoría austriaca (algo rigurosamente cierto para los más vulgares), le recomiendo <a href="http://mises.org/journals/rae/pdf/R92_1.pdf"><span style="text-decoration: underline;"><em>Economic Calculation anad the Limits of Organization</em></span></a>, de un economista austriaco mainstream como Peter Klein, donde expone una versión moderada del mismo argumento: <strong>el problema de cálculo económico es un coste de administración que limita el crecimiento de la empresa por encima de cierto punto</strong>. Los mutualistas solo han subrayado aquello que los austriacos habían escrito con letra temblorosa –con algunas anotaciones a pie de página. <a href="http://centroadamsmith.wordpress.com/2009/12/29/williamson-y-los-austriacos/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Este otro artículo</em></span></a>, del mismo autor, también es esclarecedor (en castellano).</p>
<p>En tercer lugar, me llama la atención que para LG una transacción de mercado (p. ej. entre dos empresarios independientes) sea equivalente a una transacción en el interior de la empresa (p. ej. entre un trabajador y su patrono). Ignora completamente que el contrato entre trabajador y empresario está en gran parte incompleto (no se puede determinar a priori cuánto debe producir un trabajador), y que para llevarlo a término, el empresario tiene que incurrir en costes de monitoreo y supervisión durante el mismo – costes que están ausentes en el caso de dos empresarios independientes, donde solo es necesario comprobar el resultado final.</p>
<p>Por último, me gustaría hacer una anotación sobre la concepción de la empresa implícita en LG, similar a la que Klein critica como de “libro de texto”:</p>
<blockquote><p>En los libros de texto de economía, la empresa es una función de producción o una serie de posibilidades de producción, una “caja negra” que transforma entradas en salidas. A partir del estado de la tecnología, los precios de las entradas y un plan de demanda, la empresa maximiza el beneficio monetario sujeto a las limitaciones de que sus planes de producción deben ser tecnológicamente viables. La empresa se modela como un solo actor, afrontando una serie de decisiones no complicadas: cuánto hay que producir, cuánto hay que contratar de cada factor y cosas así. Estas “decisiones”, por supuesto, no son decisiones en absoluto: son cálculos matemáticos triviales, implícitos en los datos subyacentes. En resumen, la empresa es una serie de curvas de costes y la “teoría de la empresa” es un problema de cálculo.</p></blockquote>
<p>Obviamente, la cuestión es más compleja. El hecho de que quienes tomen las decisiones estén tan lejos de la línea de fuego implica toda una variedad de problemas: los empleados transmiten la información distorsionada en función de sus intereses (recibir premios, evitar castigos, etc.); la información tarda demasiado tiempo en subir hasta la cúspide de la jerarquía; esta cúspide tarda demasiado tiempo en reaccionar ante las demandas de los consumidores, etc.</p>
<p>Y todo eso, LG, actúa en una sola dirección: aumentar los costes de operación de las grandes empresas, cuya oligarquía dirigente está tan lejos de la realidad como lo estaba un ministro de industria soviético.<br />
Naturalmente, existen algunos beneficios en la forma de organización de las grandes empresas, pero el hecho de que muchos de sus costes sean externalizados en el contribuyente me induce a pensar que no sobrevivirían en un libre mercado.</p>
<p>Eso no significa que no vaya a haber empresas grandes –que es un término relativo, y puede denotar tanto a una empresa de 5 como de 10.000 empleados- sino que las empresas serán notablemente más pequeñas y menos jerárquicas. Significa que en lugar de Zaras habrá<a href="http://www.mutualismo.org/2010/02/la-industria-textil-de-prato/"><span style="text-decoration: underline;"><em> Pratos</em></span></a> y <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/reportaje-de-emilia-romagna/">Bolonias</a>.</p>
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		<title>Contrato u organismo &#8211; Benjamin Tucker</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 18:25:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Tucker no escribió jamás un libro que pueda llamarse &#8220;teórico&#8221; (Instead of a Book era un recopilatorio de pequeños artículos, sin demasiada coherencia interna), a pesar de que leyó muchos. Su modo favorito de expresarse era el debate; la confrontación de ideas con un adversario -real o imaginario- que le ofreciera el pretexto para apuntar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/02/liberty.gif"><img class="alignnone size-medium wp-image-2134" title="liberty" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/02/liberty-202x300.gif" alt="" width="159" height="237" /></a></p>
<p>Tucker no escribió jamás un libro que pueda llamarse &#8220;teórico&#8221; (<em>Instead of a Book</em> era un recopilatorio de pequeños artículos, sin demasiada coherencia interna), a pesar de que leyó muchos. Su modo favorito de expresarse era el debate; la confrontación de ideas con un adversario -real o imaginario- que le ofreciera el pretexto para apuntar los puntos flacos de su interlocutor y exponer sus propios argumentos. Y este artículo, <em>Contrato u organismo</em>, es un buen ejemplo de ello.</p>
<p><a href="http://fair-use.org/benjamin-tucker/instead-of-a-book/contract-or-organism"><span style="text-decoration: underline;"><em>El artículo en sí </em></span></a>-que es uno de mis preferidos- aborda el clásico problema de una sociedad post-estatal. Desde Proudhon, aquello de &#8220;disolver el Estado en el organismo económico&#8221; o de &#8220;reemplazar el gobierno por el contrato&#8221; ha sido malinterpretado o mal entendido por muchos de los adversarios del anarquismo. En este caso,Tucker, equiparando a los anarquistas con unos supuestos &#8220;partidarios del pago voluntario de impuestos&#8221;, expone la brillante idea de una sociedad donde distintas compañías compiten entre sí por ofrecer los servicios que previamente proveía el Estado.</p>
<p><strong>Contrato u organismo</strong></p>
<p>Está teniendo lugar una muy interesante y valiosa discusión en el London Jus en relación a la cuestión del pago obligatorio de impuestos frente al pago de impuestos voluntario. En el número del 17 de junio hay un comunicado de F. W. Read, en el que aparece el siguiente párrafo:</p>
<blockquote><p>La propuesta del pago de impuestos voluntario significa realmente la disolución del Estado en sus átomos constituyentes, permitiéndoles que se recombinen como quieran, o que no se recombinen de ninguna forma, lo cual podría suceder. No existiría forma de prevenir la existencia de cinco o seis “Estados” en Inglaterra, ¡y los miembros de todos esos “Estados” podrían estar viviendo en la misma casa! La propuesta, me parece, es el resultado de una idea de quienes consideran que el Estado está o debería estar fundado en el contrato, del mismo modo que una compañía por acciones. Es una idea similar a la de la extinta teoría del “contrato original”. Se pensaba que el Estado tenía que descansar en el contrato. No ha existido contrato alguno en tiempos históricos; por tanto, se asumía que hubo un contrato prehistórico. Los partidarios del pago de impuestos voluntario dicen que nunca ha habido ningún contrato; que por tanto el Estado nunca ha tenido una base ética; y que por lo tanto no haremos un contrato. La explicación de todo este asunto, creo, es aquella dada por el Sr. Wordsworth Donisthorpe, -a saber, que el Estado es un organismo social, que se ha desarrollado como cualquier otro organismo, y que no requiere fundamentarse en el contrato, original o actual, más que cualquier otro organismo.</p></blockquote>
<p>La idea de que los partidarios del pago de impuestos voluntario objetan al Estado precisamente el hecho de que no descansa en el contrato, y desean sustituirlo por el contrato, es estrictamente correcta, y me complace ver (por primera vez, si la memoria no me falla) que nuestros oponentes lo comprenden. Pero el Sr. Read oscurece su afirmación con la anotación previa de que la propuesta del pago de impuestos voluntario es “el resultado de una idea…que el Estado está o debería estar fundado en el contrato”. Esto sería cierto si las palabras que he señalado en cursiva se hubieran omitido. Ha sido la inclusión de esas palabras lo que ha dado base al escritor para su analogía, de lo contrario sin fundamento, entre los anarquistas y los seguidores de Rousseau. Los últimos sostienen que el Estado se originó por contrato; y que las personas de hoy en día, aunque no firmaran tal contrato, están atadas a él. Los anarquistas, por el contrario, rechazan que tal contrato se haya realizado jamás; declaran que, de haberse hecho, no podría imponerse sobre aquellos que no lo firmaron; y reivindican el derecho de cerrar contratos por sí mismos como gusten. La postura de que un hombre debería firmar sus propios contratos, lejos de ser análoga a aquella que lo hace sujeto de contratos ajenos, es su directa antítesis.</p>
<p>Es rigurosamente cierto que el pago voluntario de impuestos no “prevendría la existencia de cinco o seis ‘Estados’ en Inglaterra” y que los “miembros de todos esos ‘Estados’ podrían estar viviendo en la misma casa”. Pero no veo razón para la exclamación que añade el Sr. Read tras este apunte. ¿Qué sucede? Hay más de cinco o seis Iglesias en Inglaterra, y pasa a menudo que los miembros de varias de ellas viven en la misma casa. Hay más de cinco o seis compañías de seguros en Inglaterra, y no es de ningún modo inusual que los miembros de una misma familia aseguren sus vidas o sus bienes contra fuego o accidentes en diferentes compañías. ¿Se sigue algún daño de esto? ¿Por qué, entonces, no debería haber un considerable número de asociaciones defensivas en Inglaterra, en las que la gente, incluso miembros de la misma familia, pudiera asegurar sus vidas o sus bienes contra asesinatos o robos? Aunque el Sr. Read ha captado una idea de los partidarios del pago de impuestos voluntario, temo que no ve con claridad otra de ellas –a saber, la idea de que la defensa es un servicio como cualquier otro; que es un trabajo tanto útil como deseado; que por lo tanto es un bien económico sujeto a la ley de la oferta y la demanda; que en un libre mercado esta mercancía sería ofrecida al coste de producción; que, en competencia, el patrocinio iría a aquellos que proporcionaran el mejor artículo al menor precio; que la producción y venta de esta mercancía está ahora monopolizada por el Estado; que el Estado, como casi todos los monopolistas, carga precios exorbitantes; que, como casi todos los monopolistas, ofrece un artículo despreciable, o casi despreciable; que, del mismo modo que un monopolista de comida produce a menudo veneno en lugar de alimento, el Estado aprovecha su monopolio sobre la defensa para ofrecer agresión en lugar de protección; que, del mismo modo que los consumidores de uno pagan para ser envenenados, los consumidores del otro pagan para ser esclavizados; y finalmente, que el Estado excede a todos sus competidores monopolistas en la medida en que disfruta del privilegio especial de forzar a todo el mundo a comprar su producto, quieran hacerlo o no. Si, después de todo, hubiera cinco o seis “Estados”, la gente, creo yo, sería capaz de comprar la mejor seguridad a un precio razonable. Y lo que es más –cuanto mejores fueran sus servicios, menos necesarios serían, de modo que la multiplicación de los “Estados” llevaría a la abolición del Estado.</p>
<p>Todas estas consideraciones, sin embargo, están anuladas, en opinión del Sr. Read, por su aserto final de que “el Estado es un organismo social”. Toma esto como la “explicación de todo el problema”. Pero yo no puedo ver en ello más que otra observación irrelevante. Pregunto otra vez: ¿qué sucede? Suponga que el Estado es un organismo, &#8211; ¿y qué? ¿Qué se infiere de ello? ¿Que por lo tanto el Estado es permanente? Pero, ¿qué es la historia sino un registro de la disolución de organismos y el nacimiento y desarrollo de otros que, a su vez, acabarán disolviéndose? ¿Está el Estado exento de este mandato? Si así lo cree, ¿por qué? ¿Qué lo demuestra? ¿El Estado es un organismo? Sí; igual que un tigre. Pero a menos que me lo encuentre donde no tenga una pistola, su organismo se desorganizará rápidamente. El Estado es un tigre en busca de gente para devorar, y la gente tiene que matarlo o herirlo. Su propia seguridad depende de ello. Pero el Sr. Read dice que no puede hacerse. “De ningún modo puede restringirse el poder del Estado”. Esto debe ser muy decepcionante para el Sr. Donisthorpe y Jus, que están trabajando para restringirlo. Si el Sr. Read está en lo cierto, su ocupación es una pérdida de tiempo. ¿Está en lo cierto? A menos que pueda demostrarlo, los partidarios del pago de impuestos voluntario y los anarquistas continuarán su trabajo, animados por la creencia de que el compulsivo y agresivo Estado está destinado a morir.</p>
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		<title>Carson anuncia su nuevo libro</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 10:25:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Kevin Carson anunció hace algunas semanas el lanzamiento de su siguiente libro, que espera tener listo en pocos meses. Se titulará The Homebrew Industrial Revolution: a Low Overhead Manifesto (algo así como &#8220;La Revolución industrial casera: un manifiesto de bajo coste&#8221;), y básicamente es un compendio extendido de sus últimos estudios en el C4SS sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/02/homebrew-industrial-revolution.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-2130" title="homebrew industrial revolution" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/02/homebrew-industrial-revolution-225x300.jpg" alt="" width="193" height="258" /></a></p>
<p>Kevin Carson anunció hace algunas semanas el lanzamiento de su siguiente libro, que espera tener listo en pocos meses. Se titulará <a href="http://homebrewindustrialrevolution.wordpress.com/"><span style="text-decoration: underline;"><em>The Homebrew Industrial Revolution: a Low Overhead Manifesto</em></span></a> (algo así como &#8220;La Revolución industrial casera: un manifiesto de bajo coste&#8221;), y básicamente es un compendio extendido de sus últimos estudios en el <em>C4SS</em> sobre tecnologías a pequeña escala y producción local -en contraste permanente con el capitalismo corporativo. La portada es deliberadamente provocadora: un niño del Viet Cong apresando a un robusto piloto norteamericano, como metáfora del dinosaurio corporativo sucumbiendo ante la flexible y descentralizada pequeña industria -a la que no le han faltado críticas que querían ver más que una simple metáfora.</p>
<p>Es curioso cómo Carson ha ido extrayendo todos sus libros a partir de secciones de los libros anteriores: el <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.mutualist.org/id114.html"><em>Organization Theory</em></a></span> salió del capítulo 8 de <a href="http://www.mutualist.org/id47.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Studies in Mutualist Political Economy</em></span></a>, y a su vez <em>The Homebrew Industrial Revolution</em> es una continuación, más extensa y acabada, del capítulo 14 del <em>Organization Theory</em>. E incluso <em>Studies in Mutualist Political Economy</em> es un desarrollo inmenso de un ensayo previo: <a href="http://www.mutualist.org/id4.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Iron Fist</em></span></a>.</p>
<p>Para ser franco, este libro, sin dejar de gustarme, no me entusiasma como los anteriores; quizá por su concreción, o quizá porque esta vez he seguido más sus ensayos del C4SS (respecto a los cuales el libro no ofrece muchas novedades). En <em>Studies</em> y <em>Org Theory</em> Carson trataba temas de carácter general cuyas conclusiones tenían hondas repercusiones sobre el movimiento político; y, en mayor o menor medida, afectaban a todo el mundo. Pero <em>The Homebrew Industrial Revolution</em> es demasiado técnico y específico como para lograr un efecto similar.</p>
<p>Por otro lado, pienso que el sector servicios merece una atención más prioritaria de la que ha venido recibiendo hasta ahora. Si bien es cierto que el tamaño medio de la empresa en ese sector es mucho menor que en la industria, emplea a muchísima más gente, y no estoy seguro de que el éxito de Starbucks o los centros comerciales durante las últimas décadas pueda explicarse totalmente a partir del modelo de Carson (aunque podría extraerse con cierta imaginación). Si los trabajadores autogestionados de Taco Bell son más eficientes que sus homónimos en un contexto jerárquico, ¿por qué no predomina la autogestión sobre la jerarquía? ¿por qué, si no existen economías de escala a nivel de empresa, existen multitud de cadenas de establecimientos en el sector servicios? Las barreras de entrada pueden explicar hasta cierto punto estas situaciones, pero no totalmente: es necesario profundizar más. No puedo negar que tenía la esperanza de que Carson continuara en esa dirección.</p>
<p>Aun y todo, creo que merecerá un hueco en mi estantería.</p>
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		<title>La singularidad de la economía alternativa</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/12/la-singularidad-de-la-economia-alternativa/</link>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 15:40:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Carson ha publicado un nuevo estudio para el C4SS: The Alternative Economy as a Singularity. La introducción que ha redactado para su blog contiene un buen símil biológico: Las economías locales y a pequeña escala son ratas en las guaridas de los dinosaurios. La economía doméstica e informal opera de forma más eficiente que la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2065" title="tiranosaurio" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/12/tiranosaurio.jpg" alt="tiranosaurio" width="158" height="158" /></p>
<p>Carson ha publicado un nuevo estudio para el C4SS: <a href="http://c4ss.org/wp-content/uploads/2009/12/The-Alternative-Economy-as-a-Singularity.pdf"><em><span style="text-decoration: underline;">The Alternative Economy as a Singularity</span></em></a>. La introducción que ha redactado para su blog contiene un buen símil biológico:</p>
<blockquote><p>Las economías locales y a pequeña escala son ratas en las guaridas de los dinosaurios. La economía doméstica e informal opera de forma más eficiente que la economía capitalista, y puede funcionar con los subproductos que el capitalismo desperdicia. Es resistente y se multiplica como un virus. En un contexto en que los recursos para el desarrollo tecnológico se han desviado casi completamente hacia el capitalismo corporativo, toma las tecnologías que se desarrollaron para servir al capitalismo corporativo, las adapta para producir a pequeña escala, y las usa para destruir el capitalismo corporativo. De hecho, es casi como si los dinosaurios hubieran fundado un laboratorio de investigación genética para crear mamíferos: “reconfigure los dientes para que chupen mejor los huevos, y mejore su metabolismo para que sobrevivan a una gran catástrofe –como, por ejemplo, la colisión de un meteorito. Nah, realmente no creo que sea bueno –pero qué coño, ¡lo está pagando el ministro de defensa de Pangea!”</p>
<p>Por repetirlo, existen dos economías compitiendo: la antigua economía burocrática, con altos costes generales, enormes desembolsos de capital, y márgenes de beneficio por encima del coste, y nuestra nueva economía ágil y de bajos costes generales. Y al final…las enterraremos.</p></blockquote>
<p>Sin embargo, aunque es cierto que la economía corporativa se descentraliza y crea los medios para que la producción cooperativa y a pequeña escala se desarrolle, no encuentro motivos para el optimismo, tal y como están las cosas en 2009. El contexto tibiamente libre que ha estado forzando a las corporaciones a <a href="http://www.mutualismo.org/2009/11/recopilatorio-sobre-economia-alternativa-i/"><span style="text-decoration: underline;"><em>reducir sus jerarquías</em></span></a> en las décadas de 1980, 1990 y 2000 está siendo sepultado, tras la crisis, por una nueva oleada de regulaciones, subvenciones y aranceles. Y, como Carson sabe, un entorno artificialmente estable y previsible es la precondición de esa economía burocrática, con grandes desembolsos de capital y tecnología hiperespecializada.</p>
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		<title>Minienciclopedia (II): historia del término mutualismo</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 19:39:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autores mutualistas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre mutualismo]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2049" title="mutualismo violeta" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/12/mutualismo-violeta.jpg" alt="mutualismo violeta" width="160" height="163" /></p>
<p>Continúo con la “minienciclopedia”. En principio creo que es bastante apropiada la definición que di al principio –con todos los conceptos que contiene implícitamente y que desarrollaré en otras secciones-; aquí me gustaría hacer un repaso histórico sobre las diferentes concepciones y definiciones de mutualismo, desde sus orígenes –anteriores a Proudhon- hasta Kevin Carson. No se trata de una historia del mutualismo, por lo que no aparecerán militantes célebres como Tolain o Dyler Lum, sino únicamente aquellos autores que han contribuido a definir y explicar el término. La tarea de recopilar información sobre la historia del movimiento mutualista, especialmente las asociaciones obreras de Europa y Estados Unidos, su papel en la primera Internacional, etc. quedará para otro capítulo de la minienciclopedia. Disculpad la abundancia de citas, pero lo veo necesario a la hora de abordar temas tan espinosos.</p>
<p>Como punto de partida, por tanto, tomamos esta definición (cuando todos los conceptos estén definidos por separado, quizá podría añadir anotaciones al pie para dirigir al lector a cada uno de ellos –p. ej. reciprocidad, principio de costo, etc.):</p>
<blockquote><p>El mutualismo es un sistema económico y social basado en la libertad de contrato, la propiedad privada y los mercados libres, que toma el capitalismo actual como producto del privilegio y el monopolio promovidos por el Estado y aspira a una sociedad regida por cooperativas de trabajadores y pequeños negocios, en un contexto político donde el Estado ha sido reemplazado -incluso en funciones tales como la ley, la seguridad o la justicia- por mutualidades, compañías de seguros y tribunales de arbitraje.<strong></strong></p></blockquote>
<p><strong>Historia del término mutualismo</strong></p>
<p>Según Clarence Lee Swartz [1], el primero en emplear el término mutualismo fue John Gray (1832), un socialista ricardiano que, en la línea de Thomas Hodgskin y otros autores, utilizó la infraestructura teórica de los economistas clásicos para condenar el privilegio y el monopolio en que se sustentaba el capitalismo, proponiendo la liberación del mercado como medio para restaurar la reciprocidad en el cambio.</p>
<p>Poco después, en Lyon, Francia, apareció un grupo de obreros que se hacían llamar los mutualistas, y que desde 1843 ejercerían una influencia decisiva sobre Proudhon [2]. A partir de este momento comenzaría la historia oficial del mutualismo. Ya en 1846, Proudhon dedicaba unos párrafos finales de su Filosofía de la miseria al mutualismo:</p>
<blockquote><p>Para llegar a la organización definitiva que parece ser el destino de nuestra especie sobre el globo, sólo falta hacer la ecuación general de todas nuestras contradicciones.<br />
Pero, ¿cuál será la fórmula de esta ecuación?<br />
Después de todo lo dicho, ya podemos entreverla: debe ser una ley de cambio, una <strong>teoría de MUTUALIDAD</strong>, un sistema de garantías que resuelva las formas antiguas de nuestras sociedades civiles y comerciales, y que satisfaga a todas las condiciones de eficiencia, de progreso y de justicia que ha señalado la crítica: una sociedad no sólo convencional, sino real; que cambie la división parcelaria en instrumento de ciencia; que suprima la servidumbre de las máquinas y prevenga las crisis de su aparición; <strong>que haga de la competencia un beneficio, y del monopolio una garantía de seguridad para todos; que, por la fuerza de su principio, en vez de pedir crédito al capital y protección al Estado, someta al trabajo el capital y el Estado</strong>; que, por la sinceridad del cambio, cree una verdadera solidaridad entre los pueblos; que, sin prohibir la iniciativa individual ni el ahorro doméstico, devuelva constantemente a la sociedad las riquezas que la apropiación retira; que por este movimiento de entrada y salida de los capitales, asegure la igualdad política e industrial de los ciudadanos, y por un vasto sistema de educación pública, elevando siempre su nivel, favorezca la igualdad de las funciones y la equivalencia de las aptitudes […]. [3]</p></blockquote>
<p>Conviene hacer aquí algunas aclaraciones. Cuando Proudhon hablaba de “hacer beneficiosa la competencia” no tenía en mente un Estado regulador como el de nuestros días, sino la abolición de los privilegios que retenían la riqueza en beneficio de unos pocos, de modo que “sin prohibir la iniciativa individual ni el ahorro doméstico, devuelva constantemente a la sociedad las riquezas que la apropiación retira”. Proudhon reclamaba la liberación del mercado, cuyas fuerzas derramarían la riqueza en beneficio de toda la sociedad. [4]</p>
<p>Igualmente, hacer del “monopolio una garantía de seguridad para todos” no implicaba para él restaurar el Estado del bienestar, sino entregar a sus clientes (la sociedad) los servicios que –en su opinión- serían monopolios naturales. Proudhon propone mutualizar los servicios que el mercado no pueda ofrecer adecuadamente (algo que, aunque discutible para los mutualistas de hoy, sigue siendo perfectamente válido). En este sentido tiene que entenderse también su demanda de un “vasto sistema de educación pública”; esto es, en control del público, mutualizada. [5]<br />
Por último, “someter el capital y el Estado al trabajo” equivaldría, en el lenguaje de Proudhon, a reemplazar las relaciones de jerarquía en lo político y en lo económico por relaciones de contrato (es decir, voluntarias) y reciprocidad (es decir, sin privilegios y entre iguales). [6] La banca mutualista permitiría a los trabajadores independizarse del capital; las mutualidades de defensa y protección lo permitirían del Estado.</p>
<p>En 1865 ofrece una definición más breve de mutualismo (<em>La capacidad política de la clase obrera</em>, p. 54):</p>
<blockquote><p>La palabra mutual, mutualidad, mutuo, que tiene por sinónimo recíproco y reciprocidad, viene del latín mutuum, que significa préstamo (de cosa fungible), y en un sentido más lato, cambio. Es sabido que en el préstamo de cosa fungible, el objeto prestado es consumido por el mutuatario, que no devuelve sino su equivalente, ya en la misma especie, ya bajo cualquier otra forma. Supónganse que el mutuante pase a ser a su vez mutuatario, y se tendrá un préstamo mutuo, y por consecuencia, un cambio: tal es el lazo lógico que ha hecho que se dé el mismo nombre a dos operaciones distintas. […]. Lo que nos interesa s saber cómo sobre<strong> esa idea de mutualidad, de reciprocidad y de cambio, es decir, de justicia, sustituida a las de autoridad, comunidad o caridad, se ha venido en política y en economía a constituir un sistema de relaciones que tiende nada menos que a cambiar de arriba abajo el orden social</strong>.</p></blockquote>
<p>Pocos años después, las ideas mutualistas viajarían al otro lado del Atlántico, de la mano de William Greene, conocido como el “Proudhon americano” por su adhesión apasionada a las ideas mutualistas. En Estados Unidos el mutualismo se despojará del lenguaje contradictorio y polémico de Proudhon, y, bajo la influencia del liberalismo revolucionario de décadas anteriores, enfatizará la soberanía del individuo, el derecho de propiedad y la libertad de contrato frente al capitalismo y el socialismo estatal, contra el que dirigirán muchos de sus vehementes ataques. En 1850, escribe Greene:</p>
<blockquote><p>El mutualismo opera, por su propia naturaleza, para hacer el gobierno político, fundado en la fuerza arbitraria, superfluo; esto es, opera para la descentralización del poder político, y para la transformación del Estado, reemplazando el gobierno ab extra por el autogobierno. [7]</p></blockquote>
<p>25 años después, Greene enfrentará la idea del mutualismo con la del comunismo, considerado este último perjudicial para la libertad y para el progreso:</p>
<blockquote><p>El primer gran paso en el progreso humano resulta de la división del trabajo. Una característica de la división del trabajo, y del reparto económico de las tareas, es que cada individuo tiende a hacer precisamente lo que los demás no hacen. <strong>Tan pronto como el trabajo se divide, el comunismo necesariamente cesa, y el MUTUALISMO, la negación del comunismo, y la correlación recíproca de cada uno por los demás, y de los demás para cada uno, para un objetivo común, comienza</strong>. La marcha del progreso social va desde el comunismo hacia el mutualismo. El comunismo sacrifica al individuo para asegurar la unidad del todo. <strong>El mutualismo contiene un individualismo ilimitado como la condición previa esencial y necesaria para su propia existencia</strong>, y coordina a los individuos sin sacrificio alguno de su individualidad, en un todo colectivo, mediante la confederación espontánea o la solidaridad. El comunismo es el ideal del pasado; el mutualismo, el del futuro. [8]</p></blockquote>
<p>Este modo de definir el mutualismo, en contraposición a sus adversarios, se tornará muy común desde este momento. El capitalismo era un sistema intrínsecamente injusto, que mediante privilegios y monopolios protegidos por el Estado [9] permitía a los terratenientes, banqueros y empresarios obtener beneficios inmerecidos (la renta, el interés y el beneficio); pero el socialismo estatal y el comunismo (incluido aquí el comunismo libertario de Kropotkin), al centralizar el poder y los medios de vida en el Estado o la comunidad, despojaban al individuo de toda posibilidad de soberanía. Quien controla la propiedad de los medios de vida, dirá Benjamin Tucker, “controla también, inevitablemente, la propiedad de la vida misma”. [10] En esta tesitura, el mutualismo se presentaba como la doctrina que podía alcanzar los objetivos del socialismo sin renunciar a su carácter libertario, individualista y de mercado. Clarence Lee Swartz lo explicaba así en 1926, con motivo de su genial What Is Mutualism?:</p>
<blockquote><p>Existen varios “ismos” que consideran que la sociedad en su conjunto puede beneficiarse en mayor grado mediante la sumisión del individuo (más o menos completa) a un Estado central, a un gobierno, a una comuna, o  a cualquier otro término con que guste ser llamado este poder (que pretende ser racional y benévolo). El individuo es en gran parte ignorado.</p>
<p><strong>La teoría del Mutualismo, en cambio, mantiene que los intereses de la sociedad en general se sirven más cumplidamente de igual modo que se promueven los intereses del individuo</strong>; mediante la libertad de restricciones, en tanto que las actividades del individuo no sean invasivas; mediante la eliminación de todos los factores que limitan artificialmente las oportunidades del hombre; mediante la organización voluntaria de la sociedad en asociaciones, en la medida que tenga necesidad de emprender actividades más allá del poder de un solo individuo; en pocas palabras, mediante la creación voluntaria y el <strong>mutuo intercambio de mercancías bajo condiciones que excluyen los privilegios especiales y los monopolios protegidos por el Estado</strong>. [11]</p></blockquote>
<p>Y en la cabecera de ese mismo libro, Swartz escribe la que quizá sea la definición más clara y concisa del término mutualismo:</p>
<blockquote><p>El mutualismo es un sistema social basado en la igualdad de la libertad, la reciprocidad, y la soberanía del individuo sobre sí mismo, sus asuntos y sus productos; realizado a través de la iniciativa individual, el libre contrato, la cooperación, la competición, y la asociación voluntaria para la defensa contra los invasores y para la protección de la vida, la libertad y la propiedad no invasiva.</p></blockquote>
<p>Más adelante amplía esta idea:</p>
<blockquote><p>El Mutualismo es aplicable a cualquier relación humana. A lo largo de todas las etapas de la existencia, desde el nacimiento hasta la muerte, <strong>la mutualidad – la asociación voluntaria para la acción recíproca</strong>- puede sentirse en cualquier momento, y está disponible en cualquier momento, esperando resolver cualquier problema de relaciones sociales, para decidir cualquier asunto que aparezca en el comercio y en la industria.<br />
Para vivir el Mutualismo solo es necesario observar <strong>dos condiciones</strong>:<br />
1. Que <strong>el individuo pacífico no puede ser coaccionado</strong>, y<br />
2. Que <strong>el producto del trabajo del individuo no puede serle sustraído sin su consentimiento</strong>.<br />
De esas generalizaciones negativas así postuladas, afirmando por lo tanto la soberanía del individuo, se sigue naturalmente un corolario positivo y constructivo –<strong>la reciprocidad; que implica la iniciativa individual, el libre contrato y la asociación voluntaria</strong>. Para que no haya duda sobre el significado del término “soberanía del individuo”, debemos explicar que aquí se usa para referir el completo control del individuo no invasivo sobre sí mismo, sus asuntos, y el producto de su trabajo.</p></blockquote>
<blockquote><p>En resumen, el mutualismo es un sistema social basado en las relaciones recíprocas y no invasivas entre individuos libres.<br />
Los principios mutualistas son:<br />
A NIVEL INDIVIDUAL: Igual libertad para cada persona —sin agresión a los demás.<br />
A NIVEL ECONÓMICO: Reciprocidad sin restricciones, lo que implica libertad de cambio y contrato – sin monopolio o privilegio.<br />
A NIVEL SOCIAL: Completa libertad de asociación –sin ninguna organización coercitiva.” – [12]</p></blockquote>
<p>El libro de Swartz marcaría el fin de una etapa. Tras el auge del bolchevismo y las guerras mundiales, el mutualismo quedaría sepultado durante 80 años, cuando cobraría nueva forma gracias a los <em>Studies in Mutualist Political Economy</em> de Kevin Carson [13]. Si Swartz y Tucker se habían dedicado a definir el mutualismo en términos abstractos como “reciprocidad”, “libre contrato” o “ausencia de privilegios”, Kevin Carson dibujará una imagen muy concreta y palpable de la sociedad mutualista:</p>
<blockquote><p>Su visión última es una sociedad en la que la economía esté organizada entorno al mercado libre entre productores, y la producción esté llevada por artesanos y campesinos autónomos, pequeñas cooperativas de productores, empresas grandes controladas por los trabajadores y cooperativas de consumidores. Al grado en el que aun exista el trabajo asalariado (que es probable, si no lo suprimimos por la fuerza), la supresión de los privilegios estatistas resultará en que el salario natural del trabajador, como decía Benjamin Tucker, será su producto completo. [14]</p></blockquote>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>[1]: <em>What Is Mutualism?</em> Cap. III, History of the Term Mutualism, Clarence Lee Swartz.</p>
<p>[2]: Introducción a la <em>Filosofía de la miseria </em>de Proudhon, Diego Abad de Santillán, p. 13.</p>
<p>[3]: <em>Filosofía de la miseria</em>, Tomo II, p. 357, Proudhon.</p>
<p>[4]: Benjamin Tucker, en <em>Socialismo de Estado y anarquismo</em>, lo explicaba así: “Pero, aunque opuestos (Proudhon y Warren) a la socialización de la propiedad del capital, eran partidarios, sin embargo, de socializar sus efectos al hacer su uso beneficioso para todos en lugar de un medio para empobrecer a muchos y enriquecer a unos pocos. Y cuando se hizo la luz en su mente, vieron que esto podía lograrse sometiendo el capital a la ley natural de la competencia…”</p>
<p>[5]: Esta interpretación queda más clara en <em>La capacidad política de la clase obrera</em> (p. 55), donde habla de la “enseñanza mutua” junto a los seguros y el crédito mutuo.</p>
<p>[6]: Estas ideas de contrato en lo político y reciprocidad en lo económico, como opuestas al Estado y al capitalismo, aparecen extensamente (en ocasiones con distinto nombre) en <em>Idea general de la revolución en el siglo XIX</em> y<em> El principio federativo</em>. En otras secciones trataremos este asunto.</p>
<p>[7]:<em> Mutual Banking</em>, The Provincial Land-Bank, p. 37, William Greene http://libertarian-labyrinth.org/greene/mutualbanking1870.pdf</p>
<p>[8]: <em>Socialistic, Communistic, Mutualistic, and Financial Fragments</em>, Cap. 3: Communism vs. Mutualism, William Greene http://libertarian-labyrinth.org/archive/Socialistic,_Communistic,_Mutualistic,_and_Financial_Fragments/3</p>
<p>[9]: Véase <em>Socialismo de Estado y anarquismo</em> o <em>Declaración de propósitos de Liberty</em>, de Benjamin Tucker,<br />
http://www.banderanegra.canadianwebs.com/pretucker.html. Véanse también, más adelante, las referencias a Clarence Lee Swartz.</p>
<p>[10]: <em>On Picket Duty</em>, contenido en<em> Instead of a Book: By a Man Too Busy To Write One</em>, parte IV, Benjamin Tucker. http://fair-use.org/benjamin-tucker/instead-of-a-book/on-picket-duty-4</p>
<p>[11]: <em>What Is Mutualism?</em> cap. III, The Case Of Freedom, Clarence Lee Swartz http://www.panarchy.org/swartz/mutualism.3.html</p>
<p>[12]: <em>What Is Mutualism?</em> Cap. III, The Case Of Freedom, Mutualism Universally Applicable, Clarence Lee Swartz http://www.panarchy.org/swartz/mutualism.3.html</p>
<p>[13]: Disponible online aquí: http://mutualist.org/id47.html</p>
<p>[14]: Introducción a www.mutualist.org, Kevin Carson.</p>
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		<title>Iron Fist (III): el dominio ideológico</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 22:28:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Kevin Carson El dominio ideológico es el proceso por el cual los explotados pasan a ver el mundo a través de la estructura conceptual de sus explotadores. Actúa en primer lugar para encubrir el conflicto de clase y la explotación detrás de la cortina de humo de la “unidad nacional” o el “bienestar general”. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2042" title="1984" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/11/1984.jpg" alt="1984" width="245" height="132" /></p>
<p>Por Kevin Carson</p>
<p>El dominio ideológico es el proceso por el cual los explotados pasan a ver el mundo a través de la estructura conceptual de sus explotadores. Actúa en primer lugar para encubrir el conflicto de clase y la explotación detrás de la cortina de humo de la “unidad nacional” o el “bienestar general”. Aquellos que apuntan al papel del Estado como garante de los privilegios de clase son denunciados, en tonos teatrales de ultraje moral, por “lucha de clases”. Si alguien es tan intolerablemente “extremista” como para describir la intervención estatal masiva y la subvención en la que descansa el capitalismo corporativo, es reprendido por su “retórica de clases marxista” (Bob Novak) o por “retórica de barón ladrón” (el secretario del Tesoro O’Neill).</p>
<p>La estructura ideológica de la “unidad nacional” se lleva al punto de que “este país”, “esta sociedad”, o “nuestro sistema de gobierno” se han erigido como objeto de gratitud por “la libertad de que disfrutamos”. Solo los más antipatrióticos advierten de que nuestras libertades, lejos de sernos garantizadas por un generoso y benevolente Estado, fueron ganadas por pasadas resistencias contra el Estado. Las cartas y leyes de derechos no fueron concedidas desde el Estado, sino forzadas al Estado desde abajo.</p>
<p>Si nuestras libertades nos pertenecen por derecho de nacimiento, como un hecho moral de la naturaleza, de ahí se sigue que no debemos nada al Estado por abstenerse de violarlas, del mismo modo que no le damos las gracias a otro individuo por abstenerse de robarnos o matarnos. La simple lógica implica que, en lugar de ser agradecidos al “país más libre de la tierra”, deberíamos sublevarnos cada vez que inflinge nuestra libertad. Después de todo, así es como obtuvimos nuestra libertad en primer lugar. Cuando otro individuo nos coge la cartera para enriquecerse a nuestra costa, nuestro instinto natural es resistir. Pero gracias al patriotismo, la clase dominante puede transformar su mano robacarteras en la “sociedad” o “nuestro país”.</p>
<p>El presidente de la JCS, discutiendo la postura de “defensa”, preferirá las “amenazas a la seguridad nacional” a que se enfrentan los EEUU con un gesto dramático y describir las fuerzas armadas de algún enemigo oficial como China como más allá de las “exigencias defensivas legítimas”. El camino más rápido de ponerse al margen de la sociedad es apuntar que todas esas “amenazas” implican lo que está haciendo algún país al otro lado del mundo a cientos de millas dentro de sus propias fronteras. Otra ofensa contra la adoración de la patria consiste en juzgar las acciones de los Estados Unidos, en sus operaciones globales para hacer del Tercer Mundo un lugar seguro para ITT y United Fruit Company, con el mismo criterio que las “exigencias de defensa legítimas” que se aplican a China.</p>
<p>Para la ideología oficial, las guerras de Estados Unidos se libran por definición “por nuestras libertades”, para “defender nuestro país”, o en el adulador mundo de Maudllin Albright, por un deseo desinteresado de promover la “paz y la libertad” en el mundo. Sugerir que los verdaderos defensores de nuestras libertades se levantan en armas contra el Estado, o que la seguridad nacional del Estado es una amenaza para nuestras libertades mayor que cualquier enemigo externo al que nos hemos enfrentado jamás, es imperdonable.<br />
Por encima de todo, los buenos americanos no deben advertir a todos esos consejeros militares enseñando a los escuadrones de la muerte cómo golpear a los líderes sindicales en la cara y dejarlos en la cuneta, o  cómo usar adecuadamente las pinzas contra los testículos de los disidentes. Los crímenes de guerra solo son cometidos por potencias derrotadas. (Pero como los nazis aprendieron en 1945, los criminales de guerra desempleados pueden encontrar trabajo normalmente con la nueva potencia hegemónica).</p>
<p>Después de un siglo y medio de adoctrinamiento patriótico por el sistema de educación estatal, los americanos han interiorizado concienzudamente la versión “little red schoolhouse” de la historia estadounidense. Esta devoción autoritaria está diametralmente opuesta a las creencias de quienes se levantaron en armas en la Revolución, con lo que la ciudadanía ha olvidado en gran parte qué significa ser americano. De hecho, los auténticos principios del americanismo han estado delante de sus narices. Dos siglos atrás, los ejércitos permanentes eran temidos como una amenaza para la libertad y un campo de cultivo para las personalidades autoritarias; el servicio militar obligatorio estaba asociado a la tiranía de Cromwell; se veía el trabajo asalariado como algo incongruente con la independencia de espíritu de un ciudadano libre. Hoy en día, dos siglos más tarde, los americanos están tan prusianizados por sesenta años de estado cuartel y “guerras” contra un enemigo interno u otro, que tienden a arrodillarse a la señal del uniforme. Los evasores de impuestos son comparados con los abusadores de niños. Mucha gente trabaja para alguna burocracia estatal o corporativa centralizada, donde se espera que obedezcan las órdenes de sus superiores, trabajen bajo constante subordinación e incluso meen sobre los novatos cuando se les ordene.</p>
<p>Durante las épocas de guerra, se convierte en antipatriótico criticar o cuestionar al gobierno, y disentir se identifica con la deslealtad. La creencia absoluta y la obediencia en la autoridad son los tests del “americanismo”. La guerra exterior es una herramienta muy útil para manipular la conciencia popular y poner bajo control a la población nacional. La guerra es la forma más fácil de otorgar vastos e innumerable poderes nuevos al Estado. La gente es obediente casi sin crítica justo en el momento que necesitan estar más alerta.</p>
<p>La mayor ironía es que, en un país fundado por la revolución, el “americanismo” se define como el respeto a la autoridad, y la resistencia como “subversión”. La Revolución fue una revolución, de hecho, en la que las instituciones políticas nacionales de las colonias fueron derrocadas por la fuerza. Fue, en muchos tiempos y lugares, una guerra civil entre clases. Pero como Voltairine de Cleyre escribió hace un siglo en “Anarchism and American Traditions”, la versión de los libros de historia es que se trató de un conflicto patriótico entre nuestros “Padres fundadores” y el enemigo extranjero. Aquellos que citan todavía a Jefferson sobre el derecho de la revolución son apartados como “extremistas” marginales, a ser atrapados en la próxima histeria de guerra o en la próxima caza de rojos.</p>
<p>Esta construcción ideológica de un “interés nacional” unificado incluye la ficción de un cuerpo “neutral” de leyes, que oculta la naturaleza explotadora del sistema de poder bajo el que vivimos. Bajo el capitalismo corporativo las relaciones de explotación son mediadas por el sistema político hasta un punto desconocido bajo los sistemas de clase anteriores. Bajo el esclavismo y el feudalismo, la explotación era concreta y estaba personalizada en las relaciones del productor con el amo. El esclavo y el campesino conocían exactamente quién le estaba fastidiando. El trabajador moderno, por otro lado, siente una sensación dolorosa, pero tiene solo una idea vaga de dónde proviene.</p>
<p>Más allá de su función de enmascarar los intereses de la clase dominante detrás de una fachada de “bienestar general”, la hegemonía ideológica también produce divisiones entre los gobernados. A través de campañas contra los “tramposos del sistema” y los “agotados”, así como de demandas para “ser duro con el crimen”, la clase dominante consigue canalizar la hostilidad de las clases media y trabajadora contra la clase sumergida.</p>
<p>Especialmente nauseabundo es el fenómeno del “populismo multimillonario”. Señala la bancarrota del sistema y reclama su “reforma”, clama por la guerra contra el crimen y, disfrazado de una retórica pseudopopulista, identifica a la clase sumergida como el parásito principal que vive del trabajo de los productores. Dado su universo simbólico de “ah, apesta”, pensarías que Estados Unidos es un mundo de Readers Digest/Norman Rockwell sin otra cosa que pequeños empresarios y granjeros familiares, por una parte, y tramposos del sistema, maleantes, líderes sindicales y burócratas por el otro. Escuchándolos a ellos no sospecharás ni siquiera que existan multimillonarios y corporaciones globales, y mucho menos que pudieran existir para beneficiarse de ese “populismo”.</p>
<p>En el mundo real, las corporaciones son el mayor cliente del Estado de bienestar, las mayores bancarrotas son los archivos corporativos del capítulo once, y los peores crímenes se cometen en los despachos de las corporaciones en lugar de en las calles. El verdadero atraco contra el productor medio consiste en el beneficio y la usura, extraídos solo con la ayuda del Estado –el verdadero “gobierno grande” que tenemos encima. Pero mientras la clase trabajadora y la clase sumergida permanecen ocupadas luchando entre sí, no perciben quién les está robando realmente a ellas.</p>
<p>Como decía Stephen Biko, “el arma más poderosa de los opresores es la mente de los oprimidos”.</p>
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		<title>Un apunte sobre economía local</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 16:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Echando un vistazo al nuevo estudio de Kevin Carson, Resilient Communities and Local Economies, encuentro un par de párrafos interesantes sobre el desarrollo económico local: Las comunidades de pequeñas empresas gestionadas a nivel local son mucho más sanas económicamente que las comunidades que están colonizadas por grandes corporaciones de propiedad ausente. Por ejemplo, un estudio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2035" title="calle" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/11/calle.jpg" alt="calle" width="185" height="149" /></p>
<p>Echando un vistazo al nuevo estudio de Kevin Carson, <a href="http://c4ss.org/wp-content/uploads/2009/11/C4SS-Resilient-Communities-and-Local-Economies.pdf"><em>Resilient Communities and Local Economies</em></a>, encuentro un par de párrafos interesantes sobre el desarrollo económico local:</p>
<blockquote><p>Las comunidades de pequeñas empresas gestionadas a nivel local son mucho más sanas económicamente que las comunidades que están colonizadas por grandes corporaciones de propiedad ausente. Por ejemplo, un estudio de 1947 comparaba dos comunidades en California: una era una comunidad de pequeñas granjas, y la otra estaba dominada por unos pocos grandes agronegocios. La comunidad de pequeños granjeros tenía mayores niveles de vida, más parques, más tiendas y más organizaciones cívicas, sociales y de ocio.</p>
<p>Hill McKibben hizo un apunte similar en Deep Economy. Gran parte del dinero que se gasta en una corporación nacional comprando cosas es rápidamente succionado de la economía local, mientras el dinero que se gasta en negocios locales circula repetidamente en la economía local y escapa al exterior mucho más lentamente. De acuerdo con un estudio de Vermont, sustituir la comida importada por producción local en solo un 10% crearía 376 millones de dólares en nueva producción económica, incluyendo 69 millones en salarios  para más de 3600 nuevos trabajos. Un estudio similar en Inglaterra encontró que el efecto multiplicador de diez libras gastadas en negocios locales beneficiaba a la economía local hasta en 25 libras, comparado con solo 14 para la misma cantidad gastada en una cadena de tiendas.</p></blockquote>
<p>No sé hasta qué punto el primer estudio es concluyente, pero tiene cierta lógica: gran parte de los beneficios corporativos se obtienen a nivel local y se desembolsan lejos de las tiendas y de las fábricas de origen para pagar a los gerentes de las oficinas centrales, y estos desvían la creación de riqueza del circuito local. Por otro lado, también tiene lógica que donde no existan intermediarios como el Estado o los patrones para proveer ciertos servicios (p. ej. el seguro médico, que en ocasiones se incluye en el contrato de trabajo), estos sean provistos por organizaciones de iguales como cooperativas o mutualidades, y los lazos a nivel horizontal se estrechen.</p>
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		<title>Recopilatorio sobre economía alternativa (I)</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 19:42:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ya que estos días no voy a estar muy activo he hecho algo que llevaba tiempo queriendo hacer: un recopilatorio. Empiezo con el primer apartado de Economía alternativa, que incluye 1) cooperativismo, producción descentralizada y teoría de la organización radical; 2) banca mutualista; y 3) servicios mutualizados. El segundo apartado tratará sobre el estatismo corporativo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2020" title="libros y" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/11/libros-y.jpg" alt="libros y" width="182" height="172" /></p>
<p>Ya que estos días no voy a estar muy activo he hecho algo que llevaba tiempo queriendo hacer: un recopilatorio. Empiezo con el primer apartado de Economía alternativa, que incluye 1) cooperativismo, producción descentralizada y teoría de la organización radical; 2) banca mutualista; y 3) servicios mutualizados. El segundo apartado tratará sobre el estatismo corporativo –que está muy relacionado con la teoría de la organización radical, y en buena parte se solapa-, pero lo haré más adelante. En cierto modo será un pilar de la minienciclopedia mutualista, ya que este recopilatorio es casi la enciclopedia en sí misma, y me gustaría crear un apartado en la web sobre “recopilatorios y artículos seleccionados”, para que no se vayan perdiendo en el fondo de la red.</p>
<p>Revisando los posts antiguos me he dado cuenta de dos carencias que intentaré solucionar: 1) apenas he hablado de tecnologías intermedias y bancos de microcréditos, cuando son dos pilares importantes de la producción descentralizada; 2) las cuestiones de seguridad y defensa están poco tratadas, sobre todo desde la perspectiva de los servicios mutualizados –por ahora tenéis el genial apartado de <em>What Is Mutualism?</em> de Clarence Lee Swartz sobre el tema, que he incluido aquí (Seguridad y seguros mutualistas, el último de la tercera sección), pero poco más.</p>
<p><strong>Cooperativas, producción descentralizada y teoría de la organización radical</strong>:</p>
<p>-    <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/reportaje-de-emilia-romagna/">Reportaje de Emilia Rogmana</a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/un-vistazo-al-estudio-del-harvard-business-school-sobre-la-autogestion/">Un vistazo al estudio del Harvard Business School sobre la autogestión</a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/un-mercado-sin-capitalistas/">Un mercado sin capitalistas </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/04/marrv-produccion-en-red-en-accion/comment-page-1/">MARVV: producción en red en acción</a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/07/1664/">Equipos de trabajo autodirigidos </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/04/la-agricultura-cubana/">La agricultura cubana </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2008/06/jerarquia-o-mercado-traduccion-de-kevin-carson/">Jerarquía o mercado</a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/democracia-representativa-y-corporaciones-burocraticas/">Democracia representativa y corporaciones burocráticas </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/07/los-ascensos-como-mecanismo-de-motivacion/">Los ascensos como mecanismo de motivación </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/06/lecciones-de-management-en-como-conoci-a-vuestra-madre/">Lecciones de management en Cómo conocí a vuestra madre </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/06/el-trabajo-es-una-perdida-de-tiempo/">El trabajo en la corporación </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/la-farmacia-autogestionada/">La farmacia autogestionada </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/%C2%A1taco-bell-para-sus-trabajadores/">¡Tesco Bell para sus trabajadores!</a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/09/el-agora-de-elance/comment-page-1/#comment-25796">El ágora de Elance </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/autogestion-en-el-sector-musical/comment-page-1/#comment-25681">Autogestión en el sector musical </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/equipos-autogestionados-y-propiedad-intelectual/">Equipos autogestionados y propiedad intelectual </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/07/el-transporte-del-futuro-i-la-aviacion-en-red/">El transporte del futuro: la aviación en red </a></p>
<p><strong>Banca mutualista</strong>:</p>
<p>-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/06/el-efecto-del-monopolio-radical-sobre-la-empresa-cooperativa/">El efecto del monopolio radical sobre la empresa cooperativa </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/un-banco-para-cooperativas/">Un banco para cooperativas </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/la-banca-mutualista-funciona/">La banca mutualista funciona </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/03/banca-mutualista-en-accion/">Banca mutualista en acción </a><br />
<strong><br />
Servicios mutualizados</strong>:</p>
<p>-    <a href="http://www.mutualismo.org/2008/07/descentralizacion-y-mutualizacion-de-los-servicios-publicos/">Descentralización y mutualización de los servicios públicos </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/01/los-servicios-mutualizados-teoria-y-practica/">Los servicios mutualizados: teoría y práctica </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/11/la-sanidad-mutualizada-en-condiciones-extremas/">La sanidad mutualizada (en condiciones extremas) </a><br />
-    <a href="http://www.mutualismo.org/2009/04/seguridad-y-seguros-mutualistas/">Seguridad y seguros mutualistas </a></p>
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		<title>Los vicios no son crímenes</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Sep 2009 18:05:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para quienes hayáis seguido los últimos debates televisivos sobre drogas y prostitución –muy de moda últimamente, sobre todo la segunda-, os recomiendo que echéis un vistazo a la auténtica literatura política sobre el tema. Uno aprecia mejor la pobreza intelectual de los contertulios de Espejo Público y compañía cuando tiene delante el Vicios no son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1907" title="lysander spooner" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/lysander-spooner.jpg" alt="lysander spooner" width="143" height="187" /></p>
<p>Para quienes hayáis seguido los últimos debates televisivos sobre drogas y prostitución –muy de moda últimamente, sobre todo la segunda-, os recomiendo que echéis un vistazo a la auténtica literatura política sobre el tema. Uno aprecia mejor la pobreza intelectual de los contertulios de Espejo Público y compañía cuando tiene delante el <em>Vicios no son crímenes</em>, de Lysander Spooner.</p>
<p>Pego algunos fragmentos, especialmente lúcidos, aunque os invito a que lo leáis <a href="http://www.liberalismo.org/articulo/356/53/vicios/son/delitos/"><span style="text-decoration: underline;"><em>entero</em></span></a> (Cap. I):</p>
<blockquote><p>Vicios son aquellos actos por los que un hombre se daña a sí mismo o a su propiedad.<br />
Delitos o crímenes son aquellos actos por los que un hombre daña la persona o propiedad de otro.<br />
Los vicios son simplemente los errores que un hombre comete en la búsqueda de su propia felicidad. Al contrario que los delitos, no implican malicia hacia otros, ni interferencia con sus personas o propiedades.</p></blockquote>
<p>Cap. VIII:</p>
<blockquote><p>El objetivo que se persigue, por tanto, al castigar los delitos, no sólo tiene una forma completamente diferente, sino que se opone directamente al que se persigue al castigar los vicios.<br />
El objetivo que se persigue al castigar los delitos es asegurar a todos y cada uno de los hombre por igual, la mayor libertad que pueda conseguirse (consecuentemente con los mismos derechos de otros) para buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad. Por otro lado, el objetivo perseguido por el castigo de los vicios es privar a cada hombre de su derecho y libertad natural a buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad.</p></blockquote>
<p>Respecto a la prostitución, es obvio que si el poder de las mafias radica en la retención de pasaportes, la libertad de inmigración acabaría de raíz con el tráfico de personas; que la mutualización o privatización de las calles terminaría con los conflictos vecinales –puesto que asignaría espacios para el ejercicio de la prostitución, que es exactamente lo que reclaman las prostitutas- y que, en general, la legalización mitigaría la desprotección y los peligros de la profesión.</p>
<p>Quienes aspiran a prohibir la prostitución en virtud de unos supuestos “derechos de la mujer” en realidad están invadiendo su derecho más importante; el derecho de disponer a voluntad de sí mismas.</p>
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		<title>The Decline and Fall of Sloanism</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Sep 2009 12:53:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ya ha salido un trabajo que llevaba semanas esperando, The Decline and Fall of Sloanism, uno de los estudios periódicos que publica Kevin Carson para el C4SS. En su anterior número, Moloch: Mass-Production Industry as a Statist Construct, Carson profundizaba en uno de los temas principales de su libro anterior; el modo en que el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1863" title="alfred sloan" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/alfred-sloan.jpg" alt="alfred sloan" width="149" height="177" /></p>
<p>Ya ha salido un trabajo que llevaba semanas esperando, <a href="http://c4ss.org/content/1030"><span style="text-decoration: underline;"><em>The Decline and Fall of Sloanism</em></span></a>, uno de los estudios periódicos que publica Kevin Carson para el C4SS. En su anterior número, <a href="http://c4ss.org/content/888"><span style="text-decoration: underline;"><em>Moloch: Mass-Production Industry as a Statist Construct</em></span></a>, Carson profundizaba en uno de los temas principales de su libro anterior; el modo en que el Estado forzó la economía corporativa de la actualidad.<br />
Esta vez trata del giro en esa misma economía corporativa hacia un modelo de fabricación flexible. A quienes hayáis seguido a Kevin Carson o hayáis leído sus libros os sonarán algunos capítulos –e incluso traduje uno de ellos al castellano, <a href="http://www.mutualismo.org/2009/06/la-falsa-forma-cultural-y-su-declive-k-carson/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Decay of Cultural Pseudomorph</em></span></a>-, pero el énfasis en la tendencia actual hacia la descentralización es un tema fascinante y completamente nuevo en él.<br />
Últimamente he estado leyendo a autores radicales sobre ese mismo tema, sobre el efecto de las tecnologías de la información sobre las organizaciones, etc. y echaba en falta la perspectiva de Carson sobre el tema. Según cuenta continuará tratando ese tema en los siguientes números.</p>
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		<title>Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren (Gary Chartier)</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/08/socialismo-de-estado-y-anarquismo-en-que-coinciden-y-en-que-difieren-aplicado-a-la-reforma-sanitaria/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 13:37:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Benjamin Tucker publicaba en 1893 un artículo, Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren, contenido en su Instead of a Book, donde exponía las posturas enfrentadas de Proudhon y Marx. El primero adoptaba la postura natural frente al monopolio: eliminar toda restricción a la competencia en la oferta de empleos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1799" title="reforma sanidad obama" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/reforma-sanidad-obama1.jpg" alt="reforma sanidad obama" width="166" height="192" /></p>
<p>Benjamin Tucker publicaba en 1893 un artículo, <a href="http://isladelatortuga.fullblog.com.ar/post/socialismo-de-estado-y-anarquismo-nueva-version-761212428636/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren</em></span></a>, contenido en su<em> Instead of a Book</em>, donde exponía las posturas enfrentadas de Proudhon y Marx. El primero adoptaba la postura natural frente al monopolio: eliminar toda restricción a la competencia en la oferta de empleos, de modo que los trabajadores disfrutaran del producto completo de su trabajo. Marx, por el contrario, proponía  formar un monopolio universal concentrado en el Estado para combatir los monopolios del capitalismo.</p>
<p>Más de un siglo después, <a href="http://liberalaw.blogspot.com/2009/08/state-socialism-and-anarchism.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Gary Chartier</em></span></a> toma la defensa del genuino libre mercado frente al capitalismo estatal y los remedios socialdemócratas en los mismos términos que Tucker. De lectura obligada para quienes todavía piensan que la sanidad americana es el paradigma del <em>laissez faire</em>:</p>
<blockquote><p>Considere el impacto que ejerce el poder de monopolio de las compañías farmacéuticas y el complejo médico a través de la ejecución de los derechos de patente conferidos arbitrariamente por el gobierno. O considere el efecto sobre los precios cuando las exigencias de licenciación limitan quién puede ser médico, cuántos médicos puede haber y qué tipos de trámites deben pasar quienes no son médicos. O el efecto que ejercen similares exigencias de licenciación que reducen dramáticamente la competencia en otras profesiones sanitarias. O el efecto de limitar los permisos de los hospitales –frecuentemente también en vista de las condiciones de mercado de las comunidades en las que estarían dispuestos a operar (de modo que haya tan poca competencia cara a cara como sea posible).</p></blockquote>
<p>Sin olvidar las restricciones estatales que impiden a los pobres un ingreso mayor del que obtienen bajo el capitalismo estatal, Chartier propone abolir las patentes sobre los medicamentos, los requisitos de zona y licencia para construir un hospital y todas las barreras de entrada que limitan la competencia entre las profesionales sanitarios. También apunta que las subvenciones agrícolas deberían ser suprimidas, debido a que desvían recursos para producir alimentos de escasa capacidad nutritiva.</p>
<p>Por mi parte, creo que una medida complementaria a la liberación total del mercado sería la mutualización de la sanidad pública, de forma que fuese entregada a las comunidades más cercanas y gestionada democráticamente por una junta electa, tal como el banco JAK, con el objetivo de ofrecer sus servicios al costo. Roderick Long menciona en <a href="http://libertariannation.org/a/f12l3.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>How Government Solved</em></span></a> que, antes de que el aparato regulador socialdemócrata las destruyera, asociaciones y mutualidades obreras de todo tipo ofrecían servicios médicos a sus afiliados por menos de 2 dólares al año.</p>
<p>¿Quién quedaría sin sanidad cuando las mutualidades la sirven al precio de costo, las barreras de Chartier han sido abolidas y el trabajo recibe su producto completo?</p>
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		<title>Democracia representativa y corporaciones burocráticas</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Aug 2009 14:22:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hans-Herman Hoppe argumenta que los políticos democráticos tienden a ofrecer promesas a corto plazo a costa de la prosperidad del país a largo plazo debido a sus incentivos para retener el poder. A propósito del último capítulo del ensayo de Langlois, comentaba yo sobre el paralelismo entre esta situación y la del gobierno corporativo por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1774" title="wall street" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/wall-street.jpg" alt="wall street" width="218" height="163" /></p>
<p>Hans-Herman Hoppe argumenta que los políticos democráticos tienden a ofrecer promesas a corto plazo a costa de la prosperidad del país a largo plazo debido a sus incentivos para retener el poder. A propósito del<a href="http://onhl.blogspot.com/2009/08/8-la-democracia-representativa.html"><span style="text-decoration: underline;"> último capítulo del ensayo de Langlois</span></a>, comentaba yo sobre el paralelismo entre esta situación y la del gobierno corporativo por parte de los ejecutivos en un contexto de propiedad ausente:</p>
<blockquote><p>Encuentro cierto paralelismo entre la tesis de Hoppe sobre la democracia representativa y la opinión de Kevin Carson sobre el gobierno gerencial de las corporaciones. En ambos casos, quienes están en la cúspide tienen incentivos en obtener beneficios ficticios mediante el consumo de capital para no sufrir el castigo u obtener la recompensa de aquellos a quienes supuestamente sirven -los electores y los accionistas respectivamente-.</p></blockquote>
<p>En ambos casos la solución es evidente: autogobierno del individuo sobre sí mismo y autogestión de las empresas por parte de sus trabajadores. No es este el lugar de exponer los inconvenientes de la monarquía absoluta y el empresario individual en uno y otro caso; baste comentar que la refutación del primer caso por parte del propio Hoppe es aplicable perfectamente al segundo caso.</p>
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		<title>Equipos autogestionados y propiedad intelectual</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2009 20:01:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En su estudio para el C4SS, Intellectual Property: a Libertarian Critique, Kevin Carson expone una idea interesante sobre el por qué de las corporaciones en determinados sectores de la economía. Junto con las subvenciones al transporte, me parece una de sus mejores aportaciones al análisis del capitalismo estatal. Menciona que el principal factor que impide [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1761" title="anti-copyright" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/anti-copyright.gif" alt="anti-copyright" width="368" height="145" /></p>
<p>En su estudio para el <a href="http://c4ss.org">C4SS</a>, <a href="http://c4ss.org/content/521"><span style="text-decoration: underline;">Intellectual Property: a Libertarian Critique</span></a>, Kevin Carson expone una idea interesante sobre el por qué de las corporaciones en determinados sectores de la economía. Junto con las subvenciones al transporte, me parece una de sus mejores aportaciones al análisis del capitalismo estatal.</p>
<p>Menciona que el principal factor que impide la aparición de equipos autónomos de trabajadores en el sector tecnológico son las patentes. Gracias a estas últimas, las grandes empresas impiden que sus empleados puedan aprovechar sus avances de forma independiente. Mientras las corporaciones ya han adoptado estructuras fuertemente horizontales y descentralizadas –al menos en los sectores punteros-, las patentes impiden que esas estructuras descentralizadas excedan los límites de la empresa.</p>
<blockquote><p>Incluso apologistas corporativos como Bill Gates y Tom Peters celebran la revolución de las redes y el allanamiento de las jerarquías: ellos únicamente favorecen la domesticación del proceso dentro de la estructura corporativa forzado por la tenencia de “propiedad intelectual”. Pero los diseñadores conectados en red dentro de Microsoft hacen esencialmente lo mismo que hacen los equipos de programadores de Linux fuera de los límites corporativos. La “propiedad intelectual” es lo único que impide que se disuelvan tales límites, y que los programadores de Microsoft pasen a formar parte de un ambiente más grande de redes horizontales y de diseño flexible, con la empresa reemplazada por equipos autoorganizados alrededor de proyectos –con equipos ganando constantemente miembros y perdiéndolos en favor de otros equipos, con interrupción de proyectos o bifurcaciones, etc. en base al modelo de Linux.</p></blockquote>
<p>Su receta es clara: elimine la propiedad intelectual y las corporaciones tecnológicas se disolverán en una multitud de redes de programadores autoempleados. Es poco probable que, dadas las bajísimas necesidades de capital inicial en el sector, los empleados de Microsoft continuasen trabajando para Gates en ausencia de patentes &#8211; Kevin Carson compara este fenómeno con el monopolio de la tierra en el siglo XIX.</p>
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		<title>Iron Fist (II): el puño de hierro detrás de la mano invisible</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Aug 2009 14:09:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con un pequeño retraso, ahí va la segunda entrega del Iron Fist; su capítulo más largo. La subvención de la historia Por consiguiente, la mayor subvención al moderno capitalismo corporativo es la subvención de la historia, a través de la cual el capital se acumuló primeramente en unas pocas manos, y los trabajadores fueron privados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Con un pequeño retraso, ahí va la segunda entrega del Iron Fist; su capítulo más largo.</em></p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-1749" title="iron first" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/iron-first1.jpg" alt="iron first" width="191" height="241" /></p>
<p><strong><br />
La subvención de la historia</strong></p>
<p>Por consiguiente, la mayor subvención al moderno capitalismo corporativo es la subvención de la historia, a través de la cual el capital se acumuló primeramente en unas pocas manos, y los trabajadores fueron privados del acceso a los medios de producción y forzados a venderse a sí mismos en los términos del comprador. El actual sistema de propiedad de capital concentrada y organización corporativa a gran escala es el directo beneficiario de la estructura original del poder y de la propiedad, que se perpetuó a sí misma a lo largo de los siglos.</p>
<p>Para que surgiera el capitalismo tal y como lo conocemos, fue esencial primero de todo separar el trabajo de la propiedad. Los marxistas y otros economistas radicales comúnmente se refieren al proceso como la “acumulación primitiva”.<br />
“Lo que el sistema capitalista demandaba era…una condición degradada y casi servil de las masas del pueblo, la transformación de las mismas en mercenarias, y de su medio de trabajo en capital”. Eso significó la expropiación de la tierra, “a la cual el campesinado tenía los mismos derechos feudales que el propio señor”. <strong>[Marx, “Capítulo 27: La expropiación”, El Capital vol. I]</strong></p>
<p>Para captar la enormidad del proceso, tenemos que entender que los derechos nobiliarios sobre la tierra bajo la economía feudal eran completamente una ficción legal feudal derivada de la conquista. Los campesinos que cultivaban la tierra en la Inglaterra de 1650 eran descendientes de aquellos que la habían ocupado desde tiempo inmemorial. Desde cualquier patrón de moralidad, era su propiedad en todos los sentidos de la palabra. Las armas de Guillermo el Conquistador, sin otro derecho que la fuerza, forzó a aquellos campesinos propietarios a pagar renta de su propia tierra.</p>
<p>J. L y Barbara Hammond consideraban la aldea del siglo XVI y el sistema de campos abiertos como una pervivencia de la sociedad de campesinos libres de tiempos de los anglosajones, con la superposición del feudalismo. La alta burguesía vio los derechos pervivientes de los campesinos como un estorbo para el progreso y la eficiencia de la agricultura; una revolución en su propio poder era una forma de quebrar la resistencia campesina. De ahí que la comunidad agrícola fuera “tomada a piezas…y reconstruida del modo en que un dictador reconstruye un gobierno libre”. <strong>[The Village Labourer 27-28, 35-36]</strong></p>
<p>Cuando los Tudor dieron a la nobleza las tierras monásticas expropiadas, esta “expulsó en masa a los subarrendatarios hereditarios e hizo de su propiedad una”. <strong>[Marx, “The Expropiation”]</strong>. Esta tierra robada, alrededor de la mitad de la tierra arable de Inglaterra, fue la primera expropiación a gran escala del campesinado.</p>
<p>Otro gran robo de la tierra del campesinado fue la ley de “reforma” de la tierra por el Parlamento de la Restauración del siglo XVII. La aristocracia abolió las tenencias feudales y convirtió su propio patrimonio de tierras, hasta entonces “solo un título feudal”, en “derechos de propiedad privada modernos”. En el proceso, abolieron los derechos de tenencia de los copyholders. Los copyholders eran arrendatarios de jure bajo la ley feudal, pero una vez pagaban una insigificante renta fijada por la costumbre, las tierras eran suyas para venderlas o legarlas. En sustancia la tenencia de los copyholders fue el equivalente feudal de la tenencia libre, pero desde que derivó de la costumbre era ejecutable solo en los tribunales feudales. Bajo la “reforma”, los campesinos en copyhold se convirtieron en arrendatarios a voluntad, que podían ser desalojados o cargados con cualquier renta que su señor tuviese a bien <strong>[Marx, “The Expropriation…”]</strong></p>
<p>Otra forma de expropiación, que comenzó en la baja Edad Media y creció dramáticamente en el siglo XVIII, era el cercamiento de los comunales –en los que, nuevamente, los campesinos comunalmente tenían un derecho de propiedad tan absoluto como cualquiera de los defendidos por los abogados actuales de los “derechos de propiedad”. Sin contar con los cercamientos anteriores a 1700, los Hammonds estimaron los cercamientos totales en los siglos XVIII y XIX en un sexto o un quinto de la tierra arable de Inglaterra <strong>[Village Labourer 42.]</strong>. E. J. Hobsbawm y George Rude estimaban los cercamientos únicamente entre 1750 y 1850 como transformaciones de “algo así como una cuarta parte de la superficie cultivada en campo abierto, tierras comunales, prado o basura al ámbito privado…” <strong>[Captain Swing 27]</strong>.</p>
<p>La clase dominante veía el derecho de los campesinos a los comunales como una fuente de independencia económica del capitalista y el terrateniente, y por ende una amenaza a ser destruida. Los cercamientos eliminaron “un peligroso centro de indisciplina” y compelieron a los trabajadores a vender su trabajo bajo las condiciones de sus patronos. Arthur Young, un caballero de Lincolnshire, describía los comunales como “unos criaderos de ‘bárbaros’, cuidando encima de una raza malvada de gente.”<br />
“Todo el mundo excepto los idiotas sabe”, escribía, “que las clases bajas tienen que ser mantenidas pobres, o nunca serán industriosas”. La Revista Comercial y Agrícola advertía en 1800 de que dejando que el trabajador “poseyera más tierra de la que su familia puede cultivar por las tardes” significaba que “el terrateniente no podía depender más de él para trabajo constante”. <strong>[Thompson, The Making of the English Working Class, 219-220, 358]</strong>. Sir Richard Price comentaba sobre la transformación de los propietarios autosuficientes en “un cuerpo de hombres que ganasen su subsistencia trabajando para otros”. Habría “quizás, más trabajo, porque habría más necesidad de él”. <strong>[Marx, ‘The Expropriation…”]</strong>.</p>
<p>Marx citaba las “actas de cercamiento” parlamentarias como una evidencia de que los comunales, lejos de ser la “propiedad privada de los grandes terratenientes que habían ocupado el lugar de los señores feudales”, actualmente requerían “un golpe de estado parlamentario…para su transformación en propiedad privada”.<strong> [“The Expropriation…”]</strong>. El proceso de acumulación primitiva, en toda su brutalidad, fue resumido por el mismo autor:</p>
<blockquote><p>estos nuevos hombres libres [los antiguos siervos] se convirtieron en vendedores de sí mismos solo después de habérseles privado de todos sus propios medios de producción, y de todas las garantías de existencia permitidas por todas las antiguas disposiciones feudales. Y la historia de esto, de su expropiación, está escrita en los anales de la humanidad en letras de sangre y fuego. <strong>[“Chapter 26: The Secret of Primitive Accumulation”, Capital Vol. 1]</strong>.</p></blockquote>
<p>Incluso entonces, la clase obrera no estaba lo suficientemente debilitada. El Estado tuvo que regular el movimiento de los trabajadores, hacer cumplir los intercambios de trabajo en beneficio de los capitalistas, y mantener el orden. El sistema de regulación de parroquias del movimiento de la gente, bajo las leyes de pobres y vagabundeo, recuerdan al sistema de pasaportes internos de Sudáfrica, o la era de reconstrucción de los Códigos de Negros. “Tuvo el mismo efecto en el trabajador agrícola inglés”, escribía Marx, “que el edicto del tártaro Boris Godunov en el campesinado ruso”. [“The Expropriation…”] Adam Smith aventuraba que “era escaso el hombre pobre de cuarenta años en Inglaterra…que en algún momento de su vida no se hubiera sentido cruelmente oprimido por esa mala ley artificial de asentamientos”. <strong>[Wealth of Nations 61]</strong>.</p>
<p>El Estado mantenía la disciplina de trabajo evitando que los trabajadores votasen con los pies. Era difícil persuadir a las autoridades de parroquia para que garantizasen a un hombre un certificado autorizándole para moverse a otra parroquia para buscar trabajo. Los trabajadores eran forzados a quedarse quietos y negociar por el empleo en el mercado del comprador [Smith 60-61].</p>
<p>A primera vista esto podría parecer un inconveniente para las parroquias con escasez de trabajo [Smith 60]. Las fábricas se construían en fuentes de energía hidráulica, generalmente extraídas de centrs de población. Se necesitaba importar miles de obreros desde muy lejos. Pero el Estado lo solucionó convirtiéndose en un intermediario de las parroquias con escasez de trabajadores con el barato excedente de trabajo de algún otro sitio, privando a los trabajadores de la facultad de negociar en mejores términos. Surgió un considerable comercio de niños trabajadores que no estaban en posición de negociar en ningún caso [The Hammods, The Town Labourer 1: 146].</p>
<p>El auxilio “rara vez se otorgaba sin que la parroquia reclamase el derecho exclusivo de disponer, a su placer, de todos los hijos de la persona que recibe el auxilio”, en palabras del Comité on Parish Apprentices, 1815 [the Hammonds, <strong>Town Labourer</strong> 1:44, 147]. Incluso cuando los inspectores de la Ley de Pobres apoyaron la emigración hacia las parroquias con escasez de trabajadores, desalentaban a los hombres adultos y “se daba preferencia a viudas con familias numerosas de niños o artesanos…con familias numerosas”. Además, la disponibilidad de mano de obra barata desde los inspectores de la ley de pobres fue usado deliberadamente para reducir los salarios; los terratenientes liberarían a sus propios braceros y en cambio solicitarían ayuda a los supervisores [Thompson 223-224].</p>
<p>A pesar de que las Combination Laws teóricamente se aplicaban a los patrones tanto como a los obreros, en la práctica estas no forzaban a los últimos <strong>[Smith 61; the Hammonds, Town Labourer 1: 74]</strong>. “A Journeyman Cotton Spinner” –un panfleto citado por E. P. Thomspon [pp. 199-202]- describía “una abominable coalición existente entre los patronos”, en la que los trabajadores que habían abandonado a sus patronos a causa de desacuerdos sobre los salarios eran de hecho tachados en sus listas negras. Las Combination Laws requerían sospechas para responder interrogatorios bajo juramento, dando potestad a los magistrados para dar juicio de sumario, y permitía la confiscación de sumario de los ahorros acumulados para ayudar a las familias de los huelguistas <strong>[Town Labourer 123-127]</strong>. Y las leyes que fijaban el salario máximo equivalían a un sistema forzado por el Estado de coalición de los patronos. Como apuntaba Adam Smith, “cada vez que el legislador intenta regular los conflictos entre patronos y obreros, consulta siempre a los patronos”. [p. 61].</p>
<p>El modo de vida de la clase obrera bajo el sistema de fábrica, con sus nuevas formas de control social, supuso una ruptura radical con el pasado. Implicó una pérdida drástica de control sobre su propio trabajo. El calendario de trabajo del siglo XVII estaba todavía fuertemente influido por la costumbre medieval. A pesar de que había largos días entre la siembra y la recolección de la cosecha, la combinación de los periodos intermitentes de poco trabajo y la proliferación de días santificados reducían el tiempo de trabajo medio por debajo del nuestro. Y el ritmo de trabajo estaba generalmente determinado por el sol o los ritmos biológicos de los trabajadores, que se levantaban tras un decente sueño nocturno, y se acostaba para descansar cuando lo necesitaba. El aldeano que tenía acceso a la tierra comunal, incluso cuando quería un ingreso extra a través del salario, podía aceptar trabajos ocasionalmente y luego volver a trabajar para sí mismo. Este era un grado inaceptable de independencia desde un punto de vista capitalista.</p>
<blockquote><p>“En el mundo moderno mucha gente tiene que adaptarse a algún tipo de disciplina, y observar los horarios del resto de personas,…o trabajar bajo las órdenes de otros, pero hemos de recordar que la población que fue arrojada al brutal ritmo de la fábrica se ganaba la vida en relativa libertad, y que la disciplina de las primeras fábricas fue particularmente salvaje…Ningún economista de la época, estimando los beneficios y los costes del empleo industrial, tuvo alguna vez en cuenta la tensión y la violencia que sufría un hombre en su interior cuando pasaba de una vida en la que podía fumar o comer, o cavar o dormir como gustara, a una en la que alguien se apoderaba de él, y durante catorce horas no tenía derecho ni a silbar. Fue como entrar en la vida sin aire ni risas de la prisión” [the Hammonds, <strong>Town Labourer </strong>1:33-34].</p></blockquote>
<p>El sistema de fábrica podría no haberse impuesto a los trabajadores sin primero haber eliminado sus alternativas, y denegado por la fuerza el acceso a cualquier fuente de independencia económica. Ningún hombre entero, con sentido de la libertad y la dignidad, se habría sometido a la disciplina de fábrica. Stephen Marglin comparaba la fábrica textil del siglo XIX, que empleaba niños precarios comprados en el mercado de esclavos de las “workhouses”, con los hornos y alfarerías romanos que eran manejados por esclavos. En Roma, la producción industrial era excepcional en manufacturas dominadas por hombres libres. El sistema industrial, a lo largo de la historia, ha sido posible solo con una fuerza de trabajo privada de cualquier alternativa viable.</p>
<blockquote><p>“Los hechos a la vista…sugieren con fuerza que si el trabajo se organizó por fábricas en tiempos de los romanos, esto vino determinado no por consideraciones tecnológicas, sino por el poder relativo de las dos clases productivas. Los hombres libres y los ciudadanos tenían suficiente poder para mantener una organización gremial. Los eslavos no tenían poder –y acabaron en las fábricas.” <strong>[“What Do Bosses Do?”]</strong>.</p></blockquote>
<p>El problema con el viejo sistema que estaba siendo excluido, en el que los trabajadores de las aldeas producían tejidos en una base contractual, era que solo eliminaba el control del trabajador sobre el producto. El sistema de fábrica, eliminando el control del trabajador sobre el proceso de producción, tenía la ventaja de la disciplina y la supervisión, con los trabajadores organizados bajo un supervisor.</p>
<blockquote><p>“El origen y el éxito de la fábrica radica no en la superioridad tecnológica, sino en la sustitución del control por parte del trabajador por el del capitalista en el proceso de producción y la cantidad de lo producido, en el cambio de las elecciones del trabajador, desde cuánto trabajar y producir en base a sus preferencias de ocio y bienes, a otro en el que o trabajaba o no lo hacía, lo que por supuesto es mucho más que una elección.”</p></blockquote>
<p>Marglin cogió el clásico ejemplo de Adam Smith de la división del trabajo en la fabricación de alfileres, y le dio la vuelta. La mayor eficiencia resultaba, no de la división del trabajo como tal, sino de la división y secuenciación del proceso en tareas separadas para reducir los tiempos. Esto podría haberlo realizado un solo trabajador de la aldea separando las distintas tareas y realizándolas por secuencias (refinando el alambre para un paso completo de producción, enderezándolo luego y cortándolo después).</p>
<blockquote><p>“sin especialización, el capitalista no tenía ningún papel esencial que jugar en el proceso de producción. Si cada productor podía integrar por sí mismo las tareas componentes de una fábrica de alfileres en un producto comercializable, descubriría pronto que no tendría que tratar con el mercado de alfileres a través de un intermediario. Podría vender directamente y apropiarse del beneficio que el capitalista derivaba de la mediación entre el productor y el mercado.”</p></blockquote>
<p>Este principio está en el centro de la historia de la tecnología industrial de los últimos doscientos años. Incluso dada la necesidad en las fábricas de alguna forma de fabricación a gran escala e intensiva en capital, se trata normalmente de una elección entre tecnologías de producción alternativas dentro de la fábrica. La industria ha elegido deliberadamente tecnologías que des-cualifican a los obreros y mueven la toma de decisiones hacia la jerarquía gerencial. En una fecha tan lejana como 1835, el Dr. Andrew Ure (el padrino ideológico del taylorismo y el fordismo), argumentaba que cuanto más cualificados fuese el trabajador “más terco y…menos adecuado a un sistema mecánico” se convertía. La solución pasaba por eliminar procesos que requiriesen “peculiar destreza y habilidad manual…del astuto trabajador” y reemplazarlos por un “mecanismo, en gran parte autorregulado, que incluso un niño pudiera controlar”. <strong>[Philosophy of Manufactures, in Thompson 360]</strong>. Y el principio fue seguido a lo largo del siglo XIX. William Lazonick, David Montgomery, David Noble, y Catherine Stone han producido un excelente cuerpo de trabajos sobre este tema. Incluso a pesar de que los experimentos corporativos en autogestión obrera incrementan la moral y la productividad, y reducen los tiempos muertos y el absentismo más allá de lo que esperaban los ejecutivos, estos experimentos son usualmente abandonados por miedo a perder el control.</p>
<p>Christopher Lasch, en su prólogo al <strong>America by Design</strong> de Noble, caracterizaba de este modo el proceso de des-cualificación:</p>
<blockquote><p>“Los capitalistas, habiendo expropiado la propiedad del trabajador, gradualmente expropiaron también su conocimiento técnico, dominando ellos la producción…</p>
<p>La expropiación del conocimiento técnico del trabajador tuvo como consecuencia lógica el crecimiento de la gerencia moderna, en la que vino a concentrarse el conocimiento técnico. En la medida en que el movimiento de la gestión científica separó la producción en sus procedimientos componentes, reduciendo al trabajador a un apéndice de la máquina, tuvo lugar una gran expansión del personal técnico y de supervisión para supervisar el proceso productivo como un todo”. [pp. XI-XII].</p></blockquote>
<p>La expropiación del campesinado y la imposición del sistema de trabajo de fábrica no se llevó a cabo sin resistencia; los trabajadores conocían exactamente lo que se les estaba haciendo y lo que habían perdido. Durante los 1790, cuando se expandió la retórica de los jacobinos y de Tom Paine entre la clase obrera radicalizada, los gobernantes de la “cuba de la libertad” vivieron con terror que el país sería barrido por una revolución. El sistema de controles estatales de policía sobre la población parecía un régimen de ocupación alien. Los Hammonds se refirieron a la correspondencia entre los magistrados del norte del país y el Ministerio de la Gobernación, en el que la ley era tratada francamente “como un instrumento no de justicia sino de represión”, y las clases obreras “aparecían…visiblemente como una población hilota”. [<strong>Town Labourer</strong> 72].</p>
<blockquote><p>“…a la luz de los papeles del Ministerio de la Gobernación,…ninguno de los derechos personales reservados para los hombres ingleses tenía aplicación para las clases obreras. Los magistrados y sus clérigos no reconocían límite para sus poderes sobre la libertad y los movimientos del hombre trabajador. Las Vagrancy Laws parecían suplantar el capítulo entero de las libertades de los hombres de Inglaterra.  Fueron usadas para encarcelar a cualquier hombre o mujer de la clase obrera que pareciese inconveniente o agitador a los magistrados. Ofrecieron la forma más fácil y rápida de proceder contra quienes intentaban recolectar dinero para las familias de trabajadores en paro, o para eliminar la literatura que los magistrados considerasen indeseable” [Ibid. 80].</p></blockquote>
<p>Los “bobos” de Peel –la aplicación de la ley profesional- reemplazaron el sistema de partidas del sheriff porque las últimas eran inadecuadas para controlar a la creciente población de trabajadores descontentos. En la época de los ludditas y otros disturbios, los oficiales de la corona advertían que “para aplicar la Watch Act y la Ward Act utilizarían las armas contra los más descontentos”. Al final de las guerras con Francia, Pitt terminó con la práctica de acuartelar al ejército en tabernas, mezclándolo con la población común. En cambio, los distritos industriales se cubrieron con barracas, “como un puro asunto de policía”. Las áreas industriales “empezaron a parecer un país bajo ocupación militar”. [Ibid. 91-92]</p>
<p>El Estado policial de Pitt se complementó con vigilantes casi privados, en la tradición consagrada desde entonces por los camisas negras y las brigadas de la muerte. Por ejemplo, la “Association for the Protection of Property against Republicans and Levellers” –una asociación antijacobina de nobles e industriales- lideró búsquedas casa por casa y organizó quemas de efigies al estilo de Guy Fawkes contra Paine; la multitud de la “iglesia y el rey” aterrorizaba a los radicales sospechosos [Chapter Five, <strong>“Planning the Liberty Tree”</strong>, in Thompson].</p>
<p>Thompson describía este sistema de control como un “apartheid político y social”, y argumentaba que “la revolución que no sucedió en Inglaterra fue tan completamente devastadora” como la que sí sucedió en Francia [pp. 197-198].</p>
<p>Finalmente, el Estado contribuyó al crecimiento de las fábricas a través del mercantilismo. Los exponentes contemporáneos del “libre mercado” generalmente tratan el mercantilismo como un intento “equivocado” de promover algún tipo de interés nacional unificado, surgido de una sincera ignorancia de los principios económicos. De hecho, los arquitectos del mercantilismo sabían exactamente lo que estaban haciendo. El mercantilismo fue extremadamente eficiente en su verdadero objetivo: hacer ricos a los poderosos intereses industriales a expensas del resto. Adam Smith atacó el mercantilismo consistentemente, no como un producto del error económico, sino como un intento muy inteligente de poderosos intereses para enriquecerse a través del poder coercitivo del Estado.</p>
<p>La industria británica fue creada por la intervención estatal excluyendo los bienes extranjeros, dando a la flota británica un monopolio sobre el comercio extranjero, y erradicando la competencia extranjera por la fuerza. Como ejemplo de lo último, las autoridades británicas en la India destruyeron la industria textil de Bengala, fabricante de los tejidos de mayor calidad del mundo. A pesar de que no habían adoptado los métodos de producción a vapor, existía la posibilidad real de que hubieran hecho eso, si la India se hubiese mantenido política y económicamente independiente. El una vez próspero territorio de Bengala está hoy en día ocupado por Bangladesh y el área de Calcuta [Chomsky, <strong>World Orders Old and New</strong>]</p>
<p>Los sistemas industriales americano, alemán y japonés fueron creados por las mismas políticas mercantilistas, con aranceles masivos sobre los bienes industriales. El “libre mercado” era adoptado por las potencias industriales establecidas, que usaban el “laissez-faire” como un arma ideológica para prevenir a las potencias rivales seguir el mismo camino hacia la industrialización. El capitalismo nunca se estableció a través del libre mercado, o incluso por la primaria acción de la burguesía. Se ha establecido siempre a través de una revolución desde arriba, impuesta por una clase dominante pre-capitalista. En Inglaterra, fue la aristocracia terrateniente; en Francia, Napoleón y su burocracia; en Alemania, los junkers; en Japón, los Meiji. En América, la aproximación más cercana a la evolución burguesa “natural”, la industrialización fue promovida por la aristocracia mercantilista de los magnates del transporte y por los terratenientes [Harrington, <strong>Twilight of Capitalism</strong>].</p>
<p>Medievalistas románticos como Chesterton y Bellon describieron el proceso, en la alta Edad Media, por el que la servidumbre fue gradualmente debilitándose, y los campesinos se hubieron transformado en propietarios libres de facto que pagaban una pequeña renta nominal. El sistema de clase feudal se desintegró y fue reemplazado por un sistema mucho más libertario y menos explotador.<br />
Emmanuel Wallerstein argumentaba que el resultado probable habría sido “un sistema de productores relativamente iguales y de pequeña escala, nivelados además con la aristocracia y con estructuras políticas descentralizadas”. Alrededor de 1650 se revirtió la tendencia, y hubo “un nivel de continuidad razonablemente alto entre las familias que habían estado en los altos estratos” en 1450 y 1650. El capitalismo, lejos de ser “el derrocamiento de una aristocracia atrasada por una burguesía progresista”, “fue engendrado por una aristocracia terrateniente que se transformó en burguesa porque el viejo sistema se estaba desintegrando”. <strong>[Historical Capitalism</strong> 41-42, 105-106]. Arno Mayer en parte se hizo eco de esto [<strong>The Persistente of the Old Regime</strong>], quien argumentaba a favor de la continuidad entre la aristocracia terrateniente y la clase dominante capitalista.</p>
<p>El proceso por el que la civilización de la alta Edad Media de campesinos propietarios, gremios de artesanos y ciudades libres fue derrocada, fue vivazmente descrito por Kropotkin [<strong>Mutual Aid</strong> 225]. Antes de la invención de la pólvora, las ciudades libres rechazaban a los ejércitos reales con mayor frecuencia que lo contrario, y ganaron su independencia de los dominios feudales. Y estas ciudades frecuentemente hacían causa común con los campesinos en su lucha por el control de la tierra. El Estado absolutista y la revolución capitalista que este impuso fueron posibles solo cuando la artillería pudo reducir las ciudades fortificadas con un alto grado de eficiencia, y el rey pudo hacer la guerra con su propia gente. Y como repercusión de esta conquista, la Europa de William Morris quedó debastada, despoblada y miserable.</p>
<p>Peter Tosh tenía una canción llamada “Cuatrocientos años”. A pesar de que la clase obrera blanca no ha sufrido nada como la brutalidad de la esclavitud negra, nunca han sido “cuatrocientos años” de opresión para todos nosotros bajo el sistema del capitalismo estatal establecido en el siglo XVII. Siempre desde el nacimiento de los Estados hace seis mil años, la coerción política ha permitido a una clase dominante u otra vivir a costa del trabajo del pueblo. Pero desde el siglo XVII el sistema de poder tomó conciencia, se unificó y tomó una escala global. El actual sistema de capitalismo transnacional estatal, sin rival desde el colapso del sistema burocrático de clases soviético, es una consecuencia directa de la usurpación del poder hace “cuatrocientos años”. Orwell se quedó corto. El pasado es una “bota golpeando un rostro humano”. Que el futuro sea más de lo mismo depende de lo que hagamos ahora.</p>
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		<title>Iron Fist (I): el puño de hierro detrás de la mano invisible</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 16:55:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En este ensayo Kevin Carson pone los cimientos de lo que sería su primer libro, Studies in Mutualist Political Economy, pero con dos particularidades que lo hacen especialmente atractivo: en primer lugar, es mucho más reducido (poco más de treinta páginas), por lo que es accesible a un público más amplio; y en segundo lugar, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1694" title="iron first" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/iron-first.jpg" alt="iron first" width="191" height="240" /></p>
<p>En <a href="http://mutualist.org/id4.html">este ensayo</a> Kevin Carson pone los cimientos de lo que sería su primer libro, <em>Studies in Mutualist Political Economy</em>, pero con dos particularidades que lo hacen especialmente atractivo: en primer lugar, es mucho más reducido (poco más de treinta páginas), por lo que es accesible a un público más amplio; y en segundo lugar, esa condensación le da un cariz vibrante del que carece su obra posterior. Es un texto muy persuasivo para los iniciados en el mutualismo y para los partidarios del libre mercado en general.</p>
<p>Por ahora he traducido solo la Introducción, donde Carson ya empieza dando caña. Muchos capítulos son similares a los de Studies, con lo que no debería resultarme difícil traducirlos en poco tiempo, aunque no aseguro nada. (Por cierto, se admiten propuestas para traducir el título al castellano).</p>
<h3><strong><br />
</strong></h3>
<h3><strong> El puño de hierro detrás de la mano invisible: el capitalismo corporativo como un sistema de privilegio garantizado por el Estado</strong></h3>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h4><strong> 1. Introducción. </strong></h4>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p>Normalmente, se reconoce que el feudalismo ha sido fundado por el robo y la usurpación; una clase dominante se estableció a sí misma por la fuerza, y entonces obligó a los campesinos a trabajar en beneficio de sus señores. Pero ningún sistema de explotación, incluido el capitalismo, ha sido creado por la acción de un libre mercado. El capitalismo se fundó en un acto de robo tan masivo como el feudalismo. Se ha sostenido en el presente por una intervención estatal continua para proteger su sistema de privilegio, sin el cual su supervivencia sería inimaginable.</p>
<p>La actual estructura de propiedad del capital y la organización de la producción en nuestra supuesta economía de “mercado”, refleja la intervención estatal coercitiva anterior y ajena al mercado. Desde el principio de la revolución industrial, lo que se tilda nostálgicamente de “laissez faire” fue de hecho un sistema de intervención estatal continua para subsidiar la acumulación, garantizar el privilegio y mantener la disciplina de trabajo.</p>
<p>Gran parte de tal intervención es tácitamente asumida por los libertarios de derechas establecidos como parte del sistema de “mercado”. Aunque unos pocos intelectualmente honestos como Rothbard y Hess estaban dispuestos a examinar el papel de la coerción en la creación del capitalismo, la escuela de Chicago y los randianos toman como dadas las relaciones de propiedad existentes y el poder de clase. Su “libre mercado” ideal es simplemente el actual sistema menos las regulaciones progresistas y el Estado del Bienestar –el capitalismo del barón ladrón del siglo XIX.</p>
<p>Pero los mercados genuinos tienen un valor para la izquierda libertaria, y no deberíamos conceder el término a nuestros enemigos. De hecho, el capitalismo –un sistema de poder en el que la propiedad y el control están divorciados del trabajo- podría no sobrevivir en un libre mercado. Como anarquista mutualista, creo que la expropiación del valor excedente –el capitalismo- no puede darse sin la coerción estatal para mantener el privilegio del usurero, el terrateniente y el capitalista. Fue por esta razón que el anarquista de libre mercado Benjamin Tucker –del que los libertarios de derechas toman prestado selectivamente- se consideraba a sí mismo socialista libertario.</p>
<p>Está más allá de mi habilidad y de mi propósito describir aquí un mundo donde podría haberse desarrollado un verdadero sistema de mercado sin dicha intervención estatal. Está más allá de nuestra imaginación un mundo en el que los campesinos hubiesen tenido la tierra y la propiedad estuviese ampliamente distribuida, el capital fuese disponible libremente para los trabajadores a través de bancos mutuos, y la tecnología productiva fuese disponible libremente en cualquier país sin patentes, y todo el mundo fuese libre de desarrollarse localmente sin rapiñas coloniales. Pero habría sido un mundo de producción descentralizada y a pequeña escala para uso local, poseída y controlada por aquellos que hacen el trabajo –tan diferente de nuestro mundo como el día y la noche, o la libertad y la esclavitud.</p>
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		<title>La ley de Borsodi y el sector servicios</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jul 2009 15:44:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1644" title="leroy merlin" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/07/leroy-merlin.jpg" alt="leroy merlin" width="295" height="157" /></p>
<p>En un artículo anterior, <a href="http://www.mutualismo.org/2009/07/mises-vs-borsodi-las-economias-de-escala/"><em>Mises vs. Borsodi</em></a>, vimos que la ley de Borsodi establecía que las economías de escala obtenidas a través de la centralización de la producción quedaban parcial o totalmente anuladas por los costes de distribución. Pero como también vimos, esto solo se aplica a los bienes físicos, no a los servicios ni al comercio minorista, que teóricamente deben situarse donde se encuentra el consumidor.</p>
<p>Sin embargo, existe la posibilidad de aplicar dicha ley al sector servicios y al comercio minorista, trasladando el punto de atención desde los costes de distribución del productor a los costes de distribución del consumidor –que sería más apropiado llamar “costes de desplazamiento” hasta el punto de venta-.</p>
<p>La rentabilidad y amplitud de los comercios céntricos se remonta a la Antigüedad, cuando ubicar un negocio alrededor del ágora o el foro era una notable ventaja frente a quienes lo hacían en lugares más alejados. Sin embargo, la concentración del sector servicios y del comercio minorista en el extrarradio es un fenómeno plenamente moderno: las grandes empresas han desplazado al pequeño comercio gracias a que la difusión del automóvil y las carreteras públicas les han permitido desplazar sus puntos de venta al extrarradio, donde pueden obtener parcelas más baratas, ubicar sus locales equipados con enormes aparcamientos para los automóviles de la clientela y percibir las consiguientes economías de escala sin asumir sus costes.</p>
<p>Un buen ejemplo de esto lo constituye Sears, una empresa norteamericana que, enfocada en un principio al consumidor rural, se pasó al comercio minorista urbano cuando percibió que podía explotar la extensión del uso del automóvil en la sociedad estadounidense para reducir costes mediante la construcción de locales más espaciosos en el extrarradio, allá por los años 20. Según Peter Drucker, su modelo de negocio, dirigido a la creciente población de las ciudades, puso los cimientos de las ventas minoristas basadas en los “centros suburbanos de compras” que se materializarían en los inmensos centros comerciales periféricos de la segunda mitad del siglo XX.</p>
<p>Pero como es evidente, este tipo de negocios solo pueden mantenerse en un contexto de carreteras y autopistas estatales que permitan a los consumidores desplazarse a un coste cero por toda la infraestructura de transportes a expensas del contribuyente. Esto puede relacionarse con el problema del uso de las carreteras bajo propiedad estatal de Benjamin Powell, quien argumenta que tienden a ser sobreexplotadas porque carecen de precios que adecuen su espacio disponible a la demanda efectiva.</p>
<p>Por otro lado, Kevin Carson suele informar en su blog de las continuas presiones de grandes superficies como Wal-Mart a los gobiernos federales para construir carreteras de acceso a sus establecimientos. Desgraciadamente, Carson tiende a enfocarse en los “costes de distribución” del productor, pasando por alto los “costes de desplazamiento” del consumidor.<br />
En Alicante y Benidorm, por ejemplo, existen tranvías que desplazan a los consumidores hasta Terra Mítica, cuando es cuestionable que el coste de construcción de una estación tan alejada de los centros urbanos se recupere alguna vez con las tarifas de usuario.</p>
<p>Por otra parte, Chomsky hace un comentario en <em>La lucha de clases</em> sobre las carreteras del extrarradio que bien podría aplicarse a las subvenciones a las grandes superficies:</p>
<blockquote><p>Tomemos, por ejemplo, el caso de Boston. Yo vivo en las afueras, donde reside mayoritariamente gente acomodada. Recorres tres kilómetros y estás en la ciudad, donde viven los más pobres. Esta mañana he ido en coche a Boston. ¿Quién está pagando el hecho de que yo pueda ir en coche hasta allí? ¿Quién está costeando las carreteras? ¿Quién está pagando a la policía local? ¿Quién está pagando los servicios? Las personas que, como yo, viven en las poblaciones de las afueras, no. Estamos, simplemente, robando a los pobres. Y todas las ciudades funcionan de la misma manera. El sistema está diseñado de tal manera que los pobres pagan a los ricos mediante diversos procedimientos.</p></blockquote>
<p>En el modelo de ciudad europea la situación varía un poco: los pobres, que viven en cinturones alrededor del centro, subvencionan a los ricos que se desplazan desde el centro hasta los centros comerciales del extrarradio.</p>
<p>En cualquier caso, las diferencias entre ricos y pobres quedan a un lado ante la cultura del consumo de masas que, con base en los centros comerciales y los grandes minoristas, reduce los costes de desplazamiento del consumidor urbano, inflando artificialmente el efecto de las economías de escala de estas empresas y perjudicando al pequeño comerciante.</p>
<p>No está claro que empresas como Media Markt, Leroy Merlin, Carrefour o Ikea pudieran continuar con su modelo de negocio en un contexto de carreteras privatizadas.</p>
<p>En cambio, mientras el comercio céntrico seguiría siendo comparativamente más rentable, la ausencia de aparcamientos públicos atenuaría del mismo modo las economías de escala de grandes almacenes como El corte inglés, ya que en una gran ciudad los costes de desplazamiento interno pueden ser incluso mayores que aquellos del centro a la periferia.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p><strong>Fuentes:</strong></p>
<p><em>Sell the Streets</em>, Benjamin Powell</p>
<p><em>La gerencia de empresas</em>, Peter Drucker</p>
<p><em>La lucha de clases</em>, Noam Chomsky</p>
<p><em>Studies in Mutualist Political Economy</em>, Kevin Carson</p>
<p><em>Organization Theory: A Libertarian Perspective</em>, Kevin Carson</p>
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		<title>Mises vs. Borsodi: las economías de escala</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2009 20:14:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ludwig von Mises, dada su benevolencia habitual con los grandes negocios, explicaba las economías de escala como el reverso de la división del trabajo: las grandes fábricas centralizaban la actividad de multitud de talleres artesanos dispersos y permitían la parcelación interna de las operaciones, aumentando la productividad: La concentración de factorías surge al mismo tiempo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1607" title="mises" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/07/mises.jpg" alt="mises" width="179" height="183" /></p>
<p>Ludwig von Mises, dada su benevolencia habitual con los grandes negocios, explicaba las economías de escala como el reverso de la división del trabajo: las grandes fábricas centralizaban la actividad de multitud de talleres artesanos dispersos y permitían la parcelación interna de las operaciones, aumentando la productividad:</p>
<blockquote><p>La concentración de factorías surge al mismo tiempo que la división del trabajo. El taller del zapatero concentra ya la fabricación del calzado, que anteriormente producía cada uno individualmente. La aldea de zapateros y la manufactura del calzado concentran la producción para un territorio más extenso. La fábrica de calzado, organizada para la producción en masa, representa una etapa todavía más avanzada de la concentración; en sus diferentes subdivisiones, el agrupamiento de las actividades idénticas, el agrupamiento que es la contraimagen de la división del trabajo, constituye el principio fundamental.</p>
<p>[…]</p>
<p>La concentración no es otra cosa que el reverso de la división del trabajo. Esta última conduce a sustituir una multitud de fábricas similares, en el seno de las cuales se desarrollan procesos diferentes de producción, por una multitud de fábricas diferentes en las cuales se desarrollan procesos semejantes.</p></blockquote>
<p>Paradójicamente, en <em>El socialismo</em>, libro donde se proponía desmontar los mitos del marxismo, mantiene posiciones casi marxistas respecto a la teoría del monopolio:</p>
<blockquote><p>El término lógico de esta evolución sería la existencia de una fábrica única para cada rama de la producción si el vínculo que mantiene con la producción de las materias primas no obrase en sentido contrario.</p></blockquote>
<p>Claro, lo contrario le habría supuesto abandonar su habitual benevolencia con los grandes negocios y adoptar posturas más radicales a favor de los trabajadores y la producción a pequeña escala.</p>
<p>A continuación Mises afirma que “la ley del agrupamiento óptimo de los factores de producción […] indica el tamaño que permitirá, en cada caso, el rendimiento más alto”, y que tal rendimiento<em> </em>“será tanto más elevado cuanto dicho tamaño permita una utilización más completa de todos los factores puestos a trabajar en la producción”.</p>
<p>Implícitamente, la presentación de Mises es otra forma de decir que las corporaciones a gran escala, predominantes en su época, eran aquellas que permitían el rendimiento más alto.</p>
<p>Sin embargo, existen buenos motivos para pensar que esto no era así. En primer lugar, <strong>el aumento de problemas de agencia</strong> como la información asimétrica, el oportunismo o los conflictos laborales <strong>es proporcional al tamaño de la organización, lo que en última instancia repercute en la utilización óptima de los factores de producción</strong>. Y, lo que quizá sea más importante: aceptando que las grandes corporaciones, en el contexto del capitalismo estatal, sean las que hacen una “utilización más completa de los factores puestos a trabajar en la producción” eso no significa que actúen con la máxima eficiencia, sino que han conseguido adaptarse a un ecosistema en que una parte de esos “factores puestos a trabajar en la producción” son gratuitos para las organizaciones lo suficientemente grandes como para recogerlos. Por supuesto, me estoy refiriendo a los costes de transporte.</p>
<p>Un tamaño mayor de la organización permite obtener economías de escala<strong> </strong>gracias a una división del trabajo más extensa en el interior de la fábrica, tal y como describe Mises, pero también tiene una contrapartida: los costes de distribución aumentan conforme mayor es el mercado abastecido, en lo que Kevin Carson ha bautizado como la “ley de Borsodi”: <strong>los costes de distribución anulan parcial o totalmente los beneficios de producción de las economías de escala</strong>.</p>
<p>Para probar su teoría, Borsodi se dedicó durante algún tiempo a cultivar tomates, registrando los costes en que iba incurriendo. El resultado final de su experimento fue sorprendente: sus tomates costaban un 20% menos que los comercializados por los agronegocios.</p>
<p>Quizá el pequeño zapatero del ejemplo de Mises no podía obtener economías de escala mediante una extensa división del trabajo, pero abastecía a un mercado lo suficientemente pequeño como para ahorrarse los enormes costes de distribución que supone proveer mercados a cientos o miles de kilómetros de distancia del centro de producción tal como Nike o Adidas, del mismo modo que Borsodi con sus tomates.</p>
<p>Claro que si tales costes de distribución son externalizados a expensas del contribuyente en forma de carreteras, ferrocarril, puertos y aeropuertos públicos, así como subvenciones a la construcción de barcos y aviones comerciales, tendremos que las organizaciones, para alcanzar una “utilización más completa de los factores puestos a trabajar en la producción”, tenderán a intensificar su red de distribución, del mismo modo que las jirafas alargaron su cuello para obtener los frutos de los árboles según la teoría de la evolución de Lamarck.</p>
<p>Después de todo, <strong>la producción a gran escala de nuestros días solo puede sobrevivir gracias a que gran parte de sus factores de producción permanecen al margen del sistema de precios.</strong></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p><strong>Fuentes:</strong></p>
<p><em>El socialismo: análisis económico y sociológico</em>, Ludwig von Mises</p>
<p><em>Organization Theory: A Libertarian Perspective</em>, Kevin A. Carson</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Entrevista a JAK</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2009 17:41:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Cooperativismo]]></category>
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		<description><![CDATA[He traducido una entrevista que un periodista francés escribió a JAK y que Miguel Ganzo publicó posteriormente en inglés en el grupo google de JAK. Aunque no es demasiado extensa, aporta alguna información sobre el funcionamiento de JAK, el número de miembros, el tipo de clientes que solicitan préstamos o sus actividades alternativas como la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1601" title="jak" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/07/jak.jpg" alt="jak" width="123" height="101" /></p>
<p>He traducido una entrevista que un periodista francés escribió a JAK y que Miguel Ganzo publicó posteriormente en inglés en <a href="http://groups.google.se/group/bancalibredeintereses/browse_thread/thread/c381fcf9f52bac27/a019a775a893fe86?hl=sp&amp;utoken=ApWYlDgAAAC-qNO-9D34L4nWQskzrsfKriHhoyQbmoqyA6FX-v0N-iUTEJX1frZyKOU3f82VhRXNwJ_ocP52Sz4eoGLbtm2a">el grupo google de JAK</a>. Aunque no es demasiado extensa, aporta alguna información sobre el funcionamiento de JAK, el número de miembros, el tipo de clientes que solicitan préstamos o sus actividades alternativas como la organización de eventos o la publicación de revistas. Dudo que algún otro país tenga un tejido de economía social tan bien traído como Suecia; sin duda, JAK es un movimiento social.</p>
<p>Por cierto, hace tiempo Miguel Ganzo -relaciones exteriores del banco- accedió a concedernos una entrevista, así que es un buen momento para que planteeis en el apartado de comentarios vuestras dudas para que pueda enviárselas dentro de unos días.</p>
<p>Agradezco a Ricardo A., del grupo de JAK en google, que me ayudase a traducir algunos términos.</p>
<p><strong>1. ¿JAK se creó en 1965?</strong></p>
<p>Sí. La idea vino de un banco existente en Dinamarca, llamado también JAK que no estaba establecido en Suecia. En su lugar, un grupo de suecos creó una asociación independiente que fue la sede de Swedish JAK Medlemsbank (Banco de miembros). Puedes ver una entrevista con Ake Morbrandt, uno de los pioneros del JAK, aquí: http://video.google.it/videoplay?<br />
docid=185445983418284652&amp;q</p>
<p><strong>2. ¿Es JAK un banco sueco registrado desde 1997?</strong></p>
<p>Sí, desde diciembre de 1997.</p>
<p><strong>3. ¿Quién es el director?</strong></p>
<p>El presidente ejecutivo del banco es Johan Oppmark y el presidente de la junta directiva es KarinMalin Ekström. Los miembros del banco eligen democráticamente a los miembros de la junta en las reuniones anuales, y luego la junta elige al presidente ejecutivo.</p>
<p><strong>4. ¿Cuántas agencias locales tenéis en Suecia? ¿Cuántos empleados? ¿Cuántos voluntarios?</strong></p>
<p>Tenemos una oficina principal en Skövde y una oficina local en Orsa. Hay 26 empleados trabajando en la oficina principal y dos en la local. Otros cuatro empleados trabajan en diferentes partes de Suecia, pero no en oficinas de JAK. Son los llamados “empleados a distancia”.</p>
<p>A parte de los empleados de JAK, hay 27 grupos locales organizados por miembros voluntarios. Estos grupos organizan actividades para difundir las ideas de JAK y de una economía libre de interés. Los grupos locales son más o menos autónomos porque ellos montan actividades que quieren continuar durante todo el año y presentar un presupuesto a la oficina principal de JAK. Esta está encima de los grupos locales para decidir qué actividades quieren captar.</p>
<p>Para apoyar estos grupos locales (y también a otros miembros que no están organizados en grupos), JAK tiene un departamento de 7 empleados que, entre otras cosas, organizan 5 o 6 escuelas al año. Durante las escuelas de JAK, los voluntarios activos participan en cursos menores donde reciben más información sobre cómo funciona JAK, discuten diferentes aspectos de una economía libre de interés, toman lecciones sobre cómo presentar JAK en público y, quizá lo más importante, quedan con otros miembros de toda Suecia. No solo son bienvenidos los voluntarios activos a las escuelas de JAK: de hecho todos los miembros de JAK son bienvenidos.</p>
<p>El número de voluntarios está ahora alrededor de 700, y está creciendo.</p>
<p><strong>5. ¿Cuántos miembros tiene JAK?</strong></p>
<p>36.300 miembros.</p>
<p><strong>6. ¿A cuánto asciende la tarifa anual de los miembros? ¿Es la misma para todo el mundo o depende de la edad o el status del miembro?</strong></p>
<p>La tarifa anual es de 250 SEK (=23 euros) para el miembro principal de una familia. Otros miembros de la misma familia pagan 200 SEK y los niños (por debajo de 18 años) no pagan tarifa.</p>
<p><strong>7. ¿Crecieron los préstamos de 1997 a 2009? ¿Crecieron los ahorros? ¿Creció la afiliación?</strong></p>
<p>Rosa = préstamos</p>
<p>Azul = ahorros</p>
<p>Eje Y = millones de SEK</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-1600" title="estadistica JAK" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/07/estadistica-JAK.JPG" alt="estadistica JAK" width="496" height="257" /></p>
<p><strong>8. ¿Cuál es el monto financiero total de JAK para 2009 en los siguientes aspectos?</strong></p>
<p>- Préstamos</p>
<p>901 000 000 SEK</p>
<p>- Ahorros</p>
<p>938 000 000 SEK</p>
<p>- Post-ahorros</p>
<p>407 000 000 SEK</p>
<p>- Pre-ahorros</p>
<p>513 000 000 SEK</p>
<p>- Liquidez 65 000 000 SEK</p>
<p>-Costes operativos</p>
<p>27 5000 000 SEK</p>
<p><strong>9. ¿Qué parte de vuestros costes operativos cubrís con las tarifas a los miembros?</strong></p>
<p>En JAK tenemos dos tipos de tarifas: tarifas para miembros y tarifas de préstamos. En 2008, las tarifas de miembros cubrían el 20% de los costes operativos mientras las tarifas de préstamos cubrían el 70% de los costes operativos. El resto de los costes operativos eran cubiertos por los intereses que recibimos del dinero que tenemos en el Tesoro Sueco.</p>
<p><strong>10. ¿De qué tamaño son los préstamos más pequeños, los más grandes y los préstamos medios?</strong></p>
<p>5000 SEK, 6000 000 SEK y 160 000 SEK respectivamente.</p>
<p><strong>11. ¿Cuáles son los tiempos más cortos y largos de pago de los préstamos, y cuál es el tiempo medio?</strong></p>
<p>2 años, 30 años y 11 años.</p>
<p><strong>12. ¿Cuánto interés cobráis por los préstamos más grandes?</strong></p>
<p>La tasa efectiva de interés es del 2, 34 % para un préstamo a 30 años de 200 000 SEK.</p>
<p><strong>13. ¿Cuánto interés cobráis por los préstamos más breves?</strong></p>
<p>La tasa de interés efectiva es 5,12 % por un préstamo de dos años de 5000 SEK.</p>
<p><strong>14. ¿Cuál es el tipo de interés medio?</strong></p>
<p>La tasa efectiva de interés es del 2, 48% para un préstamo a 11 años de 160000 SEK (un préstamo medio).</p>
<p><strong>15. ¿Es el tipo de interés más alto para los préstamos a corto plazo?</strong></p>
<p>Sí, lo es.</p>
<p><strong>16. ¿Hay una garantía que asciende a un cierto porcentaje del préstamo que el miembro tiene que abonar en su cuenta (una parte aportada al capital social)?</strong></p>
<p>Si un miembro toma un préstamo de 100.000 SEK a ser devuelto en 10 años, él tiene que hacer un depósito de 6.000 SEK (6% del préstamo) en JAK durante 10 años. Cualquier nuevo miembro tiene una porción de 250 SEK en JAK (que es la tarifa de miembro del primer año). Sin embargo, los miembros que reciben un préstamo tienen que adquirir una porción “temporal” extra en JAK, que es el 6% de la cantidad total del préstamo distribuido entre todo el periodo de la devolución. Esto es lo que llamamos “depósito de aportación al capital social”. Cuando finaliza la devolución, y la situación económica de JAK es buena (que lo ha sido siempre), los miembros retiran el dinero.</p>
<p><strong>17. ¿Cuál es el tiempo medio de ahorro?</strong></p>
<p>Es el mismo que el de los préstamos. En otras palabras, si un miembro devuelve un préstamo durante un periodo de 10 años, el tiempo de ahorro es también de 10 años.</p>
<p><strong>18. Cuál es el factor de ahorro para 2009?</strong></p>
<p>1</p>
<p><strong>19. ¿Cuántos puntos de ahorro hay en JAK hoy en día? ¿El balance es positivo o negativo?</strong></p>
<p>Hay un balance negativo. Sin embargo, es así “por defecto” ya que tenemos más ahorros que préstamos. Los ahorros generan puntos de ahorro y los préstamos consumen puntos de ahorro pero, como tenemos más ahorros que préstamos, los miembros globalmente tienen un balance positivo de puntos de ahorro y, por tanto, JAK tiene un balance negativo. Cuando la balanza negativa es demasiado alta, la dirección de JAK cambia el factor de ahorro por los ahorros, haciendo más pequeño el vacío de ese modo.</p>
<p><strong>20. ¿Cuál es el “factor de asignación” hoy en día?</strong></p>
<p>Abandonamos el factor de asignación muchos años atrás cuando cambiamos el sistema.</p>
<p><strong>21. ¿Siempre podéis conseguir vuestros reembolsos tres meses después de que los préstamos hayan sido reembolsados completamente?</strong></p>
<p>Sí, si las devoluciones se han hecho de acuerdo con el plan original.</p>
<p><strong>22. ¿Todavía invertís el 20% de vuestros pre-ahorros en el Tesoro Sueco?</strong></p>
<p>El objetivo interno es el 15%</p>
<p><strong>23. ¿Cómo determináis el tamaño del préstamo máximo? ¿Podéis cambiarlo cada mes o cada año?</strong></p>
<p>El préstamo máximo para los miembros que no tienen ningún ahorro previo depende de nuestra liquidez. Puede ser cambiado en cualquier momento.</p>
<p><strong>24. ¿Qué tipo de gente solicita préstamos del banco JAK? ¿Familias, compañías, estudiantes?</strong></p>
<p>Todos ellos. Las cooperativas y asociaciones también solicitan préstamos. Tenemos una opción llamada “instrumentos de ahorro de apoyo” que es útil cuando un grupo de gente quiere apoyar el mismo proyecto. Para más información, mira “El mecanismo de puntos de ahorro en JAK”.</p>
<p>Las familias tienden a tener un apoyo “informal” para los procesos de ahorro, por ejemplo los padres o los abuelos que dan sus puntos de ahorro a sus hijos o nietos.</p>
<p><strong>25. ¿Qué porcentaje de vuestros préstamos va hacia empresas?</strong></p>
<p>Alrededor del 10%</p>
<p><strong>26. ¿Podría ponerme un ejemplo del cálculo de devolución de préstamos?</strong></p>
<p>Ejemplo: un miembro toma un préstamo de 100.000 euros para ser devuelto en un   periodo de 20 años.</p>
<p>Depósito de aportación al capital social: 6000 euros</p>
<p>Comisión del préstamo: 13000 euros</p>
<p>Comisión del préstamo por mes: 108 euros.</p>
<p>Devolución del préstamo por mes: 833 euros.</p>
<p>Post-ahorro por mes: 833 euros.</p>
<p>Devolución total por mes: 108+833+833= 1775</p>
<p>…y después de 20 años:</p>
<p>El miembro está libre de deuda.</p>
<p>El miembro tiene 100 000 euros en ahorros.</p>
<p>El miembro recibe 6000 euros del depósito de aportación al capital social (JAK no puede ofrecer ninguna garantía pero nunca ha habido ningún problema con la devolución del depósito).</p>
<p>Hay un calculador de préstamos (un fichero de excel) en la página web con el que puedes hacer tus propios cálculos.</p>
<p><strong>27. ¿Podría darme un ejemplo de créditos a empresas?</strong></p>
<p>Como estamos limitados por el secreto bancario, no podemos proveer detalles específicos sobre nuestros beneficiarios de préstamos, aparte de aquellos que participan en nuestros proyectos de ahorros de apoyo. Aparte de individuos privados, los beneficiarios comunes de los préstamos incluyen pequeños negocios y asociaciones.</p>
<p><strong>28. ¿Qué tipo de artículos publicáis en Grus&amp;Gula?</strong></p>
<p>Grus&amp;Gula cubre todo tipo de asuntos relacionados con la economía alternativa, tanto en Suecia como en el extranjero, oscilando entre una entrevista con Naomi Klein hasta un reportaje sobre el Comercio Justo o los microcréditos de <a href="http://www.kiva.org/">www.kiva.org</a>. En todos los asuntos de Grus&amp;Guld hay páginas de información sobre JAK donde informamos a nuestros miembros sobre cursos y noticias del banco. Si quieres más información sobre Grus&amp;Guld puedes escribir a Karin Backström, editor en jefe (<a href="mailto:karin.backstrom@grusoguld.com">karin.backstrom@grusoguld.com</a>).</p>
<p><strong>29. ¿Cuántas copias imprimís?</strong></p>
<p>Todo miembro recibe en su casa una revista. En otras palabras, los miembros que viven en la misma casa comparten el mismo ejemplar.</p>
<p>Ciertas personas, asociaciones y bibliotecas se suscriben a Grus&amp;Gula incluso aunque no son miembros de JAK.</p>
<p>En total imprimimos 30.000 copias.</p>
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		<title>Sean Gabb sobre la Org Theory de Kevin Carson</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2009 18:11:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Autores anarcocapitalistas]]></category>
		<category><![CDATA[Autores mutualistas]]></category>
		<category><![CDATA[Izquierda libertaria]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre anarcoindividualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre libre mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre mutualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría de la organización]]></category>

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		<description><![CDATA[Sean Gabb, el director de la Libertarian Alliance británica, publicó hace unas pocas semanas una crítica de varias páginas de la Organization Theory de Kevin Carson. Gabb es un anarcocapitalista sui generis; procedente de la derecha conservadora –como él mismo confiesa en su crítica-, conserva algunas ideas de su pasado estatista como el rechazo a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1582" title="sean gabb" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/07/sean-gabb.jpg" alt="sean gabb" width="213" height="203" /></p>
<p>Sean Gabb, el director de la <em>Libertarian Alliance</em> británica, publicó hace unas pocas semanas una <a href="http://libertarianalliance.wordpress.com/2009/06/17/review-by-sean-gabb-of-kevin-carsons-organization-theory/">crítica de varias páginas de la Organization Theory</a> de Kevin Carson.</p>
<p>Gabb es un anarcocapitalista <em>sui generis</em>; procedente de la derecha conservadora –como él mismo confiesa en su crítica-, conserva algunas ideas de su pasado estatista como el rechazo a la inmigración y el multiculturalismo, lo que paradójicamente combina con un rechazo frontal a las grandes empresas y una simpatía insólita por los trabajadores independientes y la producción a pequeña escala. Respecto a las cooperativas es más reticente, aunque no se opone frontalmente a ellas.</p>
<p>Sean Gabb es quizá lo que en Estados Unidos llamarían un populista (en España el término adecuado sería “tradicionalista”, aunque no se ajusta demasiado bien): combina el respeto por las viejas costumbres y las reservas por lo foráneo con la simpatía por las formas de vida económica tradicionales y a pequeña escala. Algo así como un “pequeñoburgués” en la terminología marxista.<br />
Según mencionaba él en otra parte, la obra de Carson está teniendo cierta influencia en ese tipo de corrientes conservadoras heterodoxas.</p>
<p>Sobre el libro de Kevin Carson, comienza afirmando que se trata de <em>“uno de los libros más importantes que el movimiento libertario ha visto en muchos años”</em> y que seguramente ejerza una poderosa influencia en todos los libertarios que lo lean (se refiere a los “libertarians” acostumbrados a las loas a los grandes negocios por parte de autores como Ayn Rand).</p>
<p>Su crítica comienza haciendo un repaso –muy elocuente, por cierto- de la bien conocida por aquí tesis de Kevin Carson. Las economías de escala y la jerarquía poseen algunos beneficios, pero sus costes son socializados o camuflados por el Estado mediante diversos mecanismos como las subvenciones al transporte, las patentes o las regulaciones cartelizadoras, de forma que ambas están artificialmente extendidas en las organizaciones económicas. En un libre mercado las organizaciones dominantes serían menos jerárquicas y más pequeñas.</p>
<p>Del mismo modo, la división internacional del trabajo y la teoría de la ventaja comparativa de Ricardo suelen partir de supuestos con un coste de transporte 0; pero tomando en cuenta estos, probablemente un libre mercado también fuese de carácter más local y descentralizado.</p>
<p>Después, Gabb comenta por encima los puntos en que está en desacuerdo con Kevin Carson. No acaba de convencerse de la propiedad mutualista de la tierra (aunque él supone que abarca todo tipo de propiedades inmuebles como viviendas o locales comerciales, cuando no es así) ni tampoco de la abolición de los copyrights –sí, en cambio, de las patentes.</p>
<p>En fin, Kevin Carson marca un gol a los liberales vulgares en su propia casa –en la <em>Libertarian Alliance</em> no están acostumbrados a ese tipo de opiniones- y su obra comienza a adquirir la trascendencia que merece. Estoy impaciente por leer una crítica desde el <a href="http://www.mises.org"><em>Mises Institute</em></a>.<br />
Es meritorio que un “trabajador de la salud” –como le gusta llamarse- sin ningún tipo de formación académica sobre economía o teoría de la organización haya conseguido escribir un libro de primerísimo nivel sobre ello, y que, como dice Sean Gabb, podría ser perfectamente un manual universitario.</p>
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		<title>El impuesto sobre las ventas</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/07/el-impuesto-sobre-las-ventas/</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Jul 2009 18:37:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores mutualistas]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del Bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas corporativas]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre libre mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría de la organización]]></category>
		<category><![CDATA[multinacionales]]></category>

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		<description><![CDATA[Un impuesto sobre las ventas es un impuesto al consumo cargado en el punto de venta sobre ciertos bienes y servicios. En España conocido como IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), suele criticarse como una tasa fuertemente regresiva, ya que el porcentaje dedicado al consumo aumenta conforme disminuyen los ingresos personales. Sin embargo, pocos conocen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1568" title="iva" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/07/iva.jpg" alt="iva" width="165" height="176" /></p>
<p>Un impuesto sobre las ventas es un impuesto al consumo cargado en el punto de venta sobre ciertos bienes y servicios. En España conocido como IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), suele criticarse como una tasa fuertemente regresiva, ya que el porcentaje dedicado al consumo aumenta conforme disminuyen los ingresos personales.</p>
<p>Sin embargo, pocos conocen la otra cara de la moneda; además de perjudicar directamente el bolsillo de los pobres, tiende a fomentar artificialmente la concentración empresarial.<strong> Como el impuesto sobre las ventas grava los intercambios externos de mercado, incentiva la interiorización</strong> (y planificación) <strong>de la producción</strong> desde la extracción de materias primas hasta el consumidor para eludir el gravamen.</p>
<p>Podemos pensar en dos procesos de producción (p. ej. de zapatos) exactamente idénticos en cuanto a materiales, precios, costes, etc., con la excepción de que uno de ellos pasa a través de una multitud de pequeñas empresas mientras el otro es interiorizado por una gran empresa que abarca todos los pasos.</p>
<p>Supongamos que este proceso tiene 5 etapas, que podrían corresponder a: 1) la extracción de la materia prima –caucho, piel, etc.-; 2) su tratamiento; 3) su fabricación acabada; 4) su transporte hasta el almacén mayorista; y 5) su venta final.<br />
Supongamos que el precio del producto va aumentando, como sería lógico, conforme se acerca al punto de venta: 10, 20, 30, 40 y finalmente 50. Si el impuesto sobre ventas fuese del 10%, es decir: 1, 2, 3, 4, y 5 respectivamente, la carga sobre el par de zapatos sería finalmente de 15 euros sobre un precio de 50, es decir, costarían 65 euros en el punto de consumo.</p>
<p>En cambio, si el mismo proceso fuese interiorizado por una gran empresa desde las plantaciones de caucho hasta la zapatería, los cuatro primeros procesos (que costaban 10, 20, 30 y 40) quedarían libres de impuestos gracias a que tienen lugar intraempresa, siendo gravada únicamente la venta final al consumidor. Si en este último costaba 50 y aplicamos el 10% de IVA, el par de zapatos costará finalmente 55 euros.</p>
<p>En otras palabras: <strong>un mismo modelo de zapatos, elaborado con los mismos materiales y sometido a los mismos costes, cuesta en una pequeña empresa un 18% más (10 euros sobre 55) que en una gran corporación</strong>. Lo que en la gran corporación cuesta solo 55, en la pequeña empresa cuesta 65.</p>
<p>Interiorizar la producción dentro de una empresa tiene algunos beneficios, tal como menciona Alfred Chandler, al reducir los costes de transacción y de información. Pero también tiene muchos costes: eleva los problemas de agencia dentro de la empresa, al aumentar la jerarquía, el volumen de información a tramitar o los costes de vigilancia, y desemboca en un caos de cálculo como resultado de la ausencia de precios de mercado para los insumos intraempresa.</p>
<p>Lo que es seguro es que suprimido el IVA y en igualdad de condiciones, los costes de la interiorización tenderá a pesar más que sus beneficios, y probablemente los procesos de producción tiendan a realizarse más a través de contratos entre empresas separadas como en <a href="http://www.mutualismo.org/2009/04/marrv-produccion-en-red-en-accion/comment-page-1/">MARVV</a> o <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/un-mercado-sin-capitalistas/">Bolonia</a> que mediante la centralización de las distintas etapas en una única empresa como en General Motors.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p><strong>Fuentes:</strong></p>
<p><em>La mano visible: la revolución de la gestión en la empresa norteamericana, </em>Alfred Chandler<em><br />
</em></p>
<p><em>Organization Theory: A Libertarian Perspective, </em>Kevin Carson</p>
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