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	<title>mutualismo.org &#187; Autores anarcocomunistas</title>
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	<description>Libre mercado anticapitalista</description>
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		<title>Bibliothek der Freien (Berlín)</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2009 19:45:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Libertista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autores anarcocomunistas]]></category>
		<category><![CDATA[Contrainstituciones]]></category>
		<category><![CDATA[Izquierda libertaria]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre anarcocomunismo]]></category>

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		<description><![CDATA[En este artículo se presenta la Biblioteca de Los Libres, Bibliothek der Freien (http://bibliothekderfreien.de)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.bibliothekderfreien.de"><img class="alignnone" title="Bibliothek der Freien" src="http://www.bibliothekderfreien.de/images/logos/zeichn2_1.gif" alt="" width="188" height="154" /></a></p>
<p>Les presento una biblioteca berlinesa con un gran surtido de material de lectura anarquista, la Bibliothek der Freien (Biblioteca de los Libres), sita cerca de la Alexanderplatz, en Berlin Oriental.</p>
<p>El <a title="Catálogo biblioteca" href="http://www.bibliothekderfreien.de/opac/index.html">catálogo general</a> se compone de siete tipos de obras: las que tratan del anarquismo en sí (introducciones, recopilaciones de material, bibliografías, etc.); autores libertarios de la A a la Z (el hecho de que no incluyan a Mises, Hayek, Rothbard ni a austríaco alguno nos permite entender de qué pie cojean <img src='http://www.mutualismo.org/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> ); experiencias libertarias en otros países (España tiene un capítulo propio); anarquismo fuera de la economía; historia antigua del anarquismo (la Ilustración, el Vormärz alemán [período histórico que comprende desde el Congreso de Viena hasta los levantamientos de Marzo de 1848], el hegelianismo de izquierdas y el socialismo temprano); crítica del &#8220;socialismo real&#8221; (del que Alemania, y sobre todo Berlín Oriental, sede de la biblioteca, sufrieron las consecuencias) y literatura no convencional.</p>
<p>Les traduzco la <a title="Presentación biblioteca" href="http://www.bibliothekderfreien.de/bibliothek-der-freien/selbstdarstellung-der-bibliothek-der-freien.html">presentación</a> contenida en la página.</p>
<blockquote><p><strong>Sobre nosotros</strong></p>
<p>Desde diciembre de 1993 existe una librería anarquista en Berlín, primero denominada BARBATA, y desde agosto de 1996 Biblioteca de los Libres. La misión de la Biblioteca es poner a disposición del público interesado diferentes publicaciones sobre teoría y praxis anarquista, de modo que logremos difundir las ideas libertarias, cuya relevancia y actualidad en Alemania siguen estando infravaloradas.</p>
<p><strong>¿Por qué &#8220;Biblioteca de los Libres&#8221;?</strong></p>
<p>Con el nombre de la Biblioteca queremos homenajear a los Berlineses Libres, que hace ya más de 160 años, en el Vormärz alemán, sirvió como mecha de la llama del espíritu radical-libertario de oposición, logrando una fama que se extendió mucho más allá de las fronteras de la ciudad.</p>
<p>Los puntos de encuentro de este club de debate político se encontraban en el centro de la antigua Berlín, no muy lejos de donde se encuentra nuestra Biblioteca. El Salón Rojo del Café Stehely, en el Gerdanmenmarkt, y la Bodega Hippel en la Friedrichstrasse fueron lugares frecuentados por los Libres. De 1840 a 1849 se encontraban todas las tardes los vástagos críticos e irrespetuosos de la generación alemana de los años 30, tanto hombres como mujeres.</p>
<p>Como marco de referencia y alimento de los debates y ardientes disputas podemos señalar la Revolución Francesa de 1789 y el hegelianismo de izquierdas, que allanaron el camino filosófico para que los pensadores radicales de los años 40 del XIX afilaran sus armas contra la autoridad del Estado y de la Iglesia.</p>
<p>Los hegelianos de izquierdas más significativos pasaron de manera intermitente por el movimiento de los Libres. Los hermanos Bruno y Edgar Bauer eran invitados permanentes, así como el anarquista Max Stirner o Friedrich Engels en sus años en Berlín. Editores progresistas, poetas opositores y pensadores críticos de todas las corrientes pasaron por el circulo, que también atrajo a mujeres liberadas como Karoline Sommerbrodt, Louise Aston o Marie Dähnhardt, que discutían en plano de igualdad en las alegres mesas redondas. También las frecuentes asambleas y reuniones se desarrollaban en un clima de afabilidad antiautoritaria.</p>
<p>Aunque sólo duró una década, el círculo de Berlineses Libres marca una línea de la tradición radical-libertaria de las que lamentablemente la cultura política alemana está poco dotada. Por ello nos pareció adecuado denominar a la biblioteca de una forma relacionada con ese importante punto de la historia local berlinesa, también como apoyo a un regionalismo libertario que se siente ligado a tradiciones libertistas y con las que busca puntos de encuentro.</p></blockquote>
<p>Pueden acceder a la web de la biblioteca haciendo clic en la imagen superior. Lamentablemente, la página sólo se encuentra disponible en alemán.</p>
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		<title>Félix Rodrigo Mora sobre el Estado</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/07/felix-rodrigo-mora-sobre-el-estado/</link>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 18:06:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Políticas corporativas]]></category>
		<category><![CDATA[Ética libertaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Gracias a Raskolhnikov he podido leer algunos  números del acertado estudio sobre el Estado de Félix Rodrigo Mora. Podéis verlos en el periódico CNT aquí (son los números de Marzo, Abril, Junio y Julio, alrededor de la página 20-5 en todos ellos). Su crítica mordaz a la socialdemocracia, el movimiento antiglobalización y el Estado no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1631" title="naturaleza ruralidad y civilizacion" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/07/naturaleza-ruralidad-y-civilizacion.jpg" alt="naturaleza ruralidad y civilizacion" width="170" height="251" /></p>
<p>Gracias a Raskolhnikov he podido leer algunos  números del acertado estudio sobre el Estado de Félix Rodrigo Mora. Podéis verlos en el periódico CNT <a href="http://www.cnt-ait.tv/v/periodicocnt/">aquí</a> (son los números de Marzo, Abril, Junio y Julio, alrededor de la página 20-5 en todos ellos).</p>
<p>Su crítica mordaz a la socialdemocracia, el movimiento antiglobalización y el Estado no me decepciona en absoluto. A pesar de ser colectivista, mantiene posturas muy cercanas al mutualismo en relación al nacimiento del capitalismo y las grandes empresas, y su libro <em>Naturaleza, ruralidad y civilización</em> es una obra que, a pesar de postular el colectivismo, contiene una buena dosis de anarquismo heterodoxo y ejercicio intelectual estimulante (como su tesis sobre el carlismo, sobre la que me gustaría escribir algún día).</p>
<p>En general me parece un autor anarquista íntegro, en la línea de Gastón Leval y en menor medida Kropotkin, aunque en ocasiones guste de hacer especulaciones de ingeniería social.</p>
<p>Pego algunos fragmentos de los citados artículos, aunque recomiendo  que los leais enteros. Sobre el nacimiento del capitalismo:</p>
<blockquote><p>Antes de que existiera el capitalismo ya existía el Estado. Éste se refunda en los siglos XIII-XIV, tras su casi liquidación en la Alta Edad Media, y para el XV es una realidad bien perceptible. Por el contrario, el capitalismo no se manifiesta hasta el siglo XVI, y no alcanza una mínima entidad hasta finales del XVIII. El estudio ateórico de la génesis del capitalismo lleva a la conclusión de que en lo principal es el Estado quien lo va constituyendo con un sinnúmero de intervenciones militares, represivas, jurídicas, educativas, fiscales, de política económica, tecnológicas y otras. Por tanto, el capitalismo, lejos de ser auto-creado es, en lo fundamental, una realización del ente estatal.</p></blockquote>
<p>Y continúa:</p>
<blockquote><p>La historia de la Europa moderna, 1492- 1789, ha estado marcada por las luchas competitivas entre los diversos Estados en pos de la hegemonía, lo que ocasionó guerras casi constantes. El modo de existencia de los Estados en cualquier tiempo y lugar es la lucha entre ellos, pero la historia europea tiene una particularidad, que aquéllos, para robustecerse económicamente y dotarse de más medios de combate, promovieron el desarrollo acelerado<br />
de la tecnología por un lado, y de las relaciones capitalistas, fabriles, monetarias y mercantiles por otro.</p></blockquote>
<p>Sobre el movimiento antiglobalización:</p>
<blockquote><p>Al adoptar un punto de vista economicista no logra ver la íntima relación que existe entre economía y política, entre capitalismo y Estados. Si el capitalismo, además de ser concebido como una realidad económica se le entiende como un hecho político no es posible presentar a la expansión del Estado, de los Estados, como el remedio a sus nocividades. El poder no es sólo económico, existe un poder político autónomo y un poder militar aún más autónomo.</p></blockquote>
<p>Y por último, sobre la izquierda institucional que clama la expansión del Estado en esta época de crisis:</p>
<blockquote><p>La izquierda, la institucional y buena parte de la radical, se aferra a la doctrina “antiglobalizadora” por razones obvias: vive del ente estatal, y cuando más poderoso sea éste mayor será su poder e ingresos. […]<br />
Cuantas más empresas “públicas” haya más cargos muy bien remunerados tendrán a su disposición. Lo mismo la intelectualidad, que sobre todo vive de la subvención y de lo funcionarial. Ahora, con la era Obama, estos grupos e individuos, parasitarios y explotadores, conocerán una Edad de Oro.</p></blockquote>
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		<title>El vínculo militar-industrial</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/06/el-vinculo-militar-industrial/</link>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2009 18:24:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores anarcocomunistas]]></category>
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		<category><![CDATA[antimilitarismo]]></category>
		<category><![CDATA[multinacionales]]></category>

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		<description><![CDATA[“Después de todo, el mayor baluarte del capitalismo es el militarismo. Desde el mismo momento en que éste último sea minado, el capitalismo se tambaleará” – Emma Goldman. Una de las versiones más ingenuas del patriotismo contempla el gasto militar como una cuestión de “seguridad nacional”, en lugar de cuestionarlo como una transferencia de riqueza [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1544" title="fabrica de tanques" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/06/fabrica-de-tanques.gif" alt="fabrica de tanques" width="276" height="186" /></p>
<p><em>“Después de todo, el mayor baluarte del capitalismo es el militarismo. Desde el mismo momento en que éste último sea minado, el capitalismo se tambaleará”</em> – Emma Goldman.</p>
<p>Una de las versiones más ingenuas del patriotismo contempla el gasto militar como una cuestión de “seguridad nacional”, en lugar de cuestionarlo como una transferencia de riqueza desde las clases productivas –la gran mayoría de contribuyentes- a la clase parasitaria de burócratas y corporaciones.</p>
<p>Luciano Segreto, en su ensayo sobre la industrialización italiana, expone el concepto de “spin-off” aplicado a la relación militar-industrial de Clive Trebilcock, que supone</p>
<blockquote><p>una forma de transferencia de tecnología a través de la industria de armamentos, pública y privada, en la cual la investigación científica, ricamente financiada por el Estado, genera innovaciones válidas no solo para fines militares, sino también para elevar el nivel de las prestaciones del sector manufacturero civil de la economía.</p></blockquote>
<p>En otras palabras: al coincidir las necesidades estructurales del Estado militar y la gran industria, el aparato logístico del primero tiende a sentar las bases del segundo, debido a que ambos comparten características similares como organizaciones centralizadas: la utilización intensiva de maquinaria, de técnicos y de medios de distribución o comunicación.<br />
Como consecuencia, también comparten las mismas necesidades de medios económicos en I+D (investigación y desarrollo) para ampliar y modernizar la maquinaria; de escuelas y universidades públicas para multiplicar y abaratar el trabajo técnico; y de infraestructuras de transporte para desplazar a las tropas o distribuir las mercancías.</p>
<p>Sobre la ampliación de la maquinaria, las subvenciones de I+D y las contratas con el aparato militar, menciona Kevin Carson:</p>
<blockquote><p>Un primer paso para comprender el monumental efecto de la guerra en la economía es considerar que el valor total de plantas y equipo en los Estados Unidos se incrementó en alrededor de dos tercios (de 40 a 66 billones de dólares) entre 1939 y 1945, gran parte de lo cual fue regalado por el contribuyente para sufragar inversiones forzadas del país a las grandes corporaciones. El beneficio fue virtualmente garantizado en la producción de guerra a través de los contratos de “cost-plus”. Además, como dos terceras partes del gasto federal en I+D fue canalizado hacia los 68 laboratorios privados más grandes (el 40% de ellos entre los diez más grandes), acaparando las patentes resultantes las compañías que cumplieron la investigación bajo contratos gubernamentales.</p></blockquote>
<blockquote><p>A través del complejo militar-industrial, el Estado ha socializado una gran parte –probablemente la mayoría- de los costes de investigación y desarrollo de las empresas “privadas”. Y el papel del Estado como comprador del excedente de producción económica es eclipsado por su papel al subsidiar los costes de investigación, como apuntaba Charles Nathanson. La investigación y el desarrollo fueron en buena medida militarizados por el “complejo militar de I+D” en la Guerra Fría. La I+D militar frecuentemente resulta en tecnologías básicas y de uso fundamental con amplias aplicaciones civiles. Las tecnologías originalmente desarrolladas por el Pentágono se han convertido frecuentemente en la base para categorías enteras de bienes de consumo. El efecto general ha sido eliminar el área de mayor riesgo del capitalismo: el desarrollo y la experimentación con nuevos procesos de producción o nuevos productos.</p>
<p>[…] La I+D militar frecuentemente se usa para desarrollar tecnologías de producción (como los sistemas de control automático en la industria de máquinas herramienta) que se convierten en la base de los métodos de producción a lo largo del sector civil.</p></blockquote>
<p>En el ámbito de la educación, podemos pensar en las escuelas técnicas estatales de finales del siglo XIX y principios del XX de Estados Unidos, Rusia o Alemania descritas por Kropotkin en <em>Campos, fábricas y talleres</em>, y desarrolladas en paralelo a la gran industria. No es de extrañar que los altos mandos de ambas esferas hayan circulado de una a otra sin demasiados problemas.</p>
<p>En cuanto a las infraestructuras de transporte, el caso más conocido es el sistema de autopistas alemán durante el III Reich que terminó sirviendo a la gran industria a pesar de ser ideado con fines militares, aunque también existen muchos otros ejemplos como la marina de guerra británica, que subvencionaba su flota comercial con el pretexto de proteger el imperio –inflando el tamaño de las fábricas como consecuencia-.</p>
<p>En mayor o menor medida, todos los países industrializados han protegido de algún modo sus industrias estratégicas como la siderurgia o la maquinaria pesada para reconvertirlas eventualmente en industrias de guerra disponibles para fabricar armamento. En Italia fueron comunes los altos aranceles y las ayudas estatales, tal y como apunta Luciano Segreto en <em>La industria de armamento y el desarrollo económico italiano (1861-1939)</em>, y esa fue una estrategia corriente seguida por otros países como Japón, Alemania o la España de Miguel Primo de Rivera y Franco.</p>
<p>Como indica acertadamente Félix Rodrigo Mora en <em>Naturaleza, ruralidad y civilización</em>:</p>
<blockquote><p>En contra de la absurda teoría de que el desarrollo de las fuerzas productivas tiene, aun bajo el capitalismo, un componente positivo, están los tozudos hechos, que indican que la industria pesada se desarrolló en el siglo XIX con el propósito principal de abastecer a las flotas de guerra y a los ejércitos de tierra en sus aventuras coloniales, hasta el punto de que unas y otros consumían un elevado porcentaje de sus producciones aun en tiempos de paz, como lo prueba D. R. Headrick en “Los instrumentos del imperio. Tecnología e imperialismo europeo en el siglo XIX”.</p></blockquote>
<p>Es imposible saber cómo sería hoy nuestra economía si el militarismo no hubiera alentado la gran industria (piénsese en las cifras de Carson sobre la industria americana en la II WW), pero sin duda sería de menor escala y menos intensiva en mano de obra técnica y capital. Probablemente el capitalismo se tambalearía, como dice Emma Goldman.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p><strong>Libros consultados:</strong></p>
<p><em>La industria de armamento y el desarrollo económico italiano (1861-1939)</em>, Luciano Segreto<br />
<em><br />
Campos, fábricas y talleres</em>, Piotr Kropotkin</p>
<p><em>Naturaleza, ruralidad y civilización</em>, Félix Rodrigo Mora</p>
<p><em>Studies in Mutualist Political Economy</em>, Kevin Carson</p>
<p><em>Organization Theory</em>, Kevin Carson</p>
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		<title>El trabajo en la corporación</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/06/el-trabajo-es-una-perdida-de-tiempo/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 14:31:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Autores anarcocomunistas]]></category>
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		<description><![CDATA[La teoría nos dice que dentro de una empresa el tiempo de los trabajadores es asignado a las tareas más rentables en cada momento. Especialmente a partir del surgimiento de la “gestión científica” de Winslow Taylor y del fordismo, fue calando en el público la creencia de que el staff corporativo podía diseñar los planes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1528" title="ejecutivo" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/06/ejecutivo.JPG" alt="ejecutivo" width="151" height="158" /></p>
<p>La teoría nos dice que dentro de una empresa el tiempo de los trabajadores es asignado a las tareas más rentables en cada momento.<br />
Especialmente a partir del surgimiento de la “gestión científica” de Winslow Taylor y del <em>fordismo</em>, fue calando en el público la creencia de que el staff corporativo podía diseñar los planes de trabajo casi a la perfección. Algunos liberales vulgares, convencidos de esta idea, se dedicaron a predicarla con entusiasmo; Ludwig von Mises ofrece en <em>Burocracia</em> un cuadro significativo:</p>
<blockquote><p>Los refinados métodos de la teneduría de libros, de contabilidad y de estadística económica proporcionan al empresario una imagen fiel de todas sus operaciones. Este puede apreciar el éxito o fracaso de cada una de sus transacciones. Con la ayuda de esos informes, puede controlar las actividades de todos los departamentos que le conciernen, sin preocuparse de su extensión.</p></blockquote>
<p>Sin embarco, como corrobora la experiencia diaria de millones de trabajadores, esta suposición peca de una completa ingenuidad.</p>
<p>El exceso de tamaño y jerarquía de las grandes corporaciones inhabilita a sus gestores de saber qué están haciendo realmente sus empleados en cada momento: los gestores son incapaces de percibir toda la información relevante del entorno de la empresa, y cada peldaño de la jerarquía es un obstáculo para el conocimiento del proceso de producción.</p>
<p>Como la organización es incapaz de recompensar la productividad real, crea una medida alternativa en términos de procesamiento de trabajo: el consumo de tiempo, esfuerzo y materiales sustituye a la producción en sí misma como fin empresarial y como medida del éxito.<br />
El proceso racional debería consistir en medir la producción final; a continuación averiguar cuánto se tarda en obtenerla y, finalmente, asignar el tiempo de trabajo a cada empleado. Pero, por supuesto, como la burocracia corporativa es incapaz de cumplir el segundo paso (“averiguar cuánto se tarda en obtener la producción”), debe recurrir al gasto de tiempo como medida para controlar a sus empleados.</p>
<p>En consecuencia, las corporaciones presionan a sus empleados para que se mantengan en el trabajo más tiempo del necesario, y estos se muestran más preocupados en aparentar que trabajan que en cumplir realmente los objetivos de la empresa. Detrás de todo encontramos a unos empleados desmotivados y sin un interés racional en aumentar su productividad.</p>
<p>Aunque cualquier trabajador podría corroborar este hecho, Kropotkin relataba en <em>La conquista del pan</em> una práctica similar en las manufacturas inglesas:</p>
<blockquote><p>[S]abréis que la regla general de los talleres es que el obrero no haga nunca todo lo que es capaz de hacer. ¡Desgraciado del que al entrar en una fábrica inglesa no siguiese este consejo que le dan sus compañeros! Porque los trabajadores saben que si en un momento de generosidad ceden a las instancias de un patrono y consienten en hacer intensivo el trabajo para concluir encargos apremiantes, ese trabajo nervioso se erigirá en lo sucesivo como regla en la escala de los salarios. Por eso, en nueve fábricas de cada diez, prefieren no producir nunca tanto como podrían. En ciertas industrias se limita la producción, con el fin de mantener altos los precios, y a veces corre la orden de Cocanny, que significa: ¡A mala paga, mal trabajo!</p></blockquote>
<p>Trabajar es una pérdida de tiempo; lo realmente importante es producir. Como argumentaban Tom Peters y Robert Waterman en <em>En busca de la excelencia</em>, las organizaciones deben sustituir su orientación interior (jerarquías excesivas y procedimientos burocráticos) por una organización más flexible orientada a satisfacer las necesidades de los consumidores.<br />
Algo va mal cuando la obediencia a las reglas se convierte en un fin en sí mismo.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p><strong>Libros consultados:</strong></p>
<p><em>Burocracia: gestión empresarial frente a gestión burocrática</em>, Ludwig von Mises</p>
<p><em>Organization Theory: A Libertarian Perspective</em>, Kevin Carson</p>
<p><em>La conquista del pan</em>, Piotr Kropotkin</p>
<p><em>En busca de la excelencia: lecciones de las empresas mejor gestionadas de los Estados Unidos</em>, Thomas J. Peters y Robert H. Waterman Jr.</p>
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		<title>Los anarco-comunistas, ¿aceptan el mutualismo?</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/01/%c2%bflos-ancoms-aceptan-el-mutualismo/</link>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2009 18:41:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[William nos trae un tema interesante en su blog por una traducción de Roderick Long. Long resenta dos listas de nombres: en la primera se leen Proudhon, Tucker, Spooner, Warren, etc. y en la segunda; Rothbard, Hoppe, Molinari, Konkin y otros tantos. A continuación, afirma que todos ellos eran partidarios radicales del libre mercado y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/01/mutualismo.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-886" title="mutualismo" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/01/mutualismo.jpg" alt="" width="156" height="156" /></a></p>
<p>William nos trae un tema interesante en <a href="http://anarcofago.blogspot.com/2009/01/contra-el-apartheid-anarquista-roderick.html">su blog</a> por una traducción de Roderick Long.<br />
Long resenta dos listas de nombres: en la primera se leen Proudhon, Tucker, Spooner, Warren, etc. y en la segunda; Rothbard, Hoppe, Molinari, Konkin y otros tantos.</p>
<p>A continuación, afirma que todos ellos eran partidarios radicales del libre mercado y la abolición del Estado, en otras palabras, anarquistas de mercado.</p>
<p>Y continúa diciendo:</p>
<blockquote><p>Sin embargo, en los círculos anarco-izquierdistas se insiste en que los pensadores del Grupo 1 son anarquistas genuinos, y que los del Grupo 2 no son anarquistas en absoluto &#8211;dado que los verdaderos anarquistas deben oponerse no sólo al estado, sino también al capitalismo. Se dice que los del Grupo 1 son claramente anti-capitalistas y, por consecuencia, anarquistas auténticos; pero los del Grupo 2 quedan excluidos porque defienden al capitalismo [...]</p></blockquote>
<p>En realidad, tengo mis dudas de que los anarco-comunistas (porque supongo que Long se refiere a ellos; los mutualistas suelen reconocer a los ancaps como anarquistas) consideren a Tucker, Spooner, Oppenheimer, etc. como anarquistas. Jorge Solomoff decía que todos ellos eran “<a href="http://www.fondation-besnard.org/article.php3?id_article=447">liberales de avanzada</a>” o “liberales de derecha”, y los oponía a Proudhon, a quien los anarco-comunistas suelen admitir por folklore libertario, no sin <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/proudhon-mutualismo-y-futbol/">deformar</a> completamente el contenido de su pensamiento. Véase, si no, <em>La ideología anarquista</em> de Ángel Capelletti, donde se presenta a Proudhon como un anti-propiedad, pro-centralización, partidario del trueque y de la lucha de clases, sin mencionar ni por asomo su proyecto de banco mutualista concebido para competir con el Banco de Francia, ni la influencia de Adam Smith, que él mismo reconoció como decisiva (en cambio, sí se menciona a los ilustrados fraceses, a Fourier y otros mucho menos importantes), ni las muchas rectificaciones sobre la propiedad, o sus elogios del libre comercio y el mercado. De hecho, es un libro basado en citas de <em>¿Qué es la propiedad?</em> olvidando toda su obra de madurez.</p>
<p>Por esta razón, es normal que los anarco-comunistas tampoco consideren como anarquistas a ese primer grupo que menciona Long. Toda su literatura, con honrosas excepciones (Rudolf Rocker, Max Nettlau y Paul Preston), presenta al mutualismo como “la primera fase del anarquismo”, que será superada y sepultada por el anarcocolectivismo, y este a su vez por el anarco-comunismo. Y eso cuando lo reconocen, porque su deformación de las ideas de Proudhon impide que, cuando se presenten sus partidarios, se los reconozca como tales.<br />
Con Tucker sucede algo similar solo que, al ser completamente desconocido para el público hispano, la deformación es aun mayor. Cualquiera puede leer en <em>Instead of a Book</em> que defendía la propiedad “absoluta” de los bienes artificiales, pero se niegan a aceptarlo porque no consiguen casar esa idea “liberal” con su abierto socialismo, descrito a los cuatro vientos por Rocker y Nettlau. Se niegan a aceptar que su socialismo llegaría mediante la competencia, respetando la <a href="http://fair-use.org/benjamin-tucker/instead-of-a-book/the-right-of-ownership">propiedad</a>.</p>
<p>Esta negación es una estrategia inteligente: de esa forma pueden excluir a los mutualistas del movimiento anarquista sin apartar su historia, autores (sesgados), etc.<br />
Así, nos encontramos con que los anarco-comunistas no niegan la “anarquidad” de Tucker o Proudhon pero, cuando se presenta algún tuckerista o proudhoniano, ¡se lo expulsa por liberal radicalizado!</p>
<p>La prueba de que mienten (deliberadamente o no) es que nunca aparecen los mutualistas que tienen en la cabeza, y cuando toleran a algunos de ellos, estos se relacionan con naturalidad con los “liberales radicalizados”, p. e. los mutualistas no expulsados que se pasan por aquí.</p>
<p>Es una lástima, pero cuanto mayor sea el apartheid peores serán las consecuencias para ellos.</p>
<p>PD: Recomiendo leer <a href="http://www.panarchy.org/swartz/mutualism.index.html"><em>What is mutualism?</em></a> de Clarencee Lee Swartz, donde se exponen muy claramente las ideas del grupo 1.</p>
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		<title>Max Nettlau sobre anarcoindividualismo</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Jan 2009 23:54:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Eeste texto  forma parte del libro de Max Nettlau La anarquía a través de los tiempos y, además de ser un buen resumen del movimiento individualista y de su papel en la historia del anarquismo (es curiosa, por ejemplo, la anécdota sobre el anarcoindividualismo en la Iª Internacional), puede venir bien para acabar con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Eeste texto  forma parte del libro de Max Nettlau<em> La anarquía a través de los tiempos</em> y, además de ser un buen resumen del movimiento individualista y de su papel en la historia del anarquismo (es curiosa, por ejemplo, la anécdota sobre el anarcoindividualismo en la Iª Internacional), puede venir bien para acabar con la desinformación que promovida desde ciertos sectores hacia este movimiento. La negrita es mía.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/01/nettlau.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-837" title="nettlau" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/01/nettlau.jpg" alt="" width="168" height="213" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
El anarquismo individualista en los Estados Unidos, en Inglaterra y en otras partes.<br />
Los antiguos intelectuales libertarios americanos.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La gran lucha por la independencia norteamericana, comprometida por la parte liberal de los coloniales contra la potencia central inglesa había adquirido desde 1775 a 1783 todas las formas de protesta constitucional, de insurrección cambiada pronto en guerra (1775); de la declaración de la independencia (4 de julio de 1776) al tratado final de paz, en 1783, siguieron otros siete años de campañas. Esto ocurría enteramente entre los patriotas americanos y los que habían acudido de Europa en su apoyo, y los ejércitos a sueldo de Inglaterra; la mentalidad más estrictamente gubernamentalista tuvo la primacía y no se tocó ni a las condiciones sociales ni a la esclavitud de los negros, ni fueron escuchados los votos de los que abogaban por un mínimo de gobierno, por la descentralización, por libertades reales. Lo que se estableció como constitución, fue una maravilla comparado con las monarquías europeas y fue un cuadro en el cual ciertas autonomías locales podían desenvolverse y fueron al comienzo toleradas, pero fue al mismo tiempo un aparato gubernamental formidable, casi inalterable, equivalente, por sus garantías sutiles reservadas al poder, al absolutismo abierto de las antiguas monarquías.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-838"></span><br />
Eso fue bien reconocido por algunos, por hombres de Estado incluso, como Thomas Jefferson, y los mejores luchaban contra esa nueva tiranía velada; pero el aparato constitucional está construido tan ingeniosamente que es fácil agregar autoridad e interpretar lo que existe en un sentido más autoritario, pero es imposible reducir esa autoridad seriamente. El pueblo es conducido como en las monarquías; hay amplitud o sus movimiento son circunscritos según la voluntad del amo; en el caso presente, según la voluntad gubernamental controlada por los intereses de la propiedad.<br />
Esta situación produjo pronto el descontento de espíritus audaces, y Voltairine de Cleyre y C. L. James han esbozado esas primeras protestas de hombres que, ciertamente, no fueron anarquistas en el sentido presente, pero que tuvieron horror al estatismo y a la dominación insolente de los monopolistas sobre las riquezas naturales de medio continente. En las ciudades del Este, sobre la costa del Atlántico, hubo no poca efervescencia democrática vertida en un socialismo laborista que, precisamente al ver a los políticos llenarse la boca de libertad, retóricamente, fue autoritario, riguroso, estatista. Se reimprimió el gran libro de Godwin (Filadelfia, 1796), el irlandés John Driscol (Equality, or A History of Lithoconia, 1801-2), y J. A. Etzler (en Pittsburgh, en 1833) compusieron una utopía y un ditirambo sobre la liberación del hombre por la máquina, tratando de ser lo menos posible autoritarios; pero, en suma, de esas ciudades tan rápidamente industrializadas y convertidas así en focos de la política y en centros de las finanzas, no salió jamás una verdadera vida socialista integral, y los trabajadores se organizan paralelamente a los capitalistas. De igual modo los inmensos territorios agrarios, nuevamente roturados, contienen poblaciones absorbidas por el trabajo, poco accesibles todavía a las ideas, dejándose alimentar o condenar al hambre intelectualmente por lo que los curas, la Prensa y los políticos les entregan.<br />
Es entre esos inmensos medios autoritarios y conservadores, donde ha florecido, en el gran territorio, una vida socialista y anarquista muy variada, muy activa, muy abnegada, numerosa relativamente, pero sin embargo casi al margen de la sociedad, de donde se recuerdan de esos hombres algunas veces para simular que les admiran, muy a menudo para perseguirles, pero que, con frecuencia también, sobre todo antiguamente, se les dejaba hacer, como se deja a las sectas religiosas o a hombres de vida privada, tranquila en general. Tales me parecen las proporciones de los hombres y de su ambiente por alrededor de un siglo después de 1776. Porque había entonces sobre todo espacio, latitud, condiciones para fundar una vida nueva, tierra todavía relativamente libre, en el territorio de los Estados Unidos, lo que Europa no ha conocido desde hace 1,500 años, desde la caída de los romanos. Y eso tuvo una influencia psicológica vigorizante sobre muchos hombres, y en aquellos que tenían un fondo altruista produjo el anarquismo individualista americano; en otros, con un fondo religioso, se produjo un espiritualismo libertario: dos fenómenos que las condiciones de vida creadas desde hacía cincuenta años, al reforzar el autoritarismo, el mecanismo, la brutalización, han reducido mucho, pero que son bellas páginas de la historia de la anarquía.<br />
Había desde el siglo XVIII un pequeño mundo que vivía aparte en comunidades cooperativas de emigrados reunidos por un sectarismo religioso especializado, de tendencia social, como mucho antes en los primeros conventos. Después se introdujo la experimentación socialista, por Robert Owen mismo (New Harmony) , por otros después que fueron influenciados por las ideas de Fourier y otros. Inevitablemente, las empresas en que los espíritus no estaban nivelados o quebrantados por la disciplina o la devoción religiosa, tuvieron una existencia azarosa, y New Harmony, una colonia de 800 personas, en el curso de varios años mostró mucha desarmonía, lo que indujo a uno de los colonos, <strong>Josiah Warren</strong> (1798-1879) ,<strong> un americano de carácter resuelto y tenaz, a deducir la imposibilidad de la convivencia social desinteresada </strong>a causa de la diversidad natural de los hombres, <strong>y concluyó en la individualización completa de la vida social, es decir, en las relaciones de cambio igual, de reciprocidad estricta entre los hombres</strong>, y consideró el tiempo que requiere un producto o un servicio como medida de su valor de cambio, según la conciencia de cada uno.<br />
Warren concluyó igualmente en el repudio de todo lo que una colectividad impusiera a los individuos en servicios públicos; compete a los individuos, si quieren, arreglarse para hacer ejecutar esos servicios por personas empleadas y pagadas por ellos según el tiempo que dediquen a esos trabajos. Aplicó sus ideas concebidas de acuerdo a su experiencia a partir de 1825 en New Harmony, en Cincinnati primero, a partir de mayo de 1827, en su Time Store (tienda donde vendía y compraba él mismo sus mercancías según la medida del tiempo) e hizo propaganda de ese sistema por su acción personal, por los escritos, por el periódico The Peaceful Revolutionist, en 1833, en Cincinnati &#8211; el perimer periódico anarquista, según toda apariencia &#8211; y entró en correspondencia con los cooperadores en Inglaterra; en una palabra, atrajo el interés y sus libros Equitable Commerce (1846) y Practica! Details in Equitable Commerce (1852) .(Detalles prácticos en el comercio equitativo), fueron muy difundidos. Sobre todo en 1851-52, en New York, Stephen Pearl Andrews (1812 &#8211; 1886) dio a esas ideas una forma ruidosa por conferencias y su gran libro The Science of Society (1851; dos partes, VI, 70 y XII, 214 páginas), cuya primera parte es: La verdadera constitución de un gobierno en la soberanía del individuo, y la segunda: Los gastos como límite del precio: una medida científica para la honestidad en el comercio como principio fundamental para la solución de la cuestión social. Andrews tomó parte en esa discusión, con motivo de una Free Love League, con Henry James y Horace Greeley, en The New York Tribune hacia 1852, publicada como Love, Marriage and Divorce (Amor, matrimonio y divorcio). Muchos adeptos de esas ideas vivían desde 1851 hasta una decena de años más tarde en Trialville (ciudad de ensayo) , más conocida como Modern Times, en Long Island, a no muy larga distancia de New York, cada cual a su modo, haciendo localmente el cambio entre ellos, empleando notas de trabajo. Fue sobre todo una comunidad de vida independiente, sin autoridad oficial, que atrajo buenos elementos y demostró que la libertad une y la coacción desune a los hombres. La guerra civil en los Estados Unidos (1862-65) con sus consecuencias económicas dispersó esa comunidad.<br />
Estas ideas fueron especializadas por otros hombres y mujeres de pensamiento lógico y de gran tenacidad; tales fueron W. B Greene, Lysander Spooner, Ezra M. Heywood, Charles T. Fawler, Benjamin R. Tucker, Moses Barman, E. C. Walker, Sidney N. Marse, Marie Louise David, Louis Waisbrooker, Lillian Harman y muchos otros. Hubo periódicos notables como The Social Revolutionist, The World, The Radical Review, Liberty (de B. R. Tucker; Boston, luego New York, 1881-1907); Lucifer, Fair Play y muchos más.<br />
<strong>Estos anarquistas individualistas combatían todos el estatismo, la intervención de colectividades y de sus mandatarios en la vida de los individuos, los poderes económicos dados al monopolio</strong> (emisión de notas, los Bancos), l<strong>a sumisión por el matrimonio y la familia y fueron también hostiles a lo que debía hacerse en nombre de un socialismo de Estado y de un socialismo anarquista</strong>. Muchos de ellos se especializaban sobre todo en el dominio de las finanzas, otros en el de la libertad personal y en la vida sexual liberada de todas sus trabas. El único movimiento social que inspiró simpatías a algunos de ellos, fue el del impuesto único creado por Henry George (Progress Poverty) y al respecto hubo y hay todavía cierto matiz de ellos que llega a una fusión de ideas. Son los anarchist single taxers, (los anarquistas del impuesto único), de los que The Twentieth Century, redactado por Hugh O. Pentecost, fue la cuna, hace alrededor de cuarenta años. Los hombres de ese matiz, aparte de ciertas defecciones, han entrado a menudo desde entonces en relaciones de buena vecindad con los comunistas libertarios y con todas las buenas causas de los movimientos de los obreros americanos. Pero por otro lado <strong>B. R. Tucker fue feroz en su anticomunismo (contra Kropotkin, Most, etc.)</strong> , en 1883, y ha hecho accesibles así una parte de las ideas bakuninianas en Estados Unidos y en Inglaterra.<br />
Ese movimiento de 1827, un siglo después, se encuentra frente a una América enormemente cambiada, y si queda él mismo sin cambiar, es de un siglo atrás, y si cambia es difícil decir lo que quedaría de él o si no se engaña en la dirección de ese cambio a operar. En los ambientes sencillos de territorios recientemente poblados, las condiciones sociales de los hombres se parecen, y si el cambio honesto es proclamado frente a la codicia y al fraude de algunos, ese principio moralizador puede triunfar, pero no ha triunfado siquiera entonces y el monopolio se ha vuelto cada vez más fuerte, hasta acaparar el Estado completamente después de la gran guerra civil, durante y después de la cual el capital puso mano sobre la tierra y sus riquezas y fundó en sesenta años el Imperio de la plutocracia más poderoso que se conoce. Warren murió en 1879 conservando sus ilusiones, que Tucker (nacido en 1854) defendió entonces contra toda evidencia, propiciando esa reciprocidad entre gentes honestas frente al monopolio que, al regimentar a todo el pueblo en su servicio, destruye la independencia personal, la primera base de la reciprocidad. Otra base de ésta es el sentimiento social, el deseo, el placer de obrar socialmente por tanto honestamente, con desinterés. Al presuponer ese sentimiento esos antisocialistas son en realidad muy sociables y muchos malentendidos no se habrían tenido si hubiesen dicho claramente que su acción procede de su voluntad de no pasar por el socialismo autotitario. Ir más lejos, preconizar un sistema único, como lo hicieron con encarnizamiento desde Warren a Tucker, es sectarismo que corresponde mal a la amplitud de miras de algunos de ellos.<br />
En la práctica, la rama principal de ese movimiento, antes extendido, se ha restringido al cambio directo (mutualismo) o se pierde en la reforma monetaria. Las ramas de libertad personal y de libertad sexual, tan exuberantes en tiempos de Heywood y de Harman, han tenido una cierta satisfacción por la creciente libertad de las costumbres y sobre todo por el derecho de ciudadanía que supo conquistar el neo-malthusianismo bajo el nombre de birth control. Los antiguos militantes han muerto, a veces hasta en suicidio frente a persecuciones sistemáticas, y la juventud se contenta con las mayores facilidades que halla ahora y no promueve ya esas cuestiones de libertad y de dignidad como hicieron los antiguos. Cuando el anarquismo individualista debía afirmarse más en nuestro tiempo de estatismo desenfrenado, no está ya en acción o sólo se presenta en forma pequeña y anodina.<br />
Estas ideas fueron muy pronto conocidas en Inglaterra por la correspondencia de Josiah Warren, que trató de hacer una brecha en el movimiento. No logró más que muy poco; se puede nombrar ante todo a Ambrose Caston Cuddon, el alma de un pequeño grupo en los años antes y después de 1850 a 1870 y hasta su muerte en edad avanzada. El libro de Stephen Pearl Andrews y la colonia Modern Times daban un nuevo interés a esas ideas, y ese grupo tomó por nombre la London Confederation of Rational Reformes (agosto de 1853) , publicando sus principios y un folleto explicativo, que debe ser de Cuddon (octubre) .Estos hombres venían de los matices socialistas de Robert Owen y de Bronterre O&#8217;Obrien, y William Pare, que se interesó también por esas ideas ( 1855), había estado ligado con William Thompson. Se puede nombrar todavía al Coronel Henry Clinton. Allí se encuentra ese individualismo penetrado de espíritu socialista, y por lo poco que se sabe de lo sucesivo, se puede suponer que en ese ambiente inglés las ideas de Warren &#8211; si se exceptúa a Cuddon -, tal vez fueron reabsorbidas por un socialismo de acción popular directa que desconfía del Estado.<br />
Es un hecho extraño, por cierto, que hasta 1885 aproximadamente ese anarquismo individualista americano pasó desapercibido en el mundo socialista europeo, aparte de esas repercusiones en Inglaterra, que a su vez no han debido ser conocidas en el continente. Hago excepción de Stephan Pearl Andrews y de Modern Times. Sus ideas y la fundación de la colonia fueron discutidas en particular en el semanario The Leader (Londres), en 1851, entonces un órgano democrático muy difundido, por Henry Edger, que vivió en Modern Times, un positivista que desde allí mantenía correspondencia también con Augusto Comte. Si The Sovereignity of the Individual es tan afirmada por Andrews (1851) ¿es por puro azar que Pí y Margall escribe en La Reacción y la Revolución (Madrid, 1854): <em>Nuestro principio es la soberanía absoluta del individuo; nuestro objeto final, la destrucción absoluta del poder, y su sustitución por el contrato; nuestro medio, la descentralización y la movilización continua de los poderes existentes</em> &#8230;? No hay duda que Pí y Margall ha debido conocer los dos famosos libros libertarios de 1851, la Idea general de la Revolución en el siglo XIX, de Proudhon, y las Social Statics, de Herbert Spencer. ¿Por qué no habría tenido conocimiento del libro de Andrews discutido en el Leader, órgano que tenía tantas noticias sobre el movimiento avanzado en España? Incluso en 1854 apareció en Cádiz una traducción española de un gran libro relativamente poco importante del mismo Andrews (The Basic Outline 01 Universology). De Modern Times se tiene conocimiento generalmente por un artículo de Moncure D. Conway en una gran revista inglesa (Fortnightly Review, julio de 1865) de que se habla incluso de Rusia en el Sovremennik, la antigua revista de Chernishevsky. Elías Reclus ha debido ver a algunos de esos anarquistas americanos en ocasión de su viaje a los Estados Unidos y ha colaborado en The Radical Review, en 1877, redactada por Tucker. Tucker mismo ha hecho en 1874 un viaje a Londres, donde vio todavía a Cuddon, de 83 años de edad, y viajó por Francia e Italia. Se puso a traducir grandes volúmenes de Proudhon, entonces las primeras ediciones americanas. Se sabe también que Elías Reclus, en 1878, conoció a Tucker y The Radical Review, como Tucker, en 1889, en París, por medio de Elías, conoció a Eliseo Reclus. Pero los hermanos Reclus se han sentido tan distantes, en su comunismo generoso, de la meticulosidad del cambio igual de esos americanos, que no han creído necesario o importante hablar de esas concepciones en su ambiente europeo.<br />
<strong>Hubo probablemente algunos de esos individualistas en la famosa sección 12 de la Internacional</strong>, compuesta enteramente de americanos de matices diversos, en New York, que causó tanta tristeza a Marx, porque no se puso bajo la tutela de uno de sus hombres de confianza. <strong>No le quedó más recurso que tratar de hacerla expulsar</strong>. Uno de sus miembros asistió al Congreso de La Haya (1872), sin ser reconocido delegado; se hizo a la sección el reproche de contener también espiritistas y partidarios del amor libre, y con eso se contentó la mayoría marxista del Congreso para rechazar a ese delegado.<br />
Por los acontecimientos de huelga violenta en Pittsburgh, en 1877, algunos jóvenes individualistas de Boston fueron removidos, como Morse, que escribió entonces un folleto vehemente (Los reyes de los ferrocarriles desean negar a un Imperio) y de ese medio de jóvenes surgió la revista The Anarchist (Boston) en enero de 1881, cuyo primer número fue muy difundido, mientras que el segundo, en preparación, fue impedido por la policía. Allí, según la opinión y el deseo de un joven de espíritu aventurero, esas ideas americanas habrían tenido puesto junto a las socialistas revolucionarias entonces de Most y del anarquismo comunista francés. Ese esfuerzo fue quebrantado, pero también en Liberty, que Tucker fundó en agosto de 1881, a pesar de la rigidez teórica, había al comienzo un soplo de solidaridad con los revolucionarios internacionales, los nihilistas rusos, etcétera.<br />
Es verdaderamente todo lo que me recuerdo haber apercibido del contacto entre esos anarquistas americanos y los de Europa durante más de cincuenta años, hasta 1881. Ni Proudhon, ni Bakunin, ni Elíseo Reclus, ni Déjacque, ni Coeurderoy han hablado de ellos, aunque tres de esos cinco han vivido o pasaron algún tiempo en los Estados Unidos, y Cuddon, en Londres, había sido el 10 de enero de 1862, presidente de una delegación obrera inglesa que saludó a Bakunin de regreso de Siberia.<br />
<strong>El 6 de agosto de 1881 apareció Liberty, redactada por Tucker, un órgano muy combativo, que se puso a negar el derecho a llamarse anarquista a los colectivistas y comunistas libertarios, a Kropotkin mismo, y se replicó no considerando anarquistas a esos individualistas, por el hecho de reconocer eventualmente la propiedad privada, etc.</strong> En mi opinión, se conocían mutuamente muy poco, no se sabía nada en Europa del pasado anarquista americano de cincuenta años entonces, y muy poco en América también del mismo pasado europeo desde hacía cincuenta años. Había bastante espacio para las dos corrientes que hasta entonces se habían estorbado tan poco una a la otra, que ni siquiera se habían apercibido la una de la existencia de la otra.<br />
Liberty circulaba un poco en Londres, y un tipógrafo inglés, Henry Seymour, fundó allí, en marzo de 1885, The Anarchist; en Melbourne (Australia), apareció Honesty, en abril de 1887. En Inglaterra el pequeño movimiento se perdió algunos años después en esas especializaciones financieras sobre la emisión libre de papel &#8211; moneda y sobre panaceas semejantes, que en ese país han absorbido el esfuerzo de gran número de socialistas que, entonces, no volvieron a encontrar el camino hacia las ideas. También en Alemania, más tarde, antes ya de la guerra, fueron iniciadas tales especializaciones infructuosas (los nuevos fisiócratas, Silvio Gessel, Freigeld). Son cosas que no se pueden hacer sin tener el poder, y si se tuviese ese poder, no habría necesidad de hacerlas y se haría algo muy distinto.<br />
Enteramente independiente de esas corrientes de buena fe, el burguesismo antisocialista, que es también antiestatista, en tanto que es enemigo de toda intervención social del Estado para proteger a las víctimas de Ia explotación (horas de trabajo, higiene, etc.), esa avidez de la explotación ilimitada había creado en Inglaterra una agitación por un pseudo &#8211; individualismo, el burguesismo ilimitado, con una pseudo &#8211; literatura mercenaria. Hablo de la Liberty and Property Defense League de los años 1880-90, etcétera. A ella se refieren, por grados doctrinarios y fanáticos de un individualismo siempre absolutamente estéril, de ese no-intervencionismo que dejaría morir de hambre a un hombre por no herir su dignidad al mezclarse en sus asuntos y al darle de comer. De ahí, por otros grados, se llega al voluntarismo absoluto, la doctrina de Auberon Herbert hacia 1880, idea benévola y vigorosamente antiestatista; pero todo eso, en fin, es diletantismo, medios ineficaces que no han impedido acrecentarse terriblemente el mal autoritario en estos cuarenta años que siguieron.<br />
El anarquismo, como fue elaborado estrechamente por Tucker (cuyo libro lnstead of a book, New York, 1893, 512 páginas, reproduce las partes más significativas de sus artículos y notas en Liberty), se vuelve a encontrar en el periódico alemán Libertas (Boston, 1888; 8 números) y fue aceptado durante mucho tiempo después por el joven poeta alemán John Henry Mackay, fascinado desde 1888-89 por las ideas de Max Stirner, de Proudhon y las de B. R. Tucker; sus libros Die Anarchisten (1891), Der Freiheitssucher (1920) y un tercer tomo lo muestran inspirándose en esas tres concepciones. Su esfuerzo fue secundado por una propaganda en algunos periódicos y folletos en Alemania. Mackay murió en 1933.<br />
Fuera de esto, el individualismo anarquista americano fue presentado en Francia y en Bélgica en algunos periódicos y por autores que, sin embargo, no lo han aceptado o conservado ellos mismos integralmente. Hubo también pequeñas repercusiones escandinavas. Es llamado mutualismo por la propaganda americana presente y ha encontrado también algunos aficionados italianos. En suma, me parece que nos debe una explicación clara con la situación mundial presente, que es mucho más complicada que cuando Josiah Warren, en 1827, fundó su primer Times Store. Si hay que superar las primitividades del comunismo, hay que superar también las del individualismo.<br />
No tengo que hablar aquí de lo que se llama individualismo en los movimientos socialistas libertarios francés, italiano y otros, pues no tienen relación alguna con la corriente americana.<br />
Lo que he llamado espiritualismo libertario americano, es el pensamiento y el sentimiento de un pequeño número de intelectuales concienzudos que en los Estados Unidos, sobre todo en los años 1830-1860, más desde 1840 a 1850, se dedicaban a vivir y a obrar como hombres libres. Sobre una base religiosa deísta vivía en ellos el espíritu humanitario del siglo XVIII, el espíritu social que tomaban de los escritos de Fourier y de Owen, un espíritu crítico que les hizo ver el mal hecho por la autoridad a través de la historia y tenían una causa viviente ante ellos, la de la esclavitud vergonzosa de los negros, institución legal, que todos estaban forzados a ver erigida ante sus ojos. Yo sé que los esclavistas respondían cínicamente demostrando los horrores de la esclavitud de los blancos en las fábricas, pero no disminuye nunca un mal el hecho de presentar otro; entonces hay que combatir los dos, y los abolicionistas se decían muy lógicamente que una sociedad brutalizada por la esclavitud de los negros no poseía la fuerza moral para poner remedio a la esclavitud de los blancos. Para la burguesía, los hombres peligrosos eran entonces los que querían destruir inmediatamente la esclavitud, y mucho menos los que hablaban de un socialismo del porvenir lejano, o los que, entre ellos, en pequeñas comunidades, practicaban hábitos sociales. Los hombres en cuestión fueron de los unos y de los otros, abolicionistas del tipo de William Lloyd Garrison, y socialistas de Brook Farm. Había hombres y mujeres como Emerson, W ..E. Channing, Margaret Fuller, Frances Wright, Nathaniel Hawthorne y otros. Se puede decir que lo que hay en América del Norte de civilización, se liga de cerca o de lejos a ese ambiente cultivado de la antigua Massachussetts, tan diferente del Estado presente de ese nombre que ha dejado matar durante siete años a los dos anarquistas italianos que sabemos.<br />
La más bella figura de ese ambiente es, desde el punto de vista libertario, Henry David Thoreau (1817 &#8211; 1860) , el autor de Walden: my Lile in the Woods (1854) y del famoso ensayo On the duty ol civil disobedience (1849) (Del deber de la desobediencia civil). Walt Whitman es un tipo muy diferente, según mi impresión. Tiene las expansiones libertarias más bellas, pero su culto entusiasta a la fuerza le acerca, para mí, a los autoritarios.<br />
Hubo algunos otros americanos de verdadero valor conquistados para las buenas causas y para la de la humanidad libre ante todo; Ernest Crosby, fue uno de los mejores.<br />
Nota del autor. Este capítulo resume las páginas .103-132 del libro Worfrühling y remito también a mi artículo Anarchism in England fifty years ago, en Freedom (Londres), noviembre diciembre 1905, que se ocupa sobre todo de Ambrose Caston Cuddon, caído en olvido completo entonces; fue reimpreso por Tucker, en Liberty (1906).</p>
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		<title>Chomsky advierte: esto no es libre mercado</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 16:34:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Extraido de aquí. Por Noam Chomsky: La globalización tiene poco de libre mercado La economía mundial es cada vez menos librecambista y más corporativa y concentrada. Está funcionando como un arma en contra de la democracia Después de la Segunda Guerra Mundial, la integración de la economía mundial (o &#8220;globalización&#8221;) fue en aumento. Hacia fines [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Extraido de <a href="http://kamita.com/misc/nc/textos/glob02.htm">aquí</a>.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2008/10/noam-chomsky1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-307" title="noam-chomsky1" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2008/10/noam-chomsky1-274x300.jpg" alt="" width="207" height="226" /></a></p>
<p>Por Noam Chomsky:<br />
<strong><br />
La globalización tiene poco de libre mercado</strong></p>
<p>La economía mundial es cada vez menos librecambista y más corporativa y concentrada. Está funcionando como un arma en contra de la democracia</p>
<p>Después de la Segunda Guerra Mundial, la integración de la economía mundial (o &#8220;globalización&#8221;) fue en aumento. Hacia fines del siglo XX, esta tendencia opuesta a la merma del período entre ambas guerras devolvió la economía, en términos generales —por ejemplo, en lo que respecta al volumen del intercambio en relación con las dimensiones de la economía mundial—, a los niveles anteriores a la Primera Guerra Mundial. El panorama, sin embargo, es mucho más complejo.<span id="more-306"></span></p>
<p>La integración posbélica atravesó dos etapas: 1) el período de Bretton Woods, hasta principios de la década del setenta; 2) el período siguiente, tras el desmantelamiento del sistema de Bretton Woods, que se caracterizó por la regulación del intercambio y el control de los movimientos de capital.</p>
<p>La segunda etapa, que hoy se define con el término de &#8220;globalización&#8221;, está ligada a la llamada &#8220;política neoliberal&#8221;: ajuste estructural; &#8220;reformas&#8221; que deben contar con el &#8220;beneplácito de Washington&#8221;, en gran parte del Tercer Mundo y, después de 1990, también en otros lugares, como en India y en las &#8220;economías en vía de transición&#8221;; y una versión de las mismas políticas en las sociedades industriales más avanzadas, sobre todo en los Estados Unidos y Gran Bretaña.</p>
<p>Estas dos fases presentan notables diferencias. Muchos economistas definen la primera fase del capitalismo industrial de Estado con el nombre de &#8220;edad de oro&#8221; y califican de &#8220;edad de plomo&#8221; a la segunda, a la &#8220;era de la globalización&#8221;, que produjo en todo el mundo un deterioro de los parámetros macroeconómicos standard (tasa de crecimiento, productividad, inversión de capital, etc.) y acentuó la desigualdad.</p>
<p>En los países más ricos del mundo, los salarios de la mayor parte de la población quedaron estancados, cuando no disminuyeron. La jornada de trabajo sufrió un drástico aumento, mientras que las prestaciones de los sistemas de previsión y seguridad social fueron objeto de un repentino recorte. La evolución de los indicadores sociales entró a mediados de la década del setenta en un sostenido declive y, según una reciente y detallada investigación, ya llegó al nivel de hace cuarenta años.</p>
<p>Por lo general, <strong>se habla de la globalización contemporánea como de una expansión del &#8220;libre intercambio&#8221;, pero se trata de una expresión errónea</strong>. En buena medida, la gestión de los &#8220;intercambios&#8221; está concentrada y corresponde de hecho a transferencias interempresarias, a prácticas de &#8220;outsourcing&#8221; y a otras operaciones análogas.</p>
<p>A esto se suma una fuerte tendencia, extendida en todo el mundo económico, a <strong>establecer oligopolios y alianzas estratégicas entre empresas, paralelamente con una fuerte presión al sector estatal en el sentido de que se socialicen los riesgos y los costos</strong>, práctica que durante todo este período constituyó un factor clave de la economía de los Estados Unidos. Los acuerdos internacionales de &#8220;libre intercambio&#8221; se basan en complejas tramas de medidas liberalizadoras y proteccionistas, que permiten a las grandes empresas obtener enormes ganancias en muchos sectores que son de importancia vital (por ejemplo, el de productos farmacéuticos), mediante el recurso de vender a precios de monopolio medicamentos que se desarrollaron gracias a la contribución sustancial del sector público.</p>
<p><strong>La gente no cuenta</strong></p>
<p>En esta segunda etapa, la gran expansión de las transferencias especulativas de capitales de corto plazo impuso graves limitaciones a las opciones de planificación de los gobiernos, con lo que restringió la soberanía popular en los casos de sistemas políticos democráticos.</p>
<p>La naturaleza del &#8220;intercambio&#8221; sufrió un profundo cambio respecto de los años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Los productos industriales abundan actualmente en los países ricos, en gran parte en el ámbito de las transferencias entre empresas. Estas prácticas —e incluso la simple amenaza de su instrumentación— constituyen un arma muy poderosa contra los trabajadores y contra el propio funcionamiento de un sistema democrático.</p>
<p>Lo que está surgiendo es un sistema de &#8220;<strong>mercantilismo corporativo</strong>&#8221; en el cual las decisiones sobre la vida social, económica y política se concentran cada vez más en manos de grupos de poder privados, exentos de toda responsabilidad social: &#8220;instrumentos y tiranos del gobierno&#8221;, según la memorable frase de James Madison, que ya hace dos siglos había advertido sobre esta amenaza para la democracia.</p>
<p>No es extraño que los efectos de esta segunda etapa suscitaran una profunda reacción, una oposición de la opinión pública que revistió distintas formas en todo el mundo. El Foro Social mundial que acaba de reunirse en Porto Alegre ofreció una oportunidad de encuentro sin precedentes a las fuerzas populares procedentes de las más diversas regiones, tanto de los países más ricos como de los más pobres.</p>
<p>Supuso la posibilidad de desarrollar alternativas constructivas que puedan defender a la gran mayoría de la población mundial de los ataques a sus derechos humanos fundamentales y la oportunidad de reflexionar sobre la posible desarticulación de las concentraciones de poder ilegítimas, para dar así un espacio más amplio a la justicia y a la libertad.</p>
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		<title>Una buena cita</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 17:35:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores anarcocomunistas]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento obrero]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre anarcoindividualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre mutualismo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;La desarmonía, el antagonismo de intereses, son consecuencias de las instituciones presentes. Destruid el Estado, respetad la completa libertad del comercio, de la banca, de la casa de la moneda; que el derecho de posesión de la tierra esté limitado por la obligación de cultivarla; que sea libre, completamente libre, la competencia, dicen los anarquistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2008/10/malatesta2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-298" title="malatesta2" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2008/10/malatesta2-224x300.jpg" alt="" width="190" height="255" /></a></p>
<p><em>&#8220;La desarmonía, el antagonismo de intereses, son consecuencias de las instituciones presentes. Destruid el Estado, respetad la completa libertad del comercio, de la banca, de la casa de la moneda; que el derecho de posesión de la tierra esté limitado por la obligación de cultivarla; que sea libre, completamente libre, la competencia, dicen los anarquistas individualistas de la escuela de Tucker, y la paz reinará en el mundo: la renta económica, o sea la diferencia de valor, por productividad y por posición, de las varias partes del suelo desaparecerá naturalmente y la competencia nos conducirá naturalmente a la más provechosa utilización de las fuerzas naturales a beneficio de todos.&#8221; </em></p>
<p>- El individualismo en el anarquismo, de <strong>Errico Malatesta</strong>. La mejor y más sencilla definición de mutualismo.</p>
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		<title>Cálculo económico comunista IV</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2008/10/calculo-economico-comunista-iv/</link>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 16:31:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autores anarcocomunistas]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre anarcocomunismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre libre mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre mutualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo de mercado]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de un tiempo retomo el debate, Ardegas. Al principio insistes en que no será necesaria una jerarquía extensa de prioridades y en que bastarán unas pocas categorías de recursos para viabilizar el comunismo. Más adelante dices lo contrario: que deberán establecerse jerarquías, matrices de agregados, etc. ¿en qué quedamos? Al parecer, las comunidades solo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de un tiempo retomo el debate, Ardegas.</p>
<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2008/10/tarjeta-comunista.gif"><img class="alignnone size-medium wp-image-262" title="tarjeta-comunista" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2008/10/tarjeta-comunista-300x208.gif" alt="" width="239" height="166" /></a></p>
<p>Al principio insistes en que no será necesaria una jerarquía extensa de prioridades y en que bastarán unas pocas categorías de recursos para viabilizar el comunismo. Más adelante dices lo contrario: que deberán establecerse jerarquías, matrices de agregados, etc. ¿en qué quedamos?<br />
Al parecer, las comunidades solo tendrán que establecer las pinceladas de las jerarquías de producción (bienes primarios, secundarios, etc.), y a continuación serán equipos de expertos quienes se encarguen de detallar tales jerarquías para poder operar con ellas. Si es así –corríjeme si me equivoco-, estamos hablando de una economía planificada, a pesar de la pequeña descentralización inicial. Tendrá los mismos problemas de conocimiento, información y flexibilidad que los planes quinquenales soviéticos, además de que supondrá que serán los sabios quienes finalmente tendrán el poder de decidir qué es importante para la sociedad.</p>
<p>La gran ventaja del sistema de mercado sobre la planificación es que el flujo de información que necesitan los productores es enviado por los consumidores en el mismo acto de consumo. El consumidor no tiene que elaborar extensas encuestas, y nadie tiene que procesarlas de forma centralizada para enviarlas a los productores: todo se realiza instantáneamente y, lo más importante, de forma constante. Ante eso la planificación no puede competir.</p>
<p>Después intentas justificar esta deficiencia alegando que el sistema de mercado no es perfecto, ya que las necesidades de los pobres son subvaloradas. Esto es cierto, pero solo en el periodo de transición del estatismo al mercado libre, hasta que los trabajadores perciben su salario natural, los tipos son bajos y la riqueza es abundante. En este punto comentas que los bajos salarios no implican que el trabajador no esté recibiendo su producto completo: es posible que los trabajos poco valorados, aun recibiendo todo su producto, sean mal remunerados. Eso es cierto, pero en tal caso la señal que está enviando el mercado es que existe un exceso de productores en tal sector, y deberían ser retirados a otros más demandados. Así percibirían salarios más elevados.<span id="more-261"></span></p>
<p>En el asunto de los cuellos de botella vuelves a remitirte a soluciones que ya fueron contestadas: búsqueda de sustitutos, etc. Al final todo eso debe remitirse a una jerarquía de prioridades que, como digo arriba, es muy costosa y difícil de llevar a cabo.</p>
<p>Respecto a la escasez artificial del mercado, dices que se debe a que los productores entregan poco debido a que no tienen incentivos en hacerlo. No reparas en que esa es precisamente su virtud: dar solo hasta donde otros estén dispuestos a pagar, es decir, a intercambiar tu producto por el suyo. Empleando un término erróneo pero que puede ilustrar la cuestión, debe existir cierta “reciprocidad” en los intercambios: si el productor entrega más de lo que recibe –tomando como referencia los precios- existe un déficit, se están derrochando recursos.<br />
En el comunismo existen pocos incentivos para economizar los recursos y por tanto, es probable que se llegue a este tipo de situaciones. Incluso si los productores fueran bondadosos y quisieran dar tanto como les fuera posible, la tendencia sería a retirar recursos de sectores más productivos hacia ese sector.</p>
<p>En cuanto a la productividad marginal, dices que es un concepto inservible porque el trabajo no es un factor homogéneo. En realidad, es el propio sistema capitalista el que lo hace homogéneo, desincentivando el esfuerzo de los empleados. Los empleadores calculan un nivel de productividad por cada empleado (independientemente de que este nivel sea, realmente, el punto máximo al que el empleado pueda llegar) y compiten por ese modelo ficticio hasta que su remuneración iguala la productividad, descontando el interés. En el caso de las grandes corporaciones el problema es de información: los ejecutivos no saben cuánto pueden producir sus empleados, salvo que se trate de puestos visibles.<br />
En una cooperativa es más fácil acercarse al ideal de “a cada cual según su trabajo”.</p>
<p>No existe ningún secreto en lo de las “valoraciones mutuas”: en última instancia lo que se intercambia no son mercancías por dinero, sino mercancías por las mercancías que potencialmente pueden comprarse con ese dinero. Las “externalidades” (yo diría que se trata simplemente de cambios) en otros mercados suceden porque la transacción mercancías-dinero ha enviado información a otros actores de la economía, que actúan en consecuencia.</p>
<p>Luego dices:</p>
<p><em>“La principal contradicción del capitalismo y del sistema de mercado es la producción altamente socializada en contraste con la apropiación individual de la riqueza. El comunismo se propone abolir esta contradicción, socializando también el acceso a la riqueza.”</em></p>
<p>La contradicción del comunismo es, en cambio, que el esfuerzo de la producción es individual y la apropiación de la riqueza es social. Si en el capitalismo los capitalistas son “parásitos”, en el comunismo los parásitos son los holgazanes. El mutualismo supera a ambos, individualizando tanto la producción como el consumo.</p>
<p>(Aunque todo esto me parece más una cuestión de retórica que otra cosa).</p>
<p>Más adelante reconoces que, en efecto, el capitalismo actual es fruto del estatismo, pero que a pesar de ello los privilegios que este ha generado se mantendrán: las corporaciones conservarán las facilidades de financiación, economías de escala, de alcance, trato especial por parte de los proveedores, etc.</p>
<p>Varios comentarios sobre esto:</p>
<p>1)    Las corporaciones pueden, en gran parte, autofinanciarse con sus flujos de tesorería. A nadie le perjudica más que a ellas la banca libre, mediante la cual los obreros podrán acceder al crédito gratuito.<br />
2)    Las economías de escala son consecuencia de las subvenciones al transporte, la responsabilidad limitada, etc. Elimina la causa y desaparecerán las consecuencias.<br />
3)    En las cooperativas argentinas o italianas, por poner dos ejemplos, los proveedores tratan igual a los cooperativistas que a los antiguos dueños. Si pagan, no hay motivos para pensar que serán “arrinconados”.</p>
<p>También dices que los capitalistas retirarán sus capitales para presionar por el retorno del antiguo régimen. Pienso que sucedería lo contrario: a corto plazo los capitalistas, a excepción de los terratenientes, verían en la anarquía una oportunidad para hacer negocios libres de impuestos, aunque a corto y largo plazo perjudicará a muchos empresarios políticos (algunos de ellos serían expropiados para devolver la propiedad a sus auténticos dueños). Esa es una ventaja del mutualismo, que no necesita enfrentarse a los empresarios para superarlos y, por tanto, ese tipo de reacciones son menos probables que en el supuesto de una revolución comunista.</p>
<p>Los terratenientes sin duda protestarían, solo nos quedará doblegarlos por las armas.</p>
<p>Respecto a la aparente ineficiencia de la propiedad mutualista, <a href="http://www.mutualismo.org/?p=71">escribí</a> hace algún tiempo sobre ello (aunque me gustaría revisarlo). Esta forma de propiedad sí permite que se pueda comerciar con los derechos de uso, pero no con la tierra en sí, y eso es suficiente para mantener las ventajas y sortear los inconvenientes de la propiedad capitalista.</p>
<p>Por último, no he negado que sea necesario cargar con las externalidades a los contaminadores. Es probable que las compañías de seguridad innoven en ese aspecto para mantener los derechos de propiedad de sus asociados. Lo que digo es que, salvando casos flagrantes como la lluvia ácida, escapes de gas, uranio, etc. el propio mecanismo de mercado puede mantener el medio ambiente en buenas condiciones.</p>
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		<title>Chomsky habla de Irak</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2008/08/chomsky-habla-de-irak/</link>
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		<pubDate>Wed, 13 Aug 2008 23:11:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores anarcocomunistas]]></category>
		<category><![CDATA[antimilitarismo]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8" /><meta name="ProgId" content="Word.Document" /><meta name="Generator" content="Microsoft Word 10" /><meta name="Originator" content="Microsoft Word 10" /></p>
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<p><!--[if gte mso 10]><br />
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<p> <![endif]--></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Navegando por la <a href="http://www.marxismo.org/?q=node/1658">red</a></span><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"> me he encontrado con este interesante texto de Noam Chomsky sobre la guerra de Irak. Se trata de un análisis sobre los móviles y el desarrollo de la guerra, que evoca la vieja sentencia marxista sobre el Estado, según la cual <em>“el poder estatal moderno no es más que una junta administradora que gestiona los negocios comunes de toda la clase burguesa </em>[en este caso, de la clase corporativa]<em>”</em>. Aunque la sentencia es sesgada, apunten bien los nombres de las multinacionales que cita Chomsky; llegada la revolución debemos tener bien claro quiénes deben rendir cuentas de sus títulos de propiedad.</span></p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span style="font-family: Arial">Petroleras en Irak</span></strong></p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Por Noam Chomsky<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p><br />
</o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Pero lo cierto es que toda la invasión fue un crimen de guerra, el supremo crimen internacional. Y difiere de otros crímenes de guerra en que abarca toda la maldad que sigue. El acuerdo que negocian el Ministerio de Hidrocarburos de Irak y cuatro empresas petroleras occidentales plantea graves cuestiones acerca de la naturaleza de la invasión y ocupación del país árabe por parte de Estados Unidos. Esas cuestiones ciertamente serán presentadas por los candidatos presidenciales, seriamente discutidas en Estados Unidos, y por supuesto en el Irak ocupado, donde al parecer la población tiene un escaso papel en determinar el futuro de su país.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">En la actualidad se realizan negociaciones para que Exxon Mobil, Shell, Total y BP –socios originales hace varias décadas en la Compañía de Petróleo de Irak, a los que se han sumado Chevron y compañías petroleras más pequeñas– renueven las concesiones perdidas en el proceso de nacionalización cuando los productores de crudo se hicieron cargo de sus propios recursos. Los contratos, sin licitación, aparentemente redactados por las corporaciones petroleras con la ayuda de funcionarios estadunidenses, prevalecieron sobre ofertas de más de otras 40 compañías, entre ellas empresas de China, India y Rusia. <o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">“Hubo sospechas en muchas partes del mundo árabe y entre sectores del pueblo estadunidense de que Estados Unidos había ido a la guerra con Irak precisamente para asegurarse la riqueza petrolera que esos contratos intentan extraer”, escribió Andrew E. Kramer en el diario The New York Times.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">La alusión de Kramer a “sospechas” es el eufemismo del año. Aún más, es bastante probable que la ocupación militar tomó la iniciativa en restablecer las actividades de la odiada Compañía de Petróleo de Irak, que, como señaló Seamus Milne en el London Guardian, fue impuesta durante el mandato británico para “extraer la riqueza de Irak en un acuerdo célebre por su explotación”.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Los últimos informes indican que hay demoras en los acuerdos. Mucho de lo que ocurre está envuelto en el secreto y no sería sorprendente que emerjan nuevos escándalos.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">La demanda es muy intensa. En Irak existen posiblemente las segundas reservas más grandes de petróleo del mundo. Además, el petróleo iraquí es barato de extraer. No hay capa de hielo permanente, arenas de alquitrán o prospección en las profundidades marinas. Para los planificadores estadunidenses es imperativo que Irak continúe bajo su control como un obediente Estado dependiente que albergue sus bases militares en el corazón de las importantes reservas energéticas.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Que ésa fue la causa principal de la invasión resultó siempre clara pese a los pretextos sucesivos de las armas de destrucción masiva, los vínculos de Saddam Hussein con Al Qaeda, la promoción de la democracia y la guerra contra el terrorismo que, tal como se pronosticó, se agudizaría drásticamente a raíz de la invasión.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">En noviembre, esas preocupaciones se hicieron explícitas cuando el presidente George W. Bush y el primer ministro de Irak, Nuri Maliki firmaron una Declaración de Principios ignorando al Congreso de Estados Unidos y al Parlamento iraquí, así como a la población de ambas naciones.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">La declaración dejó abierta la posibilidad de una presencia militar estadunidense en Irak que se prolongaría de manera indefinida. Eso incluiría, al parecer, grandes bases aéreas que están siendo construidas en diferentes partes del país y la “embajada” en Bagdad, una ciudad dentro de una ciudad, que no se parece a ninguna otra sede diplomática en el mundo. Esas instalaciones no van a ser construidas para después abandonarlas.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">En la declaración se señaló también, de manera osada, que era necesario explotar los recursos de Irak. Se indicaba que la economía iraquí, esto es sus recursos petroleros, debe abrirse a la inversión extranjera, “especialmente a las inversiones estadunidenses”.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">La seriedad de este compromiso quedó subrayada en enero, cuando Bush signó una “declaración firmada” indicando que rechazaría todo proyecto de ley que restrinja el financiamiento “destinado a establecer alguna instalación militar o base con el propósito de proveer el emplazamiento permanente de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Irak” o a “ejercer el control de los recursos petroleros de Irak por parte de Estados Unidos”.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">No resulta sorprendente que la declaración causó de inmediato objeciones en Irak, entre otros sectores, en los sindicatos, que sobreviven bajo duras leyes antilaborales que Saddam instituyó y que la ocupación preserva.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">En la propaganda de Washington, quien está arruinando la dominación de Estados Unidos en Irak es Irán. La secretaria de Estado estadunidense Condoleezza Rice tiene una simple solución: los “ejércitos extranjeros” deben ser retirados de Irak: los de Irán, no los nuestros.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">La confrontación por los programas nucleares de Irán aumenta las tensiones. La política de “cambio de régimen” del gobierno de Bush hacia Irán es acompañada de amenazas de fuerza (en ese tema ambos candidatos presidenciales se unen a Bush). La política, según se ha informado, también incluye acciones terroristas dentro de Irán. Según los amos del mundo, esas acciones son legítimas.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">La mayoría del pueblo estadunidense está en favor de la diplomacia y se opone a la utilización de la fuerza. Pero la opinión pública parece irrelevante, y no solamente en este caso.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Una ironía es que Irak se está convirtiendo en un condominio estadunidense-iraní. El gobierno de Maliki es el sector de la sociedad iraquí más respaldado por Irán. El llamado ejército iraquí, que es apenas otra milicia, está en buena parte basado en la brigada Badr, que fue entrenada en Irán y luchó junto con los iraníes en la guerra entre Irak e Irán.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Nir Rosen, uno de los más astutos e informados corresponsales en la región, observa que el principal objetivo de los operativos de Estados Unidos y de Maliki, el clérigo Muqtada Sadr, tampoco es visto con simpatía por Irán. Sadr es independiente y tiene apoyo popular. Por lo tanto, es peligroso.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Irán “claramente respaldó al primer ministro Maliki y al gobierno iraquí contra lo que calificó de ‘grupos armados ilegales’ (del Ejército del Mehdi de Sadr) en el reciente conflicto en Basora”, señala Rosen. “Y eso no es sorprendente, dado que su principal representante en Irak, el Consejo Supremo Islámico, domina el Estado iraquí y es el principal respaldo de Maliki.”<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">En la revista Foreign Affairs, Steven Simon señala que la actual estrategia de contrainsurgencia de Estados Unidos “está acicateando las tres fuerzas que de manera tradicional han amenazado la estabilidad en los países de Medio Oriente: el sectarismo, el caudillismo y la mentalidad tribal”. El resultado podría ser “un Estado fuerte, centralizado, gobernado por una junta militar que recordaría” al régimen de Saddam.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Si Washington concreta sus objetivos, entonces sus acciones se justifican. Las reacciones son muy diferentes cuando Vladimir Putin tiene éxito en pacificar a Chechenia en un grado muy superior al que el general David Petraeus ha alcanzado en Irak. Pero de un lado están ellos, y del otro lado, nosotros. Los criterios son totalmente diferentes.<o:p></o:p></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">En Estados Unidos los demócratas se mantienen silenciosos debido al supuesto éxito de la ofensiva militar en Irak. Ese silencio refleja el hecho de que no hay críticas de la guerra basadas en principios. Para ese punto de vista, si alguien concreta sus objetivos, la guerra y la ocupación están justificadas. Y los acuerdos petroleros forman parte de esa justificación.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial">Pero lo cierto es que toda la invasión fue un crimen de guerra, en realidad, el supremo crimen internacional. Y difiere de otros crímenes de guerra en que abarca toda la maldad que sigue, en términos del juicio de Nuremberg. Ése es uno de los tópicos que no pueden ser discutidos, en el curso de la campaña presidencial, o en otra parte. ¿Por qué estamos en Irak? ¿Qué le debemos a los iraquíes por haber destruido su país? La mayoría del pueblo de Estados Unidos está en favor de la retirada de Irak. ¿Interesa su opinión?<o:p></o:p></span></p>
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		<title>El anarquismo izquierdista de Malatesta</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jul 2008 23:22:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores anarcocomunistas]]></category>
		<category><![CDATA[Sobre anarcocomunismo]]></category>

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		<description><![CDATA[por Milton Batiste (en Anti-State.com: http://www.anti-state.com/article.php?article_id=340) traducido por Fabricio Tedel para Mutualismo.org     Los anarquistas de izquierda hoy en día parece que odian el comercio más de lo que odian el Estado. Algunos están incluso dispuestos a apoyar las intervenciones gubernamentales como las leyes de salario mínimo y la reglamentación ambiental para combatir los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8" /><meta name="ProgId" content="Word.Document" /><meta name="Generator" content="Microsoft Word 10" /><meta name="Originator" content="Microsoft Word 10" /></p>
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<p style="background: white none repeat scroll 0% 0%; margin-bottom: 0.0001pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; vertical-align: top"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial; color: #444444">por <a href="mailto:miltonbatiste@hotmail.com"><u><span style="color: blue">Milton Batiste</span></u></a> (en Anti-State.com: <a href="http://www.anti-state.com/article.php?article_id=340" target="_blank"><u><span style="color: blue">http://www.anti-state.com/article.php?article_id=340</span></u></a>)<o:p></o:p></span></p>
<p style="background: white none repeat scroll 0% 0%; margin-bottom: 0.0001pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; vertical-align: top"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial; color: #444444">traducido por Fabricio Tedel para Mutualismo.org<o:p></o:p></span></p>
<p style="background: white none repeat scroll 0% 0%; margin-bottom: 0.0001pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; vertical-align: top"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial; color: #444444"><o:p> </o:p></span></p>
<p style="background: white none repeat scroll 0% 0%; margin-bottom: 0.0001pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; vertical-align: top"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial; color: #444444"><o:p> </o:p></span></p>
<p style="background: white none repeat scroll 0% 0%; margin-bottom: 0.0001pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; vertical-align: top"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial; color: #444444">Los anarquistas de izquierda hoy en día parece que odian el comercio más de lo que odian el Estado. Algunos están incluso dispuestos a apoyar las intervenciones gubernamentales como las leyes de salario mínimo y la reglamentación ambiental para combatir los (supuestos) efectos del comercio libre y la globalización. Estas personas podrían aprender una cosa o dos de Errico Malatesta. Tal vez, si leen libros. </span></p>
<p style="background: white none repeat scroll 0% 0%; margin-bottom: 0.0001pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; vertical-align: top"><img src="http://img77.imageshack.us/img77/161/malatestaec1.jpg" alt="Image Hosted by ImageShack.us" border="0" width="206" height="302" /></p>
<p style="background: white none repeat scroll 0% 0%; margin-bottom: 0.0001pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; vertical-align: top"><span style="font-size: 11pt; font-family: Arial; color: #444444"><br />
El hombre era un auténtico anarquista. Debido a la especial atención que le concedió la policía en Italia, Malatesta pasó casi la mitad de su vida en el exilio. Pudo, sin embargo, regresar a su país de nacimiento en 1919, después de haber vivido en Londres durante la guerra. Se convirtió en uno de las más influyentes activistas en el movimiento italiano.</p>
<p>La experiencia y dedicación de Malatesta se unió con el respeto que tenía en los círculos anarquistas. Umanità Nova, el diario anarquista documento en el que se fundó, tuvo, en su apogeo, una tirada de más de 50.000 ejemplares. No fue todo. El fascismo fue en aumento. Las autoridades cerraron el proyecto de Malatesta. El movimiento anarquista se volvió clandestino. Malatesta pasó los últimos cinco años de su vida bajo arresto domiciliario.</p>
<p>Errico Malatesta no fue un estudioso académico, pero dejó un rico legado de escritura. Su enfoque es, en cierto sentido, muy pragmático. Malatesta fue un comunista libertario que pensó que los individualistas antiestatistas deberían ser reconocidos como verdaderos anarquistas y darles la oportunidad de poner en práctica sus ideas.</p>
<p>A lo largo del siglo XIX y la primera década del siglo XX, los individualistas formaron una parte considerable del movimiento anarquista en los Estados Unidos. No hubo mayor número de individualistas en Europa, pero hubo algunos. Los anarquistas colectivistas de ese período estaban familiarizados con la tradición individualista. Muchos lo vieron como una fparte más o menos válida del movimiento anarquista.</p>
<p>Errico Malatesta examinó la posibilidad de acuerdos económicos individualistas en una sociedad anarquista. Escribió acerca de un mundo sin Estado, donde diferentes formas económicas que coexisten, cooperan y compiten:</p>
<p>&#8220;Probablemente todas las formas posibles de propiedad, uso de los medios de producción y todas las formas de distribución se experimentarán simultáneamente en el mismo o en diferentes lugares, y se fusionarán y adaptarán de diversas maneras hasta que la experiencia práctica identifique la mejor forma o formas &#8220;.</p>
<p>Malatesta había llegado a la no muy original, pero aún muy poco habitual, conclusión de que una sociedad anarquista debe basarse en la libertad. Muchos anarquistas de izquierda parecen estar tan obsesionados con sus propias visiones colectivistas que son incapaces de ver mucho mérito en la libertad de contratación y de asociación una vez que el Estado haya sido abolido. Malatesta señaló que &#8220;para una verdadera libertad, que es la anarquía, de existir, tiene que haber la posibilidad de elección, y que todo el mundo puede organizar su vida para adaptarse a ellos mismos, ya sea en líneas comunistas o individualistas, o cualquier mezcla de ambas.&#8221;</p>
<p>Malatesta se prevé una sociedad libre con &#8220;una multiplicidad de comunidades formadas por vecinos de las poblaciones y parentela, que tendrían una serie de relaciones diferentes entre sí, ya sea comunista o comercial.&#8221;</p>
<p>El comunismo sería la mejor opción, desde el pensamiento malatestiano, pero él esta muy dispuesto a probar sus errores. Y, sobre todo, estaba convencido de que la victoria de los ideales comunistas debían ser ganada &#8220;por la persuasión, sobre la base de las pruebas de los hechos.&#8221;</p>
<p>&#8220;Para concluir,&#8221; escribía Malatesta, &#8220;me parece que ningún sistema puede ser viable y realmente liberar a la humanidad de la esclavitud atávica, si no es el resultado del libre desarrollo.&#8221;</p>
<p>En otro sentido, Malatesta el punto de vista pragmático no es absoluto. Se dio cuenta de que nada bueno puede venir del Estado:</p>
<p>&#8220;Sostenemos que el Estado es incapaz del bien. En el ámbito internacional, así como de las relaciones individuales sólo puede combatir la agresión haciéndose él mismo agresor, sólo puede obstaculizar el delito organizando y cometiendo un crimen aún mayor.&#8221;<o:p></o:p></span></p>
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