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	<title>mutualismo.org &#187; Anti-estatismo</title>
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	<description>Libre mercado anticapitalista</description>
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		<title>Tres objeciones al mutualismo</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jun 2010 18:12:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Como quedó dicho en otros posts, podemos definir el mutualismo como un sistema económico y social basado en la libertad de contrato, la propiedad privada y los mercados libres, que toma el capitalismo actual como producto del privilegio y el monopolio promovidos por el Estado y aspira a una sociedad regida por cooperativas de trabajadores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/06/mutualismo-violeta.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-2202" title="mutualismo violeta" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/06/mutualismo-violeta-293x300.jpg" alt="" width="172" height="175" /></a></p>
<p>Como quedó dicho en otros posts, podemos definir el mutualismo como</p>
<blockquote><p>un sistema económico y social basado en la libertad de contrato, la propiedad privada y los mercados libres, que toma el capitalismo actual como producto del privilegio y el monopolio promovidos por el Estado y aspira a una sociedad regida por cooperativas de trabajadores y pequeños negocios, en un contexto político donde el Estado ha sido reemplazado -incluso en funciones tales como la ley, la seguridad o la justicia- por mutualidades, compañías de seguros y tribunales de arbitraje.</p></blockquote>
<p>Para quienes se hayan incorporado hace poco o quieran profundizar en esto del mutualismo, podéis visitar algunos posts antiguos (concretamente:<span style="text-decoration: underline;"><em> <a href="http://www.mutualismo.org/2009/10/%C2%BFminienciclopedia-mutualista/">este</a></em></span>, <a href="http://www.mutualismo.org/2009/12/minienciclopedia-ii-historia-del-termino-mutualismo/"><span style="text-decoration: underline;"><em>este </em></span></a>y <a href="http://www.mutualismo.org/2009/12/otra-definicion-de-mutualismo/"><span style="text-decoration: underline;"><em>este</em></span></a>), donde encontraréis información sobre el origen del término, definiciones sencillas y algo de bibliografía (no toda, todavía tengo pendiente un recopilatorio).</p>
<p>Sin embargo, después de todos estos años observo que las objeciones pueden distribuirse en tres grupos: las que proceden de los estatistas, que son escépticos con la posibilidad de una sociedad sin Estado; las que proceden de los capitalistas, que niegan la capacidad de los trabajadores para autogestionar sus puestos de trabajo; y las de los comunistas/socialistas, que rechazan el mercado, la propiedad privada y el dinero como intrínsecamente indeseables. Por tanto, me propongo aclarar las objeciones de nuestros adversarios como modo de explicar qué es el mutualismo, cómo funcionaría y por qué debería hacerlo así.</p>
<p><strong><br />
1. La objeción estatista: es necesario un agente como el Estado que, por encima de los individuos, imponga la ley, el orden y la justicia.</strong></p>
<p>En realidad, los servicios de ley, orden y justicia ya han sido provistos en sociedades no estatales: la <em>Lex Mercatoria</em>, el <a href="http://www.daviddfriedman.com/Academic/Iceland/Iceland.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>derecho medieval islandés</em></span></a>, <em><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://mises.org/journals/jls/1_2/1_2_1.pdf">irlandés</a></span></em> o anglosajón son buenos ejemplos de ello. Durante la Edad Media, los comerciantes de una ciudad podían mantener su ley cuando viajaban o vivían en otra ciudad (incluso transcurridas varias generaciones), sin necesidad de un Estado central común; y en la Arabia preislámica los pleitos entre tribus (incluso en el ámbito urbano) eran resueltos por mediación de personajes venerables, como lo fue el propio Mahoma.</p>
<p>Además, en la actualidad ya existen compañías de seguridad y tribunales de justicia (especialmente en EEUU) que complementan los servicios públicos cuando estos son incapaces de atender las demandas de los consumidores, por no mencionar la existencia de seguros o  tribunales privados encargados de dirimir contratos comerciales entre particulares [1]. Sobre esta base, las empresas podrían competir entre sí por ofrecer la mejor ley, orden y justicia al menor precio posible. Si los consumidores perciben con temor el conflicto con individuos de otras compañías, estas tendrían incentivos en establecer pactos entre sí, comprometiéndose a resolver pacíficamente los pleitos (lo que llevaría al desarrollo de tribunales de arbitraje elegidos colegiadamente, etc.). Las compañías más agresivas, al incurrir en mayores costos a causa de la guerra y los conflictos, tenderían a ser desplazadas del mercado por compañías más pacíficas y, por lo tanto, baratas. [2]</p>
<p>Naturalmente, estas empresas podrían tomar la forma de mutualidades: si en Japón existe una cooperativa de consumo de 300.000 miembros (<a href="http://geo.coop/node/322"><span style="text-decoration: underline;"><em>Seikatsu</em></span></a>) y en Suecia un<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/JAK_members_bank"><span style="text-decoration: underline;"><em> banco mutualista</em></span></a> de 40.000 socios, ¿por qué no podrían reconvertirse o ampliar sus servicios en una eventual sociedad postestatal?</p>
<p><strong>2. La objeción capitalista: las empresas descentralizadas o manejadas por sus trabajadores son ineficientes, y es improbable que proliferen en el contexto de un mercado libre.</strong></p>
<p>La evidencia empírica sugiere lo contrario: además de existir rentabilísimas redes de pequeñas empresas o cooperativas como Emilia Romagna (ver <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/un-mercado-sin-capitalistas/"><span style="text-decoration: underline;"><em>aquí</em></span></a> y <a href="http://www.mutualismo.org/2008/09/reportaje-de-emilia-romagna/"><em><span style="text-decoration: underline;">aquí</span></em>)</a>, <a href="http://www.mutualismo.org/2009/04/marrv-produccion-en-red-en-accion/"><span style="text-decoration: underline;"><em>MARRV</em></span></a> y <a href="http://www.mutualismo.org/2010/02/la-industria-textil-de-prato/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Prato</em></span></a>, que fabrican desde productos agrícolas hasta material militar, muchas grandes empresas de éxito implementan programas de &#8220;descentralización&#8221; y &#8220;empowerment&#8221; con la intención de aumentar la productividad de sus trabajadores: <a href="http://www.mutualismo.org/2009/07/1664/"><span style="text-decoration: underline;"><em>3M</em></span></a>, Volvo, <a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/%C2%A1taco-bell-para-sus-trabajadores/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Taco Bell</em></span></a>, Semco, Gore o Whole Foods son buenos ejemplos de ello.</p>
<p>Sin embargo, no existe un criterio neutro de eficiencia: las empresas grandes y jerárquicas son &#8220;eficientes&#8221; a la hora de coordinar grandes flujos de inputs en contextos poco competitivos (generados, a su vez, por barreras de entrada estatales y transportes subvencionados) y de percibir rentas derivadas de patentes y otros monopolios. En cambio, las empresas pequeñas y descentralizadas son más eficaces a la hora de mejorar constantemente sus métodos de producción (gracias a que quienes poseen la información -trabajadores o pequeños empresarios- son, a su vez, quienes toman las decisiones [3]) y cambiar de un producto a otro en función de los vaivenes de la oferta y la demanda -ventajas que solo pueden aprovecharse en contextos muy competitivos, innovadores y no protegidos por patentes.</p>
<p>Por este motivo, los mutualistas sospechan que un libre mercado conllevaría empresas más pequeñas y descentralizadas por término medio, en muchos casos poseídas por sus trabajadores.</p>
<p><strong>3. La objeción comunista/socialista: los mercados libres son intrínsecamente perversos y promueven la desigualdad. Aun si partiéramos de un mercado compuesto de pequeños propietarios y cooperativas, el mecanismo de la competencia restauraría de nuevo el capitalismo.</strong></p>
<p>En gran parte, esta objeción es heredera de la &#8220;teoría de la concentración de capitales&#8221; de Marx, según la cual cualquier mercado tiende al monopolio y a las crisis periódicas hasta que sus contradicciones internas lo conducen al comunismo.</p>
<p>Sin embargo, parte de una premisa falsa: que las empresas grandes son más eficientes que las pequeñas y, por tanto, tienden a desplazarlas siempre del mercado. En realidad, existen importantes deseconomías de escala que limitan el tamaño y la jerarquía de la empresa: existen problemas a la hora de motivar y controlar a los empleados, percibir la información idiosincrásica (especialmente la relativa al proceso de producción, que está en manos de los trabajadores), transmitir las órdenes a través de la organización o, sencillamente, gestionar una abrumadora cantidad de datos en ausencia de precios de mercado [4]. Además, los costes de distribución aumentan en proporción al tamaño de la planta, de modo que en un contexto de transportes privatizados las empresas pequeñas situadas cerca de los puntos de consumo obtendrían importantes ventajas.</p>
<p>Por otro lado, existe una leve correlación entre el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Coeficiente_de_Gini"><span style="text-decoration: underline;"><em>Coeficiente de Gini </em></span></a>(que mide la igualdad en la distribución de ingresos) y el <a href="http://heritage.org/index/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Índice de Libertad Económica</em></span></a>, a pesar de que en la actualidad no existe ningún país auténticamente libre.<br />
Conforme el capital se hace relativamente más abundante que el trabajo, los beneficios se reducen y el trabajo tiende a percibir su producto completo. La asimetría del capitalismo no descansa en el &#8220;laissez faire&#8221;, sino en las barreras de entrada que restringen la competencia entre capitalistas por acceder a la mano de obra, al tiempo que los trabajadores compiten ferozmente entre sí por reducir sus propios salarios [5].</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>[1]: Sobre esto, véase el artículo de Bruce Benson, <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.elindependent.org/articulos/article.asp?id=456"><em>Muchos de nosotros podemos atribuirnos el descenso del índice de delincuencia</em></a></span>, donde sintetiza algunos de los argumentos de su libro Justicia sin Estado.<br />
[2]: Sobre los pormenores de un sistema voluntario de protección y justicia véase Rothbard, <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://mises.org/rothbard/newlibertywhole.asp"><em>For a New Liberty</em></a></span>.<br />
[3]: Sobre la distorsión de las decisiones derivada del exceso de jerarquía, véase <a href="http://www.mutualismo.org/2009/06/lecciones-de-management-en-como-conoci-a-vuestra-madre/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Lecciones de management en Cómo conocí a vuestra madre</em></span></a>.<br />
[4]: Véase el debate que mantuve con LG sobre este asunto: <a href="http://www.mutualismo.org/2010/03/el-calculo-economico-en-la-empresa-multinacional-respuesta-a-lg/"><span style="text-decoration: underline;"><em>El cálculo económico en la empresa multinacional</em></span></a>.<br />
[5]: El mejor escrito sobre este asunto, del propio Tucker, se títula<a><em> </em></a><em><a href="http://isladelatortuga.fullblog.com.ar/post/socialismo-de-estado-y-anarquismo-nueva-version-761212428636/"><span style="text-decoration: underline;">Socialismo de Estado y Anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren</span></a></em>.</p>
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		<title>Sobre el mercado y la anarquía</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2010/05/sobre-el-mercado-y-la-anarquia/</link>
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		<pubDate>Fri, 07 May 2010 11:12:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marco Arrieta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[“Propongo que no evitemos ninguna pregunta, que no nos retiremos de ninguna conclusión, sino que sigamos la verdad adondequiera que nos lleve… Si las conclusiones a que lleguemos van en contra a nuestros prejuicios, que no dudemos; si desafían a instituciones que por mucho tiempo se han estimado como sabias y naturales, que no nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/05/freemarket.gif"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2186" title="freemarket" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/05/freemarket-300x182.gif" alt="" width="300" height="182" /></a></p>
<p><em>“Propongo que no evitemos ninguna pregunta, que no nos retiremos de ninguna conclusión, sino que sigamos la verdad adondequiera que nos lleve… Si las conclusiones a que lleguemos van en contra a nuestros prejuicios, que no dudemos; si desafían a instituciones que por mucho tiempo se han estimado como sabias y naturales, que no nos retrocedamos.”</em></p>
<p>- Henry George, <em>Progreso y Miseria</em>.</p>
<p>En los últimos años, se habla mucho por el cyberespacio sobre modernas tendencias económicas anarquistas, en las que convergen lo que para la mayoría de anarquistas socialistas es una contradicción: se trata de los controvertidos anarquismos de mercado. Este es un rótulo en el que caen diversos discursos libertarios, que tiene en común la idea de que el intercambio regular y “espontáneo” -es decir, el mercado- no se contradice con el ideal anarquista de igualdad y libertad, sin jerarquías. Para descubrir si esto es verdad, es necesario revisar la naturaleza del concepto de &#8216;mercado&#8217;, y que aspectos de este es posible que la Anarquía admita.</p>
<p>El mercado es, según la ciencia económica,  “el contexto donde confluyen los posibles oferentes y demandantes de productos a realizar intercambios”(definicion corriente de mercado). Ese deseo de intercambio es el motor del mercado; y no tiene ningún conflicto con el anarquismo en esencia, claro que la imagen del libre mercado que tenemos todos, es esa que los poderosos y los teorícos económicos nos quieren vender, donde el poder del dinero basado en su escaces artificial, los monopolios, las leyes que favorecen y dan privilegios a los que manejan el capital, y las barreras burocráticas, que convierten en una caricatura los conceptos teóricos en apariencia neutrales y justos (esa critica con matices se da incluso en los grupos mas liberales).</p>
<p>Pero que pasa si le agregamos el ideal de la anarquía al concepto: entonces tendríamos que decir que “realizan estos intercambios por propia voluntad, en igualdad de condiciones y sin autoridad o jerarquía que los regule”. Solo cumpliéndose estas condiciones, podría decirse que es en realidad mercado anarquista. Esto, según las tendencias de anarquismos de mercado, es lo que se llama “verdadero libre mercado”, un sistema espontáneo sin privilegios ni jerarquías, en el que nadie puede controlar las condiciones de los intercambios y todos pueden participar, en el que no existen barreras y, por lo mismo, confluyen  oferentes y demandantes en cantidades ilimitadas y en el que la información es transparente y verdadera. Si estas condiciones se cumplen, creo que no puede haber ningún anarquista que se oponga o considere que el mercado no es una posible forma de organización en anarquía.</p>
<p>No nos debemos olvidar de un último punto, que los amigos anarquistas socialistas no me perdonarían si omitiera: el mercado no puede ser una fuente posible de explotación del  hombre por el hombre; y, para que se cumpla esa última condición, es imprescindible aclarar que el “verdadero libre mercado” anarquista no  debería generar ningún tipo de renta, interés o beneficio sin trabajo.</p>
<p>Por lo dicho antes, el pensamiento anarquista debiera ser  favorable a una estructura económica de mercado, en la que el trabajador sea dueño del producto de su trabajo, para que espontáneamente -y no por un mandato- se manifieste la acción pura de las fuerzas del mercado. De esta manera, no es posible que se genere la propiedad privada de la tierra y de los depósitos de recursos naturales, menos aun, el lucro. En esta dinámica, la estructura social se organizaría a través del cooperativismo y la mutualidad. Consideremos que es la intervención del estado lo que diferencia al capitalismo de un “verdadero libre mercado”. Con la acción de la autogestión y la ausencia del estado, el capitalismo no sería posible, pues es una creación de la expropiación masiva histórica y del perfeccionamiento de algunas instituciones elementales, exógenas a la comunidad, como la emisión monopólica del dinero, la propiedad del suelo, el monopolio de la fuerza, las leyes, etc. Si un verdadero sistema libre voluntario autogestionado, que en términos neoliberales podría ser mal llamado “laissez faire”, fuera puesto en práctica, daría lugar a un organización libre sin la capacidad de extraer un beneficio sin trabajo de por medio o una renta del capital, pues estas serían nulas o insignificantes, una fórmula propuesta por el mutualismo desde hace más de un siglo.</p>
<p>“<em><strong>(&#8230;) la demanda para el consumo determina la dirección en la cual el trabajo se empleara en la producción.”</strong></em><em> </em><strong> </strong><strong>(Henry George, Progreso y Miseria,1879)</strong></p>
<p>Este principio, que determina la eficacia y eficiencia del mercado y que es utilizado en contra de la teoría de planificación central, también puede generar privilegios y limitar las libertades, siempre y cuando los actores económicos no tengan las mismas posibilidades de generar producción y consumo, en otras palabras no posean todas las facilidades de ingresar al mercado, así como de cambiar su producción. Esto implica que, al ser este tipo de mercado una entidad no inclusiva, solo puede generar y funcionar a partir de privilegios, lo que deviene en la desinformación para la producción eficaz y eficiente y la depredación del medio ambiente. Recordemos, además que la tan mentada democracia del mercado -cada consumidor puede “votar” cuando compra- no existe si no hay igualdad al acceder al mercado y a los medios de producción (recursos naturales).</p>
<p>Puede que el libre mercado sea la mejor opción de organización en su forma ideal, pero los mecanismos e instituciones creadas alrededor de este concepto son realmente de orden técnico (moneda) o jurídico (derechos de propiedad). Lamentablemente,  estos están, en la actualidad, en poder del Estado/Capital.</p>
<p>El orden sin jerarquía en el libre mercado es una opción de organización económica anarquista, pero para que funcione no debe creerse en él ciegamente, puesto que, en tanto es espontáneo, no necesariamente calza en la práctica -aunque sí en teoría- con los ideales de la anarquía. No obstante,  aun cuando es espontáneo, sigue siendo social y, por lo mismo, una institución humana que si degenerara en privilegio o jerarquía, será necesario indagar en sus mecanismos y modificar sus estructuras. Si consideramos el mercado actual, ese cambio de estructuras podrían ser, por ejemplo, reformas monetarias o reformas en la gestión de la propiedad de la tierra. Siendo la autogestión no jerárquica e igualitaria es el medio ideal para el estudio, debate y reformas de los mecanismos periféricos al mercado que lo condicionan , para llevar  la praxis económica mas cerca de la teoría del libre mercado.  Esto no debe considerarse como intervencionismo al libre mercado, sino como un afinamiento a las herramientas e instituciones periféricas de modo que funcionen más acorde con el concepto mismo de libre mercado y de la anarquía. La autogestión, los libres acuerdos y el consenso deben ser los métodos de resolución de todos los conflictos.</p>
<p><em>Werner onken, Economía de Mercado sin Capitalismo (extracto):</em></p>
<blockquote><p>.. De esa manera el dinero perdería su poder estructural sobre el ser humano y sobre los mercados y ya no podría llevar a la distribución injusta de ingresos y bienes. Además, la regulación exacta de la cantidad del dinero en circulación y la circulación garantizada por la oxidación harían posible la estabilización del poder adquisitivo de las monedas como peso, dólar o rublo.<br />
Mediante esta reforma monetaria Gesell veía el camino hacia un “estado social” en el cual los ingresos y bienes sean distribuidos de manera justa. En vez de la acumulación jerárquica de capital real y monetario y en vez del proletariado privado de medios de producción habría una sociedad burguesa de libres e iguales, en la cual ciudadanos económicamente independientes producirían con tiempo laboral flexible y venderían sus productos en mercados sin monopolios no sólo el interés del dinero sino también la renta territorial privada causaría injusticia social al impedir que el acceso a un bien esencial sea igual para todos.-crear el acceso igualitario de la gente a los territorios y al mercado. (<em>Teología y Economía de la liberación</em>, América latina, 500 años de muerte, despojo y explotación,Febrero 2002)</p></blockquote>
<p>Si además de estos mecanismos que rodean el funcionamiento del mercado  actual (moneda y propiedad), encontramos que hay otros que afecten el desarrollo del libre mercado o violenten los principios de la Anarquía, estos deben ser estudiados y si es necesario reformulados, con el fin de que el mercado sirva a un orden justo y pleno de libertades.</p>
<p>Para que el mercado sea eficiente y eficaz y tenga, además, dimensión humana, no debe aniquilarse la competencia. En el mercado, tiene que existir (1) la “facilidad de acceder a él “ y (2) la “facilidad de adaptarse a sus requerimientos”; de lo contrario, hablaríamos de un mercado excluyente y eso genera solo oligopolios o monopolios que eliminan  la cualidad de ser libre del mercado.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>La transferencia de población del campo a la ciudad</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Apr 2010 09:17:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Haciendo abstracción de la historia, si desde el Neolítico las sociedades se hubieran regido por parámetros libertarios, la transferencia de población del campo a la ciudad (y la misma aparición de las ciudades) habría seguido los siguientes pasos: 1.    En primer lugar, la sociedad estaría compuesta de campesinos dedicados única y exclusivamente a la producción [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/04/campo-paraguayo.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-2170" title="campo paraguayo" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/04/campo-paraguayo-300x224.jpg" alt="" width="225" height="168" /></a></p>
<p>Haciendo abstracción de la historia, si desde el Neolítico las sociedades se hubieran regido por parámetros libertarios, la transferencia de población del campo a la ciudad (y la misma aparición de las ciudades) habría seguido los siguientes pasos:</p>
<p>1.    En primer lugar, la sociedad estaría compuesta de campesinos dedicados única y exclusivamente a la producción directa de bienes de subsistencia.<br />
2.    Conforme aumentase el excedente de producción (intensificación económica, mejora climática, etc.), los campesinos podrían saciar necesidades menos apremiantes, dedicando una parte cada vez mayor de su <em>output</em> a la adquisición de bienes manufacturados (vestido, calzado, etc.).<br />
3.    A causa de esta nueva demanda, parte de la industria campesina, dedicada al autoconsumo familiar, encontraría más rentable la venta para el mercado, restando tiempo de trabajo a las tareas del campo. Así surgirían la división social del trabajo y el artesanado especializado.<br />
4.    Si la demanda está lo suficientemente extendida territorialmente, los artesanos especializados tenderán a ocupar lugares centrales para minimizar los costes de desplazamiento de la mayoría de sus consumidores, dando lugar a las ciudades (que pueden superponerse a lugares de intercambio campesino tradicionales, etc.).</p>
<p>Parcialmente, el nacimiento de las ciudades durante la Edad del Cobre y el renacimiento urbano del siglo XI siguieron pautas similares, si excluimos loa intervención de las élites, la centralización administrativa, la aparición del Estado y los privilegios ciudadanos.</p>
<p>El primer modelo supone que la ciudad nace para saciar las necesidades del campo (donde hasta la actualidad sigue viviendo la mayor parte de la población mundial), pero, una vez organizada, los ciudadanos tienen incentivos en emplear su fuerza concentrada para subordinar al campo: pueden dar lugar a los primeros Estados que centralicen el excedente agrario; pueden excluir a los foráneos de las actividades urbanas, inflando artificialmente su rentabilidad; pueden gravar las actividades agrarias para subvencionar las actividades urbanas (administrativas e industriales); o pueden infringir los derechos de propiedad campesinos para forzar la emigración y aumentar los beneficios de los empleadores de trabajo urbanos (<em>enclosures</em>, etc.).</p>
<p>Incluso hoy, muchos países en desarrollo sufren la agresión de los cultivos transgénicos, que contaminan los campos circundantes e impiden la producción tradicional, arruinando a los pequeños propietarios e incentivando su emigración -con el beneplácito o la connivencia del Estado.</p>
<p>En todos estos casos, la transferencia de riqueza y población (la una sigue a la otra) tiene como base la agresión institucionalizada, que modifica los precios relativos de los diferentes empleos y, por lo tanto, el modo de ocupar el territorio.</p>
<p>En gran parte, la intervención estatal en el campo ha determinado las relaciones entre capital y trabajo hasta la actualidad, y parece imposible imaginar cómo se habrían desarrollado las ciudades y la industria en un contexto puramente libertario.</p>
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		<title>Contrato u organismo &#8211; Benjamin Tucker</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2010/02/contrato-u-organismo-benjamin-tucker/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 18:25:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tucker no escribió jamás un libro que pueda llamarse &#8220;teórico&#8221; (Instead of a Book era un recopilatorio de pequeños artículos, sin demasiada coherencia interna), a pesar de que leyó muchos. Su modo favorito de expresarse era el debate; la confrontación de ideas con un adversario -real o imaginario- que le ofreciera el pretexto para apuntar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/02/liberty.gif"><img class="alignnone size-medium wp-image-2134" title="liberty" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2010/02/liberty-202x300.gif" alt="" width="159" height="237" /></a></p>
<p>Tucker no escribió jamás un libro que pueda llamarse &#8220;teórico&#8221; (<em>Instead of a Book</em> era un recopilatorio de pequeños artículos, sin demasiada coherencia interna), a pesar de que leyó muchos. Su modo favorito de expresarse era el debate; la confrontación de ideas con un adversario -real o imaginario- que le ofreciera el pretexto para apuntar los puntos flacos de su interlocutor y exponer sus propios argumentos. Y este artículo, <em>Contrato u organismo</em>, es un buen ejemplo de ello.</p>
<p><a href="http://fair-use.org/benjamin-tucker/instead-of-a-book/contract-or-organism"><span style="text-decoration: underline;"><em>El artículo en sí </em></span></a>-que es uno de mis preferidos- aborda el clásico problema de una sociedad post-estatal. Desde Proudhon, aquello de &#8220;disolver el Estado en el organismo económico&#8221; o de &#8220;reemplazar el gobierno por el contrato&#8221; ha sido malinterpretado o mal entendido por muchos de los adversarios del anarquismo. En este caso,Tucker, equiparando a los anarquistas con unos supuestos &#8220;partidarios del pago voluntario de impuestos&#8221;, expone la brillante idea de una sociedad donde distintas compañías compiten entre sí por ofrecer los servicios que previamente proveía el Estado.</p>
<p><strong>Contrato u organismo</strong></p>
<p>Está teniendo lugar una muy interesante y valiosa discusión en el London Jus en relación a la cuestión del pago obligatorio de impuestos frente al pago de impuestos voluntario. En el número del 17 de junio hay un comunicado de F. W. Read, en el que aparece el siguiente párrafo:</p>
<blockquote><p>La propuesta del pago de impuestos voluntario significa realmente la disolución del Estado en sus átomos constituyentes, permitiéndoles que se recombinen como quieran, o que no se recombinen de ninguna forma, lo cual podría suceder. No existiría forma de prevenir la existencia de cinco o seis “Estados” en Inglaterra, ¡y los miembros de todos esos “Estados” podrían estar viviendo en la misma casa! La propuesta, me parece, es el resultado de una idea de quienes consideran que el Estado está o debería estar fundado en el contrato, del mismo modo que una compañía por acciones. Es una idea similar a la de la extinta teoría del “contrato original”. Se pensaba que el Estado tenía que descansar en el contrato. No ha existido contrato alguno en tiempos históricos; por tanto, se asumía que hubo un contrato prehistórico. Los partidarios del pago de impuestos voluntario dicen que nunca ha habido ningún contrato; que por tanto el Estado nunca ha tenido una base ética; y que por lo tanto no haremos un contrato. La explicación de todo este asunto, creo, es aquella dada por el Sr. Wordsworth Donisthorpe, -a saber, que el Estado es un organismo social, que se ha desarrollado como cualquier otro organismo, y que no requiere fundamentarse en el contrato, original o actual, más que cualquier otro organismo.</p></blockquote>
<p>La idea de que los partidarios del pago de impuestos voluntario objetan al Estado precisamente el hecho de que no descansa en el contrato, y desean sustituirlo por el contrato, es estrictamente correcta, y me complace ver (por primera vez, si la memoria no me falla) que nuestros oponentes lo comprenden. Pero el Sr. Read oscurece su afirmación con la anotación previa de que la propuesta del pago de impuestos voluntario es “el resultado de una idea…que el Estado está o debería estar fundado en el contrato”. Esto sería cierto si las palabras que he señalado en cursiva se hubieran omitido. Ha sido la inclusión de esas palabras lo que ha dado base al escritor para su analogía, de lo contrario sin fundamento, entre los anarquistas y los seguidores de Rousseau. Los últimos sostienen que el Estado se originó por contrato; y que las personas de hoy en día, aunque no firmaran tal contrato, están atadas a él. Los anarquistas, por el contrario, rechazan que tal contrato se haya realizado jamás; declaran que, de haberse hecho, no podría imponerse sobre aquellos que no lo firmaron; y reivindican el derecho de cerrar contratos por sí mismos como gusten. La postura de que un hombre debería firmar sus propios contratos, lejos de ser análoga a aquella que lo hace sujeto de contratos ajenos, es su directa antítesis.</p>
<p>Es rigurosamente cierto que el pago voluntario de impuestos no “prevendría la existencia de cinco o seis ‘Estados’ en Inglaterra” y que los “miembros de todos esos ‘Estados’ podrían estar viviendo en la misma casa”. Pero no veo razón para la exclamación que añade el Sr. Read tras este apunte. ¿Qué sucede? Hay más de cinco o seis Iglesias en Inglaterra, y pasa a menudo que los miembros de varias de ellas viven en la misma casa. Hay más de cinco o seis compañías de seguros en Inglaterra, y no es de ningún modo inusual que los miembros de una misma familia aseguren sus vidas o sus bienes contra fuego o accidentes en diferentes compañías. ¿Se sigue algún daño de esto? ¿Por qué, entonces, no debería haber un considerable número de asociaciones defensivas en Inglaterra, en las que la gente, incluso miembros de la misma familia, pudiera asegurar sus vidas o sus bienes contra asesinatos o robos? Aunque el Sr. Read ha captado una idea de los partidarios del pago de impuestos voluntario, temo que no ve con claridad otra de ellas –a saber, la idea de que la defensa es un servicio como cualquier otro; que es un trabajo tanto útil como deseado; que por lo tanto es un bien económico sujeto a la ley de la oferta y la demanda; que en un libre mercado esta mercancía sería ofrecida al coste de producción; que, en competencia, el patrocinio iría a aquellos que proporcionaran el mejor artículo al menor precio; que la producción y venta de esta mercancía está ahora monopolizada por el Estado; que el Estado, como casi todos los monopolistas, carga precios exorbitantes; que, como casi todos los monopolistas, ofrece un artículo despreciable, o casi despreciable; que, del mismo modo que un monopolista de comida produce a menudo veneno en lugar de alimento, el Estado aprovecha su monopolio sobre la defensa para ofrecer agresión en lugar de protección; que, del mismo modo que los consumidores de uno pagan para ser envenenados, los consumidores del otro pagan para ser esclavizados; y finalmente, que el Estado excede a todos sus competidores monopolistas en la medida en que disfruta del privilegio especial de forzar a todo el mundo a comprar su producto, quieran hacerlo o no. Si, después de todo, hubiera cinco o seis “Estados”, la gente, creo yo, sería capaz de comprar la mejor seguridad a un precio razonable. Y lo que es más –cuanto mejores fueran sus servicios, menos necesarios serían, de modo que la multiplicación de los “Estados” llevaría a la abolición del Estado.</p>
<p>Todas estas consideraciones, sin embargo, están anuladas, en opinión del Sr. Read, por su aserto final de que “el Estado es un organismo social”. Toma esto como la “explicación de todo el problema”. Pero yo no puedo ver en ello más que otra observación irrelevante. Pregunto otra vez: ¿qué sucede? Suponga que el Estado es un organismo, &#8211; ¿y qué? ¿Qué se infiere de ello? ¿Que por lo tanto el Estado es permanente? Pero, ¿qué es la historia sino un registro de la disolución de organismos y el nacimiento y desarrollo de otros que, a su vez, acabarán disolviéndose? ¿Está el Estado exento de este mandato? Si así lo cree, ¿por qué? ¿Qué lo demuestra? ¿El Estado es un organismo? Sí; igual que un tigre. Pero a menos que me lo encuentre donde no tenga una pistola, su organismo se desorganizará rápidamente. El Estado es un tigre en busca de gente para devorar, y la gente tiene que matarlo o herirlo. Su propia seguridad depende de ello. Pero el Sr. Read dice que no puede hacerse. “De ningún modo puede restringirse el poder del Estado”. Esto debe ser muy decepcionante para el Sr. Donisthorpe y Jus, que están trabajando para restringirlo. Si el Sr. Read está en lo cierto, su ocupación es una pérdida de tiempo. ¿Está en lo cierto? A menos que pueda demostrarlo, los partidarios del pago de impuestos voluntario y los anarquistas continuarán su trabajo, animados por la creencia de que el compulsivo y agresivo Estado está destinado a morir.</p>
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		<title>Roderick Long sobre la reforma sanitaria</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/12/roderick-long-sobre-la-reforma-sanitaria/</link>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 13:30:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace unos días apareció en un periódico de Auburn (EEUU) una carta de Roderick Long, donde carga contra republicanos y demócratas a propósito de la reforma sanitaria, sugiriendo una auténtica solución de libre mercado -las cooperativas sanitarias, actualmente constreñidas por las regulaciones estatales. Es sencillamente genial (la negrita es mía): Republicans promise to protect us [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/12/democratas-y-republicanos.png"><img class="alignnone size-full wp-image-2087" title="democratas y republicanos" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/12/democratas-y-republicanos.png" alt="" width="151" height="176" /></a></p>
<p>Hace unos días apareció en un periódico de Auburn (EEUU) una <a href="http://aaeblog.com/2009/12/18/healthcare-con/#comments"><span style="text-decoration: underline;"><em>carta de Roderick Long</em></span></a>, donde carga contra republicanos y demócratas a propósito de la reforma sanitaria, sugiriendo una auténtica solución de libre mercado -las cooperativas sanitarias, actualmente constreñidas por las regulaciones estatales. Es sencillamente genial (la negrita es mía):</p>
<blockquote><p>Republicans promise to protect us against big government, while Democrats promise to protect us against big business.<br />
But <strong>in practice, both parties consistently support a partnership between big government and big business, at the expense of ordinary people</strong>. They bicker over which partner is to be dominant; but neither party ever seriously threatens the overall partnership.<br />
The healthcare bill is a case in point.<br />
<strong>Democrats have portrayed it as an assault on the power of insurance companies – as if those companies won’t benefit enormously from a provision requiring everyone to buy health insurance</strong> (with or without the public option).<br />
The Republicans, for their part, portray their defense of the status quo as a defense of the free market. But <strong>the status quo in healthcare is no free market; it’s a system of massive, ongoing government intervention on behalf of insurance companies, pharmaceutical companies, and the medical establishment.</strong><br />
Democrats and Republicans disagree only over the precise flavor of intervention, not the amount. <strong>The question is always whether decisions about your healthcare should be made by bureaucrats, or instead by plutocrats – never by you.</strong><br />
<strong>A century ago, a vibrant system of health cooperatives, run not by bureaucrats or plutocrats but by the working class, was dramatically reducing healthcare prices and boosting patient autonomy</strong> – until government regulation shut the system down. (University of Alabama history professor David Beito documents the story in his book From Mutual Aid to the Welfare State.)<br />
<strong>If Republicans really care about free markets, and if Democrats really care about the poor, why doesn’t either party work to repeal those laws and allow the cooperative system to return?</strong></p></blockquote>
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		<title>Iron Fist (III): el dominio ideológico</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/11/iron-fist-iii-el-dominio-ideologico/</link>
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		<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 22:28:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores mutualistas]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Izquierda libertaria]]></category>
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		<category><![CDATA[Sobre anarcoindividualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ética libertaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Kevin Carson El dominio ideológico es el proceso por el cual los explotados pasan a ver el mundo a través de la estructura conceptual de sus explotadores. Actúa en primer lugar para encubrir el conflicto de clase y la explotación detrás de la cortina de humo de la “unidad nacional” o el “bienestar general”. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2042" title="1984" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/11/1984.jpg" alt="1984" width="245" height="132" /></p>
<p>Por Kevin Carson</p>
<p>El dominio ideológico es el proceso por el cual los explotados pasan a ver el mundo a través de la estructura conceptual de sus explotadores. Actúa en primer lugar para encubrir el conflicto de clase y la explotación detrás de la cortina de humo de la “unidad nacional” o el “bienestar general”. Aquellos que apuntan al papel del Estado como garante de los privilegios de clase son denunciados, en tonos teatrales de ultraje moral, por “lucha de clases”. Si alguien es tan intolerablemente “extremista” como para describir la intervención estatal masiva y la subvención en la que descansa el capitalismo corporativo, es reprendido por su “retórica de clases marxista” (Bob Novak) o por “retórica de barón ladrón” (el secretario del Tesoro O’Neill).</p>
<p>La estructura ideológica de la “unidad nacional” se lleva al punto de que “este país”, “esta sociedad”, o “nuestro sistema de gobierno” se han erigido como objeto de gratitud por “la libertad de que disfrutamos”. Solo los más antipatrióticos advierten de que nuestras libertades, lejos de sernos garantizadas por un generoso y benevolente Estado, fueron ganadas por pasadas resistencias contra el Estado. Las cartas y leyes de derechos no fueron concedidas desde el Estado, sino forzadas al Estado desde abajo.</p>
<p>Si nuestras libertades nos pertenecen por derecho de nacimiento, como un hecho moral de la naturaleza, de ahí se sigue que no debemos nada al Estado por abstenerse de violarlas, del mismo modo que no le damos las gracias a otro individuo por abstenerse de robarnos o matarnos. La simple lógica implica que, en lugar de ser agradecidos al “país más libre de la tierra”, deberíamos sublevarnos cada vez que inflinge nuestra libertad. Después de todo, así es como obtuvimos nuestra libertad en primer lugar. Cuando otro individuo nos coge la cartera para enriquecerse a nuestra costa, nuestro instinto natural es resistir. Pero gracias al patriotismo, la clase dominante puede transformar su mano robacarteras en la “sociedad” o “nuestro país”.</p>
<p>El presidente de la JCS, discutiendo la postura de “defensa”, preferirá las “amenazas a la seguridad nacional” a que se enfrentan los EEUU con un gesto dramático y describir las fuerzas armadas de algún enemigo oficial como China como más allá de las “exigencias defensivas legítimas”. El camino más rápido de ponerse al margen de la sociedad es apuntar que todas esas “amenazas” implican lo que está haciendo algún país al otro lado del mundo a cientos de millas dentro de sus propias fronteras. Otra ofensa contra la adoración de la patria consiste en juzgar las acciones de los Estados Unidos, en sus operaciones globales para hacer del Tercer Mundo un lugar seguro para ITT y United Fruit Company, con el mismo criterio que las “exigencias de defensa legítimas” que se aplican a China.</p>
<p>Para la ideología oficial, las guerras de Estados Unidos se libran por definición “por nuestras libertades”, para “defender nuestro país”, o en el adulador mundo de Maudllin Albright, por un deseo desinteresado de promover la “paz y la libertad” en el mundo. Sugerir que los verdaderos defensores de nuestras libertades se levantan en armas contra el Estado, o que la seguridad nacional del Estado es una amenaza para nuestras libertades mayor que cualquier enemigo externo al que nos hemos enfrentado jamás, es imperdonable.<br />
Por encima de todo, los buenos americanos no deben advertir a todos esos consejeros militares enseñando a los escuadrones de la muerte cómo golpear a los líderes sindicales en la cara y dejarlos en la cuneta, o  cómo usar adecuadamente las pinzas contra los testículos de los disidentes. Los crímenes de guerra solo son cometidos por potencias derrotadas. (Pero como los nazis aprendieron en 1945, los criminales de guerra desempleados pueden encontrar trabajo normalmente con la nueva potencia hegemónica).</p>
<p>Después de un siglo y medio de adoctrinamiento patriótico por el sistema de educación estatal, los americanos han interiorizado concienzudamente la versión “little red schoolhouse” de la historia estadounidense. Esta devoción autoritaria está diametralmente opuesta a las creencias de quienes se levantaron en armas en la Revolución, con lo que la ciudadanía ha olvidado en gran parte qué significa ser americano. De hecho, los auténticos principios del americanismo han estado delante de sus narices. Dos siglos atrás, los ejércitos permanentes eran temidos como una amenaza para la libertad y un campo de cultivo para las personalidades autoritarias; el servicio militar obligatorio estaba asociado a la tiranía de Cromwell; se veía el trabajo asalariado como algo incongruente con la independencia de espíritu de un ciudadano libre. Hoy en día, dos siglos más tarde, los americanos están tan prusianizados por sesenta años de estado cuartel y “guerras” contra un enemigo interno u otro, que tienden a arrodillarse a la señal del uniforme. Los evasores de impuestos son comparados con los abusadores de niños. Mucha gente trabaja para alguna burocracia estatal o corporativa centralizada, donde se espera que obedezcan las órdenes de sus superiores, trabajen bajo constante subordinación e incluso meen sobre los novatos cuando se les ordene.</p>
<p>Durante las épocas de guerra, se convierte en antipatriótico criticar o cuestionar al gobierno, y disentir se identifica con la deslealtad. La creencia absoluta y la obediencia en la autoridad son los tests del “americanismo”. La guerra exterior es una herramienta muy útil para manipular la conciencia popular y poner bajo control a la población nacional. La guerra es la forma más fácil de otorgar vastos e innumerable poderes nuevos al Estado. La gente es obediente casi sin crítica justo en el momento que necesitan estar más alerta.</p>
<p>La mayor ironía es que, en un país fundado por la revolución, el “americanismo” se define como el respeto a la autoridad, y la resistencia como “subversión”. La Revolución fue una revolución, de hecho, en la que las instituciones políticas nacionales de las colonias fueron derrocadas por la fuerza. Fue, en muchos tiempos y lugares, una guerra civil entre clases. Pero como Voltairine de Cleyre escribió hace un siglo en “Anarchism and American Traditions”, la versión de los libros de historia es que se trató de un conflicto patriótico entre nuestros “Padres fundadores” y el enemigo extranjero. Aquellos que citan todavía a Jefferson sobre el derecho de la revolución son apartados como “extremistas” marginales, a ser atrapados en la próxima histeria de guerra o en la próxima caza de rojos.</p>
<p>Esta construcción ideológica de un “interés nacional” unificado incluye la ficción de un cuerpo “neutral” de leyes, que oculta la naturaleza explotadora del sistema de poder bajo el que vivimos. Bajo el capitalismo corporativo las relaciones de explotación son mediadas por el sistema político hasta un punto desconocido bajo los sistemas de clase anteriores. Bajo el esclavismo y el feudalismo, la explotación era concreta y estaba personalizada en las relaciones del productor con el amo. El esclavo y el campesino conocían exactamente quién le estaba fastidiando. El trabajador moderno, por otro lado, siente una sensación dolorosa, pero tiene solo una idea vaga de dónde proviene.</p>
<p>Más allá de su función de enmascarar los intereses de la clase dominante detrás de una fachada de “bienestar general”, la hegemonía ideológica también produce divisiones entre los gobernados. A través de campañas contra los “tramposos del sistema” y los “agotados”, así como de demandas para “ser duro con el crimen”, la clase dominante consigue canalizar la hostilidad de las clases media y trabajadora contra la clase sumergida.</p>
<p>Especialmente nauseabundo es el fenómeno del “populismo multimillonario”. Señala la bancarrota del sistema y reclama su “reforma”, clama por la guerra contra el crimen y, disfrazado de una retórica pseudopopulista, identifica a la clase sumergida como el parásito principal que vive del trabajo de los productores. Dado su universo simbólico de “ah, apesta”, pensarías que Estados Unidos es un mundo de Readers Digest/Norman Rockwell sin otra cosa que pequeños empresarios y granjeros familiares, por una parte, y tramposos del sistema, maleantes, líderes sindicales y burócratas por el otro. Escuchándolos a ellos no sospecharás ni siquiera que existan multimillonarios y corporaciones globales, y mucho menos que pudieran existir para beneficiarse de ese “populismo”.</p>
<p>En el mundo real, las corporaciones son el mayor cliente del Estado de bienestar, las mayores bancarrotas son los archivos corporativos del capítulo once, y los peores crímenes se cometen en los despachos de las corporaciones en lugar de en las calles. El verdadero atraco contra el productor medio consiste en el beneficio y la usura, extraídos solo con la ayuda del Estado –el verdadero “gobierno grande” que tenemos encima. Pero mientras la clase trabajadora y la clase sumergida permanecen ocupadas luchando entre sí, no perciben quién les está robando realmente a ellas.</p>
<p>Como decía Stephen Biko, “el arma más poderosa de los opresores es la mente de los oprimidos”.</p>
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		<title>La sanidad mutualizada (en condiciones extremas)</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 13:35:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[A través de Albert Esplugas llego a este post de Luis Carlos donde se pasa revista al verdadero panorama sanitario de la India. Al parecer, el 72% de los indios no puede costearse la sanidad privada, pero los servicios públicos son tan deficientes que no tienen más remedio que recurrir a médicos y curanderos locales. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2015" title="WELFARE STATE" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/11/WELFARE-STATE.jpeg" alt="WELFARE STATE" width="182" height="180" /></p>
<p>A través de <span style="text-decoration: underline;"><em><a href="http://wwww.albertesplugas.com">Albert Esplugas</a></em></span> llego a este post de <a href="http://otraeconomia.blogspot.com/2008/08/sanidad-low-cost.html"><em><span style="text-decoration: underline;">Luis Carlos</span></em></a> donde se pasa revista al verdadero panorama sanitario de la India.</p>
<p>Al parecer, el 72% de los indios no puede costearse la sanidad privada, pero los servicios públicos son tan deficientes que no tienen más remedio que recurrir a médicos y curanderos locales. Sin embargo, a la hora de operaciones serias o análisis, incluyendo cirugía coronaria, neurocirugía o trasplantes (los indios tienen tres veces más posibilidades de sufrir enfermedades cardíacas por razones genéticas) contratan micro-seguros de cobertura limitada a este tipo de servicios, en muchos casos a través de sociedades mutualistas como la <a href="http://www.yeshasvini.org/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Cooperativa de Agricultores de Yeshasvini</em></span></a>. Esta organización, por cierto, es la mayor mutua sanitaria del mundo por número de asociados, y mantiene 135 hospitales en su región.</p>
<p>A propósito, me viene a la cabeza el <em><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://libertariannation.org/a/f12l3.html">relato de Roderick Long</a></span></em> sobre la sanidad occidental antes del Estado del Bienestar, cuando las mutualidades obreras ofrecían servicios médicos a sus asociados por apenas unas pocas libras o dólares anuales.</p>
<p>La pregunta que todo libertario debería hacerse es: ¿quién se quedaría sin sanidad cuando el trabajo reciba su producto completo, es decir, cuando los salarios sean más altos y el precio de las mercancías –especialmente los fármacos- sea notablemente más bajo?</p>
<p>Como sugieren Larry Gambone y<a href="http://www.mutualismo.org/2008/07/descentralizacion-y-mutualizacion-de-los-servicios-publicos/"> <em>Kevin Carson</em></a>, una solución plausible sería mutualizar la sanidad pública, de modo que los servicios médicos rutinarios estén tan descentralizados y junto a las comunidades receptoras como sea posible, dejando los grandes hospitales a un nivel regional. La <em>sanidad low cost</em> sería reemplazada por la <em>sanidad cost price</em>.</p>
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		<title>Seis tesis de retórica libertaria</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/10/seis-tesis-de-retorica-libertaria/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 07:39:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aritz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores left-libertarians]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Libertista ha hecho hace poco una traducción para la sección hispana del C4SS (recomendada visita especialmente para los que les de pereza leer tanto material en inglés) de un fragmento de una entrada de Roderick Long en su blog. Lo copio aquí pues creo que sintetiza muy bien cual es la posición de la izquierda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Libertista ha hecho hace poco una traducción para la sección hispana del <a href="http://es.c4ss.org"><span style="text-decoration: underline;"><em>C4SS</em></span></a> (recomendada visita especialmente para los que les de pereza leer tanto material en inglés) de un fragmento de una entrada de Roderick Long <a href="http://aaeblog.com/2009/09/10/wild-cards/"><span style="text-decoration: underline;"><em>en su blog</em></span></a>. Lo copio aquí pues creo que sintetiza muy bien cual es la posición de la izquierda libertaria respecto a la intervención y su efecto en la estructuración del mercado. Ojo, aquí no se argumenta por qué llegamos a estas conclusiones, tan sólo se describe una manera de pensar. Su utilidad es más bien la de mostrar a otros dónde nos situamos, no por qué nos situamos ahí.</p>
<p><img class="aligncenter" title="all" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/04/left-libertarianism1.jpg" alt="" width="162" height="172" /></p>
<blockquote>
<div style="text-align: left;">
<p>Los libertarios, sobre todo los de izquierda, tenemos que centrarnos más en que nuestra posición se pueda reconocer. Ser visible no es suficiente -luego hace falta argumentar que uno tiene razón- pero opino que una buena posición argumental no sirve de nada si la gente ni siquiera entiende la postura que se está defendiendo.</p>
<p>Así, nuestra tarea fundamental es posicionarnos en torno a las siguientes tesis:</p>
<p>1) La gran empresa y el gran gobierno son, en una mayoría abrumadora de ocasiones, aliados naturales.</p>
<p>2) Aunque los políticos conservadores digan que son hostiles al gran gobierno y los progresistas quieran hacer creer que no tragan a la gran empresa, las políticas del establishment económico, tanto progresista como conservador, implican diferentes tipos de la misma intervención masiva en favor de las grandes empresas y el gran gobierno, siendo la gente común la perjudicada.</p>
<p>3) Los políticos progresistas enmascaran su postura en favor de los poderosos usando de excusa a los débiles; los conservadores lo hacen en favor de una retórica de no intervención y libre mercado. Sin embargo, en ambos casos la retórica y los hechos van cada uno por su lado.</p>
<p>4) Incluso una política que se realizara realmente en favor de los débiles por parte de los progresistas no funcionaría: la naturaleza del pdoer estatal la transformaría en favor de las élites.</p>
<p>5) Una política de auténtico libre mercado y no intervención que algún gobierno conservador estableciese sí funcionaría, ya que la libre competencia empoderaría a las gentes sencillas en detrimento de las élites.</p>
<p>6) Siendo que las políticas conservadoras, aunque tengan un halo de retórica librecambista, suelen suponer exactamente lo contrario del libre mercado, los fracasos de los conservadores no invalidan, antes bien refuerzan nuestra postura en favor del libre mercado.</p></div>
</blockquote>
<p>Poco más que añadir, simplemente matizar que el punto 5 es tan improbable (incluso, imposible) como que la intervención progresista haga bien a los más desfavorecidos y mal a las élites.</p>
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		<title>El puño de hierro detrás de la &#8216;revolución verde&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Oct 2009 20:21:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Raskolhnikov La llamada revolución verde, basada en el monocultivo y el uso intensivo de capital, productos químicos y nuevas tecnologías ha sido tratada en ambientes liberales como algo maravilloso, una muestra de cómo la tecnología y la inventiva humana pueden acabar con el hambre. Esto también les sirve para azotar a los ecologistas, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1966" title="green revolution" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/10/green-revolution.jpg" alt="green revolution" width="188" height="130" /></p>
<p>Por Raskolhnikov</p>
<p>La llamada <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_verde"><em>revolución verde</em></a>, basada en el monocultivo y el uso intensivo de capital, productos químicos y nuevas tecnologías ha sido tratada en ambientes liberales como algo maravilloso, una muestra de cómo la tecnología y la inventiva humana pueden acabar con el hambre.</p>
<p>Esto también les sirve para azotar a los ecologistas, a los que pueden acusar de intervencionistas, liberticidas y reaccionarios, ya que rechazar la revolución verde es matar de hambre a gran parte de la población. <a href="http://www.juandemariana.org/tema/70/biotecnologia/"><em><span style="text-decoration: underline;">Aquí </span></em></a>tenéis una muestra.</p>
<p>De lo que se olvidan los neoliberales es de lo siguiente: la revolución verde más que un proceso espontáneo “de mercado” se ha parecido más a un plan quinquenal soviético, por el grado de intervención estatal implicado en la misma.</p>
<p><em>El mundo según Monsanto</em> [1] contiene un párrafo que sintetiza esto de una forma excelente:</p>
<blockquote><p>Tal como subraya Brian Tokar, cofundador del Institute for Social Ecology y autor de un número especial de “The ecologist” dedicado a la historia delictiva de Monsanto, no es sorprendente que los directivos de Saint Louis hayan estado en contacto con los militares del Pentágono. En un artículo titulado &#8216;Agrobussines, biotecnología y guerra&#8217;, Tokar escribió en 2003: &#8220;En realidad, el puñado de multinacionales que dominan el mercado de los abonos y de los pesticidas químicos hicieron fortuna durante la guerra. Son las mismas que hoy controlan la biotecnología y las semillas y, por lo tanto, la producción de alimentos&#8221;. Así durante la Primera Guerra Mundial, DuPont (que se convertirá en una de las mayores empresas semilleras del mundo) suministró a los aliados pólvora de cañón y explosivos. En la misma época Hoechst (que en 1999 se fusionará con la francesa  Rhóne-Poulenc para crear Aventis, un gigante de la biotecnología) aprovisionó al ejército alemán de explosivos y gas mostaza. Junto con BASF y Bayer, Hoescht  formó en 1925 IG Farben, el mayor conglomerado químico del mundo, que produjo el Gas Zyklon (utilizado en los campos de la muerte para exterminar a los judíos). Por lo que se refiere a Monsanto, creada a principios de siglo para producir sacarina, multiplicó sus beneficios por 100 durante la Primera Guerra Mundial vendiendo producto químicos utilizados en la fabricación de explosivos o de gas de combate.</p>
<p>A veces es la propia guerra la que permite lanzar nuevos productos que a continuación proporcionarán beneficios a las multinacionales de la química durante décadas. Así, el DDT, cuya molécula había sido sintetizada en 1874, sale del olvido durante la Segunda Guerra Mundial gracias al ejército estadounidense, que decidió servirse de este insecticida, hoy prohibido, para acabar con una epidemia de tifus propagada por los piojos y que diezmaba a sus tropas en Europa del Este, y para erradicar a los mosquitos portadores del paludismo en el sur del Pacífico.</p>
<p>Desde 1944 Monsanto se lanza a la producción a gran escala de DDT en un momento en que sus relaciones con los estrategas del Pentágono se volvieron extremadamente privilegiadas: en efecto en 1942 el general Leslie R.Groves se pone en contacto con Charles Thomas, director de investigación de Monsanto, para participar en un proyecto ultrasecreto que llevará a una de las mayores catástrofes humanas y ecológicas de la época moderna. Bautizada como &#8220;Manhattan Proyect&#8221;, el objetivo de este programa es fabricar lo más rápidamente posible la primera Bomba Atómica de la historia, la misma que se lanzará sobre Hiroshima y después sobre Nagasaki en agosto de 1945. Dotado de un presupuesto de dos mil millones de dólares, el &#8220;Manhattan Proyect&#8221; reunió a los mejores físicos estadounidenses en el laboratorio de armas nucleares del Pentágono situado en Oak ridge, Tennesse, mientras que a los químicos de Monsanto, bajo la dirección de Charles Thomas, se les encarga un misión delicada, aislar y después purificar el plutonio y el polonio que servirán para alimentar el detonante de las bombas atómicas. Al gozar de la confianza absoluta del Pentágono, la compañía consigue que estos trabajos capitales se lleven a cabo en su laboratorio de investigación situado en Dayton,Ohio.</p>
<p>Tras la guerra Charles Thomas, ascendido a vicepresidente de Monsanto, dirigirá los laboratorios Clinton, donde se encargarán de desarrollar las aplicaciones civiles de lo nuclear para el gobierno de Washington, al tiempo que conserva su puesto en Saint Louis. Acabará su carrera como presidente y director general de Monsanto (1951-2006), en un momento en que su empresa, que se ha convertido en uno de los grupos químicos más poderosos del mundo, está a punto de obtener el mayor contrato de su historia, la producción del &#8220;agente naranja&#8221; para la guerra de Vietnam…</p></blockquote>
<p>Este párrafo es esclarecedor, y no es más que una muestra de lo que hay detrás del complejo tecnoindustrial; no simples emprendedores y “libre acción humana” (sic) como les gusta decir a los liberales, sino la dura y férrea mano del estado.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
[1]: En los apenas dos capítulos que llevo, <em>El mundo según Monsanto</em> es una muestra de la verdadera cara de la agroindustria y sus derivados, de los cómplices estatales y lo más importante, del peligro de la misma (especialmente Monsanto) que mediante diversas leyes estatales (sobre todo las patentes agrícolas) pretende convertirse en una gran monopolio agrario. Se recomienda encarecidamente su lectura.</p>
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		<title>Cómo acabar con la pobreza: dos perspectivas libertarias</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 15:11:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Existen principalmente dos propuestas libertarias para acabar con la pobreza en el planeta: transferir pobres a los países ricos, y crear riqueza en los países pobres. (Existe una tercera opción: transferir riqueza de los países ricos a los países pobres, pero es una propuesta socialdemócrata o neoliberal, no libertaria). Aunque las propuestas no son incompatibles [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1922" title="favelas" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/favelas1.jpg" alt="favelas" width="308" height="150" /></p>
<p>Existen principalmente dos propuestas libertarias para acabar con la pobreza en el planeta: transferir pobres a los países ricos, y crear riqueza en los países pobres. (Existe una tercera opción: transferir riqueza de los países ricos a los países pobres, pero es una propuesta socialdemócrata o neoliberal, no libertaria).</p>
<p>Aunque las propuestas no son incompatibles entre sí, son representativas de los diferentes enfoques dentro del movimiento libertario.</p>
<p>Transferir pobres a los países ricos significa que la inmigración equilibrará la tasa de capital invertido por persona a nivel mundial, tanto creando puestos de trabajo en los países ricos para personas que no podían encontrarlos en su tierra natal como transfiriendo riqueza hacia los países pobres a través de las remesas de los inmigrantes.</p>
<p>Crear riqueza en los países pobres significa permitir que tengan un desarrollo endógeno sin necesidad de emigrar (al contrario de lo que proponen los pro-inmigración) o de recibir capitales extranjeros (en oposición a lo que proponen los apologistas de la globalización). Buenos ejemplos de esta propuesta son la multitud de campos, fábricas y talleres a pequeña escala levantados a lo largo de todo el Tercer Mundo –en parte gracias a los equipos de “tecnología intermedia”-; o las pequeñas empresas y cooperativas financiadas con los microcréditos de Grameen y otros bancos especializados en pequeños préstamos para países en desarrollo.</p>
<p>Quienes enfatizan la primera propuesta suponen tácitamente que el empleo debe recibirse desde el exterior, en lugar de fabricárselo uno mismo. Autoempleo es una <em>contradictio in terminis</em> para ellos.</p>
<p>En cambio, quienes subrayan la segunda propuesta entienden que, en la jerarquía de prioridades del potencial inmigrante, la familia y los amigos están por delante de los extraños, y que el autoempleo está por encima de la jerarquía. Por lo tanto, promueven un orden de prioridades dentro del movimiento libertario idéntico al del potencial inmigrante, que enfatice el desarrollo local y la autonomía individual. Su programa consiste en: 1) la abolición de los aranceles y las subvenciones a los productos agrarios, de modo que los países pobres puedan competir en los mercados occidentales; 2) en la entrega de los títulos de tierra artificiales, como los latifundios, a los campesinos del Tercer Mundo; y 3) en la supresión de toda traba burocrática, patente o prohibición agresiva que impida el uso libre de su sus habilidades y su tecnología a las personas pobres. Como la propia <a href="http://www.fao.org/docrep/006/J0563S/j0563s07.htm"><span style="text-decoration: underline;"><em>FAO</em></span></a> reconoce, este programa –especialmente el punto 1- acabaría virtualmente con el hambre en el mundo.</p>
<p>Obviamente, ambos programas no son incompatibles: ni suscribir el segundo implica rechazar el primero ni viceversa. Pero el movimiento libertario debería considerar las expectativas de los pobres en lugar de jugar a la ingeniería social con ellos –lo que se aplica en mayor medida a socialdemócratas y neoliberales-. Reclamar la libre inmigración carece de sentido cuando esta es una consecuencia de la destrucción por parte del Estado de modos de vida tradicionales.</p>
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		<title>Los vicios no son crímenes</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Sep 2009 18:05:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para quienes hayáis seguido los últimos debates televisivos sobre drogas y prostitución –muy de moda últimamente, sobre todo la segunda-, os recomiendo que echéis un vistazo a la auténtica literatura política sobre el tema. Uno aprecia mejor la pobreza intelectual de los contertulios de Espejo Público y compañía cuando tiene delante el Vicios no son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1907" title="lysander spooner" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/lysander-spooner.jpg" alt="lysander spooner" width="143" height="187" /></p>
<p>Para quienes hayáis seguido los últimos debates televisivos sobre drogas y prostitución –muy de moda últimamente, sobre todo la segunda-, os recomiendo que echéis un vistazo a la auténtica literatura política sobre el tema. Uno aprecia mejor la pobreza intelectual de los contertulios de Espejo Público y compañía cuando tiene delante el <em>Vicios no son crímenes</em>, de Lysander Spooner.</p>
<p>Pego algunos fragmentos, especialmente lúcidos, aunque os invito a que lo leáis <a href="http://www.liberalismo.org/articulo/356/53/vicios/son/delitos/"><span style="text-decoration: underline;"><em>entero</em></span></a> (Cap. I):</p>
<blockquote><p>Vicios son aquellos actos por los que un hombre se daña a sí mismo o a su propiedad.<br />
Delitos o crímenes son aquellos actos por los que un hombre daña la persona o propiedad de otro.<br />
Los vicios son simplemente los errores que un hombre comete en la búsqueda de su propia felicidad. Al contrario que los delitos, no implican malicia hacia otros, ni interferencia con sus personas o propiedades.</p></blockquote>
<p>Cap. VIII:</p>
<blockquote><p>El objetivo que se persigue, por tanto, al castigar los delitos, no sólo tiene una forma completamente diferente, sino que se opone directamente al que se persigue al castigar los vicios.<br />
El objetivo que se persigue al castigar los delitos es asegurar a todos y cada uno de los hombre por igual, la mayor libertad que pueda conseguirse (consecuentemente con los mismos derechos de otros) para buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad. Por otro lado, el objetivo perseguido por el castigo de los vicios es privar a cada hombre de su derecho y libertad natural a buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad.</p></blockquote>
<p>Respecto a la prostitución, es obvio que si el poder de las mafias radica en la retención de pasaportes, la libertad de inmigración acabaría de raíz con el tráfico de personas; que la mutualización o privatización de las calles terminaría con los conflictos vecinales –puesto que asignaría espacios para el ejercicio de la prostitución, que es exactamente lo que reclaman las prostitutas- y que, en general, la legalización mitigaría la desprotección y los peligros de la profesión.</p>
<p>Quienes aspiran a prohibir la prostitución en virtud de unos supuestos “derechos de la mujer” en realidad están invadiendo su derecho más importante; el derecho de disponer a voluntad de sí mismas.</p>
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		<title>Defensa nacional y bienes públicos</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Sep 2009 11:39:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Investigando sobre el problema de la llamada “defensa nacional” en una sociedad libre me he topado con dos textos especialmente interesantes; un libro coordinado por Hoppe, The Myth of National Defense, donde diversos autores de primera línea hablan sobre los ejércitos estatales, los ejércitos históricos de mercenarios, los bienes públicos, etc. Es relativamente extenso como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1891" title="revolucion americana" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/revolucion-americana.jpg" alt="revolucion americana" width="191" height="187" /></p>
<p>Investigando sobre el problema de la llamada “defensa nacional” en una sociedad libre me he topado con dos textos especialmente interesantes; un libro coordinado por Hoppe, <a href="http://books.google.es/books?id=LpBnnrc06s4C&amp;pg=PA215&amp;lpg=PA215&amp;dq=Mercenaries,+Guerrillas,+Militias,+and+the+Defense+of+Minimal+States+and+Free+Societies+by+Joseph+R.+Stromberg&amp;source=bl&amp;ots=etcRMV73fz&amp;sig=XZ0hcXm3SUFHH90n7-Mdd_f5yc4&amp;hl=es&amp;ei=95uqSoDVNeDOjAeP49DTBw&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=4#v=onepage&amp;q=Mercenaries%2C%20Guerrillas%2C%20Militias%2C%20and%20the%20Defense%20of%20Minimal%20States%20and%20Free%20Societies%20by%20Joseph%20R.%20Stromberg&amp;f=false"><span style="text-decoration: underline;"><em>The Myth of National Defense</em></span></a>, donde diversos autores de primera línea hablan sobre los ejércitos estatales, los ejércitos históricos de mercenarios, los bienes públicos, etc. Es relativamente extenso como para leerlo en Internet, pero tiene cosas realmente interesantes. El segundo texto, <a href="http://libertariannation.org/a/f21l4.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Funding Public Goods: Six Solutions</em></span></a>, es un artículo de Roderick Long donde expone realmente bien el problema de la defensa nacional y algunas soluciones desde el libre mercado –muchas de ellas las tocaba yo por casualidad en <a href="http://www.mutualismo.org/2009/09/la-guerra-y-el-futuro-de-la-ley-policentrica/"><span style="text-decoration: underline;"><em>La guerra y el futuro de la ley policéntrica</em></span></a>.</p>
<p>En una sociedad donde los individuos no están obligados vía impuestos a sufragar los ejércitos, uno de los problemas cruciales es el de la defensa nacional. Esto sucede por dos motivos estrechamente vinculados entre sí: en primer lugar, a que, dado que las compañías no pueden discriminar quién ha pagado y quién no a la hora de defender un territorio (p. ej. no pueden salvar de las bombas únicamente las casas de sus clientes, sino que también beneficiarán –gratuitamente- sus vecinos), existen incentivos para que aparezcan “free-riders” o polizones; personas que se benefician del servicio sin pagar. En segundo lugar, y por esa razón, quienes sí pagan tienen la sensación de estar siendo estafados y tenderán a pasarse al primer grupo.</p>
<p>En este punto Roderick Long ofrece un par de ejemplos brillantes extrapolables a la defensa nacional, que refutan la idea estatista de los “bienes públicos”.</p>
<p>En primer lugar, menciona el caso de los faros, tradicionalmente considerados un “bien público” por todos los libros de texto económicos debido a que es imposible discriminar a qué embarcaciones lanzar indicaciones luminosas y a cuáles no, de modo que los “free-riders” se benefician del servicio a costa de los demás. Sin embargo, Long apunta que los faros ingleses del siglo XIX eran enteramente privados. La fórmula para atajar los polizones, en este caso, fue empaquetar el “bien público”, del que es imposible discriminarlos, con otro bien del que sí pueden ser excluidos: los servicios del muelle y el puerto. Los barcos, al pagar la tarifa del puerto pagaban además el mantenimiento del faro, de modo que los free-riders quedaron completamente anulados.</p>
<p>En segundo lugar, expone un caso similar de free-riders con las emisiones de televisión y radio, a los que cualquiera puede acceder si capta la frecuencia adecuada. Nuevamente, el mercado empaquetó el “bien público” de la emisión con un “bien privado”: la publicidad. Y una vez más los polizones quedaron excluidos.</p>
<p>Esto debería hacernos reflexionar sobre la naturaleza creativa del mercado; después de todo, millones de personas pueden inventar muchas más formas de proveer servicios de “defensa nacional” que nosotros solos en calidad de ingenieros sociales. Pero, aun así, es fácil advertir que el “bien público” de la defensa nacional podría ser empaquetado en “bienes privados” como los seguros de vida y de propiedad. Como argumenta Hoppe, las compañías de seguros (mutuos o convencionales) tendrían incentivos muy potentes para proteger y recuperar las propiedades de sus socios con tal de minimizar los costes, ya que de lo contrario tendrían que indemnizarlos</p>
<p>De ese modo, al añadir las compañías un plus a su tarifa, todo individuo que aspirase a asegurar su propiedad y su vida, o a minimizar los conflictos con otros individuos o compañías (virtualmente, casi todo el mundo) se vería obligado a costear un pequeño ejército para la “defensa nacional”. Por no mencionar la potente publicidad que supondría para una empresa patrocinar a una red nacional de compañías de seguridad.</p>
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		<title>&#8220;Mercado salvaje&#8221; vs. mercado popular</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Sep 2009 13:20:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mantuve un pequeño debate hace unos días en el blog de Snake (Humano sin sentido) con Alejandro, que argumentaba que un libre mercado radical conduciría a un monopolio total -concretamente, citaba el caso de Carrefour en el sector minorista. Me dejé algunos puntos (p. ej. los incentivos fiscales que promueven artificialmente las fusiones y adquisiciones), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1883" title="economias de escala" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/economias-de-escala.gif" alt="economias de escala" width="200" height="148" /></p>
<p>Mantuve un pequeño debate hace unos días en el blog de Snake (<a href="http://humanosinsentido.blogspot.com/2009/08/sobre-la-solidaridad.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Humano sin sentido</em></span></a>) con Alejandro, que argumentaba que un libre mercado radical conduciría a un monopolio total -concretamente, citaba el caso de Carrefour en el sector minorista. Me dejé algunos puntos (p. ej. los incentivos fiscales que promueven artificialmente las fusiones y adquisiciones), pero el debate fue productivo, breve y conciso:</p>
<p><strong>Alejandro:</strong> Imagínense el grupo Carrefour (cuya extensión fue limitada por las leyes de defensa de la competencia cuando se fusionaron Continente y Pryca). O sea que, mejor, imagínense un Carrefour mucho más poderoso de lo que es ahora. En la mayoría de las ciudades españolas sería el único gran hipermercado existente.</p>
<p>Ahora imagínense que Carrefour le dice a Coca Cola: Si le vendes a otro super-hipermercado, nosotros dejamos de comprarte.Y así con todos los proveedores. Fíjense que manera más sencilla de cargarse a toda la compentencia.</p>
<p>Afortunadamente, el ESTADO limita el porcentaje de metros de superficie comercial que puede tener una sola empresa en un municipio. Si no, les aseguro que todos ustedes comprarían en Carrefour. (y al precio y en las condiciones que quisiera Carrefour).</p>
<p><strong>Víctor L.</strong>: En un libre mercado sobreviven y se expanden las empresas más eficientes; sin embargo, no estamos en un libre mercado.</p>
<p>Con esto solo quiero alertarte de que probablemente Carrefour no sea una empresa de libre mercado, sino que más bien ha crecido y prosperado al amparo de una infraestructura estatal previa, sin la cual sería impensable su existencia.</p>
<p>Es cierto que el Estado limita el porcentaje de metros de superficie comercial por municipio; y que las leyes anti-monopolio, en alguna medida, tratan de impedir las prácticas de &#8220;dumping&#8221; (aunque en esto último su intervención es irrisoria). Sin embargo, de ahí no se sigue que sin tales intromisiones, en un mercado libre radical, Carrefour fuese más fuerte. Tiendo a pensar todo lo contrario.</p>
<p>En primer lugar, Carrefour depende de una red de distribución a gran escala que sería impensable sin un sistema de carreteras estatales a costa del contribuyente; lo más probable es que, en anarquía, el coste añadido hiciese más atractivo comprar a comerciantes locales. Además, los locales de Carrefour se concentran en el extrarradio, el único lugar donde pueden comprar terrenos baratos y aprovechar las &#8220;economías de escala&#8221;; pero todo eso implica un enorme desplazamiento por parte de los consumidores, que sería menos atractivo de existir peajes. De nuevo, los comerciantes locales parecen una alternativa más razonable.</p>
<p>En segundo lugar, en el sector mayorista existen barreras de entrada altas que obstruyen la entrada de competidores -lo que permite a Carrefour expandirse más de lo que podría en un mercado libre.</p>
<p>Y por último, Carrefour y otras grandes superficies se aprovechan, al contrario que los pequeños comerciantes, de las EXPROPIACIONES estatales, un elemento casi indispensable para colocar grandes plantas con aparcamientos inmensos.</p>
<p>Por todas estas razones pienso que un libre mercado no tendría nada que ver con lo que aventurabas, sino que sería exactamente lo opuesto: un mercado popular a pequeña escala, de ámbito local y en muchos casos en manos de sus trabajadores.</p>
<p>(<a href="http://humanosinsentido.blogspot.com/2009/08/sobre-la-solidaridad.html#comment-8792124430407312318"><span style="text-decoration: underline;"><em>A continuación</em></span></a> él me reprochaba que pretendiera eliminar las economías de escala –“una herramienta básica de toda economía moderna”-, y yo le contestaba que, por el contrario, las economías de escala son indestructibles y que solo aspiramos a que salgan a flote los costes ocultos de las mismas).</p>
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		<title>La guerra y el futuro de la ley policéntrica</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2009 14:20:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La supervivencia de un sistema libertario de ley policéntrica en un contexto hostil de grandes estados es una de sus grandes incógnitas, ¿serán capaces de tolerar un experimento que podría en tela de juicio su existencia, y serviría de ejemplo para millones de activistas en todo el mundo? Y, sobre todo, ¿sería capaz la sociedad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1871" title="tercios" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/tercios.jpg" alt="tercios" width="234" height="164" /></p>
<p>La supervivencia de un sistema libertario de ley policéntrica en un contexto hostil de grandes estados es una de sus grandes incógnitas, ¿serán capaces de tolerar un experimento que podría en tela de juicio su existencia, y serviría de ejemplo para millones de activistas en todo el mundo? Y, sobre todo, ¿sería capaz la sociedad libertaria de responder a los posibles ataques exteriores?</p>
<p>Las sociedades históricas de ley policéntrica, como Islandia, Irlanda o Inglaterra en la Alta Edad Media, funcionaron bien a la hora de resolver problemas cotidianos, pero acabaron sucumbiendo en la guerra, velada o abierta, contra los Estados centrales.</p>
<p><a href="http://www.hanshoppe.com/wp-content/uploads/publications/trans/hoppe_reflections-state-war-spanish-2007.pdf"><span style="text-decoration: underline;"><strong>Hoppe</strong></span></a> argumenta que no hay nada que temer: las sociedades con economías comparativamente más libres pueden permitirse sufragar mejores ejércitos, con lo que siempre acaban superando a sus rivales estatistas. Eso explicaría por qué Holanda primero, y después Inglaterra y Estados Unidos, han sido primeras potencias a nivel internacional.</p>
<p>Pero esto solo es parcialmente cierto, y totalmente inaplicable al anarquismo. En primer lugar, la libertad económica no decide automáticamente la potencia de un país: Francia y España fueron, del XVI al XVIII, tanto o más potentes que los Estados que menciona Hoppe; y un conglomerado de países prósperos pero desunidos puede perfectamente ser vencido por un Estado central más pobre (p. ej. la victoria de Rusia contra Suecia en el s. XVIII). En segundo lugar, la relativa libertad económica de los Estados de Hoppe fue canalizada por un Estado centralizado; no responde a las objeciones de los arquistas.</p>
<p>Una primera objeción es la aparición de polizones: como las compañías de seguridad tendrían que proteger territorios concretos, sin posibilidad de discriminar a quienes no han pagado el servicio, existirían incentivos para no contratarlo –ya que se continuarían percibiendo gratuitamente sus beneficios. En respuesta, <strong><a href="http://mises.org/store/Enterprise-of-Law-The-Justice-without-the-State-P297.aspx"><span style="text-decoration: underline;">Bruce Benson</span></a></strong> apunta que un modo de combatir a los polizones sería añadir, en los contratos de compra de una vivienda, la contratación de compañías de seguridad. De esa forma todo vecindario –y finalmente toda ciudad o región- tendría compañías que podrían enlazarse, evitando los polizones y repartiendo el coste de la guerra entre toda la población.</p>
<p>Otra posible respuesta, de la que soy más partidario, podría apuntar lo siguiente. Las compañías de seguridad probablemente cobrasen un plus en tiempos de guerra, pero también tendrían que asegurar la vida y la propiedad de sus clientes en un contexto más peligroso. La percepción de restituciones o el rescate de prisioneros y bienes parecen incentivos suficientes para contratar seguridad, aun cuando los polizones se beneficien de servicios importantes sin pagar –después de todo, tampoco tendrían ninguna ayuda para reconstruir sus casas o recuperar a sus seres queridos.<br />
Además, esta opción tiene una ventaja social importante: los ricos, que tendrían más interés en mantener sus posesiones, serían quienes principalmente sufragarían la defensa. (Lo que contrasta notablemente con la situación actual, donde los pobres sufragan y mueren por las guerras de los ricos).</p>
<p>Una segunda objeción son los costes de transacción: una organización centralizada tiene menos problemas para concentrar los recursos de guerra que el mercado. La razón principal del Estado fue reducir los costes de transacción que implicaba reunir una multitud de grupos independientes en una misma dirección, de modo que pudiese aprovecharse su fuerza conjunta. Sin embargo, hemos avanzado un poco desde el neolítico y la edad de bronce –cuando quizá, dado el nivel tecnológico, los costes de transacción fuesen privativos-; hoy, el teléfono y especialmente Internet pueden ayudar a coordinar grandes redes de compañías de seguridad, como ya sucede con éxito en muchos otros sectores.</p>
<p>Concuerdo con <a href="http://www.llacta.org/notic/2005/not0521b.htm"><strong><span style="text-decoration: underline;">Manuel Castells</span></strong></a> en que, conforme avanzan las redes a lo largo de la economía, el anarquismo (especialmente de ley policéntrica) es cada vez más factible:</p>
<blockquote><p>La gran dificultad para el anarquismo siempre fue cómo conciliar la autonomía personal y local con la complejidad de una organización productiva y de la vida cotidiana en un mundo industrializado y en un planeta interdependiente. Y es aquí donde la tecnología resultó ser una aliada del anarquismo más que del marxismo. En lugar de grandes fábricas y gigantescas burocracias (base material del socialismo), la economía funciona cada vez más a partir de redes (base material de la autonomía organizativa). Y en lugar de estados nación controlando el territorio, tenemos ciudades Estado gestionando los intercambios entre territorios. Todo ello a partir de Internet, móviles, satélites y redes informáticas que permiten la comunicación y el transporte local-global a escala planetaria.</p></blockquote>
<p>Si al molino de viento correspondió la sociedad feudal, y al molino a vapor la sociedad capitalista, tal y como dijera Marx, las tecnologías de la información son el preludio del anarquismo.</p>
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		<title>Algo pasa con Carrefour</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2009 20:45:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En un post anterior ya comenté que una de las causas que propició la aparición del sector servicios a gran escala (donde, por razones de economía, incluyo a minoristas y mayoristas) fue la subvención al transporte vista desde el punto de vista del consumidor: los menores costes de desplazamiento hicieron posible trasladar los comercios al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1866" title="Carrefour_JB" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/Carrefour_JB-225x300.jpg" alt="Carrefour_JB" width="164" height="219" /></p>
<p>En <a href="http://www.mutualismo.org/2009/07/la-ley-de-borsodi-y-el-sector-servicios/comment-page-1/#comment-25360"><span style="text-decoration: underline;"><em>un post anterior</em></span></a> ya comenté que una de las causas que propició la aparición del sector servicios a gran escala (donde, por razones de economía, incluyo a minoristas y mayoristas) fue la subvención al transporte vista desde el punto de vista del consumidor: los menores costes de desplazamiento hicieron posible trasladar los comercios al extrarradio, ampliándolos. Hoy parece que, incluso con carreteras públicas, las grandes superficies están teniendo problemas para atraer a los clientes hasta sus grandes centros:</p>
<blockquote><p>Con familias menos numerosas y una creciente ansia de conveniencia, los consumidores están menos dispuestos a manejar hasta los grandes hipermercados que se encuentran fuera de la ciudad para abastecerse de alimentos.</p></blockquote>
<p>Un artículo del <a href="http://online.wsj.com/article/SB124631878014970929.html#mod=2_1362_leftbox"><span style="text-decoration: underline;"><em>Wall Street Journal</em></span></a> menciona que este factor, junto con la aparición de otros competidores especializados o más baratos, está minando los beneficios de Carrefour –el primer minorista europeo y segundo del mundo. ¿Cuál ha sido su reacción? Aparte de una campaña publicitaria y de reducción de precios agresiva, Carrefour opta por trasladar sus hipermercados a locales más reducidos y abastecerse de productos de ámbito más local. Adiós a las economías de escala.</p>
<p>Conforme el ámbito de la empresa gala se reduce cada vez más a la alimentación, y conforme otros competidores comienzan a obtener resultados en ese terreno, podemos esperar que el mercado en general se descentralice –aunque las empresas que tomen su parte del pastel sean así mismo grandes corporaciones. ¿Hasta qué punto Carrefour no ha sido un gigante con pies de barro, protegido por enormes barreras de entrada?</p>
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		<title>La emancipación de los contribuyentes será obra de los contribuyentes mismos</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Sep 2009 22:08:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pensaba extenderme mucho más, pero creo más interesante proponer alternativas que andar peleándonos entre nosotros –aunque sea amistosamente. En mi opinión, hechos como que todos los gobiernos comunistas que han accedido al poder mediante elecciones hayan sido expulsados por la fuerza deberían hacernos reflexionar sobre la posibilidad de un partido libertario. Es una posición pragmática, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1859" title="enemigos publicos" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/09/enemigos-publicos.jpg" alt="enemigos publicos" width="168" height="163" /></p>
<p>Pensaba extenderme mucho más, pero creo más interesante proponer alternativas que andar peleándonos entre nosotros –aunque sea amistosamente.</p>
<p>En mi opinión, hechos como que todos los gobiernos comunistas que han accedido al poder mediante elecciones hayan sido expulsados por la fuerza deberían hacernos reflexionar sobre la posibilidad de un partido libertario. Es una posición pragmática, no idealista ni moral.</p>
<p>Del mismo modo, que existan institutos libertarios que recauden miles de dólares y puedan sostener un pequeño equipo de analistas y estudiosos, o que el IJM consiga introducirse en los medios de masas y salir en la televisión, debería llevarnos a hacer hincapié en esas vías. En el campo de la acción nos queda mucho por hacer, pero creo que no soy el indicado en ese asunto. Tenemos mucho que aprender del anarquismo clásico, que consiguió formar un movimiento de masas sin un solo burócrata. Si los colectivistas dejasen de ver el mundo como una novela de Charles Dickens y actualizasen su teoría de clases, serían temibles.</p>
<p>Respecto al miniarquismo, los argumentos de Rothbard, <a href="http://liberal-venezolano.net/v1.0/objeciones"><span style="text-decoration: underline;"><em>Long</em></span></a> o Hoppe sobre su inestabilidad intrínseca me parecen lo suficientemente convincentes como para no dedicarle más tiempo por ahora. Podéis ver especialmente el <a href="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/2009/05/05/sobre-la-imposibilidad-de-un-gobierno-limitado-y-perspectivas-de-una-segunda-revoluci-243-n-en-am-233-rica.aspx"><span style="text-decoration: underline;"><em>Sobre la imposibilidad de un gobierno limitado</em></span></a>, del último. Muy persuasivo. En mi opinión, un partido libertario caería en ese mismo vicio.</p>
<p>Por último, me gustaría hablar de una alternativa histórica. En 1898, en el contexto de la restauración española y tras la pérdida de Cuba y Filipas –las últimas colonias a que se aferraban quienes pretendían reconstruir el imperio-, los catalanes reaccionaron a la subida de impuestos del ministro de Hacienda Villaverde de un modo genial: evadiendo al fisco [<a href="http://books.google.es/books?id=Pafdn8G2csMC&amp;pg=PA77&amp;lpg=PA77&amp;dq=ministro+de+hacienda+villaverde+huelga+de+contribuyentes&amp;source=bl&amp;ots=p_FIkphCyX&amp;sig=0znmhx_ZQj0_Z7DTYkAxfujyZpU&amp;hl=es&amp;ei=kXWhSuqlL9DS-QaQ8_XNDw&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1#v=onepage&amp;q=&amp;f=false"><span style="text-decoration: underline;"><em>Cataluña contemporánea I (siglo XIX)</em></span></a>]. Lo llamaron huelga de contribuyentes, y el concepto es el mismo que rige en las huelgas de trabajadores: resistir a la extracción de plusvalía por parte de los explotadores a fin de conseguir una rebaja en el saqueo. Pero, evidentemente, puede llevarse hasta sus últimas consecuencias: el anarquismo. Una huelga de proporciones relativamente pequeñas podría provocar un caos inmenso, aunque tendría que ser la punta del iceberg de un trabajo de asociación, organización e intromisión en los medios, que desde luego no es fácil.</p>
<p>Parafraseando el slogan de la Iª Internacional, “la emancipación de los contribuyentes será obra de los contribuyentes mismos, o no será”.</p>
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		<title>Disolviendo el partido en el organismo social</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/08/disolviendo-el-partido-en-el-organismo-social/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 17:53:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A. Chena escribió hace unos días un post respaldando la idea del Partido por la Libertad Individual. Aunque reconoce que su programa todavía es incompleto, considera que es el mejor medio disponible hasta ahora para aproximarse al anarquismo de mercado. En primero lugar, estoy de acuerdo con su postura sobre el parlamentarismo: debería abandonarse cualquier [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1853" title="alliance of the libertarian left" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/alliance-of-the-libertarian-left.png" alt="alliance of the libertarian left" width="163" height="159" /></p>
<p>A. Chena escribió hace unos días <em><a href="http://audax-egonon.blogspot.com/2009/08/p-lib.html"><span style="text-decoration: underline;">un post</span></a></em> respaldando la idea del<a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/partido-de-la-libertad-individual/"><span style="text-decoration: underline;"><em> Partido por la Libertad Individual</em></span></a>. Aunque reconoce que su programa todavía es incompleto, considera que es el mejor medio disponible hasta ahora para aproximarse al anarquismo de mercado.</p>
<p>En primero lugar, estoy de acuerdo con su postura sobre el parlamentarismo: debería abandonarse cualquier clase de dogmatismo respecto a ese tema y utilizarlo como un medio de autodefensa frente al estatismo…si fuese efectivo.</p>
<p>Chena también llama a la lógica de mercado en la aproximación hacia una sociedad libre: que cada cual venda sus estrategias en el “mercado político”, de modo que acaben prevaleciendo las más eficientes. Sin embargo, no existe tal “mercado político”, y las estrategias ineficientes no son desplazadas por ningún mecanismo de precios; la única forma que tenemos de evitar el derroche de recursos (esfuerzo, tiempo y dinero), en mi opinión, es debatir qué opciones son mejores. La toma de decisiones estratégicas se parece más a la elección del planificador soviético que puede mantener una mala decisión durante años sin sospecha de error –la mejor prueba de ello es el movimiento libertario durante las últimas décadas.</p>
<p>Estoy bastante de acuerdo con su análisis de la desobediencia civil y del agorismo; en cuanto a la difusión cultural, no soy tan pesimista como él y sí creo que puede hacerse un buen trabajo. Internet es el mejor medio de burlar los medios de comunicación estatal-corporativos; funciona como un auténtico libre mercado y los consumidores son los únicos soberanos, por lo que es el mejor medio para probar la fuerza de nuestros argumentos. Los costes son bajos o casi nulos y la difusión es incomparablemente mayor de la que podía soñar Benjamin Tucker con Liberty.<br />
Creo que ha simplificado en exceso al tratar ese punto; la prueba de que estamos avanzando es que en Internet cada vez más gente sabe qué es el anarquismo de mercado, debate o pregunta sobre él e incluso se adhiere –parcial o totalmente- a sus ideas. He visto referencias al mutualismo hasta en foros españolistas y de electrónica, cuando antes era ignorado incluso dentro del anarquismo clásico.<br />
Por otro lado, hay institutos anarquistas como el C4SS que recaudan casi dos mil dólares en cada fundraiser, manteniendo a estudiosos y analistas de noticias de primer nivel; o bloggers relativamente anónimos en un primer momento, como Kevin Carson, que llegan a escribir artículos que se difunden en la calle y son retirados por la policía americana. ¿No hace pensar todo esto que Internet es un medio poderosísimo para avanzar hacia una sociedad libre?</p>
<p>Además, no encuentro por qué la difusión cultural no pueda combinarse con actividades que consigan captar a gente más o menos indiferente a los discursos políticos: p. ej. mediante la creación de escuelas, asociaciones de defensa, tribunales, bibliotecas, redes de (contra)economía social o sindicatos. La CNT es un buen ejemplo de cómo, mediante la acción conjunta –sin necesidad de una politización previa- se pueden cambiar las ideas de la gente. Todavía tenemos mucho que aprender de los obreros pragmáticos del primer tercio del siglo XX.<br />
Todas estas actividades, por cierto, tienen la virtud de ir creando la nueva sociedad “en la cáscara de la vieja”. El anarquismo de mercado puede ser viable desde un punto de vista económico, pero sin una masa de anarquistas practicantes será engullido en épocas de turbulencias, incluso siendo mayoritario. Se me ocurren dos buenos ejemplos históricos que ilustran el tema: el primero, el ascenso de Hitler al poder ante la pasividad del Partido Comunista Alemán. El segundo, el golpe de Estado de Pinochet contra Salvador Allende y la impotencia de sus electores.</p>
<p>Un partido político anarquista tiende a desmovilizar a los individuos; crea la ficción de que con una simple papeleta cada cuatro años, sin ningún otro vínculo, pueden obtener la sociedad que desean. Por ese motivo, incluso a pesar de ganar rotundamente unas elecciones, el anarquismo sería incapaz de enfrentarse a enemigos más reducidos pero mejor organizados. Es completamente ingenuo pensar que la anarquía puede decretarse desde arriba sin generar ningún tipo de oposición abajo, cuando pequeñas reformas sobre el modelo territorial ya despiertan las mayores discrepancias.</p>
<p>Chena dice que la historia nos enseña una cosa: que ningún movimiento puede triunfar a menos que se haga con el poder. Sin embargo, esto es contradictorio aplicado al anarquismo, que solo buscaría el poder (hipotéticamente) para destruirlo, no para mantenerse en él. Una vez conseguido los anarquistas no han acabado su tarea; deben declarar desde allí la anarquía constitucional. Y eso plantea exactamente los mismos problemas políticos que si se tratase de establecer desde abajo, mediante el agorismo, la desobediencia civil o las armas.<br />
Por cierto, si contrastamos la reacción instantánea de los militantes anarquistas ante el golpe del Estado franquista con la pasividad de los electores de Allende, la teoría histórica de A. Chena no acaba de cuadrar. De hecho, Federica Montseny y García Oliver llegaron al poder porque el anarquismo era fuerte, no al contrario.</p>
<p>Por último, un anarquista debería cuidarse de los errores del miniarquismo. Cuando la meta final es una sociedad completamente libre de agresión, no podemos permitirnos perder nuestro valioso y escaso tiempo, dinero y esfuerzo promoviendo ideas que solo contendrán el estatismo durante dos o tres vueltas electorales. Los costes políticos de alcanzar el anarquismo y el miniarquismo son casi iguales; sin embargo, los beneficios del segundo son mucho más cortos.</p>
<p>En mi opinión, la secuencia natural es 1) difusión cultural; 2) asociacionismo y economía social 3) agorismo y contra economía; y 4) huelga de contribuyentes. La difusión es el método más barato y eficiente, por lo que tiende a ser espontáneamente el primer escalón en cualquier movimiento; el asociacionismo y la economía social pueden atraer a potenciales simpatizantes que a priori no se sientan atraídos por la política; y, por último, en el seno de una red de asociaciones de todo tipo puede practicarse la contraeconomía y, finalmente, se puede organizar algún tipo de huelga de contribuyentes.</p>
<p>Organizaciones sin afiliación política como el IJM, la CNT, el banco JAK o la ALL (especialmente los agoristas de New Hampshire) son buenos ejemplos de lo que estoy hablando.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren (Gary Chartier)</title>
		<link>http://www.mutualismo.org/2009/08/socialismo-de-estado-y-anarquismo-en-que-coinciden-y-en-que-difieren-aplicado-a-la-reforma-sanitaria/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 13:37:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Benjamin Tucker publicaba en 1893 un artículo, Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren, contenido en su Instead of a Book, donde exponía las posturas enfrentadas de Proudhon y Marx. El primero adoptaba la postura natural frente al monopolio: eliminar toda restricción a la competencia en la oferta de empleos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1799" title="reforma sanidad obama" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/reforma-sanidad-obama1.jpg" alt="reforma sanidad obama" width="166" height="192" /></p>
<p>Benjamin Tucker publicaba en 1893 un artículo, <a href="http://isladelatortuga.fullblog.com.ar/post/socialismo-de-estado-y-anarquismo-nueva-version-761212428636/"><span style="text-decoration: underline;"><em>Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren</em></span></a>, contenido en su<em> Instead of a Book</em>, donde exponía las posturas enfrentadas de Proudhon y Marx. El primero adoptaba la postura natural frente al monopolio: eliminar toda restricción a la competencia en la oferta de empleos, de modo que los trabajadores disfrutaran del producto completo de su trabajo. Marx, por el contrario, proponía  formar un monopolio universal concentrado en el Estado para combatir los monopolios del capitalismo.</p>
<p>Más de un siglo después, <a href="http://liberalaw.blogspot.com/2009/08/state-socialism-and-anarchism.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>Gary Chartier</em></span></a> toma la defensa del genuino libre mercado frente al capitalismo estatal y los remedios socialdemócratas en los mismos términos que Tucker. De lectura obligada para quienes todavía piensan que la sanidad americana es el paradigma del <em>laissez faire</em>:</p>
<blockquote><p>Considere el impacto que ejerce el poder de monopolio de las compañías farmacéuticas y el complejo médico a través de la ejecución de los derechos de patente conferidos arbitrariamente por el gobierno. O considere el efecto sobre los precios cuando las exigencias de licenciación limitan quién puede ser médico, cuántos médicos puede haber y qué tipos de trámites deben pasar quienes no son médicos. O el efecto que ejercen similares exigencias de licenciación que reducen dramáticamente la competencia en otras profesiones sanitarias. O el efecto de limitar los permisos de los hospitales –frecuentemente también en vista de las condiciones de mercado de las comunidades en las que estarían dispuestos a operar (de modo que haya tan poca competencia cara a cara como sea posible).</p></blockquote>
<p>Sin olvidar las restricciones estatales que impiden a los pobres un ingreso mayor del que obtienen bajo el capitalismo estatal, Chartier propone abolir las patentes sobre los medicamentos, los requisitos de zona y licencia para construir un hospital y todas las barreras de entrada que limitan la competencia entre las profesionales sanitarios. También apunta que las subvenciones agrícolas deberían ser suprimidas, debido a que desvían recursos para producir alimentos de escasa capacidad nutritiva.</p>
<p>Por mi parte, creo que una medida complementaria a la liberación total del mercado sería la mutualización de la sanidad pública, de forma que fuese entregada a las comunidades más cercanas y gestionada democráticamente por una junta electa, tal como el banco JAK, con el objetivo de ofrecer sus servicios al costo. Roderick Long menciona en <a href="http://libertariannation.org/a/f12l3.html"><span style="text-decoration: underline;"><em>How Government Solved</em></span></a> que, antes de que el aparato regulador socialdemócrata las destruyera, asociaciones y mutualidades obreras de todo tipo ofrecían servicios médicos a sus afiliados por menos de 2 dólares al año.</p>
<p>¿Quién quedaría sin sanidad cuando las mutualidades la sirven al precio de costo, las barreras de Chartier han sido abolidas y el trabajo recibe su producto completo?</p>
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		<title>Murray Rothbard como libertario de izquierdas</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 18:23:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anti-estatismo]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1790" title="rothbard2" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/rothbard2.jpg" alt="rothbard2" width="141" height="187" /></p>
<p><em>“Libertarianism is a people’s movement and a liberation movement”</em> &#8211; Rothbard</p>
<p>Aunque Rothbard es frecuentemente calumniado desde ciertos sectores, ello se debe más a la ignorancia que a un conocimiento preciso de su obra.<br />
Rothbard no fue un liberal vulgar, sino –sobre todo en la década de 1960- un intelectual progresista que se opuso a la guerra de Vietnam, a las patentes, al estatismo corporativo, a las leyes contra el aborto, a la discriminación racial, a los latifundios (sobre todo en el Tercer Mundo), y a las privatizaciones que acababan en manos de los amigos del gobierno.</p>
<p>Por supuesto, no todas sus opiniones son admisibles; justificó la propiedad ausente de la tierra siempre que hubiese una mezcla previa de trabajo por parte del propietario –tomando selectivamente de Locke-, y, sobre todo, tendió a desconsiderar tanto las repercusiones de la llamada “acumulación primitiva” en la actual estructura de clases como la posibilidad de una sociedad donde el capital fuese dirigido por el trabajo. Por otro lado, tiendo a pensar que su revisión de La doctrina de Tucker y Spooner es una justificación poco argumentada de sus propias ideas, con algunos hombres de paja. Pero no deben subestimarse sus excelentes aportes en otros campos, perfectamente compatibles con cualquier clase de anarquismo.</p>
<p><strong>Ética y derecho</strong></p>
<p>En el plano de la ética, sentó las bases del moderno derecho libertario, por encima de No Treason, el libro de Lysander Spooner que tanto le influyó.<br />
Para Rothbard, cada ser humano tiene un derecho inalienable sobre sí mismo y sus productos en virtud del dominio natural que mantiene sobre su cuerpo y su voluntad, y de la capacidad para transformar la naturaleza mediante el trabajo. Pretendió establecer una ética universal y aplicable a todo el género humano, independientemente de la raza, el sexo o la religión; destruyendo los prejuicios racistas, sexistas y religiosos. (Este es un buen argumento para considerar a los left-libertarian como los auténticos rothbardianos). En cierto sentido, su concepción del derecho natural es revolucionaria: su estudio de las características esenciales de la naturaleza humana le conducen a la necesidad de abolir el Estado. Como él mismo lo expresa:</p>
<blockquote><p>“Si toda persona tiene derecho a poseer su propio cuerpo, y si todos los hombres tienen que usar y transformar los objetos materiales para poder sobrevivir, entonces todos tienen derecho a la propiedad de los productos que han conseguido mediante su energía y su esfuerzo, en cuanto que son una verdadera extensión de su personalidad”. <strong><em>(La ética de la libertad, p. 85)</em></strong></p></blockquote>
<p>Esto significa que todo impuesto no es más que un robo que debe ser repelido, con la fuerza si fuese necesario.</p>
<p><strong>Guerra e imperialismo</strong></p>
<p>Como corolario de su teoría del derecho, Rothbard se oponía fervientemente a toda guerra que no se dirigiese “única y exclusivamente contra los delincuentes” <em>(Ibidem, p.263)</em>. Aunque a primera vista parece una afirmación conservadora, sus implicaciones son radicalmente progresistas: toda guerra por motivos étnicos, de conquista, ampliación de mercados o anti-comunista queda terminantemente prohibida por su sistema ético. Virtualmente condena todas las guerras que suceden actualmente en el mundo.</p>
<p>Mientras capitalistas como Ludwig von Mises simpatizaban con el imperialismo, Rothbard lo condenó enérgicamente:</p>
<blockquote><p>“Los conservadores –y algunos libertarios- han sostenido a menudo que debe tolerarse el imperialismo occidental sobre los países subdesarrollados porque respeta los derechos de propiedad en mucha mayor medida que cualquiera de los regímenes nativos sucesores. Pero, para empezar, juzgar lo que debe venir a continuación del status quo es puro ejercicio especulativo, mientras que la opresión de los actuales dominadores imperialistas sobre la población de B es demasiado real y culpable.” <em>(Ibidem, p. 270)</em>.</p></blockquote>
<p>Igualmente, y a pesar de defender la libre posesión de armas, se enfrentó a los conservadores anti-comunistas en el asunto de las armas nucleares. A partir de su sistema ético, según el cual las guerras son justas solo si se dirigen “única y exclusivamente contra los delincuentes”, propone el desarme nuclear y dirige una crítica certera contra estas armas:</p>
<blockquote><p>“Mientras que el arco y la flecha o el rifle pueden apuntar directa y únicamente a los delincuentes verdaderos y concretos, no lo pueden hacer las modernas armas nucleares. […] La característica básica de las armas nucleares es precisamente la circunstancia de que no es posible hacer un uso selectivo de las mismas, no pueden ser utilizadas según los esquemas libertarios. Por consiguiente, debe condenarse ya su simple existencia y el desarme nuclear se convierte en un bien que debe ser buscado en razón de sí mismo”. <em>(Ibidem, pp. 263-264)</em>.</p></blockquote>
<p><strong>Capitalismo y corporativismo</strong></p>
<p>En mi opinión, la definición de “capitalismo” de Rothbard es errónea; el capitalismo siempre fue el sistema donde el trabajo permanecía divorciado del capital, constantemente mantenido por la intervención estatal. Pero debe reconocérsele la franqueza de distinguir entre el “capitalismo de laissez faire”, definido como un sistema de intercambios voluntarios, y el “capitalismo estatal”, donde el Estado privilegia por la fuerza a las grandes empresas y los grupos de poder. Rothbard condenó enérgicamente esta última forma de capitalismo (<a href="http://www.jorgevalin.com/artic/trad/futuro_de_paz_y_capitalismo_rothbard.htm"><span style="text-decoration: underline;"><strong><em>Un futuro de paz y capitalismo</em></strong></span></a>).</p>
<p>Además de criticar los cárteles empresariales de posguerra –política que bautizó como “colectivismo de guerra”-, se enfrentó a la visión de los conservadores sobre las grandes empresas como la “minoría más perseguida”, típica de Rand o Mises, denunciando la realidad del capitalismo estatal:</p>
<blockquote><p>“Hace algún tiempo llegué a la conclusión de que la principal falla en la obra y el pensamiento actual de nuestros libertarios y “liberales clásicos” consiste en una absoluta incomprensión de las grandes empresas. Hay una tendencia a sacralizar a la gran empresa per se [...] además de que no llegan a comprender que mientras que la gran empresa merecería elogios si consiguiera hacerse grande a través del libre mercado puro, en el mundo contemporáneo de neomercantilismo y lo que es esencialmente un estado corporativo neofascista, un gran tamaño es sospechoso a priori, dado que las grandes empresas probablemente han llegado a serlo mediante una sofisticadísima y crucial red de subsidios, privilegios, y concesiones directas e indirectas de protección monopolística.” (<a href="http://www.mutualismo.org/2009/08/rothbard-sobre-las-grandes-empresas/"><span style="text-decoration: underline;"><em><strong>Correspondencia privada</strong></em></span></a>, extraída del blog de Peter Klein)</p></blockquote>
<p>Por último, pocas políticas son tan contrarias a los intereses de las grandes empresas como la abolición de la propiedad intelectual. Rothbard defendió esta medida en base a que “nadie tiene derecho de propiedad sobre los conocimientos que un tercero alberga en su cabeza” <em>(La ética de la libertad, p. 178)</em>.</p>
<p><strong>Privatizaciones</strong></p>
<p>Los críticos de Rothbard tienen razón cuando afirman que pretendía privatizar las funciones del Estado (debo matizar; todas las funciones que el público esté dispuesto a sufragar), pero yerran al suponer que semejante medida está diseñada para expropiar a los pobres. Tal medida ya fue propagada por los mutualistas del siglo XIX como forma de empoderar a los trabajadores, liberándolos del peso de cargar con el aparato burocrático y privilegiado del Estado. Proudhon, su máximo representante, hablaba de “disolver el gobierno en el organismo económico”, y eso es exactamente lo que significa “privatizar”, a pesar de las connotaciones negativas que ha adquirido el término a raíz de las privatizaciones fascistas de Thatcher o Reagan –que el propio Rothbard criticó fervientemente.</p>
<p>La política de privatizaciones defendida por Rothbard era radicalmente revolucionaria: no se trataba de transferir la riqueza desde el Estado a los grupos de poder, sino de entregársela a sus primeros ocupantes, es decir, a los que eran sus trabajadores en ese momento. Los obreros y campesinos de las fábricas y campos nacionalizados, así como los administrativos de las oficinas de gobierno, deberían ser los propietarios de sus ‘medios de producción’. Así mismo, Rothbard criticó las propiedades semi-privadas adquiridas por particulares gracias a su afinidad con la camarilla de gobierno mediante la agresión; los latifundios latinoamericanos o los activos de algunas grandes empresas deberían ser entregados a sus trabajadores. “La tierra para los campesinos y las fábricas para los obreros”, gritaba Rothbard en base a su sistema de propiedad legítima (<a href="http://mises.org/journals/lf/1969/1969_06_15.aspx#3"><span style="text-decoration: underline;"><strong><em>Confiscation and The Homestead Principle</em></strong></span></a>).</p>
<p><strong><br />
Conclusión</strong></p>
<p>Personalmente, me apena que muchos anarquistas e incluso mutualistas no hayan sabido apreciar la obra de Rothbard, que hizo la mayor contribución al derecho libertario desde Lysander Spooner, y jugó un digno papel en el seno de la Nueva Izquierda de 1960 y los movimientos anti-guerra. Temo que hayan dejado de lado la sinceridad ideológica por la conveniencia política, ya que en ciertos grupos cae bien cualquier crítica al anarcocapitalismo, independientemente de qué entienda la otra parte por “capitalismo”.</p>
<p>Uno puede legítimamente no citar a Rothbard en absoluto por no estar de acuerdo con él en nada, pero desconfío de la mayoría de quienes actúan así, y creo que de tras de esto se esconde casi siempre un dogmatismo inseguro y fanático. Es una cuestión de madurez ideológica reconocer los puntos comunes con ideologías aparentemente contrarias.</p>
<p>En mi opinión, Rothbard sobrepasa con creces a la gran mayoría de los anarcocapitalistas contemporáneos; no solo en el campo de la economía o el derecho, sino en la percepción de muchos problemas que estos últimos desecharían como &#8220;prejuicios izquierdistas&#8221;. Rothbard es un anarquista de pleno derecho que merece ser leído por todos los que se califican como tales.</p>
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		<title>Democracia representativa y corporaciones burocráticas</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Aug 2009 14:22:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor L.</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1774" title="wall street" src="http://www.mutualismo.org/wp-content/uploads/2009/08/wall-street.jpg" alt="wall street" width="218" height="163" /></p>
<p>Hans-Herman Hoppe argumenta que los políticos democráticos tienden a ofrecer promesas a corto plazo a costa de la prosperidad del país a largo plazo debido a sus incentivos para retener el poder. A propósito del<a href="http://onhl.blogspot.com/2009/08/8-la-democracia-representativa.html"><span style="text-decoration: underline;"> último capítulo del ensayo de Langlois</span></a>, comentaba yo sobre el paralelismo entre esta situación y la del gobierno corporativo por parte de los ejecutivos en un contexto de propiedad ausente:</p>
<blockquote><p>Encuentro cierto paralelismo entre la tesis de Hoppe sobre la democracia representativa y la opinión de Kevin Carson sobre el gobierno gerencial de las corporaciones. En ambos casos, quienes están en la cúspide tienen incentivos en obtener beneficios ficticios mediante el consumo de capital para no sufrir el castigo u obtener la recompensa de aquellos a quienes supuestamente sirven -los electores y los accionistas respectivamente-.</p></blockquote>
<p>En ambos casos la solución es evidente: autogobierno del individuo sobre sí mismo y autogestión de las empresas por parte de sus trabajadores. No es este el lugar de exponer los inconvenientes de la monarquía absoluta y el empresario individual en uno y otro caso; baste comentar que la refutación del primer caso por parte del propio Hoppe es aplicable perfectamente al segundo caso.</p>
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