¿Alianza con los anarcocomunistas?

Oct 22 • Actualidad • 2343 Views • 9 Comments on ¿Alianza con los anarcocomunistas?

Me gustaría aclarar mi postura respecto a los anarcocomunistas como hice en la entrada anterior con los anacaps.
Los comunistas libertarios pertenecen al tronco clásico del anarquismo, mientras los anarcocapitalistas provienen del ámbito liberal, lo que a priori debería hacernos sentir más próximos a ellos. Sucede que, desde hace algún tiempo, los medios, las tácticas e incluso los fines de los anarcocomunistas se están alejando de lo que tradicionalmente ha sido el anarquismo. Sus reivindicaciones, cuando se limitan a vocear para mantener los servicios “públicos”-estatales y mantener los impuestos altos, son reaccionarias, porque apuntan a mantener –cuando no ampliar- el aparato de opresión estatal. Jamás mencionan la posibilidad de promover alternativas voluntarias y autogestionarias, mucho más eficaces y beneficiosas para los trabajadores a la par que coherentes con sus fines.

Pero, obviamente, no se trata de que sean malvados: la mayoría aspira sinceramente a un mundo mejor, y muchos de ellos incluso odian con fuerza el marxismo, el bolchevismo y cualquier ideología que pretenda imponerles una forma determinada de relacionarse. El problema es, como tantas otras veces pasa, de formación teórica (no hay nada más práctico que una buena teoría).

Si supieran que el Estado del Bienestar disolvió las asociaciones mutuales que proveían solidariamente de servicios a los obreros, quizá tomarían otra posición con respecto a este. O si supieran que las patentes inflan más de cuarenta veces el precio de los fármacos. O que la Seguridad Social, al cobrarse a los empresarios, impide que la demanda de trabajo y los salarios aumenten en la misma proporción. O que las pensiones públicas, al extraerse de los impuestos y no del ahorro, aumentan dramáticamente los tipos de interés, manteniendo los salarios de los obreros artificialmente bajos. O que la plaza en un instituto público cuesta el doble o el triple que la plaza en un colegio privado.

En fin, estos solo son algunos ejemplos de servicios que, al margen del Estado, podrían proveerse a sí mismos los trabajadores mediante mutualidades, de forma más ética y eficiente de como lo viene haciendo el Estado del Bienestar.
Un instituto, gestionado por sus padres, podría reducir los costos a la cuarta parte sin menguar la calidad, y probablemente aumentándola. Un hospital mutualizado y liberado de las patentes, podría ofrecer servicios muy baratos a sus asociados. Y estos solo son algunos ejemplos relacionados con las reivindicaciones actuales de los anarcosindicalistas: podríamos repasar también los conocidos argumentos mutualistas sobre los privilegios y los monopolios, etc.

Si ambos grupos discrepamos se debe a que los anarcocomunistas, confundiendo los servicios públicos y voluntarios que ellos proponen con el Estado del Bienestar, se han propuesto defender este último como si prefigurara la sociedad a la que aspiran. En ese punto no puede haber alianza. Los medios de los anarcocomunistas se han tornado inconsecuentes con unos fines verdaderamente anarquistas: quien habla de “voluntariedad” es sospechoso de liberal, las cooperativas tienden a formar “nuevos empresarios” y los individualistas son unos “esquiroles”.

Quizá esta sea solo una reacción peculiar de algunos anarquistas españoles, orgullosos hijos y nietos de los cenetistas del 36. La central anarcosindical alemana (y la propia CNT con ella) respaldó recientemente la autogestión de una fábrica de bicicletas, Strike-bike, y la experiencia ha sido un éxito; en Centro Europa existen redes de pequeñas y medianas cooperativas que apoyan fuertemente el movimiento político de allí y las cooperativas y comunas zapatistas no son dogmáticas con respecto al comercio. En lo que respecta a los líderes: Malatesta negaba completamente cualquier cooperación con el Estado y abogaba por la competencia entre sistemas (individualistas y comunistas); Kropotkin reconocía que el poder del capital se debía, principalmente, a la intervención estatal; Emma Goldman afirmó que la sociedad estaba para servir al individuo y no al contrario; y Makhno enfatizó la voluntariedad, en oposición a los bolcheviques, a la hora de pertenecer a las comunas makhnovistas. Con estos anarcocomunistas, como con todos aquellos que, sin renunciar a sus fines, optan por medios verdaderamente anarquistas, sí puede y debe haber alianza.

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9 Responses to ¿Alianza con los anarcocomunistas?

  1. salvoechea says:

    Te rogaria Victor que intentases evitar la condescendencia. No te lo mires todo desde un pedestal teorico.
    Si bien el Estado a logrado domesticar la rebeldia del trabajador y estoy de acuerdo contigo que unos servicios públicos autogestionados por los trabajadores o suministrados por empresas cuyas decisiones y gestión fueran realizados por los trabajadores y los usuarios, seria para mi tambien la situación óptima, lo que muchas veces se pretende es el mal menor, no perder las mímimas conquistas sociales que pueden tener los más debiles, se vive solo una vez, tus problemas y angustias se dan ahora y ya lo comente alguna vez entre lo malo, lo peor y nada me quedo con lo peor. Si algún dia se consigue instaurar una sociedad basada en un orden anarquista yo empezaria eliminando los privilegios de los poderosos, no quitandole las migajas a los pobres.
    No creo que puedas poner al mismo nivel los privilegios que recibe el capital, aranceles, monopolios, inyeccciones multimillonarios que solucionan sus desastres finacieros, en pos de la avaricia sin limites, con tener unos servicios sociales minimos. No es el ideal que se persigue, como tampoco el ideal es trabajar ocho horas diarias en un trabajo asalariado, pero si se aumenta la jornada laboral a 65 horas, ¿ no te parece un paso atras?.

  2. Rafael Hotz says:

    me gusta la idea de kevin carson… remobier las principais barreras a la competicion en el T(0) e despues remover el welfare state en T(0) y T(1)

    seria algo compatible com “ancoms”, “ancaps” y alguns “verdes”

  3. Conquistas sociales= privilegios

    Ya decía Bastiat que el Estado es la institución por la cual todos quieren vivir del resto (y al final todos al vivir de todos resulta en que terminan trabajando más TODOS por menos). A estas alturas todo el anarcosindicalismo está viciado por un proyecto de socialdemocracia “participativa”, es muy difícil que pueda ser compatible con la anarquía, siquiera con la anarquía socialista.

    Otra cosa que le hizo mucho daño al anarcosocialismo clásico es dejarse influenciar por toda la panda del marxismo posmoderno, que al final por muy radicales en su discurso solo tienen dos opciones: Estado de bienestar o Dictadura comunista.

    Por otra parte lo que dice Rafael sería interesante, no tiene sentido quitar las “conquistas sociales” sin haber quitado las “conquistas mercantilistas” de grupos poderosos que impiden la libertad.

  4. The Langlois says:

    Es obvio que lo ideal sería primero abolir todos los privilegios que reciben los capitalistas, banqueros, burócratas, etc. (aranceles, patentes, subsidios, protección, y un larguísimo etcétera). Sería una medida gradual excelente y verdaderamente revolucionaria. De hecho, creo que un sistema intermedio eficaz como “puente” sería una federación de pequeños estados con un gran componente de democracia directa, donde se establezcan únicamente impuestos proporcionales que se dirijan hacia la salud, la educación y unos pocos servicios públicos (algo en lo que creo que coincidirían algunos anarco-comunistas desorientados). Y NADA MÁS, y simplemente como MEDIO. Nada de políticas estatales de “desarrollo”, ni de “crecimiento”, ni programas de inversión, ni mucho menos endeudarse o intervenir el sistema monetario.

    Simplemente en este caso sentiría una leve simpatía por alguna política estatal. (Y en realidad ni siquiera sentiría eso, sino cierta satisfacción al ver que es el pueblo quien realmente adquiere poder y no el estado). Y me opondría a tal sistema en caso de que tal desintegración gradual del gobierno no siga su curso en forma inmediata.

    Pero es una contradicción injustificable ser anarquista y defender las políticas del estado de bienestar, tal como lo conocemos ahora. Puesto que todas consisten en dar más poder al Estado y su burocracia, más privilegios para los empresarios anexados al gobierno, y generar más pobreza y desconcientización en los ciudadanos.

  5. wg says:

    Lo dijo Rothbard: el gradualismo provocará que se nos olvide la meta principal: la libertad individual.

    Pero si no hay más remedio que ser gradualistas, yo propondría eliminar al mismo tiempo las “conquistas sociales” y las “conquistas mercantilistas” (como dice Fabricio), e instaurar la renta básica universal. Por lo menos la burocracia se reduciría en 90%.

  6. salvoechea says:

    Oh dioses celestiales, que esta pasando. ¡¡Estos no son mis anarcocapitalistas, que me los han cambiao!!.
    Renta básica universal.
    Democracia directa.
    Poder para el pueblo y no para el estado.
    Impuestos que se dediquen a los servicios públicos básicos.
    Rothbard reclamando ir a por el todo, como un vulgar F.A.I.sta.

    Esto se esta llenando de anarocapitalistas desorientados, que vuelvan los buenos, joer, que asi no se puede discutir.

  7. The Langlois says:

    WG, Rothbard no propuso un programa definido de transición (salvo, según creo, la secesión y la resistencia a los impuestos). Entre nada y medidas graduales de desmantelación del Estado, [que no sean las típicas medidas pseudo-liberales poco efectivas (en términos políticos y económicos) como la “disminución del gasto público” (que siempre comienza por los recortes a la educación, la salud, etc.), o la eliminación de porgramas de ayuda], me quedo con las medidas que tracé. Y siempre con muchos recaudos y con una contraeconomía pujante que brote desde abajo. De otra manera el veredicto de Rothbard será acertado. Creo que es a lo máximo que, en términos inmediatos, los anarquistas de mercado podemos aspirar.

  8. wg says:

    Puede que tengas razón, Langlois. Puede que la RBU (con todo y que -en teoría- se reduciría la burocracia) resulte peor y terminemos viviendo en un estado paternalista pero a la vez superinflacionista.

    Pues no sé. Si les pegas demasiado fuerte a los ricos (eliminando sus privilegios pero conservando las “conquistas sociales”), se irán los capitales y habrá desempleo, por lo menos al comienzo. Lo cual puede generar algo muy bueno; mucha gente se iría al autoempleo y a la contraeconomía. Aunque también puede que haya guerra civil o intervención imperial, ¿who knows?

    Podemos clamar, de dientes para fuera, por un estado-un-poco-más-que-mínimo (que se reduzca, pero mantenga los servicios de salud, educación, seguridad y defensa, y nada más). Eso, para darles gusto a los socialdemócratas, anarcocomunistas y liberales cuasisocialistas. Pero la estrategia correcta, como señalas, y como señalaron Rothbard y Konkin, es la evasión de impuestos, la contraeconomía y la secesión. Junto con lo de J T Kennedy: olvidarse de “movimientos” y fundar empresas que aceleren la desmantelación del estado.

    ****

    Salvoechea: los dioses celestiales son agoristas. Sólo piensan en sí mismos, se asocian cuando les conviene, o se pelean y fornican cuando les place. No le creen mucho a Dios ni al Amor Universal.

  9. Jaimillo pillo says:

    A mí me parece que ambos son compatibles, pues siempre hay excedentes que se pueden intercambiar con otras comunas o colectivos o hasta individuos productores, dando así lugar al mercado y la innovación mediante la cooperación, lo que sí es que no estoy de acuerdo que quien apoye el llamado Estado de Bienestar se llame a sí mismo anarquista, no creo que el fin justifique los medios, es contradictorio, por ejemplo, exigir una educación pública, pues esto da lugar a la manipulación por parte del Estado mediante la misma, mucho menos privada, claro está,la cosa es la autogestión o la llamada educación libertaria buscando la libertad del individuo en su adquirir de conocimiento. Agrego que simpatizo con el anarcocomunismo por cuestiones pragmáticas, pero no me cierro al hecho de que la verdad sobre la estructura de organización social más adecuada ya ha sido encontrada, creo que hay buenas opciones entre los distintos tipos de anarquismo, excepto anarcocapitalismo, ese no puede contar como anarquismo, por más bonito que lo quieran vender.

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