
En este blog hemos hablado alguna vez de Clarence Lee Swartz, Francis Tandy, Dyler Lum y otros mutualistas norteamericanos mal tratados por la historia. Pero todavía hay una tradición más olvidada, por escribir: la de los mutualistas españoles de mediados del siglo XIX. Con frecuencia partidarios de la República federal y, por tanto, difíciles de distinguir del republicanismo corriente; confundidos con el obrerismo ingenuo de los socialistas utópicos; envueltos en una época convulsa, plagada de golpes de Estado e ideologías fugaces -como el cantonalismo-; y, finalmente, marginados deliberadamente por el anarcocolectivismo posterior, a veces se puede hasta dudar de la existencia de estos mutualistas.
Pero existieron, sin duda. Gente como Rafael Farga i Pellicer, cooperativista y federalista, que más tarde se pasaría al bakuninismo. También Pi i Margall, el mismo presidente de la Primera República, simpatizaba con la idea proudhoniana de “reemplazar el gobierno por el contrato”, y tradujo buena parte de su obra. Y hace poco, investigando sobre el modernismo barcelonés, llego a la persona de Ildefons Cerdà, un ingenierio que, “influido por Hegel y la máquina de vapor, por Proudhon y el romanticismo”, colaboró mediante su labor estadística con la huelga de 1855, al tiempo que simpatizó con el obrerismo y el republicanismo federal más radical, ejerciendo de videpresidente en la Diputación de Barcelona -que, tras la revolución de 1873 se convertiría, por momentos, en un auténtico “estado catalán”-. Paradójicamente, este hombre es el artífice del Eixample de Barcelona, paradigma de planificación central urbana.
Si alguien sabe algo más acerca de estos “mutualistas olvidados”, le agradecería que compartiera sus conocimientos con nosotros.