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¿Qué significa ser gobernado?

Gran texto que vi en la firma de un usuario de Burbuja.info.

Actualización (24/4/2011): Transcribo y pongo la cita en texto por si alguien tiene problemas para ver la imagen.

“Ser gobernado significa ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado, por seres que carecen de título, ciencia y virtud para ello…

Ser gobernado signficia ser anotado, registrado, empadronado, arancelado, sellado, medido, evaluado, cotizado, patentado, licenciado, autorizado, apostillado, amonestado, contenido, reformado, enmendado, corregido, al realizar cualquier operación, cualquier transacción, cualquier movimiento.

Significa, so pretexto de utilidad pública y en nombre dle interés general; verse obligado a pagar contribuciones, ser inspeccionado, saqueado, explotado, monopolizado, depredado, presionado, embaucado, robado, luego a la menor queja, reprimido, multado, vilipendiado, vejado, acosado, maltratado, aporreado, desarmado, agarrotado, encarcelado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado, deportado, sacrificado, vendido, traicionado y, para colmo, burlado, ridiculizado, ultrajado, deshonrado. ¡Eso es el gobierno, esa es su justicia, esa es su moral!”

P.J. Proudhon

Regulación económica y desigualdad social

Que las desigualdades sociales están a la orden del día en el sistema económico en el que vivimos no creo que lo ponga en duda nadie. Ahora la cuestión es saber que es lo que provoca realmente que haya esas desigualdades sociales. ¿Es el mercado? ¿Es el intervencionismo de los estados? ¿Que llevaría a una mayor igualdad económica? ¿Regulación? ¿Desregulación?

Para intentar poner algo de luz sobre el asunto propongo hoy comparar dos gráficas publicadas en dos medios de opiniones económicas totalmente distintas como Público (socialdemócrata) y Libre Mercado del grupo de Libertad Digital (liberal austríaco).

Primero veamos una gráfica publicada hace un tiempo en Público que sugiere que el neoliberalismo, que se aplica desde más o menos la década de 1970, ha ido generando cada vez mayor desigualdad en Estados Unidos acompañada de algunas palabras:

En 1928, el 1% más rico de EEUU atesoraba el 23,94% de la riqueza (ver gráfico adjunto). Tras el crash del 29, el porcentaje fue reduciéndose como consecuencia de los programas sociales introducidos, que dejaron el porcentaje por debajo del 10% en la década de 1970. Pero tras la ruptura con el pacto keynesiano que en EEUU lideró Ronald Reagan, el 1% más rico volvió a ganar cuota en la riqueza nacional hasta superar de nuevo el 23% en 2007. Al año siguiente, Lehman Brothers se hundió.

Fuente: La desigualdad llevó al ‘crash’, según expertos, en Público.

Y ahora otra gráfica que sugiere que desde la década de 1970 hasta la de 2000 las regulaciones han ido aumentando en Estados Unidos:

[...] muy contrariamente a lo que normalmente se afirma, los datos del propio Gobierno estadounidense demuestran que el número de regulaciones no ha hecho más que aumentar durante las últimas décadas.

Fuente: El FMI impulsa su plan para imponer una nueva moneda mundial, en Libre Mercado (es un artículo escrito por el mismo Hugo que comenta en este blog a veces, por cierto).

¿Qué conclusiones podemos sacar? Pues creo que el dogma imperante de que el neoliberalismo implicó una mayor desregulación y “la dictadura de los mercados” no se sostiene a la luz de estos datos pero las tesis de Kevin Carson reciben un espaldarazo. Veamos lo que dice en El mito del Estado mínimo neoliberal:

El neoliberalismo de Reagan y Thatcher, a pesar de toda su retórica “anti-gobierno grande”, en la práctica hubo de mantener los niveles masivos de gastos de gobierno para comprar en grandes cantidades el producto excedente de la economía corporativa y utilizar la capacidad de exceso.

[...]

En general los niveles de gasto del gobierno, de hecho, han seguido elevándose bajo el neoliberalismo. Con más exactitud puede llamarse “nueva regulación” a la “desregulación”: un cambio de las actividades del Estado regulador en una dirección más amistosa con las corporaciones. La “privatización” de las actividades del gobierno, como ha puesto sobre la mesa Hildyard, deja una parte mayor de funciones bajo la dirección nominalmente privada, pero operando dentro de una red de protecciones, ventajas y subvenciones en gran parte definidas por el Estado. Los recortes en servicios sociales han sido más que compensado por otras formas de gasto que subvencionan los costes de las operaciones de las empresas corporativas. Las subvenciones para desarrollos multilaterales de bancos son especialmente necesarias para atraer muchas inversiones de provechoso capital extranjero, y están en aumento. Los acuerdos comerciales neoliberales incluyen un marco legal (p. ejemplo los supuestos derechos [sic] de “propiedad intelectual”) diseñados principalmente para proteger a los grandes capitales contra el mercado. Muchos de estos acuerdos requieren la creación de cuerpos internacionales, gobiernos supranacionales de facto, para invalidar la política de los estados signatarios.

En general, la versión neoliberal del “libre mercado” se parece a una de esas anticuadas máquinas que juegan al ajedrez que solían estar en comarcas distinguidas. Es una operación aparentemente automática, pero observándolo de forma más detallada, vemos que fue realizada por un enano que tiraba en el interior afanosamente sobre unas palancas. En el caso del “libre mercado” neoliberal, en el que el Estado tira de las palancas.

El caso es que se suelen confundir, no sé si por ignorancia o hipocresía, los conceptos de desregulación económica y disminución del Estado del bienestar. Se piensa que como por un lado hay privatizaciones y tratados internacionales de “libre comercio y movimiento de capitales” y por otro como los servicios sociales empiezan a mermar, que todo ello es consecuencias de la desregulación económica y el mercado libre. Pero mucho me temo que los datos que salen a la palestra, no acompañan esa afirmación, al menos para los Estados Unidos.

Es cierto que hay menos Estado del bienestar que hace unos años y menos empresas estatales. Es cierto que en algunos casos se han quitado trabas al movimiento internacional de capitales. Todo eso implica menos peso del Estado en la economía. Es cierto. Pero también lo es que hay muchas más regulaciones y requerimientos que antes y eso también es intervención del Estado. Y esa intervención tiene un impacto económico que no debería olvidarse. Por ejemplo el carné de manipulador de alimentos es algo que hace unas décadas no existía y hoy sí. También ahora existen regulaciones medioambientales que antes no había porque no estaba tan de moda el tema del medio ambiente y hoy se paga en España un canon compensatorio por cada disco compacto en blanco que se compra cuando hace treinta años eso de los discos compactos era algo que no se había creado. Según se ha ido avanzando y han apareciendo cosas nuevas más regulaciones han aparecido también para gestionar el impacto de esas novedades, en algunos casos sobre el medio ambiente o la seguridad del consumidor y otras para mitigar el impacto sobre algunos negocios e intereses empresariales ya existentes, como es el caso del canon para la industria audiovisual y musical.

Esas regulaciones que se añaden se levantan como nuevas barreras de entrada que dificultan el acceso de nuevas empresas al mercado y por tanto garantizan más cuota de mercado para las empresas ya posicionadas. Ahora si juntamos ambas gráficas se ve claramente que cuantas más regulaciones han existido, más desigualdad económica ha habido. Es perfectamente lógico esto. Cuanto más cosas se pongan en un sistema económico que sirvan como barreras de entrada, más facilidad tienen las empresas existentes de aumentar su cuota de mercado y por lo tanto el capital tiende a concentrarse cada vez más en menos manos, ergo así aumentan las desigualdades sociales. A la inversa debería tenderse hacia el camino contrario.

Publicidad y consumismo en una sociedad sin Estado

Buena reflexión de Alan Furth en su blog:

Primero, el anarquista de mercado nos diría que la habilidad que tiene una empresa para lavarle el cerebro a una gran cantidad de consumidores depende del tamaño de los presupuestos publicitarios, que a su vez depende del tamaño de la empresa en sí misma. Y los monstruos corporativos multinacionales de hoy en día simplemente serían económicamente inviables en un sistema de mercado verdaderamente libre; osea, en una economía en donde el estado no promoviese el crecimiento corporativo desmesurado a través de subsidios a la infrastructura de transporte y comunicaciones, patentes, cartelización de costos y leyes de incorporación. Lo mismo podría decirse del tamaño y poder de los conglomerados mediáticos modernos, cuya producción editorial contribuye a transformarnos en ganado conformista tanto como lo hacen sus anunciantes corporativos.

Yo trataría de evitar eso de “lavado de cerebros” (suena como si la gente no pudiera decidir), pero es completamente cierto que la ventaja publicitaria es más bien consecuencia que causa del éxito corporativo, y que éste en última instancia se deriva de la intervención estatal.

Slavoj Žižek viene a Bilbao

El bueno de Slavoj, filósofo de gran renombre, se viene al “bocho” a dar una conferencia, en la Alhóndiga el 7 de abril a las seis y media de la tarde. Como lo he leído poco no voy a hablar de él, pero os dejo una entrevista que le han hecho en El País. Por mi parte, como me pilla cerca, no dudaré en ir.  Además, hora y media después hablará Salman Rushdie.