Operación Goya

Anonymous de nuevo a la carga. Esta vez pretenden ir el próximo día 13 de febrero hasta la entrada del Teatro Real de Madrid donde se celebrará la entrega de los Premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (de la que va a dimitir como presidente Álex de la Iglesia ya que al final se ha puesto en contra de la Ley Sinde) para, según comentan, “hacer ruido contra la Ley Sinde y contra aquellos que nos llaman ladrones”.

En la siguiente página hay correos de contacto para aquellas personas residentes en distintas ciudades españolas que les gustaría asistir al evento (se entiende que al de Anonymous, no a la gala de los premios):

http://operaciongoya.blogspot.com/

Hasta el 3 de febrero se pueden enviar correos.

Aprovecho también para señalaros esta Carta abierta de Anonymous al gobierno del Reino Unido con motivo de la detención de cinco miembros de Anonymous y mostrar mi solidaridad y apoyo con esas personas secuestradas por las autoridades británicas.

Actualización (14/2/2011):

[youtube]huYLYJIH1UM[/youtube]

Entrada al Teatro Real de Madrid ayer en la entrega de los premios.

Carson sobre la contaminación

Harold Demsetz sostiene que el medio ambiente es un bien público porque el coste de transacción de perseguir y penalizar la contaminación es demasiado alto: los beneficios de contaminar suelen estar concentrados, mientras las externalidades negativas están dispersas entre una multitud de afectados. Kevin Carson, partiendo de premisas mutualistas (que los lectores habituales de este blog conocerán de memoria) le da la vuelta a la tortilla: la clave no está en que los costes de perseguir y penalizar sean demasiado altos, sino en que los costes de contaminar masivamente son demasiado bajos. De hecho, artificialmente bajos.

If we look at the actual historical record of how tort liability law has dealt with negative externalities like pollution, it’s clear that the state has had a huge effect on shifting the comparative transaction costs of enforcing different kinds of property rights in a particular direction — namely, reducing the costs for large property owners (in particular firms in extractive industries) to enforce their rights against squatters and trespassers, while increasing the costs of small interests enforcing (for example) rights against polluters.

The bare act of large-scale engrossment of vacant land by the early American state, followed by large-scale land grants or grants of preferential access to favored railroad, mining, drilling, timber and ranching interests, is one example.

Another is the changes which American courts made in common law liability rules, as described by Morton Horwitz in “The Transformation of American Law.” The common law of liability was substantially changed in the early decades of the nineteenth century to protect businesses against liability for things that were regarded as a normal part of doing business, even if it resulted in real harms to third parties.

Yet a third example is the twentieth century regulatory state, which preempted common law liability altogether and created safe harbors for those who met its dumbed-down standards. In functional terms, this was a direct continuation of the process Horwitz described. A polluter who meets EPA standards can point to that as a legal defense, even if a plaintiff can marshal good scientific evidence that the pollution caused her significant harm.

¿De quién son las cajas de ahorros?

El Partido de la Libertad Individual está alarmado por los planes del gobierno español respecto a las cajas de ahorros. Se oponen a que se inyecte dinero público en las cajas de ahorros ya que consideran que el contribuyente no debe pagar vía impuestos la mala gestión de muchas de las mismas en el pasado. Ven en esta situación una nacionalización parcial de unas instituciones que actualmente tienen forma jurídica de fundaciones de naturaleza privada y sin ánimo de lucro y además consideran que la seguridad financiera que pudiera ofrecer el Estado español es un espejismo.

Y no les falta razón. El problema viene en la alternativa que proponen:

La solución a las cajas no pasa por un mix de nacionalización parcial y apertura parcial al capital privado, sino por un plan de ofertas públicas de venta (OPV) por el cien por ciento del capital de todas las cajas, que previamente deben pasar a ser bancos normales y corrientes y cuyas acciones deben estar a disposición de cualquiera que desee adquirirlas.

Pues no me parece una buena solución. Para mí la forma más consecuente con los postulados liberales de privatizar una empresa o entidad pública es dejar la propiedad en manos de los primeros ocupantes o lo que más se les parezca, que suelen ser las personas que trabajan en la misma, como proponía Murray Rothbard. No es conveniente privatizar a través de ofertas públicas de venta, porque eso sería no respetar propiedades legítimas que pudieran existir y además resultaría favorable para los que más dinero tengan previamente que podrían comprar más acciones que los que no tengan tanto dinero. Hay que tener más cuidado porque proponer algo así podría ser, aunque no sea lo que se pretenda, poco menos que un robo institucional en la práctica. Recuerda mucho a las Enclosure Acts o leyes de cercamientos inglesas que criticaba Kevin Carson y que sirvieron para arrebatar a los campesinos la propiedad de la tierra y crear las modernas “propiedades privadas” (véase la reseña de Larry Gambone al primer libro de Kevin Carson para comprenderlo).

Creo que este lío viene de un posible error que se comete muchas veces de pensar que sólo porque participan administraciones públicas en las cajas de ahorros, éstas ya son entidades públicas convencionales, cuando no, jurídicamente son fundaciones privadas participadas e incluso fundadas en muchas ocasiones, eso sí, por administraciones públicas. Pero como también participan en ellas personas no relacionadas con las administraciones públicas la cosa se complica.

Si no son entidades públicas y son fundaciones privadas pero no tan privadas como para que las administraciones públicas no se queden fuera, ¿de quién son las cajas de ahorros? Veamos por ejemplo como según la Wikipedia la Asamblea General de la Caja de Ahorros de Asturias está formada por 300 consejeros que actúan en representación de:

Si nos fijamos bien, la mitad de la entidad está en “manos privadas” (impositores y empleados) y la otra mitad está en “manos públicas” (el Ayuntamiento de Gijón, la Junta General del Principado de Asturias, que es el nombre que recibe el parlamento autonómico asturiano, y las distintas corporaciones municipales de los concejos asturianos en los que residen los impositores). ¿Cómo va a arrebatarse de las “manos privadas” la mitad de la propiedad para juntarla a la otra mitad, la que está en las “manos públicas”, trocearla en acciones y ponerlas a la venta? Habrá otras cajas de ahorros en las que la propiedad que está en “manos públicas” supere a la que está en “manos privadas”, pero aún así no se puede pasar por encima de esas propiedades legítimas que están en esas “manos privadas”. La privatización vía oferta pública de venta no es una opción razonable ni justa para el problema de las cajas de ahorros, pues.

¿Qué las cajas de ahorros necesitan despolitizarse? Sí, desde luego. ¿Qué las administraciones públicas deberían salir de ellas y dejar de inyectarles dinero de los contribuyentes? Claro, es justo. Pero eso no implica que tengan que privatizarse vía oferta pública de venta. Simplemente podrían dejarse en manos de impositores, trabajadores y entidades fundadoras que no sean administraciones públicas. Sería la opción más justa y respetuosa con la propiedad legítima existente. Así que más que una privatización lo que necesitarían las cajas de ahorros es dejar su condición pseudomutualista actual y pasar a ser entidades de carácter mutualista plenas, trasformándose en bancos mutualistas o cooperativas de crédito. Y luego, si así lo desean, que sean sus legítimos dueños los que decidan privatizarlas como estimen oportuno. Pero los legítimos dueños, nunca jamás el Estado o alguna otra Administración pública a través de ofertas públicas de venta de acciones.

Prohibido Fumar

Con la entrada en vigor el 2 de enero de la llamada Ley Anti-tabaco, se prohíbe en España fumar en todos los espacios públicos. La ley es la 42/2010, de 30 de diciembre, y modifica algunos aspectos de la anterior ley del tabaco, la 28/2005, de 26 de diciembre, que no consiguió que se dejase de fumar en los espacios públicos. [1]

Esta ley no está justificada desde una perspectiva jurídica libertaria. Cualquier persona debería poder utilizar su propiedad para los fines que considere oportunos, y en particular permitir o prohibir fumar en ella. Los espacios públicos en los que se aplica la prohibición son en realidad espacios privados abiertos al público (matiz no trivial), y por tanto la decisión de qué se puede o no hacer en ellos recae sobre el propietario.

Pero sí existe algo que podría justificar la ley desde un punto de vista libertario. Hay evidencia de que el “humo de segunda mano” es perjudicial para la salud. [2] Por tanto, si alguien está fumando en un espacio cerrado donde hay otra persona, de modo que inevitablemente la segunda tiene que respirar el humo del tabaco de la primera, la segunda está siendo agredida por la primera en el sentido libertario. Sin embargo, estamos hablando siempre de espacios privados – negocios –, en donde se entra de forma voluntaria. El fumador pasivo no está obligado a estar ahí, así que la prohibición no está justificada. [3]

Por suerte, ya se han encontrado agujeros legales para saltarse la ley, como ha indicado Alberto García en un artículo.

A pesar de todo, muchos clientes a quienes les molesta el humo del tabaco o que no quieren ser fumadores pasivos han recibido bien la nueva ley. Y también muchos hosteleros y camareros que no fuman, y que ya no tendrán que aguantar el humo del tabaco.

Si muchos propietarios y clientes de los bares en efecto querían que no se fumase en ellos, entonces tenemos que preguntarnos por qué no lo prohibieron antes de que entrara en vigor esta ley. ¿Es posible que hubieran perdido clientes? Ciertamente, mucha gente fuma y quiere fumar mientras se toma un café o una copa. Pero también es verdad que mucha gente preferiría tomarse un café o una copa en un espacio libre de humos. El primer bar en prohibir fumar en su zona estaría en desventaja con los bares cercanos para atraer a clientes que fumen, pero tendría ventaja para atraer a aquellos que no fumen.

Ahora no podemos saber si habrían perdido clientes, y en su momento el propietario tampoco. Para éste suponía un riesgo, y si no lo tomó fue porque no estaba en condiciones de asumirlo. La mayoría de los propietarios de bares son pequeños empresarios, en ocasiones empresas familiares, que tienen mucho que perder. Si no se cambia nada, los ingresos se mantienen igual, pero si se prohíbe fumar, es posible que se pierdan ingresos futuros.

En contraste, aquellos establecimientos que sí eran grandes empresas o franquicias sí podían asumir ese riesgo. Prueba de ello es que ya estaba prohibido fumar en Starbucks y en McDonald’s, sin que aparentemente ello les hubiera supuesto una pérdida de clientes.

La incapacidad de asumir grandes riesgos es una desventaja inherente a los negocios pequeños. Los grandes negocios sí pueden asumirlos, y la única manera en que los pequeños pueden competir en ese aspecto es la cooperación entre ellos. Por eso, quienes deseamos la emancipación económica de los individuos debemos defender el asociacionismo económico basado en el apoyo mutuo. Los bancos cooperativos como JAK o las cooperativas de crédito pueden proporcionar acceso barato al crédito. Las divisas alternativas como WIR o los sistemas LETS estimulan el comercio a pequeña escala. Las redes de pequeñas empresas como REAS, MAARV o las que existen Prato o en Emilia Romagna permiten que estos negocios se apoyen unos a otros. Seguros cooperativos y sistemas de prevención social como Lagun-Aro minimizan el riesgo del desempleo. Y la mayoría de las redes de cooperativas como Mondragón o NOBAWC combinan los elementos ya mencionados.

La convivencia es posible. Quienes quieren estar en espacios libres de humo deberían tener acceso a ellos, al igual que quienes deseen fumar deberían poder hacerlo. Con instituciones como las que he mencionado, cualquier bar u otro negocio podría haberse permitido prohibir fumar, sin que ello hubiera supuesto la desaparición de locales donde sí se pueda fumar. Y, desde luego, serían capaces de muchísimo más frente al poder del estado y de la plutocracia que éste mantiene.

*****

[1] Ley 42/2010, de 30 de diciembre, Ley 28/2005, de 26 de diciembre.

[2] FAQ de nofumadores.org

[3] Pero, para que sea creíble que cualquiera que entra en un espacio privado – un bar, su puesto de trabajo – lo hace de forma voluntaria, debemos exigir que exista algún espacio público, de modo que el individuo pueda elegir entre estar en uno u otro. Por espacio público no quiero decir en propiedad del estado, sino que no tiene propietario y está abierto a todo el mundo. Si semejante espacio público fuera cerrado, entonces la prohibición de fumar sí estaría justificada. Roderick Long trata brevemente una cuestión parecida en In Defense of Public Space, en el epígrafe Public and Private: Allies, Not Enemies:

Supongamos que un intruso viene a mi finca y yo quiero expulsarle. Si todas las fincas de mi alrededor son también privadas, ¿a dónde voy a expulsarlo, sin violar los derechos de mis vecinos? Pero si hay una vía pública cerca, tengo algún lugar adonde expulsarlo. Así, la disponibilidad de espacio público puede ser una precondición moral para el derecho a no tener intrusos.

Copiar no es robar

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=32jiDgQmYPs[/youtube]

Simpático y genial vídeo doblado al castellano (una versión en en inglés con unos arreglos musicales un poco diferentes aquí) que explica la diferencia que existe entre copiar y robar. Con licencia Creative Commons Atribución – Compartir con la misma licencia (los créditos de los autores están en el propio vídeo).

Créditos:

Datos de la canción original:
Nombre: Copy is not theft
Cantante original: Nina Paley
Arreglos musicales : Norman Szabo

Datos de la canción Doblada
Nombre: Copiar no es robar
Cantante: Sergio Pilchik (sergiooctubre)
Edición: SergioOCtubre

Altamente recomendable para ciertas personalidades políticas y ciertos artistas, para que así no se tengan que leer crónicas que plasman sucesos tan surrealistas en los medios.

Actualización: Veo que Álex de la Iglesia, Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, respondió al autor de la crónica mencionada antes, Amador Fernández-Savater.

Actualización 2: Pongo los créditos de la canción. También aprovecho para decir que el vídeo salió originalmente del proyecto QuestionCopyright.org.

Construyendo el camino hacia la anarquía

Muchas veces se nos critica a los anarquistas al decir que no tenemos ni idea de como conseguir la anarquía. Que sí, que nuestras ideas son muy bonitas y todo eso pero que no tienen aplicación práctica porque el ser humano no es un buen salvaje sino que el hombre es un lobo para el hombre. O si no que enfrentarse al Estado es una locura y más si además no queremos tener un ejército jerárquico y disciplinario que luche por nuestra causa. O si no que a través de la educación y la persuasión no vamos a conseguir nada, que es mejor votar a un partido para que haga reformas en las leyes. En fin, que somos totalmente utópicos y que nuestras ideas no tienen ningún sentido práctico en la realidad.

Pero leyendo las conclusiones de David de Ugarte sobre los nuevos movimientos políticos me ha recordado por qué creo que el cooperativismo puede llevarnos a conseguir la anarquía. Dice David que las nuevas ideologías surgidas de la lógica de las redes distribuidas son:

Comunidades que no aspiran a «tomar el poder» ni tienen por objetivo principal cambiar leyes o crear instituciones internacionales, sino experimentar sus propios modelos de desarrollo económico y relación con el medio.

Me recuerdan las palabras de David al dicho de “construir la nueva sociedad en la cáscara de la vieja” que era la actitud de los primeros socialistas frente a la erótica de la revolución o la lucha política parlamentaria de los que vinieron después.

En el siglo XIX, los movimientos sociales empezaron así, Fourier proponiendo los falansterios, Robert Owen con su Nueva Harmonía, a nivel teórico Proudhon y su mutualismo, y claro también los pioneros del cooperativismo de Rochdale. Pero luego se pasó enseguida a sentir el gusto por los procesos revolucionarios, como si fuera el ranksimo de aquella época. Marx tildó de utópico a todo aquello de Fourier y Owen, de pequeño burgués a lo de Proudhon y de científico a lo que tenía que venir con él. Y entonces ¡todos a amar la Revolución del proletariado! Hasta los anarquistas abandonaron sus primeras tesis evolucionarias y pro mercado y se hicieron revolucionarios y contrarios a la economía de mercado. Se abandonó la cultura emprendedora y creativa en favor de la actitud contestataria, del enfrentamiento, del visualizar delante un enemigo del proletariado al que derrotar, la colusión del Capital y el Estado. La conclusión es que no se consiguió derrotarlo casi en ningún sitio y donde se hizo pues… reinaron unos soviets que pronto dejaron de serlo y al final no trajeron ni la tan anhelada libertad ni la tan deseada igualdad.

Creo que la única salida que nos queda es la apuntada por David, por decirlo de alguna manera se trata ahora de buscar la forma de hacer que el mundo evolucione hacia algo mejor y no destruirlo para hacer otro. Exactamente lo que querían los primeros socialistas, esos que Marx llamaba los socialistas utópicos. Fourier, Owen, Proudhon… ¡dónde estaríamos ahora si se les hubiera hecho más caso!

Hoy creo que la gente está harta de “la Revolución” con mayúscula y tiene más sentido pensar en “la revolución” con minúscula. El futuro es lo evolucionario, lo constructivo, el buscar el propio espacio, el emanciparse de esa colusión de Estado y Capital a través de las cooperativas, de la economía P2P, de los grupos de afinidad y de las filés. Empezar a andar el camino hacia la anarquía, construyéndolo a cada paso. Así hasta que un día las viejas estructuras se vuelvan obsoletas porque ya todos estén emancipados y desaparezcan, terminándose entonces de construir y de andar ese camino hacia la anarquía.

Los clubes de fumadores

A Smoking Club3 Estos primeros días del año 2011 en España se están viendo afectados por la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco que prohíbe entre otras cosas fumar en bares, cafeterías, restaurantes, etc.

Esta ley está resultando polémica habiendo una gran discusión entre partidarios y detractores. Pero aún hay algo de esperanza para los fumadores empedernidos y hosteleros y para ello no es necesario declararse en rebeldía ni tampoco se debe correr un peligro como para que le rompan a uno la cara, no. Una posible solución es la reconversión de algunos bares, cafeterías o restaurantes de negocios de hostelería a asociaciones sin ánimo de lucro.

El tema no es tan difícil: el establecimiento hostelero cambia su estatus de negocio lucrativo al de asociación cultural sin ánimo de lucro a la vez que le traspasa a ésta la licencia para la venta de alcohol. Se ofrece a los clientes habituales el ser socios de la nueva asociación y entonces y a cambio de una pequeña cuota, pueden entrar a un local que al no tener consideración de “espacio público”  no queda afectado por la nueva ley y por lo tanto se puede fumar todo lo que uno quiera (o lo que los estatutos de la asociación permitan). Se puede entender que ahora los beneficios de los dueños del antiguo bar, cafetería o restaurante saldrían de la renta que la nueva asociación les pagaría por hacer uso del local. Un alquiler, vamos.

Veremos tras un tiempo como resulta esta iniciativa de los clubes de fumadores. Si sale bien podríamos hablar de que el sector de “sin ánimo de lucro” como las asociaciones, fundaciones, cooperativas de consumo o mutualidades, en según que cosas puede ser más ventajoso para proteger a los individuos frente al intervencionismo y prohibicionismo estatal que las empresas mercantiles.

Qué es para mí el anarquismo

Se trata de un viejo debate que no tengo la intención de retomar en serio, aunque sí querría plasmar algunas impresiones. Con el paso del tiempo me he ido convenciendo de que, a despecho de la opinión popular, el anarquismo no significa otra cosa que moderación en el uso de la violencia.

Más allá de si los derechos individuales son intrínsecos a la naturaleza humana o son fruto de una convención; más allá de todas las implicaciones económicas y sociales que tiene el uso moderado de la violencia, el anarquismo no aspira a otra cosa que a un marco institucional donde, como dice genialmente Montesquieu, los individuos se encuentren en una situación tal que “aunque sus pasiones les inspiren actuar con malicia, el interés les aconseje no hacerlo”. Para mí, el anarquismo supone una auténtica división de poderes; un complejo de incentivos que, a partir de la interiorización de costes y la competencia entre diferentes sistemas legales y compañías de seguridad y de justicia, garantiza que los individuos conserven la máxima libertad compatible con el máximo grado de prosperidad. Y mi lealtad al anarquismo está subordinada a la prosecución de tal meta.

Neoliberalismo contrastado

No sólo gente como Kevin Carson y Roderick T. Long afirman que el neoliberalismo no tiene nada que ver con el libre mercado, otras personas también:

¿Es realmente neoliberal el neoliberalismo, o es todo lo contrario?

El rankiano Daniel Bravo, conocido por sus acertados análisis, decía: “Adam Smith decía que el egoísmo llevaría a la economía al equilibrio y al progreso, pero añadía dos condiciones que todo el mundo olvida siempre .
1-Mercado libre, sin que los ricos tuvieran poder. Es decir, evitar situaciones de oligopolio o rescisiones al mercado.
2-Solo funciona en el largo plazo, en el corto plazo, el egoísmo genera una destrucción que afecta a la vida de las personas.”

El tiempo pasa y los conceptos se distorsionan, o podríamos pensar que son distorsionados, no por accidente, sino intencionalmente para acomodar posiciones de conveniencia para determinados grupos. Hoy “liberalismo” (o su variación más famosa, “neoliberalismo”) parecen asociarse con la idea opuesta a lo que Adam Smith defendía. Así surge el intervencionismo del mercado en nombre del no intervencionismo.

Seguir leyendo Neoliberalismo: Intervencionismo de mercados a favor de oligopolios en el blog de Comstar.

Leédlo entero, es una reflexión interesante por citas de otras personas que menciona y que incluyen por ejemplo una curiosa y posiblemente provocadora para muchos tanto a la izquierda como a derecha, comparación de Cuba con Walmart como economías centralizadas.

Mención también al primer comentario al artículo realizado por Daniel Bravo por el interés que puede tener aquí al defender unas tesis tan similares a las mutualistas:

Muy buen artículo, has esquematizado muy bien las ideas y expones un tema que parece tabú en economía.

En realidad, los que hayan leído a Adam smith saben que estaría completamente en contra del Capitalismo.

Hay que aclarar que el Capitalismo y el Libre mercado son dos sistemas económicos antagónicos.
El Capitalismo, se llama así porque es un sistema en el que se premia la acumulación de capital, es decir, que los más ricos y grandes tienen ventajas frente a los pequeños. Y esta era la mayor pesadilla de Adam Smith que proponía un sistema de libre mercado.

Marx, en su tesis, decía que era imposible alcanzar el libre mercado, (argumento discutible) y por tanto, proponía el “capitalismo de Estado”, lo que posteriormente se le llamó “comunismo”. Lo llamó así porque la similitud entre el comunismo y el capitalismo es muy grande en su base, ya que se sigue premiando a la acumulación de capital, es decir, en ambos casos el Estado o WalMart son todopoderosos.

Tendríamos que recordar que en su inicio, anarquistas y liberales luchaban juntos en contra de capitalistas y comunistas, ya que su visión del mundo era mucho más cercana.