“Propongo que no evitemos ninguna pregunta, que no nos retiremos de ninguna conclusión, sino que sigamos la verdad adondequiera que nos lleve… Si las conclusiones a que lleguemos van en contra a nuestros prejuicios, que no dudemos; si desafían a instituciones que por mucho tiempo se han estimado como sabias y naturales, que no nos retrocedamos.”
- Henry George, Progreso y Miseria.
En los últimos años, se habla mucho por el cyberespacio sobre modernas tendencias económicas anarquistas, en las que convergen lo que para la mayoría de anarquistas socialistas es una contradicción: se trata de los controvertidos anarquismos de mercado. Este es un rótulo en el que caen diversos discursos libertarios, que tiene en común la idea de que el intercambio regular y “espontáneo” -es decir, el mercado- no se contradice con el ideal anarquista de igualdad y libertad, sin jerarquías. Para descubrir si esto es verdad, es necesario revisar la naturaleza del concepto de ‘mercado’, y que aspectos de este es posible que la Anarquía admita.
El mercado es, según la ciencia económica, “el contexto donde confluyen los posibles oferentes y demandantes de productos a realizar intercambios”(definicion corriente de mercado). Ese deseo de intercambio es el motor del mercado; y no tiene ningún conflicto con el anarquismo en esencia, claro que la imagen del libre mercado que tenemos todos, es esa que los poderosos y los teorícos económicos nos quieren vender, donde el poder del dinero basado en su escaces artificial, los monopolios, las leyes que favorecen y dan privilegios a los que manejan el capital, y las barreras burocráticas, que convierten en una caricatura los conceptos teóricos en apariencia neutrales y justos (esa critica con matices se da incluso en los grupos mas liberales).
Pero que pasa si le agregamos el ideal de la anarquía al concepto: entonces tendríamos que decir que “realizan estos intercambios por propia voluntad, en igualdad de condiciones y sin autoridad o jerarquía que los regule”. Solo cumpliéndose estas condiciones, podría decirse que es en realidad mercado anarquista. Esto, según las tendencias de anarquismos de mercado, es lo que se llama “verdadero libre mercado”, un sistema espontáneo sin privilegios ni jerarquías, en el que nadie puede controlar las condiciones de los intercambios y todos pueden participar, en el que no existen barreras y, por lo mismo, confluyen oferentes y demandantes en cantidades ilimitadas y en el que la información es transparente y verdadera. Si estas condiciones se cumplen, creo que no puede haber ningún anarquista que se oponga o considere que el mercado no es una posible forma de organización en anarquía.
No nos debemos olvidar de un último punto, que los amigos anarquistas socialistas no me perdonarían si omitiera: el mercado no puede ser una fuente posible de explotación del hombre por el hombre; y, para que se cumpla esa última condición, es imprescindible aclarar que el “verdadero libre mercado” anarquista no debería generar ningún tipo de renta, interés o beneficio sin trabajo.
Por lo dicho antes, el pensamiento anarquista debiera ser favorable a una estructura económica de mercado, en la que el trabajador sea dueño del producto de su trabajo, para que espontáneamente -y no por un mandato- se manifieste la acción pura de las fuerzas del mercado. De esta manera, no es posible que se genere la propiedad privada de la tierra y de los depósitos de recursos naturales, menos aun, el lucro. En esta dinámica, la estructura social se organizaría a través del cooperativismo y la mutualidad. Consideremos que es la intervención del estado lo que diferencia al capitalismo de un “verdadero libre mercado”. Con la acción de la autogestión y la ausencia del estado, el capitalismo no sería posible, pues es una creación de la expropiación masiva histórica y del perfeccionamiento de algunas instituciones elementales, exógenas a la comunidad, como la emisión monopólica del dinero, la propiedad del suelo, el monopolio de la fuerza, las leyes, etc. Si un verdadero sistema libre voluntario autogestionado, que en términos neoliberales podría ser mal llamado “laissez faire”, fuera puesto en práctica, daría lugar a un organización libre sin la capacidad de extraer un beneficio sin trabajo de por medio o una renta del capital, pues estas serían nulas o insignificantes, una fórmula propuesta por el mutualismo desde hace más de un siglo.
“(…) la demanda para el consumo determina la dirección en la cual el trabajo se empleara en la producción.” (Henry George, Progreso y Miseria,1879)
Este principio, que determina la eficacia y eficiencia del mercado y que es utilizado en contra de la teoría de planificación central, también puede generar privilegios y limitar las libertades, siempre y cuando los actores económicos no tengan las mismas posibilidades de generar producción y consumo, en otras palabras no posean todas las facilidades de ingresar al mercado, así como de cambiar su producción. Esto implica que, al ser este tipo de mercado una entidad no inclusiva, solo puede generar y funcionar a partir de privilegios, lo que deviene en la desinformación para la producción eficaz y eficiente y la depredación del medio ambiente. Recordemos, además que la tan mentada democracia del mercado -cada consumidor puede “votar” cuando compra- no existe si no hay igualdad al acceder al mercado y a los medios de producción (recursos naturales).
Puede que el libre mercado sea la mejor opción de organización en su forma ideal, pero los mecanismos e instituciones creadas alrededor de este concepto son realmente de orden técnico (moneda) o jurídico (derechos de propiedad). Lamentablemente, estos están, en la actualidad, en poder del Estado/Capital.
El orden sin jerarquía en el libre mercado es una opción de organización económica anarquista, pero para que funcione no debe creerse en él ciegamente, puesto que, en tanto es espontáneo, no necesariamente calza en la práctica -aunque sí en teoría- con los ideales de la anarquía. No obstante, aun cuando es espontáneo, sigue siendo social y, por lo mismo, una institución humana que si degenerara en privilegio o jerarquía, será necesario indagar en sus mecanismos y modificar sus estructuras. Si consideramos el mercado actual, ese cambio de estructuras podrían ser, por ejemplo, reformas monetarias o reformas en la gestión de la propiedad de la tierra. Siendo la autogestión no jerárquica e igualitaria es el medio ideal para el estudio, debate y reformas de los mecanismos periféricos al mercado que lo condicionan , para llevar la praxis económica mas cerca de la teoría del libre mercado. Esto no debe considerarse como intervencionismo al libre mercado, sino como un afinamiento a las herramientas e instituciones periféricas de modo que funcionen más acorde con el concepto mismo de libre mercado y de la anarquía. La autogestión, los libres acuerdos y el consenso deben ser los métodos de resolución de todos los conflictos.
Werner onken, Economía de Mercado sin Capitalismo (extracto):
.. De esa manera el dinero perdería su poder estructural sobre el ser humano y sobre los mercados y ya no podría llevar a la distribución injusta de ingresos y bienes. Además, la regulación exacta de la cantidad del dinero en circulación y la circulación garantizada por la oxidación harían posible la estabilización del poder adquisitivo de las monedas como peso, dólar o rublo.
Mediante esta reforma monetaria Gesell veía el camino hacia un “estado social” en el cual los ingresos y bienes sean distribuidos de manera justa. En vez de la acumulación jerárquica de capital real y monetario y en vez del proletariado privado de medios de producción habría una sociedad burguesa de libres e iguales, en la cual ciudadanos económicamente independientes producirían con tiempo laboral flexible y venderían sus productos en mercados sin monopolios no sólo el interés del dinero sino también la renta territorial privada causaría injusticia social al impedir que el acceso a un bien esencial sea igual para todos.-crear el acceso igualitario de la gente a los territorios y al mercado. (Teología y Economía de la liberación, América latina, 500 años de muerte, despojo y explotación,Febrero 2002)
Si además de estos mecanismos que rodean el funcionamiento del mercado actual (moneda y propiedad), encontramos que hay otros que afecten el desarrollo del libre mercado o violenten los principios de la Anarquía, estos deben ser estudiados y si es necesario reformulados, con el fin de que el mercado sirva a un orden justo y pleno de libertades.
Para que el mercado sea eficiente y eficaz y tenga, además, dimensión humana, no debe aniquilarse la competencia. En el mercado, tiene que existir (1) la “facilidad de acceder a él “ y (2) la “facilidad de adaptarse a sus requerimientos”; de lo contrario, hablaríamos de un mercado excluyente y eso genera solo oligopolios o monopolios que eliminan la cualidad de ser libre del mercado.

