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Libre mercado anticapitalista

Sobre el mercado de trabajo (V)

Posted By Victor L. on April 10, 2009

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Después de una pausa, Albert vuelve a la carga:

Primero, no hay monopsonio ni oligopsonio, el trabajo es un factor no-específico y puede ser empleado en infinidad de tareas de modo que no hay ni puede haber un “monopolio de demanda” mientras haya competidores, aun en el caso de que haya barreras de entrada. La puja se produce igual en una subasta con 2 participantes que con 10, porque el factor trabajo sigue siendo escaso para los posibles fines en que pueden emplearlo esos participantes (y el límite máximo es el valor de la productividad maringal estimada del trabajador, que puede ser la misma con 2 que con 10). Y en cualquier caso los trabajadores también puede “autocontrarse” convirtiéndose en autónomos, lo cual aún contradice más la teoría del “monopolio de la demanda”.

Insisto en que utilizo el término monopsonio en sentido amplio, pues entiendo que existen menos empleadores del factor trabajo de los que habría en un mercado libre (más adelante desarrollo esto, pues creo que estás interpretando de diferente forma lo que quiero decir).

La capacidad de autoempleo de los propios trabajadores no refuta la idea del monopsonio, ya que es proporcional al aumento de los salarios (es decir, la demanda de trabajo), y por lo tanto su “huida” del mercado laboral no sirve para equilibrar la oferta de trabajo. Cuando la demanda de trabajo es escasa, los trabajadores tienen menos recursos y su preferencia temporal es mayor –sin mencionar las fuertes limitaciones estatales al autoempleo. En definitiva, su oferta es altamente inelástica.

Si los empresarios no contratan más no es porque no se les haya ocurrido usos valiosos adicionales del factor trabajo. Los fines deseados y la imaginación siempre irán por delante, es por eso que es escaso. Las personas somos capaces de desempeñar muchos de trabajos en infinidad de combinaciones, pero solo podemos ser empleados en uno de ellos. El problema, por tanto, no es que “los empresarios no sean lo suficientemente abundantes”, pues el límite lo marca la imaginación, no el número de empresarios. El problema es que algunos usos productivos que los empresarios conciben no son rentables a causa del salario mínimo, regulaciones laborales etc.

Aquí es donde quería hacer mi aclaración. Lo que estoy sosteniendo es precisamente que parece razonable que la restricción en el número de empresarios tienda a reducir los usos imaginables del factor trabajo. De ahí que mencionase a Hayek: cuanto menor es el número de empresarios, se percibe más difícilmente la información dispersa del entorno y menores son los usos del trabajo que se descubren.

Esto tiene cierto paralelo con la postura de Israel Kirzner, para quien los medios (en este caso, los usos del factor trabajo) no están dados, sino que van siendo descubiertos a través de la observación de los empresarios. Tengo la impresión de que tú sí consideras que los medios están dados, y por eso no das relevancia al número de empleadores.

Por otra parte, esto tiene otra implicación: conforme menor es el número de empleadores, existen mayores posibilidades de que el interés que descuenten de la PML sea mayor. Como al contratar más trabajadores, los empresarios incurren en costos mayores, los precios descienden y los beneficios netos (que no brutos) disminuyen, es más probable que dejen de demandar trabajo en un punto más temprano que si existieran más empleadores –ya que la competencia premia a los empresarios que tienen una preferencia temporal baja y desplaza a los que descuentan un interés mayor.

Más adelante dices:

En otras palabras, tu argumento no implica que los trabajadores no son remunerados conforme a su productividad marginal (como tendencia, en el medio-largo plazo y en general para el conjunto de trabajadores), que es lo que vengo diciendo, sino que se obstaculiza el descubrimiento de determinados usos del factor trabajo que podrían aumentar su productividad marginal (y consecuentemente, aumentar su salario).

Y si esos obstáculos disminuyen el descubrimiento de determinados usos del factor trabajo que aumentarían la productividad marginal, ¿por qué no obstaculizan también la demanda general de trabajo e impiden que reciba su producto completo? Ten en cuenta lo que apunto arriba.

En cualquier caso, nota también que numerosas barreras de entrada suelen dejar fuera del mercado a los empresarios menos productivos/que aportan menos valor (efecto análogo al salario mínimo + costes laborales), luego es dudoso que un efecto relevante (no digamos ya principal) de este tipo de barreras de entrada sea el descenso del límite máximo de la puja.

Precisamente, los salarios mínimos permiten crear una masa de trabajadores en paro que permite a los empresarios más productivos remunerar a los suyos por debajo de la PML. En cierto modo, argumentaste algo parecido en Capitalistas contra el capitalismo.

Sobre Nike en Asia, he estado pensando sobre este ejemplo y conversando con Rallo y me he dado cuenta de que no puesto el énfasis suficiente en la condición “marginal” del valor de la productividad. No es que la productividad marginal de los asiáticos sea mucho más baja porque tengan menos capital, sino porque producen mucho más que en occidente en conjunto de modo que el valor de la producción de un asiático es sobre unidades marginalmente menos valorados. Producen mucho más que en Occidente porque Nike no puede atraer a todos los trabjadores que sí puede atraer en Asia.

Estoy de acuerdo contigo en que la utilidad marginal del trabajo decrece conforme se dedica a tareas menos valoradas.

En este caso, la utilidad marginal equivaldría a la productividad: la significación de cada unidad de trabajo, para el empresario, equivale al valor que aporta al producto final, que es su productividad. Un obrero para el empresario sería como una patata frita para el consumidor. Eso justifica que las tareas menos valoradas sean menos retribuidas que las tareas más valoradas, pero no que, dada una misma tarea, sea más valorada en Occidente que en el sudeste asiático.

Por ejemplo, si un mismo modelo de zapatillas (o de cualquier otro artículo con un precio similar que utilice la misma cantidad de trabajo) se fabrica tanto en Estados Unidos como en Filipinas, aunque en este último país se fabrique el 80% de la producción, esto no significa que la utilidad marginal de sus obreros sea menor. La contribución de cada obrero es la misma, y la desaparición de cada unidad provoca una pérdida idéntica de valor.

El ejemplo de la botella, aunque puede tener otros usos, no es extrapolable al factor trabajo debido a que los obreros pueden negociar su salario en cada caso particular (tomando en cuenta la productividad de cada empleo, etc.), y no necesitan asignar a nivel de grupo un precio único. De hecho, los salarios difieren de un empleo a otro por esa razón. Tu ejemplo sería válido solo en el caso de que un gran sindicato monopolizara todo el mercado de trabajo, o si habláramos de una única empresa con una productividad determinada.

En caso contrario, el trabajo cobraría en función de su productividad concreta en cada empleo –como defiendes tú-, o al menos, su salario estaría influido por esta productividad, aunque no la alcance –como defiendo yo-.


Comments

4 Responses to “Sobre el mercado de trabajo (V)”

  1. Hola Víctor,

    Perdona el retraso, en realidad tenía la respuesta escrita desde hace semanas pero se me pasó colgarla.

    Nuestro desencuentro a estas alturas del debate puede reducirse a estos puntos:

    Y si esos obstáculos disminuyen el descubrimiento de determinados usos del factor trabajo que aumentarían la productividad marginal, ¿por qué no obstaculizan también la demanda general de trabajo e impiden que reciba su producto completo? Ten en cuenta lo que apunto arriba.

    Porque aunque se limite el descubrimiento de nuevos usos productivos del factor trabajo, este factor sigue siendo escaso en relación con los usos concebidos por los empresarios. Siempre se conciben más usos de los que puede desempeñar el trabajador, haya o no barreras de entrada. En este contexto de escasez la puja se da igualmente, aunque el límite máximo pueda ser menor porque no se han descubierto usos más productivos (que es distinto que afirmar que el trabajador no tiende a percibir el VDPM).

    Precisamente, los salarios mínimos permiten crear una masa de trabajadores en paro que permite a los empresarios más productivos remunerar a los suyos por debajo de la PML.

    De hecho es lo contrario: el salario mínimo aumenta el valor de la productividad marginal del trabajo, pues deja fuera de la puja a los trabajadores sustituibles que aportan menos valor/que son destinados a los fines menos valiosos. Dicho de otra forma, reduce el número de fines a los que pueden destinarse los trabajadores sustituibles (volvemos al ejemplo de las botellas de agua: si reduces su número aumentas su precio), de manera que solo quedan los fines más valiosos (ie. valor superior al salario mínimo + costes laborales) y la remuneración es consecuentemente más elevada. Algo similar sucede con los sindicatos: consiguen aumentos salariales a expensas de la contratación de más trabajadores sustituibles (que serían destinados a usos de menor valor, reduciendo el salario del conjunto de trabajadores).

    Estoy de acuerdo contigo en que la utilidad marginal del trabajo decrece conforme se dedica a tareas menos valoradas. En este caso, la utilidad marginal equivaldría a la productividad: la significación de cada unidad de trabajo, para el empresario, equivale al valor que aporta al producto final, que es su productividad. Un obrero para el empresario sería como una patata frita para el consumidor. Eso justifica que las tareas menos valoradas sean menos retribuidas que las tareas más valoradas, pero no que, dada una misma tarea, sea más valorada en Occidente que en el sudeste asiático.

    Por ejemplo, si un mismo modelo de zapatillas (o de cualquier otro artículo con un precio similar que utilice la misma cantidad de trabajo) se fabrica tanto en Estados Unidos como en Filipinas, aunque en este último país se fabrique el 80% de la producción, esto no significa que la utilidad marginal de sus obreros sea menor. La contribución de cada obrero es la misma, y la desaparición de cada unidad provoca una pérdida idéntica de valor. El ejemplo de la botella, aunque puede tener otros usos, no es extrapolable al factor trabajo debido a que los obreros pueden negociar su salario en cada caso particular (tomando en cuenta la productividad de cada empleo, etc.), y no necesitan asignar a nivel de grupo un precio único. De hecho, los salarios difieren de un empleo a otro por esa razón.

    Dices que los obreros “negocian su salario en cada caso particular”. ¿Negocian los productores y vendedores de agua embotellada el precio de cada botella en particular? El precio del agua embotellada lo marca la oferta y la demanda y tiende a ajustarse a la utilidad marginal de la botella de agua: a más botellas de agua menor será la utilidad de cada botella adicional (destinada a fines menos valorados) y menor será el precio que el consumidor estará dispuesto a pagar. El límite de la producción es el punto en el que se encuentran la utilidad marginal y el coste marginal. El precio tenderá a ser el valor que aporta la botella marginal / que satisface el fin menos valorado, pues las botellas son sustituibles entre sí y siempre podemos escoger la más barata para satisfacer el fin más valorado. El ejemplo de la botella de agua es perfectamente extrapolable al factor trabajo que, no lo olvidemos, es como cualquier bien y servicio demandado en el mercado y se rige exactamente por las mismas leyes económicas.

    El error en tu razonamiento es la confusión entre “valor de la productividad marginal de los obreros” y “valor de la productividad de cada obrero considerado aisladamente”. Cada obrero en un trabajo no especializado es igualmente productivo/perfectamente sustituible: puede desempeñar la misma tarea que cualquier otro obrero. Es como una botella de agua: las botellas de agua son idénticas entre sí, puedes satisfacer tus fines (saciar tu sed etc.) con cualquiera de ellas. Pero a la hora de fijar el precio solo consideramos al trabajador marginal/adicional/al último trabajador (a la botella marginal/a la última botella). Marginal = adicional/el que se destina al fin menos valorado. Esa es la razón por la que pagamos tan poco por una botella de agua (porque la pagamos acorde con el fin menos valorado que satisface la botella marginal). ¿Recuerdas la paradoja del diamante y el agua con la que lidiaron los economistas clásicos? Sucede lo mismo con el factor trabajo: pagamos a un trabajador sustituible de acuerdo con el valor “marginal”, no el valor de su productividad en particular, sino el valor del último fin a que podemos destinarlo. Como en las economías más pobres hay mucha mano de obra no especializada destinada a fines muy poco valorados / cobrando muy poco, es posible contratar a muchos más trabajadores sustituibles por un salario ligeramente superior al de esas alternativas hasta que el valor de la productividad del trabajador marginal ya no compense (hasta que su salario más otros costes de producir las zapatillas cuesten más que el precio al que se venden). Explicado de forma más gráfica: se contratan más trabajadores a precios muy bajos (ligeramente superiores a la alternativa), la producción aumenta, el precio del producto cae y hay un punto en el que el precio/valor del producto coincide con los costes y ya no es rentable producir más. El valor que produce el último trabajador contratado es muy bajo (aunque su productividad es idéntica al de cualquier otro trabajador sustituible, la zapatilla que produce tiene un valor muy inferior, pues ya se han producido muchas zapatillas). Luego su salario (y el del resto de los trabajadores sustituibles) se ajustará a ese valor.

    Saludos

  2. Victor L. says:

    Apuntado; estos días intento contestarte, aunque estoy un poco liado.

    Un saludo.

  3. Victor L. says:

    Albert, antes de seguir me gustaría que me aclarases a qué te refieres concretamente con el “valor de la productividad marginal de los obreros” y el “valor de la productividad de cada obrero considerado aisladamente”.

    Conozco los términos, pero no sé cuándo te refieres a la productividad marginal en el interior de las fábricas o a la productividad marginal del trabajo en la sociedad en general. Según se interprete podría estar de acuerdo o no con algunas cosas que dices.

    Un saludo.

  4. Hola Víctor,

    Albert, antes de seguir me gustaría que me aclarases a qué te refieres concretamente con el “valor de la productividad marginal de los obreros” y el “valor de la productividad de cada obrero considerado aisladamente”.

    Conozco los términos, pero no sé cuándo te refieres a la productividad marginal en el interior de las fábricas o a la productividad marginal del trabajo en la sociedad en general. Según se interprete podría estar de acuerdo o no con algunas cosas que dices.

    Piensa en las botellas de agua, sustituibles entre sí. Cada botella en particular, tomada de forma aislada, puede satisfacer los mismos fines/tiene la misma utilidad marginal. Pero tomadas en su conjunto las botellas tienen menor utilidad marginal conforme aumenta su número, aunque por sí solas sean sustituible y tengan exactamente la misma utilidad.

    Ahora consideremos el caso de los trabajadores en un determinado puesto de trabajo y que son sustituibles entre sí. Cada trabajador en particular, tomado de forma aislada, puede desempeñar las mismas tareas/tiene la misma utilidad marginal. Pero tomados en su conjunto los trabajadores tienen menor utilidad marginal conforme aumenta su número, aunque por sí solos sean sustituible y tengan exactamente la misma utilidad.

    Creo que lo que pasas por alto es que la productividad de los trabajadores desciende con su número AUNQUE sean sustituibles, por la simple razón de que lo que producen adicionalmente tiene menos valor (en otras palabras, la utilidad marginal de un producto desciende conforme aumenta la cantidad, la utilidad marginal de lo que producen los trabajadores desciendo conforme aumenta la cantidad de lo que producen, y la productividad marginal de los trabajadores es el valor que aportan a la empresa, luego va en paralelo al valor de lo producido. Si la utilidad marginal del producto desciendo al aumentar la producción, la productividad/utilidad marginal del trabajador desciende conforme aumenta la producción).

    Espero haber aclarado la duda.

    PD: si posteas la duda y los demás comentarios en mi entrada original te lo agradecería, yo también postearé allí mis respuestas.

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